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Fraternidad San Pío X acusa al Papa de "abuso de poder" por medidas sobre Misa en latín.


 
“La impresión general que surge de estos documentos –Motu proprio y carta adjunta del Papa– da la impresión de un sectarismo acompañado de un abuso de poder manifiesto". Esta es la conclusión a la que llega la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) en su reacción al último motu proprio de Francisco, 

‘Traditionis Custodes’.

En el nuevo documento, hecho público por la Santa Sede el pasado 16 de julio, se acotan las licencias que Benedicto XVI ofrecía, con ‘Summorum Pontificum’ a la celebración de la misa en la forma litúrgica previa al Concilio Vaticano II. Un privilegio que, si bien fue concedido pensando en el acercamiento a grupos tradicionales y cismáticos como la propia FSSPX –la cual no forma parte de la Iglesia católica debido a su negativa a aceptar el Concilio–, ha visto en estos últimos años, tal como se señala en el texto de Francisco un abuso de excepcionalidad.

“Ha sido aprovechada para aumentar las distancias, endurecer las diferencias y construir oposiciones que hieren a la Iglesia y dificultan su progreso, exponiéndola al riesgo de la división”, se subraya en ‘Traditionis Custodes’. “Me entristecen por igual los abusos de unos y otros en la celebración de la liturgia”, asegura el Papa.

Desertificación por el nuevo rito

A pesar de sus explicaciones, los lefebvrianos han visto la decisión del Pontífice como un ataque, y afirman que no acatarán esta nueva ley. “La Misa Tradicional pertenece a la parte más íntima del bien común en la Iglesia, por lo tanto, restringirla, rechazarla, arrojarla a los guetos y, en última instancia, planificar su desaparición, no puede tener ninguna legitimidad”, argumentan. “Esta ley no es una ley de la Iglesia, porque, como dice Santo Tomás, una ley no puede ser válida si atenta contra el bien común”, apuntan.

“Sin duda, imaginan que su total desaparición hará que los fieles regresen a las iglesias drenadas de lo sagrado. Trágico error”, continúa el comunicado de los lefebvrianos, quienes consideran que “el magnífico auge de esta celebración digna de Dios solo resalta más su pobreza” y que “ella no es la causa de la desertificación producida por el nuevo rito”.

Por otro lado, la FSSPX se muestra convencida de que este motu proprio, si bien “tarde o temprano terminará en el olvido de la historia de la Iglesia”, no es “una buena noticia en sí mismo”, ya que “marca un freno, por parte de la Iglesia, en la reapropiación de su Tradición, y retrasará el fin de la crisis que ha durado más de sesenta años”.

Críticas directas a la pastoral del Papa

Asimismo, los lefebvrianos aprovechan su disconformidad con el motu proprio para criticar duramente la pastoral del Papa, desde su postura por la dignidad de los migrantes hasta la preservación del medio ambiente. “Mientras Francisco se convierte en el defensor de las especies animales o vegetales en peligro de extinción, decide y promulga la extinción de aquellos que están apegados al rito inmemorial de la Santa Misa”, dicen. “Esta especie ya no tiene derecho a vivir: debe desaparecer. Y se utilizarán todos los medios para lograr este resultado”.

Al mismo tiempo, señalan que “mientras el Papa no deja de ocuparse de todo tipo de migrantes, en las prisiones que instala queda estrictamente prohibida cualquier tipo de intrusión”, haciendo referencia a que no se favorezca que más grupos adopten esta forma de celebrar la eucaristía. Una medida que, para la FSSPX, “también es similar a una esterilización: queda prohibida la reproducción y perpetuación de estos salvajes del pasado que deben desaparecer”.

Por otra parte, acusan a Francisco de aprobar “veladamente” las bendiciones a parejas homosexuales “a través de su mensaje al Padre Martin” y, mientras tanto, asegurarse de que “los futuros sacerdotes serán estrechamente vigilados si consideran la posibilidad de celebrar según la Misa de San Pío V”.

Por último, los lefebvrianos aseguran que, con este texto, se constata que “el gran miedo a la contaminación del virus lefebvrista es exorcizado con la vacuna obligatoria Vat. II”. Sin embargo, “en cuanto a la Fraternidad San Pío X, encuentra en esto un nuevo motivo de fidelidad a su fundador, Monseñor Marcel Lefebvre, y de admiración por su previsión, su prudencia y su fe”.

