domingo, 17 de febrero de 2019

¿Existió la papisa Juana? ¿Estuvo realmente una mujer en el papado?


¿EXISTIÓ LA PAPISA JUANA? ¿ESTUVO REALMENTE UNA MUJER EN EL PAPADO?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso) 

Una de las leyendas negras más llamativas respecto a la Iglesia Católica es la de la "Papisa Juana", quien aparentemente, fue una mujer que llegó al puesto de San Pedro. 

Quizás, alguna vez usted habrá escuchado hablar de la Papisa Juana. Esa es una acusación muy utilizada por algunos  de los protestantes más fundamentalistas y anticatólicos. ¿Es cierto que hubo una mujer en el papado? O ¿Se trata de una leyenda negra inventada para desprestigiar a la Iglesia? 

LA HISTORIA DE LA LEYENDA NEGRA 

La leyenda de la Papisa Juana es bastante antigua. Aparece por primera vez en el año 1254, por Jean de Mailly, quien sitúa los hechos en el año 1099. 

Pero es Martín de Opava, quien le da a la "historia" su forma actual. Según él, habría sido entre los años 855 y 858, es decir, entre los pontificados de los Papas, León IV y Benedicto III, que la "papisa Juana" existió y habría tomado el nombre de Juan VIII. Según Opava: 

«John Anglicus, nacido en Mainz, fue Papa por dos años, siete meses y cuatro días, y murió en Roma, tras lo cual el Papado estuvo vacante por un mes. Se dice que este John era una mujer, que siendo niña fue llevada a Atenas, vestida con ropas de hombre por un amante que ella tenía. En ese lugar, se volvió excelente en una gran diversidad de ramas del conocimiento, hasta que no tuvo igual y, luego en Roma, enseñó las artes liberales, y tuvo grandes maestros entre sus estudiantes y su audiencia. Se formó una elevada opinión de su vida y enseñanza en la ciudad, y fue elegida Papa. Mientras era Papa, sin embargo, quedó embarazada de su pareja. Dado que se ignoraba la fecha exacta en que se esperaba el nacimiento, tuvo a su hijo en la mitad de una procesión, entre la iglesia de San Pedro y el Palacio Laterano, en un camino conocido alguna vez como la Via Sacra, pero que hoy se conoce como "la calle prohibida", entre el Coliseo y la iglesia de san Clemente. Tras su muerte, se dice que fue sepultada en ese mismo lugar. Los Papas siempre evitan esa calle, y muchos creen que esto se hace por repudio a este evento. Tampoco se le ubica en la lista de los Santos Pontífices, tanto por su sexo femenino, como por lo lamentable del suceso». 

Otras versiones, indican que fue lapidada ahí mismo, en la calle. Otra versión de este texto, dice que la papisa Juana no murió de inmediato. Sino que se retiró por voluntad propia y murió tras muchos años de reclusión y penitencia. Su hijo se habría convertido en obispo (del que nunca se da su nombre) de la ciudad de Ostia y habría ordenado que sepultaran a su madre en la catedral de esa ciudad. 

¿CÓMO ES QUE SUPUESTAMENTE LA IGLESIA CATÓLICA TOMÓ PRECAUCIONES PARA QUE ALGO ASÍ NO VOLVIESE A SUCEDER? 

Pues bien, resulta que a partir del Papa León X (1513-1521), se utilizó un método de "comprobación papal" llamado: La sedia stercoraria o "silla para defecar", la cual, era una silla con un agujero, antecesor de nuestros actuales retretes. 

Según esto, cada vez que se elegía un Papa, el pontífice recién electo debía sentarse en la silla, sin utilizar nada debajo de su túnica papal. Entonces, venía un joven cardenal que miraba o palpaba los testículos del recién elegido y una vez comprobada la presencia de éstos, exclamaba: "Duos habet et bene pendientes", o sea: "Tiene dos, y cuelgan muy bien", o también decía: "habet", o sea, "Tiene". Ruego al amable lector que sea sensible a este relato, que aquí sólo estamos presentando lo que la leyenda cuenta, posteriormente analizaremos la veracidad o falsedad del mismo. Paciencia por favor. 

La leyenda de la Papisa Juana adquirió gran popularidad. Si bien es cierto también que desde un comienzo hubo muchas dudas sobre su veracidad. Ya para el siglo XIII, la leyenda se convirtió en un hecho irrefutable para todos. La usaban como ejemplo en las escuelas dominicales. Bocaccio habló de ella en su colección de biografías de mujeres famosas, De Mulieribus Claris. (Sobre Mujeres Famosas). 

El historiador eclesiástico Adam de Usk, afirmó que la papisa Juana, originalmente se llamó Agnes. Se dice incluso que elaboraron bustos papales para la Catedral de Siena, colocando a la papisa Juana, entre León IV y Benedicto III. 

¿ES VERDAD TODO ESTO? ¿EXISTIÓ VERDADERAMENTE UNA MUJER QUE OCUPÓ EL TRONO DE PEDRO? 

