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Las 5 oraciones reveladas por la Virgen de Fátima



En 1917, la pastorcita Lucía dos Santos y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, estaban trabajando como pastores en los rebaños de sus familias en un pequeño pueblo de la ciudad de Fátima, en Portugal. El 13 de mayo de aquel año, los tres niños vieron una aparición de la Virgen María que les dijo, entre otras cosas, que regresaría durante los próximos seis meses todos los días 13 a la misma hora.

María también reveló a los niños, en la segunda aparición, que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones. Los niños recibieron varios mensajes, la mayoría llamando a la conversión personal. Pero entre lo revelado por la Virgen de Fátima también están cinco oraciones.

Estas son las cinco oraciones que les fueron dadas a los videntes de Fátima:

1. ¡Oh, Jesús Mío!

¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia. Amén.

2. Oración al Santísimo Sacramento

Santísima Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores

3. Oración pidiendo perdón

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!

4. Oración del Ángel

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo Te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por las atrocidades, sacrilegios e indiferencias con lso que Te ofendemos, por los infinitos méritos del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, y por la conversión de los pecadores. Amén.

5. Oración para ofrecer sacrificios

Nuestra Señora de Fátima pidió decir la siguiente oración para ofrecer un sacrificio por los pecados.

¡Jesús, te ofrezco este sacrificio por amor a Ti, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden a Tu Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de María!

Oración a San José que ha producido muchos milagros.

 

Acude en tus necesidades al humilde carpintero, más abajo tienes una oración para pedirle su intercesión.

¿Escuchas a menudo sobre milagros que aún ocurren en nuestro mundo? Son eventos extraordinarios en los que se hace patente la presencia de Dios.

Personalmente he visto algunos ocurridos a personas a los pies del sagrario, en la dulce presencia de Jesús Sacramentado.

Créeme, nunca será igual leer sobre esos milagros a que te ocurran a ti. Y a mí me ocurrió uno impresionante gracias a san José.

Cada año para estos días escribo sobre el milagro que obtuve por la intercesión del buen san José. Y es que no fue poca cosa. Era tan evidente la presencia y protección de san Jose, que le prometí en adelante hablar de él a todo el que pudiera y promover su devoción con gran piedad, pues es un santo extraordinario, padre terrenal de Jesús, nuestro Redentor.

Hoy en misa, cantamos el Himno a san José y recordé aquella promesa que hice un día como hoy, hace más de 10 años, cuando atravesaba una difícil situación y mi vida cambió gracias a este humilde carpintero.
Él te ayudará

No tengas reparo en acudir a san José en tus necesidades como lo hice yo, una mañana. ¿Crees que Jesús no le concederá lo que le pida para ti?

En 1889 el Papa León XIII escribió una encíclica sobre la devoción a san José. Debes leerla, está disponible en Internet. Cuando lees frases como esta:
“… ustedes conocen los tiempos en los que vivimos; son poco menos deplorables para la religión cristiana que los peores días, que en el pasado estuvieron llenos de miseria para la Iglesia. Vemos la fe, raíz de todas las virtudes cristianas, disminuir en muchas almas; vemos la caridad enfriarse; la joven generación diariamente con costumbres y puntos de vista más depravados”.

Vas a sentir que la escribieron para nuestros tiempos, el mundo actual con la oscuridad que se vive. Es una carta bellísima. Los documentos de nuestra Iglesia son extraordinarios.

Oración

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

Hermosa Oración a Nuestra Señora de la Sonrisa. ¿Conocías esta advocación?



Tierna Madre, ¡sonríe en nuestros corazones y sánanos!

Tu sonrisa materna sana porque es un reflejo de tu amor inmaculado y materno.
Sonríe con la dulce potencia de tu amor materno y sana nuestros corazones
para que conozcamos el amor, para recibir el amor, para experimentar el amor,
para vivir la senda del amor y para comunicar libremente el amor que recibimos.

Sonríe en lo más profundo de nuestros corazones y trae sanación a nuestras heridas!
Sonríe en nuestros corazones y sana las heridas en nuestra humanidad.
Sonríe y haznos tener perfecta comunión de mente, corazón, cuerpo y alma.

Sonríe, Madre, y sánanos con tu amor!
Sonríenos y expulsa todos nuestros miedos y ansiedades.
Sonríe Madre, y sánanos de todo lo que aprisiona al amor en nuestros corazones.
Sonríe a nuestras mentes y sana las memorias que hieren la visión del amor.
Sonríe a nuestros corazones y sana las experiencias que nos han endurecido
y nos has hecho huir del amor.

Sonríenos con tu amor materno y sabiéndonos amados por ti,
sánanos de todos los miedos y heridas que nos impiden amar libre y generosamente.
Sonríe Oh Madre, y con la luz de tu rostro materno,
sana nuestros cuerpos de toda la falta de transparencia
en comunicar el lenguaje del amor.

Sonríe, Oh Madre Inmaculada,
a nuestras almas y sánanos
de todo lo que está herido en nuestra comunión de amor
con la Santísima Trinidad.

Sonríe, Madre, sonríe con tu amor en los lugares más profundos
de nuestros corazones y sánanos, para que restaurados y libres,
podamos conocer lo profundo, lo ancho, lo largo y lo alto del amor de Dios;
para que podamos vivir en perfectos lazos de amor con otros corazones y podamos ser ardientes testigos del amor en el Corazón de la Iglesia.
Sonríe, Santísima Madre... Sonríenos y sonríe por nosotros.
Una sola sonrisa de tu Corazón Materno sanará nuestros corazones!


Nuestra Señor de la Sonrisa, ruega por nosotros.
Santa Teresita de Lisieux, ruega por nosotros.

Oración a la Virgen del Perpetuo Socorro para protección de los hijos.

 



El icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es una de las imágenes más conocidas y más queridas de la Virgen María. Se le conoce por sus increíbles milagros a lo largo de la toda la historia. Es por ello que, si quieres hacer oración por tus hijos, entrégalos a nuestra Madre, la Virgen del Socorro para que extienda su maternal cuidado sobre ellos. 

Hoy en día, las devociones de la novena - en iglesias y capillas, hogares y hospitales, en televisión y radio, e internet - nutren la fe y la oración de millones de fieles en todo el mundo San Alfonso María de Ligorio, uno de los grandes devotos de la Santísima Virgen, escribió en su famoso libro: Las Glorias de María, lo siguiente: "Aquellos que aman a María la llaman Madre. Podría decirse que no hay otro nombre para llamarla, ya que nos trajo a la vida en el Calvario, cuando ofreció a su Hijo para nuestra redención".

En Evangelii Gaudium, el Papa Francisco nos dejó varias citas hermosas sobre María, una de ellas dice: "En el Calvario, cuando Jesús nos dejó a su Madre para que fuese nuestra Madre, le dio una misión: acompañarnos en nuestro viaje como madre, enseñarnos y traernos fuerzas. "No se turbe vuestro corazón ... ¿No estoy aquí, quién es vuestra Madre?" (EG 285, 286) Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

En este icono, María no solo acuna a su Hijo y los agarra con sus manos, sino que además, su mano derecha apunta a Él. ¡Jesús es el Camino! Mientras María nos acompaña, ella nos guía constante y suavemente a Jesús. Él es el Evangelio vivo, el Verbo hecho carne, nuestro Redentor y nuestro hermano. Es este encuentro con Jesús que llena nuestros corazones y nuestras vidas de alegría. Su mensaje es Jesús, y su mensaje es amor, amor tierno. Con una ternura infinita, su gesto nos dice: "Hagan lo que Él les diga" (Juan 2,5)

María te invita a abrirte al misterio de la presencia de Dios contigo aquí y ahora. Esos ojos conocen la alegría y el sufrimiento, la paz y los problemas. Los ojos de María hablan a nuestro corazón. Ellos nos invitan a llevarla a nuestras casas, tal como el Discípulo Amado la llevó a su casa desde el Calvario. Ella es y será siempre nuestra ayuda perpetua en nuestro camino de peregrinación La siguiente oración es una oración hermosa a la Virgen del Perpetuo Socorro para que ayude siempre a nuestros hijos en todos sus necesidades. 

