Mostrando las entradas con la etiqueta paganismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta paganismo. Mostrar todas las entradas

¿Es lo mismo la santería que la veneración de los santos?


¡Claro que no es lo mismo la santería que la veneración de los santos! Comencemos desentrañando esta cuestión para que quede completamente clara.

Primero, hablemos sobre la veneración de los santos. Como católicos, creemos firmemente en la comunión de los santos, que es la creencia de que todos los bautizados, tanto en la tierra como en el cielo, estamos unidos en Cristo por el Espíritu Santo. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han vivido vidas ejemplares de fe y han sido modelos de santidad para nosotros. Los veneramos, no adoramos, como ejemplos de vida cristiana y como intercesores ante Dios.

Cuando veneramos a un santo, no lo hacemos por su propio poder, sino porque reconocemos que han vivido vidas santas en conformidad con la voluntad de Dios. Buscamos su intercesión, pidiéndoles que oren por nosotros ante Dios, al igual que pedimos a nuestros amigos y familiares que oren por nosotros. Es como si estuviéramos pidiendo ayuda a un amigo espiritual que está más cerca de Dios.

La veneración de los santos se basa en una larga tradición de la Iglesia, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. En la Biblia, en Hebreos 12,1, se nos insta a "correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fijos los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe". Los santos son como compañeros de carrera que nos animan y nos guían en nuestro camino hacia Cristo.

Por otro lado, la santería es una práctica religiosa que tiene sus raíces en las tradiciones africanas y se ha mezclado con elementos del catolicismo. En la santería, se veneran supuestas divinidades conocidas como orishas (obviamente se trata de falsos dioses y en muchos casos se trata de demonios), que son supuestos "espíritus de la naturaleza" y dicho culto se mezcla junto con una deformada veneración de santos católicos. Esta práctica es sincretista, ya que combina creencias y prácticas de diferentes tradiciones religiosas y un católico no debe practicar bajo ninguna circunstancia la santería.

A diferencia de la veneración de los santos en el catolicismo, donde buscamos la intercesión de los santos ante Dios, en la santería se realizan rituales y ofrendas a los orishas en busca de favores o protección. Se cree que los orishas pueden influir en los asuntos humanos y se les ofrece sacrificios y regalos en un intento de ganarse su favor.

Esta diferencia fundamental entre la veneración de los santos y la santería radica en la comprensión de la relación entre los seres humanos y lo divino. En el catolicismo, creemos en un solo Dios que es el creador y señor del universo, y veneramos a los santos como modelos de santidad y como intercesores ante Dios. En la santería, hay una multiplicidad de divinidades que se consideran intermediarias entre lo humano y lo divino, y se busca su favor a través de rituales y ofrendas.

Es importante que como católicos comprendamos la diferencia entre la veneración de los santos y prácticas como la santería. Si bien es válido y beneficioso venerar a los santos como modelos de vida cristiana, debemos evitar cualquier forma de sincretismo o prácticas que contradigan nuestra fe en Dios y en la enseñanza de la Iglesia.

En resumen, la veneración de los santos en el catolicismo es una expresión de nuestra fe en la comunión de los santos y en la intercesión de los santos ante Dios, mientras que la santería es una práctica religiosa pagana y sincretista que combina engañosamente elementos del catolicismo con tradiciones africanas y que busca el favor de falsas divinidades intermediarias, las cuales pueden ser demonios. Es fundamental que mantengamos nuestra fe centrada en Cristo y en la enseñanza de la Iglesia, evitando cualquier forma de peligroso sincretismo pagano o prácticas que contradigan nuestra fe.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Mi amiga evangélica me dice que quiebre mis imágenes católicas porque son ídolos paganos, ¿Qué le puedo responder?


Primero, déjame decirte que las imágenes católicas no son ídolos paganos. Es importante recordar que en la Iglesia Católica no adoramos las imágenes, sino que las veneramos. La veneración a las imágenes tiene una larga tradición en la Iglesia y tiene su fundamento en la Encarnación de Jesús, quien se hizo hombre para que pudiéramos conocer y amar a Dios de una manera tangible.

