¿Existen las maldiciones intergeneracionales? Esto explica el Padre Fortea


Muchos católicos -e incluso cristianos de otras confesiones- creen en las maldiciones intergeneracionales. Según estas creencias, aquello malo que hacen los padres repercute en los hijos y otras generaciones. Pero, ¿es esto cierto?

En un interesante video de una charla en su quinto viaje a Paraguay -en octubre del año 2021- el Padre Fortea explica cuál es su postura respecto a las maldiciones intergeneracionales. Aquí compartimos algunas meditaciones centrales de su exposición.

Al comenzar su charla, el Padre Fortea explica que la iglesia católica no tiene una doctrina sobre la cuestión de las maldiciones generacionales. Por lo tanto pueden o no estar de acuerdo con las reflexiones expresadas en su exposición.

Desde su punto de vista, las maldiciones intergeneracionales no existen y explica el origen de esta creencia y cuál es su interpretación al respecto.

El origen de la creencia

La creencia en la maldiciones intergeneracionales se basan en cuatro versículos del Anntiguo Testamento que expresan la supuesta existencia de males que se pueden extender a otras generaciones.

1. Exodo 20, 5:“No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen”

2. Éxodo 34, 7: “El mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación”

3. Deuteronomio 5, 9: “No te postrarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen”

4. Números 14, 18: “«El Señor es lento para enojarse y está lleno de misericordia. El tolera la maldad y la rebeldía, pero no las deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la cuarta generación»” .

El Padre Fortea señala que estas afirmaciones reveladas respecto a supuestas maldiciones generacionales  aparecen solo al hablar de la idolatría. No se dice de ninguna otra cosa.

¿Por qué Dios dice esto en La Biblia?  Según el sacerdote, “en un pueblo tan rudo había que inculcar lo espantosa que era la traición a Dios a través de la adoración de los falsos dioses. Y aplica Dios los esquemas que eran normales en esa época”.

Esto significa que Dios, al hablar en un primer momento a ese pueblo, se adapta a su cultura pues, como explica el Padre Fortea, de otro modo no lo hubieran entendido. A partir de Moisés se nota un lento proceso de entendimiento de la verdad revelada.

El cambio de la creencia en las maldiciones intergeneracionales

Ahora bien, como comenta el sacerdote, en Ezequiel, aparece un pasaje que hace referencia nuevamente a esta creencia en las maldiciones intergeneracionales. El pasaje en cuestión dice:

“La palabra del Señor me llegó en estos términos: ¿Por qué andan repitiendo este refrán en la tierra de Israel: «Los padres comieron uva verde, y los hijos sufren la dentera»?” (Ezequiel, 18, 1-2).

Según el padre Fortea, este refrán quería decir que “lo malo que hacen los padres repercute en los hijos. Como diciendo, ‘esa uva mala provoca que los hijos después tengan consecuencias'”. Sin embargo, luego Ezequiel dice:

“Juro por mi vida –oráculo del Señor– que ustedes nunca más dirán este refrán en Israel. Porque todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo: la persona que peca, esa morirá” .

El sacerdote comenta que esta aclaración anula la creencia anterior en las maldiciones intergeneracionales. En este sentido, explica que hubo una época en que había que dejar en claro que el pecado tenía consecuencias, lo que estaba bien y estaba mal. De allí esta expresión de un mal que podía afectar a muchas generaciones. Pero cuando el pueblo elegido estuvo maduro en el entendimiento, Dios dijo que ese proverbio ya no estaría más en Israel.

El Padre Fortea señala, además, que esta doctrina de la maldiciones intergeneracionales fue recuperada por los pentecostales y algunos católicos en el siglo XX. Sin embargo, no tuvo una tradición anterior en la Iglesia. Solo aparece en cuatro versículos que luego son desdecidos por Ezequiel.

La enseñanza de Jesús

Finalmente, el Padre Fortea menciona un episodio en el que Jesús deja en claro que no existen las maldiciones intergeneracionales. En el Evangelio de San Juan se relata la siguiente escena:

“Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». «Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios” (Juan 9, 1-3)

“Mi opinión es que cada niño es una nueva creación, la humanidad vuelve a comenzar en él. El alma de un niño que nace es una página en blanco. ¿Por qué pensar que nace con cadenas?“, concluye.

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