Las Misas de los Lefebvristas (FSSPX) son válidas pero no lícitas, ¿cuál es la diferencia?


Es importante entender la diferencia entre las misas válidas y las misas ilícitas. En primer lugar, debemos recordar que la Santa Misa es el centro de la vida de la Iglesia y es el sacrificio de la Nueva Alianza de Cristo con su pueblo. A través de la Eucaristía, Cristo se hace presente en medio de su Iglesia y nos da su Cuerpo y Sangre como alimento espiritual.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1407, nos enseña que "la Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por su sacrificio, él derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia".

Por lo tanto, es esencial que la celebración de la Santa Misa se realice adecuadamente y en conformidad con las normas de la Iglesia. Cuando una Misa se celebra de acuerdo con las leyes de la Iglesia, se dice que es lícita, es decir, que se realiza dentro de los límites legales y las normas establecidas por la Iglesia.

Por otro lado, una Misa puede ser al mismo tiempo válida pero ilícita, lo que significa que se lleva a cabo de una manera que no cumple con las normas establecidas por la Iglesia. Una Misa válida es aquella en la que se realiza de manera válida la consagración del pan y del vino por parte de un sacerdote válidamente ordenado y que tiene la intención adecuada de hacer lo que la Iglesia hace en la Eucaristía, es decir, consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La validez de la Misa depende de la correcta consagración de los dones y de la legítima intención de consagrarlos por parte de un sacerdote ordenado por un obispo. En este sentido las misas de la FSSPX son válidas, pues sus sacerdotes son verdaderamente sacerdotes, eso no está en duda, pero son inválidas, porque esos mismos sacerdotes se encuentran en una situación canónicamente irregular.  

La ilicitud de la celebración de una Misa puede surgir por diversas razones, como la falta de autorización del obispo o el incumplimiento de las normas litúrgicas establecidas por la Iglesia. Estas normas incluyen el uso de los textos litúrgicos aprobados y el cumplimiento de las rubricas establecidas.

En el caso de la Fraternidad Sociedad de San Pío X (FSSPX) y sus misas, debemos tener en cuenta que aunque la Misa en sí misma pueda ser válida, las misas que celebran la FSSPX son consideradas ilícitas por la Iglesia Católica. Esto se debe a que la FSSPX está en una situación canónica irregular, ya que no tiene una aprobación oficial de la Santa Sede para sus actividades y celebraciones litúrgicas.

En el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2089, se nos recuerda que "la obediencia a la autoridad de la Iglesia en lo que se refiere a la celebración del culto público pertenece también al objeto del precepto". Por lo tanto, la celebración de la Misa sin la aprobación y el permiso de la autoridad eclesiástica competente es una violación de la autoridad y la disciplina de la Iglesia.

Además, la FSSPX ha sido declarada como una asociación canónicamente irregular por parte de la Iglesia Católica debido a su rechazo de ciertos documentos y enseñanzas del Concilio Vaticano II, que ha sido reconocido como un Concilio legítimo y autorizado por la Iglesia Católica. La FSSPX también ha sido criticada por sus posturas en temas como el ecumenismo y la libertad religiosa, que han sido aceptadas y enseñadas por la Iglesia Católica.

En este sentido, el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2088, nos enseña que "la libertad de conciencia y de religión no puede justificar la falsedad en la enseñanza, el culto, la práctica moral y la disciplina eclesiástica". Por lo tanto, aunque la FSSPX tenga la libertad de seguir sus propias creencias y enseñanzas, estas no deben contradecir las enseñanzas y la disciplina de la Iglesia Católica.

La situación canónica de los sacerdotes de la FSSPX es que no están incardinados en una diócesis ni tienen la aprobación de la Santa Sede para ejercer el ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica de manera plena y regular. Esto se debe a que la FSSPX se separó de la Iglesia Católica en 1988, cuando su fundador, el arzobispo Marcel Lefebvre, ordenó a cuatro obispos sin la aprobación del Papa Juan Pablo II, lo que llevó a su excomunión automática.

Desde entonces, la FSSPX ha estado en una situación canónica irregular con la Iglesia Católica, y sus sacerdotes no tienen la autoridad para ejercer plenamente el ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica, incluyendo la administración de los sacramentos. Sin embargo, la Iglesia Católica reconoce que la FSSPX tiene una validez sacramental en la celebración de la Misa y demás sacramentos. Es decir, consagran, bautizan, confiesan válidamente, pero no lícitamente. 

Debido a su situación canónica irregular, los sacerdotes de la FSSPX no tienen la misma libertad y autonomía que los sacerdotes incardinados en una diócesis. No pueden ejercer el ministerio en las parroquias de la Iglesia Católica sin el permiso explícito del obispo local y, en muchos casos, no pueden llevar a cabo sus ministerios en los edificios de la Iglesia Católica. Además, los sacerdotes de la FSSPX no pueden ser elegidos para puestos de liderazgo en la Iglesia Católica y no pueden votar en las elecciones del Papa.

En resumen, la situación canónica irregular de la FSSPX y de sus sacerdotes es un obstáculo para su plena comunión con la Iglesia Católica y para su ejercicio pleno del ministerio sacerdotal en la Iglesia. Aunque la Iglesia Católica reconoce la validez de sus sacramentos y la Misa, la falta de incardinación en una diócesis y la falta de aprobación de la Santa Sede limitan su capacidad para ejercer plenamente su ministerio.

Autor: Pbro. Ignacio Andrade. 

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