Oración por los hijos a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. ¡Madre Mía, socorre a mis hijos!

Qué esta palabra sea el grito de mi corazón desde la aurora. ¡Oh María!, que tu bendición los acompañe, los guarde, los defienda, los anime, los sostenga en todas partes y en todas las cosas. Cuando postrados ante la presencia del Señor le ofrezcan sus tributos de alabanza y oración, cuando le presenten sus necesidades o imploren sus Divinas Misericordias, ¡Madre Mía socorre a mis hijos! Cuando se dirijan al trabajo o al estudio donde el deber los llama; cuando pasen de una ocupación a otra, a cada movimiento que ejecuten, a cada paso que den y a cada nueva acción ¡Madre Mía, socorre a mis hijos!

Cuando la prueba venga a ejercitar su debilísima virtud y el cáliz de sufrimiento se muestre ante sus ojos; cuando la Divina Misericordia y purificarlos por el sufrimiento, ¡Madre Mía, socorre a mis hijos! 

Cuando el infierno desencadenado contra ellos, se esfuerce en seducirlos con los atractivos del placer, las violencias de las tentaciones y los malos ejemplos, ¡Madre Mía, socorre y preserva de todo mal a mis hijos! 

Cuando en la noche se dispongan al descanso a fin de continuar con nuevo fervor al día siguiente su camino hacia la patria eterna ¡Madre Mía, socorre a mis hijos! 

Qué tu bendición Madre Mía, descienda sobre ellos, en el día, en la noche, en el consuelo, en la tristeza, en el trabajo, en el descanso, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte. Amén Rezar tres avemarías. Oh Señora Madre del Perpetuo Socorro, ruega por nosotros que acudimos a ti. Te confiamos a todos los hijos para que los guíes y protejas siempre. Amén.

Año Nuevo, ¿qué podemos aprender del libro del profeta Ezequiel?



Al finalizar un año solemos hacer propósitos, sin embargo, tal vez no vislumbramos con confianza poder realizarlos. El profeta Ezequiel nos cuenta una visión que puede iluminar el inicio del Año Nuevo, en que las muertes por covid-19 aún continúan y que podemos imaginar como el Valle lleno de huesos de la visión de Ezequiel.

Esta visión ilustra la promesa de Dios a Israel, a quien le dará una nueva vida, a quien restaurará como una nueva nación. Los huesos secos se refieren al cautiverio de los judíos en donde se encuentran esparcidos y muertos, y, más aún, en donde hay una especie de muerte espiritual.

Así como Dios prometió restaurar a su nación, puede restaurar hoy la humanidad en donde el virus exterminador se pasea incansablemente destruyendo lo más precioso que Dios nos ha dado, la vida. La promesa de Dios va más allá de restaurar físicamente o materialmente, pues promete dar una nueva vida espiritual a su pueblo como queriendo crear una nueva humanidad.

Leamos la Palabra de Dios en el libro del Profeta Ezequiel, capítulo 37 y descubramos un proceso que nos puede llevar a la esperanza de pasar de ser huesos secos a un ejercito con el que el Señor quiere infundir una nueva vida y restaurar la humanidad.

Aprender a escuchar implica guardar silencio

Los huesos secos andaban diciendo “se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo está acabado para nosotros”. Estaban secos, pero se quejaban. No es criticando, reclamando y lamentando como se logran los cambios importantes, se trata de callar y escuchar para descubrir lo que la voluntad de Dios nos pide en este momento en que iniciamos un año en el contexto de la pandemia.

Aprender a confiar en Dios

En el dialogo entre Dios y el profeta hay una pregunta y una respuesta “Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos? Yo le respondí: Señor, tú lo sabes”. Se trata de no poner la confianza en sí mismo o en otros fuera de Dios, pues es Dios quien está más interesado en que la realidad cambie para beneficio del hombre. Confiando en la voluntad de Dios, la crisis ocasionada por la Pandemia será una crisis de oportunidad y no solo de desaliento.

Aprender a caminar en equipo

“Mientras yo profetizaba se oyó un ruido estremecedor y los huesos se juntaron entre sí”. Los huesos secos se convirtieron en un esqueleto, en un cuerpo, ya no estaban solos o aislados cada uno por su lado, sino ahora formaban un cuerpo creado por vínculos. Así fueron revestidos de carne y luego de piel. El crear vínculos dispone a la formación de un equipo para afrontar los grandes desafíos que genera la pandemia.

Docilidad al Espíritu de Dios

“¡Ven, espíritu , desde los cuatro vientos! ¡Sopla sobre estos muertos para que vivan!”. Nada podemos solos, sin la ayuda de Dios no podremos ponernos en pie, podríamos seguir luchando contra la crisis sanitaria, laboral y política, pero sin el Espíritu de Dios no podríamos mantenernos vivos. Sin Dios somos incapaces, por ello dice Jesús “sin mi no pueden hacer nada” y confirma san Pablo “todo lo puedo en aquel que me conforta”.

Ponerse en pie. “… el espíritu penetró en ellos. Volvieron a la vida y se pusieron en pie”. Aquí se quedan atrás las derrotas y las frustraciones, pues es hora de ponerse en pie ante la problemática con la que iniciamos este Año nuevo. Estar en pie significa ver hacia delante con esperanza y estar dispuestos a caminar para lograr metas comunes en la restauración de la sociedad.

Crear un ejército de Dios

“Entonces los huesos revivieron y se pusieron en pie. ¡Era un ejército numeroso!” De huesos secos Dios pasó a crear un ejército de guerreros. Un ejercito se caracteriza por ser un cuerpo organizado con estrategia, por tener la capacidad para enfrentar con su fuerza las batallas y por su esperanza en la victoria ante las pruebas. San Pablo dirá que nuestra lucha no es contra la carne o la sangre sino contra principados y potestades, es decir una batalla espiritual en la que cada soldado estará dispuesto a edificar un mundo mejor.

Tratando de hacer silencio para escuchar la voz de Dios, confiando en su palabra, disponiéndose a crear vínculos para hacer equipo, secundando al espíritu de los cuatro vientos, pongámonos en pie, enlistémonos en el ejercito de Dios para afrontar, siempre juntos, como hermanos todos, los desafíos que presenta la pandemia al inicio del año que comienza, siempre con la convicción de saber que “para Dios no hay imposibles”.

Oración para terminar el año viejo y comenzar el año nuevo




En esta época es muy importante tener presente todo lo bueno que el Señor nos da, y ofrecerle una oración para terminar el año viejo con agradecimiento, y comenzar el año nuevo con fe y esperanza.


