5 Santos que fueron unos muy conocidos pecadores


5 SANTOS QUE FUERON UNOS MUY CONOCIDOS PECADORES.

Estos Santos cometieron errores durante sus vidas y llevaron vidas públicas de depravación antes de que sus corazones fueran convertidos. Estos santos hombres y mujeres (un grupo que incluye una ex-mujer libertina, un extorsionista y un criminal de baja estofa) nos recuerdan que aún hay esperanza para nosotros.

Como sabemos, los santos no fueron perfectos. Ellos cometieron errores durante sus vidas y a menudo llevaron vidas públicas de depravación antes de que sus corazones fueran convertidos... Éstas son buenas noticias.

Esto nos da esperanzas de que incluso nuestros fríos corazones, tan distantes de Dios, pueden ser volcados hacia Él y ser dados una vida nueva.

Los santos siempre parecen “muy santos” como para que nosotros les imitemos, pero en realidad son mucho más parecidos a nosotros de lo que nos imaginamos. Ellos lucharon contra las mismas adicciones, pecados y malos hábitos que nos agobian a nosotros hoy en día.

Estos hombres y mujeres no siempre fueron santos y a través de la gracia de Dios superaron grandes obstáculos y se convirtieron en relucientes ejemplos de virtud.

1.- San Mateo, el Evangelista

A nadie nunca le han gustado los impuestos y esto era especialmente cierto en el antiguo Israel. Durante el primer siglo los Romanos subcontrataron a individuos privados para el trabajo de recolectar impuestos y estos recolectores de impuestos usaron la oportunidad para extraer tanto dinero como fuese posible de la gente. Todos los odiaban y su avaricia era bien conocida por todos.

Es por esto que cuando Jesús le pidió a Mateo que “le siguiera”, muchos se impactaron y hasta se escandalizaron por el episodio. ¿Cómo era posible que Jesús cenara con “recolectores de impuestos y pecadores”? Mateo fue un hombre totalmente cambiado a partir de ese punto, siguiendo a Jesús muy de cerca y escribiendo todo en lo que ahora llamamos el “Evangelio de Mateo”.

2.- San Dimas, el Buen Ladrón

Muy poco se conoce acerca del “Buen Ladrón” que fue crucificado junto a Jesús, pero sí sabemos que el crimen de Dimas le mereció la crucifixión. De acuerdo a un erudito bíblico, “dos de los más comunes [criminales condenados a la crucifixión] fueron criminales de baja estofa y enemigos del estado… Los criminales de baja estofa incluían, por ejemplo, esclavos que habían escapado de sus amos y cometieron un crimen. Si eran atrapados, un esclavo podía ser crucificado.

Habían dos razones por las cuales eran sujetos a semejante muerte tan tortuosa, lenta y humillante. Estaban recibiendo el ¡máximo castigo! por su crimen y, posiblemente más importante, estaban siendo utilizados como espectáculo para advertir a cualquier otro esclavo que estuviese pensando en escapar o cometer crímenes de lo que les podría suceder a ellos.”

En la última hora, Dimas entendió la severidad de sus crímenes y defendió a Jesús en la cruz del ridículo del “mal ladrón”: "¿No temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo". (Lc 23,40-42).

Jesús reconoció la sinceridad de su arrepentimiento y proclamó: "En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso". Después de llevar una vida de pecado, a Dimas se le concedió el perdón justo antes de su muerte.

3.- San Agustín.

Aunque fue criado por una madre Cristiana, San Agustín siguió la práctica de muchos estudiantes de su tiempo y buscó llevar una vida pagana guiada por el Maniqueísmo. Durante esta fase de su vida se comprometió en una relación con una concubina y tuvo un hijo con ella. Ellos permanecieron juntos muchos años, pero nunca se casaron y eventualmente terminaron la relación.

El mejor ejemplo que Agustín da sobre la severidad de su vida de pecado es el famoso episodio del “robo de las peras”. Él narra la escena en su libro Confesiones:

“¡Hermosas eran aquellas peras! Pero no eran éstas lo que apetecía mi alma miserable. Abundancia de ellas tenía yo y mejores. Pero las arranqué del árbol por sólo el hecho de hurtar, pues apenas las cogí las tiré, gustando en ellas sólo la iniquidad, de la que me gozaba con fruición. Porque si alguna de aquellas entró en mi boca, sólo el delito la hizo sabrosa”.

Después de tener una conversión de corazón, Agustín fue bautizado, se hizo sacerdote, obispo y, después de su muerte, “Doctor de la Iglesia”.

4.- Santa Pelagia.

Pelagia fue una actriz muy conocida y una mujer libertina en el siglo V. San Juan Crisóstomo dijo de ella, “Nada fue más vil que ella, cuando estaba en el escenario”. Craughwell retrata sus pecados muy bien, “los hombres que ella tomaba como sus amantes eran intoxicados por ella. Por el "bien" de Pelagia, padres abandonaban a sus hijos, hombres adinerados despilfarraban sus bienes. Ella incluso sedujo al hermano de la emperatriz. Tratando de entender el poder de Pelagia sobre los hombres, San Juan se preguntaba si ella los drogaba y especuló que tal vez ella utilizaba brujería”

No se sabe mucho acerca de su conversión, excepto que ella posiblemente escuchó una homilía de un obispo acerca de la misericordia de Dios y luego inmediatamente pidió ser instruida en la fe y ser bautizada. Se cree que luego se convirtió en monja y pasó el resto de sus días en oración.

5.- Santa María de Egipto (o María Egipcíaca)

A temprana edad, María se fue de su casa y pasó diecisiete años viviendo como seductora en la glamurosa ciudad de Alejandría durante el siglo IV. Ella no cobraba por sus servicios, pero disfrutaba el desafío de seducir a los hombres. Ella fue cautivada por la “aventura sexual” y guiada por sus pasiones. María luego confesaría: “No hay depravación digna de ser mencionada o no de la que yo no haya sido maestra”.

Sintiéndose atraída a unirse a un grupo de peregrinos en su travesía hacia Jerusalén, ella abordó el barco y sedujo a todos antes de que llegaran a su destino. Sin embargo, mientras estaba en la Ciudad Santa, María se arrepintió de sus pecados y fue reconciliada con la iglesia.

Ella pasó el resto de su vida como ermitaña en el desierto y continuamente luchó contra las tentaciones de regresar a su depravación hasta que Dios le concedió paz a su alma.

Fuente, www.pildorasdefe.net

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¿Placer o vicio?


¿PLACER O VICIO?
Por: Silvia del Valle

5 Tips para contrarrestar el daño del alcoholismo en nuestros hijos.

En nuestros días las cifras sobre el alcoholismo son terribles ya que nos dejan ver una realidad que a veces queremos ignorar pero que existe en nuestra sociedad y que cada día aqueja a niños y jóvenes a más temprana edad.

Es muy fácil que la mercadotecnia y los amigos quieran engañar a tus hijos invitándoles a que sientan el placer de tomarse una copa y que demuestren que están en onda sin darse cuenta que lo único que están haciendo es caer en las garras de un vicio del que es muy difícil de salir.

Ahora los niños de 11 años ya están muy involucrados en esta problemática y es una pena, pero yo me pregunto ¿y donde están los papás de esos niños que de manera inmadura se involucran en el alcoholismo?

Creo que nosotros como papás tenemos en nuestras manos la solución al problema por eso aquí te dejo mis 5 Tips para contrarrestar el daño del alcoholismo en nuestros hijos.

