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¿Existió la papisa Juana? ¿Estuvo realmente una mujer en el papado?


¿EXISTIÓ LA PAPISA JUANA? ¿ESTUVO REALMENTE UNA MUJER EN EL PAPADO?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso) 

Una de las leyendas negras más llamativas respecto a la Iglesia Católica es la de la "Papisa Juana", quien aparentemente, fue una mujer que llegó al puesto de San Pedro. 

Quizás, alguna vez usted habrá escuchado hablar de la Papisa Juana. Esa es una acusación muy utilizada por algunos  de los protestantes más fundamentalistas y anticatólicos. ¿Es cierto que hubo una mujer en el papado? O ¿Se trata de una leyenda negra inventada para desprestigiar a la Iglesia? 

LA HISTORIA DE LA LEYENDA NEGRA 

La leyenda de la Papisa Juana es bastante antigua. Aparece por primera vez en el año 1254, por Jean de Mailly, quien sitúa los hechos en el año 1099. 

Pero es Martín de Opava, quien le da a la "historia" su forma actual. Según él, habría sido entre los años 855 y 858, es decir, entre los pontificados de los Papas, León IV y Benedicto III, que la "papisa Juana" existió y habría tomado el nombre de Juan VIII. Según Opava: 

«John Anglicus, nacido en Mainz, fue Papa por dos años, siete meses y cuatro días, y murió en Roma, tras lo cual el Papado estuvo vacante por un mes. Se dice que este John era una mujer, que siendo niña fue llevada a Atenas, vestida con ropas de hombre por un amante que ella tenía. En ese lugar, se volvió excelente en una gran diversidad de ramas del conocimiento, hasta que no tuvo igual y, luego en Roma, enseñó las artes liberales, y tuvo grandes maestros entre sus estudiantes y su audiencia. Se formó una elevada opinión de su vida y enseñanza en la ciudad, y fue elegida Papa. Mientras era Papa, sin embargo, quedó embarazada de su pareja. Dado que se ignoraba la fecha exacta en que se esperaba el nacimiento, tuvo a su hijo en la mitad de una procesión, entre la iglesia de San Pedro y el Palacio Laterano, en un camino conocido alguna vez como la Via Sacra, pero que hoy se conoce como "la calle prohibida", entre el Coliseo y la iglesia de san Clemente. Tras su muerte, se dice que fue sepultada en ese mismo lugar. Los Papas siempre evitan esa calle, y muchos creen que esto se hace por repudio a este evento. Tampoco se le ubica en la lista de los Santos Pontífices, tanto por su sexo femenino, como por lo lamentable del suceso». 

Otras versiones, indican que fue lapidada ahí mismo, en la calle. Otra versión de este texto, dice que la papisa Juana no murió de inmediato. Sino que se retiró por voluntad propia y murió tras muchos años de reclusión y penitencia. Su hijo se habría convertido en obispo (del que nunca se da su nombre) de la ciudad de Ostia y habría ordenado que sepultaran a su madre en la catedral de esa ciudad. 

¿CÓMO ES QUE SUPUESTAMENTE LA IGLESIA CATÓLICA TOMÓ PRECAUCIONES PARA QUE ALGO ASÍ NO VOLVIESE A SUCEDER? 

Pues bien, resulta que a partir del Papa León X (1513 - 1521), se utilizó un método de "comprobación papal" llamado: La sedia stercoraria o "silla para defecar", la cual, era una silla con un agujero, antecesor de nuestros actuales retretes. 

Según esto, cada vez que se elegía un Papa, el pontífice recién electo debía sentarse en la silla, sin utilizar nada debajo de su túnica papal. Entonces, venía un joven cardenal que miraba o palpaba los testículos del recién elegido y una vez comprobada la presencia de éstos, exclamaba: "Duos habet et bene pendientes", o sea: "Tiene dos, y cuelgan muy bien", o también decía: "habet", o sea, "Tiene". Ruego al amable lector que sea sensible a este relato, que aquí sólo estamos presentando lo que la leyenda cuenta, posteriormente analizaremos la veracidad o falsedad del mismo. Paciencia por favor. 

La leyenda de la Papisa Juana adquirió gran popularidad. Si bien es cierto también que desde un comienzo hubo muchas dudas sobre su veracidad. Ya para el siglo XIII, la leyenda se convirtió en un hecho irrefutable para todos. La usaban como ejemplo en las escuelas dominicales. Bocaccio habló de ella en su colección de biografías de mujeres famosas, De Mulieribus Claris. (Sobre Mujeres Famosas). 

