El 58% de curas y seminaristas encuestados por una universidad jesuita se declaró "no heterosexual"



El 49% de los sacerdotes y el 73% de los seminaristas encuestados dijeron que les habían aconsejado reprimir la sexualidad como estrategia para afrontar su propia sexualidad. Proporciones similares de sacerdotes y seminaristas dijeron que les resultaba difícil hablar de su sexualidad. 

Estos datos forman parte de un estudio realizado por teólogos de la Universidad jesuita de Santa Clara, donde examinan las actitudes del clero y de los laicos ante el clericalismo, entendido este "como una estructura de poder que sitúa a los sacerdotes por encima de los demás, les otorga un exceso de poder y autoridad, y limita la competencia de los laicos para actuar".

Según las conclusiones, en la formación del clerose descuida el examen de la sexualidad, los roles de género y el poder, recalcando queel clericalismo se ve favorecido por las deficiencias en la formación para una sana integración de la sexualidad, según informa a la agencia KNA.

Violencia y dominación

Otro factor fue la falta de confrontación con los roles de género. "El clericalismo se manifiesta en formas de masculinidad que se asocian en la investigación con la violencia y la dominación. El estudio llega a la conclusión de que una forma clericalista de ejercer el poder está asociada a estilos de liderazgo autoritarios y caóticos", apunta la misma fuente.

Según los autores, los abusos sexuales en la Iglesia no pueden explicarse de forma individualista por el hecho de que sólo los lleven a cabo autores individuales. "En cambio, es necesario un análisis estructural de la vida de la Iglesia. Para superar el clericalismo, se necesitan estrategias 'anticlericalistas', a las que hasta ahora no se ha prestado suficiente atención entre las medidas para afrontar y prevenir la violencia sexualizada en la Iglesia".

Los estudios demuestran que existe una conexión entre la falta de capacidad para hablar de la sexualidad y el abuso. También faltan enfoques sobre cómo dar forma adecuada a la intimidad y la vulnerabilidad. El tratamiento de esto debe ir más allá de establecer límites con los demás, señalan los autores.

Tras la ordenación sacerdotal, muchos clérigos carecen de estrategias sobre cómo implicar más a los laicos y permitirles asumir mayores responsabilidades. "Por lo tanto, uno de los enfoques en los seminarios y facultades de teología, pero también en las parroquias, debería ser el tema del 'empoderamiento'. Desde el punto de vista teológico -apunta el informe- hay que reforzar las imágenes del sacerdocio que se centran menos en la autoridad del clérigo individual".

Los nuevos modelos de sacerdocio

"Los nuevos modelos de sacerdocio que se centran en el empoderamiento de los laicos, el cuidado mutuo, la transparencia, la apertura y la vulnerabilidad, son cruciales para la prevención de la violencia sexual en la Iglesia", subrayan los autores.

Esto incluye también la reflexión sobre las prácticas litúrgicas. En este sentido, "el clericalismo estructural debe ser contrarrestado por prácticas litúrgicas que enfaticen la posición del sacerdote como miembro de la congregación que preside, se centren en la oración de la congregación (sacerdote y pueblo) y fomenten con alegría la participación plena, consciente y activa de todo el pueblo de Dios", dice el estudio.

Dificultades para encontrar posibles encuestados

El estudio se basó en casi 300 encuestados, de los cuales aproximadamente la mitad eran clérigos, en formación para ser clérigos o religiosos. Aunque querían haber llegado a los 600 encastados, no fue posible debido a la resistencia de las diócesis y los seminarios, lo que ha hecho que los encuestados formados en instituciones jesuitas estén sobrerrepresentados.

"Al compararlos con los egresados de otras instituciones de formación, se notan grandes diferencias: la mitad de los sacerdotes y seminaristas entrevistados afirmaron haber sido preparados adecuadamente en su formación para vivir el celibato sin negar su sexualidad; todos ellos eran egresados de instituciones jesuitas", subrayan los autores.

Muy llamativo fue el dato de que entre los encuestados, el 58% dijo no ser heterosexual (25% homosexual, 10% bisexual, 11% otro o sin respuesta), mientras que entre los encuestados laicos, el 85% se describió como heterosexual y sólo el 1% no dio ninguna indicación sobre su orientación sexual. "No se puede obviar la concentración de hombres homosexuales en el sacerdocio, ya que la mayoría de los sacerdotes son incapaces de hablar abiertamente de su orientación sexual, y algunos de ellos, consciente o inconscientemente, eligen el sacerdocio como una forma de evitar o reprimir su sexualidad, lo que dificulta extraordinariamente un enfoque saludable del celibato", señalan los autores en la información acogida por la agencia alemana.

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