PRIMERO. Que tus hijos se sientan acompañados por ti.

El alcoholismo es una enfermedad que se genera de la soledad, es por esto que es necesario que los hijos se sientan acompañados y atendidos por nosotros sus papás.

La sociedad y sus compañeros los invitarán a que prueben experiencias nuevas buscando hacerlos caer en las garras de los vicios pero debemos armarlos para que puedan resistir. 

Y para esto deben tener muy claros sus principios y valores y además no sentir curiosidad sobre el tema.

SEGUNDO. Que tengan forma de comunicación contigo.

Para lograr ayudarles es necesaria una comunicación directa y clara, sin rodeos.

Es básico que nuestros hijos sepan que pueden contarnos todo y que no hay preguntas tontas, así que cualquier duda deben poder platicarla con nosotros.

Es muy fácil que nuestros jóvenes sientan curiosidad y ganas por vivir lo que sus compañeros viven, pero es necesario que nos expresen sus inquietudes para que podamos orientarlos y de ser necesario, tomar control de alguna situación que ya estuviera fuera de sus manos.

TERCERO. Explícales cómo se debe tomar para que no haga daño.

Una forma de contrarrestar el efecto enviciante del alcohol es que sepan controlarse.

Yo creo qué hay edades para todo y que nuestros hijos deben comprender que pueden decir no en cualquier momento.

A veces la presión social es muy fuerte y por lo mismo es mejor que digan no de manera tajante y contundente.

Que no les dé pena ser diferentes, seguro que servirán de ejemplo para otros que se sienten igual pero que no tiene el valor y las bases para decir no.

CUARTO. Ayúdales a discernir a qué lugares debe asistir y a cuáles debe aprender a decir no. 

Los antros y los bares están muy de moda y cualquier chico en edad adolescente tiene ganas de sustituir a uno, a veces solo por la curiosidad de saber que se siente, pero es necesario tener claro hacia dónde queremos ir.

Nuestros hijos deben aprender a discernir si las invitaciones y las fiestas son para su bien o no.

De esta forma, podrán saber decir no y seguir siendo muy dignos, ya que la persona no vale por lo que tiene o hace, sino por lo que es.

QUINTO. Dale otras opciones para que tenga de donde escoger.

Siiii, y me refiero a que las actividades que les ofrecen sus compañeros no sea lo único que tiene ue hacer.

Es necesario que nos sacrifiquemos y los acompañemos en este discernimiento.

Los deportes, la música, el arte, son muy buenas opciones que suplen muy bien esto del alcohol.

Es necesario que nuestros hijos sepan que ser diferente los hace únicos y que es más valiente decir lo que hacer todo lo que los otros hacen para ser aceptados en un grupo.

Que no te atrape el vicio del alcohol, mejor tu contrólalo a él.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:



http://es.catholic.net/op/articulos/70403/alcoholismo-placer-o-vicio.html




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Posturas y gestos corporales en la misa


POSTURAS Y GESTOS CORPORALES EN LA MISA
Por: Committee on the Liturgy

Es un símbolo de unidad de aquellos que se han reunido para rendir culto.

En la celebración de la Misa levantamos nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras voces a Dios, pero somos criaturas compuestas tanto de cuerpo como de alma y es por esto que nuestra oración no está confinada a nuestras mentes, a nuestros corazones y a nuestras voces, sino que también se expresa en nuestro cuerpo. Cuando nuestro cuerpo participa en nuestra oración, rezamos con toda nuestra persona, como espíritus personificados tal como Dios nos creó. Este compromiso de todo nuestro ser en oración nos ayuda a orar con una mejor atención.

Durante la Misa asumimos diferentes posturas corporales: nos ponemos de pie, nos ponemos de rodillas, nos sentamos y también somos invitados, a realizar una serie de gestos. Estas posturas y gestos corporales no son meramente ceremoniales. Tienen un significado profundo, así, cuando se realizan con comprensión, pueden realzar nuestra participación personal en la Misa. De hecho, estas acciones representan la manera en que comprometemos nuestro cuerpo en la oración, que es la Misa.

Cada postura corporal que asumimos en la Misa enfatiza y refuerza el significado de la acción en la que estamos participando en ese momento en nuestro culto.

Ponernos de pie es un signo de respeto y honor, así que nos ponemos de pie cuando el celebrante, en representación de Cristo, entra y sale de la asamblea.

Desde los inicios de la Iglesia, esta postura corporal ha sido interpretada como una postura de aquellas personas elevadas con Cristo y que están en la búsqueda de cosas superiores.

Cuando nos ponemos de pie para la oración, asumimos nuestra estatura completa ante Dios, no con orgullo, sino con una humilde gratitud por las cosas maravillosas que Dios ha hecho al crearnos y redimirnos. Por medio del Bautismo, se nos ha dado a compartir una parte de la vida de Dios y la posición de pie es un reconocimiento de este don maravilloso.

Nos ponemos de pie para escuchar el Evangelio, la cúspide de la revelación, las palabras y las escrituras del Señor y los obispos de los Estados Unidos han elegido la posición de pie como la postura que se debe observar en este país para la recepción de la Comunión, el sacramento que nos une de la manera más profunda posible con Cristo quien, ahora gloriosamente resucitado de entre los muertos, es la causa de nuestra salvación.

En los inicios de la Iglesia, la postura de rodillas simbolizaba la penitencia: ¡la consciencia del pecado nos derrumba!

La postura de rodillas estaba tan íntegramente identificada con la penitencia que a los antiguos cristianos se le prohibía arrodillarse los domingos y durante la Semana Santa, en que el espíritu prevalecedor de la liturgia era de gozo y acción de gracias.

Durante la Edad Media, la posición de rodillas significaba que un vasallo le rendía homenaje a su amo. Más recientemente, esta postura ha venido a significar adoración. Es por esta razón que los obispos de este país han elegido la posición de rodillas para que se ponga en práctica durante toda la Plegaria Eucarística.

La posición sentada es para escuchar y meditar, de esta forma, la congregación toma asiento durante las lecturas previas al Evangelio y puede, del mismo modo, sentarse durante el período de meditación que le sigue a la Comunión.

Los gestos también comprometen a nuestro cuerpo en la oración. Uno de los gestos más comunes es la Señal de la Cruz, con la que damos inicio a la Misa, y con la que, en la forma de una bendición, ésta concluye.

Ya que debido a Su muerte en la cruz, Cristo redimió a la humanidad, nos hacemos la señal de la cruz en nuestra frente, labios y corazones al inicio del Evangelio. Sobre este tema, el Reverendo Padre Romano Guardini, un erudito y profesor de liturgia, escribió lo siguiente:

Cuando nos hagamos la señal de la cruz, que ésta sea una verdadera señal de la cruz. En lugar de un gesto menudo y apretado que no proporciona ninguna noción acerca de su significado; hagamos, en vez, una gran señal, sin ningún apuro, que empiece desde la frente hasta nuestro pecho, de hombro a hombro, sintiendo conscientemente cómo incluye a todo nuestro ser, nuestra mente, nuestra actitud, nuestro cuerpo y nuestra alma, cada una de nuestras partes en un solo momento, cómo nos consagra y nos santifica ...(Señales Sagradas, 1927).

Sin embargo, existen otros gestos corporales que intensifican nuestra oración en la Misa. Durante el "Yo Confieso", la acción de golpear nuestro pecho en el momento de formular las palabras "por mi culpa" puede fortalecernos y hacernos más conscientes de que nuestro pecado es por nuestra culpa.