El historiador eclesiástico Adam de Usk, afirmó que la papisa Juana, originalmente se llamó Agnes. Se dice incluso que elaboraron bustos papales para la Catedral de Siena, colocando a la papisa Juana, entre León IV y Benedicto III. 

¿ES VERDAD TODO ESTO? ¿EXISTIÓ VERDADERAMENTE UNA MUJER QUE OCUPÓ EL TRONO DE PEDRO? 

La "historia" era tan sensacional, que no se dudó en absoluto de ella, sino hasta el siglo XVII. Algunos de los argumentos más "sólidos" para fundamentar la existencia real de la papisa Juana son los siguientes. 

FALTA EL PAPA JUAN XX 

El último Papa llamado Juan, fue Juan XXIII, el "Papa bueno". Pero, ¿Sabía usted que no existe un Papa Juan XX? Así es, ¡Falta un Juan! Esto, según los defensores de la existencia de la papisa, "es una clara prueba" de que el "Juan" faltante, ¡Es la famosa papisa Juana! ¿Es verdad esto o es pura invención? Ya lo veremos más adelante. Otro argumento esgrimido por los defensores de la existencia de nuestra papisa es el que sigue 

LA AFIRMACIÓN DE JAN HUS 

Durante el juicio a Jan Hus, en 1415, éste declaró muchas cosas para defenderse de las acusaciones de herejía en su contra. Y cada una de ellas, fue refutada punto por punto, por sus acusadores. Excepto una: Jan Hus, declaró que la Iglesia Católica no necesitaba un Papa, porque durante el pontificado de la "Papisa Agnes", la Iglesia continuó existiendo. Sus acusadores le dijeron que eso no probaba nada respecto sobre la Iglesia, pero respecto a la papisa Juana, ¡No dijeron una sola palabra! Y como quien calla otorga... 

¿ENTONCES, ES VERDAD QUE SÍ EXISTIÓ LA PAPISA JUANA? 

Pues no, la historia no es cierta, no es más que una leyenda, una mentira. Para comenzar: No existe espacio entre los papas León IV y Benedicto III, los cuales son bastante conocidos por los historiadores y sus pontificados están muy bien documentados como para que se haya dado entre ellos el supuesto pontificado de la papisa Juana.

Tras la muerte del Papa León IV, asumió el solio pontificio Benedicto III. Estos hechos resultan conocidos dado que la elección de Benedicto no estuvo libre de controversias, ya que el emperador bizantino intentó ubicar a su propio hijo en el papado. Roma fue invadida y el Papa Benedicto fue arrestado. Ante la protesta romana, Benedicto fue liberado en el mes de septiembre. De este modo, no existen brechas cronológicas para el reinado de un papa imaginario. 

Tampoco hay espacio para la otra fecha señalada para su existencia, o sea, el año 1099. Los inventores de la leyenda, escogieron mal las épocas para intercalar un pontificado ficticio. 

¿Por qué hasta el día de hoy se evita utilizar la Via Sacra para realizar las procesiones, si es el camino más directo entre los aposentos del Papa, y la basílica de San Pedro? Hay una razón muy clara y obvia. El recorrido no se hace por ese sector, porque la calle es demasiado angosta para que pueda pasar una gran procesión, más las personas que se colocan a los lados para observarla. Esto lo puede comprobar cualquier persona, consultando Google Maps.

Sobre la afirmación de Jan Hus. Como ya hemos expuesto, nadie dudaba en esa época de que tal suceso había sido verdad. Era una leyenda muy sensacionalista y popular. Era pues natural, que los refutadores de Jan Hus, asumieran la historia como real, aunque en realidad no lo fuera. Así que la afirmación de Hus, no prueba absolutamente nada. 

¿Y el Papa Juan faltante? Todo comenzó en el año 984. Eran tiempos turbulentos y difíciles para la Iglesia. Cuando el Papa Juan XIV, fue apresado durante cuatro meses, por el antipapa (Papa ilegítimo) Bonifacio VII. Cuando se realizó el registro de su papado, en el "Liber Pontificalis", que era el libro con el registro de los Papas que se usó hasta el siglo XV, anotaron lo siguiente: 

Iohannes m. VIII (Juan, ocho meses).
Iohannes m. IV (Juan, cuatro meses). 

