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La proliferación de la nueva religiosidad peligro de la Fe


LA PROLIFERACIÓN DE LA NUEVA RELIGIOSIDAD PELIGRO PARA LA FE
Por: P. Jacome, Director de la Escuela de la Fe

La Vacuna contra las sectas

Introducción

Es un hecho patente e incon­testable que estamos asis­tiendo a una verdadera cri­sis de la fe con la aparición de las nuevas formas de religiosidad alternativas que confunden y seducen a tantas almas incautas. Chesterton resumía muy bien este fenómeno de la siguiente forma: "desde que los hombres han dejado de creer en Dios, no es que no crean en nada. Ahora creen en todo".

Estamos asistiendo a un verdadero despertar de nuevas religiosidades que día a día van ganando terreno en la conquista de las almas, y de las conciencias de las personas. Se trata de un auténtico supermercado de religiones que ofrecen atractivas ofertas seductoras, auténticos paliativos espirituales para llenar un profundo vacío espiritual. No solamente me refiero al fenómeno de las sectas fundamentalistas, sobre todo al creciente aumento del esoterismo y de las ciencias ocultas (quiromancia, cartomancia, astrología, cartas astrales, cábala, teosofía, espiritismo, brujería y satanismo).

Seguramente cada uno de Uds. conocerá a personas, incluso familiares, que participan de alguna manera en alguno de estos movimientos religiosos. Lo peor de todo es que actualmente se está dando un tremendo sincretismo religioso entre la fe católica y otras creencias. Así tenemos a personas que se dicen católicas, pero que asisten a sesiones de espiri­tismo, o aquellas otras que dicen que no se confie­san porque ellos se arreglan direc­tamente con Dios. Esto crea un caos religioso y una vi­vencia inauténtica de la fe católica. A estos se les podría llamar católicos me­diocres, tibios, relajados porque viven un estilo de catolicismo caricaturesco que dista mucho del auténtico perfil ca­tólico delineado en el Evangelio.

Tomando como fuentes de inspira­ción Iglesia en América y la carta pas­toral de los obispos Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos, intentaré hacer un breve análisis de este fenómeno religioso, para sugerir en un segundo momento algunas propuestas de acción a fin de colaborar activamente en la nueva evangeliza­ción tan deseada por Juan Pablo 11.

Análisis de la situación

El fondo del problema es el relativismo filosófico y teológico que invade cada vez más la conciencia de los creyentes. Ya no existen verdades absolutas, seguras, puntos de referen­cia inamovibles doctrinalmente. Cada uno se inventa sus propias verdades a conveniencia personal. Hoy día, por ejemplo, se cuestionan los principios fundamenta­les de la fe y de la moral católica: que la Iglesia sea una, santa, católica, apostólica y ro­mana; la infalibili­dad del Papa, el derecho a la vida del no nacido, la familia como núcleo esencial de vida y desarrollo humano.

Ya en el terreno de las religiosida­des alternativas algunos dicen que da igual pertenecer a tal o cual iglesia, al fin y al cabo todas tienen un mismo origen y conducen a Dios. Otros fre­cuentan cursos de superación perso­nal aparentemente inofensivos, pero que van minando los principios funda­mentales de la fe.

La acción proselitista, que las sec­tas y nuevos grupos religiosos desa­rrollan en no pocas partes de México, es un grave obstáculo para el esfuer­zo evangelizador. La palabra "proseli­tismo" adquiere aquí su sentido nega­tivo porque estamos ante un modo de ganar adeptos no respetuoso de la li­bertad de aquellos a quienes se dirige su insidiosa propaganda religiosa. La Iglesia católica censura el proselitismo de las sectas y, por esta misma razón, en su acción evangelizadora excluye el recurso a semejantes métodos. Al proponer el Evangelio de Cristo en toda su integridad, la actividad evangelizadora ha de respetar el san­tuario de la conciencia de cada indivi­duo, en el que se desarrolla el diálogo decisivo, absolutamente personal, en­tre la gracia y la libertad del hombre.

