¿La Iglesia aprueba las corridas de toros?

                     


Una de las preguntas que a menudo se me hace es si la Iglesia aprueba las corridas de toros.

La respuesta a esta pregunta es clara: no, la Iglesia no aprueba las corridas de toros. A lo largo de la historia, varios papas han condenado esta práctica por considerarla cruel e inhumana. El Papa Pío V, en el siglo XVI, emitió una bula papal llamada "De Salute Gregis Dominici" en la que condenaba las corridas de toros y otras actividades crueles hacia los animales. En esta bula, el Papa afirmaba que estas prácticas eran contrarias a la caridad y a la justicia.

Además, el Papa Pío IX también condenó las corridas de toros en su encíclica "Quemadmodum Deus" en 1870. En esta encíclica, el Papa afirmaba que las corridas de toros eran una forma de crueldad y violencia hacia los animales y que no estaban en línea con los principios cristianos de amor y compasión hacia todas las criaturas de Dios.

En su encíclica Laudato si' el Papa Francisco condena toda forma de maltrato animal. El Papa afirma que los animales son objetos de la divina Providencia (pregunta 221): “Cuando uno lee en el Evangelio que Jesús habla de los pájaros, y dice que «ninguno de ellos está olvidado ante Dios » (Lc 12,6), ¿será capaz de maltratarlos o de hacerles daño?”.

La posición de la Iglesia sobre las corridas de toros se basa en su enseñanza sobre el respeto y la protección de la vida y la dignidad de todas las criaturas de Dios. La Iglesia enseña que los animales son seres creados por Dios y que tienen su propio valor intrínseco. Por lo tanto, cualquier forma de maltrato o crueldad hacia los animales es considerada moralmente incorrecta.

La Biblia también nos ofrece una base para esta enseñanza. En el libro del Génesis, se nos dice que Dios creó a los animales y los puso bajo el cuidado del hombre (Génesis 1,26). Esto implica una responsabilidad de cuidar y proteger a los animales, no de maltratarlos o usarlos para nuestro entretenimiento.

En el libro del Proverbios, se nos dice que "el justo cuida de su ganado" (Proverbios 12,10). Esto nos muestra que la preocupación por el bienestar de los animales es un aspecto importante de la vida justa y virtuosa.

Además, Jesús nos enseñó a amar y cuidar a todas las criaturas de Dios. En el Evangelio de Mateo, Jesús nos dice que Dios cuida incluso de los pájaros del cielo y que nosotros, como hijos de Dios, también debemos cuidar y valorar a todas las criaturas (Mateo 6,26).

Por lo tanto, basados en la enseñanza de la Iglesia, en las condenas papales históricas y en la enseñanza bíblica, podemos afirmar que la Iglesia no aprueba las corridas de toros. Esta práctica va en contra de los principios cristianos de amor, compasión y respeto hacia todas las criaturas de Dios.

Es importante recordar que la posición de la Iglesia sobre las corridas de toros no se trata simplemente de una opinión personal o subjetiva, sino que está basada en una reflexión teológica y ética profunda. La Iglesia busca promover una visión integral del ser humano y de la creación, en la que todas las criaturas sean valoradas y respetadas como dones de Dios.

Autor: Padre Ignacio Andrade. 

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