Ambas anotaciones se referían a un sólo Juan, a Juan XIV. Lo que posteriormente provocaría una confusión y se llegaría a pensar que eras dos. 

Después de Juan XIV, vinieron: 

Juan XV
Juan XVI (antipapa)
Juan XVII, que debiera haber sido XVI, pues el anterior no fue considerado legítimo. Siguieron: 

Juan XVIII
Juan XIX 

Hasta que allá por el 1276 apareció Pedro Julião, quien consideró que los Juanes anotados con 8 y 4 meses, eran dos personas, a las que ya en esa época, erróneamente se les consideraba como el Papa Juan XIV, y el Papa Juan XIVbis. 

Y decidió saltarse el número XX (20), y se puso Juan XXI. Así, según él, se arreglaba el problema y reconocía a ese Papa Juan XIVbis, que ahora sabemos, fue sólo un malentendido. 

¿Y la silla? Pues bien, efectivamente, de acuerdo al erudito Alain Boureau, la sedia stercoraria se utilizó al menos para la consagración de los papas Pascal II, Sixto VI y Gregorio XII. Sin embargo, no consta que se haya realizado la ceremonia de "tocación" de los "atributos papales". Y más bien, como nadie sabía el contexto original de esa silla, que estaba ligada al pasado glorioso de la Roma Imperial, es más probable que se utilizara para "subirle el pelo" o sea, aumentar la pompa a la ceremonia. 

¿DE DÓNDE SALIÓ ENTONCES LA LEYENDA DE LA PAPISA JUANA? 

Existen varias hipótesis. Una de ellas, indica que surgió como una burla hacia el auténtico Papa Juan VIII, por su política tolerante hacia los musulmanes, que en esa época (año 872) estaban invadiendo Europa (ese conflicto es mucho más antiguo). O bien, era una burla hacia el papado en general. Según el historiador Johann von Döllinger, se trató de una combinación de factores: esto incluye el intento de explicar el origen de una serie de monumentos y costumbres, originadas justamente alrededor del año 1000 - 1100. Por ejemplo, cerca del Coliseo existía una antigua estatua, que representaba a una mujer con un niño, con la inscripción "Pap. pater patrum P.P.P.". Lo que fue interpretado, por ejemplo, como "El Papa, padre de padres, siendo en realidad papisa, parió un pequeño Papa". Pero en realidad se trataba de una divinidad del culto a Mitra, pues "pater patrum" es el nombre que se les daba a los sacerdotes de ese culto. Y "P.P.P." significa "Lo costeó con su dinero". Así que en realidad, eso significa "[Papirius], sacerdote, costeó esta estatua con su dinero". 

Esto se asoció con el cambio de recorrido en las procesiones, y en la observación de que los papas se sentaban a descansar en una antigua silla romana, justo antes de que comenzara la ceremonia pública de presentación del nuevo papa. Y eso sólo nos muestra que el gusto de los seres humanos por las conspiraciones, no tiene época. 

Se trata de una leyenda que trata de hacer existir a este personaje en siglos diversos, pues como hemos visto, no hay un acuerdo en las épocas de su supuesta existencia (siglos IX, X y XI), como tampoco hay acuerdo en el "verdadero" nombre de nuestra papisa Juana (Agnes, Inés, Gilberta, Ute...). 

DOS PROTESTANTES DEMUESTRAN QUE LA LEYENDA DE LA PAPISA JUANA ES UNA MENTIRA 

Quienes destruyeron la leyenda fueron paradójicamente dos protestantes: por un lado, Pierre Bayle (1647 - 1706) y por el otro, David Blondel (1590 - 1655), que publicó sus resultados en Ámsterdam en 1647 y 1657. En su disertación sobre la papisa Juana, llegó a la conclusión, ahora generalmente aceptada, de que la historia es un mito. David Blondel, fue un protestante calvinista que vivió en Holanda, quien en efecto empleó las primeras herramientas del estudio histórico para desmantelar el mito de la papisa Juana. Al evaluar la historia de los Papas en ese período sin encontrar ninguna mención contemporánea de este hecho que, de haber sido real, hubiese sido explotado por los enemigos papales. Por lo tanto, desestimó la veracidad de esta leyenda. Sus compañeros protestantes no acordaban con Blondel, ya que, como afirmaba Pierre Bayle, "los protestantes necesitaban que la historia de Juana fuera cierta." 