Recordemos también que respecto a las religiones no cristianas la Igle­sia católica no rechaza nada de lo que en ellas pueda haber de verdadero y santo. Subraya los elementos de ver­dad dondequiera que puedan encon­trarse, pero a la vez testifica la nove­dad de la revelación de Cristo, custo­diada en su integridad por la Iglesia Católica.

Los avances proselitistas de las sec­tas y de los nuevos grupos religiosos no pueden contemplarse con indiferen­cia. Exigen un profundo estudio, para descubrir los motivos por los que no pocos católicos abandonan la Iglesia. Según un estudio realizado el año pa­sado por la Comisión Pontificia para América Latina se calcula que diaria­mente hay en América Latina un au­mento de poco más o menos 12 mil no católicos, es decir, 12 mil personas pasan a otro tipo de religiosidad alter­nativa. A la luz de sus conclusiones será oportuno hacer una revisión de los métodos pastorales emplea­dos, de modo que cada Iglesia particular ofrezca a los fie­les una atención religiosa más personalizada, consolide las estructu­ras de comunión y misión, y use las posibilidades evangelizadoras que ofrece una religiosidad popular purifi­cada, a fin de hacer más viva la fe de todos los católicos en Jesucristo, por la oración y la meditación de la pala­bra de Dios.

Por otra parte, como señala Iglesia en América, hay que preguntarse si una pastoral orientada de modo casi exclusivo a las necesidades materia­les de los destinatarios no termina por defraudar el hambre de Dios que tie­nen muchos contemporáneos, deján­dolos así en una situación vulnerable ante cualquier oferta supuestamente espiritual.

Por eso, es indispensable que todos tengan contacto con Cristo mediante el anuncio kerigmático gozoso y transformante, especialmente a través de la predicación en la liturgia. Una Iglesia que viva intensamente la dimensión espiritual y contemplativa, y que se entregue generosamente al servicio de la caridad, será de manera cada vez más elocuente testigo creíble de Dios para los hombres y mujeres en su búsqueda de un sentido para la propia vida.

Es necesario que los fieles pasen de una fe rutinaria, quizás mantenida sólo por el ambiente o la tradición, a una fe consciente vivida personalmen­te. La renovación en la fe será siem­pre el mejor camino para conducir a todos a la Verdad que es Cristo.

Muchos católicos habiendo recibi­do el don de la fe en el bautismo, care­cen del sentido del encuentro perma­nente con Jesucristo vivo, no tienen una adecuada formación en la doctri­na cristiana y no participan de manera estable en la vida comunitaria eclesial y viven sin suficiente compromiso cris­tiano y social. Su fe es débil por insufi­ciencia del primer anuncio, por consi­guiente su testimonio como cristianos refleja la incoherencia entre la fe y la vida.

Hay quienes, especialmente los jó­venes que han perdido el sentido mis­mo de la fe y no tienen ya la compren­sión cristiana básica de la vida. Esta­mos en una etapa de fuerte búsqueda de sentido en la que aparecen tanto necesidades profundas de espirituali­dad y trascendencia como expresiones sincretistas neopaganas de religiosi­dad, supersticiones, consulta de los de astros, cultos esotéricos y hasta demoníacos. Ya no se sienten seguros de transitar por el camino de la verdad y abandonan la fe de sus padres recibida en el bautismo, porque nunca la hicieron propia y porque fas vicisitudes de su maduración personal en su inserción en el mundo, prevalecieron sobre su respuesta a la voz de la gracia.

Propuesta de solución

El paso a la conversión como la perseverancia en la fe, no es un logro personal ni una herencia familiar, es fruto de la respuesta a la acción interior de la gracia, es fruto de la respuesta generosa a la acción de Dios que nos atrae a su amor.

