lunes, 24 de diciembre de 2018

Los católicos y las supersticiones de fin de año


LOS CATÓLICOS Y LAS SUPERSTICIONES DE FIN DE AÑO
Por Convertidos Católicos

Se acerca la fiesta de fin de año, y muchos se preparan para recibir el nuevo año siguiendo ciertas tradiciones que se han convertido en superstición, otros creen cualquier superstición o ritual que les dicen o ven pensando que con eso van a tener suerte y el año nuevo que entra les llegará lleno de salud y dinero. Estas prácticas que se realizan el día de nochevieja antes de que termine al año o al comienzo del siguiente ponen su fe en la suerte, la adivinación, los conjuros, pero no en el verdadero Dios y en su Divina Providencia.

El peligro de las Supersticiones:

El peligro de estas prácticas es que nos lleva al olvido de Dios, a reconocer que es él quién dispone y nosotros debemos abandonarnos a su divina providencia. En nochevieja y fin de año suelen ponerse en práctica varias de estas supersticiones o rituales, dando así a los elementos usados un “poder mágico “, que evidentemente no tienen. Veamos algunas de ellas:

*Usar Ropa interior roja y nueva: Da buena suerte y felicidad.

*Puertas y ventanas abiertas durante toda la nochevieja: Con eso empezaras el año sin problemas y tendrás suerte todo el año.

*3 Saltos con una copa de champan en la mano

*Comer 12 uvas según las 12 campanadas: Es una tradición muy arraigada en España y Portugal, con esto la gente cree tendrá suerte el siguiente año.

*Usar ropa amarilla: Cualquier prenda amarilla es necesario llevarla en el momento empiece el año, esto te dará un nuevo año lleno de riquezas.

*Anillo en la copa de Champan: Con esto se atraerá el dinero.

*Tomar lentejas durante el último día del año o en los primeros minutos del nuevo año asegura prosperidad económica.

Estas son algunas de las supersticiones más importantes que circulan por el internet para realizar en fin de año y que garantizan prosperidad económica, suerte, felicidad, salud, viajes , amor etc. ¿Acaso el cristiano debe confiar en estos rituales para ser feliz? ¿Dónde queda la enseñanza de la felicidad cristiana? Recordemos que como cristianos debemos estar siempre alegres en el Señor (Fil 4,4) y para eso San Pablo nunca recomendó este tipo de rituales.

¿Qué dice el Magisterio y la Escritura?

A todo esto ¿Qué podemos decir? ¿Qué enseña la Iglesia católica al respecto. Veamos en primer lugar la enseñanza del Catecismo:

2110 El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.

2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

2116 Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

2138 La superstición es una desviación del culto que debemos al verdadero Dios, la cual conduce a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia.”

Esta claro que si uno es católico no debe practicar este tipo de supersticiones o cábalas, pues estaríamos cayendo en idolatría y por tanto pecando contra el primer mandamiento de la ley de Dios. El catecismo es muy claro sobre todo el numeral 2111 y 2138 destinado a las supersticiones, que además nos relacionan estas con la adivinación y la magia. ¿Cómo podemos creer que por comer 12 uvas vamos a cambiar los planes de Dios para nosotros? ¿Cómo podemos creer que el usar un objeto como la ropa amarilla va a condicionarnos el tener buen o mal año? Estos objetos no tienen ningún poder, todo viene de Dios y del libre albedrio de los hombres.
La "suerte", entendida como una fuerza que pueda afectar el destino, no existe. El cristiano sabe que depende de la Providencia divina y que es responsable por su libre albedrío. La superstición es producto de ignorancia o de un vacío espiritual.

La propia biblia también tiene palabras muy duras y directas contra aquellos que realicen todo este tipo de prácticas:

10 Que no haya entre ustedes nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinación, la astrología, la magia o la hechicería.
11 Tampoco hará ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos.
12 Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Señor, tu Dios, y por causa de estas abominaciones. él desposeerá a esos pueblos delante de ti.
Deuteronomio 18,1012

6 Tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engañosas, esos que andan diciendo: «¡Oráculo del Señor!», sin que el Señor los haya enviado. ¡Y todavía esperan que él confirme sus anuncios!
7 ¿O no es verdad que ustedes tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engañosas, cuando dicen: «¡Oráculo del Señor!, sin que yo haya hablado?
8 Por eso, así habla el Señor: Por haber hablado falsamente y haber tenido visiones engañosas, yo estoy aquí contra ustedes –oráculo del Señor–.Ezequiel 13,6-8

Incluso vemos como los mismos apóstoles de Cristo combatieron ya en su tiempo esta serie de prácticas:

