Dejan en la calle a Congregación de monjas, las desalojan de la casa misionera donde vivían.



Las religiosas de la congregación de las Misioneras Guadalupanas de Jesús Evangelizador fue desalojada este miércoles de la finca que ocupaban como resultado de un litigio. 

Las hermanas vieron, con impotencia, cómo sus muebles eran echados a la calle, bajo la supervisión de un actuario del Poder Judicial y con la presencia de fuerza pública, que no fue necesaria.

Las monjas, también conocidas como “madres azules” por el color de su hábito, asisten en la parroquia de la Santa Cruz.

Historia del desalojo

La comunidad fue fundada en el año 1996 por la hermana María Ángela Landa Alvarado en la ciudad de Santa Cruz de Juventino Rosas, colaborando en la parroquia de la Santa Cruz perteneciente a la Diócesis de Celaya.

Fue refundada por las hermanas Octaviana Ortiz Méndez y Martina Huaracha Serrano el 26 de febrero de 2011, motivadas por el entonces obispo Benjamín Castillo Plascencia.

El pleito por la finca ya es añejo; deriva de una herencia y en la pugna por los derechos está involucrado el sacerdote Juan de Dios Olvera Delgadillo, quien reclama la propiedad.

Ya en 2019, las religiosas habían sido “visitadas” por agentes de la Fiscalía del Estado, armados, detentando una orden de aprehensión.

El padre Olvera es un sacerdote que tuvo una carrera clerical ascendente, con cargos en la Arquidiócesis, en el Vaticano y en la Universidad Pontificia, pero actualmente suspendido al declararse contrario a algunos de los planteamientos del papa Francisco.

La propiedad de la que este miércoles fueron desalojadas las religiosas le pertenece legalmente, con este origen:

Ese inmueble fue antes propiedad de la fundadora María Ángela Landa, quien al morir dejó en testamento todos sus bienes a tres herederos, todo ante notario: su hermana María Alejandra Landa, Octaviana Ortiz, otra fundadora, y al sacerdote Olvera, quien asistía a la comunidad.

De acuerdo con Olvera, meses después Octaviana Ortiz intentó ser nombrada superiora de la congregación, pero no resultó electa, y esto habría causado que Octaviana quisiera formar una nueva congregación y quedarse con el inmueble en controversia.

Luego de un juicio de 5 años, las autoridades repartieron la herencia de la hermana Landa; al padre Olvera le tocó esa finca en Juventino Rosas.

Aunque todo originalmente era de la comunidad religiosa, al parecer los intereses particulares fueron los que determinaron el rumbo de la finca.

Los pleitos en los juzgados se habían alargado y el desenlace se veía venir desde hacía tiempo. Ya el 14 de mayo de 2019, el sagrario había sido retirado de ese convento, como previsión, y llevado al templo de Nuestra Señora de la Luz.

Las religiosas seguían viviendo en el convento, pero aseguraron el máximo tesoro católico (el Santísimo Sacramento) ante el eventual desalojo, que finalmente fue ejecutado la mañana de este miércoles.

1 comentario:

  1. También una relogiosa estuvo de acuerdo en sacar a sus hermanas del convento? Pues que clase de amor le tiene a Dios.
    Con esos procederes?
    de amor le tiene a J

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