En el Credo, estamos invitados a hacer una venia en el momento de formular las palabras que conmemoran la Encarnación: "fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen y se hizo hombre".

Este gesto significa nuestro profundo respeto y gratitud a Cristo quien, por medio de Dios, no dudó ningún momento en venir entre nosotros como un ser humano y compartir nuestra condición humana para salvarnos del pecado y restablecer nuestra amistad con Dios. Esta gratitud se expresa aún con una mayor solemnidad durante la Fiesta de la Anunciación del Señor y en la Navidad, en que hacemos una venia cuando escuchamos estas palabras.

Nos ponemos de pie como familia de Dios, establecida como tal por el Espíritu de adopción. En la plenitud de ese mismo Espíritu, invocamos a Dios como Padre. Después del Padrenuestro viene el Saludo de la Paz, gesto mediante el cual expresamos por medio de un apretón de manos y el saludo de la paz que lo acompaña, que estamos en paz con nosotros mismos y que no guardamos enemistad.

Este intercambio es simbólico. Compartir la paz con las personas a nuestro alrededor representa para nosotros y para ellos la totalidad de la comunidad de la Iglesia y de toda la humanidad.

Por último, en la nueva Instrucción General, se nos pide que hagamos una señal de reverencia, a ser determinada por los obispos de cada país o región, antes de recibir de pie la Comunión. Los obispos de este país han determinado que la señal que ofreceremos antes de la Comunión será una venia, un gesto por medio del cual expresamos nuestra reverencia y honramos a Cristo, quien viene a nosotros como alimento espiritual.

Además de servir como un medio en la oración de los seres compuestos de cuerpo y alma, las posturas y los gestos corporales que hacemos en la Misa cumplen otra función muy importante. La Iglesia ve en estas posturas y gestos corporales comunes tanto un símbolo de unidad de aquellos que han venido a reunirse para rendir culto como un medio para afianzar dicha unidad.

No estamos libres de cambiar estas posturas de acuerdo a nuestra propia piedad, ya que la Iglesia deja bien claro que nuestra unidad en las posturas y gestos corporales son una expresión de nuestra participación en un Cuerpo formado por las personas bautizadas con Cristo, nuestra cabeza.

Cuando nos ponemos de pie, cuando nos arrodillamos, cuando nos sentamos, cuando hacemos una venia y lo mismo cuando hacemos una señal como una acción en común, atestiguamos sin ambigüedad que somos en verdad el Cuerpo de Cristo, unidos en el corazón, la mente y el espíritu.



Committee on the Liturgy
United States Conference of Catholic Bishops
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November 10, 2002 Copyright © by United States Conference of Catholic Bishops

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Vienen los testigos de Jehová : ¿Qué hago?


VIENEN LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ: ¿QUÉ HAGO?
Por: Luis Santamaría

Un buen amigo cura me ha pedido que escriba unas líneas contestando a la siguiente cuestión: ¿Cómo tiene que responder un católico a los testigos de Jehová?

Seguro que todos conocemos a los testigos de Jehová: llaman a las puertas de nuestras casas y nos paran por la calle. Pero no los conocemos bien. Lo primero que hemos de hacer es tener claras unas cuantas ideas. Se trata de una secta fundada en el siglo XIX en los EE.UU. por Charles Taze Russell, en un clima muy peculiar: el adventismo, conformado por personas y grupos que, basándose en cálculos bíblicos, anunciaban entonces –y ahora– el inmediato regreso de Cristo, con fechas concretas y todo.

Además de su origen, es necesario saber cuál es su doctrina: en resumen, no son cristianos, aunque lo ponga en el letrero de sus Salones del Reino. Aferrándose a un monoteísmo estricto, rechazan la doctrina de la Santísima Trinidad y, obviamente, la divinidad de Cristo, que no sería el Verbo encarnado, sino la primera y más excelsa criatura de Dios, a quien llaman obsesivamente Jehová, en un error de transliteración del nombre hebreo de Dios, Yhwh. Es decir, que sería hijo de Dios, pero no "Dios de Dios, luz de luz" como afirmamos en el símbolo de la fe.

Junto a esto, y por su insistencia en que se guían únicamente por principios bíblicos, hay que conocer la versión que utilizan, la denominada Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, y que de traducción no tiene nada. En sus páginas han manipulado y deformado una considerable cantidad de versículos para adaptarlos a sus doctrinas, en todo lo relativo a la divinidad de Jesús, la identidad personal del Espíritu Santo, la presencia de Cristo en la eucaristía (su identificación con el pan y el vino de la última cena), la doctrina sobre el más allá de la muerte, etc. Se trata de algo contradictorio con el fundamentalismo que tienen al acercarse a la Biblia, y que les lleva a rechazar con violencia desde la celebración de los cumpleaños o la Navidad hasta las transfusiones de sangre, como por desgracia de todos es conocido.

Puestas estas bases de forma resumidísima, el primer criterio de actuación para un católico es la caridad. La inmensa mayoría de los testigos de Jehová que se acerquen a nosotros lo harán con la mejor intención de apartarnos de este "inicuo sistema de cosas" –como llaman al mundo apartado de "su" percepción de la revelación de Dios– y ofrecernos la salvación. Pensemos siempre que han sido engañados en algo tan importante, y que se les ha adoctrinado en una tergiversación de la genuina fe. Una correcta actitud cristiana, por tanto, es la hospitalidad y el respeto, o más aún, la simpatía. Desde ahí, caben dos opciones que cada uno tendrá que valorar. Si el que se encuentra con ellos no tiene una sólida formación doctrinal y una fuerte experiencia de fe, es mejor que rechace con cortesía el ofrecimiento de material escrito o de conversación. Y aquí se acaban las recomendaciones.

Ahora bien, si el católico interpelado tiene claras las cosas y posee una cierta capacidad apologética (defensa de la fe, o dar razón de nuestra esperanza, como decía San Pedro), y tiene tiempo y paciencia para entablar un diálogo, puede continuar. Siendo consciente de que está siendo el blanco de una cuidada ofensiva proselitista. ¿Exagero al decirlo así? Nada de eso, ya que los testigos de Jehová son minuciosamente formados para este acercamiento, e incluso se "entrenan" en sus reuniones semanales para saber a qué personas acercarse, qué temas sacar, qué respuestas dar, qué dudas sembrar y qué publicaciones ofrecer. Por lo tanto, ellos no conciben el encuentro interpersonal como un verdadero diálogo, ya que éste exige la receptividad a lo que pueda decirme el otro, e incluye la posibilidad de que yo aprenda algo.

Un católico bien formado no se verá apabullado por la lluvia de citas bíblicas que esgrimirán los testigos de Jehová a diestro y siniestro, porque los cristianos –sea cual sea nuestra confesión, católica o no católica– no entendemos la Sagrada Escritura como un repertorio de frases célebres, un recetario, un libro de autoayuda o un manual de instrucciones. Y podemos hacer el intento –infructuoso a corto y medio plazo– de hacer ver a nuestro pesado interlocutor que la Biblia ha de leerse como un conjunto, que hay pasajes que por su género literario hay que leer en clave alegórica o simbólica, y no literal… y que, por supuesto, hay cosas que son irrenunciables cuando uno se acerca a los evangelios: Jesús se presentó como Hijo de Dios, de la misma naturaleza del Padre, tanto en sus obras como en sus palabras; mostró su voluntad de iniciar un nuevo pueblo elegido en las personas de los apóstoles, fundando así la Iglesia; entendió su muerte no como algo accidental o sobrevenido, sino como una entrega voluntaria para reconciliar a toda la humanidad pecadora con Dios, y así lo expresó en la última cena con sus amigos, dejando toda la densidad de su presencia real, de forma sacramental, en el pan y el vino.