El Señor nos ha llenado de bendiciones en este año que termina y debemos pedirle que nos cuide y nos proteja en el año venidero. Por ello, te proponemos esta pequeña oración para terminar el año viejo:

Oración para terminar el año viejo

Espíritu Santo,

dador de vida

y creador de universos.

Te damos gracias

por todo lo que hemos vivido

el año que concluye,

porque a pesar de tanto dolor

causado por la pandemia,

tú has estado presente,

actuando, fortaleciendo

la esperanza y la fe.

Agradecemos las cosas bellas,

que como las plantas

que surgen en el pavimento,

han sido como bálsamo

que reconforta y cura las heridas.


Ayúdanos a descubrir en los

acontecimientos del pasado,

la acción amorosa

y providente del Padre

y la gracia del Hijo,

para que nos lancemos

con nuevos bríos

a construir tu reino

en el año venidero.

Amén.

9 oraciones para las Posadas navideñas, una para cada día.


Te presentamos nueve oraciones para ser leídas en las Posadas navideñas. El momento para leerlas es entre la Letanía y la Petición de Posada. Se recomienda que sea la misma persona que dirigió la procesión quien lo haga.

Recuerda que las Posadas navideñas son la Novena de Navidad. Por eso comienzan 9 días antes: inician el 16 de diciembre y concluyen el 24 de diciembre.

En las Posadas tradicionales:

-Se reza el Santo Rosario o por lo menos los misterios que corresponden a ese día de la Posada.

-Se canta la Letanía en procesión con los Peregrinos, se hace la oración, y luego la petición de Posada.

-Posteriormente viene la convivencia.

Oración para el 16 de diciembre

Dios nos promete un salvador. Señor, mira a tu pueblo aquí reunido y concédenos un corazón abierto y dispuesto para recibir la salvación que nos ofreces a través de tu Hijo Jesucristo, que ha venido a traernos vida, reconciliándonos contigo, y que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todas la(s) familia(s) aquí reunida.

Oración para el 17 de diciembre

Dios escoge a un pueblo. Señor Dios nuestro, ayúdanos a saber construir en el mundo un pueblo según tu corazón, donde reine la justicia, el amor y la fraternidad. Te lo pedimos por tu Hijo, en quien somos tus hijos, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todos los niños de nuestra comunidad.

Oración para el 18 de diciembre

Jesús, el mesías. Señor, Padre de bondad, concédenos ser hijos tuyos como tu Hijo, que buscó y amó siempre tu voluntad por encima de todas las cosas. Te lo pedimos por Él que es nuestro Señor y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todos los jóvenes de nuestra comunidad.

Oración para el 19 de diciembre

Dios da esperanza y consuelo. Señor de bondad, tú que nunca te olvidas de tus criaturas aunque ellas se olviden de ti, concédenos la gracia de reconocer el amor inmenso que nos tienes, de que reconociéndote a ti como Padre, descubramos en los demás a nuestros hermanos. Por Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todos los ancianos olvidados en nuestra comunidad.

Oración para el 20 de diciembre

El Señor siempre cumple sus promesas. Oh Dios, que nunca te olvidas de cumplir lo que prometes, haz que, a ejemplo de la Virgen María, estemos siempre atentos a escuchar tu Palabra y a cumplir tu voluntad, a n de que nazca, también en nosotros Jesús, tu Hijo amado que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todas las mujeres de esta comunidad.

Oración para el 21 de diciembre

Dios nos pone en movimiento. Señor, Dios Padre bueno que nos has mandado amarnos y servirnos mutuamente, haz que, a ejemplo de María, que se apresuró a cruzar las montañas para servir a su prima necesitada, nos dispongamos a recibir a tu Hijo sirviendo a los hermanos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración para el 22 de diciembre

Dios de bondad que suscitaste en José, un hombre justo para ser el padre adoptivo de Jesús, concédenos un corazón siempre abierto a la justicia y a la preocupación por los demás, que alcancemos ser justos como tú mismo eres justo. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todos los padres de familia de esta comunidad.

Oración para el 23 de diciembre

Dios busca un lugar entre nosotros. Señor, Dios de bondad, que quisiste buscar un lugar en medio de nosotros para poner tu casa, concédenos un corazón abierto y hospitalario, que estemos dispuestos a recibir con alegría a tu Hijo que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por todas aquellas personas con las que nos hemos enemistado.

Oración para el 24 de diciembre

Dios ha llegado. Señor, hoy ha nacido tu hijo amado para traernos vida. Concédenos la gracia de que permanezca en nuestro corazón y en nuestros hogares, donde será siempre bienvenido y albergado. Te lo pedimos por tu Hijo que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

Petición: Hoy te pedimos por la unión en Jesucristo de la(s) familia(s) aquí reunida.

La oración que el Papa Francisco nos pide repetir en Adviento


“Ven, Señor Jesús”, esta es la pequeña oración que el Papa Francisco nos recomienda repetir a lo largo de este Adviento, que inicia este 28 de noviembre.

En su mensaje previo al Ángelus, el Papa Francisco habló sobre los cristianos adormecidos, que son cristianos anestesiados por la mundanidad espiritual, “que rezan como papagayos”, que caen en la apatía, explicó. La principal forma de no caer en este vicio es la oración, la cual mantiene encendida la lámpara del corazón.

“La oración despierta el alma del sueño y la centra en lo que importa, en el propósito de la existencia. Incluso en los días más ajetreados, no descuidemos la oración”, dijo el Santo Padre a los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

Su oración para este Adviento

En Adviento, dijo el Papa estemos atentos a la oración, acostumbrémonos a decir, por ejemplo: “Ven, Señor Jesús”.

“Solo eso, pero decirle: ‘Ven, Señor Jesús’. Este tiempo de preparación para Navidad es hermoso: pensemos en el pesebre, pensemos en la Navidad, y digamos con el corazón: ‘Ven, Señor Jesús, ven'”.

“Repitamos esta oración a lo largo del día y el ánimo permanecerá vigilante”.

Jesús nos pide tener ánimo


Al reflexionar sobre el Evangelio de la Liturgia de hoy, primer domingo de Adviento, que nos habla de la venida del Señor al final de los tiempos, Jesús anuncia acontecimientos desoladores y tribulaciones, pero nos invita a no tener miedo. Dice así: “Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación” (Lc 21,28).

“Es bueno escuchar esta palabra de aliento: animarse y alzar la cabeza, porque precisamente en los momentos en que todo parece acabado, el Señor viene a salvarnos; esperarlo con alegría incluso en medio de las tribulaciones, en las crisis de la vida y en los dramas de la historia”

Jesús nos pide estar atentos, recordó el Papa.

“Estén atentos”, la vigilancia. Detengámonos en este importante aspecto de la vida cristiana. De las palabras de Cristo observamos que la vigilancia está ligada a la atención: estén atentos, vigilen, no se distraigan, es decir, ¡estén despiertos! La vigilancia significa esto: no permitas que tu corazón se vuelva perezoso y que tu vida espiritual se ablande en la mediocridad”.

No seas un cristiano adormecido


El Santo Padre advirtió que hay tantos cristianos adormecidos.

“Cristianos anestesiados por la mundanidad espiritual— cristianos sin ímpetu espiritual, sin ardor en la oración, que rezan como papagayos, sin entusiasmo por la misión, sin pasión por el Evangelio. Cristianos que miran siempre hacia adentro, incapaces de mirar el horizonte. Y esto nos lleva a ‘dormitar’: a seguir con las cosas por inercia, a caer en la apatía, indiferentes a todo menos a lo que nos resulta cómodo. Y esta es una vida triste, andar así… no hay felicidad allí”.