16 Un día, mientras nos dirigíamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de un espíritu de adivinación, que daba mucha ganancia a sus patrones adivinando la suerte.
17 Ella comenzó a seguirnos, a Pablo y a nosotros, gritando: «Esos hombres son los servidores del Dios Altísimo, que les anuncian a ustedes el camino de la salvación».
18 Así lo hizo durante varios días, hasta que al fin Pablo se cansó y, dándose vuelta, dijo al espíritu: «Yo te ordeno en nombre de Jesucristo que salgas de esta mujer», y en ese mismo momento el espíritu salió de ella.
19 Pero sus patrones, viendo desvanecerse las esperanzas y de lucro, se apoderaron de Pablo y de Silas, los arrastraron hasta la plaza pública ante las autoridades,
20 y llevándolos delante de los magistrados, dijeron: «Esta gente está sembrando la confusión en nuestra ciudad. Son unos judíos
21 que predican ciertas costumbres que nosotros, los romanos, no podemos admitir ni practicar».
Hechos 16,16-21

En este pasaje se asocia la suerte a un espíritu de adivinación, lo que hacia era dar ganancias a sus patrones, algo que al final tuvo que combatir San Pablo.
Como dijimos antes la superstición es un pecado que se opone al primer mandamiento y consiste en atribuir poder a las cosas creadas, poder que ni Dios, ni la Iglesia les ha comunicado. Por tanto pasan a ocupar el lugar de Dios, convirtiéndose en ídolos. Podríamos decir que es una clase de Adivinación: Consiste en querer conocer cosas futuras por medios supersticiones, por ejemplo echar las cartas, interpretar sueños, etc.
Debemos recordar como católicos que Dios es el único que tiene poder para obrar, y que los objetos no tienen ningún poder sobre el futuro o sobre los nuevos acontecimientos que ocurran:

24 Así habla el Señor, tu redentor, el que te formó desde el seno materno: Soy yo, el Señor, el que hago todas las cosas; yo solo despliego los cielos, yo extiendo la tierra, ¿y quién está conmigo?
25 Yo hago fracasar los presagios de los charlatanes y hago delirar a los adivinos; hago retroceder a los sabios y cambio su ciencia en locura. Isaías 44,24-25

¿Cuál es la respuesta que debe dar el cristiano?

Entonces como cristianos ¿Cómo debemos actuar? Es sencillo, no recurriendo nunca a este tipo de prácticas, y abandonándonos a la providencia de Dios, que Él nos cuida, nos guía, y nunca nos dejará desamparados. Los que creen en Cristo tienen poder sobre hechiceros y adivinos ( Marcos 16,18 y Lucas 10,12-20). La propia escritura nos enseña que debemos creer en la providencia divina, algo que actualmente suele costar mucho a los católicos:

No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar:
4 cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos.
5 Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios:
Salmo 146.3-5

7 Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.
8 Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.
Santiago 4,7-8

Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá: nunca permitirá que el justo perezca.
Salmo 55,23

Es entonces la providencia divina la mejor medicina espiritual para combatir estas cábalas y supersticiones paganas que el mundo nos quiere inculcar. Pero sobre todo recordar que además de la providencia divina, nosotros tenemos el libre albedrío y a lo largo de nuestra vida este también influirá en muchas cosas.
Por todo esto es fundamental diferenciar entre Religión y superstición, quienes son personas religiosas no deben practicar las supersticiones, ya el obispo San Agustin nos aclara la diferencia entre Religión y superstición:

Así es que según esta exposición tuya, el verdadero culto de Dios se llama religión, y el falso, superstición. Por consiguiente, escúchate a ti mismo, préstate atención a ti mismo, y no rehusarás en absoluto seguirnos. Pues escribiendo al mismo tribuno, en el principio de tu carta ponías estas palabras: "Al venerable y, si así lo aceptas, muy deseable para nosotros, Dulcicio, tribuno y notario, Gaudencio obispo"; y luego añadías: "Recibí la carta de Tu Religión".
¿Por qué dudas aún venir a nosotros? Ahí tienes al tribuno Dulcicio; siendo hombre de nuestra comunión, según tu testimonio, no sigue una superstición, sino la religión; y en conformidad con ello, mantiene no el falso, sino el verdadero culto de Dios, según tu exposición. Por tanto, más bien él que tú está en la Católica, ya que tú estás tan lejos de equivocarte en el significado de esta palabra, que explicas diciendo que la religión dista tanto de la superstición cuanto dista la verdad del error (San Agustin Replica a Gaudencio XI,12).

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad


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