Fue por eso que la leyenda de la papisa Juana persistió, dado que resultaba útil para las polémicas de la Reforma. La historia de Juana no fue una creación de los reformistas, a diferencia de otras muchas leyendas urbanas católicas. Sin embargo, la Reforma le dio el ímpetu necesario para ingresar en el pensamiento moderno… 

John-Peter Pham en su historia del papado titulada "Los Herederos del Pescador" (Oxford University Press), la papisa Juana es “una mujer Papa legendaria que jamás existió”. 

Edward Gibbon escribió en su obra: "La historia de la decadencia y caída del imperio romano". Refiriéndose a la leyenda de Juana: 

"Fue aniquilada por dos sabios protestantes, Blondel y Bayle[...]" 

¿POR QUÉ SE PERSISTE CON LA LEYENDA DE LA PAPISA JUANA HOY DÍA ENTRE LOS PROTESTANTES? 

Si se intentan la búsqueda en Google de “Papisa Juana” se encontrarán con millones de referencias. La leyenda continúa vigente por la misma razón que todas las leyendas urbanas sobre el catolicismo: son útiles para la propaganda anticatólica contemporánea. Juana ha sobrevivido, pese a que desde los primeros tiempos de la ciencia histórica se ha demostrado que se trata de un mito, porque encaja en la agenda. 

Como Bayle le diría a Blondel, "el interés secular necesita que la historia de Juana sea real." 

Para mayor información, puede consultar las obras siguientes: 

- C. D´Onofrio, Mille anni di leggenda (Roma 1978).
- La papesa Giovanna (Roma 1979).
- M. Praz, La leggenda della papessa Giovanna.
- A. Boureau, La papessa Giovanna, storia d´una leggenda medioevale (Torino 1991). 

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¿Realmente existió Jesús?


¿REALMENTE EXISTIÓ JESÚS?
Por: P. Antonio Rivero 

La historia, no sólo cristiana, sino también pagana, da testimonio de que Jesucristo realmente existió

Hablar de Jesucristo es hablar de la esencia misma del Cristianismo. El Cristianismo implica principios filosóficos, pero no es filosofía; contiene principios éticos, pero no es una ética; posee principios sociales, pero no es un movimiento social. El Cristianismo es Cristo conocido, creído, amado, seguido y transmitido.

La historia, no sólo cristiana, sino también pagana, da testimonio de que Jesucristo realmente existió. Es de coherencia humana aceptar los hechos históricos. El seguir la doctrina y el mensaje de Jesús ya requiere, por una parte, fe y, por otra, voluntad de aceptación.

1. Jesucristo no es un mito. Existió realmente. ¿Existen algunos documentos históricos sobre Jesús de Nazaret?

Escritores paganos: a principios del siglo II se habla de los llamados “cristianos”, como aquellos que profesan la fe en Cristo, considerado como Dios. Así la carta que el historiador Plinio el Joven, procónsul de Bitinia, escribe en el año 112 al emperador Trajano que “los cristianos se reúnen un día determinado antes de romper el alba y entonan un himno a Cristo como a un dios”[1]. Está también Tácito que en sus Anales, hacia el año 115, habla del gran incendio de Roma, atribuido a Nerón en el 64, que culpaba a los cristianos de todo. Aquí está el texto: “Para hacer cesar esta voz, presentó como reos y atormentó con penas refinadas a aquellos que, despreciados por sus abominaciones, eran conocidos por el vulgo con el nombre de cristianos. Este nombre les venía de Cristo, el cual, bajo el reino de Tiberio, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato. Esta condena suprimió, en sus principios, la perniciosa superstición, pero luego surgió de nuevo no sólo en Judea, donde el mal había tenido su origen, sino también en Roma, a donde confluye todo lo abominable y deshonroso y donde encuentra secuaces” (15, 44)[2]Suetonio, historiador del año 120, refiere que el emperador Claudio “expulsó de Roma a los judíos por promover incesantes alborotos a instigación de un tal Cresto” [3].

