"Fernando del Solar estaba preparado para morir": P. José de Jesús Aguilar


En los años que el sacerdote conoció al conductor pudo ver cómo el cáncer lo llevó a acercarse más a Dios.

El conductor Fernando del Solar murió a los 49 años, luego de una década de tratamiento contra el cáncer. Los años con la enfermedad le permitieron acercarse a Dios, ayudar con su testimonio a otros pacientes, e incluso, prepararse para el momento de su muerte, compartió el padre José de Jesús Aguilar, sacerdote de la Arquidiócesis de México, y quien conoció al actor. 

“Él estaba preparado para el momento en que Dios lo llamara a Su presencia, no se aferraba a la vida, decía: ‘voy a vivir cada día, cada momento y cuando se termine la despediré con el mejor de los entusiasmos, agradeciendo a Dios por esta vida y por la que me ofrece en el más allá’”, recordó el sacerdote en entrevista con Desde la fe tras conocerse el deceso. 

Del Solar fue diagnosticado en 2012 con un Linfoma de Hodgkin, un cáncer del tejido linfático, y desde ese momento se sometió a diversos tratamientos para superarlo, entre ellos quimioterapias. 

Su nombre de nacimiento era Martín Cacciamani Servidio y era originario de Buenos Aires, Argentina, donde nació el 5 de abril de 1973. Emigró a México y fue en este país donde se forjó una carrera artística. 

De acuerdo con el diario Milenio, participó en 10 programas de televisión como conductor, el más famoso de ellos fue Venga la Alegría, en el cual conoció al sacerdote José de Jesús Aguilar. 

“Tenía yo una sección en la que hablábamos de valores y preguntas religiosas, ahí comenzó una relación sumamente profunda en cuanto a la amistad, y desde entonces pude darme cuenta de su testimonio de vida, de fe, de solidaridad”, señala el sacerdote.

“Fernando del Solar y yo oramos juntos a Dios”

El sacerdote de la Arquidiócesis de México, especialista en tanatología, recuerda que el conductor le compartió su diagnóstico de cáncer.

“Cuando lamentablemente me enteré de su enfermedad hicimos juntos oración a Dios. Evidentemente que él se vio mermado físicamente, pero la enfermedad le permitió tener una apertura mayor a una espiritualidad que no solamente le dio ánimo en medio de la enfermedad, sino incluso lo llevó a ayudar a que gente que se encontraba enferma tuviera más esperanza”

Fernando del Solar fue criado por una familia católica quien lo educó en la fe, de acuerdo con el padre José de Jesús. 

Sus padres fueron  Norberto Cacciamani, comerciante, y Rosa Lina Servidio, ama de casa, de acuerdo con su biografía publicada en Milenio. 

“Fernando deja una gran ausencia, nos deja un gran vacío, pero por otra parte nuestra fe nos hace saber que él ya ha llegado a su meta, y ante Dios se termina para siempre su dolor y su búsqueda de la felicidad porque ya la ha encontrado plenamente”, expresó el sacerdote. 

La importancia de los enfermos de acercarse a Dios

Retomando el caso de Fernando del Solar, el sacerdote recomienda a todo enfermo y a sus familiares acercarse a Dios para enfrentarse a su proceso. 

“Platicamos, y partir de ese momento en que hablamos sobre cómo la fe nos debe acompañar en los momentos de enfermedad, él tuvo una campaña constante de nunca despegarse de Dios, de nunca dejar caer su espiritualidad”.

El padre José de Jesús Aguilar resalta la importancia de acercarse a una persona que pasa por un momento de enfermedad profunda, especialmente por el cáncer. “Puede ser tomando algún curso de tanatología, como el que se puede ofrecer en muchas parroquias o en otro lugar, para entender qué es lo que le va a pasar psicológicamente”, explicó. 

En este proceso, la oración será clave en su camino para acercarse a Dios, y entender la enfermedad de una manera diferente. En palabras del fallecido padre Sergio Román, “la enfermedad nos sirve para darnos cuenta de lo débiles que somos y de lo necesitados que estamos, no sólo de la ayuda divina, sino de cada uno de nuestros hermanos que hace algo por nosotros”.

La enfermedad, nos recuerda este sacerdote, “es una consecuencia de nuestra humanidad, y nuestra naturaleza tiene que seguir sus leyes”.

Las mentiras detrás de la eutanasia



Quienes juegan al yo-yo o al balero saben muy bien que, de tanto rozar el cordón, tarde o temprano éste se romperá. Esto es lo que en México ha venido sucediendo con la eutanasia.

Hace al menos dos décadas que entra a debate. En la segunda quincena de junio del 2022, nuevamente en la Cámara de Diputados ha vuelto a proponerse abrir la opción a solicitar y a cometer, este acto que hasta hoy está tipificado legalmente como homicidio.

Sin embargo, en cada ocasión la información que se permea a la población resulta equívoca, y se emplea la metodología de apelar a los sentimientos de piedad por quien tiene dolor insoportable, la inutilidad de tal sufrimiento, la solución que propone la eutanasia, y sobre todo se resalta que ese tipo de muerte infligida no es dolorosa/molesta/difícil para el paciente, y que, si éste la solicita, (“no faltaba más”) hay que concedérsela. Recientemente un diputado afirmó que además es más barata que los cuidados paliativos.

Por ello quiero aclarar qué es la eutanasia y sus modalidades, que no modifican su definición, pero que es necesario tratar porque están contenidas en la legislación mexicana actual.

Qué es la eutanasia

Si bien etimológicamente significa “buena muerte”, o “muerte fácil”, este concepto es un eufemismo, contrario a su definición. La eutanasia se define como “una acción u omisión que, por su naturaleza e intención, procura la muerte, con la finalidad de eliminar el dolor” (E.V.65).

Es decir, es un acto médico que tiene por objeto ocasionar la muerte de un enfermo, en etapa terminal, a solicitud de él mismo o de su familia, por un dolor y sufrimiento insoportable. Se sitúa por tanto a dos niveles: en la intención de quien la actúa o quién la pide; y en los medios usados con tal fin.

Se pueden observar varios elementos:

1. Es un acto médico. Significa que no es matar a un enfermo con un arma, sino con una acción cuyo conocimiento proviene de la ciencia médica, aunque quien lo cometa, puede ser el médico, otro personal de salud, un familiar o un amigo. Pero el conocimiento para su realización ha sido dado por la ciencia, cuyo objetivo es curar, rehabilitar, paliar o consolar…. Se distorsiona la relación médico-paciente, que debe ser una “alianza para la vida” por fidelidad al mandato original del arte médico ¡Triste transformación de la vocación de quién usa la medicina para matar al paciente!

2. El acto puede ser por comisión, (eutanasia activa), en la que se da una sustancia al paciente que le ocasionará la muerte. Hay que señalar que la sustancia no actúa instantáneamente. Hay mucho dolor, por hipoxia celular (falta de oxigenación) y puede haber sensación de ahogo. Depende de lo que el paciente presente como patología previa, y de lo que se le administre. De hecho, al igual que en la inyección letal para pena de muerte, se dan relajantes musculares, para no ver cuánto sufre el paciente, y que parezca que se duerme muy en paz. Aún aplicando opiáceos a grandes dosis, habrá ahogamiento porque se para el centro cardio respiratorio.

3. Y puede ser por omisión, (eutanasia pasiva), en la que no se le administra alguna medida o medicamento que requiere para vivir, como, por ejemplo, alimentos, insulina o respiración asistida. En este tipo de eutanasia, la muerte tarda un poco más en llegar, con lo cual es mayor el sufrimiento del paciente.

4. El paciente debe encontrarse en etapa terminal y tener gran sufrimiento, en particular dolor. Pero, en los países donde es totalmente legal (no solo despenalizada) como Holanda, Luxemburgo, Bélgica, Colombia y Canadá, hay muchos reportes sobre la evolución que ha tenido. Actualmente puede solicitarse simplemente por tener una depresión, por no encontrarle sentido a su vida, o por no poderse valer por sí mismos, etc. Es decir que el dolor, que hoy en día con los cuidados paliativos, se logra controlar, ya no es el límite. Inclusive se aplica a niños, como en Bélgica, donde desde 2014 se permite en menores sin límite de edad. Los primeros tenían 9 y 11 años.

Qué es el ensañamiento terapéutico

Son las acciones encaminadas a forzar tiempo de vida, en proceso irreversible. Son intervenciones terapéuticas que ya no son adecuadas a la situación real del enfermo. El acto varía según el caso. Como es difícil determinar la irreversibilidad del proceso, en cada paso el médico debe evaluar si la medida o medicamentos son proporcionados a la condición del paciente, es decir, si le causan algún beneficio, aunque no sea revertir el curso natural de su enfermedad.

Éticamente es incorrecto dar medios terapéuticos que retarden de manera ficticia la muerte, sin aportar un beneficio real para el paciente, condenándolo a una agonía prolongada artificialmente. O bien dar medios demasiado gravosos para el paciente y/o para su familia (incomodidades físicas, psicológicas, económicas, etc.)

Conclusiones

La eutanasia es gravemente antiética. Para un católico constituye un pecado mortal grave, porque es un homicidio, independientemente de la forma de realizarla. Tampoco debe caerse en el ensañamiento terapéutico, porque por no aceptar la separación del ser querido, se le causa un severo sufrimiento. La eutanasia NO es fácil para el enfermo. La muerte no será inmediata, ni indolora.