El Papa Francisco explicó que necesitamos estar atentos para no arrastrar nuestros días a la costumbre, para no ser agobiados —dice Jesús— por las cargas de la vida (cf. v. 34).

En primer lugar pregúntate, ¿qué pesa en tu corazón?

Los afanes de la vida nos pesan. Hoy, pues, es una buena oportunidad para preguntarnos: ¿Qué pesa en mi corazón?

¿Qué es lo que pesa en mi espíritu?

¿Qué me hace sentarme en el sillón de la pereza?

¿Hay vicios que tengo que dejar porque me paralizan y me impiden alzar la cabeza?

Y con respecto a las cargas que pesan sobre los hombros de los hermanos, ¿estoy atento o soy indiferente?

“Estas preguntas nos hacen bien, porque ayudan a guardar el corazón de la acedia. Pero, padre, ¿qué es la acedia? Es un gran enemigo de la vida espiritual, también de la vida cristiana. La acedia es esa pereza que nos sume, que nos hace resbalar, en la tristeza, que nos quita la alegría de vivir y las ganas de hacer”.

“El Libro de los Proverbios dice: “Guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Pr 4,23). Guarda tu corazón: ¡eso significa estar atento, vigilar, estar atento! Estén atentos, guarda tu corazón”.

Haz oración para despertar tu corazón

Asimismo, para guardar nuestro corazón el Papa Francisco recordó que el gran secreto es la oración.

“Jesús dice: “Estén atentos orando en todo momento” (Lc 21,36). Es la oración la que mantiene encendida la lámpara del corazón. Especialmente cuando sentimos que nuestro entusiasmo se enfría, la oración lo reaviva, porque nos devuelve a Dios, al centro de las cosas”.

Su corazón con los migrantes

En su mensaje posterior al rezo del Ángelus, el Papa Francisco habló sobre los pesares que viven los migrantes en el mundo.

“Cuántos migrantes están expuestos, incluso en estos días, a peligros muy graves, y cuántos pierden la vida en nuestras fronteras. Me duelen las noticias de la situación en la que se encuentran tantos de ellos”.

“A los migrantes que se encuentran en estas situaciones de crisis les aseguro mi oración, y también mi corazón: sepan que estoy cerca de ustedes. Rezar y obrar. Doy las gracias a todas las instituciones, tanto de la Iglesia Católica como de otros lugares, especialmente a las agencias nacionales de Cáritas y a todos los que se comprometen a aliviar su sufrimiento”.

El Santo Padre renovó su llamado a autoridades civiles y militares en el mundo para encontrar soluciones que respeten la humanidad de estas personas. Pensemos en los migrantes, en su sufrimiento, y recemos en silencio, pidió.

Oración para bendecir la Corona de Adviento


Cada año, el primer Domingo de Adviento, muchos fieles acuden al templo para bendecir su Corona de Adviento y encender la primera vela. Sin embargo, hay muchos otros que por diversas circunstancias, no pueden acudir a esta bendición, y entonces es necesario contar con una oración para bendecir la Corona de Adviento.

¿Es válido que un laico bendiga su Corona de Adviento?

Al igual que pasa con la bendición del árbol de la Navidad, sobre este tema, el padre Rogelio Alcántara, responsable de la Doctrina de la Fe la Arquidiócesis Primada de México, explica que tradicionalmente hay bendiciones que pueden hacer los laicos, mismas que no son sacramentales en estricto sentido, como puede ser la bendición de la mesa o la bendición que los papás dan a los hijos.

“Estas bendiciones -señala el sacerdote- no han sido instituidas por la Iglesia y tampoco se encuentran en los libros litúrgicos, a diferencia de otras que sólo puede hacer un ministro ordenado. Es decir, las primeras son propiamente una oración de intercesión, en la que el fiel pide a Dios se digne a ser el centro de nuestras actividades o de nuestros momentos en familia”.

A continuación te ofrecemos una guía/ritual para realizar la bendición de la Corona de Adviento en caso de que no puedas o no pudiste ir a la iglesia para que el sacerdote la bendijera:

Tres pasos para bendecir la corona:


1. Reúnanse en familia y repasen el sentido de la Corona de Adviento. Da clic en la palabra ARTÍCULO para conocer más sobre esta herramienta catequética.

2. Bendigan la corona de Adviento con la oración que proponemos a continuación. Puedes seguir el video que aparece al final del artículo.

3. Se enciende la primera vela de la Corona de Adviento con el ritual que te proponemos:

Canto: Pueden cantar un villancico o poner una grabación y tratar de seguirla todos juntos.

Jefe de la casa: En esta familia amamos al Niño Jesús y por eso queremos prepararnos debidamente a su santo nacimiento. Que este momento de oración que hacemos en familia nos ayude a tener nuestro corazón mejor dispuesto para que Jesús nazca en nuestros corazones en esta Navidad.

(En  seguida  uno  de  los  miembros  de  la  familia  enciende solemnemente  la  vela  correspondiente,  de  tal  forma  que  cada domingo se encienda una nueva vela que se unirá a la luz de las demás que se han encendido)

Aclamación: ¡Ven, ven, Señor, no tardes!

Todos: ¡Ven, ven, que te esperamos!

(Aplausos)

Lectura: En seguida otros miembro de la familia lee una lectura del Evangelio:

Primer domingo de Adviento: Marcos: 13,33-37
Segundo domingo: Marcos 1, 1-8.
Tercer domingo: Juan 1, 6-8. 19-28.
Cuarto domingo: Lucas 1, 26-38.
(Si no tienen Biblia pueden leer la lectura del Evangelio de la hoja dominical que se reparte en las Iglesias)

Reflexión: Conviene hacer algún comentario a la lectura y que, a la luz del Evangelio, busquen juntos lo que Dios les pide como familia.

Oración

Señor Jesús, te rogamos que bendigas esta Corona de Adviento para que, durante este tiempo de preparación a la Navidad, sea un signo que nos recuerde permanentemente tu venida, y así nos preparemos espiritualmente para el encuentro definitivo contigo. Que nuestras obras de misericordia sean la forma de esperarte. Amén.

3 oraciones cortas que el Papa Francisco nos invita a rezar diario

 

El Papa Francisco ha asegurado que la oración continua es como respirar: toma ritmo poco a poco y se extiende durante toda la jornada.

“La respiración –dijo el Papa- no cesa nunca, ni siquiera mientras dormimos; y la oración es la respiración de la vida”.

Por ello, el Santo Padre ha propuesto a los fieles 3 oraciones sencillas que podemos repetir desde que nos levantamos hasta la hora de dormir:

¡Señor Jesucristo, ¡Hijo de Dios, ten piedad de mí pecador!

“Señor, ten piedad de nosotros”.

“Señor, ayúdame”.

El Papa Francisco comparó la oración con un “pentagrama musical, donde nosotros colocamos la melodía de nuestra vida”.

“No es contraria a la laboriosidad cotidiana, no entra en contradicción con las muchas pequeñas obligaciones y encuentros, si acaso es el lugar donde toda acción encuentra su sentido, su porqué y su paz”.

La oración no está peleada con nuestras actividades

El Papa aseguró que estas oraciones sencillas son importantes por ejemplo, en la vida de un padre y una madre, con mil ocupaciones, que no encuentran en su vida largos momentos de paz para la oración.