Las imágenes católicas nos ayudan a recordar y contemplar los misterios de nuestra fe. Nos invitan a dirigir nuestra atención y devoción hacia Dios y los santos, quienes son ejemplos de vida cristiana y modelos a seguir. Las imágenes nos recuerdan la presencia de Dios en nuestras vidas y nos ayudan a profundizar en nuestra relación con Él.

Es importante destacar que las imágenes no tienen poder en sí mismas. No creemos que las imágenes tengan vida o que puedan hacer milagros por sí mismas. Nuestra fe se centra en Dios y en su amor infinito por nosotros. Las imágenes son simplemente un medio para ayudarnos a dirigir nuestra atención y devoción hacia Él.

La Biblia nos enseña en el libro del Éxodo: "No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso" (Éxodo 20,4-5). Esta enseñanza nos invita a no adorar ídolos, pero no prohíbe la creación o el uso de imágenes para la veneración religiosa.

El catecismo de la Iglesia Católica también nos enseña sobre el uso de las imágenes en el culto católico. El catecismo nos dice que "la veneración de las imágenes sagradas está fundada en el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios" (CIC 1159). Las imágenes nos ayudan a contemplar y meditar sobre los misterios de nuestra fe, y nos recuerdan la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas.

Es comprensible que tu amiga evangélica pueda tener inquietudes o malentendidos sobre las imágenes católicas. Es importante recordar que cada tradición cristiana tiene sus propias prácticas y enfoques en relación a la devoción religiosa. Lo más importante es mantener un diálogo respetuoso y constructivo con tu amiga, compartiendo tus propias creencias y explicando el significado y el propósito de las imágenes católicas desde la perspectiva católica.

Podrías comenzar explicándole que las imágenes católicas no son adoradas, sino veneradas. Explícale que la veneración es una forma de mostrar respeto y devoción hacia Dios y los santos, y que las imágenes son simplemente una ayuda para dirigir nuestra atención y devoción hacia ellos.

También puedes mencionarle que las imágenes católicas no tienen poder en sí mismas, sino que son un recordatorio tangible de la presencia de Dios en nuestras vidas. Explícale que nuestra fe se centra en Dios y en su amor infinito, y que las imágenes son simplemente un medio para ayudarnos a profundizar en nuestra relación con Él.

Es importante recordar que el diálogo y el respeto mutuo son fundamentales en cualquier conversación sobre diferencias religiosas. Escucha atentamente los puntos de vista de tu amiga y trata de comprender sus preocupaciones. Comparte tus propias creencias y explicaciones de manera clara y amable, sin tratar de imponer tu punto de vista.

Recuerda que la vida cristiana se trata de vivir en amor y en comunión con Dios y con nuestro prójimo. El respeto y la comprensión mutua son fundamentales para construir puentes de unidad y fraternidad entre las diferentes tradiciones cristianas.

Por: Padre Ignacio Andrade.

"Orígenes paganos" de la Navidad: un mito sin fundamento histórico



Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.

Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.

Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del “Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aureliano el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, “los orígenes paganos de la Navidad” son un mito sin fundamento histórico.

La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas “paganizaciones” del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas “degeneraciones” que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.

Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.

Pero en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aureliano, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.

Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aureliano) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.

Lo que ocurrió realmente fue que Aureliano, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del “Nacimiento del Sol Invicto” como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del “renacimiento” anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.

Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado “renacimiento” o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.

Cálculos navideños ¡antes de tener fecha litúrgica!

Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aureliano, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.

[Tighe no lo detalla, pero un ejemplo claro es el de Sexto Julio Africano, escritor cristiano que en el año 221, en sus Chronographiai, ya establece que Jesús se encarnó en 25 de marzo (por lo que nació 9 meses después, en 25 de diciembre). Esto lo escribe medio siglo antes de que en el 274 Aureliano cree una fiesta para el 25 de diciembre en Roma. Nota de ReL].

¿Y cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.

La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.

Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.

Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. 

Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran “desviando” hacia meses inapropiados.


Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.


El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.


Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario. Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.

No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.

Cuando los antiguos creían en la “edad integral”

Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la “edad integral” de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.

Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.

Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre. ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.

La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después.

Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.

Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.

En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.

