‘Querido Teófilo’, el emotivo e impresionante momento en que Dios le habló a Teo González




"Es impresionante cuando Dios te habla y te das cuenta de que sí existe, y que tú eres el que no lo escucha" dice el comediante mexicano.

Teo González (Teófilo Gonzalez Muñoz) es, sin lugar a dudas, uno de los comediantes mexicanos con mayor reconocimiento nacional e internacional. Miles de personas se han reído con sus chistes y anécdotas, pero ¿sabías que también es un católico comprometido con un hermoso testimonio sobre Dios?

Hace algunos años, Teo -mejor conocido como ‘El comediante de la cola de caballo’- concedió una amplia entrevista al canal de Youtube Con +Gracia, en la que contó la historia de cómo Dios le habló a través de la Biblia, de una forma muy particular.

“Yo digo que los problemas no existen, son situaciones que resolver. Tenía una situación de estas difíciles y traté de solucionarlas a través de mis conocimientos, de mis medios y no podía. Y de repente, casi un año después de intentar resolverlo, dije: ‘ay , Dios mío, perdóname por no tenerte en cuenta pero no fue por mala onda, sino porque pensé que yo solito podía. Ya me di cuenta que no puedo yo solito, entonces te pido, por favor, que tomes mi problema y lo resuelvas’”.

‘Querido Teófilo’

Así, decidió poner en manos de Dios el problema y tomó una Biblia que encontró en el cuarto del hotel donde se encontraba. Abrió una página al azar y puso el dedo en un versículo sin poner ninguna atención.

“La primera línea decía: ‘Querido Teófilo’. Por mi nombre, me emocioné mucho, leí todo lo demás que decía, pero lo importante era el principio”.

Unos días después, recordando la anécdota con unos amigos, también en un hotel, tomó la Biblia para explicar lo que había hecho en esa ocasión.

“Les dije ‘miren, era una Biblia igual que esta’. La agarré e hice lo mismo, metí el dedo y la abrí exactamente en la misma hoja, Hechos 1. Esta vez el mensaje no era para mí”.

Lo sucedido, asegura Teo, no fue lo que más le impresionó. Lo verdaderamente impactante, asegura, es que aquel problema se solucionó en sólo 15 días.

“Cuando aprendes a escucharlo, a sentirlo porque Él está siempre en todos lados y somos tan distraídos que ni siquiera lo captamos, pero cuando realmente pones atención, es como un radio: la emisora transmite su señal, pero si tú no le pones en el 111, no vas a escuchar el 111, tienes que ponerte en sintonía para que las ondas y la frecuencia te lleguen y puedas decir ‘órale, ya lo estoy escuchando clarito y bien’”.

“Es impresionante cuando Dios te habla y te das cuenta de que sí existe, y que tú eres el que no lo escucha”.

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