Hay una diferencia sustancial entre “dar muerte” (con un acto que, en sí mismo y en la intención, es homicida), o “dejar morir” (aceptación de la condición natural de los límites de la vida). El paciente puede negarse a seguir recibiendo tratamientos. Eso es totalmente ético. Y no es igual que pedir que le den muerte.

Si el paciente pide la eutanasia, hay que pensar en que se siente impotente, sin esperanza de ayuda y de afecto, de amor y de cercanía, para compartir su sufrimiento. Esto es lo que más necesitan. Y darle un valor a su sufrimiento.

Los cuidados paliativos cuidan al paciente en todas sus dimensiones, y a su familia. Pueden aplicarse en casa, con la guía médica. Y, por último, Dios nunca nos da un sufrimiento superior a nuestras fuerzas.

*Martha Tarasco Michel es médico especialista y bioeticista certificada.

El Papa propone que ambos novios se entreguen un anillo previo a la boda, ¿por qué?


Tras la publicación del documento titulado Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial, publicado recientemente por el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, ha surgido una duda muy interesante: ¿ahora también las mujeres deben dar anillo de compromiso a los hombres? Vayamos por partes.

Un nuevo documento

El Papa Francisco está preocupado por la fragilidad de los matrimonios, y por ello pidió que se elaborara este documento, el cual fue publicado el pasado 15 de junio.

La finalidad es orientar a todas las diócesis del mundo a establecer sus propios programas de preparación para el Matrimonio –a partir de sus situaciones sociales, culturales y eclesiales concretas–, a fin de que los futuros esposos lleguen mejor preparados a la celebración del Sacramento.

El esquema de preparación para el Matrimonio que propone el Papa está dividido en tres fases, y la última en tres etapas. Insistimos: este programa debe ser analizado por cada diócesis antes de implementarse total o parcialmente.

La preparación próxima

Ha llamado mucho la atención que la propuesta de preparación para el Matrimonio contemple un rito llamado de Compromiso, en el cual los novios –en caso de que su diócesis lo apruebe– se entregarían un anillo, y estos se bendecirían en una sencilla celebración.

Este anillo no tiene nada que ver con el que, en algunos países, el novio le entrega a la novia cuando le pregunta si se quiere casar con ella (anillo de compromiso), ni con el anillo que, también en algunos países, se entregan el día de la boda (anillos de bodas).

Se trata más bien de un anillo muy particular que el Papa propone que se entregue dentro de un momento llamado Rito del Compromiso, que tendría lugar en la primera de tres etapas (llamada Preparación próxima) en la fase “Catecumenal”. Esto ya se lleva a cabo en algunos países.

La formación acompañada de un rito

¿Cuál sería el objetivo? En esta etapa, en la que se llevaría a cabo el Rito de Compromiso, además de revisar los Sacramentos de Iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) y el sacramento de la Reconciliación, se busca que los candidatos al Matrimonio profundicen en los textos bíblicos que hablan sobre ese Sacramento y se inicien gradualmente en la oración cristiana. Esto, acompañados de su equipo formador parroquial.

En esta etapa también se les prepararía en todo lo que tiene que ver con la relación de pareja: las diferentes actitudes psicológicas y afectivas típicas de hombres y mujeres, sus diferentes sensibilidades, sus diferentes formas de establecer y cultivar las relaciones, los “matices” propios del carácter masculino y femenino que entran en juego en toda relación de dos, así como muchos otros aspectos.

Un anillo que recuerda la misión del noviazgo

Sería al final de esta etapa, y como señal de entrada en la siguiente etapa de preparación inmediata (que sería previa a la celebración de la boda) cuando tendría lugar el Rito del Compromiso y la entrega mutua del anillo.

Como ya se realiza en algunos países, este rito contempla la bendición de los novios y de los anillos de compromiso para pedir al Señor las gracias necesarias para crecer en el amor y prepararse dignamente al sacramento del Matrimonio.

El Papa Francisco propone que la elección del momento más adecuado para la celebración del rito sea personalizada, en diálogo con los miembros del equipo que hasta ese momento ha acompañado la preparación.

Para el Santo Padre es muy importante que se piense en este momento como algo muy significativo en el camino de la fe hacia el sacramento del Matrimonio, pues en este rito, la Iglesia “entrega” a las parejas la misión del noviazgo, que consiste en el discernimiento para alcanzar una certeza interior respecto a la decisión de casarse y a la persona con la que lo harán.

Aún no hay obligación

Sin embargo, si bien el Rito del Compromiso se debe ver como una “promesa de matrimonio”, el documento aclara que hasta ese momento no existe ninguna obligación legal de contraer Matrimonio.

También señala que la celebración del rito no debe confundirse en ningún caso con el Matrimonio. Por ello, “el esquema de la celebración debe ser sencillo y sobrio: ritos iniciales, proclamación de la Palabra de Dios, oración de los fieles, posible “intercambio de anillos de compromiso, oración de bendición y conclusión del rito”.

Lo que se busca es que este rito ayude a los novios a comprender que la futura condición de “esposos”, para la que se están preparando, va mucho más allá de una relación afectiva, y dará lugar a una nueva realidad, la familia, que tiene un papel social y eclesial fundamental.

29 de junio: La Iglesia Católica celebra a San Pedro y San Pablo



Pedro era un sencillo pescador y, Pablo, un culto fariseo; el primero evangelizó a los judíos y, el segundo, a los paganos. Sus discusiones y diferencias han quedado plasmadas incluso en las Sagradas Escrituras. Pero a san Pedro y san Pablo los unía un vínculo más fuerte: Nuestro Señor Jesucristo.

Podemos decir que eran compañeros de misión. Su amor al Señor y su celo evangélico fue fundamental para llevar el testimonio de Jesús a todos los confines de la tierra. En su homilía de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo de 2020, el Papa Francisco destacó la unidad que mostraron siempre ambos apóstoles, pese a que sus diferentes puntos de vista eran públicos.

Esto -dijo el Santo Padre- es prueba de la unidad que debemos tener los cristianos. “Se sentían hermanos –recordaba el Papa Francisco-, como en una familia unida, donde a menudo se discute, aunque realmente se aman. Pero la familiaridad no provenía de inclinaciones naturales, sino del Señor. Él no nos ordenó que nos lleváramos bien, sino que nos amáramos. Es Él quien nos une, sin uniformarnos, en las diferencias”.

Pedro y Pablo eran tan diferentes y ¡tan parecidos! Se les celebra juntos el 29 de junio, fecha en que, según la tradición de la Iglesia, habrían sido martirizados.

¿Qué dice la Biblia de San Pablo?

Fue el primer escritor cristiano y aquel cuyos textos han sido leídos o escuchados por más millones de personas en todo el mundo a lo largo de los siglos, aunque curiosamente una parte importante de quienes han aprovechado sus enseñanzas desconocen que son suyas. Le llaman ‘apóstol’ (incluso ‘súper-apóstol’), pero nunca perteneció al grupo de los Doce y no sólo eso: hubo un tiempo en que fue perseguidor de cristianos.

¿Quién fue este apóstol conocido también como Saulo de Tarso? Lo primero que se sabe de él es que fue contemporáneo de la primera comunidad cristiana; era judío y pertenecía a la secta de los fariseos, quienes se caracterizaban por creer que podían obtener la salvación si cumplían hasta la exageración la ley, es decir, los mandamientos y mandatos que Dios, a través de Moisés, dio al pueblo judío.

Cabe hacer notar que, a diferencia de muchos fariseos hipócritas que sólo aparentaban cumplir, o que se habían ido al extremo de hacer de la ley un ídolo al que ponían por encima de todo, él realmente buscaba servir a Dios de corazón; lo malo es que dedicó todo su esfuerzo a perseguir a los cristianos, a los que consideraba enemigos de Dios pues seguían a Jesús, a quien los dirigentes de su pueblo habían rechazado y condenado a muerte.

¿Qué vio el Señor en este hombre que no tenía empacho en meter a la cárcel a mujeres y ancianos, que cometió muchos atropellos, uno de los cuales fue aprobar la muerte de san Esteban, el primer mártir cristiano? Vio sin duda que estaba equivocado, pero vio también que su error era de buena fe, que provenía de un corazón puro, sin doblez, cuya sola intención era la de servirlo. Así pues, quiso aprovechar todo ese fuego, reorientarlo, darle un sentido verdadero. Y un día tuvo lugar un encuentro que cambiaría la historia.

Tres veces nos lo relata el libro de Hechos, como para que captemos su importancia: Sucede que un día, cuando él se dirige a Damasco a continuar su ‘cacería’ de cristianos, el Señor se le aparece en el camino y lo cuestiona: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’, a lo que éste pregunta: ‘¿Quién eres, Señor?’ Recibe esta respuesta: ‘Soy Jesús, a quien tú persigues’.

Era un hombre conscientemente valiente y comprometido, pero inconscientemente temeroso, lo que lo hacía contradecir sus principios. Lleno de limitaciones humanas, es un hombre rico en fe y en amor, un hombre muy parecido a nosotros que caemos con frecuencia en la incoherencia entre vida y fe.