Una fiesta cristiana

Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino.

Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.

En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aureliano en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. 

A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del “Nacimiento del Sol Invicto” para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del “Sol de la Salvación” o el “Sol de la Justicia".

Lamenta la Iglesia que la fiesta dedicada a San Marcos se convierta en celebraciones paganas con excesos



Lamenta la Iglesia Católica que una fiesta religiosa se convierta en fiesta pagana y que al final se olviden del Santo Patrono. El vocero de la Diócesis, Rogelio Pedroza González, comentó que “siempre se ha tenido el riesgo de que las fiestas religiosas, no sólo la de San Marcos, que cuando van ligadas a una Feria se desvirtúen, al final las fiestas patronales se convierten en gritos, en excesos, en consumo de alcohol, y del Santo ni siquiera nos acordamos”, dijo.

En ese sentido, se hizo la invitación una vez más a disfrutar de la Verbena abrileña como se debe disfrutar, pues si bien todos necesitamos un momento de fiesta, de juego, para luego continuar con la vida ordinaria, se debe hacer un esfuerzo por permanecer en la sobriedad, los momentos de descanso se ponen en duda, “todos necesitamos momentos de asuetos, de sacar muchas cosas que se traen en el corazón, pero no solamente con el alcohol, no solamente con el relajo en sí, sino con la convivencia, el problema es que a veces nos desbordamos”.

El sacerdote destacó la situación lamentable que se está viviendo en el país en relación a los feminicidios y que Aguascalientes está en los primeros lugares, “lamentablemente las ferias se prestan para los excesos, para emborracharse y tomarse unas copas de más y después exponerse a los peligros y, claro, las mujeres quizá más por la situación tan lamentable que se está viviendo, pero no solamente la mujer sino todas las personas, adolescentes, jóvenes, adultos, ya que siempre que se pierde la razón porque se ofusca por unas copas de más, se tiene el riesgo no solamente de un asalto o una pelea callejera, sino incluso de un accidente, aunque vayan a pie porque están disminuidos en todos sus sentidos, y citando a un autor, ‘las pasiones humanas, como un mar embravecido, elevan o hunden a los hombres, pero qué queda en el hombre cuando baja la marea’, o se nos llevan a pensar qué va a suceder cuando despierte en sus cinco sentidos, después de la borrachera, de la embriaguez”.

Entonces, es necesario que como ciudadanos seamos cuidadosos, no exponernos, porque ya no es el Aguascalientes que era antes, el mundo en general ya no es el mismo, hay mucha falta de respeto, a veces ocasionalistas, es decir que se da la ocasión y pues se aprovecha, no es necesario ponerse en situaciones de peligro, es mejor conservar la lucidez, poder disfrutar de las fiestas y recordar que esta fiesta es también religiosa, que así como se van al Palenque también vayan al templo, esta fiesta también es de carácter religioso, es impensable cuántas personas están visitando a San Marcos a comparación de las que asisten a los conciertos, a los Toros o al Palenque, pues ni siquiera se puede uno preguntar eso, concluyó el vocero del Obispado.

Holywins (la santidad vence), la propuesta católica ante Halloween



Es una iniciativa que consiste disfrazarse de figuras afines a nuestros valores cristianos, como contrapeso a Halloween.

Holywins (la santidad vence) es una iniciativa que consiste disfrazar a los niños como ángeles y los grandes santos de la Iglesia y ha fuerza desde hace varios años en los días en los que se recuerda a los Fieles Difuntos, el uno y dos de noviembre, en oposición a la moda estadounidense de Halloween.

En la celebración de Todos los Santos y los Fieles Difuntos en México, convergen tanto tradiciones indígenas como cristianas, pero no se trata de una fiesta sino de una conmemoración a nuestros seres queridos.

Ya desde tiempos prehispánicos, como lo refiere Sahagún, cuando una persona fallecía se le guardaba luto por 80 días, y luego, de 80 en ochenta, hasta llegar al cuarto año. También era una costumbre mesoamericana, que se comparte con los rituales fúnebres de varios países, el colocar sobre algunos difuntos una máscara mortuoria, realizada en jadeíta u otras piedras finas, o conchas marinas, como un acto reverencial a su jerarquía.