Y podríamos seguir detallando uno por uno todos los elementos centrales de la revelación bíblica que ellos rebaten siguiendo los dictados de la corporación empresarial que dirige la secta, la Watchtower Bible and Tract Society, y de su verdadera herramienta de interpretación de la Biblia: la revista La Atalaya. Si el católico que se encuentra con ellos tiene, además, algunas nociones de griego y hebreo, las lenguas originales de los libros de la Sagrada Escritura, puede ayudarles a entender que Jesús no dijo "esto significa mi cuerpo" en el cenáculo, y que Juan nunca escribió en su prólogo que "la palabra era un dios"… que una cosa es traducir, y otra falsificar.

Y para terminar, aunque creo que es, en el fondo, lo más importante: ¿Cómo tenemos que responder los católicos a los testigos de Jehová? ¿Con elaboradas técnicas y planes pastorales y apologéticos? ¿Con un ejército de creyentes formados que vayan de puerta en puerta ofreciendo la verdad de Jesucristo? Algunos movimientos eclesiales ya lo hacen, y habrá quienes se sientan llamados por Dios a un ministerio particular de predicación de la Palabra, y bienvenidos sean.

Para la Iglesia entera, para unos y otros, una cosa es necesaria y urgente: la nueva evangelización. Hacer que la gente se encuentre con Cristo –y los evangelizadores tienen que ser los primeros en haber tenido esta experiencia radical de transformación a la luz del evangelio–, mostrarles que, como nos recordó Benedicto XVI, la puerta de la fe está siempre abierta. Así habrá mucha menos gente que encuentre en los testigos de Jehová la respuesta –embaucadora siempre– a sus demandas espirituales y sus necesidades de trascendencia.


Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/24957/vienen-los-testigos-de-jehova-que-hago.html



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¿Hubo Papas corruptos?


¿HUBO PAPAS CORRUPTOS ?
Por: P. Juan Carlos Sack

¿Existe la posibilidad de que los Papas sean personas corruptas? ¿La Iglesia registra estos hechos?

Estimado Oscar:

El tema que trata su carta es muy importante. Usted menciona la posibilidad de que los Papas sean personas corruptas, y se pregunta si la Iglesia registra estos hechos.

Cuando Jesucristo estableció su Iglesia, la quiso construir sobre los Apóstoles, aunque se sobreentiende que es el mismo Jesucristo el fundamento último, y que nadie puede poner otro fundamento, como dice la misma Biblia en 1Cor 3,11; pero la misma Biblia nos habla de los Apóstoles como de “columnas” o “fundamentos” o “piedras”, de modo que debemos entender que Jesús ha hecho participar a otros de su oficio – se puede ver como ejemplo Efesios 2,20.

Pero Jesús no hizo que los Apóstoles fuesen “impecables” como lo era él, es decir, que fuesen necesariamente santos. Le doy un ejemplo útil: el mismo San Pedro, elegido por el Señor para “confirmar a sus hermanos” y pastorear “a sus ovejas”, etc, y habiendo recibido ya la plenitud del Espíritu Santo en Pentecostés, fue reprochado por San Pablo (ver Gálatas 2) porque “fingía”, y fingir en cuestiones importantes como lo que se narra en Gálatas, es un pecado grave; ¡y atención que estamos hablando del Pedro que recibió el Espíritu Santo en Pentecostés! Pues bien, ese mismo Pedro, sin errar en su doctrina, ciertamente cayó en la “corrupción” por su modo de obrar. En el ejemplo que le di, se trataba de que no quería comer con los gentiles, por miedo a los judíos: evidentemente una acción corrupta, que llevaba a gran escándalo a los cristianos; San Pablo se enojó mucho con él y lo corrigió en público; no sabemos la respuesta de Pedro, pero se puede suponer que se arrepintió y cambió su modo de obrar.

Pues bien, si San Pedro cayó en esa corrupción -no de doctrina, como sabemos, pues predicaba el evangelio correctamente; se trataba de una mala acción de él- ¿debemos pensar que Jesús renegó de él? ¿o que el evangelio de Pedro estaba equivocado? ¿o que la oración de Jesús falló cuando, según Lucas 22, 31-32, oró para que la fe de Pedro no caiga? ¿o que la Iglesia de Pedro no era la verdadera? O bien, usando las palabras que usted me pone en su carta, que le dicen los evangélicos, ¿acaso Jesús “ampararía estos hechos”? ¿Amparó el fingir de Pedro? Ciertamente que no; pero entonces, la acción corrupta de Pedro ¿indica que el cristianismo –del cual Pedro era sin duda un exponente principal- estaba equivocado? Es lo que de hecho dicen los evangelistas: como los papas (al menos a veces o muchas veces) se corrompen, luego la Iglesia católica no puede estar avalada por Cristo.

La solución a estas cosas es más sencillo de lo que a primera vista parece, y es esta: Jesús no prometió a ninguno de sus apóstoles, ni siquiera a Pedro, que habrían de ser IMPECABLES. Y la historia nos dice (ahí tiene el ejemplo de Pedro, ¡y habrá tantos otros!) que de hecho los pastores de la Iglesia han cometido pecados, quién más, quién menos. Todos eran (y son) pecadores.

Lo que Jesús le prometió a Pedro, y en comunión con él a todos los pastores de su pueblo, es la INFALIBILIDAD, que es algo totalmente distinto: se trata del don del Espíritu Santo que hace que la Iglesia predique sin error, hasta el último día de la historia, el evangelio trasmitido por el Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo; y hay que tener muy en cuenta que la promesa de la infalibilidad (“las puertas del infierno no podrán” contra la Iglesia, etc) se refieren SOLAMENTE a las cuestiones de fe y de moral, y a nada más. En otras palabras, usted y yo podemos estar tranquilos en cuanto sabemos que el Espíritu Santo no permitirá (lo ha prometido Jesús) que la Iglesia, en cuestiones de fe y de moral, equivoque su enseñanza. Ahora bien, que tal Papa sea un santo, y tal otro un corrupto, no cambia nada. Claro está que el ejemplo de santidad es un testimonio vivo del evangelio, y la “corrupción” no lo es. Dios hubiese podido hacer de su Iglesia una sociedad de ángeles... pero no lo hizo. Es más, “quién dice que no tiene pecado hace a Dios mentiroso”, dice San Juan.

Algo que suelen repetir los evangélicos es que Jesús dijo que “el árbol bueno no puede producir frutos malos”, queriendo decir que los frutos malos de los católicos son una prueba clara de que el catolicismo es un “árbol malo”. Parece muy lógico e irrebatible, pero según ellos lo interpretan es un grosero error. El mejor modo de destruir este sofisma es preguntarle, a cualquier evangélico, si él (o ella) NO TIENEN NINGÚN PECADO. Pues si lo tienen, entonces también el evangelismo es un árbol malo, y si dicen que no lo tienen..., pues bueno, yo diría que con semejante respuesta está todo dicho. 1 Juan 1,10 lo dice de un modo clarísimo: “Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos á él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”. También los versículos siguientes ayudan a entender el contexto (se refiere a los pecados de los cristianos).