Lo que no podemos dudar es que, a su modo, amaba al Señor, quizás más que ningún otro de los apóstoles. San Andrés, hermano de Pedro; y Juan, hermano de Santiago, fueron los primeros a quienes Jesús llamó cuando lo siguieron a instancias de su maestro, Juan Bautista, quien les señaló a Jesús como al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Estos primeros apóstoles contagiaron la alegría de haber encontrado al Mesías, en primer lugar, a sus hermanos, a quienes presentaron a Jesús.

San Juan, en su Evangelio (1, 42) nos dice que desde el primer momento Jesús le cambió el nombre y le puso “Cefas”, que significa piedra y de donde viene el nombre de Pedro. San Mateo (16, 16-18) coloca este cambio de nombre después de la confesión del apóstol de que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios: Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella”.

Pedro ama a Jesús, lo manifiesta cuando está dispuesto a defenderlo y a morir por Él. Incluso, defiende a Jesús cuando lo arrestan y es capaz de cortar la oreja del criado del sacerdote. Pero Pedro es miedoso. El temor vence al amor y opaca la fe. Pedro niega tres veces a su Señor antes del canto del gallo y, ante la mirada de Jesús preso, se da cuenta de su traición y llora amargamente. Pedro no fue testigo de su muerte porque se escondió por miedo a los judíos. Pero, a pesar de todo, la misericordia de Jesús triunfa sobre la humanidad de Pedro y, una vez resucitado, lo confirma en su misión de pastorear la Iglesia.

Cuando Jesús ascendió al Cielo, Pedro asumió la dirección de la Iglesia. La primera comunidad reconocía en él la indiscutible autoridad que le otorgó Jesús. Por ejemplo, en el Concilio de Jerusalén, su palabra fue decisiva para tomar una decisión. Pedro fue obispo de Antioquía y después el primer obispo de Roma. Su sucesor es el Papa Francisco, quien insiste en su título de Obispo de Roma. El Obispo de Roma, sucesor de Pedro, es el jefe, el pastor, de la Iglesia Católica; sigue siendo la roca humana sobre la que Jesús quiere seguir edificando su Iglesia. La fe de Pedro es la misma fe de la Iglesia católica a través de los siglos.

¿Cuál es el pecado que lleva más personas al infierno? ¡La Virgen lo reveló!


¡La Virgen de Fátima reveló algo sobre el infierno! The Catholic Talk Show, es un programa radial abiertamente católico de los Estados Unidos. En uno de sus episodios, los locutores Ryan DellaCrosse, Ryan Scheel y el Padre Rich Pagano, hablaron sobre la relación entre la Iglesia y el sexo.

Hablaron de cómo los sacerdotes y fieles católicos en general tienen la responsabilidad de enseñar debidamente sobre el sexo según el Catecismo, con el objetivo de que las personas lo vivan correctamente.

Dentro del tema, empezaron a recordar una anécdota que tuvieron las pastorcitas Jacinta y Lucía después de estar con Nuestra Señora de Fátima. 

¿Qué pecado envía a la mayoría de la gente al infierno?

La anécdota narra que, después de que Nuestra Señora de Fátima mostró a los tres niños pastores (Lucía, Jacinta y Francisco) una visión aterradora del infierno, Jacinta le contó a Lucía el pecado que envía a la mayoría de la gente al infierno.

Jacinta le preguntó a su prima: “Lucía, ¿recuerdas cómo el corazón de nuestra Señora, cuando nos lo mostró, estaba siendo atravesado por las espinas?”.

Lucía respondió: “Seguramente sí… Simplemente significa que su corazón está herido por los pecados de las personas, y les está pidiendo que se arrepientan y que compensen sus pecados, para que Dios no tenga que castigarlos también. Ella no puede hacer que la gente sea buena. Ellos mismos deben querer ser buenos”.

Jacinta luego reveló que, según Nuestra Señora, “los pecados que causan que la mayoría de las almas vayan al infierno son los pecados de la carne”, o pecados contra la castidad.

Nuestra Señora de Fátima, ¡por favor, ora por un aumento por la virtud de la pureza!

Así fue como la Virgen de Fátima mostró el infierno a los tres pastorcitos



El 13 de julio de 1917 la Virgen de Fátima mostró a los tres pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta, en la Cova da Iria (Portugal), una visión del infierno que muestra las trágicas consecuencias que trae la falta de arrepentimiento y lo que espera en el mundo invisible a quienes no se convierten.

Esta visión, mostrada en la tercera de las apariciones de Fátima, dio a conocer a los pequeños un secreto en tres partes. En la primera parte del secreto, donde el infierno fue mostrado, Nuestra Señora les dio a los niños una manera de ayudar a otros para que no se condenen:

“Hagan sacrificios por los pecadores, y digan seguido, especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María”.

Una visión aterradora

En el libro La verdadera historia de Fátima del P. John de Marchi, se relata cómo el padre de la pastorcita Jacinta, Ti Marto, presenció lo ocurrido en Cova da Iria aquel día.

Recordó que “Lucía jadeó de repente horrorizada, que su rostro estaba blanco como la muerte y que todos los que estaban allí la oyeron gritar de terror frente a la Virgen Madre, a quien llamaba por su nombre. Los niños miraban a su Señora aterrorizada, sin palabras, e incapaces de pedir socorro por la escena que habían presenciado”.

Más tarde, a petición del Obispo de Leiria, Lucía describió la visión en sus “Memorias”:

“Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas, todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantadas en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente: ‘Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz’”.

Luego, después de la visión, María les indicó una oración esencial para ayudar a los pecadores: “Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu infinita Misericordia”.

El P. de Marchi señaló que los niños comprendieron por qué la Virgen de Fátima pidió orar y hacer sacrificios por los pecadores. “Haz esto”, decía la Señora. “Es una cosa grande, buena y amorosa, y agradará a Dios que es Amor”.

“Se convirtieron, de su libre albedrío, corredentores con Cristo. La visión del infierno que habían visto en julio no se borró de sus mentes. Oraron incesantemente. Ellos buscaban nuevos sacrificios. Rezando el Rosario, nunca se olvidaron de incluir la oración que Nuestra Señora les enseñó a decir después de cada decena”, indicó el sacerdote en su libro.

Además de la visión del infierno del 13 de julio de 1917, el mensaje de la Virgen de Fátima indica que se debe orar el Rosario todos los días, hacer sacrificios y orar por los pecadores, practicar la devoción de los 5 primeros sábados de mes en honor del Inmaculado Corazón de María, y la consagración personal también a su Inmaculado Corazón.

¿Qué significan todos los símbolos de la Medalla Milagrosa?




La Virgen de la Medalla Milagrosa, le pidió a Santa Catalina Labouré que realizara una medalla según lo que presenció durante la aparición y, por ello, este objeto cuenta con varios detalles que ayudan a entender su real significado.

Esto es lo que indican los símbolos que aparecen en la Medalla Milagrosa:

1. Triunfo sobre Satanás

En el anverso de la Medalla Milagrosa aparece la Virgen sobre el mundo y aplastando con los pies la cabeza de la serpiente. Lo que indica que la Inmaculada tiene poder, en virtud de su gracia, para triunfar sobre Satanás.

2. Evocación del Apocalipsis

Las doce estrellas sobre la cabeza de María y el color de su vestuario muestran a la mujer vestida de sol del libro del Apocalipsis.

3. Rayos de gracia

Las manos extendidas emanando rayos son señal de la misión que tiene la Virgen María como madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes las pidan.

4. Un signo de la Inmaculada

La famosa inscripción “Oh María” afirma la Inmaculada Concepción de la Virgen. Este detalle fue manifestado a Santa Catalina el 27 de noviembre de 1830, mucho antes que se proclamara el dogma en 1854. Asimismo, indica la misión de intercesión de la Madre de Dios.

5. La realeza de María

El globo, que representa a la tierra, se encuentra bajo los pies de la Virgen por ser reina del cielo y de la tierra.

6. Referencia a la madre del crucificado

Al reverso de la Medalla está la “M”, símbolo de María y de su espiritual maternidad. La cruz es el misterio de la redención y la barra que la sostiene es la letra del alfabeto griego “Yota” o “I”, que es monograma del nombre “Jesús”. Todo esto simboliza a la Madre de Cristo crucificado.

7. La Iglesia con los Sagrados Corazones

Las doce estrellas son símbolo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles. Mientras que los Sagrados Corazones de Jesús y María hacen referencia a la devoción que los cristianos debemos tener a ambos corazones.

Abortistas vandalizan centro provida después del fallo anti-aborto en EE.UU: “Si el aborto no es seguro, ustedes no estarán seguros”.



Las acciones abortistas no se han hecho esperar tras el fallo pro vida de la Corte Suprema, una de ellas tiene como protagonista a un centro de embarazo a favor de la vida en Virginia, el cual fue violentado en toda su estructura además de dejar mensajes amenazantes sobre los derechos “abortistas”.

Tan solo hace unas semanas antes, distintos centros pro vida ya habían sido atacados por grupos abortistas radicales como protesta ante la que era una posible anulación de la ley abortiva más grande del país, ahora que es una realidad no han escatimado en la gravedad de los daños que están causando.