“Si bien la Misa tradicional está en vías de ser eliminada, y las promesas hechas a las sociedades Ecclesia Dei también se están cumpliendo, la Fraternidad San Pío X encuentra en la libertad que le legó el Obispo de Hierro, la posibilidad de continuar luchando por la fe y el reinado de Cristo Rey”, concluyen

Las Misas de los Lefebvristas (FSSPX) son válidas pero no lícitas, ¿cuál es la diferencia?


Es importante entender la diferencia entre las misas válidas y las misas ilícitas. En primer lugar, debemos recordar que la Santa Misa es el centro de la vida de la Iglesia y es el sacrificio de la Nueva Alianza de Cristo con su pueblo. A través de la Eucaristía, Cristo se hace presente en medio de su Iglesia y nos da su Cuerpo y Sangre como alimento espiritual.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1407, nos enseña que "la Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por su sacrificio, él derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia".

Por lo tanto, es esencial que la celebración de la Santa Misa se realice adecuadamente y en conformidad con las normas de la Iglesia. Cuando una Misa se celebra de acuerdo con las leyes de la Iglesia, se dice que es lícita, es decir, que se realiza dentro de los límites legales y las normas establecidas por la Iglesia.

Por otro lado, una Misa puede ser al mismo tiempo válida pero ilícita, lo que significa que se lleva a cabo de una manera que no cumple con las normas establecidas por la Iglesia. Una Misa válida es aquella en la que se realiza de manera válida la consagración del pan y del vino por parte de un sacerdote válidamente ordenado y que tiene la intención adecuada de hacer lo que la Iglesia hace en la Eucaristía, es decir, consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La validez de la Misa depende de la correcta consagración de los dones y de la legítima intención de consagrarlos por parte de un sacerdote ordenado por un obispo. En este sentido las misas de la FSSPX son válidas, pues sus sacerdotes son verdaderamente sacerdotes, eso no está en duda, pero son inválidas, porque esos mismos sacerdotes se encuentran en una situación canónicamente irregular.  

La ilicitud de la celebración de una Misa puede surgir por diversas razones, como la falta de autorización del obispo o el incumplimiento de las normas litúrgicas establecidas por la Iglesia. Estas normas incluyen el uso de los textos litúrgicos aprobados y el cumplimiento de las rubricas establecidas.

En el caso de la Fraternidad Sociedad de San Pío X (FSSPX) y sus misas, debemos tener en cuenta que aunque la Misa en sí misma pueda ser válida, las misas que celebran la FSSPX son consideradas ilícitas por la Iglesia Católica. Esto se debe a que la FSSPX está en una situación canónica irregular, ya que no tiene una aprobación oficial de la Santa Sede para sus actividades y celebraciones litúrgicas.

En el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2089, se nos recuerda que "la obediencia a la autoridad de la Iglesia en lo que se refiere a la celebración del culto público pertenece también al objeto del precepto". Por lo tanto, la celebración de la Misa sin la aprobación y el permiso de la autoridad eclesiástica competente es una violación de la autoridad y la disciplina de la Iglesia.

Además, la FSSPX ha sido declarada como una asociación canónicamente irregular por parte de la Iglesia Católica debido a su rechazo de ciertos documentos y enseñanzas del Concilio Vaticano II, que ha sido reconocido como un Concilio legítimo y autorizado por la Iglesia Católica. La FSSPX también ha sido criticada por sus posturas en temas como el ecumenismo y la libertad religiosa, que han sido aceptadas y enseñadas por la Iglesia Católica.

En este sentido, el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2088, nos enseña que "la libertad de conciencia y de religión no puede justificar la falsedad en la enseñanza, el culto, la práctica moral y la disciplina eclesiástica". Por lo tanto, aunque la FSSPX tenga la libertad de seguir sus propias creencias y enseñanzas, estas no deben contradecir las enseñanzas y la disciplina de la Iglesia Católica.

La situación canónica de los sacerdotes de la FSSPX es que no están incardinados en una diócesis ni tienen la aprobación de la Santa Sede para ejercer el ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica de manera plena y regular. Esto se debe a que la FSSPX se separó de la Iglesia Católica en 1988, cuando su fundador, el arzobispo Marcel Lefebvre, ordenó a cuatro obispos sin la aprobación del Papa Juan Pablo II, lo que llevó a su excomunión automática.

Desde entonces, la FSSPX ha estado en una situación canónica irregular con la Iglesia Católica, y sus sacerdotes no tienen la autoridad para ejercer plenamente el ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica, incluyendo la administración de los sacramentos. Sin embargo, la Iglesia Católica reconoce que la FSSPX tiene una validez sacramental en la celebración de la Misa y demás sacramentos. Es decir, consagran, bautizan, confiesan válidamente, pero no lícitamente. 