El abandono de la fe y el paso a las sectas es antes que nada expresión exterior del abandono de Dios, del Dios revelado en Jesucristo. Es expresión de muerte interior. Si muchos viven un catolicismo debilitado y frágil, por no decir endémico, ¿qué tiene de raro que sus blandos lazos con la Iglesia terminen por romperse. La vacuna contra las sectas es el compromiso con la propia fe.

Al decaimiento espiritual, a la desconfianza de la estructura histórica de la Iglesia y al menosprecio de lo institucional se suman tensiones con la autoridad y crisis de obediencia así como abandono de ciertos elementos esenciales de la fe debido a una formación superficial, a inseguridad doctrinal, así como a falta de asimilación y de síntesis y al ofuscamiento en algunos casos con relación al magisterio papal y episcopal dentro de la misma Iglesia.

Ligado a esta crisis de fe se cae en un cierto vaciamiento de lo sobrenatural y en lo moral falta lucidez en el análisis del propio comportamiento con los consiguientes desajustes personales y la relajación de la conciencia.

En realidad lo que padecen muchos católicos es crisis de identidad, no están bien ubicados en el seno de la Iglesia, nacieron en ella por casualidad y viven sin compromiso sin identificarse con su fe. Se quedan por rutina y están como si no estuvieran o se van a las sectas porque no tienen ningún arraigo en la fe. Son trashumantes de la fe y van de vacío en vacío, porque sólo en el Dios de Jesucristo está la respuesta a la vocación del hombre y al sentido de la vida. Las sectas no hacen mas que ocupar el vacío que les dejamos. Son los vacíos pastorales, allí donde no llega la acción evangelizadora de los agentes de pastoral. Esto es sin duda el mejor caldo de cultivo para las sectas fundamentalistas.

¿Qué hay que hacer? ¿Lamentar­se, desentenderse, cruzarse de bra­zos? Añorar mejores tiempos pasados es iluso. Hay que salvar ahora al hom­bre de ahora. Tampoco hoy la salva­ción es barata y como siempre exige compromiso con la fe, con propuestas tal vez simples pero concretas ancla­das en la realidad de lo posible.

Sin ser exhaustivos proponemos las siguientes, sin mayor comentario por­que se entienden por sí solas:

1. Fomentar el valor y la experiencia de la oración personal y co­munitaria como camino de conversión. Así como la ferviente y asidua parti­cipación litúrgica y sacramental. Debe surgir un encuentro personal con Cris­to que lleve a una auténtica conversión interior. El auténtico católico es aquel que da a Cristo a los demás, hay que transmitir una experiencia personal del Señor resucitado. No se puede ser evangelizador, sin antes ser evangelizado, no se puede ser maes­tro en la fe, si antes no soy discípulo; no se puede ser instrumento de con­versión si antes no hago una profunda experiencia de conversión.

2. Impulsar ampliamente el conocimiento y vivencia de la Sagra­da Escritura leída e interpretada den­tro de la fe viva de la Iglesia para que se convierta en alma de la nueva evan­gelización.

3. Implementar una catequesis progresiva, dinámica e integral a todos los niveles y etapas de desa­rrollo de los bautizados. En este senti­do tenemos que hacer nuestro el objetivo que los obispos nos marcan como prioritario para la catequesis de Méxi­co. Es decir dar más atención a la catequesis de adultos.

4. Aplicar métodos adecuados que respondan a los cambios sociales y a la realidad actual de nues­tro pueblo. Tenemos que tener el cora­je y la valentía de desechar métodos de evangelización que no convencen a nadie para adoptar metodologías más acordes con la forma de pensar y actuar del mundo moderno.

5. Vigilar por la pureza de la doc­trina y la unidad en la verdad, como lo recomienda el Apóstol Pablo. La fidelidad a la doctrina según el pen­samiento del Magisterio de la Iglesia es hoy por hoy uno de los retos más apremiantes ante el pluralismo de opi­niones cada vez más desatado.

