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Oración para bendecir tu auto.


Permíteme comenzar con una breve reflexión sobre el significado espiritual de bendecir un automóvil. Al hacerlo, no solo estamos solicitando la protección física del vehículo y de quienes viajan en él, sino que también estamos invitando a la presencia de Dios en nuestros desplazamientos diarios. La bendición no solo se limita al metal y la maquinaria, sino que se extiende a los conductores y pasajeros, para que estén protegidos en sus viajes y guiados por la mano amorosa del Señor.

Ahora, te invito a unirte conmigo en esta oración:

"Padre Celestial, Dios de misericordia y amor,
Te agradecemos por este automóvil que has puesto en nuestro camino.
Concédenos, Señor, tu bendición y protección mientras lo utilizamos para viajar por las carreteras de la vida.

Te pedimos, Señor, que nos concedas prudencia y sabiduría al volante,
Que nuestro viaje sea seguro y sin contratiempos,
Que tu mano poderosa nos guíe y nos proteja de todo peligro.

Bendice, Señor, este vehículo y a todos los que viajan en él,
Que se convierta en un medio de encuentro y solidaridad,
Un lugar donde se compartan risas, conversaciones y momentos de paz.

Que los ángeles del cielo nos acompañen en cada trayecto,
Que sean nuestros guardianes en la carretera, protegiéndonos de todo mal,
Y que tu Espíritu Santo sea nuestro copiloto, guiándonos con su luz y su gracia.

Te encomendamos, Señor, a todos aquellos que comparten las carreteras con nosotros,
Que podamos ser signos de tu amor y tu misericordia en medio del tráfico y la prisa,
Y que nuestro comportamiento en la carretera refleje siempre tu bondad y tu paz.

Por último, te pedimos, Señor, que bendigas a quienes fabricaron este automóvil,
A aquellos que lo mantienen y lo reparan,
Y a todos los que trabajan para que podamos disfrutar de la libertad de movimiento que nos brinda.

Concédenos, Señor, un viaje seguro y tranquilo,
Y danos la gracia de llegar a nuestro destino con alegría y gratitud en el corazón.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén."

Que esta oración nos recuerde siempre la importancia de encomendar nuestras vidas y nuestras actividades a la providencia divina, confiando en que Dios está siempre con nosotros, incluso en nuestros viajes más mundanos. Que Dios te bendiga y te proteja, querido amigo, hoy y siempre.

¿Cuál es exactamente la función y el efecto de una Bendición?


¿Sabías que la bendición es una práctica profundamente arraigada en nuestra fe católica? Es algo que, a menudo, damos por sentado o simplemente no pensamos demasiado en ello, pero tiene un poder y significado tremendos.

Permíteme comenzar por definir qué es exactamente una bendición. En términos simples, una bendición es una invocación o pronunciamiento de bienestar, protección y gracia divina sobre una persona, un objeto o una situación. Es una forma hermosa en la que Dios muestra su amor y favor hacia nosotros, sus hijos. Ya sea que estemos bendiciendo a alguien con las palabras, con un gesto o con un objeto sagrado, como el agua bendita o el incienso, la bendición tiene el poder de transmitir la gracia de Dios (aunque no de la misma forma que un Sacramento, pero eso es otro tema para otro día).

En la Sagrada Escritura, encontramos numerosos ejemplos de bendiciones. Por ejemplo, en el libro del Génesis, vemos cómo Dios bendijo a Adán y Eva, diciéndoles que fueran fecundos y se multiplicaran (Génesis 1,28). También vemos cómo Jacob bendijo a sus hijos antes de morir, impartiendo palabras de amor, protección y promesa sobre cada uno de ellos (Génesis 49). Estos son solo algunos ejemplos que ilustran el poder y la importancia de las bendiciones en nuestras vidas.

En la vida de la Iglesia, la bendición ocupa un lugar central. Los sacerdotes, como yo, tienen el privilegio de bendecir a las personas en nombre de Dios. Cuando impartimos una bendición, estamos actuando como instrumentos de la gracia divina. A través de nuestras palabras y gestos, estamos canalizando el amor y la misericordia de Dios hacia aquellos a quienes bendecimos.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos ofrece una comprensión más profunda de la bendición. En el párrafo 2626, se nos dice que "la oración de bendición es la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre puede bendecir en devolución". Esto significa que cuando recibimos una bendición, estamos respondiendo al amor y la generosidad de Dios con gratitud y alabanza. Es una forma de abrir nuestros corazones a la gracia divina y de participar activamente en la obra de Dios en el mundo.

Además, el Catecismo nos enseña que las bendiciones tienen el poder de consolar, fortalecer y santificar a quienes las reciben (cf. Catecismo, 2627). Esto significa que cuando somos bendecidos, no solo experimentamos el amor de Dios de manera más profunda, sino que también somos fortalecidos en nuestra fe y santificados en nuestra vida espiritual. Es como recibir un abrazo cálido y amoroso de Dios que nos sostiene en los momentos difíciles y nos impulsa hacia adelante en nuestro viaje de fe.

