¿Qué es el ‘milagro de la nieve’ y por qué se lo dedican al Papa?



En la fiesta de la Basílica de Santa María la Mayor, se dejan caer pétalos de rosas para conmemorar el verano en que cayó nieve. La evocación de ese milagro fue dedicada al Papa este 2021.

El 5 de agosto es el aniversario del llamado “milagro de la nieve”. Durante el verano italiano del año 358, nevó en el centro de Roma. Según la tradición, la Virgen María se apareció en sueños al Papa Liberio pidiéndole que erigiera una basílica en el lugar donde encontraría la nieve. Esa basílica es la que hoy conocemos como Basílica de Santa María la Mayor.

Por ello, en la fiesta de la Basílica, que es el 5 de agosto, es tradición hacer caer desde las partes altas del templo una lluvia de pétalos de rosas, semejando una nevada con flores blancas y rojas.

Cada edición de la evocación del milagro de Nuestra Señora de las Nieves en la Basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas papales de Roma, está dedicada a un tema distinto.

Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco acostumbra visitarla y rezar en ella, y a la Virgen le encomienda y agradece todos los viajes pastorales que realiza al extranjero y siempre lleva consigo un ramo con flores.

En marzo de 2020, cuando Italia estaba sumida en la pandemia del Covid-19, el Santo Padre peregrinó hasta la basílica para orar ante el icono de la “Salus Populi Romani” (Protectora del Pueblo Romano):, especialmente querido por los romanos, antes de acudir a la iglesia de San Marcello, en el Corso, donde se conserva el milagroso Crucifijo que salvó a la Ciudad Eterna de la peste en el siglo XVI.

¿Qué es el ‘milagro de las nieves’?

La Basílica de Santa María la Mayor, también conocida como Basílica de Nuestra Señora de las Nieves, tiene sus antecedentes en el siglo IV, cuando el Papa Liberio tuvo un sueño en el que la Virgen le solicitaba que se construyera un gran templo en Roma en su honor. La tradición señala que la Virgen le había ofrecido al Papa que ella misma enviaría los donantes. Eso sucedió la noche del 5 de agosto del año 358.

La Virgen le había revelado que daría una señal milagrosa para indicar el sitio en el que quería el santuario, y paralelamente a esta historia, una pareja acaudalada que no tenía hijos y que deseaban hacer una buena obra con su fortuna, también tuvieron un sueño que les ordenaba ir a la Colina Esquiliana, una de las Siete que existen en Roma, para que construyeran una iglesia en el sitio en el que encontraran nieve.

Ambas visiones se conjugaron en el sitio que ahora ocupa la Basílica que fue dedicada a la Virgen María, pues todos coincidieron que en agosto jamás nieva en Roma que es una ciudad mediterránea y no se encuentra tan distante del mar.

Por esta razón, a la Basílica que hoy se llama Santa María la Mayor, también es conocida como Nuestra Señora de las Nieves, y en ella se custodian importantes reliquias, como es el supuesto caso de la cuna del Niño Jesús.

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