viernes, 19 de octubre de 2018

¿Quién soy yo para juzgar? La pregunta más bien es: ¿Quién te crees que eres para no juzgar?



«¿QUIÉN SOY YO PARA JUZGAR?» LA PREGUNTA MÁS BIEN ES: ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA NO JUZGAR?
Por Álvaro Molina 

Caso hipotético, aunque lamentablemente muy real en muchos casos: «Mi sobrina tiene sexo con hombres casados a cambio de dinero o cosas como celulares, zapatos o ropa nueva. Pero ¿quién soy yo para juzgar? No soy quien para andar viendo la paja en el ojo ajeno. Total que Dios es amor.» 

Cuando se trata de corregir a alguien que está haciendo mal, muchos prefieren callar y, para aquietar sus conciencias, recurren al ya muy conocido y siempre muy mal entendido «no juzgar» que encontramos en San Lucas 6,37. 

"No juzgar" se ha convertido en el tapabocas favorito que el mundo usa para silenciar cualquier opinión que señale alguna situación reñida con la moral, y sobre todo cuando se trata de situaciones de pecado, que ofenden a Dios. De esa forma, "no juzgar" se usa para proponer silencio, y hasta inacción cómplice de parte nuestra ante cualquier tipo de situación. Muchas veces la combinación de mordaza/atadura con que pretenden matizar el no juzgar, va acompañada de otros elementos como "no mirar la paja en el ojo ajeno", o el "respeto humano", el cual intentan usar como barrera para que se permitan toda clase de situaciones, sin que haya el menor cuestionamiento. También está el caso de pretender disfrazar situaciones cuestionables como "derechos". 

Un ejemplo no muy hipotético. «Mi primo, que está casado, tiene una amante diferente cada quince días. Son mujeres hermosas que él conquista con regalos caros. Pero no debo decirle nada porque ¿quién soy yo para juzgar? Total que yo también tengo mis defectos, y además debo respetar su vida privada. Esas son cosas que él debe arreglar con su esposa y uno debe respetar a los demás. Además que él tiene derecho a gastarse el dinero que el gana como a el mejor le parezca.» 

Quienes recurren a «no juzgar» casi siempre desconocen lo que Jesús dice en San Juan 7,24. Algunos, incluso cuando finalmente leen ese pasaje, se cierran totalmente a la razón y huyen a esconderse en su habitación del pánico, que está rotulada con «no juzgar». También recurren al famoso “respeto humano”. Siempre argumentan que hay que respetar, que el respeto es la paz, respeto, respeto y más respeto. El santo cura de Ars, San Juan María Vianney, se refirió al respeto humano con estas palabras: «Maldito respeto humano, que arrastras tantas almas al infierno.» Esas actitudes “respetuosas”, que algunos adoptan ante el pecado, ya sea por cobardía o por complicidad, no son más que parte del arsenal de pretextos para condonar el pecado. Muchos incluso hacen llamado a la tolerancia, perdiéndose por completo en el asunto, ya que el pecado no debe recibir tolerancia alguna. Los cristianos debemos ser siempre tolerantes con todos nuestros hermanos, pero tenemos que ser implacablemente intolerantes contra el pecado. 

Una cosa es el ladrón y otra cosa es el pecado de robar. Una cosa es el homosexual y otra cosa es el pecado del acto homosexual. Una cosa es el adúltero y otra cosa es el pecado del adulterio. El ladrón, el homosexual, el adúltero, y todos los demás pecadores, tenemos las puertas de la Iglesia abiertas, para que cambiemos, para que trabajemos por abandonar el pecado, para que perseveremos en alcanzar la salvación. La Iglesia recibe siempre a los actores, o sea a los pecadores, por muy malos que sean, pero le cierra las puertas a los malos actuares, o sea al pecado. 