Antes de la llegada de Hernán Cortés, en ciertos rituales prehispánicos relacionados con el sacrificio, sacerdotes y víctima, a manera de disfraz, se ataviaban con papel amate sobre el que se ponía sangre humana.

Con la evangelización se desterró esta práctica, sin embargo, conservó de los indígenas el profundo respeto que tenían por sus difuntos, y del mismo modo continuó el gusto por hacerles ofrendas que, en un principio, tenían como finalidad el abastecerlos de cosas que les fueran útiles en su viaje al más allá.

Las ofrendas o altares de muertos hoy, que se deben levantar sobre un petate, pueden tener hasta tres niveles que simbolizan al cielo, el purgatorio y la tierra, pero también pueden representar a la Santísima Trinidad; los de dos niveles, el mundo terrenal y el cielo.

A inicios del siglo XX, el grabador José Guadalupe Posadas enriqueció la tradición de muertos con sus célebres dibujos de calaveras que aprovechó para hacer crítica social, y así surgió el personaje de La Catrina, que es uno de los disfraces que, por la tradición mexicana, son más usados. Sin embargo, en la década de los años sesentas, una tienda comercial cuya sede está en los Estados Unidos, empezó a importar disfraces con fines comerciales, y esto atentó contra la cultura mexicana, a favor del lucro.

Con el afán de recuperar nuestras tradiciones, desde hace varios años se combate la tradición del Halloween con Holywins, que consiste en disfrazar a los niños como diablos y monstruos cinematográficos, por santos que se apegan más a nuestra cultura e identidad cristiana. En las raíces del Halloween, que sí es una fiesta, se encuentran costumbres paganas y que distan mucho en el recuerdo amoroso a los fieles difuntos.

¿Es verdad que María es la diosa Astarté, la Reina del cielo, un culto prohibido en la Biblia?


¿ES VERDAD QUE MARÍA ES LA DIOSA ASTARTÉ, LA REINA DEL CIELO, UN CULTO PROHIBIDO EN LA BIBLIA?
Por Jesús Mondragón 

Los Cristianos Católicos damos a la Virgen María el título de «Reina del cielo». Esto es aprovechado por algunos protestantes mal informados y grupos sectarios malintencionados, que aseguran que los católicos somos unos idólatras, que adoramos a la diosa Astarté o Astaroth, puesto que en la Biblia, dicha deidad pagana es nombrada con el título de "Reina del cielo". 

Jeremías 7,18
Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas a la REINA DE LOS CIELOS, y se liba en honor de otros dioses para exasperarme. 

Ver también: Jeremías 44,16-25 

¿A CUÁL REINA DE LOS CIELOS SE REFIERE LA BIBLIA? 

Este título: «Reina de los cielos» se refiere a Astarté, diosa de Babilonia y Asiria, también llamada Astaroth por otros grupos. Se creía que ella era la esposa del falso dios Baal, también conocido como Moloc. 

Al mezclarse el pueblo de Israel con el culto pagano de Astarté o Astaroth, con el tiempo se originó la idea de que Astaroth era la "consorte" de Yahveh. Es fácil ver cómo la mezcla del paganismo que exalta a una diosa con la adoración del verdadero Rey del cielo, puede llevar a la combinación de Dios y Astaroth, «Reina de los cielos», pues «Dios del Cielo» era un título dado a Yahveh: 

Daniel 2,44
En tiempo de estos reyes, EL DIOS DEL CIELO hará surgir un reino que jamás será destruido, y este reino no pasará a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos estos reinos, y él subsistirá eternamente. 

Así, Yahveh y Astarté serían los "REYES DEL CIELO". 

El culto a Astarté, siempre estuvo en oposición al culto de Yahveh, el Dios verdadero, como nos lo muestran las numerosas referencias que de ella hace la Sagrada Escritura. 

Jueces 2,13
dejaron a Yahveh y sirvieron a Baal y a las Astartés. 

Jueces 10,6
Los israelitas volvieron a hacer lo que desagradaba a Yahveh. Sirvieron a los Baales y a las Astartés, a los dioses de Aram y Sidón, a los dioses de Moab, a los de los ammonitas y de los filisteos. Abandonaron a Yahveh y ya no le servían. 