Ahora bien, es importante tener en cuenta que las bendiciones no son simplemente palabras vacías o rituales vacíos. Más bien, son expresiones tangibles del amor de Dios que tienen el poder de transformar nuestras vidas. Cuando recibimos una bendición con fe y humildad, abrimos nuestros corazones a la gracia de Dios y permitimos que su amor nos renueve y nos fortalezca en nuestro caminar cristiano.

Como sacerdote, me siento profundamente honrado cada vez que tengo la oportunidad de bendecir a alguien. Ya sea que esté impartiendo una bendición en una misa, en un sacramento como el matrimonio o el bautismo, o en un encuentro personal, siempre me llena de alegría y gratitud poder ser un instrumento de la gracia de Dios en la vida de los demás.

Entonces, ¿cuál es exactamente la función y el efecto de una bendición? En resumen, la bendición es una manifestación del amor y la gracia de Dios que tiene el poder de consolar, fortalecer y santificar el alma de quienes la reciben. Es una expresión tangible de la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas que nos ayuda a crecer en nuestra fe y a experimentar su amor de manera más profunda.

Por lo tanto, la próxima vez que recibas una bendición, ya sea de un sacerdote, un amigo o un ser querido, recuerda que estás siendo envuelto en el amor y la gracia de Dios. Permítete recibir esa bendición con un corazón abierto y agradecido, y deja que el amor de Dios transforme tu vida de maneras que nunca imaginaste. ¡Que Dios te bendiga abundantemente, siempre y para siempre!

Autor: Padre Ignacio Andrade

¿Bendiciones para divorciados? Antonio e Isi sienten esta decisión como un abrazo del Papa


Después de su divorcio en 1997, a Antonio le negaron la comunión, lo que lo llevó a abandonar la fe durante 14 años. Sin embargo, con su actual pareja, comparten "un nuevo camino creyente" y anhelan recibir una bendición. Antonio detalla: "Queremos casarnos y alcanzar ese estado perfecto que tanto anhelamos… Y esperamos que sea pronto, pues ya he formalizado toda la documentación para recibir la nulidad matrimonial y solo falta que llegue la resolución del tribunal eclesial".

El documento 'Fiducia supplicans', aprobado por el Papa Francisco y la Doctrina de la Fe, representa un cambio significativo al permitir que parejas conformadas por personas homosexuales, divorciadas o solteras que conviven sin haber pasado por el altar reciban una bendición de un sacerdote. Esta medida ha generado diversas reacciones a nivel mundial, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Antonio agradece al Papa Francisco por esta apertura, considerándolo "un papa muy próximo al pueblo, siendo consciente de que hay que adaptarse a muchas realidades que nos marcan hoy a los creyentes. Sabe que hay que abrirse a los divorciados, a los homosexuales… A personas que tienen fe y que hasta ahora han sufrido por su condición".

Antonio, a pesar de ser una persona de fe, abandonó su práctica religiosa durante 14 años después de su divorcio en 1997. No obstante, su encuentro con Isi cambió su perspectiva, y ahora ambos comparten un nuevo camino creyente. Antonio ha iniciado los trámites para obtener la nulidad matrimonial, y están a la espera de la resolución del tribunal eclesial. Mientras tanto, han logrado acercarse a la comunión, aunque no ha sido fácil. Antonio, después de hablar con un sacerdote amigo, decidió hablar con su párroco y expresar su deseo de comulgar. Su párroco le permitió apelar a "su libertad de conciencia" y le animó a comulgar si se sentía bien haciéndolo.

Antonio valora la apertura de la Iglesia hacia situaciones como la suya y agradece al Papa Francisco por ello. Considera a Francisco como un papa cercano al pueblo y consciente de la necesidad de adaptarse a las realidades contemporáneas de los creyentes, incluyendo a divorciados, homosexuales y aquellos que han sufrido por su condición. Para Antonio, Francisco es el papa de la auténtica proximidad y ternura, en marcado contraste con pontífices anteriores. Esta historia refleja el impacto positivo que la apertura de la Iglesia puede tener en la vida de aquellos que buscan reconciliación y conexión espiritual.

El Padre James Martin ofrece la primera Bendición oficial a una pareja gay.


“Queridos amigos: Tuve el honor de bendecir a mis amigos Jason y Damian esta mañana en nuestra residencia jesuita, de acuerdo con las nuevas pautas del Vaticano para parejas del mismo sexo. Pero antes de esto, me han bendecido con su amistad y apoyo”. Con estas palabras cargadas de emoción anunciaba James Martin, a través de Facebook, que apenas 24 horas después de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicase la declaración ‘Fiducia Supplicans’, él ya ponía en práctica aquello a lo que el Vaticano ha dado luz verde: bendecir a las parejas del mismo sexo.

