sábado, 31 de marzo de 2018

El falso paraíso de los Testigos de Jehová

“USTED PUEDE VIVIR PARA SIEMPRE EN LA TIERRA” LA FALSA ESPERANZA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

¿ES BÍBLICA LA ESPERANZA TERRENAL?

TE SORPRENDERÁ SABER QUIÉN INVENTÓ DICHA “DOCTRINA”
Por Saulo de Tarso

Actualmente existen alrededor de 70,000 sectas y denominaciones “cristianas” y aunque sus doctrinas son muy diferentes unas de otras, hay una doctrina en la que en mayor o menor medida coinciden todas ellas, hablamos de la RESURRECCIÓN, pues como dijo San Pablo:

“Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe” 1 de Corintios 15,13-14.

Sin embargo, esto que nos es tan claro hoy en día, no lo era en la época de Jesucristo. La Escritura nos habla de los Fariseos y Saduceos, las dos principales sectas del Judaísmo. Sobre los Saduceos la Biblia nos dice:

“Aquel día se le acercaron unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaron” Mateo 22,23.

En tiempos de Jesucristo y los Apóstoles, la Biblia estaba formada únicamente por el Antiguo Testamento, pues el Nuevo Testamento aún no había sido escrito, de modo que los Judíos en buena parte de su historia no creyeron en la resurrección simple y sencillamente porque el Antiguo Testamento no la menciona. Se creía que al morir el hombre todo acababa en el “seol” o lugar de los muertos:

“Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más” Job 7,9.

Sin embargo, el ser humano intuía que no podía terminar todo en esta vida. Los escritores sagrados expresan como una pregunta, como un anhelo, ese deseo de vida eterna.

“¡Ojalá en el seol tú me guardaras, me escondieras allí mientras pasa tu cólera, y una tregua me dieras, para acordarte de mí luego -pues, muerto el hombre, ¿puede revivir? - todos los días de mi milicia esperaría, hasta que llegara mi relevo! Me llamarías y te repondería; reclamarías la obra de tus manos” Job 14,13-15.

Existen muchas luces de vida eterna en el Antiguo Testamento, pero más que una enseñanza, se trata más bien, de un deseo expresado por parte del hombre y no de una promesa revelada por Dios. El libro del Eclesiastés por ejemplo, busca dar respuesta a esta pregunta sin encontrarla, pues repite por nada menos que 27 veces la frase “bajo el sol”, haciendo referencia a cómo aparentan ser las cosas aquí en la tierra, para nosotros, el libro termina sin dar una respuesta a lo que sucede después de la muerte, el escritor sagrado no continúa su disertación porque el cielo está más allá del sol y Eclesiastés no puede explicar sino sólo lo que está “bajo el sol”.

“vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio” Eclesiastés 12,7.

El hombre también intuía que habría un castigo para los malos y un premio para los buenos, pero tanto el castigo como el premio eran expresados sucediendo aquí en la tierra, en la vida presente.

El castigo:

“Y ésta será la plaga con que herirá Yahveh a todos los pueblos que hayan hecho la guerra a Jerusalén: pudrirá su carne estando ellos todavía en pie, sus ojos se pudrirán en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca” Zacarías 14,12.

El premio: los justos poseerán la tierra y gozarán de paz y felicidad.
“Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está; más poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz” Salmo 37, 10-11. 


“Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra” Isaías 2,4.

Hacía falta más revelación, más luz de parte de Dios para saber que nada de esto sería el final y que el castigo o premio para el hombre va más allá de ésta tierra.

La doctrina de la resurrección es relativamente reciente, pues el pueblo judío llegó a su concepción tan sólo dos siglos antes de Cristo; el primer libro del Antiguo Testamento en mencionarla como promesa revelada por Dios es el libro del Profeta Daniel, escrito tan solo 165 años antes de Cristo.

“Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno” Daniel 12,2.

LA FALSA ESPERANZA

Hoy en día se presentan éstas personas con traje y corbata haciéndose llamar “testigos cristianos de Jehová”, tocando a las puertas de las casas, prometiendo a las personas mediante su libro: “¿Qué enseña realmente la Biblia? “ lo siguiente:

1- Que Dios convertirá la tierra otra vez en el paraíso terrenal

“Como vimos en el capítulo 3, Dios tiene el propósito de convertir toda la tierra en un paraíso” ¿Qué enseña realmente la Biblia? Página. 72\16

2- Que hay dos esperanzas de resurrección, unos tienen esperanza de resucitar en la tierra y sólo 144,000 resucitarán en el cielo.

“Por lo tanto, los muertos no volverán a la vida en un mundo lleno de guerras, delitos y enfermedades. Más bien, tendrán la oportunidad de ser felices y vivir en paz en la tierra para toda la eternidad” ¿Qué enseña realmente la Biblia? Página 72\16

“La Biblia enseña que hay otro tipo de resurrección. Se trata de la resurrección como ser espiritual para vivir en el cielo” ¿Qué enseña realmente la Biblia? Página 73\21

“A estos 144,000 cristianos -entre quienes están los apóstoles fieles de Jesús- Dios los resucita para que vivan en el cielo.” ¿Qué enseña realmente la Biblia? Página 74\24


Enseguida veremos que tales afirmaciones no son bíblicas, ni tampoco son el producto de la fantasía de los dirigentes de los testigos, sino que su origen es aún mucho más oscuro.

