La "Sola Fe" No Salvó a Noé

La Escritura muestra claramente que la verdadera fe nunca permanece pasiva. Noé no se salvó por una fe sola y vacía; además de creer, obedeció a Dios y construyó el arca. Hebreos 11,7 dice: “Por la fe, Noé, advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, construyó un arca para salvar a su familia”.

Lo mismo ocurrió con Abraham. Hebreos 11,8 enseña: “Por la fe, Abraham obedeció y salió hacia la tierra que iba a recibir en herencia”. Su fe se manifestó en acciones concretas.

De hecho, prácticamente todo Hebreos 11 presenta hombres y mujeres cuya fe produjo obediencia, sacrificio, perseverancia y obras.

La fe bíblica no consiste solamente en afirmar que uno cree en Dios. Significa confiar tanto en Él que se actúa conforme a esa confianza.

Por eso Santiago 2,17 afirma: “La fe, si no tiene obras, está realmente muerta”.

La verdadera fe transforma la vida, mueve el corazón y lleva a obedecer a Dios incluso en medio de dificultades y pruebas.

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