“Pueden sentir nostalgia por un periodo de su vida en el que era fácil encontrar tiempos cadenciosos y espacios de oración. Después, los hijos, el trabajo, los quehaceres de la vida familiar, los padres que se vuelven ancianos”.

“Se tiene la impresión de no conseguir nunca llegar a la cima de todo. Entonces hace bien pensar que Dios, nuestro Padre, que debe ocuparse de todo el universo, se acuerda siempre de cada uno de nosotros. Por tanto, ¡también nosotros debemos acordarnos de Él!”.

“Los tiempos dedicados a estar con Dios avivan la fe, la cual nos ayuda en la concreción de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oración, sin interrupción”.

5 oraciones básicas para enseñar a los niños



No hay mejor manera de enseñar a los niños a orar, que orar con ellos en casa; al enseñarles las oraciones básicas que aprendimos desde pequeños, los ayudamos a adquirir la seguridad de que cuentan con un Padre amoroso que escucha sus preocupaciones y los acompaña en toda clase de circunstancias.

A través de bellísimas oraciones, podemos enseñarles que para Dios, Creador de todo lo existente, nosotros somos su principal creación, y que tanto nos ama que nos ha dispuesto un lugar en el Cielo junto a Él, para lo cual nos ha enviado a su Hijo Jesús.

Hay oraciones básicas, que se desprenden de lo que enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, y que la gran mayoría de fieles nos sabemos de memoria. Éstas resumen en gran medida el plan salvífico de Dios, y nos llevan a la comprensión de que para ganar el Cielo contamos con la fuerza del Espíritu Santo, con el amor de Jesús y la Virgen María, y con el acompañamiento de los ángeles.

Aquí te dejamos 5 oraciones básicas para enseñarles a los niños:

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Credo

Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
nació de Santa María Virgen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato;
fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos; está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo. La Santa Iglesia Católica;
la comunión de los Santos. El perdón de los pecados.
La resurrección de la carne. La vida eterna.
Amén.

Ave María

Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Amén.

Oración al ángel de la guarda

Ángel de mi guarda, mi dulce compañía,
no me desampares, ni de noche ni de día,
hasta que me entregues en los brazos
de Jesús, José y María.
Con tus alas me persigno y me abrazo de la cruz,
y en mi corazón me llevo al dulcísimo Jesús.
Con Dios me acuesto, con Dios me levanto,
con la Virgen María y el Espíritu Santo.
Amén.

Oración del Papa para invocar al Espíritu Santo en momentos difíciles




El Santo Padre aseguró que todos los cristianos debemos invocar más al Espíritu Santo, con palabras sencillas y en los diferentes momentos del día.

En los momentos de debilidad y dificultad de nuestra vida, cuando estamos cansados de hacer el bien, debemos invocar al Espíritu Santo para pedirle su fuerza y su protección, aseguró el Papa Francisco.

¿Cómo invocar al Espíritu Santo?

Durante la Audiencia General, el Santo Padre aseguró que todos los cristianos debemos invocar más al Espíritu Santo, con palabras sencillas y en los diferentes momentos del día.

“Tú debes decir en los momentos de dificultad: ‘Espíritu Santo, ven’. La palabra clave es esta: ‘ven’. Pero tienes que decirlo tú con tu lenguaje, con tus palabras”.

“Ven, porque estoy en dificultad, ven porque estoy en la oscuridad, en la penumbra; ven porque no sé qué hacer; ven porque voy a caer. Ven. Ven. Es la palabra del Espíritu para llamar al Espíritu Santo”.

La Oración de Pentecostés

El Papa Francisco recomendó también la oración que la Iglesia recita en Pentecostés, que nos recuerda cómo rezaban la Virgen y los apóstoles después de que Jesús subió al Cielo.

Esta oración, aseguró el Papa, nos ayudará a caminar en el Espíritu, en la libertad y en la alegría, porque cuando viene el Espíritu Santo viene la alegría, la verdadera alegría:


Ven Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.


Padre amoroso del pobre,

don en tus dones espléndido.

Luz que penetras las almas,

fuente del mayor consuelo.


Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo.


Tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego.


Gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.


Entra hasta el fondo del alma

divina luz y enriquécenos.


Mira el vacío del alma

si tú le faltas por dentro.


Mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.


Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo.


Lava las manchas.

Infunde calor de vida en el hielo.

Doma el espíritu indómito.

Guía al que tuerce el sendero.


Reparte tus siete dones

según la fe de tus siervos.


Por tu bondad y tu gracia,

dale al esfuerzo su mérito.


Salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

3 oraciones para pedir por el alma de los difuntos



Con nuestras plegarias afirmamos que el amor a Dios es más fuerte que la muerte, por eso te compartimos estas tres oraciones para rezar a los difuntos.

Oración los fieles difuntos

¡Padre Eterno, soberano Dios!

Envía a tus ángeles a sacar del purgatorio a esta alma

por quien es mi intención rogar;

te suplico la lleves a tu gloria,

y os pido Señor que

la parte que falta de satisfacer por sus culpas,

la perdones por los méritos de las penas de tu Hijo,

mi Señor Jesucristo.

Os ruego mi Creador misericordioso,

no seas riguroso en mi juicio

y no nos dejes caer en la tentación,

librándonos de todo mal.

Amén.

Oración a las ánimas

¡Dios salve a las ánimas cristianas!

Jesucristo que nos redimió con su preciosa Sangre,

tenga por bien librarlos de sus penas

y darles lugar y asiento entre los coros de los ángeles,

donde se acuerden de nosotros,

y supliquen a Dios que nos lleve junto a Él

para ser coronados en el Cielo.

Amén.

Oración por las almas

Señor mío Jesucristo,

que no viniste a perder,

sino a librar las almas de los hombres,

de quienes te constituiste remedio y libertad

dando tu vida por su rescate;

humildemente imploramos tu clemencia

y misericordia inefables,

para que te apiades

de todas las almas de los fieles difuntos

que son atormentados en las penas del purgatorio,

a fin de que las que justamente

son por sus pecados afligidas,

sean por tu benignidad perdonadas,

pues las has redimido con tu preciosa sangre,

consigan por los méritos

e intercesión de la Santísima Virgen María

y de todos tus Santos,

que las liberes de las penas que sufren

y las lleves a la gloria,

donde te alaben y gocen

por los siglos de los siglos.

Amén.


Una poderosa oración para conseguir la intercesión de Carlo Acutis para pedir un milagro a Dios



Una poderosa oración al beato Carlo Acutis para pedirle su milagrosa intercesión ante Dios

Desde su beatificación en 2020, los católicos de todo el mundo han comenzado a buscar la intercesión celestial de Carlo Acutis.

Aquí hay una bella oración, que se puede usar para pedir un milagro a Dios. Rezándola también contribuyes al avance de su causa de canonización

Oh Dios, Padre nuestro,
gracias por regalarnos a Carlo,
modelo de vida para los jóvenes,
y mensaje de amor para todos.

Lo hiciste enamorarte
de tu hijo Jesús,
haciendo de la Eucaristía
su «camino al cielo».

Le diste a María
como madre amada,
y le hiciste con el rosario
un cantor de su ternura.

Acepta su oración por nosotros.
Mira sobre todo a los pobres,
a quien amaba y ayudaba.