6. No vender ni disimular la verdad por el deseo de agradar a los hombres (EN 78) a riesgo de deva­luar cruz de Cristo. Cualquier mutila­ción del Evangelio es una traición a Cristo y a su Iglesia. No olvidemos que nosotros somos servidores y ministros del único Evangelio de Jesucristo, no podemos inventar ni mutilar el mensa­je bimilenario de la Iglesia.

7. Es necesario que las familias que sean verdaderas Iglesias domésticas y se viva en su seno el ardor de la fe, se retorne a la dignidad del hombre y a la escuela del amor.

8. Trabajar con una intención y un programa de Evangelización bien claro y definido. No se trata de hacer algo de bien a las almas, de tra­bajar mas o menos con resultados concretos. No basta la buena intención. Hoy día tenemos que trabajar por la Iglesia de Cristo de forma profesional, organizada, con un programa ambicio­so de evangelización: trazar objetivos, analizar dificultades, planear estrate­gias, proponer soluciones, ponerlas en acción y evaluar los resultados.

9. Es indispensable proyectar a largo plazo y crear estructuras permanentes de Evangelización. El ocasionalismo no educa en la fe, no lleva a la madurez en la fe.

10. Finalmente poner de relieve el papel que María de Guadalupe, Madre de Dios y madre nuestra, ha desempeñado y sigue desempeñando en la Evangelización de nuestros pueblos, inculcando una devoción sólida en la imitación de sus virtudes y el aprendizaje de su fe. Ella es la Estrella de la primera Evangelización y también, como el Papa lo indica, es la Estrella de la Nueva Evangelización.

Conclusión
Estas son solo algunas sugerencias prácticas, la creatividad y el análisis de su propia realidad les ayudará a encontrar las más adecuadas a sus necesidades y a las características de su comunidad.

La Iglesia vive hoy en el centro de lo que Juan Pablo II llama "la lucha por el alma de este mundo". En su libro Cruzando el umbral de la esperanza describe así esa situación:

"...si de hecho, por un lado, en el mundo están presentes el Evangelio y la Evangelización, por el otro hay una poderosa antievangelización, que dispone de medios y programas, y se opone con gran fuerza al Evangelio y a la Evangelización. La lucha por el alma del mundo contemporáneo es enorme allí donde el espíritu de este mundo aparece más poderoso."
Cada uno de nosotros estamos llamados a que el alma de nuestro México siga siendo católica, estamos llamados a que nuestra identidad como pueblo y nación siga teniendo los valores evangélicos para que seamos, como tantas veces nos lo ha dicho Juan Pablo II, ¡México siempre fiel!

Fuente, Tiempos de Fe, Año 2 No. 11, Julio - Agosto 2000

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¿Cuál es el peligro de la magia blanca y las supersticiones ?


¿CUÁL ES EL PELIGRO DE LA MAGIA BLANCA Y LAS SUPERSTICIONES?
Por: Padre Modesto Lule Zalava M.S.P.

La magia siempre es magia y tiene complicidad con el demonio, siempre interviene una potencia externa que no es Dios.

Algunas personas me han preguntado que si es malo acudir a la magia blanca cuando les han dicho que les hicieron un maleficio, un embrujo o les han hecho mal de ojo. Piensan que acudir a la llamada magia blanca puede ayudarles a deshacer el embrujo de la magia negra. A continuación decimos lo que dice un experto en el tema.

El exorcista canadiense, P. Françoise-Marie Dermine, advirtió a los católicos que creer en supersticiones y usar la magia para solucionar los problemas, es en el fondo confiar más en el demonio que en la Providencia de Dios.

El sacerdote dijo: "La superstición abre las puertas a la magia, y la magia abre las puertas al demonio, porque cuando una persona recurre a la magia no tiene confianza en Dios, piensa que Él no puede darle lo que quiere, entonces acude a los brujos para lograrlo".

"Lo que no saben -añadió el sacerdote exorcista- es que el brujo realiza ritos y emplea signos de los cuales el demonio se sirve para hacer su voluntad".