La "historia" era tan sensacional, que no se dudó en absoluto de ella, sino hasta el siglo XVII. Algunos de los argumentos más "sólidos" para fundamentar la existencia real de la papisa Juana son los siguientes. 

FALTA EL PAPA JUAN XX 

El último Papa llamado Juan, fue Juan XXIII, el "Papa bueno". Pero, ¿Sabía usted que no existe un Papa Juan XX? Así es, ¡Falta un Juan! Esto, según los defensores de la existencia de la papisa, "es una clara prueba" de que el "Juan" faltante, ¡Es la famosa papisa Juana! ¿Es verdad esto o es pura invención? Ya lo veremos más adelante. Otro argumento esgrimido por los defensores de la existencia de nuestra papisa es el que sigue 

LA AFIRMACIÓN DE JAN HUS 

Durante el juicio a Jan Hus, en 1415, éste declaró muchas cosas para defenderse de las acusaciones de herejía en su contra. Y cada una de ellas, fue refutada punto por punto, por sus acusadores. Excepto una: Jan Hus, declaró que la Iglesia Católica no necesitaba un Papa, porque durante el pontificado de la "Papisa Agnes", la Iglesia continuó existiendo. Sus acusadores le dijeron que eso no probaba nada respecto sobre la Iglesia, pero respecto a la papisa Juana, ¡No dijeron una sola palabra! Y como quien calla otorga... 

¿ENTONCES, ES VERDAD QUE SÍ EXISTIÓ LA PAPISA JUANA? 

Pues no, la historia no es cierta, no es más que una leyenda, una mentira. Para comenzar: No existe espacio entre los papas León IV y Benedicto III, los cuales son bastante conocidos por los historiadores y sus pontificados están muy bien documentados como para que se haya dado entre ellos el supuesto pontificado de la papisa Juana.

Tras la muerte del Papa León IV, asumió el solio pontificio Benedicto III. Estos hechos resultan conocidos dado que la elección de Benedicto no estuvo libre de controversias, ya que el emperador bizantino intentó ubicar a su propio hijo en el papado. Roma fue invadida y el Papa Benedicto fue arrestado. Ante la protesta romana, Benedicto fue liberado en el mes de septiembre. De este modo, no existen brechas cronológicas para el reinado de un papa imaginario. 

Tampoco hay espacio para la otra fecha señalada para su existencia, o sea, el año 1099. Los inventores de la leyenda, escogieron mal las épocas para intercalar un pontificado ficticio. 

¿Por qué hasta el día de hoy se evita utilizar la Via Sacra para realizar las procesiones, si es el camino más directo entre los aposentos del Papa, y la basílica de San Pedro? Hay una razón muy clara y obvia. El recorrido no se hace por ese sector, porque la calle es demasiado angosta para que pueda pasar una gran procesión, más las personas que se colocan a los lados para observarla. Esto lo puede comprobar cualquier persona, consultando Google Maps.

Sobre la afirmación de Jan Hus. Como ya hemos expuesto, nadie dudaba en esa época de que tal suceso había sido verdad. Era una leyenda muy sensacionalista y popular. Era pues natural, que los refutadores de Jan Hus, asumieran la historia como real, aunque en realidad no lo fuera. Así que la afirmación de Hus, no prueba absolutamente nada. 

¿Y el Papa Juan faltante? Todo comenzó en el año 984. Eran tiempos turbulentos y difíciles para la Iglesia. Cuando el Papa Juan XIV, fue apresado durante cuatro meses, por el antipapa (Papa ilegítimo) Bonifacio VII. Cuando se realizó el registro de su papado, en el "Liber Pontificalis", que era el libro con el registro de los Papas que se usó hasta el siglo XV, anotaron lo siguiente: 

Iohannes m. VIII (Juan, ocho meses).
Iohannes m. IV (Juan, cuatro meses). 

Ambas anotaciones se referían a un sólo Juan, a Juan XIV. Lo que posteriormente provocaría una confusión y se llegaría a pensar que eras dos. 

Después de Juan XIV, vinieron: 

Juan XV
Juan XVI (antipapa)
Juan XVII, que debiera haber sido XVI, pues el anterior no fue considerado legítimo. Siguieron: 

Juan XVIII
Juan XIX 

Hasta que allá por el 1276 apareció Pedro Julião, quien consideró que los Juanes anotados con 8 y 4 meses, eran dos personas, a las que ya en esa época, erróneamente se les consideraba como el Papa Juan XIV, y el Papa Juan XIVbis. 

Y decidió saltarse el número XX (20), y se puso Juan XXI. Así, según él, se arreglaba el problema y reconocía a ese Papa Juan XIVbis, que ahora sabemos, fue sólo un malentendido. 