Otro ejemplo breve pero eficaz: en las primeras comunidades cristianas se cometían también muchos pecados (ver las dos cartas de Pablo a los Corintios, por poner un ejemplo). Ahora bien, ¿podemos concluir entonces que esas comunidades no estaban avaladas por Jesús, siendo que fueron fundadas por los mismos apóstoles? Ciertamente Jesús no avala el pecado, pero el hecho de que alguien cometa un pecado no quiere decir que la comunidad a la que pertenece sea desaprobada por Jesús.

Lo que Jesús estaba diciendo con eso de los frutos y el árbol era que todo lo bueno viene de Dios, lo malo no viene de Dios. De allí a concluir que la religión cristiana querida por Dios es aquella donde NADIE comete NINGÚN pecado, es un abuso, ¿no le parece? En todo caso, tal religión no existió nunca, ni existe hoy.

La historia de la Iglesia ciertamente tiene numerosos ejemplos de Papas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos corruptos; también de Papas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos santos; y más que en cualquier otra religión. Esos no nos espanta NI SE OCULTA en la Iglesia; la Iglesia nunca enseñó que sus pastores eran todos santos (aunque algunos cristianos que no conocen demasiado su fe puede que lo piensen así). Al contrario, sabemos que somos todos grandes pecadores, y que el deseo de santidad y la santidad misma son un regalo de la misericordia de Dios. Ojalá tengamos siempre papas santos (como el actual, que creo yo es un gran santo), pero no necesariamente va a ser así. La potencia de Dios se muestra “en la debilidad”, como misteriosamente lo dejaba claro San Pablo (2Cor 12, 9-10); no confiamos en nuestra santidad, sino en la de Dios. Y si Jesús no quiso que los pastores sean necesariamente santos, pienso que tampoco lo debemos esperar nosotros. ¿Cómo puede ser que un Papa o un obispo sean grandes pecadores? Pues pregúntese primero: ¿cómo puede ser que usted y yo, bautizados, rescatados, nueva creación, nacidos de lo alto y de nuevo "por el agua y el Espíritu", creyentes en Jesús, experimentemos sin embargo todos los días los efectos del pecado? La respuesta es la misma para usted, para mí y para los papas.

Finalmente me pregunta usted si la Iglesia tiene registrados estos hechos (de Papas corruptos): pues bien, nada se oculta. Los hechos están ahí, registrados por la historia. Hay grandes enciclopedias con las vidas de los Papas, que se pueden consultar en las buenas bibliotecas. Todos los documentos pontificios y eclesiásticos en general se guardan en los archivos, abiertos a los historiadores sin restricción por motivos religiosos. La fábula de una Iglesia que "oculta" estos hechos es creación de mentes ofuscadas por el fanatismo. Me gustaría saber de alguna institución que se haga más responsable de su gente y de su historia que nuestra Iglesia.

Dios lo bendiga.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/70844/cat/247/hubo-papas-corruptos.html




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San Silvestre I, Papa


SAN SILVESTRE I, PAPA, RUEGA POR NOSOTROS

31 de diciembre, siglo IV

Santo y Papa de la iglesia católica

Silvestre I (en latín, Silvester) fue el 33 papa de la Iglesia católica, entre el 31 de enero de 314 y el 31 de diciembre de 335.

Silvestre nació hacia el año 270, en Roma, y su padre se llamó Rufino. Sucedió como obispo de Roma a San Melquíades el 31 de enero de 314, un año después de que se promulgase el Edicto de Milán, por el que los cristianos podían reunirse libremente y predicar su religión. Su pontificado se caracterizó por la intervención del Emperador Constantino I el Grande en el gobierno de la Iglesia.

El evento más importante de su reinado fue el Concilio de Nicea I en el 325. Este concilio condenó las enseñanzas de Arrio y redactó el Credo Niceno, que recogía en lo fundamental las creencias del cristianismo de la época. Silvestre, aunque invitado, no asistió personalmente al concilio pero fue representado por dos delegados que fueron tratados con gran honor y respeto.

El papa Silvestre I fue el primero en ceñir la tiara, o triple corona pontificia. Algunos historiadores le atribuyen la institución oficial del domingo como Día del Señor, para recordar la Resurrección.

También se le considera el inspirador de la Corona de Hierro, cuyo aro interior fue realizado con un clavo de la Vera Cruz.

El antiguo palacio de Letrán y la basílica adjunta le fueron cedidas por Constantino y, desde entonces, se la considera la Catedral de Roma.

Con la ayuda del emperador, además de la de Letrán, San Silvestre hizo edificar en Roma varias basílicas, entre ellas la de San Pablo en la vía Ostiense, y la de la Santa Cruz de Jerusalén. Dictó además reglamentos para la ordenación de los clérigos y para la administración de los santos sacramentos, y organizó la ayuda que debía darse a los sacerdotes y a los fieles necesitados. De vida ascética, pudo atender a las obras de beneficencia y en todo momento supo mantener en alto la ortodoxia de la doctrina frente a las incipientes herejías.

Su obispado fue muy tranquilo. Es conocido por ser el primer papa que no murió mártir, el 31 de diciembre de 335. Su cuerpo fue enterrado en la vía Salaria, en el cementerio de Priscila, a unos cuatro kilómetros de Roma, donde más tarde se levantó una iglesia a él consagrada.

Su fiesta se celebra el último día del año.

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Oraciones a la Sagrada Familia


ORACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA

Sagrada Familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto;enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén.

CONSAGRACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA I

Oh Jesús, Redentor nuestro amabilísimo, que habiendo venido a iluminar al mundo con la doctrina y con el ejemplo, habéis querido pasar la mayor parte de vuestra vida, humilde y sujeto a María y a José en la pobre casa de Nazaret, santificando a aquella Familia que había de ser el modelo de todas las familias cristianas; acoged benigno la nuestra, que ahora se dedica y consagra a Vos. Dignaos protegerla, guardarla y establecer en ella vuestro santo temor, con la paz y concordia de la caridad cristiana, para que imitando el ejemplo divino de vuestra Familia, pueda alcanzar toda entera, sin faltar uno solo, la eterna bienaventuranza.

María, Madre de Jesús y Madre nuestra, con vuestra piadosa intercesión haced que sea aceptable a Jesús esta humilde ofrenda, y obtenednos su gracia y bendición.

Oh san José, custodio santísimo de Jesús y de María, socorrednos con vuestras plegarias en todas las necesidades espirituales y temporales, a fin de que en unión con María y con Vos, podamos bendecir eternamente a nuestro divino Redentor Jesús. Así sea.

CONSAGRACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA II

Señor Jesucristo, quien con María y José consagraste la vida doméstica con Tus inefables virtudes, concede que nosotros, con la asistencia de los dos, podamos aprender con el ejemplo de La Sagrada Familia y podamos atender a su eterna fraternidad. Por quien vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA

JESÚS, Hijo de Dios e Hijo de María, bendice a nuestra familia. Inspira bondadosamente en nosotros la unidad, la paz y el amor mutuo que tú encontraste en Tu propia familia en la pequeña aldea de Nazaret.

MARÍA, Madre de Jesús y Nuestra Madre, sustenta a nuestra familia con tu fe y tu amor. Consérvanos cerca de tu Hijo, Jesús, en todas nuestras alegrías y en nuestras penas.

JOSÉ, Padre adoptivo de Jesús, guardián y esposo de María, protege a nuestra familia del peligro. Auxílianos en todos los momentos de desánimo y ansiedad.