Escritores judíos: Flavio Josefo, historiador judío, en sus Antigüedades judías, escritas hacia el año 93-94, refiere que el “sumo sacerdote Anano acusó de transgredir la ley al hermano de Jesús (que es llamado Cristo), por nombre Santiago, y también a algunos otros, haciéndoles lapidar” (Antiquitates XX, 9, 1). Más explícito es otro pasaje: “Por aquel mismo tiempo apareció Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarle hombre; puez hizo cosas maravillosas, fue el maestro de los hombres que anhelan la verdad, atrayendo hacia sí a muchos judíos y a muchos gentiles. Él era el Cristo. Y, como Pilato le hiciera crucificar por acusaciones de las primeras figuras de nuestro pueblo, no por eso dejaron de amarle los que le habían amado antes: pues Él se les apareció resucitado al tercer día después que los divinos profetas habían predicho de ël estas cosas y otros muchos prodigios sobre su persona. Hasta hoy dura la estirpe de los cristianos, que tomaron de Él su nombre”(Antiquitates XVIII, 3, 3).

Testimonios cristianos: Vienen recogidos en el Nuevo Testamento, conjunto de 27 escritos: cuatro evangelios, los Hechos de los apóstoles, catorce cartas de san Pablo, las siete cartas llamadas católicas (de Santiago, 1 y 2 de Pedro; 1, 2 y 3 de san Juan, y Judas Tadeo) y, finalmente el Apocalipsis. Hay que decir que el Nuevo Testamento no es un libro de historia. Es un conjunto de libros que contiene el anuncio del mensaje de la fe. Hay en él muchos datos históricos, más que en el resto de los libros no cristianos, pero lo más importante es la fe y la conversión. Por lo mismo, no podemos mirar estos libros con ojos de historiador, sino con corazón de creyente.

También hay otros libros cristianos que hablan de Jesucristo, pero no han sido recibidos por la Iglesia como auténticos y revelados. En ellos cuenta más que la fe y la historia la exageranción maravillosa, la admiración humana milagrera, las reflexiones particulares. A estos libros se les llama apócrifos.

Los evangelios son la fuente más importante sobre la historicidad de Jesucristo. Fueron escritos a la luz de la Pascua. Los redactores se sirvieron de documentos escritos anteriores, en una primera recopilación, e investigaciones personales, al tiempo que daban a sus escritos una propia intencionalidad teológica. Uno de estos documentos anteriores es la llamada Quelle (fuente en alemán) que recogía discursos y logia (frases cortas memorizables) de Cristo, existente ya en los años cuarenta, que fue utilizada por Lucas y Mateo. Otra fuente escrita es la conocida con el nombre de “triple tradición”, que recoge los hechos de la vida de Cristo, de la que dispusieron los tres sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas). Disponemos de criterios válidos que nos permiten escuchar, si no las “mismas palabras de Jesús” (obsesión del siglo pasado), al menos el mensaje auténtico de Jesús y alcanzar unos hechos “sucedidos de verdad” que pertenecen a Jesús de Nazaret.

2. ¿Cómo era Palestina en tiempos de Jesús?

Primero, la situación política. Palestina estaba dominada por Roma. La cultura dominante del país era la judía, aunque también se hablaba el griego. Por tanto, era un país cruzado por varias culturas: hebrea, griega y romana. Roma respetaba bastante las particulares e instituciones de los pueblos que dominaban. Había un representante romano para gobernar, con una pequeña guardia. La vida de Jesús se desarrolla en el tiempo de los emperadores Augusto y Tiberio. Herodes el Grande es el rey de toda Palestina cuando Jesús nace. Herodes muere en seguida, dejando a sus hijos su territorio: Herodes Antipas hereda Galilea, y Arquelao Judea. En tiempos de Jesús había también judíos rebeldes, que lucharon por la independencia de Palestina, incluso con las armas. Entre ellos estaban Judas Galileo y los zelotas.

Segundo, la situación social. Palestina se componía de dos grupos sociales: los judíos habitantes en la misma Palestina y los paganos romanos. Había bastantes judíos que vivían en la diáspora, es decir, fuera de Palestina. Dentro del grupo judío había dos orientaciones desde el punto de vista religioso:

Los fariseos: era un grupo religioso al que pertenecían algunos sacerdotes, pero la mayoría eran laicos. Cumplían la ley de Moisés estrictamente. Respetaban las tradiciones (sábado, ritos purificatorios, oraciones, limosnas, diezmos, etc.) Estudiaban la ley de Moisés. Eran influyentes y respetados. Esperaban la futura llegada de un Mesías liberador político. Creían en la resurrección final. Deseaban la independencia de Palestina. No eran amigos de los romanos, aunque vivían con ellos.

Los saduceos: grupo religioso al que pertenecían las familias sacerdotales más importantes. Querían también la independencia, pero vivían sin grandes problemas bajo la dominación romana. Rechazaban las tradiciones orales judías. No creían en la resurrección. Eran ricos.