¿Y la silla? Pues bien, efectivamente, de acuerdo al erudito Alain Boureau, la sedia stercoraria se utilizó al menos para la consagración de los papas Pascal II, Sixto VI y Gregorio XII. Sin embargo, no consta que se haya realizado la ceremonia de "tocación" de los "atributos papales". Y más bien, como nadie sabía el contexto original de esa silla, que estaba ligada al pasado glorioso de la Roma Imperial, es más probable que se utilizara para "subirle el pelo" o sea, aumentar la pompa a la ceremonia. 

¿DE DÓNDE SALIÓ ENTONCES LA LEYENDA DE LA PAPISA JUANA? 

Existen varias hipótesis. Una de ellas, indica que surgió como una burla hacia el auténtico Papa Juan VIII, por su política tolerante hacia los musulmanes, que en esa época (año 872) estaban invadiendo Europa (ese conflicto es mucho más antiguo). O bien, era una burla hacia el papado en general. Según el historiador Johann von Döllinger, se trató de una combinación de factores: esto incluye el intento de explicar el origen de una serie de monumentos y costumbres, originadas justamente alrededor del año 1000-1100. Por ejemplo, cerca del Coliseo existía una antigua estatua, que representaba a una mujer con un niño, con la inscripción "Pap. pater patrum P.P.P.". Lo que fue interpretado, por ejemplo, como "El Papa, padre de padres, siendo en realidad papisa, parió un pequeño Papa". Pero en realidad se trataba de una divinidad del culto a Mitra, pues "pater patrum" es el nombre que se les daba a los sacerdotes de ese culto. Y "P.P.P." significa "Lo costeó con su dinero". Así que en realidad, eso significa "[Papirius], sacerdote, costeó esta estatua con su dinero". 

Esto se asoció con el cambio de recorrido en las procesiones, y en la observación de que los papas se sentaban a descansar en una antigua silla romana, justo antes de que comenzara la ceremonia pública de presentación del nuevo papa. Y eso sólo nos muestra que el gusto de los seres humanos por las conspiraciones, no tiene época. 

Se trata de una leyenda que trata de hacer existir a este personaje en siglos diversos, pues como hemos visto, no hay un acuerdo en las épocas de su supuesta existencia (siglos IX, X y XI), como tampoco hay acuerdo en el "verdadero" nombre de nuestra papisa Juana (Agnes, Inés, Gilberta, Ute...). 

DOS PROTESTANTES DEMUESTRAN QUE LA LEYENDA DE LA PAPISA JUANA ES UNA MENTIRA 

Quienes destruyeron la leyenda fueron paradójicamente dos protestantes: por un lado, Pierre Bayle (1647-1706) y por el otro, David Blondel (1590-1655), que publicó sus resultados en Ámsterdam en 1647 y 1657. En su disertación sobre la papisa Juana, llegó a la conclusión, ahora generalmente aceptada, de que la historia es un mito. David Blondel, fue un protestante calvinista que vivió en Holanda, quien en efecto empleó las primeras herramientas del estudio histórico para desmantelar el mito de la papisa Juana. Al evaluar la historia de los Papas en ese período sin encontrar ninguna mención contemporánea de este hecho que, de haber sido real, hubiese sido explotado por los enemigos papales. Por lo tanto, desestimó la veracidad de esta leyenda. Sus compañeros protestantes no acordaban con Blondel, ya que, como afirmaba Pierre Bayle, "los protestantes necesitaban que la historia de Juana fuera cierta." 

Fue por eso que la leyenda de la papisa Juana persistió, dado que resultaba útil para las polémicas de la Reforma. La historia de Juana no fue una creación de los reformistas, a diferencia de otras muchas leyendas urbanas católicas. Sin embargo, la Reforma le dio el ímpetu necesario para ingresar en el pensamiento moderno… 

John-Peter Pham en su historia del papado titulada "Los Herederos del Pescador" (Oxford University Press), la papisa Juana es “una mujer Papa legendaria que jamás existió”. 

Edward Gibbon escribió en su obra: "La historia de la decadencia y caída del imperio romano". Refiriéndose a la leyenda de Juana: 

"Fue aniquilada por dos sabios protestantes, Blondel y Bayle[...]" 

¿POR QUÉ SE PERSISTE CON LA LEYENDA DE LA PAPISA JUANA HOY DÍA ENTRE LOS PROTESTANTES? 

Si se intentan la búsqueda en Google de “Papisa Juana” se encontrarán con millones de referencias. La leyenda continúa vigente por la misma razón que todas las leyendas urbanas sobre el catolicismo: son útiles para la propaganda anticatólica contemporánea. Juana ha sobrevivido, pese a que desde los primeros tiempos de la ciencia histórica se ha demostrado que se trata de un mito, porque encaja en la agenda. 

Como Bayle le diría a Blondel, "el interés secular necesita que la historia de Juana sea real." 

Para mayor información, puede consultar las obras siguientes: 

- C. D´Onofrio, Mille anni di leggenda (Roma 1978).
- La papesa Giovanna (Roma 1979).
- M. Praz, La leggenda della papessa Giovanna.
- A. Boureau, La papessa Giovanna, storia d´una leggenda medioevale (Torino 1991). 

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