Los jefes jehovistas tienen una verdadera manía por los textos del Antiguo Testamento, les encanta citar los libros del Eclesiastés, Isaías, Salmos etc. Cuando el pueblo de Israel se encontraba sumido en su infantil ignorancia, y no había conocimiento sobre la vida después de la vida, ni sobre el cielo o el infierno, para así confundir a la gente que no está familiarizada con la Biblia. En primer lugar, Dios no tiene planeado reconstruir la tierra como un paraíso terrenal donde vivieron Adán y Eva.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” Mateo 24,35.

“y que los cielos y la tierra presentes, por esa misma Palabra, están reservados para el fuego y guardados hasta el día del Juicio y de la destrucción de los impíos. Puesto que todas estas cosas han de disolverse así, ¿Cómo conviene que seáis en vuestra santa conducta y en la piedad, esperando y acelerando la venida del Día de Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán? Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia” 2 de Pedro 3,7.11-13.


Es claro que esta tierra dejará de existir según las palabras de Jesucristo, quien es por mucho, más confiable que los mal llamados testigos de Jehová. También el Apóstol San Pedro afirma la desaparición de la tierra, pero no nos da más información, sólo nos habla de “cielos nuevos y nueva tierra” en clara referencia a los textos veterotestamentarios. Sería San Pablo, quien fue trasladado al tercer cielo más allá del sol, donde escuchó palabras “inefables” es decir, que no pueden ser pronunciadas. Lo que sí nos dice, es que el paraíso está en el cielo, no en la tierra.

“Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre - en el cuerpo o fuera del cuerpo del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar” 2 de Corintios 12,2-4.

El Apóstol San Juan también echó una mirada más allá del sol, donde escuchó palabras que no debían ser escritas:

“Después tuve una visión. He aquí que una puerta estaba abierta en el cielo, y aquella voz que había oído antes, como voz de trompeta que hablara conmigo, me decía: «Sube acá, que te voy a enseñar lo que ha de suceder después»” Apocalipsis 4,1.

“Apenas hicieron oír su voz los siete truenos, me disponía a escribir, cuando oí una voz del cielo que decía: « Sella lo que han dicho los siete truenos y no lo escribas»” Apocalipsis 10,4.
Es natural que al no poder describir lo que hay en el cielo, los escritores sagrados utilicen figuras terrenales para que nos demos una idea de lo que hay ahí para nosotros.


“Más bien, como dice la Escritura, anunciamos: lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman” 1 de Corintios 2,9.

Lo que existe en el cielo no puede ser explicado sino con lo que a nosotros nos es familiar, con cosas terrenales, pues el mismo Jesucristo nos dice:

“Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿Cómo vais a creer si os digo cosas del cielo?” Juan 3,12.

Y sobre que hay dos esperanzas para la resurrección: la esperanza terrenal y la esperanza celestial, sólo podemos decir que es fruto de la mentira, nunca en la Biblia se habla de dos esperanzas, sino todo lo contrario:

“Porque nuestra salvación es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿Cómo es posible esperar una cosa que se ve?” Romanos 8,24.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva” 1 de Pedro 1,3.

“y tengo en Dios la misma esperanza que éstos tienen, de que habrá una resurrección, tanto de los justos como de los pecadores” Hechos 24,15.

“Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados” Efesios 4,4.


Lo que enseña realmente la Biblia contradice las falsas enseñanzas de los testigos de Jehová, la Biblia habla claro: UNA RESURRECCIÓN, UNA ESPERANZA.

¿De dónde nace pues la doctrina jehovista de vivir para siempre en un paraíso en la tierra?

Toda corriente ideológica tiene siempre sus antecedentes en la historia, que nos responden a la pregunta: ¿por qué esto ahora?

La bondad o maldad de los creadores de tales doctrinas e ideologías, nos ayudan para establecer la veracidad o la falsedad de sus postulados. ¿Quién en toda la historia de la creación fue el primero en prometer que viviríamos para siempre en la tierra?

Vayamos al comienzo, al libro del Génesis, donde Adán y Eva viven en un paraíso en la tierra creado por Dios, donde el Señor les había dicho:

“Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.
Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»” Génesis 2,15-17.


Yendo en contra del mandato y la palabra de Dios, Adán y Eva desobedecen seducidos por la promesa de no morir y vivir para siempre en el edén, y ser como Dios:

“Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»” Génesis 3,4-5.

La historia ya todos la conocemos y las consecuencias también. Ahora ya sabes quién inventó esta mentira, ¡el mismísimo Satanás!

¡SATANÁS ES EL PRIMERO QUE PROMETIÓ: “USTED PUEDE VIVIR PARA SIEMPRE EN EL PARAÍSO EN LA TIERRA!

YO, TENGO LA ESPERANZA DE IR AL CIELO, ¿Y TÚ?...


PAX ET BONUM



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