miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Fue Jesucristo un médium espiritista? ¿Es lo mismo "mediador" "que médium"?




¿FUE JESUCRISTO UN GRAN MÉDIUM ESPIRITISTA? 


¿ES MEDIADOR LO MISMO QUE "MÉDIUM"?
Por Saulo de Tarso 

Muchas personas creyentes del esoterismo, la New Age y grupos espiritistas aseguran que Jesucristo no es Dios, sino que Él es el mejor médium espiritista que el mundo haya conocido. 

Éstas afirmaciones de los espiritistas acerca de Cristo están en abierta oposición con lo que la Biblia dice de Jesús y de la práctica del espiritismo. 

Primeramente, Jesucristo es el Mediador entre Dios y el hombre y no un "médium" espiritista. 

I Timoteo 2,5
Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también. 

La acepción de los dos términos es por completo diferente como veremos a continuación. "Mediador" significa que Jesucristo nos acerca a Dios mediante sus méritos, su muerte en la Cruz y el perdón de los pecados. El "médium espiritista" pretende comunicar a los hombres con los espíritus de los muertos y los espíritus malignos. 

Cristo habló una vez con Moisés (que ya estaba muerto) y con Elías (que nunca murió), quienes se aparecieron no sólo ante Cristo, sino ante Pedro, Santiago y Juan; la Biblia es muy clara en esto. 

Mateo 17,3
En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. 

Moisés se apareció junto con Elías a un grupo de personas. El medium por el contrario, es el protagonista del espiritismo, invocando y prestando su cuerpo a la posesión de un espíritu para que éste se comunique a través del médium y no con el médium. Ésta es esencialmente la modernización de una práctica pagana conocida como "nigromancia", que es destestable para Dios y condenada por Él. 

Levítico 19,31
No os dirijáis a los nigromantes, ni consultéis a los adivinos haciéndoos impuros por su causa. Yo, Yahveh, vuestro Dios. 

Levítico 20,6.27
Si alguien consulta a los nigromantes, y a los adivinos, prostituyéndose en pos de ellos, yo volveré mi rostro contra él y lo exterminaré de en medio de su pueblo...El hombre o la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá sin remedio: los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos. 

Deuteronomio 18,10-11
No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.


Estas condenas de la Biblia nos muestran que el espiritismo es una práctica abominable y muy antigua. 

La difusión del espiritismo moderno se debe a dos niñas, Margarita y Kate Fox, que en 1848 empezaron a jugar, fingiendo recibir, mediante golpecitos que ellas mismas hacían, mensajes del "espíritu de un asesinado" que frecuentaba la casa. Pero una hermana mayor se unió a ellas en el engaño y las amenazaba cuando querían revelar el secreto. La popularidad de estas manifestaciones del mundo espiritual aumento tanto que Margarita y Kate se encontraron atrapadas en su propio fraude. Ya no podían retroceder: confesarlo sería exponerse a la ira de la muchedumbre a quienes habían engañado. 

El demonio se sirvió de esto para engañar a muchos desprevenidos y dados a la curiosidad. La mayoría de las personas miraba todo esto como un entretenimiento muy divertido. En sus fiestas sociales se dedicaba a mover mesas por el poder psíquico, a consultar a los espíritus por la "tablas de ouija". 

Dos novelistas populares, Arthur Conan Doyle, autor de Sherlock Holmes y Stewart Edward White, se convencieron de la posibilidad de la comunicación con los muertos. Sus libros dieron un impulso tremendo a la propagación de esta creencia. 

Como es sabido, el espiritismo no se limita a la "comunicación" con el mundo de los espíritus, sino que practica la magia, la hechicería y la brujería. 

La magia en general se puede definir como el arte de producir cosas admirables mediante el uso de ciencias ocultas. 

Se llama "magia blanca" la que hace uso de medios supuestamente "naturales", y "magia negra" la que se practica por medio de un pacto con el diablo. Ésto en realidad es un mito. Tanto la magia blanca como la magia negra son satánicas. La magia negra se emplea para dañar y la magia blanca para retirar el daño, así que no tiene nada de bueno ni de inocente. La magia blanca hace creer a las personas que hay "magia buena". Ésto no es así, es sólo el cebo para atrapar a las personas y que pongan más fe en la magia que en Dios mismo. 

La brujería se considera como la forma más baja del espiritismo: consiste en trabajar con espíritus malvados, que hacen daño a los hombres. 

La hechicería la usan supuestamente para combatir a los espíritus malos y despojan a las víctimas de la brujería. Sin embargo, las palabras "hechicería y brujería" se emplean indistintamente, es decir, son lo mismo. 

En pocas palabras, el espiritismo es la religión de Satanás. En ella actúa el demonio mediante la astucia engañadora de algunos listos o charlatanes (en mayoría de los casos), o directamente mediante su influjo maligno o su aparición en formas diferentes. 

Como es lógico, el demonio nunca actuará para ayudar al hombre, porque él es esencialmente malo. A veces dará la impresión de ayudar o de enseñar cosas buenas. En realidad se trata de una apariencia de bondad, para que más fácilmente caigamos en sus brazos. 

Si te interesa tu salvación eterna, conviene nunca olvidar la advertencia que se nos hace en el Apocalipsis: 

Apocalipsis 22,15
¡Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira! 

Puede haber casos donde no se sabe claramente si ciertas manifestaciones vienen del demonio o de Dios. Para distinguirlo, San Juan nos enseña que hay que ver si la persona que actúa de manera sorprendente acepta o no a Jesucristo: 

I Juan 4,1-3
Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.
Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. 

Cabe mencionar que la "magia" practicada por los magos o ilusionistas que aparecen en espectáculos, fiestas o televisión, no practican verdadera magia y no tienen que ver nada con lo que anteriormente hemos mencionado. Se trata de simples trucos o prestidigitación, es decir, la mano es más rápida que la vista. 

La prestidigitación o movimiento rápido de los dedos, es el conjunto de trucos y habilidades con los que se hacen juegos de manos y cosas sorprendentes y extraordinarias como hacer aparecer y desaparecer objetos y personas, descubrir cosas ocultas, etc. Nada que ver con satanismo. Así que no te preocupes, puedes seguir llevando magos a la fiesta de tus hijos. Sólo explícales la diferencia y de qué se trata. 

CONCLUSIÓN 

Jesucristo no fue ningún médium espiritista. 

Jesucristo fue el mediador entre Dios y los hombres, que por su muerte y resurrección, pagó por el perdón de los pecados, tuyos y míos y ganó para nosotros la vida eterna.


PAX ET BONUM


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