También pueden verse: 1 Samuel 7,3-4; 12,10; 31,10; 1 Reyes 11,5.33; 2 Reyes 22,13. 

¿Significa que Astarté, y la Virgen María son la misma diosa sólo porque ambas son llamadas "Reina del cielo"? 

La respuesta es no, no son la misma, en primer lugar, porque María no es una diosa, ni los Cristianos Católicos la adoramos, sino que la veneramos. Además, la Biblia no puede referirse a María como la Reina del cielo ¡Porque María existió 1000 años después de que Astarté fue mencionada por primera vez¡ 

La Iglesia siempre ha enseñado que el único digno de ser adorado es Dios y nadie más, así sea el más poderoso y bello de los ángeles, el más fiel santo de la Iglesia o la mismísima Madre de Dios. 

Sin embargo, en la historia de la Iglesia hubo un grupo de “cristianos” que cayeron en el error de adorar a la Virgen María. 

En el siglo IV apareció un grupo conocidos como los coliridianos, quienes ofrecían tortas y pasteles a la Virgen como signo de adoración. 

Eran una secta gnóstica integrada mayoritariamente por mujeres que mezclaron la figura de María con deidades paganas. 

Cuando San Epifanio, obispo de Salamina, se enteró de esta herejía no dudó en denunciarla y condenarla en nombre de toda la Iglesia Católica. 

Dijo: “Sea María honrada. Sean Padre, Hijo, y Espíritu Santo adorados, pero que ninguno adore a María”. 

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) enseña que la Virgen María es honrada de manera especial, pero no tiene el culto de adoración que solamente se le rinde a Dios (CIC 971). 

Por otra parte, existen en la Sagrada Escritura varios títulos que se le dan a Yahveh Dios y que también son títulos de dioses paganos. ¿Significa entonces que todos los adoradores de Yahveh o Jehová, en realidad adoran a dioses paganos? He aquí algunos ejemplos. 

EL DIOS DEL CIELO, ¿EL DIOS PAGANO URANO ES YAHVEH? 

Como hemos visto anteriormente en el texto de Daniel 2,44 citado más arriba, Yahveh, el único Dios verdadero, es nombrado en la Biblia como «EL DIOS DEL CIELO»: 

Esdras 5,11
«Ellos nos han dado esta respuesta: "Nosotros somos servidores del DIOS DEL CIELO y de la tierra; estamos reconstruyendo una Casa que estuvo en pie anteriormente durante muchos años y que un gran rey de Israel construyó y acabó. 

¿Significa entonces que Yahveh es el dios pagano Urano?




Urano es conocido en la mitología griega como EL DIOS DEL CIELO hecho persona, ya que esto es lo que significa su nombre, conocido en la mitología romana como Caelus. Era hijo y esposo de Gea, la madre tierra. 

Aunque Yahveh y Urano son llamados "EL DIOS DEL CIELO", no significa que se trate del mismo Dios. 

EL PADRE DE TODO, ¿EL DIOS NÓRDICO ODÍN ES YAHVEH? 

La Biblia llama a Yahveh Dios, el PADRE DE TODO: 

Efesios 4,6
un solo Dios y PADRE DE TODOS, que está sobre todos, por todos y en todos. 

El dios nórdico Odín, gobernante de Asgard, donde recibió el epíteto de "EL PADRE DE TODO", es decir, el padre de todos los dioses y todo lo creado, se enamoró de la diosa mayor, Gaea, por quién es el padre de Thor.




Sería tonto deducir que por ser llamados con el mismo título, Yahveh y Odín sean el mismo Dios, pero eso es precisamente lo que hacen quienes sostienen la falsa idea de que Astarté y María son una misma y única REINA DEL CIELO. 

REY DE REYES, ¿JESUCRISTO ES EL REY PAGANO NABUCODONOSOR? 

Rey de Reyes, es el título que reciben los reyes Nabucodonosor, de Babilonia y Artajerjes. 