El sacerdote, explicó que la superstición nace de la falta de fe, pero "también puede deberse a causas psicológicas ocasionadas por carencias afectivas en la infancia, porque cuando una persona no se siente amada por sus padres, empieza a buscar protección en el mundo mágico".

Sin embargo, advirtió que "la magia siempre es magia y tiene complicidad con el demonio, siempre interviene una potencia externa que no es Dios, y esto no trae nada bueno, es contraproducente porque quizás sí obtengas lo que quieres, pero hay un después, y el demonio te cobra lo que tú le pediste".

Asimismo, indicó que una superstición es también otorgar a un santo más poder que Dios, "por ejemplo, cuando una persona enciende una veladora a san Benito y lleva como amuleto una medalla con su imagen, pero sigue viviendo una vida desordenada, eso no sirve de nada".

El exorcista explicó que hay supersticiones pasivas y activas, que son más graves porque tienen el propósito de provocar un efecto, como creer en ídolos, atribuir al demonio el mismo poder de Dios o creer que el diablo es la causa ordinaria y constante de fenómenos que no podemos comprender.

El P. Dermine también advirtió a los católicos sobre el engaño que hacen los brujos al utilizar imágenes de santos o de la Virgen de Guadalupe para tranquilizar a las personas que llegan a solicitar sus servicios. También algo grave es cuando se utiliza a los sacramentales como amuletos, por ejemplo el agua bendita, las palmas o cualquier otro objeto que se haya bendecido. Dijo que es lícito acudir a los sacramentales siempre que lo hagan con fe, pero si es por superstición o para obtener poder, no está bien. Hay personas que usan los sacramentales pero no están en paz con Dios, no quieren cambiar su estilo de vida, no van a Misa, no cumplen con las enseñanzas del Evangelio.

Finalmente, exhortó a los católicos a estar en guardia y no creer en amuletos, pues "si tuvieran fe, más confianza en Dios, todo esto no existiría. Está claro que en la vida hay problemas y dificultades, Jesús habla de que en esta vida vamos a tener afanes, dificultades, que hay una cruz que cargar".

Pero al mismo tiempo, explica el sacerdote, Jesucristo "nos dice que, tener confianza en que Dios está presente, nos da la fuerza espiritual para enfrentar con cualquier dificultad".

Mucho cuidado con los engaños del enemigo de Dios. No existe una magina buena o blanca para remediar los males de la magia negra. Todas son iguales y lo único que hacen es tener un encuentro con el demonio en diferente forma.

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Por qué África va a salvar al Cristianismo del peligro de extinción en el siglo XXI

Así será el número de cristianos en 2050 / AMB 

POR QUÉ ÁFRICA VA A SALVAR AL CRISTIANISMO DEL PELIGRO DE EXTINCIÓN EN EL SIGLO XXI
Por Javier Lozano

Mientras Europa languidece África florece. Cuando muchos dicen que el cristianismo está en vía de extinción la realidad es que no para de multiplicar el número de fieles. Pero el futuro para los cristianos está en África, el llamado continente de la esperanza.

Desde hace décadas se viene anunciando una inminente defunción del cristianismo, una muerte lenta por la falta de fieles. Sin embargo, la realidad dista mucho de este mito que suele ser muy recurrente en Occidente, donde la secularización sí que es preocupante. Pero lo que ha ocurrido es que el foco del cristianismo se está trasladando a otras latitudes como ya pasó en los primeros siglos de nuestra era.

Y el futuro del cristianismo no está evidentemente en Europa sino que vuelve a África como en tiempos de San Agustín cuando el norte de este continente era un auténtico vergel para los seguidores de Cristo.

El sociólogo norteamericano Phillip Jenkins ha realizado un interesante análisis en The Catholic Herald sobre la evolución del cristianismo donde desmonta el mito de que esta religión tiene fecha de caducidad.

Y es que los datos hablan por sí solos. En estos momentos hay el doble de católicos que hace 45 años y serán aún muchos más dentro de poco más de tres décadas.