Lo hacía, tal como ha explicado, en la comunidad jesuita de Nueva York. Allí llegaron, tal como recoge The New York Times ayer por la mañana Damian Steidl Jack, de 44 años, y su marido, Jason Steidl Jack, de 38. Allí fueron recibidos por Martin –una de las voces más importantes dentro de la Iglesia católica estadounidense en la defensa de los derechos LGTBI– y allí fueron bendecidos.

“Que el Señor os bendiga”

Tal como recoge el documento del Vaticano, esta bendición no debe realizarse con “ninguna vestimenta, gesto o palabra propia de una boda”. Así, Martin no vestía túnica y no leía ningún texto. Y es que, en realidad, no hay ninguna bendición para las parejas del mismo sexo en el grueso libro de bendiciones publicado por la Conferencia de Obispos de Estados Unidos. En lugar de eso, Martin seleccionó uno de sus favoritos del Antiguo Testamento.

“Que el Señor os bendiga y os guarde”, comenzó, tocando los hombros de los dos hombres, quienes inclinaron levemente la cabeza y se tomaron de las manos. “Que el Señor haga brillar su rostro sobre vosotros y tenga misericordia de vosotros. Que el Señor vuelva hacia vosotros su rostro y os dé alegría y paz. Y que Dios todopoderoso os bendiga”, dijo, haciendo la señal de la cruz, justo antes de terminar con un abrazo a la pareja.

Matrimonios mixtos: amor con doble bendición


- Vicente Paúl Mozo, católico, y Noelia Zambrana, evangélica, se casaron hace dos años

- Comparten ceremonias y participan en la vida espiritual del otro, enriqueciéndose mutuamente

- “La fe está en el centro. Rezamos juntos y tenemos una vida espiritual común”

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El madrileño Vicente Paúl Mozo conoció a la que sería su mujer, Noelia Zambrana, hace cuatro años. Como muchas otras parejas, eran compañeros de trabajo e iniciaron una relación. Al inicio de la misma, vieron que algo les unía, aunque no plenamente, lo que no era en absoluto un problema. “Ella era evangélica y yo católico –explica Paúl–. No supuso ningún inconveniente. Al contrario, me explicó que necesitaba estar con una persona cristiana, pues, para ella, compartir su fe era algo fundamental. Así, aunque no perteneciéramos a la misma Iglesia, le alegraba mi fe en Jesús”.

Cuando decidieron dar el paso definitivo y casarse, quisieron que en la ceremonia estuvieran presentes un sacerdote católico y un pastor evangélico. Contaron con el apoyo fundamental de Emmanuel Buch, pastor de la iglesia Cristo Vive, de Hortaleza, la comunidad que frecuenta ella. Pero no ocurría lo mismo a la hora de encontrar a un cura que quisiera estar presente en la celebración: “El pastor nos habló de Rafael Vázquez, sacerdote malagueño que ahora trabaja en la Conferencia Episcopal, al frente de los departamentos de Ecumenismo y Doctrina de la Fe. Él fue un apoyo fundamental en todo este tiempo y nos animó cada vez que encontrábamos dificultades, pues las parroquias a las que nos dirigíamos no veían con claridad el hecho del matrimonio mixto cuando solicitamos la celebración en un templo católico”. 

Aceptado desde el Concilio

Vázquez les insistía en que, desde el Concilio Vaticano II, con el documento ‘Unitatis redintegratio’, las relaciones ecuménicas de la Iglesia católica con otras confesiones cristianas han cambiado y que el Código de Derecho Canónico contempla los matrimonios mixtos, así como que pudiera tomar parte en la celebración el sacerdote y, en determinadas partes, el pastor. Así, “una vez que lo intentamos en varias parroquias católicas y Noelia sufría por no concretarse nada, el propio Rafael se comprometió a estar presente en nuestra boda”. La misma se celebró el 30 de abril de 2021 en Cristo Vive y estuvo presidida por el pastor evangélico. El sacerdote católico hizo la predicación y la bendición, por lo que ambos le están inmensamente agradecidos y mantienen un contacto periódico.

En su día a día, Paúl valora como un tesoro todo lo que le aporta la fe evangélica de su mujer: “La acompaño frecuentemente a sus celebraciones y me gusta especialmente la gran cantidad de jóvenes que hay allí y el dinamismo y la alegría que transmiten. Por parte de los más mayores, aún hay ciertos recelos hacia los católicos por el pasado de persecución que sufrieron en el franquismo (por ejemplo, no les permitían enterrarse en los cementerios), pero se puede dialogar con ellos perfectamente y aprendes mucho cuando te hablan de ese sufrimiento. Y, con los jóvenes, directamente hay una gran apertura y me integran completamente”.

Unidos por una base común

Y es que, “aunque hay cosas que nos separan, como el culto a los santos o el reconocimiento de la autoridad del Papa, siento que nos une una base común”. De ahí que compartan con total naturalidad experiencias como la peregrinación al Camino de Santiago o las bodas de oro de sus padres, que fueron para él toda una experiencia de fe: “Mis padres se conocieron siendo niños en un orfanato de Zamora. Se educaron con las monjas y, cuando se casaron y nos tuvieron a mis hermanos y a mí, siempre nos llevaron a colegios religiosos. Ellos son muy católicos y nos han transmitido esos valores. Por eso fue tan importante para mí que nos acompañara en la iglesia mi mujer”.