Concédeme también
por su intercesión,
la gracia que necesito …

Y haz que nuestro gozo sea pleno,
incluyendo a Carlo entre los bienaventurados
de tu Santa Iglesia,
para que su sonrisa
brille de nuevo para nosotros
por la gloria de tu nombre.

Amén.


Son muchas las personas que le piden con fe a este joven que murió con solo 15 años. También las que peregrinan a su tumba, en el Santuario del Despojamiento de Asís.

Este lugar recuerda a San Francisco, que siendo joven se despojó de sus vestidos y de todas sus riquezas y pertenencias para seguir a Dios.

Oraciones a la Sagrada Familia


ORACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA

Sagrada Familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto;enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén.

CONSAGRACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA I

Oh Jesús, Redentor nuestro amabilísimo, que habiendo venido a iluminar al mundo con la doctrina y con el ejemplo, habéis querido pasar la mayor parte de vuestra vida, humilde y sujeto a María y a José en la pobre casa de Nazaret, santificando a aquella Familia que había de ser el modelo de todas las familias cristianas; acoged benigno la nuestra, que ahora se dedica y consagra a Vos. Dignaos protegerla, guardarla y establecer en ella vuestro santo temor, con la paz y concordia de la caridad cristiana, para que imitando el ejemplo divino de vuestra Familia, pueda alcanzar toda entera, sin faltar uno solo, la eterna bienaventuranza.

María, Madre de Jesús y Madre nuestra, con vuestra piadosa intercesión haced que sea aceptable a Jesús esta humilde ofrenda, y obtenednos su gracia y bendición.

Oh san José, custodio santísimo de Jesús y de María, socorrednos con vuestras plegarias en todas las necesidades espirituales y temporales, a fin de que en unión con María y con Vos, podamos bendecir eternamente a nuestro divino Redentor Jesús. Así sea.

CONSAGRACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA II

Señor Jesucristo, quien con María y José consagraste la vida doméstica con Tus inefables virtudes, concede que nosotros, con la asistencia de los dos, podamos aprender con el ejemplo de La Sagrada Familia y podamos atender a su eterna fraternidad. Por quien vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA

JESÚS, Hijo de Dios e Hijo de María, bendice a nuestra familia. Inspira bondadosamente en nosotros la unidad, la paz y el amor mutuo que tú encontraste en Tu propia familia en la pequeña aldea de Nazaret.

MARÍA, Madre de Jesús y Nuestra Madre, sustenta a nuestra familia con tu fe y tu amor. Consérvanos cerca de tu Hijo, Jesús, en todas nuestras alegrías y en nuestras penas.

JOSÉ, Padre adoptivo de Jesús, guardián y esposo de María, protege a nuestra familia del peligro. Auxílianos en todos los momentos de desánimo y ansiedad.

SAGRADA FAMILIA DE NAZARET, haz a nuestra familia una contigo. Ayúdanos a ser instrumentos de paz. Concédenos que el amor, fortalecido por la gracia, pruebe ser más fuerte que las debilidades y las pruebas que nuestra familia a veces atraviesa. Que siempre tengamos a Dios en el centro de nuestros corazones y hogares hasta que todos seamos una sola familia, feliz y en paz en nuestro verdadero hogar contigo. Amén.

Devocionario Católico - http://www.devocionario.com

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¿Son los rezos católicos realmente vanas repeticiones?


¿SON LOS REZOS CATÓLICOS REALMENTE VANAS REPETICIONES?
Por Convertidos Católicos

Octubre es el mes del Santo Rosario, y es sabido que cuando rezamos el mismo, repetimos el Ave María muchas veces. Esta práctica católica ha sido muchas veces, objeto de crítica por parte de sectas y grupos protestantes, acusándonos de usar vanas repeticiones en nuestras oraciones, lo cual está condenado explícitamente por Jesús en la escritura de Mateo 6:7.

¿Es cierto que Mateo 6:7 condena las oraciones repetitivas?

Primero analicemos el contexto en el cual fue dicho. Por ello leamos los versículos anteriores y algunos posteriores.

Mateo 6, 1-6

1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Mateo 6:16

Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa. Mateo 6:16


Nuestro pasaje se encuentra entre todos estos versículos, por lo que es necesario entender todos en conjunto para poder dar un sentido exacto al versículo 7. En ellos se está haciendo una comparación o contraste entre la verdadera piedad y la falsa o hipócrita. Es decir, se está hablando de no caer en el orgullo pretencioso, en la irreverencia a las obras de piedad y caridad cristiana, que es lo que hacen los hipócritas. A estos mismos, a los fariseos judíos se les acusa de pretenciosos también en esta otras citas:

Tengan cuidado de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas, 39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. 40 Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo. Marcos 12:38-40

Cuídense de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y les encanta que los saluden en las plazas, y ocupar el primer puesto en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. 47 Devoran los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Éstos recibirán peor castigo. Lucas 20:46-47


Es decir, que se critica a los fariseos por ser presumidos, por querer aparentarse los muy religiosos, ocupando primeros lugares, haciendo largas oraciones, etc. No se critica en si, hacer las largas oraciones, sino lo ostentoso, lo presuntuoso, y es esto lo que el Señor recrimina y critica también en los versículos anteriores. Es en este sentido, en el que debe entenderse el versículo 7. No podemos pronunciar las oraciones sin el debido respeto ni reverencia a Dios, Jesús se refiere a la disposición interna en la oración (Isaías 1, 11-15; Mateo 7: 20-23; 15, 9) Esta disposición interna, es la que sale del corazón, el cual conoce Dios y de ahí pueden salir cosas “vanas”, sin fondo, parloteo sin sentido solo por sentirnos presuntuosos o presumir de nuestras oraciones, eso es en si lo que se está criticando en Mateo 6:7. En otras palabras no debemos orar como lo hacía el fariseo (Lucas 18, 9-14).

Además existe un error de traducción en la Reina Valera justamente en este versículo, puesto que la palabra usada para "vanas repeticiones" en Mateo 6:7 es βατταλογησητε , esta palabra es la única vez que se usa en la Escritura, y significa, hablar largamente, parlotear, charla tediosa. La traducción de la Reina-Valera 1960 es mala o al menos tendenciosa, pues insinúa que el repetir palabras significa hacer algo vano y sin sentido condenado por Cristo. Pero el significado de βατταλογησητεno es realmente el hablar tediosamente como hacen los paganos.

Otra forma de comprobar esto es continuar leyendo Mateo 6:7

Y cuando ores, no uses vanas repeticiones, como hacen los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos

Jesús dice que los gentiles piensan que son oídos por su “palabrería”, en griego: πολυλογίᾳ que significa, “muchas palabras” hablar mucho. Esto demuestra realmente lo que se condena es el uso de muchas palabras “vanas”, y no las repeticiones en sí.

En la Biblia tenemos ejemplos de oraciones paganas, veamos dos casos:

Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: !!Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 1 reyes18.26

Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
29 Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.
1Reyes 18:28-29


Aquí se puede ver como los gentiles clamaban sin cesar a Baal, pero este no les respondía, porque Baal simplemente no existía. Eso es vana palabrería, decir palabras a alguien que no existe.

Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: !!Grande es Diana de los efesios! Hechos 19:34

Diana era una diosa de los Efesios, una diosa que no existe, pero los gentiles de Éfeso la invocaron durante dos horas, este también es otro caso de vana palabrería, porque se dirige a un falso Dios.