El grupo Jane’s Revenge fue el primero en actuar causando destrozos al Centro de Embarazo Blue Ridge, en Lynchburg, Virginia; en el mismo dejaron una amenaza para todos los que defienden la vida: “Si el aborto no es seguro, ustedes no estarán seguros”.

Las imágenes de los destrozos fueron compartidas por el Departamento de Policía de Lynchburg, los cuales mostraron el logo en aerosol “La Venganza de Jane” usando la A del símbolo anarquista, el cual también fue pintado a los costados del edificio.

El mismo grupo se atribuyó este ataque sin temor o vergüenza alguna, así como con otros actos del mismo tipo durante las últimas cuatro semanas tras la filtración del borrador con la decisión de anular Roe; estos mismos pidieron a todos los centros y organizaciones pro-vida que se disuelvan para que puedan dar paso a una “temporada abierta” a movimientos abortistas y sus actos vandálicos.

Por su parte, los legisladores federales republicanos y conservadores ya han pedido al Departamento de Justicia que se investigue el caso y se pueda hacer justicia con respecto a los ataques, por lo que ya el FBI ha iniciado el proceso en centros pro-vida de todo el país.

Según las imágenes proporcionadas por la Policía de Lynchburg, son cuatro las personas que fueron hasta el centro totalmente encapuchadas para cometer los actos alrededor de la 1:20 de la mañana.

Debido a los ataques, la directora ejecutiva del centro, Susan Campbell, pidió más que seguridad y apoyo financiero, las oraciones de todos para sobrellevar lo ocurrido.

“BRPC ha sido objeto de muchos actos de vandalismo y necesitamos el apoyo de nuestra comunidad ahora más que nunca. Si está disponible para brindar apoyo financiero para seguridad adicional y muchas oraciones, se lo agradeceríamos mucho. Sabemos que Dios tiene Su mano sobre nuestro centro y que el trabajo en BRPC no ha terminado”, decía el comunicado enviado a través de las redes sociales.

Glenn Youngkin, gobernador de Virginia, expresó que dentro del estado no hay lugar para este tipo de vandalidades y que todos están uniendo fuerzas para investigar y dar con los culpables.

“No hay lugar para esto en Virginia, violar la ley es inaceptable. Así no es como encontramos puntos en común. La Policía Estatal de Virginia está lista para apoyar a las fuerzas del orden locales mientras investigan”, escribió en Twitter.

Asimismo dijo que tomará todas las medidas posibles para proteger la vida tras el fallo de la Corte Suprema.

Era musulmán, pasó por el evangelismo y encontró la Verdad en la Iglesia Católica



Su nombre es Zubair Simonson fue criado en el Islam, tuvo una “experiencia evangélica” y terminó por convertirse a la religión católica. Hoy reconoce, “preferí la Iglesia que obstinadamente se niega a cambiar, porque la Verdad no cambia“.

Zubair creció como musulmán en Raleigh, Carolina del Norte, Estados Unidos. Recuerda que “al crecer como musulmán, supe que había algunas diferencias entre la Iglesia Católica y las denominaciones protestantes”.

“Pensé que la Iglesia Católica era simplemente la más grande entre varias denominaciones cristianas, todas las cuales estaban igualmente equivocadas al creer que Jesús era el Hijo de Dios. No tenía idea de que yo mismo eventualmente creería en la divinidad de Cristo, una verdad que me habían enseñado a negar”, agrega.

Sin embargo, en un momento de su vida le llegó el llamado de Cristo. “En junio de 2007 me bauticé en una iglesia no denominacional. En ese momento, no me importaba si me bautizaba en una iglesia católica o protestante, siempre que fuera cristiana”, comenta.

Pronto notó que todas las denominaciones no eran iguales. “Que algunos de mis nuevos amigos evangélicos ni siquiera consideraran a los católicos cristianos (algo que puede sonar bastante ridículo para un musulmán) solo despertó mi curiosidad“, recuerda.

El camino hacia el catolicismo a través del Papa

“Una de las cosas que aprendí a apreciar muy rápidamente sobre la Iglesia Católica fue la uniformidad de sus enseñanzas“, reconoce Zubair. . “Sabía entonces que era la autoridad del magisterio, del cual muchos de mis amigos evangélicos eran tan críticos, lo que guardaba obstinadamente y unificaba las enseñanzas”.

“Las denominaciones protestantes no responden a ese magisterio altamente estructurado dirigido por el Santo Padre, esta salvaguarda es únicamente católica. No es una coincidencia que las denominaciones protestantes sean mucho más vulnerables a la fractura por cuestiones políticas polémicas”, comenta.

Y en ese magisterio, en la Nave de Pedro, encontró el refugio y la Verdad que necesitaba en tiempos donde la mundanidad pretende ahogar el llamado de Dios.

“La Iglesia tiene una historia de 2000 años actuando como nuestra madre“, dice Zubair. “Hoy en día, el papel de la Iglesia es enseñar la verdad sobre la familia tradicional (según el modelo de la Sagrada Familia), porque nunca habrá una alternativa adecuada. Que el magisterio todavía inspira respeto por su coherencia hoy, 2000 años y 266 papas después, no es poca cosa”.

Y concluye enfáticamente: “La Iglesia eterna seguirá haciendo dentro de mil años lo que había hecho hace mil años. Si esto es ‘pasado de moda’ para muchos, entonces hay iglesias para ellos que se someten a las creencias que están ‘al día’. Pero yo, por mi parte, preferí la Iglesia que obstinadamente se niega a cambiar, porque la Verdad no cambia“.

¡Oremos por nuestra Santa Iglesia Católica y Apostólica!

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La razón por la que los ortodoxos no veneran el Corazón de Jesús y la respuesta católica


La Iglesia Ortodoxa no participa de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Aquí te ofrecemos su razón y la respuesta católica.

La principal crítica de nuestros hermanos ortodoxos a la veneración del Corazón de Jesús es que, supuestamente, los católicos adoramos a una parte de su cuerpo separándola de Cristo como un todo. Aunque ellos demuestran una profunda devoción por el amor de Nuestro Salvador hacia la humanidad, no lo representan individualmente con fuego o espinas. 

Quizás la principal acusación que pesa sobre este culto es la acusación de nestorianismo. ¿Qué es eso? Se trata de una herejía del siglo V, promovida por el monje Nestorio y condenada por el Concilio de Éfeso, según la cual en Cristo existen dos personas, una humana y una divina. 

Pero, ¿Qué tiene que ver esto con el Sagrado Corazón de Jesús? Pues, los ortodoxos sostienen que muchos católicos se dirigen al Corazón de Jesús como una persona separada de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. 

¿Y qué decimos los católicos a todo esto? La respuesta más clara se encuentra en la Encíclica Haurietatis Aquas  escrita por el papa Pío XII.

El Corazón de Jesús es el símbolo de su inmensa caridad hacia el género humano

La Iglesia nos enseña que el Corazón de Jesús es el símbolo de su inmensa caridad hacia el género humano. Esta forma de amor merece un culto particular porque, por su naturaleza humana (unida indisolublemente a la divina), Cristo ama también con los sentimientos del afecto humano. Por ello, al referir a este culto, destacamos  especialmente estas dos dimensiones de una sola Persona Divina, que ama desde sus dos naturalezas. Pero además recordamos que Nuestro Redentor, al tomar cuerpo de hombre para procurarnos la eterna salvación, estuvo sujeto a los mismas emociones y afectos que nosotros mismos. 

Si eres devoto del Sagrado Corazón de Jesús no olvides estos aspectos, y si no lo eres… ¡Otra razón para amar más a Cristo!

Ortodoxos y Católicos celebrarán juntos la fiesta de San Pedro en Roma.

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  • Una importante Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla estará en Roma del 28 al 30 de junio
  • El Vaticano devolverá la visita con motivo de la fiesta del apóstol san Andrés, el 30 de noviembre

Aunque hay cierta tensión con la Iglesia Ortodoxa Rusa, una importante Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla visitará Roma del 28 al 30 de junio y participará en la solemnidad de san Pedro y san Pablo, la fiesta del Papa. Como es habitual, ha confirmado el dicasterio para la Promoción de la Unidad de los cristianos, el día de san Andrés, el 30 de noviembre, una delegación del Vaticano les devolverá la visita de cortesía.

Cita ecuménica

Este encuentro cada vez está más consolidado en el calendario ecuménico y ahora vuelve a la normalidad. En este sentido, el dicasterio para la Promoción de la Unidad de los cristianos, se refiere a esta cita como el “tradicional intercambio de Delegaciones con motivo de las respectivas fiestas de los Santos Patronos”. En este caso, la delegación estará encabezada por el arzobispo Job de Telmeso, representante del Patriarcado Ecuménico ante el Consejo Ecuménico de las Iglesias y copresidente de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.

El arzobispo estará acompañado por el obispo Adriano de Halicarnaso y el diácono patriarcal Bernabé Grigoriadis, según informó el dicasterio. Además de participar en la celebración papal del 29 de junio, en la que el pontífice bendice los palios de los arzobispos de todo el mundo, los delegados visitarán y tendrán diferentes encuentros en el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los cristianos. Finalmente, el jueves 30 de junio, la delegación al completo será recibida en audiencia por el papa Francisco.

¿El Purgatorio es un invento católico?


Preguntas:   

He recibido repetidas críticas sobre la doctrina católica del Purgatorio como doctrina anti-bíblica.