Ante la oportunidad de vivir una fe compartida desde la diversidad, Paúl destaca que es mucho lo que le ha aportado la fe de su mujer: “Invitaría a muchos católicos a asistir a un culto evangélico. Son personas alegres, lo que se refleja en sus celebraciones. Y se centran en la Palabra, mimando mucho el estudio de la Biblia; algo que, por ejemplo, a veces nos falta a nivel general en la Iglesia”.


Hacia la religiosidad popular

Respecto a lo que podría aportar el catolicismo a la Iglesia evangélica, el joven madrileño apunta que “sería una oportunidad que trataran de ahondar en la Semana Santa a nivel de religiosidad popular. Sé que ellos no veneran imágenes, pero entenderían mejor la emoción que muchos sentimos al ver a la Virgen y a los santos desde una advocación particular. Todos sabemos que la fe va mucho más allá, pero son cosas concretas que ayudan en el camino hacia Dios”.


Igualmente agradecida por esa fe compartida se siente Noelia: “Antes de conocer a Paúl, la verdad es que no conocía mucho de la liturgia católica, por lo que me ha abierto los ojos ver que hay otras vivencias y que son igual de respetables y válidas que las nuestras. Ahora, de un modo natural, las he experimentado cuando hemos compartido celebraciones y valoro que el rito católico es más estructurado que el nuestro. El evangélico es más flexible en la liturgia del culto y en la alabanza, que se vive de una forma animada, representando la alegría por lo que se celebra, pero es una riqueza sentir que, en el fondo, compartimos una misma roca común, que es la fe cristiana, solo que vivida desde diferentes experiencias”.

Cristo, la Biblia y la oración

En este sentido, ella tiene claro que, en caso de tener algún día hijos, “no habría ningún conflicto sobre qué confesión eligieran… Para nosotros, como matrimonio, la fe es vivida de un modo natural y está en el centro. Podemos rezar juntos y tener una vida espiritual común. Pese a las distintas vivencias, la base de todo es que nos respetamos mucho y nunca nos juzgamos. Por eso, serían nuestros propios hijos, cuando crecieran, los que eligieran. Y todo desde la base de que compartimos unos valores comunes y que ponemos en el medio de todo: Cristo, la Biblia y la oración. Además, los evangélicos presentamos a los niños en la comunidad al nacer, pero son ellos, cuando pueden elegir, los que se bautizan. Por eso, habría margen para que, en una edad adulta, se bautizasen, si así lo quisieran, ya fuera como católicos o evangélicos”.

Autor: Miguel Ángel Malavia.

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Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/

La Iglesia anglicana bendecirá, pero no casará "matrimonios" del mismo sexo


La confesión cristiana con sede en Inglaterra elaborará una “oferta pastoral integral” para el colectivo LGTBQI+ con una renovación litúrgica

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“Las parejas del mismo sexo podrán venir a la iglesia para dar las gracias por su matrimonio o unión civil y recibir las bendiciones de Dios”. Así reza el comunicado lanzado por la Iglesia anglicana en los que se considera una revisión histórica sobre su posición en relación a las uniones homosexuales.

Sin embargo, no han dado el salto a que sus sacerdotes puedan oficiar matrimonios gais en los templos, subrayando que solo se reconocerá como tal a la unión entre un hombre y una mujer. De esta manera, sí podrán acudir a cualquier templo para ser bendecidos después de haberse casado por lo civil.

Revisión en febrero

Este pronunciamiento llega después de seis años de consulta y se detallará en un informe que será sometido a evaluación por el sínodo que se celebrará del 6 al 9 de febrero en Londres. El dictamen final incluirá una liturgia propia para las bendiciones, así como indicaciones para que los pastores lleven a cabo el correspondiente acompañamiento que incluya una “oferta pastoral integral” para este colectivo.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ha subrayado que este posicionamiento de la confesión cristiana “refleja la diversidad de opiniones en la Iglesia de Inglaterra sobre cuestiones de sexualidad, relaciones y matrimonio”. “A algunos les parecerá que lo que proponemos hoy va demasiado lejos, mientras que para otros no será suficiente, pero mi esperanza es que lo que hemos acordado será recibido con un espíritu de generosidad, con voluntad de buscar el bien común”, ha expuesto el primado anglicano a la BBC.

Este giro de los anglicanos vendrá acompañado en los próximos días de un ‘mea culpa’ ante la comunidad LGTBQI+ por el “rechazo, la exclusión y la hostilidad” que han padecido desde los púlpitos.

Los obispos de Bélgica continuarán su “pastoral de inclusión” con el colectivo LGTBI tras la visita ‘ad limina’



“Nada ha cambiado. Podemos seguir nuestro trabajo por una pastoral de inclusión”. Así han expresado a Vida Nueva fuentes de la Conferencia Episcopal Belga sus impresiones tras la visita ‘ad limina’ que acaban de concluir en Roma.