SAGRADA FAMILIA DE NAZARET, haz a nuestra familia una contigo. Ayúdanos a ser instrumentos de paz. Concédenos que el amor, fortalecido por la gracia, pruebe ser más fuerte que las debilidades y las pruebas que nuestra familia a veces atraviesa. Que siempre tengamos a Dios en el centro de nuestros corazones y hogares hasta que todos seamos una sola familia, feliz y en paz en nuestro verdadero hogar contigo. Amén.

Devocionario Católico - http://www.devocionario.com

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Traslación del cuerpo de Santiago Apóstol


TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SANTIAGO APÓSTOL
30 de diciembre, Siglo I 

Las últimas noticias históricas de [Santiago Apóstol] nos llegan de Palestina, donde muerte mártir (el primero de los Apóstoles de Jesús) decapitado en Jerusalén. A partir de aquí surge una profunda tradición de que su cuerpo es trasladado al fin del mundo, al occidente europeo, a Galicia (España). Arribaría en barco a Iria Flavio (Padrón) y de allí sería conducido tierra adentro hasta acabar enterrado en tierras de la actual Santiago de Compostela. La historia da lugar a la tradición con el paso de las generaciones y la invasión musulmana, hasta reencontrarse la tumba en el siglo IX, iniciándose una segunda historia del Apóstol Santiago que marcaría España y toda Europa con el Camino de Santiago. 

Vida de Traslación de Santiago Apóstol 

De hecho, por los breves apostólicos de dos papas, Gregorio XIII y Sixto V, se celebra en Santiago y en España la fiesta de la Traslación. 

El rey Herodes mandó decapitar a Santiago Apóstol. Fue el protomártir de los Apóstoles; luego le seguirían todos los demás y sucedió en la ciudad Santa de Jerusalén. Este es el dato histórico y punto de partida de una leyenda que parece ser un inverosímil juego imaginativo pero, como tantas veces sucede, la fantasía mejor intencionada cubre los espacios en blanco que la historia no puede rellenar con datos comprobables. 

Y la leyenda se expone así resumiendo: Una vez muerto Santiago, los siete discípulos que había llevado consigo cuando estuvo en España robaron por la noche el cuerpo que Herodes prohibió enterrar y dejó expuesto a las aves, perros y alimañas. Ocultamente lo llevaron hasta el puerto de Jaffa donde milagrosamente encontraron una nave sin remeros ni piloto, pero con todo lo necesario para una larga travesía. Ayudados por un viento favorable y sin escollos ni tempestad arriban a Iria Flavia —hoy Padrón— cerca de Finisterre. Con esto cumplen el deseo que les había encargado el propio Santiago previendo el acontecimiento de su muerte. 

Tierra adentro encuentran una gruta. Les parece sitio apto para depositar los restos mortales. Manos a la obra, destruyen un ídolo de piedra de los paganos del país y excavan en la piedra un sepulcro donde depositan el cuerpo con su cabeza que habían transportado. Luego levantan una casa que será capilla. Teodoro y Atanasio se quedarán custodiando la reliquia, mientras que los otros cinco compañeros saldrán por los campos y poblados a predicar el Evangelio. Cuando mueren los dos custodios reciben sepultura junto a los restos de Santiago. 

Las invasiones y guerras que se suceden en el lugar son factores determinantes para que, junto con el mismo paso de los años, se relegue al olvido transitoriamente tanto el lugar ya tapado por los matorrales como el tesoro que contiene. 

Cuando reina Alfonso el Casto se descubren los antiguos sepulcros y el rey manda edificar un templo. Y otros monarcas le siguen. Es Compostela. Los papas conceden privilegios, Urbano II desliga el obispado de la jurisdicción de Braga y con Calixto II comienza a ser arzobispado. Los milagros y las maravillas se producen en el tiempo para españoles y extranjeros. Se señala de modo muy especial la protección en la larga lucha de reconquista llegando a aplicársele el alias de "Matamoros" por haberlo visto con todas las armas precediendo al ejército cristiano. Las rutas del peregrinaje de Europa comienzan a tener otro camino para culminar el perdón de los pecados con arrepentimiento. 

(Fuente: archimadrid.es

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Santo Tomás Becket


SANTO TOMÁS BECKET, RUEGA POR NOSOTROS
29 de diciembre Siglo XII 

Santo Tomas Becket, obispo y mártir, que por defender la justicia y la Iglesia fue obligado a desterrarse de la sede Canterbury y de la misma Inglaterra, volviendo al cabo de seis años a su patria, donde padeció mucho hasta que fue asesinado en la catedral por los esbirros del rey Enrique II, emigrando a Cristo. 

Vida de Santo Tomas Becket 

Este mártir que entregó su vida por defender los derechos de la religión católica, nació en Londres en 1118. 

Era hijo de un empleado oficial, y en sus primeros años fue educado por los monjes del convento de Merton. Después tuvo que trabajar como empleado de un comerciante, al cual acompañaba los días de descanso a hacer largas correrías dedicados a la cacería. Desde entonces adquirió su gran afición por los viajes aunque fueran por caminos muy difíciles. 

Un día persiguiendo una presa de cacería, corrió con tan gran imprudencia que cayó a un canal que llevaba el agua para mover un molino. La corriente lo arrastró y ya iba a morir triturado por las ruedas, cuando, sin saber cómo ni por qué, el molino se detuvo instantáneamente. El joven consideró aquello como un aviso para tomar la vida más en serio. 

A los 24 años consiguió un puesto como ayudante del Arzobispo de Inglaterra (el de Canterbury) el cual se dio cuenta de que este joven tenía cualidades excepcionales para el trabajo, y le fue confiando poco a poco oficios más difíciles e importantes. Lo ordenó de diácono y lo encargó de la administración de los bienes del arzobispado. Lo envió varias veces a Roma a tratar asuntos de mucha importancia, y así Tomás llegó a ser el personaje más importante, después del arzobispo, en aquella iglesia de Londres. Monseñor afirmaba que no se arrepentía de haber depositado en él toda su confianza, porque en todas las responsabilidades que se le encomendaban se esmeraba por desempeñarlas lo mejor posible. 

Dicen los que lo conocieron que Santo Tomás Becket era delgado de cuerpo, semblante pálido, cabello oscuro, nariz larga y facciones muy varoniles. Su carácter alegre lo hacía atractivo y agradable en su conversación. Sumamente franco, trataba de decir siempre la verdad y de no andar fingiendo lo que no sentía, pero siempre con el mayor respeto. Sabía expresar sus ideas de manera tan clara, que a la gente le gustaba oírle explicar los asuntos de religión porque se le entendía todo fácilmente y bien. 

Tomás como buen diplomático había obtenido que el Papa Eugenio Tercero se hiciera muy amigo del rey de Inglaterra, Enrique II, y este en acción de gracias por tan gran favor, nombró a nuestro santo (cuando sólo tenía 36 años) como Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores. Tomás puso todas sus cualidades al servicio de tan alto cargo, y llegó a ser el hombre de confianza del rey. Este no hacía nada importante sin consultarle. Su presencia en el gobierno contribuyó a que dictaran leyes muy favorables para el pueblo. Acompañaba a Enrique II en todas sus correrías por el país y por el exterior (pues Inglaterra tenía amplias posesiones en Francia) y procuraba que en todas partes quedara muy en alto el nombre de su gobierno. Y no tenía miedo en corregir también al monarca cuando veía que se estaba extralimitando en sus funciones. Pero siempre de la manera más amigable posible. 

