viernes, 13 de abril de 2018

¿Por qué representamos a Dios como un anciano?


¿POR QUÉ REPRESENTAMOS A DIOS COMO UN ANCIANO?
Por Yasmin Oré y Jesús Urones

Sabemos que Dios es invisible y así lo enseña la Biblia, pero muchas veces es representado como un hombre mayor.

Un tema clásico en la apologética católica es el tema de las imágenes sagradas y la idolatría. Se trata de un tema debatido cientos de veces con los hermanos separados y las sectas, del que ya hemos hablado en este blog en otras ocasiones. Sabemos que a Cristo no hay problema de representarle porque Él se hizo carne (Juan 1,14) y por tanto, desde el momento en que se encarnó es posible hacer una imagen de Él. Sin embargo, este tema implica también responderse a lo siguiente: ¿podemos representar a Dios?

El Deuteronomio nos dice:

Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Yavhé habló con vosotros de en medio del fuego. Deuteronomio 4,15

Según esta cita, si la interpretamos literalmente Yahvé no podría ser representado, al menos no en ese momento para el pueblo judío ya que no se mostró bajo ninguna figura cuando habló con Moisés. Pero entonces, ¿Por qué la Iglesia ha ido representando a lo largo de la historia a Dios Padre como un anciano? Intentaremos dar una respuesta a esta pregunta a lo largo de todo este artículo.

El Espíritu Santo y Dios Padre en el Arte:

En la historia del arte sacro, las representaciones más comunes que podemos encontrarnos del Espiritu Santo son en forma de Paloma y en forma de lenguas de fuego, basadas ambas en pasajes bíblicos: Mateo 3,16; Marcos 1,10; Lucas 3:22; Hechos 2:1-4. Al Padre eterno se le suele representar como varón anciano y como una mano que brota de una nube en dirección a la tierra.

Concretamente desde el siglo XII se ha representado al Padre eterno como “Anciano” cuando se trataba de representar a la Santísima Trinidad, cuando se intentaba representar las tres personas que lo forman: Padre, Hijo y Espíritu Santo, de izquierda a derecha. Otras veces podemos encontrar al Padre representado como un “Anciano “cuando se intenta dibujar la Encarnación del Verbo, dibujando en este caso al Padre como un anciano, de medio busto, del que salen los rayos. Finalmente, se ha dibujado al padre como Anciano al representar las escenas del bautismo del Señor en el rio Jordán, con unas características similares a las de la encarnación. En este caso el arte quiere sustituir la voz del Padre (Mateo 3,17) por su efigie.

La otra forma de representar al padre es “como mano que surge de la nube” es con toda seguridad la forma más antigua de representarle, y generalmente se usa en la Ascensión del Señor, la Anunciación o en Pentecostés. La representación más antigua que tenemos de esta forma es del año 400 d.C en una tablilla de marfil encontrada donde se representa la ascensión del Señor a los cielos.

¿Tienen argumentos bíblicos estas representaciones?

Nos vamos a centrar en el dibujo de Dios Padre como anciano, la mano de la nube, puede estar inspirado en pasajes bíblicos que hablan de la mano de Dios en sentido antropomórfico de protección ( 1 Pedro 5,6 Salmo 144:7). Pero ¿que pasajes bíblicos nos enseñan que Dios Padre se ha manifestado como anciano?

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia;su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Daniel 7:9

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Daniel 7:13

Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. Ezequiel 1,26-28

En estos dos pasajes del libro de Daniel se aparece una figura misteriosa al profeta, un “anciano de días” que según la interpretación de la Iglesia latina será el Padre, o lo que es lo mismo la primera persona de la Santísima Trinidad. Es fácil observar que en tiempos de Moisés Dios no se había aun manifestado de ninguna forma, más que en zarza ardiendo, sin embargo, en los tiempos del profeta Daniel, se manifiesta como anciano, y esta manifestación será usada para luego hacer ilustraciones de las profecías del Antiguo Testamento. Por tanto si podemos encontrar un argumento bíblico interesante para representar al Padre como un anciano y se trata de la visión que tuvo el profeta Daniel. Si vemos el versículo 13 nos habla del hijo del hombre, que podemos entender como una alusión a Jesucristo, que fue llamado en multitud de ocasiones “hijo del hombre” (Mateo 8:20; Mateo 10:23; Lucas9:44; Juan 13:31 etc) y “el Anciano de Dias”, que al no ser Jesucristo, no queda otra opción que sea el Padre.

¿Existen bases históricas y doctrinales que nos enseñen esto?