Durante sus días en el Vaticano, de hecho, el cardenal Jozef Kesel, presidente del Episcopado, subrayó que “la Iglesia belga quiere seguir la pastoral de cercanía y de aprecio hacia los gays católicos y sus familias”.

Los obispos belgas llegaban al Vaticano la pasada semana con un recién aprobado documento en el que incluían una bendición para parejas homosexuales que se comprometan ante Dios. Una novedad que no ha pasado desapercibida pero que, sin embargo, no ha producido los mismos ‘roces’ que los acontecidos con el Episcopado alemán y su camino sinodal.

De hecho, según recoge La Repubblica, durante su discurso una vez finalizada la visita ad limina ante la embajada de Bélgica ante la Santa Sede, Kesel reconoció que se habían mantenido conversaciones sobre “parejas del mismo sexo, viri probati y ordenación femenina”. Algo prácticamente “impensable” hace unos años. “Los temas de la ordenación femenina y los viri probati son importantes, no deberían abordarse únicamente por la falta de vocaciones”, aseveró.

“También tenemos algo que aprender”

En cuanto a la bendición del compromiso de parejas del mismo sexo, “por supuesto que hablamos de eso”, reconoció Kesel, “yo mismo lo hablé, estaba muy feliz de poder hacerlo”. “Lo que queríamos hacer era estructurar la pastoral, para que en cada diócesis dentro del equipo de pastoral familiar haya alguien que atienda el problema”, explicó. “En Roma pudimos hablarlo y nos sentimos escuchados, lo cual no quiere decir que nuestros interlocutores necesariamente estuvieran de acuerdo, pero pudimos discutirlo”, añadió, aseverando que “tenemos que ayudar a esta gente, si no los ayudamos están perdidos”.

Por otro lado, el cardenal apuntó que hay que ser “realistas” antes de exigir la castidad. “He leído una posición a este respecto del presidente del instituto pontificio Juan Pablo II para la familia, monseñor Philippe Bordeyne, según la cual nadie puede ser privado de la bendición de Dios”, dijo. Aún así, Kesel insistió en que es consciente de que la curia no tiene por qué compartir su opinión: “Me sentí escuchado y respetado. Supongo que no todas las personas con las que hemos hablado comparten mi opinión. Pero hace falta discernimiento, es un problema nuevo que se impone, lleva tiempo”.

Comparando las otras dos visitas ‘ad limina’ en las que ha participado –en 2003 con Juan Pablo II y en 2010 con Benedicto XVI–, Kesel ha notado “un cambio en el ambiente interior de la Curia romana”. Y es que, si bien antes también había “intercambio de opiniones”, lo cierto es que estas se limitaban más a que “el presidente de cada dicasterio hablase largamente para explicar su punto de vista y cuál era nuestra responsabilidad. Esta vez nos sentimos escuchados, no porque los dicasterios romanos no tuvieran nada que decir, sino porque también querían entender nuestra situación”, apuntó el cardenal. “‘También tenemos algo que aprender de ustedes’, nos decían”, añadió.

Un sacerdote es suspendido por defender las bendiciones a parejas homosexuales, ya antes había defendido el aborto y la eutanasia.


Giulio Mignani, de 52 años, párroco de Bonassola, Montaretto, Framura y Castagnola, en la diócesis italiana de La Spezia ha sido suspendido. El obispo Luigi Ernesto Palletti le ha comunicado este 3 de octubre que no podrá presidir la misa ni celebrar en público los demás sacramentos ya que, señala el decreto, “a lo largo de los años ha hecho repetidas declaraciones públicas, que también han aparecido en varios periódicos y entrevistas de televisión, en las que ha apoyado reiteradamente posiciones que no se ajustan a la enseñanza de la Iglesia”.

A esta sanción eclesiástica, Mignani ha respondido con una entrevista en la edición italiana de Vanity Fair en la que sitúa el origen de sus desencuentros en la ‘huelga’ que llevó a cabo en la celebración del Domingo de Ramos de 2021 cuando decidió “no bendecir las palmas como protesta por el ‘responsum’ de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que había prohibido la bendición de las parejas homosexuales”. “Me dije: en la iglesia hemos bendecido todo, incluso las armas y las guerras en el pasado. ¿Y no queremos bendecir el amor verdadero?”, señala el sacerdote.

Desde entonces señala que se han intensificado los encuentros y las llamadas con su obispo hasta esta medida. Y es que el cura se ha manifestado de forma heterodoxa en cuestiones como el aborto y la eutanasia. “Creo que la Iglesia, y también se lo dije al obispo, ha basado su doctrina a lo largo de los siglos, y ya está fechada. Debemos dejarnos interpelar por los nuevos conocimientos. Citando una parábola de Jesús, hoy no tenemos una oveja perdida y las otras 99 en el corral, sino lo contrario. La gente se da cuenta de que estas cosas están anticuadas”, apunta Mignani.

