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¿Ocultismo y brujería dominan la nueva película de Dr. Strange? «Haciendo de los satanistas los héroes»



Hoy en día, millones de niños e incluso muchos cristianos están siendo adoctrinados con la idea de que es algo normal canalizar otros reinos y entidades que, en última instancia, son demonios. A decir verdad, la brujería y el ocultismo se han convertido en algo tan común que la gente ya no parece escandalizarse por su flagrante presencia.

Joe Schimmel, párroco principal de Blessed Hope Chapel en Simi Valley, CA dijo a CBN News que la última película de Marvel, Doctor Strange en el Multiverso de la Locura está «sobrepasando los límites» al «hacer que los satanistas sean los héroes».

Schimmel dijo que Marvel mezcla temas cristianos para hacer que la película parezca correcta, «haciendo que los malos tengan elementos de Cristo. Muchos cristianos están bajando la guardia, sin darse cuenta de la oscuridad».


El párroco, que también es director de documentales, explicó que el enfoque anti-Dios y los mensajes malvados en las películas de Marvel y los DC comics son obvios.

«Está a la vista. Están influyendo en las familias y en los niños. Nuestros padres crecieron con los cómics. Ahora, son superhéroes pero no son los mismos cómics de entonces… se han vuelto mucho más oscuros», dijo a CBN News.

«Dios utiliza historias y canciones en las escrituras. Jesús enseñó a través de historias. Tenemos que asegurarnos de que nos ponemos la armadura de Dios y de que discernimos … para no ser ignorantes de las artimañas de Satanás».

La nueva película del Multiverso de la Locura está repleta de innumerables escenas de los héroes lanzando hechizos, utilizando métodos ocultistas y elementos religiosos orientales, e interactuando con demonios. Pero una de las escenas más suaves está siendo calificada como especialmente de sacrilegio por los cristianos que la han visto. En la escena, el Dr. Strange pasa su mano por una copa que convierte el agua en vino, haciendo que el hechicero que lanza el hechizo parezca Jesucristo.

Dr. Strange se inspira en un satanista de la vida real

Schimmel señaló las similitudes entre el Dr. Strange y el controvertido ocultista de la vida real, Aleister Crowley.

«El propio Doctor Strange, mucha gente desconoce que fue creado a imagen y semejanza de Aleister Crowley, conocido como el hombre más perverso de la tierra», dijo. «El Doctor Droom entonces se reencarnó. Si nos fijamos en la historia, es un inglés, un brujo, se descubre a sí mismo, sintetiza el ocultismo. Utiliza un tercer ojo para practicar su magia».

Schimmel continuó: «Se trata de un satanista declarado que ha sido convertido en superhéroe por Marvel».

Es una guerra espiritual

Focus on the Family’s PluggedIn.com está de acuerdo en que esta última película de Marvel está inundada de brujería.

Su crítica dice: «Juntos el Dr. Strange y la Bruja Escarlata en una película, ¿y sabes lo que obtienes? Magia. Mucha, mucha magia. Y no estamos hablando de hechizos al estilo del Señor de los Anillos. La magia que vemos en esta película se siente tan oscura y oculta como cualquier cosa que hayamos visto en el Universo Cinematográfico Marvel».

«El Multiverso de la Locura establece una distinción entre la hechicería que utiliza el Dr. Strange y la brujería que practica Wanda. Pero, al parecer, ambos pueden utilizar el mismo tipo de libros de hechizos, dos de los cuales desempeñan un gran papel en la película. Vemos a ambos lanzar un número vertiginoso de hechizos».

Cuando se le preguntó cuál es la mejor manera de que los cristianos entiendan la naturaleza demoníaca de estos personajes, el pastor Schimmel dijo que debemos mirar la Palabra de Dios.

«Él es el que hará que todo sea correcto», dijo a CBN News. «Es una guerra espiritual. Como cristianos, tenemos que ser siempre diligentes para proteger a nuestros hijos. Se supone que debemos odiar el mal y amar a Dios… renunciar a las obras de las tinieblas».

La guerra de Marvel y DC contra Dios

El padre Schimmel, fundador de Good Fight Ministries, publicó recientemente la primera entrega de un documental de siete partes, titulado Marvel and DC’s War on God.

La serie destaca cómo los populares cómics, y las películas que han generado, están llenos de temas anticristos que glorifican la violencia, la perversión sexual, la blasfemia y el ocultismo.

The Anti-Christ Agenda es la primera entrega de la serie.

Schimmel dice que la serie pretende arrojar luz sobre el contenido siniestro de estas películas y cómics.

«Estamos llamados a exponer la maldad que está ocurriendo. Hacer saber a la gente que necesita ponerse la armadura completa de Dios, guardar sus corazones y mentes», dijo. «Evalúen lo que están viendo. Sosténganlo con la lente de las Escrituras. Protejan nuestros corazones, familias e iglesias. Levanten todo esto a la luz de Cristo. Jesús es el último superhéroe».

Schimmel añadió: «Creemos que podemos señalar a los superhéroes y señalar a la gente a Jesús como el superhéroe definitivo».