En el 1161 murió el Arzobispo Teobaldo, y entonces al rey le pareció que el mejor candidato para ser arzobispo de Inglaterra era Tomás Becket. Este le advirtió que no era digno de tan sublime cargo. Que su genio era violento y fuerte, y que tomaba demasiado en serio sus responsabilidades y que por eso podía tener muchos problemas con el gobierno civil si lo nombraban jefe del gobierno eclesiástico. Pero su confesor decía: "En su vida privada es intachable, y sabe mantener una gran dignidad aún en ocasiones peligrosas y en tentaciones de toda especie". Y un Cardenal de mucha confianza del Sumo Pontífice lo convenció de que debía aceptar, y al fin aceptó. 

Cuando el rey empezó a insistirle en que aceptara el oficio de Arzobispo, Santo Tomás le hizo una profecía o un anuncio que se cumplió a la letra. Le dijo así: "Si acepto ser Arzobispo me sucederá que el rey que hasta ahora es mi gran amigo, se convertirá en mi gran enemigo". Enrique no creyó que fuera a suceder así, pero sí sucedió. 

Ordenado de sacerdote y luego consagrado como Arzobispo, pidió a sus ayudantes que en adelante le corrigieran con toda valentía cualquier falta que notaran en él. Les decía: "Muchos ojos ven mejor que dos. Si ven en mi comportamiento algo que no está de acuerdo con mi dignidad de arzobispo, les agradeceré de todo corazón si me lo advierten". 

Desde que fue nombrado arzobispo (por el Papa Alejandro III) la vida de Tomás cambió por completo. Se levantaba muy al amanecer. Luego dedicaba una hora a la oración y a la lectura de la S. Biblia. Después del desayuno estudiaba otra hora con un doctor en teología, para estar al día en conocimientos religiosos. Cada día repartía el personalmente las limosnas a muchísimos pobres que llegaban al Palacio Arzobispal. Muy pronto ya los pobres que allí recibían ayuda, eran el doble de los que antes iban a pedir limosna. 

Cada día tenía algunos invitados a su mesa, pero durante las comidas, en vez de música escuchaba la lectura de algún libro religioso. Casi todos los días visitaba algunos enfermos del hospital. Examinaba rigurosamente la conducta y la preparación de los que deseaban ser sacerdotes, y a los que no estaban bien preparados o no habían hecho los estudios correspondientes no los dejaba ordenarse de sacerdotes, aunque llegaran con recomendaciones del mismo rey. 

Tomás había dicho al rey cuando este le propuso el arzobispado: "Ya verá que los envidiosos tratarán de poner enemistades entre nosotros dos. Además el poder civil tratará de imponer leyes que vayan contra la Iglesia Católica y no podré aceptar eso. Y hasta el mismo rey me pedirá que yo le apruebe ciertos comportamientos suyos, y me será imposible hacerlo". Esto se fue cumpliendo todo exactamente. 

El rey se propuso ponerles enormes impuestos a los bienes de la Iglesia Católica. El arzobispo se opuso totalmente a ello, y desde entonces el cariño de Enrique hacía su antiguo canciller Tomás, se apagó casi por completo. Luego pretendió el rey imponer un fuerte castigo a un sacerdote. El arzobispo se opuso, diciendo que al sacerdote lo juzga su superior eclesiástico y no el poder civil. La rabia del mandatario se encendió furiosamente. Enrique redactó una ley en la cual la Iglesia quedaba casi totalmente sujeta al gobierno civil. El arzobispo exclamó: "No permita Dios que yo vaya jamás a aprobar o a firmar semejante ley". Y no la aceptó. ¡Nueva rabia del rey! Enseguida este se propuso que en adelante sería el gobierno civil quien nombrara para ciertos cargos eclesiásticos. Tomás se le opuso terminantemente. Resultado: tuvo que salir del país. 

Tomás se fue a Francia a entrevistarse con el Papa Alejandro III y pedirle que lo reemplazara por otro en este cargo tan difícil. "Santo Padre le digo yo soy un pobre hombre orgulloso. Yo no fui nunca digno de este oficio. Por favor: nombre a otro, y yo terminaré mis días dedicado a la oración en un convento". Y se fue a estarse 40 días rezando y meditando en una casa de religiosos. 

Pero el Pontífice intervino y obtuvo que entre Enrique y Tomás hicieran las paces. Y así volvió a Inglaterra. Sin embargo, el problema peor estaba por llegar. 

Después de seis años de destierro y cuando ya le habían sido confiscados por el rey todos sus bienes y los de sus familiares, el arzobispo Tomás regresó a Inglaterra el 1º de diciembre con el título de "Delegado del Sumo Pontífice". El trayecto desde que desembarcó hasta que llegó a su catedral de Canterbury fue una marcha triunfal. Las gentes aglomeradas a lo lago de la vía lo aclamaban. Las campanas de todas las iglesias repicaban alegremente y parecía que la hora de su triunfo ya había llegado. Pero era otra clase de triunfo distinta la que le esperaba en ese mes de diciembre. La del martirio. 

Como él mismo lo había anunciado, los envidiosos empezaron a llevar cuentos y cuentos al rey contra el arzobispo. Y dicen que un día en uno de sus terribles estallidos de cólera, Enrique II exclamó: "No podrá haber más paz en mi reino mientras viva Becket. ¿Será que no hay nadie que sea capaz de suprimir a este clérigo que me quiere hacer la vida imposible?". 

Al oír semejante exclamación de labios del mandatario, cuatro sicarios se fueron donde el santo arzobispo resueltos a darle muerte. Estaba él orando junto al altar cuando llegaron los asesinos. Era el 29 de diciembre de 1170. Lo atacaron a cuchilladas. No opuso resistencia. Murió diciendo: "Muero gustoso por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia Católica". Tenía apenas 52 años. 

Se llama apoteosis la glorificación y gran cantidad de honores que se rinden a una persona. La noticia del asesinato de un arzobispo recorrió velozmente Europa causando horror y espanto en todas partes. El Papa Alejandro III lanzó excomunión contar el rey Enrique, el cual profundamente arrepentido duró dos años haciendo penitencia y en el año 1172 fue reconciliado otra vez con su religión y desde entonces se entendió muy bien con las autoridades eclesiásticas. El mártir Tomás consiguió después de su muerte, esto que no había logrado obtener durante su vida. 

Tres años después el Sumo Pontífice lo declaró santo, a causa de su martirio y por los muchos milagros que se obraban en su sepulcro. 

Dos personajes con nombres de Tomás, ocuparon el cargo de Canciller en Inglaterra, junto con dos reyes de nombre Enrique. Y ambos fueron martirizados por defender a la santa Iglesia Católica. Santo Tomás Becket, martirizado por deseos de Enrique II y Santo Tomás Moro, martirizado por orden del impío rey Enrique VIII. 

Fuente: Spider Martirologio + Churchforum 

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"El Apóstol Pablo sólo habló de la fe para salvarse, no de las obras". Eso dicen los protestantes, ¿Qué dijo realmente San Pablo?



«EL APÓSTOL PABLO SÓLO HABLÓ DE LA FE PARA SALVARSE, NO DE LAS OBRAS». ESO DICEN LOS PROTESTANTES, ¿QUÉ DIJO REALMENTE SAN PABLO?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Según nuestros hermanos separados, el Apóstol San Pablo enseñó que el único medio de salvación es la fe en Cristo Jesús. Y aseguran ellos, Pablo se oponía por completo a las obras como medio de salvación.