Algunos ejemplos:

La doctrina falsa sobre un supuesto “purgatorio”, es anti-Escritural. En Hebreos 1,3 leemos “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”. Nuestros pecados ya fueron purgados; también Hebreos 9,27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. En cuanto a 2Mac 12,46, quisiera recordarle que durante el período inter-testamentario entre Malaquías y Mateo aproximadamente 400 años, no hubo profeta de Dios, ni tampoco hubo profecía, Dios se mantuvo callado, así que esos libros no son en ninguna manera inspirados por Dios, al principio la Iglesia católica romana los rechazó, pero no fue sino hasta Trento donde pasaron a formar parte del canon, para sustentar esa falsa doctrina de orar por los muertos.

Quisiera decirle que he tenido dudas acerca del purgatorio. Tal vez usted me pueda informar en qué parte de la Biblia se habla del purgatorio. Tengo una amiga cristiana que dice que en ninguna parte de la Biblia se habla del purgatorio, ¿es verdad? ¿son sólo inventos?

Mi pregunta es la siguiente: muchos cultos evangélicos, cuestionan el purgatorio, porque según ellos solamente hay blanco o negro, no gris, blanco o negro, ¿cómo uno como católico puede sustentar que existe el purgatorio y no es una imaginación de católicos?

Respuesta:   

Como puede verse en la primera objeción (no es una consulta), la persona que me envía la carta reconoce la importancia del texto del segundo libro de los Macabeos, por lo cual niega su canonicidad (o sea, su inspiración); sobre ese punto concreto reenvío al artículo sobre el canon bíblico.

NOTA: La Iglesia Católica nunca rechazó los libros deuterocanónicos, la primera traducción de San Jerónimo incluyó tan sólo los libros del Antiguo Testamento escritos en hebreo, luego incluyó los libros escritos en griego y esa Biblia con 73 libros es la Vulgata. El Concilio de Hipo, en el año 393 A.D. y los dos Concilios de Cartago, en el año 397 y 419 A.D.,  confirmaron para la Iglesia el canon Alejandrino (con 46 libros para el Antiguo Testamento)

Como algunos hermanos separados niegan la existencia del purgatorio porque entienden mal lo que la Iglesia enseña sobre el mismo, ante todo, digamos que los católicos llamamos “Purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados”[1]. La existencia del mismo ha sido negada o pervertida por muchos herejes, como Basílides (s. II), Erio (s. IV), los flagelantes, albigenses, cátaros y valdenses (durante los siglos XII y XIII), los primeros protestantes (s. XVI); y hoy en día sigue siendo objeto de contestación, no sólo entre los no católicos, sino entre algunos católicos, llevados, probablemente por una falsa idea del mismo [2]. Esto no deja de tener su importancia, porque si la doctrina fue negada desde los primeros siglos, también hay que destacar que fue enseñada desde los primeros siglos.

Para los católicos, es de fe definida su existencia. Hay numerosos documentos, pero sobre todo son fundamentales las afirmaciones de los Concilios de Florencia [3] y de Trento. Este último dice en su Decreto sobre el Purgatorio (año 1563): “Habiendo la Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, según la doctrina de la sagrada Escritura y de la antigua tradición de los Padres, enseñado en los sagrados concilios, y últimamente en este general de Trento, que hay Purgatorio; y que las almas detenidas en él reciben alivio con los sufragios de los fieles, y en especial con el aceptable sacrificio de la misa; manda el santo Concilio a los Obispos que cuiden con suma diligencia que la sana doctrina del Purgatorio, recibida de los santos Padres y sagrados concilios, se enseñe y predique en todas partes, y se crea y conserve por los fieles cristianos” [4].

Pero el hecho de que sea definida por el magisterio, no significa que no tenga base bíblica. Hay que decir que la realidad del purgatorio se encuentra claramente expresada en la Escritura, aunque falte la expresión purgatorio, que se adoptó con el tiempo.

Así, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, tenemos el lugar tradicional del segundo libro de los Macabeos: cuando Judas Macabeo advierte que sus soldados caídos en combate tenían entre sus ropas algunos objetos idolátricos saqueados en el pillaje de Jamnia, envía a Jerusalén una importante suma de dinero destinada a ofrecer sacrificios por los muertos; y explica el libro: Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mac 12,46). Tan claro es este texto que Lutero, dándose cuenta que con él se venía abajo su enseñanza de que la Biblia no habla del purgatorio, negó el carácter canónico de este libro.

En el Nuevo Testamento hay alusiones de diverso valor probativo. Las más interesantes son:

Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro (Mt 12,32). Esta expresión ni en el otro, deja claramente entender que hay otra clase de pecados que se perdonan, al menos, en la otra vida. Esto no puede entenderse, evidentemente, ni del cielo ni del infierno; por tanto, se postula un lugar distinto, donde este perdón pueda tener efecto. Negar esto es hacer inútiles las palabras de Cristo, como dice San Agustín: “no podría decirse con entera verdad que algunos pecados no se perdonan ni en este mundo ni en el futuro, si no hubiera otros que pudieran perdonarse, ya que no en éste, por lo menos en el otro”[5].

Nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el juego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el juego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del juego (1Co 3,10-15). Éste es lugar clásico del Nuevo Testamento que han invocado los Santos Padres y muchos teólogos para afirmar la existencia del purgatorio. Habla aquí San Pablo, de los predicadores de la iglesia de Corinto; unos prudentes que edifican a los fieles sobre el fundamento que es Cristo; otros, cuyas doctrinas no se fundamentan en Cristo. De éstos dice San Pablo que su obra perecerá, pero ellos salvarán la vida pasando, primero, por el fuego. Explica Bover: “bajo estas imágenes habla San Pablo de castigos escatológicos y temporales sufridos por faltas no graves… No serán castigos de esta vida terrena, sino castigos impuestos por Dios en el día del Señor, previo al juicio divino, que dará a cada uno según sus obras. De estas afirmaciones de San Pablo se desprende una conclusión: …después de esta vida terrena, se dan castigos temporales impuestos por faltas no graves. Los castigos escatológicos de que habla el Apóstol no son, ciertamente, el purgatorio; pero de lo que él afirma, ¿no podemos nosotros colegir lógicamente la existencia del purgatorio?”. Y luego de seguir analizando el texto, concluye el insigne exegeta: “De las afirmaciones de San Pablo, se deduce lógicamente la existencia del purgatorio”[6].

De aquí que la tradición cristiana haya sido siempre unánime al respecto, y así, por ejemplo, decía San Gregorio Magno: “Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquél que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12,31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro”[7]. San Cesáreo de Arlés escribió: “Si no damos gracias a Dios en la tribulación ni procuramos redimir los pecados con buenas obras, seremos retenidos en aquel fuego purificador, hasta que todos los pecados leves, a modo de madera, heno, paja, queden consumidos”[8]. Se podrían citar muchos otros testimonios.

La tradición también se hace testigo de esta verdad, con la piadosa práctica de ofrecer sufragios por los difuntos (evidentemente con la esperanza de que estas oraciones y sacrificios los ayuden). Como enseña el Catecismo: “Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos… Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos”[9].


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Bibliografía:

Scott Hahn (ex pastor calvinista y gran conferencista católico en la actualidad): Purgatory: Holy Fire, en: “Answering Common Objections”, CD 2, editado por St. Joseph Communications, # 5214-CD;

O’Brien, The Scriptural Proof of the Existence of Purgatory from 2 Mach, “Rev. Scienc. ecclés.”, 2 (1949), pp. 80-108.

F. de Fuenterrabía, El Purgatorio en la literatura judía precristiana, “Rev. Estudios Franciscanos” 57 (1956), pp. 5-40.

J. Le Goff, El nacimiento del Purgatorio, Taurus, Madrid 1985.

A. Piolanti, De novissimis, Roma 1950 (con abundante bibliografía en pp. 60 y ss.).

Michel, Purgatoire, “Dictionnaire de Théologie Catholique”.

Bernard, Purgatoire, en: “Dictionnaire de Apologetique”.

A. Piolanti, La Comunione dei Santi e la Vita eterna, Florencia 1957.

[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1031.

[2] Sobre la existencia y naturaleza del Purgatorio me he ocupado en mi libro El teólogo responde, Volumen 1, Ediciones del Verbo Encarnado, San Rafael 2001, pp. 191-201.

[3] Cf. DS, 1304.

[4] Cf. DS, 1820; cf. 1850.

[5] San Agustín, De civitate Dei, 1. 21, c. 24, n. 2.

[6]    Bover, Teología de San Pablo, B.A.C., Madrid 1952, pp. 895-896.

[7] San Gregorio Magno, Dialogi 4,29; citado en el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1031.

[8] San Cesáreo de Arlés, Serm. 104,2; ML 39,1946.