Escritores admiten haber participado en actividades demoníacas

Por último, explicó que algunos de los principales escritores de cómics han admitido de hecho que utilizan la seducción, la manipulación, el ocultismo y la Biblia para influir en los niños para que vean a Dios de una manera distorsionada.

«Lo que hemos hecho es examinar a los guionistas, los directores y las visiones del mundo y lo que intentan transmitir», dijo a CBN News. «¿Cuál es la visión del mundo del escritor y del director y cuál es el mensaje? ¿Qué intentan comunicar?».

Schimmel señaló que los tres principales escritores de cómics son Alan Moore, Grant Morrison y el difunto Stan Lee. «Moore afirma que ha contactado con un demonio de las artes visuales y canaliza mientras escribe. Morrison contactó con el reino espiritual y se inspiró en estos espíritus. Les dice a los niños que se puso en contacto con los demonios… para practicar rituales».

Schimmel explicó que muchos padres ni siquiera se dan cuenta de lo que ocurre.

«Tenemos que tener cuidado con lo que entra por las puertas de los oídos y los ojos de nuestros hijos», concluyó.

Era “bruja”, tuvo una conversión y el demonio quiso castigarla



Aunque a veces parezcan inocuas las prácticas relacionadas con el ocultismo, como el tarot, la hechicería y en especial el llamado New Age -o Nueva Era-, son en realidad pecados graves, pues significan apartar nuestra confianza de Dios y depositarla en pensamientos mágicos, lo cual atenta directamente contra el primer mandamiento, “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.

Incurrir en estas prácticas es, en suma, rechazar la luz de Dios, que alumbra el camino de nuestra vida cristina, e inmiscuirse en terrenos oscuros, como le ocurrió a Luisa Lomelí, una mexicana que durante 15 años fue maestra del Feng Shui, una variante New Age de brujería china.

En una entrevista concedida a Jamie Duarte, Director del Centro de Investigaciones sobre Nueva Era, Luisa relata las terribles consecuencias de haberse movido durante tantos años en los terrenos del ocultismo.

Por los caminos del mal

Luisa Lomelí nació en el seno de una familia católica, recibió el Bautismo, hizo su Primera Comunión y fue a un colegio católico; sin embargo, no desarrolló ningún interés por profesar la religión. Y no tardó en dar sus primeros pasos en el ocultismo y el New Age.

Cuenta que comenzó con programación neurolingüística, reiki, sanación y prontamente se hizo consultora de Feng Shui, “sanando” los espacios: la tierra, las casas, etcétera. Y sin percatarse, ya estaba totalmente metida en el ocultismo.

Una excelente “bruja”

Debido a su rápido avance en la aplicación de dichas prácticas, pronto llegó a tener fama de una excelente “bruja” -como se les conoce en el medio-. Ella en realidad creía estar ayudando a la gente que solicitaba sus servicios, pero al tiempo descubriría que estaba haciendo todo lo contrario.

“No te imaginas que estás metiendo a la gente en cosas terribles -dijo Luisa a Jaime Duarte, como parte de dicha entrevista-: estás consagrando la casa y las personas a Satanás”.

Luisa vivió años de un aparente éxito, pero mientras mejor le iba trabajando sobre dichas prácticas, más fracasada se sentía. “Gané mucho dinero que nunca pude disfrutar -dice-. Satanás se encarga de quitártelo todo y de que vivas en la miseria. A veces no tenía ni para comer, todo era para viajes por todo el mundo y perfeccionar la técnica”.

Fuera de control

Cada vez más afectada por lo que ella creía que eran energías negativas, Luisa llegó a participar en un curso para alcanzar la clarividencia, donde a través de ciertos rituales podría obtener poderes, ver más allá de la realidad y acceder a conocimientos ocultos.

En una de las sesiones fue víctima del llamado “síndrome de kundalini”, un dolor que puede ir acompañado de brotes psicóticos: la sensación de entrar y salir de dimensiones sin control, escuchar voces o tener experiencias extrasensoriales, así como sentir hormigueos continuos.

“Yo era una bruja… Me contaminé completamente. Cuando toqué fondo dejé de trabajar, sufría cosas terribles y a las 3:00 de la noche sentía que algo me atrapaba. Fui a ver miles de brujos y chamanes, pero no encontraba quien me sanara”, relata.

De vuelta a la fe

Luisa relata que, debido a la situación que vivía, pidió consejo a una “bruja”, lo cual, paradójicamente, la encaminó de regreso a la fe. Esta “bruja” le recomendó acudir a la Iglesia y pedir que le “impusieran los evangelios en latín”.

Cuenta que en el momento en que entró a la Iglesia experimentó algo impactante: era muy feliz y no podía dejar de llorar; sintió que en la Eucaristía había un milagro, y cuando finalizó la Misa le dio miedo salir de la Iglesia. Sintió que Dios estaba realmente ahí.

Aquel día -relata-, permaneció horas en la iglesia. Comenzó a ir a Misa con frecuencia, y más adelante aprendió a rezar el Rosario. Sin embargo, aún continuó con sus prácticas, cursos y materiales de la New Age.