Daniel 2,37.46
Tú, oh rey, REY DE REYES, a quien el Dios del cielo ha dado reino, fuerza, poder y gloria... Entonces el rey NABUCODONOSOR cayó rostro en tierra, se postró ante Daniel, y ordenó que se le ofreciera oblación y calmante aroma. 

Esdras 7,12
«ARTARJERJES, REY DE REYES, al sacerdote Esdras, secretario de la Ley del Dios del cielo, paz perfecta, etc. 

El mismo título de "Rey de Reyes", es dado por la Biblia también a Jesucristo: 

Apocalipsis 17,14
Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y REY DE REYES, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles.» 

¿Debemos concluir, que Jesucristo es el rey pagano adorado como un dios y enemigo del pueblo de Israel, Nabucodonosor? Eso, simplemente sería ridículo. 

Pues esto es justamente lo que hacen algunos protestantes y grupos sectarios al llegar a la inverosímil conclusión, de que la Virgen María es la diosa pagana Astarté, sólo porque reciben el mismo título. 

ASTARTÉ ES REPRESENTADA CON UN NIÑO DE BRAZOS


Astarté, Astaroth, Asera, comparada con María.

Otra prueba presentada por tales gentes, de que María es la diosa Astarté, es según ellos, que se la representa con un niño de brazos igual que a la Virgen.


Isis, diosa egipcia, equivalente a Astarté, comparada con María.

Si usamos el mismo modo de razonar empleado por los grupos sectarios, deberíamos concluir que toda madre que aparezca en una fotografía cargando a su hijo, es la diosa Astarté.




O que Jesucristo es el dios pagano Thor, porque así como Yahveh tiene un hijo, Odín es padre de Thor, o también podemos deducir que Jesucristo es Hércules, mitad dios, mitad hombre, hijo del dios pagano Zeus, PADRE DE TODOS los dioses. Los ejemplos serían interminables. Pero a este tipo de conclusiones se llega cuando en vez de buscar la verdad, el objetivo es denostar, ridiculizar, calumniar la fe de otras personas, motivadas por la ignorancia y lo que es peor, en muchas ocasiones por el odio.

¿Qué dice la Biblia sobre María y su hijo?

Mateo 2,11
Entraron en la casa; VIERON AL NIÑO CON MARÍA SU MADRE y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.

MARÍA ES LA REINA DEL CIELO, FUNDAMENTO BÍBLICO 

En el pueblo judío, la reyna no era la esposa del rey, sino la madre, quien recibía el título de "Gebirá". La palabra gebirá se utiliza para designar a la 'mujer que gobierna', siendo traducido en muchas Biblias como la reina madre, dado que se utiliza para designar a la que era la madre del rey y no a la esposa de éste. 

I Reyes 2,19
Entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías. Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, y se sentó después en su trono; pusieron un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra. 

1 Re 15, 13
Incluso a su abuela materna Maacá le quitó el título de reina madre (gebirá). 

2 Re 10, 13
Somos parientes de Ocozías y vamos a saludar a los hijos del rey y a los de la reina madre (gebirá). 

También pueden verse 2 Cro 15, 16; Jer 13, 18; Jer 29, 2. 

Siendo Jesucristo el REY DE REYES, y siguiendo la tipología, María es la GEBIRÁ, la REINA MADRE que está en el cielo: 

Apocalipsis 12,1
Una gran señal APARECIÓ EN EL CIELO: UNA MUJER, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una CORONA DE DOCE ESTRELLAS sobre su cabeza. 

En la Carta a los Hebreos, el Apóstol San Pablo aplica a Jesucristo una profecía del Salmo 45.

Hebreos 1,8
Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos; y: El cetro de tu realeza, cetro de equidad.

Si continuamos leyendo la cita de Pablo, esa profecía menciona a una Reina sentada a la derecha de Cristo, igual que el rey Salomón y su madre.

Salmos 45,7.10
Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino... Hijas de reyes hay entre tus preferidas; A TU DIESTRA UNA REINA, con el oro de Ofir.

Esa Reina no puede ser otra más que María, sla madre del Rey, la Gebirá.

CONCLUSIÓN 

La Santísima Virgen María es la Gebirá, la Reina Madre, la Reina del cielo, pero no es la diosa Astarté, ni es pagana y mucho menos se le adora. 