Escuchar a la gente

El hasta ahora párroco también relata que “inspirado en el sínodo del papa Francisco, que empieza escuchando a la gente, creé un cuestionario, que luego difundí en Internet, donde se pedía a la gente, de forma anónima, que dijera lo que pensaba sobre el celibato de los sacerdotes, el aborto, la homosexualidad, el sacerdocio de las mujeres, la eutanasia. Recogí 434 respuestas e hice un dossier analizándolas. Precisamente porque no quería que fuera sólo palabrería” y se lo mandó al Papa que respondió a través de una carta de la Secretaría de Estado.

“No puedo hacer las cosas a medias. Tomemos el caso de las parejas homosexuales: la Iglesia no condena la homosexualidad, sino las relaciones homosexuales. Que es como decirle a alguien que no pasa nada si tiene hambre, pero que no puede comer. La acogida de estas personas nunca es total”, denuncia. Por ello reclama que “lo que hay que cambiar es el paradigma: el amor homosexual se sigue considerando un pecado, un error, cuando en cambio es la dimensión fundamental de la vida de estas personas. La Iglesia dice en todas partes que no se debe discriminar a las personas homosexuales, y sin embargo un homosexual no puede entrar en el seminario”. De momento, para el sacerdote, parece que su readmisión es algo poco probable.

Obispos en rebeldía: La propuesta de bendecir parejas homosexuales de los obispos de Bélgica se opone a instrucción del Vaticano





La propuesta de bendecir a las parejas homosexuales planteada por los obispos flamencos de Bélgica «no fue presentada al Vaticano de antemano» y se opone a una directiva de la Santa Sede, según publica Vatican News y recoge Europa Press.

«Con esta medida, los obispos flamencos, entre ellos el cardenal Jozef de Kesel, se oponen a una directiva de la Santa Sede», se puede en el artículo que recoge la liturgia publicada por los obispos católicos de Flandes para la bendición eclesiástica de parejas homosexuales.

En febrero de 2021, el Vaticano ya prohibió cualquier bendición a las parejas homosexuales, así como cualquier rito comparable al matrimonio entre un hombre y una mujer. «Dios no bendice el pecado», señaló entonces la Congregación para la Doctrina de la Fe en un documento.

El medio oficial del Vaticano cita la información publicada en el sitio web oficial de los obispos, donde se contempla la bendición de la unión de parejas del mismo sexo y se establece que, en cada diócesis, habrá una persona dedicada a la atención pastoral de las personas homosexuales. No obstante, los prelados belgas precisan que esta bendición estará claramente diferenciada del matrimonio sacramental.

«Durante las reuniones pastorales, a menudo, las personas piden un momento de oración para pedir a Dios que bendiga y perpetúe este compromiso de amor y fidelidad», señalan en el documento titulado Las personas homosexuales están pastoralmente cerca. Por una Iglesia hospitalaria, que no excluye a nadie.

Los obispos flamencos viajarán a Roma la próxima semana para la habitual visita ad limina, que incluye reuniones privadas con el Papa.

¿Qué está pasando en la Iglesia? En Bélgica los sacerdotes católicos bendecirán a parejas homosexuales con esta oración pese a prohibición del Vaticano.


- “Debe quedar clara la diferencia con lo que la Iglesia entiende por matrimonio sacramental”, afirman los obispos flamencos

“Oración por el amor y la fidelidad”. Así bendecirán los obispos flamencos a las parejas homosexuales. “El contenido y la forma que puede adoptar concretamente esta oración es mejor que lo discutan los implicados. Además, debe quedar clara la diferencia con lo que la Iglesia entiende por matrimonio sacramental”, puntualizan los prelados en el documento ‘Estar cerca de los homosexuales desde el punto de vista pastoral. Por una Iglesia acogedora que no excluya a nadie’, distribuido hoy por la Conferencia Episcopal Belga.

Según los obispos, el momento de oración podría ser de la siguiente manera: palabra de apertura, oración de apertura, lectura de las Escrituras, compromiso de las dos personas implicadas, oración de la comunidad, oración de intercesión, Padrenuestro, oración final y bendición.

Pero los prelados van más allá, al ofrecer un texto guía en el que la pareja “exprese junta ante Dios cómo se comprometen el uno con el otro”:


Dios de amor y fidelidad,
hoy estamos ante Ti
rodeado de familiares y amigos.
Te agradecemos que hayamos podido encontrarnos.
Queremos estar ahí para los demás
en todas las circunstancias de la vida.
Expresamos aquí con confianza
que queremos trabajar en la felicidad del otro
día a día.

Rezamos: danos fuerza
ser fieles el uno al otro
y profundizar en nuestro compromiso.
En tu cercanía confiamos,
de tu Palabra queremos vivir,
se entregan a los demás para bien.