Hasta que un día, en que volvió a sentir los hormigueos, Luisa dijo que ella pertenecía a la iglesia, y los demonios comenzaron a atacarla: le sucedían cosas horribles.

Así pudo abandonar el New Age

Cuando tomó consciencia de que había abierto puertas que nunca habría imaginado, Luisa se confesó, y el sacerdote le mandó rezar un Rosario. Ella comenzó a rezar siete Rosarios diarios, permanecía en la Iglesia toda la mañana. “Pasé años con muchos exorcistas, y poco a poco empecé a tener mi corazón en la Iglesia”, afirma.

Asegura que en aquel proceso de conversión le sucedían cosas terribles, que más tarde llegó a la conclusión de que eran cosas del demonio, que intentaba hacerla pensar que era equivocado el camino que estaba tomando.

Ahora, Luisa alerta a las personas para que no cometan el error de involucrarse en esas prácticas ocultas, y agradece “la recompensa de un Dios que no se deja ganar en bendiciones”, como la conversión de su familia, el fin de sus ataques espirituales, y el trabajo que consiguió como asesora y acompañante de familias desde la fe.

Amarres de amor. ¿Puedo atar a una persona para siempre?



Una vez, mientras escuchaba en la radio a una señora que daba a su auditorio lecciones prácticas de seducción y a otra más que hablaba sobre los amarres de amor, yo me puse a concebir ideas como éstas, que me endilgaba a mí mismo:

“No hay manera de provocar el amor, no hay ninguna manera. Aquí la cosmética no sirve de nada. Se ama o no se ama, se gusta o no. Si comprendiéramos esto, el mundo aún tendría esperanzas de durar”.

Pero se producen zapatos, camisas, perfumes, potingues, corbatas, pulseras, abrigos y autos a ritmos vertiginosos con el único fin de hacernos creer que se puede, con eso, impresionar o seducir a los demás.

¿La seducción provoca el amor?

La sabiduría de la vida consiste, sin embargo, en no engañarnos. ¿Qué puede hacer un auto, un perfume o un lápiz labial para suscitar el amor?

El amor es gracia, puro don, y el que crea poder provocarlo o producirlo quedará siempre al final con un palmo de narices. Saber esto, aceptar esto, tendría que hacernos más naturales, y también más resignados.

La señora de la radio hablaba ahora de lencería erótica, y yo no pude menos de esbozar una sonrisa dolorosa.

¡Si poniéndonos todas esas cosas pudiéramos ser un poco más amados, qué fácil sería la vida! Todos nuestros problemas se reducirían entonces a saber qué colores nos hacen parecer más atractivos…

¿Se puede atar a una persona?

En otra sección del mismo programa –es decir, diez minutos más tarde–, una invitada de honor –bruja de profesión– hablaba de amarres de amor y cosas por el estilo. Por lo menos, eso decía: amarres aquí, amarres allá… Recuerdo, más o menos, sus palabras:

–Estimada amiga que me escuchas: no te fíes demasiado en ti misma; o, por lo menos, no te confíes. ¡Hay por lo menos diez mujeres a tu alrededor que ya le han echado el ojo a tu marido! Y, claro, ya sabes: con los hombres no hay remedio… Tienes, pues, que recurrir no sólo a la seducción, sino también a los poderes sobrenaturales para tenerlo bien quietecito a un lado tuyo. ¿Cómo vas a permitir que te lo quiten otras? Mira, si quieres sujetarlo a ti , te explico lo que tienes que hacer…

Y entonces yo cambié de estación. ¡Como si se pudiera retener a alguien a base de hechicerías! Los embrujos nada pueden contra la libertad…

Querer enmendar el plan de Dios

Mi madre casi no se maquillaba –escribe Tahar Ben Jelloun en un hermoso libro autobiográfico–. Nunca se compró una barra de labios de marca. Cuando gozaba de buena salud, utilizaba un producto artesano que le coloreaba excesivamente de rosa las mejillas. Ella no sabe lo que es el maquillaje, los polvos para la cara ni las cremas antiarrugas. Le contaron que una de sus sobrinas se había retocado la nariz y el pecho. Se rió y pidió a Dios que la perdonara. ¿Cómo enmendar la obra de Dios? Aquello era una herejía. Luego añadió: ‘¡Por eso ha envejecido de pronto, es un castigo divino!’ ” (Mi madre).

Quizá la madre del escritor exagerara un poco, pero en su queja hay un fondo de verdad; en efecto, ¿cómo cambiarnos a nosotros mismos?, ¿cómo enmendarle la plana a Dios? No, no, no se trata de tomárnosla contra los perfumes o los maquillajes; se trata, humildemente, de no esperar demasiado de ellos, de no exigirles lo que de ningún modo pueden darnos.

¿Queremos ser amados? Pero en esto los embrujos tampoco sirven de nada. En realidad, para ser amados sólo existe un remedio: hacerse amables, hacernos dignos de amor.

El P. Juan Jesús Priego es director de Comunicación de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.



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