La esperanza para la Iglesia Católica, pero también para el resto del cristianismo, deben estar puestas en África. En apenas tres décadas será el Continente con más cristianos del mundo y sólo en esta parte del mundo habrá más católicos que en el resto del planeta.

Una de las claves de este fulgurante crecimiento ya lo explicó el Papa Francisco. Hoy en día existe “una colonización ideológica” que pretende destruir la familia y también la fe.

África se está resistiendo más que ninguna otra parte del mundo y por ello allí existe un cristianismo vivo que sobrevive a ideologías perversas, al islamismo, al hambre, a las guerras o a la enfermedad.

Cardenal Robert Sarah: “Estoy seguro que África salvará a la familia, África salvará a la Iglesia”

El cardenal guineano Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, ya lanzó una profecía al afirmar: “Tengo confianza absoluta en la cultura africana, tengo una fe absoluta en la fe africana y estoy seguro que África salvará a la familia, África salvará a la Iglesia. África ha salvado la Sagrada Familia, y en estos tiempos modernos salvará también a la familia humana”.

Basta ver la evolución que, por ejemplo, ha experimentado el catolicismo. De 437 millones de personas en 1950, 650 en 1970 y actualmente la cifra ronda los 1.200 millones. Y para 2050 se espera que haya 1.600 millones de católicos. Algo parecido ocurre con otras confesiones cristianas.

Mención especial merece el caso de África puesto que en 1900 apenas había 10 millones de cristianos de todas las denominaciones. Apenas un siglo después hay más de 500 millones y en 2050 superarán los 1.100 millones de cristianos.

Este espectacular cambio viene marcado principalmente por dos aspectos: los cambios demográficos y el gran número de conversiones.

En 1900 había tres europeos por cada africano mientras que en 2050 habrá tres africanos por cada europeo

África es el continente del futuro pues Europa va poco a poco muriendo. En 1900 había tres europeos por cada africano mientras que en 2050 habrá tres africanos por cada europeo.

Esta expansión se debe también a las conversiones en masa. El sociólogo Jenkins explica también la importancia de las conversiones pues durante el siglo XX el 40% de la poblacion africana cambió la religión tradicional africana por el cristianismo.

Desglosando los datos de la Iglesia Católica el caso de África es todavía más espectacular. A comienzos del siglo XX apenas había dos millones de católicos. Ese número aumentó a 130 millones a final del siglo y llegando a 200 en la actualidad. Y para 2040 la previsión es que sean ya 460 millones.

En 2030 África ya superará a Europa en número de católicos y poco después adelantará a América Latina convirtiéndose en el continente más católico del mundo. Con lo que se cumplirán las palabras del cardenal Sarah sobre quién salvaría a la Iglesia.

De este modo, en poco años la lista de los diez países más católicos del mundo tendrá varios países africanos en los que al inicio del siglo XX apenas el catolicismo era algo prácticamente nuevo. Y hablamos de países como Nigeria, Uganda, Tanzania o la República Democrática del Congo.

El futuro del cristianismo es, por tanto, negro. El África subsahariana tendrá mucho que decir a partir de ahora en la Iglesia Católica.

Fuente, actual.com

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El peligro de la lengua, San Juan Crisóstomo


EL PELIGRO DE LA LENGUA, SAN JUAN CRISÓSTOMO

EL PELIGRO DE LA LENGUA QUE EN ESTE TIEMPO RADICA TAMBIÉN EN LOS DEDOS, LO QUE ESCRIBIMOS.

Aprendamos ya desde ahora a vencer a aquel malvado demonio, porque, después del bautismo, deberemos desnudarnos para entrar en liza contra él. Y contra él deberemos dirigir los golpes de nuestro puño, y contra él luchar.

Por consiguiente, aprendamos ya desde ahora sus llaves, de dónde procede su maldad y por qué medios puede fácilmente perjudicarnos, para que, cuando lleguen las competiciones, no nos extrañemos ni nos alborotemos al ver la novedad de su agonística, sino que, habiendo aprendido todas sus estratagemas a la vez que nos ejercitamos nosotros mismos, emprendamos con toda confianza la lucha contra él.