Asimismo, también ofrecen un ejemplo de oración comunitaria:

Dios y Padre,
rodeamos hoy a N. y N. con nuestra oración.
Conoces sus corazones y el camino que tomarán juntos a partir de ahora.
Haz que su compromiso con el otro sea fuerte y fiel.
Que su hogar se llene de comprensión,
tolerancia y cuidado.
Que haya espacio para la reconciliación y la paz.
Que el amor que comparten les deleite
y hacerlas útiles para nuestra comunidad.
Danos la fuerza para caminar con ellos,
juntos en las huellas de tu Hijo
y fortalecido por tu Espíritu.

El Papa a los fieles de la tercera edad: “¡Envejecer no es una condena, es una bendición!”





Francisco está convencido de que “envejecer no es una condena, es una bendición”. Así al menos lo asegura en el Mensaje para la Jornada Mundial de los Abuelos, convocatoria creada por el pontífice argentino y que celebrará su segunda edición el próximo 24 de julio en el marco de la festividad de santa Ana y san Joaquín, los abuelos de Jesús de Nazaret.

Partiendo del salmo 92 que expone que “en la vejez seguirán dando fruto”, el Papa de 85 años: “Esto va a contracorriente respecto a lo que el mundo piensa de esta edad de la vida; y también con respecto a la actitud resignada de algunos de nosotros, ancianos, que siguen adelante con poca esperanza y sin aguardar ya nada del futuro”.

Cultura del descarte

Francisco arremete una vez más contra la “cultura del descarte”, consciente de que “la ancianidad a muchos les da miedo”, en tanto que “la consideran una especie de enfermedad con la que es mejor no entrar en contacto”. Incluso lanza una crítica velada a quienes envían a sus mayores a residencias amparándose en “tener que hacernos cargo de sus preocupaciones”.

“La ancianidad, en efecto, no es una estación fácil de comprender, tampoco para nosotros que ya la estamos viviendo”, confiesa el Papa, que lamenta cómo la sociedad ofrece “planes de asistencia, pero no proyectos de existencia”. De hecho, incluso llega a afirmar que “estamos tentados de exorcizar la vejez escondiendo las arrugas y fingiendo que somos siempre jóvenes”.

Tiempo útil

Para Francisco, “la ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos”.

La publicación del mensaje coincide con un momento especialmente complejo para el Papa Francisco, dado que la rotura de los ligamentos de su rodilla derecha le ha obligado a permanecer en silla de ruedas y alterar su agenda hasta tal punto que se ha visto obligado a retrasar su viaje a Líbano previsto para este mes de junio.

Crisis de certezas


El pontífice admite en su reflexión que, cuando “las fuerzas declinan o la aparición de una enfermedad pueden poner en crisis nuestras certezas”. Frente a esta sensación de decaimiento, Jorge Mario Bergoglio recomienda continuar con la actividad y el aprendizaje, especialmente “desde el punto de vista espiritual, cultivando nuestra vida interior por medio de la lectura asidua de la Palabra de Dios, la oración cotidiana, la práctica de los sacramentos y la participación en la liturgia”.

Junto a esto, recomienda a los mayores cultivar “la relación con Dios, las relaciones con los demás, sobre todo con la familia, los hijos, los nietos, a los que podemos ofrecer nuestro afecto lleno de atenciones; pero también con las personas pobres y afligidas, a las que podemos acercarnos con la ayuda concreta y con la oración”.

En este sentido, reivindica también la figura de los abuelos como referentes de paz en un mundo en guerra para “enseñar a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo a ver a los demás con la misma mirada comprensiva y tierna que dirigimos a nuestros nietos”. “Hoy podemos ser maestros de una forma de vivir pacífica y atenta con los más débiles”, apunta Francisco. Así les presenta como promotores de “la revolución de la ternura” con una tarea concreta: “proteger el mundo” con acciones concretas y con la oración.

¿Es correcto bendecir el árbol de Navidad?


Muchas familias acostumbran bendecir su árbol de Navidad al momento de hacer el “encendido”, ya sea a través de una oración o mediante una reflexión en la que se ofrece a Dios este adorno navideño. Pero, ¿es correcto bendecir algo que sabemos que habrá de tirarse? O quizás valga la pregunta: ¿es correcto bendecir cosas desechables?

Sobre este tema, el padre Rogelio Alcántara, especialista en teología dogmática, explica que tradicionalmente hay bendiciones que pueden hacer los laicos, mismas que no son sacramentales en estricto rigor. Como ejemplo de esto, puede ser la bendición de la mesa o la bendición que los papás dan a los hijos.

“Estas bendiciones -señala- no han sido instituidas por la Iglesia y tampoco se encuentran en los libros litúrgicos, a diferencia de otras que sólo puede hacer un ministro ordenado. Es decir, las primeras son propiamente una oración de intercesión, en la que el fiel pide  a Dios se digne a ser el centro de nuestras actividades o de nuestros momentos en familia”.

Puede ser también un sacerdote quien bendiga nuestro árbol de Navidad. “Incluso en el Ritual Romano -explica- viene una oración para “todo” –Benedictio ad Omnia-. Por tanto, no habría ningún problema que un ministro ordenado lo bendijera”.