PAX ET BONUM 

Halloween, ¿Fiesta cristiana convertida en paganismo? ¿Cuál es su origen?


HALLOWEEN
Por Jaime Velázquez

Resulta hasta gracioso ver a los niños, y otros no tan niños, disfrazarse en esta fecha e ir de puerta en puerta pidiendo “¿dulces o truco?”. Pues bien, nos hemos acostumbrado tanto a esta “celebración” que hay incluso quienes piensan que es un “Día de Muertos” al estilo estadounidense. Pues no, no es así.

LA PALABRA

Para comprender esta tradición que poco a poco se va arraigando en nuestra sociedad, es importante destacar el origen del Halloween. Empezaremos diciendo que la palabra “Halloween” tiene un origen católico, pues es una deformación lingüística de la frase "All Hallow's Eve" (Vigilia de todos los Santos) que conmemoraba la fiesta de Todos los Santos, que desde el siglo IX se conmemora universalmente en la Iglesia Católica en los días 1º de noviembre, por instrucción del Papa Gregorio IV.

Esta fiesta de víspera católica, a causa de las enfermedades, como la peste bubónica que mató casi a la mitad de la población europea en el siglo XIV, se fue deformando en una sátira de la muerte misma, de ahí que los franceses representaban figuras decorativas alusivas a nuestra propia mortalidad, ya sea mediante cuadro o caracterizaciones, dando lugar al hecho de que hoy los niños se disfrazan para salir a pedir dulces a las calles. En aquellas épocas no se disfrazaban de momias o brujas, sino de personajes famosos en cada sociedad.

¿DULCE O TRUCO?

La costumbre de pedir dulces conlleva un origen aún más perverso. Durante el siglo XVI, Inglaterra había adoptado el Anglicanismo a causa de la lujuria del rey Enrique VIII, a quien el Papa Clemente VII le negó una nulidad matrimonial con Catalina de Aragón, generando la ruptura de la fidelidad religiosa.

A causa de esta ruptura y el surgimiento del anglicanismo, el pueblo católico fue perseguido por casi 200 años, incluso estaba prohibida, bajo pena de muerte, toda celebración religiosa católica. No sobra decir que durante esta época, muchos católicos, sacerdotes, religiosos y laicos encontraron el martirio.

Siendo el Rey de Inglaterra Jaime I, se descubrió un intento de asesinato en su contra por parte de católicos cansados de la opresión legal y religiosa. Para conmemorar este hecho, se fue haciendo costumbre en los primeros días del mes de noviembre, que jóvenes anglicanos, con máscaras, salieran a las calles a exigir a los católicos que les entregaran cerveza y comida para celebrar el fallido intento de asesinato.

Estas costumbres emigraron y se arraigaron en las comunidades de colonos en América, pero no fue hasta el surgimiento del mercantilismo que el Halloween tomó fuerza. Es a partir de la década de los 20’s del siglo pasado que se conmemoró por primera vez un desfile al estilo Halloween en los Estados Unidos. Así que la fiesta, como la conocemos hoy, tiene un origen reciente.

SATANISMO

Comprendiendo el sentido anticatólico de la fiesta del Halloween, siendo una deformación de la víspera de la Fiesta de Todos los Santos, aunado con el abuso de grupos religiosos contra los católicos, es que la Iglesia Católica siempre se ha pronunciado en contra de esta celebración, no solo por su contenido histórico, sino por las corrientes de pensamiento que en ella se ven involucradas.

La correspondencia entre el Halloween y el satanismo no solo obedece al tipo de disfraces, sino a un verdadero sentido de adoración satánica. El sumo sacerdote satanista Anton LaVey, quien además escribió "La biblia satánica” decía que esa era la fiesta más importante del satanismo. Como dato curioso, Anton Lavey murió en el hospital St. Mary de Londres, un hospital católico, y su registro de fallecimiento es de fecha 31 de Octubre de 1997, aunque se especula con la veracidad de esta fecha.

Otras fiestas ocultistas y espiritistas tienen lugar en todo el mundo en esta fecha, y ha sido adoptada como fecha principal en el surgimiento de los cultos nuevos, como son la Wicca y la New Age. Y como ya sabemos, eso solo es por simple superstición.