Todo aquel que entre a la Iglesia, pero que no abandone el pecado, que no cambie ni busque cómo alcanzar la santidad, perderá su alma y se condenará. Si el ladrón no deja de robar, aunque llegue a misa todos los días, se condenará. A pesar de que la salvación es para todos, Jesús exige un cambio. Sin ese sincero cambio de corazón, no habrá salvación. A eso se refiere Jesús cuando nos dice que debemos volver a nacer, o sea que debemos descartar las cosas viejas que nos sirven de estorbo para alcanzar la salvación, y ser nuevas personas en Cristo (San Juan 3,5-7). 

El pecado es lo que no tiene cabida dentro de la Iglesia. Al pecado siempre se le cerrará la puerta. Además, el pecado siempre debe ser señalado, con caridad, para corregir al pecador de forma fraterna, a fin de ayudarle a salvarse. 

Si alguna vez te preguntaste «¿Quién soy yo para juzgar? Más bien pregúntate por qué no habrías de juzgar. Nosotros podemos y debemos juzgar las acciones y, de llegar a la conclusión de que se trata de pecados, debemos corregir fraternalmente a nuestros hermanos, y debemos llamar al pecado por su único nombre: pecado. Debemos evitar los eufemismos que pretenden presentarnos el pecado bajo la falsa protección del "respeto" o bajo el disfraz de "derechos". 

El único juicio que tenemos prohibido es el de condenar a un pecador. No tenemos la autoridad para excluir a nadie de la Iglesia, sin importar cuál sea su situación. No podemos cerrarle la puerta a un pecador solo porque nos escandaliza el tipo de pecado que lo tiene esclavizado. Debemos perdonar, una y otra vez, y debemos perseverar en la corrección. No podemos abstenernos de decirle a un alcohólico que embriagarse es pecado. Tenemos que decírselo, y tratar de ayudarle en lo que se pueda. No podemos simplemente callarnos y pensar «¡Es un borracho, irá directo al infierno!». En San Lucas 6,37 tenemos prohibido hacer esa clase de juicios en contra de nuestros hermanos. Y también tenemos prohibido contemplar de lejos a nuestros hermanos que estén sumergidos en pecado. En San Juan 7,24 tenemos la orden de juzgar el pecado, para salvar al pecador. 

Si te preguntas «¿Quién soy yo para juzgar?» Recuerda que la pregunta más bien debe ser: Y tú, ¿Quién te crees que eres para no juzgar? Recuerda estos pasajes: 

San Juan 7,24:
«Juzguen con juicio justo.» 

Ezequiel 33,7-9:
«A ti, también, hijo de hombre, te he hecho yo centinela de la casa de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte. Si yo digo al malvado: «Malvado, vas a morir sin remedio», y tú no le hablas para advertir al malvado que deje su conducta, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre yo te pediré cuentas a ti. Si por el contrario adviertes al malvado que se convierta de su conducta, y él no se convierte, morirá él debido a su culpa, mientras que tú habrás salvado tu vida.» 

Levítico 19,17:
«No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con pecado por su causa.» 

Santiago 5,20:
«Sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma [la del pecador] de la muerte y cubrirá multitud de pecados» 

San Mateo 18,15:
«Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.» 

Gálatas 6,1:
«Hermanos, aun cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado.» 

Recuerda que tenemos terminantemente prohibido juzgar al pecador, pero tenemos la obligación ineludible de juzgar y condenar al pecado, y también tenemos el deber de usar la corrección fraterna, para salvar el alma del pecador.