[9] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1032. Y cita el Catecismo las palabras de San Juan Crisóstomo: “Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos” (San Juan Crisóstomo, Homiliae inprimam ad Corinthios, 41, 5; PG 61, 361C). También exige la existencia de un lugar ultraterreno de purificación la misma razón humana iluminada por la fe; pero como en esta consulta solamente se negaba el fundamento bíblico del purgatorio, me limito a citar el siguiente argumento de Tomás de Aquino al escribir: “De los argumentos que hemos expuesto más arriba puede deducirse fácilmente la existencia del purgatorio. Porque, si es verdad que la contrición borra los pecados, no quita del todo el reato de pena que por ellos se debe; ni tampoco se perdonan siempre los pecados veniales aunque desaparezcan los mortales. Ahora bien, la justicia de Dios exige que una pena proporcionada restablezca el orden perturbado por el pecado. Por tanto, hay que concluir que todo aquel que muera contrito y absuelto de sus pecados, pero sin haber satisfecho plenamente por ellos a la divina justicia, debe ser castigado en la otra vida. Negar el purgatorio es, pues, blasfemar contra la justicia divina. Es, pues, un error, y un error contra la fe. Por eso San Gregorio Niseno afirma: ‘Nosotros lo afirmamos y creemos como verdad dogmática’” (Tomás de Aquino, Suma Teológica, Supplementum, Appendix, Quaestio de Purgatorio, a. 1.)

El papa Francisco expresa su dolor por muerte dramática de migrantes en Melilla y Texas



El papa Francisco expresó este martes su "dolor" por las "tragedias" sufridas por migrantes en el enclave español de Melilla y en Texas, que dejaron decenas de muertos en los últimos días.

"Recibí con dolor la noticia de las tragedias de migrantes en Texas y en Melilla", dijo en Twitter el pontífice. "Recemos juntos para que nuestros hermanos que murieron buscando la esperanza de una vida mejor", agregó.

También pidió que "y para que el Señor nos abra el corazón y estas desgracias no sucedan de nuevo"

El lunes al menos 46 migrantes fueron encontrados muertos en un camión en una ruta cerca de San Antonio, en Texas, en Estados Unidos, en una de las peores tragedias migratorias de los últimos años.

El viernes, al menos 23 migrantes murieron en enfrentamientos con la policía cuando intentaban entrar en el enclave español de Melilla, en el norte de Marruecos.

Sacerdote y abuelo: párroco celebra la boda de su propio nieto



Que un abuelo asista a la boda de su nieto es algo común, pero que ese abuelo también sea el sacerdote, ¡Es único!

Esta curiosa celebración de matrimonio ocurrió en Porto Alegre (Brasil). El padre Paulo Müller de 85 años ofició como sacerdote en el casamiento de su propio nieto.

El padre Paulo, antes de ser sacerdote, estuvo casado con su esposa Lizzete durante 29 años. A fines de la década del ’80, después criar juntos a cuatro hijos, quedó viudo.

Cuatro años después del fallecimiento de su esposa, el padre Paulo decidió que quería llevar su vocación de santidad más allá. En 1992 fue ordenado sacerdote.

“A los tres días de su entierro, busqué la iglesia para involucrarme en algo”, cuenta el sacerdote. Buscando apoyo, el futuro párroco decidió participar en las actividades de la iglesia, convirtiéndose en catequista, ministro de la Eucaristía y, más tarde, diácono.

Tras asistir a un entierro en el que los familiares del difunto exigieron la presencia de un sacerdote, el entonces diácono decidió acudir al seminario.

Su nieto, Ânderson Martins Müller, cuenta que cuando “decía: ‘mi abuelo es sacerdote’, a la gente le parecía raro. Pero, para mí, siempre fue algo natural, aunque fuera raro”.

Y como tener un sacerdote en la familia es un regalo de Dios, Ânderson y su esposa Rafaela decidieron que el padre Paulo fuera quien celebrara el matrimonio.

“Al comienzo de la ceremonia, el abuelo comentó que algunas canciones que habíamos seleccionado para participar eran canciones que tocaron en su boda. Para él, tenía recuerdos”.

Durante la boda, el sacerdote les dio tres consejos fundamentales para todo matrimonio: “Mucho amor, mucho amor, un camión de amor. Segundo: la fidelidad. La máxima fidelidad para no traicionar a esa persona, para que no se sienta frustrada por el compromiso que ha hecho. La tercera es la caridad, entre la pareja y con la sociedad”.

¿Qué piensas de esta historia?

La ‘niñosfobia’ nos alcanzó. ¿Se puede dar marcha atrás?


En 2006, el director de cine mexicano Alfonso Cuarón dirigió una película impactante que se llamó Los Niños del Hombre, del género de ciencia ficción. El argumento nos habla de un futuro muy cercano en el que la humanidad pierde la capacidad de engendrar, y durante veinte años no ha nacido un solo niño. Un mundo sin niños es un mundo sin esperanza.

Tal parece que esa película, poco a poco, se va haciendo realidad en la medida en que la sociedad actual ya no quiere niños.

Hace muchos años, el “Día de las madres” se premiaba a la mamá más prolífera. Dicen que durante la presidencia de Lázaro Cárdenas había propaganda que decía: “Mujer, si eres casada, tener hijos es tu obligación; si eres soltera, es un honor”, y de pronto, ante las presiones económicas de los países del primer mundo, nuestro gobierno decidió que nos fuéramos haciendo menos. En cincuenta años hemos bajado de seis hijos por familia a dos, y cada vez son menos.

Una especie en peligro de extinción

La sociedad occidental, ideologizada y presionada por la constante propaganda, marcha hacia el auto genocidio, de tal modo que se prevé que, en cincuenta años más, el continente europeo será mayoritariamente de raza negra porque los blancos ya no quieren tener hijos.

La maternidad ha dejado de ser la aspiración de la mujer moderna y ha sido sustituida por la “realización personal” como empresaria, deportista o artista. Cada vez hay más parejas que deciden simplemente no tener hijos.

En los Estados Unidos hay una tendencia de mujeres que se llaman a sí mismas “No Mo”, no mothers, manifestando su rechazo a los hijos. Una de ellas dice: “prefiero ser una tía divertida que una madre neurótica; cuando me canso de mis sobrinos se los regreso a su mamá”.

La legalización del aborto ha venido a contribuir a este ambiente de egoísmo en el que los hijos se ven como un estorbo para la felicidad de los padres.

La última moda: la ‘niñosfobia’

Cuando la sociedad se va haciendo consciente de lo que sucede en ella, muchas veces es demasiado tarde para corregir las fallas que traerán consecuencias fatales.

Hoy vivimos un fenómeno llamado ‘niñosfobia’. Podría consolarnos el hecho de que solamente se diera en los países del primer mundo, pero lamentablemente en este México nuestro, convivimos una minoría que siente que pertenece ya al primer mundo, y una inmensa mayoría que pertenecemos al tercer o cuarto mundo, si bien nos va.

Los del primer mundo, también en México, manifiestan un rechazo creciente a la presencia de los niños en sus ambientes exclusivos, y de ese modo se prohíbe la entrada a niños a algunos salones de fiestas para celebrar nada menos que el inicio de una nueva familia: en las invitaciones a una boda se pone la nota de que por favor no lleven niños ¡cuando son los niños los que más gozan de esas fiestas!

Me platicaba un amigo que en días pasados planeó unas vacaciones con su familia y que se encontró que en muchos hoteles mexicanos se advierte que no se admiten niños.

Algunas líneas aéreas tienen lugares reservados para los que no soportan viajar con niños. Y algunos restaurantes tampoco los aceptan.

Me tocó ver en Estados Unidos un gran supermercado que tenía un horario especial para ciudadanos ancianos en el que no se admitía a niños. ¿Estorban los niños?

Una verdadera fobia

Para muchos jóvenes, y para muchos más adultos, la presencia de niños entre ellos les causa una verdadera molestia, inquietud, ansiedad, ¡Fobia!, dirían los psicólogos; complejo de Herodes, decimos los mexicanos.

Aclaran los niñófobos que no están contra los niños, sino contra los padres de los niños que no han sabido educarlos y que les permiten llorar, hacer berrinches y comportarse groseramente en público; y, en cierto modo, tienen toda la razón. Los papás que no saben educar a sus hijos son la ocasión de que estos sean rechazados por los intolerantes, ¡incluso por sus maestros!

Niñófobos en la Iglesia

Parece que ni en la Iglesia nos salvamos de esa niñosfobia. Algunos sacerdotes suspenden la celebración de la Misa hasta que una mamá avergonzada atina a sacar del templo a su hijo llorón, que interrumpe con su llanto a todo volumen.

Gracias a Dios, hay otros sacerdotes que hasta van preparados para esa eventualidad y le hacen llegar al niño llorón una paletita ‘mágica’ que lo consuela y alivia a la madre.

Hasta los apóstoles cayeron en la niñosfobia cuando trataron de impedir que unas mamás molestaran a Jesús con sus niños hambrientos de la bendición divina. Jesús los regañó y pronunció aquella frase célebre: “dejen que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Papás, eduquen a sus hijos. Fieles todos, aceptemos a los niños porque todos lo hemos sido, aunque ya ni nos acordemos.

Constantino no fundó la Iglesia católica ni fue Papa, te lo demostramos.



Siempre que haya un debate con personas protestantes, más específicamente con los de extracción pentecostal o adventista, que son dos denominaciones caracterizadas por un anticatolicismo bastante radical, nos encontraremos con la falsa acusación de que a la Iglesia católica la fundó el emperador Constantino, por lo cual arguyen que la Iglesia actual no sería la misma que viene desde Cristo y los apóstoles.

