5 conversaciones que se deben evitar delante de los hijos.



Sabemos que los niños son muy receptivos, que ellos suelen imitar el comportamiento de los padres y que su capacidad de aprendizaje es como una esponja (absorbente), por lo que no debemos subestimar lo que ellos entienden o interpretan cuando los adultos tenemos conversaciones con otras personas delante de ellos.

Algunas veces nuestras conversaciones no son apropiadas para que las escuchen los niños por el grado de inmadurez propia de su edad; por lo que las pueden malinterpretar sin conocer realmente el contexto. Por ello tenemos que tener mucho cuidado, si no queremos que nuestros hijos sufran las consecuencias.

Muchas de nuestras conversaciones al parecer no tienen maldad o son dichas con mala intención, sin embargo, cuando las razonamos y analizamos con detenimiento, podrían ser totalmente perjudiciales a los oídos de nuestros pequeños.

Conversaciones prohibidas

Recordemos que las palabras que salen de nuestra boca cobran poder, ya sea para bien o para mal, así como podemos enaltecer a alguien usando una palabra, también podemos destruirla. Teniendo en mente esta afirmación, ahora conozcamos qué conversaciones tenemos que evitar:

1. “Me veo fatal, estoy muy gorda, tengo muchos defectos”

Esta conversación la podemos tener con nuestra pareja, amigos o cualquier persona de confianza, sin embargo, cuando nos quejamos constantemente de nuestro físico delante de nuestros hijos la pueden malinterpretar o creer que el físico es muy importante.

Si bien nosotros como padres queremos que nuestros hijos aprendan a amarse a sí mismos, que su autoestima esté equilibrada y que aprendan a aceptarse con todos sus defectos, con ese tipo de conversaciones estaremos enseñando todo lo contrario.

Si realmente no te amas a ti misma y te la pasas diciendo que estás gorda y que te sientes fatal, tus hijos podrán interpretar que se necesita ser delgado y bello para sentirse bien e incluso se encontrarán defectos que no tienen, por lo que su autoestima, confianza y seguridad podrán ser dañados inconscientemente.

2. “Me tomaré una cervecita para relajarme”

Esta conversación es clásica entre amigas y podremos decir que no es nada malo, sin embargo, tus hijos podrán interpretar que se necesita ingerir bebidas alcohólicas para relajarse y quitar el estrés.

Recuerda que la enseñanza sobre el consumo de las adicciones comienza desde la infancia y no en la adolescencia, para que los niños vayan tomando conciencia sobre los peligros a los que se pueden enfrentar, si es que consumen en exceso.

3. “Esa persona es odiosa y mala”

Nosotros como adultos nos damos el derecho a criticar a las personas, sobre todo si nos han hecho algún daño. Podemos decir a los cuatro vientos que una persona es mala, indeseable, odiosa y es toda una calaña.

Sin embargo, tener conversaciones de este tipo delante de nuestros hijos no sería muy conveniente, ya que desconocerán el contexto y la situación. Incluso aprenderán a generar odios y a criticar a las personas sin realmente aprender a sobrellevar una relación, o desconocerán las maneras o estrategias para llegar a acuerdos de convivencia.

Simplemente los hijos odiarán a todas las personas que sus padres odian y aprenderán a guardar rencor en sus corazones, sin ni siquiera saber por qué o saber que pueden perdonar.

4. “No hay que juntarnos con esa chusma (gente)”

Algunas veces tenemos conversaciones elitistas y nos mostramos poco empáticos con los demás, si bien mucha verdad está en el dicho popular “como te ven te tratan”. Sin embargo, este tipo de lecciones son las que no queremos que aprendan nuestros hijos, al contrario, queremos que aprendan a entablar relaciones sociales y que sean personas extrovertidas, empáticas y humildes.

Piénsalo de esta manera, no te gustaría que a tus hijos los rechazaran o los hicieran sentir excluidos, así que no actúes incongruentemente.

5. “Una mentirita piadosa no es mala”

Es común que los adultos digamos mentiras piadosas por diversas razones. Cuando tenemos una conversación y le confesamos a alguien que hemos dicho una mentira piadosa delante de nuestros hijos, puede mal interpretarse y hacer que ellos se confundan o peor aún que aprendan a decirlas todo el tiempo.

Recuerda que como padres queremos que nuestros hijos aprendan a decir la verdad y que eviten decir mentiras. Entonces, si tú las dices y actúas con el ejemplo, tus hijos te imitarán y aprenderán que no tiene nada malo mentir porque no habrá consecuencias o castigos.

Ahora ya lo sabes, evita tener conversaciones que al parecer no sean tan dañinas o creas no tienen gran importancia delante de tus hijos. Evita por completo subestimar su inteligencia y no creas que son inmaduros, al contrario, ten precaución.

Lo mejor será que analices bien lo que conversas con otros y que pidas a tus hijos un poco de privacidad mientras platicas; hazles saber que tus conversaciones son de adultos.

Autora: Adriana Buján. 

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