La salvación por la "sola fe" es un dogma de la doctrina protestante. En cambio, la Iglesia Católica, columna y fundamento de la verdad 1Timoteo 3,15; enseña a la luz de la Biblia, primero que nada que, LA SALVACIÓN ES UNA GRACIA DE DIOS. 

Efesios 2,8
Pues HABÉIS SIDO SALVADOS POR LA GRACIA mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios.

La fe y las obras son el medio por el que el ser humano consigue acceder a la salvación, es decir, ni la sola fe, ni las meras obras, salvan, sino LA GRACIA DE DIOS, que obtiene como respuesta del hombre, LA FE Y LAS OBRAS DE MISERICORDIA.

¿Qué es lo que enseña realmente la Biblia? ¿Es verdad que el Apóstol San Pablo se oponía a la realización de obras como medio de salvación?

Veamos primero qué opina Nuestro Señor Jesucristo:

LAS OBRAS SEGÚN JESUCRISTO

Mateo 5:16
Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 26:10
Mas Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues una "obra buena" ha hecho conmigo.


Ahora veamos qué fue lo que escribió San Pablo sobre las obras como medio de salvación y justificación para que el hombre pueda acceder a la salvación, les dejo aquí unos cuántos textos.

LAS OBRAS EN SAN PABLO

Hechos 26:19-20
Así pues, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, sino que primero a los habitantes de Damasco, después a los de Jerusalén y por todo el país de Judea y también a los gentiles he predicado que se convirtieran y que se volvieran a Dios haciendo obras dignas de conversión.

Romanos 2:5-6
Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual dará a cada cual según sus obras.

Romanos 15:18
Pues no me atreveré a hablar de cosa alguna que Cristo no haya realizado por medio de mi para conseguir la obediencia de los gentiles, de palabra y de obra.

II Corintios 9:8
Y poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena.

II Corintios 11:15
Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.

Gálatas 6:9
No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos.

Efesios 2:8-10
Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe.
En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos.

Filipenses 2:12-13
Así pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajad con temor y temblor por vuestra salvación,
pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece.

Filipenses 4,9
Todo cuanto habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, ponedlo por obra y el Dios de la paz estará con vosotros.

Colosenses 1,10
para que viváis de una manera digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios.

Colosenses 3,9
No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras.

Colosenses 3:17
y todo cuanto hagáis, de palabra y obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

II Tesalonicenses 2,16-17
Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.

I Timoteo 2,9-10
Así mismo que las mujeres, vestidas decorosamente, se adornen con pudor y modestia, no con trenzas ni con oro o perlas o vestidos costosos, sino con buenas obras, como conviene a mujeres que hacen profesión de piedad.

I Timoteo 4:16
Vela por ti mismo y por la enseñanza; persevera en estas disposiciones, pues obrando así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.

I Timoteo 5,9-10
Que la viuda que sea inscrita en el catálogo de las viudas no tenga menos de sesenta años, haya estado casada una sola vez, y tenga el testimonio de sus buenas obras: haber educado bien a los hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos, socorrido a los atribulados, y haberse ejercitado en toda clase de buenas obras.

I Timoteo 5,24-25
Los pecados de algunas personas son notorios aun antes de que sean investigados; en cambio los de otras, lo son solamente después. Del mismo modo las obras buenas son manifiestas; y las que no lo son, no pueden quedar ocultas.

I Timoteo 6,18-19
que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad; de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera.

II Timoteo 2,21
Si, pues, alguno se mantiene limpio de estas faltas, será un utensilio para uso noble, santificado y útil para su Dueño, dispuesto para toda obra buena.

II Timoteo 3:16-17
Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena.

II Timoteo 4:14
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le retribuirá según sus obras.

Tito 1,16
Profesan conocer a Dios, mas con sus obras le niegan; son abominables y rebeldes e incapaces de toda obra buena.

Tito 2,7-8
Muéstrate dechado de buenas obras: pureza de doctrina, dignidad, palabra sana, intachable, para que el adversario se avergüence, no teniendo nada malo que decir de nosotros.

Tito 2,14
el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.

Tito 3,1
Amonéstales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, que les obedezcan y estén prontos para toda obra buena.

Tito 3,8
Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres.

Tito 3,14
Que aprendan también los nuestros a sobresalir en la práctica de las buenas obras, atendiendo a las necesidades urgentes, para que no sean unos inútiles.

Hebreos 6:10
Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestras obras y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.

Hebreos 10:24
Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras.


LA IMPORTANCIA DE LAS OBRAS A LA LUZ DE TODA LA BIBLIA

Mateo 16,27
«Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

Romanos 2,5-6
Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual dará a cada cual según sus obras.

II Timoteo 4,14
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le retribuirá según sus obras.

Tito 1,16
Profesan conocer a Dios, mas con sus obras le niegan; son abominables y rebeldes e incapaces de toda obra buena.

Santiago 1:4
pero la paciencia ha de ir acompañada de obras perfectas para que seáis perfectos e íntegros sin que dejéis nada que desear.

Santiago 1:22
Poned por obra la Palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos.

Santiago 2,17.26
Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.
Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

I Pedro 1,17
Y si llamáis Padre a quien, sin acepción de personas, juzga a cada cual según sus obras, conducíos con temor durante el tiempo de vuestro destierro.

I Pedro 2:12-15
Tened en medio de los gentiles una conducta ejemplar a fin de que, en lo mismo que os calumnian como malhechores, a la vista de vuestras buenas obras den gloria a Dios en el día de la Visita.
Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano, sea a los gobernantes, como enviados por él para castigo de los que obran el mal y alabanza de los que obran el bien.
Pues esta es la voluntad de Dios: que obrando el bien, cerréis la boca a los ignorantes insensatos.

I Pedro 3:6,17
así obedeció Sara a Abraham, llamándole Señor. De ella os hacéis hijas cuando obráis bien, sin tener ningún temor.
Pues más vale padecer por obrar el bien, si esa es la voluntad de Dios, que por obrar el mal.

I Juan 3:7,12,18
Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.
No como Caín, que, siendo del Maligno, mató a su hermano. Y ¿por qué le mató? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran justas.
Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad.

II Juan 1:10-11
Si alguno viene a vosotros y no es portador de esta doctrina, no le recibáis en casa ni le saludéis, pues el que le saluda se hace solidario de sus malas obras.

Apocalipsis 2,23
Y a sus hijos, los voy a herir de muerte: así sabrán todas las Iglesias que yo soy el que sondea los riñones y los corazones, y yo os daré a cada uno según vuestras obras.

Apocalipsis 22,12
Mira, vengo pronto y traigo mi recompensa conmigo para pagar a cada uno según su trabajo.

Apocalipsis 14,13
Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»

Apocalipsis 20,12-13
Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; fueron abiertos unos libros, y luego se abrió otro libro, que es el de la vida; y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras.
Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.


De modo que según Jesucristo, el Apóstol San Pablo y la enseñanza bíblica, la salvación es una gracia de Dios que el hombre alcanza mediante la fe y las obras. Así que el pilar de todo el andamiaje protestante sólo es DOCTRINA DE HOMBRES.

Marcos 7,6-7
El les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.

CONCLUSIÓN

Somos salvados por la Gracia de Dios, mediante la fe y las obras manifestadas por quienes desean ser salvados y el Apóstol San Pablo sí habló de las obras de misericordia como medio de salvación. La doctrina paulina no es sólo la fe, sino, fe y obras.

PAX ET BONUM

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