Podemos afirmar que la representación de Dios Padre o no representarlo desde el siglo II ha sido un tema discordante entre la Iglesia griega y la Iglesia latina, por ello es que es fácil encontrar posiciones a favor de representar al padre en la Iglesia latina, y también padres de la Iglesia griega que se opondrán a dicha representación. Será en occidente con el gran San Agustín con el que se comenzará a ver al anciano de días como la manifestación de Dios Padre y como una posible forma de representarlo:

"Ignoro cómo interpretan mis adversarios aquella visión en la que el Anciano de días se aparece a Daniel, y de quien el Hijo del hombre, por nuestro amor humanado, recibe el reino, diciéndole en los Salmos: Tú eres mi Hijo, yo te engendré hoy; pídeme, y las gentes serán tu heredad128; y: Todo lo sujetó bajo sus pies129. Si el Padre, dador del reino, y el Hijo, que lo recibe, se aparecieron en figura corporal a Daniel, ¿cómo pueden decir que el Padre jamás se manifestó a los profetas, y, por consiguiente, que es el único invisible a quien nadie vid ni puede ver?130

He aquí la narración de Daniel: Estuve, dice, mirando hasta que fueron colocados los tronos y el Anciano de días se sentó; su vestido era blanco como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana limpia; su trono, llama de fuego; y las ruedas, fuego abrasador. Un río de fuego corría ante él. Millares de millares le servían y millones de millones le asistían. El juez se sentó y tos libros se abrieron, etc. Y poco después: Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo a uno como Hijo del hombre, y se llegó hasta el Anciano de días y fue presentado a éste. Y le fue dado el principado, la gloria, el honor y el reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su señorío, señorío eterno, que no pasará, y su imperio jamás desaparecerá131.

He aquí un Padre que da y un Hijo que recibe un imperio eterno, y ambos se presentan al profeta en forma visible. Luego no hay inconveniente en admitir que el Dios Padre se apareció de esta manera a los mortales." (San Agustín, La Trinidad Libro II, capitulo 18)

"Empero, la naturaleza, substancia, esencia o como quiera que se denomine el ser mismo de Dios, no puede verse corporalmente; no obstante, por intermedio de la criatura, a Él sujeta, puede aparecerse a los sentidos de los mortales, en especie o semejanza corporal, no sólo el Hijo y el Espíritu Santo, sino también el Padre." (San Agustín, La Trinidad Libro II capitulo 18)

Pero incluso ya antes que San Agustín, en la obra “Constituciones apostólicas” identificaban al Anciano de días con el Padre:

Y Zacarías dice: He aquí, tu Rey viene a ti, justo, y teniendo salvación ; manso, y montado sobre un asno, y sobre un potro, el potro de un asno. Daniel le describe como el Hijo del hombre venir al Padre , y recibiendo todo el juicio y el honor de Él. (Constituciones Apostólicas Libro V cap 20)

Está muy claro se refiere al capítulo 7 de Daniel, identifican al Hijo del hombre con Cristo, y al Padre con la otra figura corpórea del relato, el Anciano de Días.

Finalmente citaré a San Jerónimo que también identifica al hombre de Ezequiel y al Anciano de Días de Daniel como el Padre:

“Porque se deduce que en Daniel el que está sentado es Dios Padre y le es presentado el Hijo del hombre para que el entregue el reino” (San Jerónimo Comentario a Ezequiel Lib I Cap 1, PL 25,29-30)

Con todo esto podemos dejar claro que ya desde el siglo IV en adelante se admitía que el padre se había manifestado como ser humano, y que por tanto es posible darle una representación pictórica o escultórica. Sin embargo los primeros concilios y aquellos que trataron el tema de las imágenes no hacen referencia alguna a representar la Trinidad o al Padre, será a finales del siglo XVII cuando encontremos la primera disposición magisterial clara sobre el tema, por parte de Alejandro VIII quien al condenar los errores jansenistas, declara: “ es licito al cristiano colocar en el templo la imagen de Dios Padre sentado” (Decreto del Santo Oficio del 7 de diciembre de 1690) esta será por tanto la primera declaración dogmática sobre el tema que emite Roma.

Todo esto nos lleva a concluir que existen bases bíblicas, patrísticas y magisteriales para representar a Dios Padre como un anciano, teniendo en cuenta que él no es un anciano, el único que adquirió naturaleza humana fue la segunda persona de la Trinidad, Jesucristo, se trata simplemente de una “manifestación de Dios”, como “la paloma”, “las lenguas de fuego” etc., pero que se hacen todas ellas por motivos pedagógicos, para enseñar el evangelio al pueblo de una forma más fácil y visual.


Cortesía de nuestra página hermana Convertidos Catolicos-Religion en Libertad


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