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2 comentarios:

  1. Muy buen articulo, que por una expresión de un hombre de Dios me había perturbado.

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  2. Comprendo a Poncho Torres, pero no se puede defender lo infedendible, JESUS tiene que ganar en nuestro Corazon y no el error. Ser humildes y aceptar la Verdad de Cristo nos lleva al cielo y no al infierno, asi tambien fue duro para muchos Judios aceptar que Cristo es el Hijo de Dios, mas aquellos que no creyeron en El lo mataron. Pero estos versiculos nos demuestran que Dios no miente, Mateo 1:18 "Y el nacimiento de Jesucristo fué asi:Que siendo Maria su madre desposada con Jose, ANTES que se JUNTASEN, se hallo haber concebido del Espiritu Santo". Y tambien Mateo 1:25 " Y no la CONOCIO hasta que pario a su hijo primogenito: y llamo su nombre JESUS."
    Maria y Jose se unieron en matrimonio para tener mas hijos e hijas.
    Si Maria estaba preparada para no tener marido entonces ¿Porque se queria casar con Jose? Si, para formar familia y tener hijos.
    ¿Tenian planes de casarse Maria y Jose? Si, como novios planeaba eso. Si ya la CONOCIA y se IBAN a CASAR, entonces ¿Porque dice que no la CONOCIO hasta que dio a luz a su primer hijo? Porque se JUNTARON y CONOCER aqui significa que tuvieron Relacion Marital.
    ¿Quien les dijo que es pecado casarse, seguro que la apostasia que ocurrio en la iglesia de Cristo como lo dice 1a Timoteo 4:1-5 Y hasta el dia de hoy siguen practicando Prohibir Casarse y Abstenerse de Alimentos.
    Pero en la iglesia verdadera de Cristo los Obispos tienen que estar casados, marido de una sola mujer y tener hijos en sujecion y ademas de otros requisitos como lo MANDA DIOS en 1a Timoteo 3:1-7.
    Ciertamente Dios no se equivoca, se ahorrarian tantas Demandas de Abusos de Niños.
    Busquen la iglesia de Cristo para ser añadidos a ella para ser salvos,Hechos 2:47 Y Conviertanse al Señor Hechos 2:38.
    No luchen Contra Dios, hasta Jose queria dejarla en SECRETO a Maria, pero Dios le dijo que no la dejara porque lo que habia en ella era Obra del Espiritu Santo, IMAGINENSE, JOSE QUERIA DEJAR A MARIA. Pero se juntaron despues que nacio JESUS para tener mas hijos.
    Otro ejemplo de CONOCER para indicar que se refiere a tener mas hijos, Genesis 4:25" Y CONOCIO de nuevo Adam a su mujer , la cual pario un hijo, y llamo su nombre Seth: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otra simiente en lugar de Abel, a quien mato Cain."
    Amen, mas claro Dios no puede ser, si queremos ser humildes y que Cristo gane en nuestro Corazon y no el ERROR.
    Ven Señor Jesus pronto, la iglesia de Cristo te espera.
    Amen.

    Responder

    Unknown9 de octubre de 2019, 21:48
    Que lamentable que estan quitando articulos como el Bautismo de Niños que no se encuentra en la biblia.
    ¿Muestrame un bautismo de niños en la biblia?
    y yo te mostrare el bautismo de una persona adulta obedeciendo el evangelio
    Hechos 8:26-40"....Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anuncio el evangelio de Jesus. Y llendo por el camino , llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco:He aqui agua; ¿que impide que yo sea bautizado?
    Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mando parar el carro: y descendieron AMBOS al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizo. Y como subieron del agua, el Espiritu del Señor arrebato a Felipe; y no le vio mas el eunuco, y se fue por su camino gozoso....
    Tan hermoso y sencillo es la palabra de Dios para entenderlo.
    "LOS NIÑOS NO TIENE PECADO, PORQUE EL PECADO SE HACE, NO SE NACE CON EL" Las cartas del apostol Juan dice que el "pecado es infraccion de la Ley" O sea es una desobediencia a la ley de Dios. Y si quieren citar a Salmos 51:5 dice"..Y en pecado me concibio mi madre.." Nacio en tiempo de pecado y de maldad David. NO dice que nacio David CON pecado, es muy diferente. Mas bien David dice Salmo 51:4 " A ti,a ti solo he pecado Y he HECHO lo MALO delante de tus ojos".Asi David NO NACIO con pecado, pero HIZO pecado cuando ya crecio y supo el bien y el mal. Amen

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