La charla tediosa, sin sentido, las vanas palabras también son criticadas duramente en las Escrituras:

2Pedro 2:18 Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.

2Timoteo 2:16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.

Efesios 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.


Nuevamente queda probado que lo que se critica en Mateo 6:7 son las palabras infladas, sin sentido, o vanas, no las repeticiones ni la duración de los rezos.

El mismo Jesús nos dio ejemplo de que podemos repetir palabras al orar:

Mateo 26:39, 42, 44 Y adelantándose un poco cayó sobre su rostro y oró: "Padre mío, si es posible, que esta copa de mí; pero no sea como yo quiero, sino como tú." . . . [42] De nuevo, por segunda vez, se fue y oró: "Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad." . . . [44] Así que, dejando de nuevo, se fue y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.

Marcos 14:39 Y otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras


Si desean profundizar más sobre este tema apologético u otros relacionados con muchos más argumentos, os recomiendo leer mi libro “Fundamentos Bíblicos del Catolicismo”. Haciendo clic aquí 

Jesús M. Urones

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad


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Tres hermosas oraciones para moribundos


TRES HERMOSAS ORACIONES PARA MORIBUNDOS

Estas oraciones son muy útiles para el moribundo. Se deben repetir con frecuencia como un acto suplicante a la misericordia de Dios

Hace muchos siglos, vivía un Papa en Roma que había cometido muchísimas faltas y se sentía abrumado de sus culpas, En cierta ocasión, sucedió que Dios Nuestro Señor permitió que este Papa cayese gravemente enfermo sin remedio. Cuando el paciente sintió que ya se acercaba la hora terrible de la muerte, mandó a llamar a todos los cardenales, obispos y a las demás personas bien instruidas. Entonces el Papa moribundo les hablo así: "¡Mis queridos amigos! ¿Qué consuelo me pueden dar ahora que me voy a morir y parece que merezco la condenación eterna por mis múltiples pecados?" Por algunos momentos nadie se atrevió a contestarle esta pregunta. Entonces uno de los presentes, llamado Juan, le replicó diciéndole: "¿Padre, por qué duda de la misericordia de Dios?" Y el moribundo le respondió diciendo: ¿Qué consuelo me puedes dar en esta hora que me voy a morir y temo ser condenado por mis pecados? Y Juan le contestó así: "Voy a leer tres oraciones para su beneficio; espero en Dios que esta lectura le de un poco de consuelo. También espero que por este medio, su alma obtenga la misericordia de Dios." Ya no pudo hablar más el Papa moribundo. Luego, el cura Juan se arrodilló con todos los presentes y rezaron, añadiendo las siguientes oraciones.

Padre Nuestro...

1.- ¡Señor Jesucristo! siendo tú el Hijo de Dios y también el hijo de la Santísima Virgen María, eres Dios y Hombre. Abrumado de gran temor has sudado sangre en el Huerto de los Olivos, para darnos la paz. Sabemos también que ofreciste todos tus sufrimientos a Dios, tu Padre celestial, por nosotros y por la salvación de este pobre moribundo... No obstante, si por culpa de sus pecados él merece ser castigado con la condenación eterna, te suplicamos perdonar todas sus culpas. Oh Padre eterno, te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor, tu muy amado Hijo que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo ahora y siempre. Amén.

2.- ¡Señor Jesucristo! Humildemente muriendo en la cruz por nosotros, sometiste tu voluntad completamente a la voluntad de tu Padre celestial, para traernos la paz. También has ofrecido tu santa muerte al Eterno Padre en rescate de... (Esta persona)... y para ocultar de su vista el castigo merecido por sus pecados. ¡Oh Padre Eterno! Escúchanos y perdónalo, te suplicamos, te lo pedimos por tu único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina ahora y siempre contigo, en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

3.- ¡Señor Jesucristo! Después de haber guardado silencio, hablaste por la boca de los Profetas, diciendo: "Te he atraído a mí, a través del eterno amor." Este mismo amor te ha traído del cielo al seno virginal de María Santísima. Después has venido a este Valle de lágrimas, al mundo indigente. Este mismo amor, Jesús mío, te detuvo en este mundo terrestre por 33 años. Además, para rubricar este tremendo amor, has entregado tu Sagradísimo Cuerpo como manjar verdadero y como bebida verdadera tu Preciosísima Sangre. Aún como si todo esto fuese poco, mi buen Jesús, nos diste otras señales de tu gran amor. Es decir, te has dejado ser aprendido y llevado preso. Durante tu Sagrada Pasión fuiste arrestado de tribunal a tribunal y de un juez a otro. Además, te has sometido a ser condenado a muerte, a morir en la cruz y a ser sepultado. Todo esto has hecho para demostrar tu profundo amor a nosotros. Habiendo resucitado al tercer día, apareciste a tu santísima madre y a todos los santos Apóstoles. Luego, manifestando tu inmenso amor, oh dulce Salvador, has subido al cielo por virtud de tu propia omnipotencia. Y estás sentado a la diestra de tu Padre celestial, el Dios eterno. Luego, oh Jesús, al demostrar tu infinito amor, has enviado al Espíritu Santo para encender los corazones de los Apóstoles y de todos los que creen Y esperan en ti. Por estas señales de amor eterno, confiadamente esperamos alcanzar de tu bondad todo género de Gracia. Oh buen Jesús, abre el cielo hoy día este pobre moribundo... Perdona todos sus pecados y llévalo al reino de tu Padre celestial para gozar felizmente contigo, ahora y siempre. Amén.


Entre tanto el Papa moribundo falleció. Pero el cura persevero rezando estas oraciones hasta la tercera hora. Súbitamente, el alma del Papa difunto apareció en forma corporal ante los ojos del cura, que todavía continuaba orando. El rostro de la aparición resplandecía como el sol y su vestidura era tan limpia y blanca como la nieve. Entonces, dirigiendo la mirada al cura, la aparición pronunció las siguientes palabras consoladoras: "¡Mi querido hermano! Aunque yo debía de haber sido un hijo perdido y destinado a la condenación, ahora soy un hijo feliz y colmado de dicha y felicidad. Mientras que tu rezabas la primera oración, muchos de mis pecados fueron borrados de mi alma. Se desprendieron así como gotas de lluvia que caen del cielo. Igualmente, mientras que rezaba la segunda oración, fui purificado así como el platero purifica el oro en un fuego abrasador. La purificación de mi alma continuaba mientras que tú rezabas la tercera oración. Entonces vi cómo se abrió el cielo y pude ver a Jesucristo, Nuestro Señor, a la diestra de Dios Padre. En ese momento, Nuestro buen Jesús me habló diciendo: "¡Venid! ¡Todos vuestros pecados ya están perdonados! ¡Entrad y permaneced en el reino de mi Padre celestial para siempre!" Amén. "Con estas palabras, mi alma se separó de mi cuerpo y los ángeles de Dios me condujeron a la felicidad eterna.

Oyendo estas palabras, el cura exclamó: "¡Oh santo Padre! No podré contar estas cosas porque nadie me creerá!" Enseguida, el Papa dijo: "En verdad te digo, que el ángel de Dios permanece a mi lado y ha escrito estas oraciones en letras de oro, para el consuelo de los pecadores.

Luego, el Papa dijo que estas oraciones, si son rezadas en la presencia de un gran pecador que está apunto de morir, le ayudará con muchas bendiciones e incluso le asistirá en su sufrimiento en el purgatorio, para que sea liberado de cualquier castigo debido a sus pecados.