Aunque en un futuro haremos un análisis mucho más profundo sobre el origen de la Iglesia y su continuidad histórica ininterrumpida desde el siglo I hasta nuestro días, hoy rebatiremos con datos históricos bastante sencillos de comprender, la falsa teoría de que Constantino fue "el primer Papa" de la Iglesia "romanista", como llaman peyorativamente ciertos protestantes a la Iglesia católica.

Antes que nada, repasemos brevemente qué es el papado. La doctrina cristiana católica, basándose en las Sagradas Escrituras, sostiene que Jesucristo decidió nombrar a un encargado de su Iglesia en la tierra, a quien le entregó las llaves del reino de los cielos como símbolo de autoridad para poder atar y desatar, con cuyas palabras Jesús hizo un paralelismo con la llave de la casa de David que mantenía en su poder el mayordomo del reino, aquel que se nos dice que "abrirá, y no habrá quien pueda cerrar; y cerrará y no habrá quien pueda abrir", que sería entregada a Eliaquim, hijo de Hilcías como se relata en Isaías 22, 20-22, y a quien se presenta como el mayordomo de la casa real en 2 Reyes 18, 18 y en 2 Reyes 18, 37.

Jesucristo es el Rey de Reyes que está sentado sobre el trono de David, y así como la casa real del reino davídico, tenía un mayordomo, con la autoridad para "abrir y cerrar", en el nuevo reinado de Jesucristo el nuevo templo universal que es la Iglesia cuenta con su propio mayordomo, con la autoridad, otorgada por el Rey mismo, para atar y desatar; éste encargado, como lo revela de manera clara la Biblia, fue Pedro, de ahí que la Iglesia sostiene que este apóstol fue el primer Papa de la historia (el primer jefe y responsable de la Iglesia apostólica) y que este cargo recae en todo sucesor ocupante de la silla del obispo de Roma, desde donde se ejerce una primacía sobre el resto de los obispos de la Iglesia universal.

Ahora bien, ¿de dónde surge esta teoría de que Constantino fundó a la Iglesia y fue su primer Papa? Todo esto proviene de una errada lectura de los acontecimientos históricos dados a partir del año 313, cuando el emperador Constantino emitió el Edicto de Milán, un decreto donde se ordenaba poner fin a la persecución de los cristianos en todo el territorio del imperio. Esto no supone, como muchos piensan, que la Iglesia haya pasado a manos del emperador, ni mucho menos.

El Edicto de Milán lo que hizo fue únicamente garantizar a los cristianos la total libertad para practicar su culto y exponer sus enseñanzas. En el momento en que se emite el Edicto, Constantino no se había siquiera bautizado, cosa que hizo ya muy cerca de su muerte, acontecida más de 20 años después, por lo que el emperador ni siquiera era miembro de la Iglesia cuando cuando el "decreto de tolerancia" para los cristianos tuvo lugar.

Otro acontecimiento histórico que genera confusión entre los protestantes, y que asignan como el "nacimiento" de la iglesia católica, es el famoso Concilio de Nicea del año 325, convocado para debatir y llegar a un acuerdo doctrinal que rigiera a toda la Iglesia universal luego de los graves problemas y las fuertes y peligrosas divisiones que se estaban desarrollando en las Iglesias locales por todo el imperio, producto del nacimiento de doctrinas heréticas.

La principal doctrinal que estaba causando problemas e intensos debates era la del "arrianismo", conocida de este modo por su principal defensor, Arrio, un presbítero de la ciudad de Alejandría. Arrio sostenía que Jesús no era Dios, que era solo una creatura que no compartía la sustancia y la naturaleza divina del Padre. Ante la amenaza a la paz interna que estas divisiones estaban provocando, Constantino convoca a que se reúnan los obispos de toda la Iglesia para establecer criterios claros y unitarios sobre este tema. Pero aclaremos, la convocatoria la realiza amparado en su poder de emperador (haber desobedecido a esta convocatoria seguramente habría traído graves consecuencias para la Iglesia), no la hace en calidad de miembro del clero, pues nunca, en ningún momento de su vida, tuvo cargo alguno dentro de la jerarquía eclesiastica consagrada de la Iglesia, por lo que jamás fue obispo de Roma (y tampoco fue presbítero o diácono), y en el año 325 no era ni siquiera un laico bautizado como ya lo mencionamos antes.

En cuanto a lo sucedido propiamente en el Concilio, al final los obispos conciliares condenaron el arrianismo como una enseñanza herética, y como una forma de resolución, el Concilio de Nicea elaboró el Credo (la confesión de fe), también conocido como "credo niceno" que resume las verdades de fe en las que ha de creer un cristiano. Ese Credo es el mismo que hasta el día de hoy se confiesa en la misa católica, todas sus enseñanzas son perfectamente cristianas y ellas tienen base y sustento en las Sagradas Escrituras (aunque para esa fecha, aun como tal, no existía oficialmente el canon del Nuevo Testamento que surgió hasta el año 382). El credo es la mejor prueba de que este Concilio no contaminó a la Iglesia con "doctrinas paganas" como piensan los sectores protestantes anticatólicos.

De hecho, la inmensa mayoría de los protestantes comparten las creencias expresadas en el Concilio de Nicea, que afirmaron con toda contundencia y sin vacilaciones la divinidad de Cristo. En el Credo niceno se afirma que hay un solo Dios Padre Todopoderoso, un solo Señor, Jesucristo, que nació del Padre antes de todos los siglos (eterno), que fue engrendrado, no creado, y es de la misma naturaleza divina del Padre (es Dios). El Credo afirma también que Cristo se encarnó y murió por nuestros pecados, que resucitó al tercer día, que subió al cielo y que volverá para juzgar a vivos y muertos; se sostiene también la existencia del Espíritu Santo, que recibe, junto al Padre y al Hijo, una misma adoración y gloria. La mayoria de los protestantes creen en todo esto también, ¿así que dónde está la "corrupción pagana" que supuestamente sufrió la Iglesia en Nicea?

En este punto podemos hacer un resumen de lo antes expuesto y ver que, por una parte, Constantino no "creó" una Iglesia, solo dejó de perseguir a una Iglesia que ya existía desde el siglo I, y por la otra, podemos atestiguar que esa Iglesia, luchando contra las herejías, se mantuvo firme en las enseñanzas y la ortodoxia cristiana, no hubo "infiltraciones" doctrinales paganas, no se concedió, ni remotamente, la posibilidad de considerar a otros dioses; el Concilio de Nicea expuso como verdad y dogma de fe la existencia de un solo Dios verdadero, con una sola y única sustancia divina en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¿Qué diferencia había entre esta Iglesia del 325 y la de los primeros 300 años? Doctrinalmente ninguna, la Iglesia se mantuvo fielmente cristiana, por lo que no hay ningún indicio de que haya surgido algo "nuevo" con Constantino. Claro que había una gran diferencia entre poder reunirse libremente, incluso con el apoyo y las facilidades otorgadas por autoridades del imperio que se convirtieron al cristianismo, a hacerlo en la absoluta clandestinidad como se hacia cuando eran perseguidos y se refugiaban en las catacumbas, pero la sustancia de la fe en Cristo como el Cordero de Dios que con su sacrificio nos salva y nos ofrece vida eterna, se mantuvo intacta.

Por último, a modo de prueba histórica, exponemos la lista de todos los Obispos de Roma (Papas), que estuvieron en dicho cargo durante la vida entera de Constantino, en donde podemos observar que éste nunca ocupó la silla papal. Constantino nació en el año 272 y murió en el año 337, habiendo sido emperador desde el año 306 hasta su muerte.

Lista de los Obispos que fueron Papas en el periodo de los 65 años en que Constantino estuvo vivo:

- San Felix I (Fue Obispo de Roma del año 269 al 274).
- San Eutiquiano (del 275 al 283)
- San Cayo (del 283 al 296)
- San Marcelino (del 296 al 304)
- San Marcelo I (del 306 al 309)
- San Eusebio (Fue Obispo de Roma solo durante el 309)
- San Melquiades (del 311 al 314)
- San Silvestre I (del 314 al 335)
- San Marcos (durante el 336)
- San Julio (del 337 -año de la muerte de Constantino- al 352)

Como podemos apreciar, Constantino nunca ocupó el cargo de Obispo de Roma (Papa), no hay ningún "San Constantino" en la lista de los Papas del periodo de su vida. Y ya en este punto permítasenos sumar otro contundente dato que demuestra que Constantino no fundó a la Iglesia católica: El famoso emperador romano no es y nunca ha sido considerado santo por la Iglesia. De hecho no existe una sola edificación, llámese basílica, santuario, parróquia o capilla en todo el mundo en honor a su nombre.

¿No es bastante extraño que el supuesto fundador de una Iglesia con miles de santos, no haya sido considerado jamás uno de ellos? ¿El "fundador" de la religión más grande del planeta no cuenta con un solo templo a su nombre ni ocupó cargo alguno en la propia institución que supuestamente él "fundó"?

Las pruebas son contundentes: Constantino no fundó ninguna Iglesia, solo dejó de perseguir a una que ya tenía tres siglos de existencia.

Por: Alfredo Rdz. 

¿La Iglesia Católica es Cristiana?

 

Jesús entregando a Pedro las llaves del reino de los cielos.