Otras clases sociales: Las grandes muchedumbres: sencillos, religiosos; los sacerdotes: cuidaban el templo y ofrecían sacrificios; los levitas: ayudaban a los sacerdotes; los guardias del templo: ponían orden dentro del recinto del templo; los escribas: maestros y abogados; los Ancianos: Sus decisiones eran determinantes; los esenios o monjes de Qumran: una especie de orden religiosa; los discípulos de Juan Bautista; los publicanos: unidos con los romanos; cobraban los impuestos; eran ricos y odiados; considerados como pecadores; no cumplían la ley ni las purificaciones; los herodianos: deseaban que la familia de Herodes se hiciera cargo del poder de Palestina; los zelotas: rebeldes y fanáticos contra la dominación romana; nacionalistas, patriotas, creyentes y violentos; querían una nación libre y gobernada en nombre de Dios.

3. ¿Cuáles eran las instituciones religiosas?

La fe israelita se resumía así: fe en un solo Dios, revelado a los Padres, contenida en las Escrituras; Fe en la elección del pueblo de Israel.

Estas son las instituciones religiosas en tiempo de Jesús:

Sanedrín: para asuntos religiosos. Senado compuesto por 65 miembros y presidido por el sumo sacerdote. Formado por sacerdotes, ancianos y escribas, con poder para juzgar y castigar a los que cometían faltas en materia religiosa. Para condenar a muerte necesitaba el permiso del representante romano.

Sinagoga: lugar de reunión de los judíos los sábados para rezar, leer o escuchar la Escritura.

Templo: es el centro de la vida religiosa nacional. Construido y mantenido con el aporte de los fieles. Allí se celebraban los sacrificios.

Fiestas religiosas: El Sábado, que empezaba ya el viernes por la tarde y en el que todo trabajo estaba prohibido terminantemente. La Pascua: fiesta principal que recuerda la liberación de Egipto. Pentecostés: fiesta de la Alianza realizada en el Sinaí entre Dios e Israel.Tabernáculos: acción de gracias por las cosechas y frutos. Día de la Reconciliación: perdón de los pecados de todo el pueblo. Dedicación del templo: aniversario de la dedicación del templo hecha por Judas Macabeo.

Jesús, ¿que relación tenía con estas instituciones sociales, politicas y religiosas? Podemos decir lo siguiente: Jesús era de nacimiento judío. Pertenecía a la clase media baja, por su oficio de artesano. Vivía en una provincia, Galilea. No era de familia sacerdotal. No se manifiesta en él ninguna opción política ni a favor ni en contra de Roma. Habla y se relaciona con hombres de todas las clases sociales: sacerdotes, fariseos, saduceos, pobres, publicanos, prostitutas, enfermos, pescadores, soldados romanos, etc. Desde luego no era esclavo ni mendigo ni jornalero.

CONCLUSIÓN: Que Cristo existió realmente pertenece a la doctrina de lafe, como también pertenece a la fe que Cristo murió realmente por nosotros y que resucitó al tercer día. Ahora bien, la fe en Cristo no es la creencia en un ser atemporal del que hayamos tenido noticia por una experiencia mística, ni, menos aún, es la creencia en un mito o en un símbolo. Nuestra fe en Cristo es fe en una Persona -el Hijo eterno del Padre- que, en un momento preciso de nuestra historia, “se encarnó por obra del Espíritu Santo de María Virgen, y se hizo hombre...” (Concilio I de Constantinopla, a. 381, Symbolum (DS 150). Es, pues, fe en un hombre singular y concreto. Es más, la existencia de Jesús es también un hecho probado por la ciencia histórica, sobre todo, mediante el análisis del Nuevo Testamento cuyo valor histórico está fuera de duda. Cabe también mencionar algunos testimonios antiguos no cristianos sobre la existencia de Jesús, como ya vimos en este capítulo. En el siguiente capítulo ahondaremos más en esto.

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[1] “Stato die ante lucem convenire carmenque Christo quasi deo dicere” (Epistula X, 96).

[2] “Auctor nominis eius Christus Tiberio imperante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat” (Annales XV, 44).

[3] ”Judaeos impulsore Chresto assidue tumultuantes Roma expulit” (Vita Claudii 25, 4).

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/70348/cat/693/-realmente-existio-jesus.html


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