EL CULTO A LO GROTESCO

La lógica nos lleva a pensar que entre más grotesco sea algo, menos atractivo debería ser para el ser humano, pues en este caso, resulta lo contrario. La sociedad actual se ve fuertemente atacada por el “culto a lo grotesco”. Entre más repulsivo sea, mejor.

Los efectos del mercantilismo, del consumismo y, por qué no decirlo, de la estupidez humana, nos llevan a dar un culto absurdo a lo grotesco. Y eso incluye muchos aspectos de nuestras vidas, no solo en el Halloween. Cada día nos vamos haciendo inmunes a lo repulsivo. Aspectos de la vida cotidiana como la sexualidad, la vestimenta, la cultura urbana, los espectáculos, la música se van vaciando de la belleza, sustituyéndose por lo grotesco, por la fealdad.

Y Halloween es el ejemplo perfecto de esta falsa cultura. Pues entre más feo te veas, mejor; entre más repulsivo seas, mejor; entre más violento luzcas, mejor. Celebramos a la maldad y la representamos en nuestros propios hijos, como si de verdad quisiéramos que fueran zombies, brujas, momias, asesinos o monstruos. Muchos dirán que es solo un disfraz y solo piden dulces, sin embargo, les vamos inculcando una ideología de que lo malo es permitido, es válido ser malo, aunque sea por un día. Eso es relativismo puro, un relajamiento en la vida de la virtud, una nube en la formación de la conciencia de nuestros hijos.

PADRES DE FAMILIA

Independientemente del origen y sentido de la fiesta del Halloween, deben considerar algo más próximo en riesgo. Deben tomar en cuenta que no es prudente que los niños anden por las calles tocando de casa en casa pidiendo dulces. Están al alcance de la mano de cualquiera que quiera lastimarlos, o incluso introducirlos al mundo de las drogas. Aún si los acompaña un adulto, es una ocasión de riesgo que debe considerarse seriamente.

Para los adolescentes y jóvenes resulta en una atractiva ocasión para divertirse y no pocas veces, termina en excesos de alcohol u otras sustancias, lo que puede ser otro factor de riesgo. La recomendación es simple, no celebren Halloween, no tenemos motivo alguno para hacerlo. Ni siquiera es fiesta nuestra, es importada de comunidades con un pasado anticatólico y no ofrece un mensaje válido, es solo celebrar lo grotesco.

OPCIÓN

En países como Chile y Francia, se pretende dar un cambio radical a esta fiesta y darle un cauce más positivo, o mejor dicho, más cristiano: retomar el All Hallow’s Eve del siglo IX. En Chile, por ejemplo, se pretende celebrar “El día de la Primavera” y que los niños se disfracen de ángeles, santos y princesas, dejando de la lado las caracterizaciones grotescas.

El Episcopado Francés ha lanzado desde hace varios años, una fuerte campaña de publicidad del verdadero y correcto sentido de la Víspera de la Fiesta de Todos lo Santos Se pretende sustituir el Halloween por el Holy Wins (La Santidad Gana) de una forma creativa, dando auge a lo santo, a lo bueno, a lo limpio, a lo puro; y no a lo grotesco.

San Juan Pablo II dijo con toda claridad:

"San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia universal".

"Al rezar por los muertos -dice el Santo Padre-, la Iglesia contempla sobre todo el misterio de la Resurrección de Cristo que por su Cruz nos obtiene la salvación y la vida eterna. La Iglesia espera en la salvación eterna de todos sus hijos y de todos los hombres".

Vivir de manera correcta la celebración de la Víspera de la Fiesta de Todos los Santos solo nos puede traer como consecuencia una sola cosa, las Gracias Divinas por medio de la intercesión de Todos los Santos, a quienes rendimos honor y gloria por ceñir en ellos la corona de la victoria.

No celebres el Halloween, celebra el All Hallow’s Eve, como la iglesia lo ha venido haciendo desde hace 12 siglos. Vive y conoce tu fe.

Fuente catolicosfirmesensufe.org


Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!



Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK