Milicianos armados atacan parroquia católica en Camerún; cinco sacerdotes, una religiosa y dos fieles fueron secuestrados.



Los hechos se produjeron el viernes por la tarde, pero la noticia no ha trascendido hasta ahora. Un grupo de hombres armados prendió fuego a la parroquia de Santa María en la localidad de Nchang, diócesis camerunesa de Mamfe. En el ataque, los criminales además se llevaron por la fuerza a cinco sacerdotes, una religiosa y dos feligreses. Lo explica en un comunicado la Conferencia Episcopal de Bamenda, que aglutina a cinco diócesis camerunesas del país. En su comunicado los obispos explican que los secuestrados están en paradero desconocido probablemente retenidos en algún punto de la selva que rodea Nchang.

Los obispos se confiesan «horrorizados» y «conmocionados» por un ataque que, en sus propias palabras, «no tiene precedentes», cuya motivación todavía se desconoce, y del que son víctimas «la casa de Dios» y «los mensajeros de Dios». En esta nota señalan además que la Iglesia católica no es la única que ha sido objetivo de estos crímenes, también lo han sido la presbiteriana y la baptista, y lamentan que «algunos de los que han atacado estas iglesias tan ferozmente eran personas que, o bien pertenecían a esas comunidades, o bien se han beneficiado de la generosidad de esas iglesias». Los obispos concluyen su comunicado asegurando que es hora de decir «basta». Apelan a los secuestradores para liberen a los rehenes y para que se arrepientan del camino «diabólico» que han emprendido.

El ataque tampoco ha sido reivindicado, pero la zona se encuentra inmersa en un grave conflicto desde que en 2016 comenzara la crisis con los separatistas anglófonos. En octubre de 2017 las reivindicaciones derivaron en un conflicto armado entre separatistas y gobierno que ha provocado una gran inestabilidad en las provincias anglófonas del país. En muchas ocasiones, algunos de estos grupos separatistas han perpetrado sus ataques o secuestros contra los civiles para obtener un rápido rescate o forzar las negociaciones con el gobierno. Incluso el anciano cardenal Tumi, de 90 años, fue víctima de un secuestro exprés por parte de una milicia independentista.


La violencia se ha cobrado más de 6.000 vidas y ha provocado alrededor de un millón de desplazados. Los observadores internacionales y de la ONU sostienen que tanto separatistas como gobierno han cometido crímenes contra civiles inermes.

Algunos países de África ya son lugares peligrosos para los cristianos como Nigeria y Burkina Faso, mientras que en otros se está extendiendo una violencia contra los creyentes que era inédita hasta hace pocos años. Este ataque en Camerún contra una iglesia se ha producido pocos días después del atentado contra la misión católica de Chipene en Mozambique donde fue asesinada la religiosa comboniana Maria De Coppi.

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