Aunque para un católico bien formado en su fe esta pregunta tiene una respuesta obvia, es sorprendente que aun hoy día, e incluso diría que cada día con mayor frecuencia, más personas se pregunten si un católico es o no es cristiano.

Algo que todo católico debe admitir con plena sinceridad y objetividad, es que el nivel de formación doctrinal del católico promedio es muy pobre, son millones los que se hacen llamar a sí mismos "católicos", y quienes incluso asisten a misa con relativa frecuencia, pero que desconocen profundamente su fe, este hecho ha permitido una inmensa confusión y el gran avance de las denominaciones protestantes, quienes con un discurso más "efusivamente" cristiano han logrado construir en el imaginario colectivo una diferencia entre "católico" y "cristiano" como dos cosas distintas.

Es escandaloso escuchar, incluso a católicos, decir de alguna otra persona que abandonó la Iglesia que "se volvió cristiano", como si antes, como católico, no lo hubiese sido.

Pero entonces, ¿la iglesia católica es cristiana? 

La respuesta es contundente: Claro que Sí. La Iglesia Católica es cristiana, tan cristiana que fue fundada por el mismísmo Jesucristo, por tanto, no es exagerado decir que esta es, de hecho, la original Iglesia de Cristo, la Iglesia de la Biblia, la que Jesús edificó frente a sus Apóstoles con Pedro a la cabeza como el principal encargado de apacentar al rebaño de Cristo en la tierra, como se nos relata en el evangelio de Mateo capítulo 16:18-19:

18. "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro (piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos".
La Iglesia Católica es la única que puede reclamar la herencia del significado de los versículos recién citados, puesto que es la única Iglesia que existe hoy día, de todas las que se reclaman "cristianas", que se remonta a los tiempos de Cristo y los apóstoles(1)

¿Y cómo podemos saber y afirmar que se trata de la misma Iglesia de la que habla Jesús en Mateo 16:18? Esto lo podemos saber gracias a un hecho de suma relevancia: a la Sucesión Apostólica ininterrumpida por más de 2000 años, Sucesión Apostólica que ha garantizado que esta columna y fundamento de la Verdad que es la Iglesia permanezca en el tiempo, que sea portadora de una continuidad histórica que la hace ser esa misma comunidad de los apóstoles, no "heredera" de aquella Iglesia, sino literalmente esa misma Iglesia, esa misma comunidad que creció, se expandió por las naciones y que nunca ha dejado de existir desde entonces, llevando a cabo su labor evangelizadora de generación en generación, de siglo en siglo por todos los rincones de la Tierra. 

Como queda claro, el propio origen de la Iglesia proviene de Cristo, quien es su fundador; y la primera y más importante razón de ser de esta Iglesia es precisamente anunciar a Cristo a todas las naciones y a todos los hombres de la tierra (como Él mismo ordenó), para decirle al mundo que Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías Verdadero, el Cordero de Dios que fue entregado por nuestros pecados y que resucitó venciendo a la muerte como prueba de su divinidad. La tarea de la Iglesia Católica es cumplir fielmente con el mandato de Cristo de ir a buscar discípulos de todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñarles, transmitirles, la verdad de la revelación divina, pues, como también nos enseña la escritura, la Iglesia es "columna y fundamento de la Verdad". ¿Y qué otra cosa es la Verdad si no Cristo?

Cristo, el protagonista de la Misa.

El propio rito de culto más importante de los católicos, la santa misa, es absolutamente "cristocéntrico", es un acto de adoración a Dios, recordando y actualizando el sacrificio realizado por Jesús al entregar su vida para el perdón de los pecados, de ahí que la parte central de la misa, el momento cumbre de la misma, después de las lecturas de la escritura, de la homilía, de los cantos de alabanza, etc., es el momento donde Cristo se hace realmente presente en la eucaristía, cuando el pan y el vino se convierten en su cuerpo y en su sangre, y los cristianos reafirmamos nuestra comunión con Él a través de recibir ese cuerpo y esa sangre, como hicieron aquellos primeros cristianos, los apóstoles, en la última cena: 
26. Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió, y dándoselo a sus discípulos, dijo: "Tomad, comed, éste es mi cuerpo".
27. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: "Bebed de ella todos,
28. porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados". (Mateo 26:26-28).
Cuando se dimensiona correctamente la enorme importancia y la magnitud que le damos los católicos al Cuerpo y a la Sangre de Cristo en cada Misa (Misa que el teólogo ex-protestante Scott Hahn considera una extensión del cielo en la tierra en la que descienden los ángeles para adorar junto a nosotros al Señor) por sabernos ante la presencia de Nuestro Rey y Salvador en el momento del culto, se vuelve fácil reconocer que Cristo es el centro mismo de toda nuestra fe católica. 

¿La Iglesia Católica fue cristiana y dejó de serlo?

Entre el protestantismo encontramos dos clases de detractores que niegan el carácter cristiano de la Iglesia Católica. Por un lado están los más radicales y fanáticamente anticatólicos, quienes dicen que la Iglesia "original" o "primitiva" que fundó Jesucristo se perdió en una época muy temprana después de la muerte de los apóstoles y que la Iglesia Católica "surgió siglos después" como un mero invento del emperador Constantino(2) para adorar ídolos paganos con una cubierta cristiana y que por tanto la Iglesia Católica no es y nunca fue cristiana, sino pagana, idólatra, e incluso, "satánica" desde sus inicios. 

Otro sector, un poco más moderado y sensato, admite que efectivamente la Iglesia Católica tiene dos mil años de existencia y es la Iglesia que proviene de Cristo y los apóstoles, pero que a partir del año 313 con el Edicto de Milán emitido por Constantino para tolerar al cristianismo y a las demás religiones dentro del imperio romano, la Iglesia fue paulatinamente "corrompiéndose", "paganizándose" y terminó por perder su conexión con el antiguo cristianismo que antes poseía, el cual, supuestamente, habría sido restaurado en la reforma protestante.

Ambas afirmaciones, aunque nuestros hermanos protestantes no puedan visualizarlo desde la óptica con la cual ven las cosas, son una rotunda negación de la Biblia, la misma que ellos colocan como único criterio de autoridad en materia de fe y de doctrina. ¿Por qué decimos que es una negación de la Sagrada Escritura? Porque pensar de esta forma, es tanto como decir que Cristo mintió, o bien, que se equivocó, pues Jesús establece su Iglesia y le emite lo que podríamos llamar un "seguro de indestructibilidad" cuando dice "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" y también en Mateo 28, 20 leemos la siguiente instrucción y promesa de perpetuidad a su Iglesia cuando manda a los primeros dirigentes de ésta a todas las naciones en busca de discípulos: "y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". 

¡Contundente! ¡A la Iglesia de Cristo, que es la Iglesia católica, según los que nos dice el propio Cristo a través del evangelio, nada ni nadie la puede corromper, nada ni nadie la puede destruir, y nunca ha dejado ni dejará de existir!

Cuando Cristo dice "estoy con vosotros", se refiere a su Iglesia representada en ese momento por los apóstoles, por eso dice "todos los días hasta el fin del mundo", ya que aunque esos apóstoles en algún momento fueran morir, harían crecer y hacer preservar la Iglesia, tal como ocurrió, con nuevos discípulos y seguidores de Cristo de entre los cuales surgirían los sucesores de los apóstoles. Es por esto que no dice "estoy con vosotros hasta que el último de vosotros muera", como muchos protestantes intentan interpretar del "estoy con vosotros" para decir que aquella Iglesia ya no existe o que dejó de existir por aproximadamente 16 siglos hasta que llegó Lutero, tesis que es completamente inconsistente con las promesas de Jesús a su Iglesia que vimos anteriormente. 

Conclusión.

Si reconocemos que Jesús fundó su Iglesia para hacer conocer a través de ésta el Nuevo Pacto de Dios con la humanidad, y que dicha Iglesia tiene la promesa de que ni el mismo infierno podrá destruirla porque siempre estará acompañada por Cristo y por el Espíritu Santo, y que aquella "primera Iglesia" del Nuevo Testamento perduró en el tiempo a través de la autoridad otorgada por los apóstoles (que a su vez habían recibido de Cristo) a sus sucesores, y que dicha sucesión de autoridad apostólica nunca cesó en el tiempo, y que hoy está representada por los obispos de la Iglesia, podemos concluir no solo que ésta que hoy conocemos hoy como la Iglesia Católica es legítimamente cristiana, sino que es la verdadera y auténtica Iglesia que nos viene desde Cristo y de la cual nos habla la Biblia.

Así que si eres católico, alégrate, porque estás en la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, y si no lo eres, también alégrate, porque tienes las puertas abiertas a ella. 

Alfredo Rodríguez.


(1). Por supuesto también la Iglesia ortodoxa viene desde Cristo y los apóstoles, pero más que reconocerla como "otra Iglesia diferente", la reconocemos como parte de esa misma Iglesia cristiana que es Una, Santa, Católica y Apostólica que se remonta al primer siglo, pero con quien, desafortunadamente, la comunión se rompió en el año 1054, y seguimos esperando que se restablezca, pues como diría el Papa San Juan Pablo II, la Iglesia de oriente es el otro pulmón por el que respira la Iglesia universal. 
(2) Ver: Constantino no fundó la Iglesia católica ni fue Papa, te lo demostramos.

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