Finalmente, el padre Rogelio Alcántara señala que, al no tratarse de una bendición sacramental -ya sea que la realice un sacerdote o un laico-, no existe ningún problema en bendecir el árbol de Navidad a sabiendas de que se tirará.

“Lo que se hace, simple y sencillamente es pedir a Dios que tome como suyo ese adorno navideño, y a través de él conceda a la familia el privilegio de poder rendirle un homenaje a Él, que es Creador y Redentor”.

Oración para encender el árbol de Navidad

Señor Jesús, Tú, que eres la alegría de nuestro Padre y la luz de nuestra vida, bendice este árbol navideño que llenos de ilusión hemos adornado luces multicolores. Ayúdanos a que estas luces nos recuerde que somos llamados por ti para iluminar el mundo y llevar tu mensaje de alegría y esperanza en esta sociedad marcada por la tristeza y el desamor. Amén.

¿Por qué es tan importante la bendición de los padres a los hijos?



¡Qué hermoso sería que los papás recobraran la vieja costumbre de bendecir a sus hijos al acostarse o cuando salen de casa!

Jesús bendecía a los niños

Las mamás escuchaban a Jesús y veían sus obras, vieron que era un hombre de Dios y quisieron que bendijera a sus hijos, y Jesús lo hizo imponiendo sus manos sobre ellos, que era la forma de bendecir en su tiempo.

¿Por qué aquellas mamás querían la bendición de Jesús? Porque los padres siempre buscan lo mejor para sus hijos, y sabían que Jesús actuaba en el nombre de Dios. Sólo Dios puede bendecir válidamente. Bendecir significa “decir algo bueno”. Cuando Dios dice algo bueno, esto se cumple porque la Palabra de Dios es poderosa y creadora. Cuando Dios crea el mundo lo hace con su palabra: “hágase”, y todo sucedía como Dios lo decía. Solamente a Dios le pedimos que nos bendiga y sólo sus bendiciones se cumplen.

Pero Jesús nos pidió que dijéramos cosas buenas de los demás, que bendijéramos; no que dijéramos cosas malas, que maldijéramos (Rom. 12, 14). Nos pidió que bendijéramos incluso a los que nos persiguen.

Los discípulos de Jesús tenemos que bendecir, y siempre lo hacemos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Los que bendecimos estamos actuando en el nombre de Dios, que es quien en realidad bendice.

Bendicen los papás a sus hijos, y es Dios quien bendice. Bendecimos los sacerdotes, y es Dios quien bendice.

La cruz sobre nosotros

Desde el tiempo de los apóstoles, cuando se da el Bautismo, se marca la frente de los que lo reciben con la señal de la cruz. El signo de la cruz es la gloria de los cristianos, no sólo de los católicos, sino también de los ortodoxos y de algunas Iglesias separadas. Es una costumbre trasmitida por tradición desde siempre.

Cuando bendecimos, trazamos la señal de la cruz sobre aquellos a los que bendecimos. Pero también la trazamos sobre nosotros mismos cuando pedimos que Dios esté presente en nuestra vida. Todo lo que iniciamos lo hacemos bajo esa señal de la cruz y con la invocación de la Santísima Trinidad.

Si se han fijado, la Misa comienza con esa señal de la cruz y termina con la bendición con la señal de la cruz de parte del sacerdote. El Papa bendice con una cruz papal llamada férula y los sacerdotes que damos la bendición papal o apostólica, en contadísimas ocasiones, también usamos un crucifijo para hacerlo.

Amamos la cruz y la consideramos una bendición sobre nuestras vidas.

Padres, bendigan a sus hijos

La Iglesia nos enseña que cada hogar es una Iglesia Doméstica, la forma más sencilla y original de la gran Iglesia universal. En el hogar, los papás representan a Jesús no sólo para gobernarlo con amor, sino para enseñar a sus hijos el Evangelio con el ejemplo y la palabra, y para santificar a sus hijos con la oración familiar y con los sacramentos de la Iglesia a los que los acercan.

Todos los bautizados participamos del sacerdocio de Cristo, tenemos el sacerdocio laical que complementan los sacerdotes ordenados con su sacerdocio ministerial. Los papás ejercen su sacerdocio laical cuando se casan, ya que ellos –y no el sacerdote– son los ministros de su sacramento del Matrimonio. Ejercen su sacerdocio cuando oran juntos y cuando oran con sus hijos. Ejercen su sacerdocio cuando bendicen a sus hijos.

¡Qué hermoso sería que los papás recobraran la vieja costumbre de bendecir a sus hijos al acostarse o cuando salen de casa! Entre los campesinos de nuestra patria yo he visto a hombres hechos y derechos arrodillarse en plena calle para recibir la bendición de su papás ancianos.

Que los niños exijan a sus papás que los bendigan en toda ocasión y así crecerán entre bendiciones y no entre maldiciones.

Bendigamos en el nombre de Dios para que lo que Dios diga de los niños se cumpla en ellos.

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