El peligro de la lengua:

Pues bien, él está acostumbrado a intentar dañarnos por todos los medios, pero sobre todo a través de la lengua y de la boca, porque no hay para él instrumento más apropiado para engañarnos y perdernos que una lengua intemperante y una boca sin puertas.

De aquí nacen nuestras numerosas caídas, de aquí nuestros graves motivos de acusación.

Y cuán fácil sea resbalar con la lengua, alguien lo declaró cuando decía:

"Muchos cayeron a filo de espada, mas no tantos como los caídos por obra de la lengua" (Si 28, 18).

Y la gravedad de la caída la revelaba el mismo diciendo otra vez:

"Mejor es resbalar del pavimento que resbalar de la lengua" (Si 20, 18).

Y lo que dice viene a ser esto mismo:

"Mejor es caer y magullarse el cuerpo que proferir una palabra tal que pueda perder nuestra alma".

Pero no solamente habla de caídas, sino que además nos exhorta a que andemos con gran cuidado para no ser derribados, cuando dice así:

"Haz a tu boca una puerta y cerrojos" (Si 28, 25).

No para que realmente preparemos puertas y cerrojos, sino para que, con gran seguridad, cerremos a la lengua el paso a las palabras inconvenientes.

Y en otra parte, mostrando que junto con nuestro cuidado, y antes de nuestro cuidado, necesitamos del impulso de lo alto, para que podamos retener a esta fiera dentro, el profeta, con las manos levantadas hacia Dios, volvía a decir:

"La elevación de mis manos sea como sacrificio vespertino. Pon, Señor, una guardia a mi boca y una puerta de protección a mis labios" (Sal 140, 2-3).

Y el mismo que había exhortado anteriormente vuelve a decir:

"¿Quién pondrá una guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia?" (Si 22, 27).

¿Estás viendo cómo todos temen estas caídas, se lamentan, aconsejan y ruegan que su lengua disfrute de buena guardia?

Y si tal es la ruina que nos acarrea este órgano, ¿por qué lo puso Dios en nosotros ya desde el comienzo?

Porque también tiene una gran utilidad y, si andamos con cuidado, únicamente nos trae utilidad y ningún perjuicio. Escucha, pues, lo que afirma el mismo que dijo lo de antes:

"En poder de la lengua están la vida y la muerte" (Pr 18, 21).

Y Cristo viene a declarar lo mismo cuando dice:

"Por tus palabras serás condenado, y por tus palabras serás justificado" (Mt 12, 37).

Efectivamente, la lengua está situada en el centro de uno y otro uso: el dueño eres tú.

Lo mismo ocurre con la espada que yace en el medio: si la utilizas contra los enemigos, tendrás en ella un instrumento de salvación, pero, si asestas el golpe contra ti mismo, la causante de tu herida no será la naturaleza del hierro, sino tu propia transgresión de la ley.

Pensemos lo mismo respecto de la lengua:

Es una espada que yace en medio, por tanto afílala para acusarte de tus pecados, NO ASESTES EL GOLPE CONTRA UN HERMANO.

Por esta razón Dios la circundó con doble muro: con la valla de los dientes y la cerca de los labios, para que no profiera con facilidad y atolondradamente las palabras inconvenientes.

Refrénala dentro. ¿Qué no lo soporta? Entonces dale una lección utilizando los dientes, como si entregaras su cuerpo a estos verdugos, y haz que la muerdan, porque mejor es que sea mordida por los dientes ahora, mientras peca, que entonces, cuando ande achicharrada buscando una gota de agua (*Lc 16, 24), no consiga el alivio.

En todo esto, pues, y en mucho más, suele pecar, cuando insulta, blasfema, profiere palabras torpes, calumnia, jura y perjura...

San Juan Crisóstomo (2 catequesis bautismal, n4)


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