También dijo que: la persona que escucha la lectura de estas tres oraciones, debe creer verdaderamente que Dios Nuestro Señor lo protegerá de una muerte infeliz. La historia nos dice que fueron llevados a la Basílica de San Pedro y fueron puestos en el altar como señal de su gran amor por ellos. Él especialmente deseaba que a cualquier persona que recitara estas oraciones, se le revelaría el día de su muerte para que estuviese preparado y evitar el purgatorio.


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¿Es correcto orar a Cristo? ¡Los testigos de Jehová aseguran que no!


LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ DICEN QUE A JESÚS NO SE LE DEBE ORAR.

PERO LA BIBLIA NOS ENSEÑA QUE SÍ DEBEMOS ORAR A JESÚS
Por: Israel Octavio Hernández

Al creer que Jesús no es Dios, a los testigos de Jehová se les prohíbe orarle, sería idolatría realizar tal cosa, y sólo oran a Jehová en el nombre de Jesús, pues según ellos, así es como Él lo ordenó:

Juan 14,13-14
Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.


Ahora bien, ¿Lo entendieron así los apóstoles? El pedir en nombre de Jesús no precisamente significa orarle exclusivamente a Dios Padre, sino también orarle y pedirle a Jesús directamente, pues ahí no dice que hay que pedirle al Padre en nombre de Jesús, sino que hay que pedirle a Jesús directamente, pues dice: "Si me piden algo en mi nombre yo lo haré", no dice que Dios, sino Él mismo.

Ellos no entienden que:

Filipenses 2,9-11
Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.
Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios Padre.


Si los TJ oran en Nombre de Jesús deben inclinarse ante tal Nombre y confesarlo como su Señor.

Ahora, los primeros cristianos aparte de orar a Dios Padre, también oraban a Jesús, veamos:

Hechos 1,21-25
Por lo tanto, es preciso que uno de los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el SEÑOR (Kyrios) Jesús convivió con nosotros, A partir del Bautismo de Juan hasta el día en que fue llevado de entre nosotros al cielo, uno de ellos tiene que ser con nosotros testigo de su resurrección."
Presentaron a dos: a José, llamado Barsabas, por sobrenombre justo, y a Matías. Entonces oraron así:
"Tu SEÑOR (Kyrios), que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál has elegido, para ocupar en el Ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse a su propio puesto".


Aquí los TJ podrían argumentar que los Apóstoles oraron a Jehová, pero si leemos el contexto nos damos cuenta que ellos oraron al mismo Cristo, pues se está hablando de Jesús y se está eligiendo a otro apóstol (enviado) de él. En el versículo 21 identifican a Jesús como el SEÑOR (Kyrios en griego) y así se dirigen en oración a Él. Al orar le piden que les muestre a quien de los dos ha ELEGIDO, la pregunta sería: ¿Quién eligió a los apóstoles? la respuesta es contundente.....Jesús. ¿entonces por lógica, quien tenía que elegir a Matías? pues el propio Jesús ¿Entonces a quién le pedían y oraban los apóstoles?....¡a Jesús, claro está!

Además sabemos que Jesús es "el Rey de Reyes y SEÑOR de señores". Apocalipsis 19,16

La escritura es clara:

Lucas 1,43
Y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi SEÑOR?

1Corintios 8,6
Para nosotros no hay más que un sólo SEÑOR, Jesucristo, por quien son todas las cosas y nosotros en él

Filipenses 2,9-11
Y toda lengua confiese que Cristo es el SEÑOR, para la gloria de Dios Padre.

1 Corintios 12,3
...y nadie puede llamar a Jesús SEÑOR, sino por el Espíritu Santo.

Romanos 10.9
Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el SEÑOR y crees en tu corazón que Dios lo resucitó entre los muertos, serás salvo.

Efesios 4,5
Un sólo SEÑOR, una sola fe, un sólo bautismo.


Así que los Apóstoles oraban a Jesús (el Kyrios) y no a Jehová como pretenden los testigos. Pero en su amañada "biblia", llamada: "traducción del nuevo mundo", ellos traducen la palabra Señor (Kyrios), como Jehová y no Señor cómo tendría que ser, pues el vocablo griego es "Kyrios-señor", y tienen que traducirlo de esa forma, de lo contrario, todo testigo de Jehová tendría que orar a Jesús nuestro Señor.

El Apóstol San Pablo escribe que le ROGÓ tres veces al Señor:

2 Corintios 12,8-10
Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí.
Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.
Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte.


Al igual, "Señor" se está refiriendo a Cristo, pues al final en los versículos 9 y 10 hace referencia a Cristo. Además de que San Pablo desde su conversión platico con el Señor:

Hechos 9,5
¿Quién eres Señor?" Y él: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues".


San Pablo confirma a Jesús como su Señor: 1 Corintios 9,1 ¿Acaso no he visto yo a Jesús, SEÑOR nuestro?
Y al igual, así como platicó una vez con el Señor Jesús, San Pablo sigue teniendo una estrecha relación y sigue orando a su Señor, como ya vimos en el texto de 2 Corintios 12,7-10.

Orar al Señor Jesús es platicar con Él, y otra muestra clara de oración a Cristo, es la de Ananías en la conversión del Apóstol San Pablo, Hechos 9,10-18.

Y así podríamos poner más y más ejemplos, pero cerremos con esta oración dirigida contundentemente al Señor Jesús por parte del diácono San Esteban antes de morir en martirio:

Hechos 7,59-60
Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»
Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.


¡Esteban oraba directamente a Jesús pidiéndole que recibiera su espíritu! Después, de igual manera se refiere a Él como SEÑOR (Kyrios) y le pide que no les tome en cuenta ese pecado.

Más claro no puedes ser, Esteban, los Apóstoles y San Pablo oraban al Señor Jesús.

Entonces, ¿Por qué los testigos de Jehová se aferran a no orar a Jesús? Simple y sencillamente porque sus dirigentes son anticristianos y al igual que Satanás no soportan que se le haga oración a nuestro Señor Jesucristo, por eso hemos dicho aquí varias veces que los testigos de Jehová, más que una secta cristiana, es una secta judía. Pues sus doctrinas son más judías que cristianas.

Enseñan que Él no es Dios, sino un dios (El arcángel Miguel).

Enseñan que no se le debe rendir adoración (pues según ellos, Jesucristo es sólo una "cosa" creada).

Enseñan que Jesús no resucitó
(pues según ellos, su cuerpo se desintegró).

Enseñan que en la Cena del Señor (o Conmemoración, como ellos le llaman) nadie puede comer su cuerpo y su sangre, sino sólo los 144,000 que según ellos irán al cielo.

Enseñan que su rescate en "el madero" sólo fue para 144,000 y no para todos los cristianos (mucho menos para toda la humanidad).

Enseñan que no murió en una Cruz, sino en un madero o poste.

Enseñan que no se debe festejar su nacimiento (Navidad).

Ellos no bautizan con la fórmula trinitaria, tampoco lo hacen en Nombre de Jesús (como otras sectas), pues para ellos el bautismo es un simple símbolo de dedicación a Jehová.

Y podríamos seguir con un largo etcétera, pero esto nos basta para ver que no son nada cristianos.

Esas son las razones por las que no oran a Jesús, Señor Nuestro. Que Dios se apiade de ellos.


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