Debido a su situación canónica irregular, los sacerdotes de la FSSPX no tienen la misma libertad y autonomía que los sacerdotes incardinados en una diócesis. No pueden ejercer el ministerio en las parroquias de la Iglesia Católica sin el permiso explícito del obispo local y, en muchos casos, no pueden llevar a cabo sus ministerios en los edificios de la Iglesia Católica. Además, los sacerdotes de la FSSPX no pueden ser elegidos para puestos de liderazgo en la Iglesia Católica y no pueden votar en las elecciones del Papa.

En resumen, la situación canónica irregular de la FSSPX y de sus sacerdotes es un obstáculo para su plena comunión con la Iglesia Católica y para su ejercicio pleno del ministerio sacerdotal en la Iglesia. Aunque la Iglesia Católica reconoce la validez de sus sacramentos y la Misa, la falta de incardinación en una diócesis y la falta de aprobación de la Santa Sede limitan su capacidad para ejercer plenamente su ministerio.

Autor: Pbro. Ignacio Andrade. 

Los lefebvristas ya tienen más de 700 sacerdotes en el mundo, pero cuidado, sus sacramentos pueden ser ilícitos.



Actualmente 707 sacerdotes forman parte de la Fraternidad San Pío X, creada por el obispo excomulgado Marcel Lefebvre como reacción al Vaticano II. La entidad ha actualizado sus estadísticas tras las últimas ordenaciones del último mes: 6 en Estados Unidos, 8 en Suiza y 3 en Alemania. Además, 10 seminaristas han recibido el diaconado –y dos en argentina en enero–.

¿Quinta congregación?


Estos sacerdotes has sido instruidos en “la certeza de que la Misa Tridentina nunca podrá desaparecer de la faz de la tierra: es un signo de esperanza sumamente necesario”, según Davide Pagliarani, superior actual de la fraternidad con sede en Suiza. En un comunicado, estacan que “según las mejores estimaciones disponibles, después de los jesuitas (14.500), franciscanos (8.500), benedictinos (3.400) y agustinos (1.800), la FSSPX sería la quinta congregación religiosa más grande de sacerdotes ordenados entre sus miembros profesos”. Si bien en sus cuentas olvidan congregaciones como los salesianos que superan los 14.000 miembros.

Los lefebvrianos destacan que en la defensa de la misa ‘ad orientem’ los nuevos sacerdotes se unen a otras comunidades tradicionalistas como son la Fraternidad San Pedro con 341 sacerdotes, el Instituto de Cristo Rey con 80 curas y el Instituto del Buen Pastor que cuenta con unos 50 presbíteros.

Nota importante: En 2015 la Santa Sede determinó que, quienes durante ese Año Santo de la Misericordia se acercaran a los sacerdotes de la FSSPX para recibir el sacramento del perdón, “recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados”. Finalizado ese año, Roma misma extendió ese permiso “más allá del período jubilar, hasta nueva disposición” por la Carta Apostólica Misericordia et misera de 2016.

En el caso del Sacramento de la Eucaristia, la Iglesia declaró lo siguiente:

a. Que por no tratarse de un “cisma formal” (declarado) sino de un “problema interno” de la Iglesia Católica, los sacerdotes de FFSPX, aunque estén válidamente ordenados, por no estar incardinados en una diócesis o instituto religioso, celebran misa válida pero ilícitamente.

b. Que no constituye pecado o delito alguno asistir a las misas de los sacerdotes de la FSSPX, salvo que se haga con la intención “de separarse de la comunión con el Romano Pontífice y de los que están en comunión con él” (los "tradicionalistas" que acusan al Papa Francisco de "antipapa" o pero aun, los que desconocen el Concilio Vaticano II y todos los papas desde entonces, SÍ estarían en pecado grave al asistir a las misas de la FSSPX al acudir con una intención cismática a las mismas).

c. Que si alguna misa celebrada según la “forma ordinaria” del rito romano resultase peligrosa para la Fe (vgr., se profiriesen errores voluntarios, se dijesen herejías, etc.), o no fuese celebrada conforme a las rúbricas vigentes y no existiese otra alternativa, se podría, ciertamente, asistir a las misas de la FSSPX.

d. Que los fieles cumplen con el precepto dominical asistiendo a una misa celebrada por un sacerdote de la FSSPX.

e. Que no es pecado contribuir a la colecta dominical de sus capillas, prioratos, etc.

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