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Obispos de Estados Unidos piden orar por Donald Trump y demás víctimas del atentado en Pensilvania.

              

El Episcopado condena “la violencia de todo tipo, incluida la violencia política” tras el disparo recibido en un mitin en Pensilvania

Varios obispos de los Estados Unidos se han unido en oración por el virtual candidato presidencial por el Partido Republicano, Donald Trump, quien recibió un disparo en la oreja mientras participaba en un acto de campaña en Pensilvania el 13 de julio. Este evento tuvo lugar durante el último mitin público antes de la convención de la próxima semana, en la que se espera que el Partido Republicano confirme su candidatura para las elecciones presidenciales de noviembre.

Según un comunicado de su equipo de campaña, Trump se encuentra estable y ha expresado su agradecimiento a los servicios de seguridad y de primeros auxilios por su rápida actuación durante el acto.

La Iglesia ora por el candidato presidencial

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), en voz de su presidente, el arzobispo Timothy P. Broglio de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de los Estados Unidos, ofreció sus oraciones y las de los obispos del país por el ex presidente Trump. “Junto con mis hermanos obispos, condenamos la violencia política y ofrecemos nuestras oraciones por el ex presidente Trump y por aquellos que fueron asesinados o heridos. También oramos por nuestro país y por el fin de la violencia política, que nunca es una solución a los desacuerdos políticos. Pedimos a todas las personas de buena voluntad que se unan a nosotros para rezar por la paz en nuestro país. María, Madre de Dios y Patrona de las Américas, reza por nosotros”, señaló el arzobispo Broglio.

Por su parte, los obispos del estado de Nueva York pidieron a las personas de buena voluntad orar por el expresidente Donald Trump y “por cualquier otra persona que haya resultado herida” en el incidente de Butler, Pensilvania. “Condenamos inequívocamente la violencia de todo tipo, incluida la violencia política”, se lee en el mensaje emitido en la red social X, desde la cuenta de la Conferencia Católica del Estado de Nueva York. Esta conferencia incluye a la Arquidiócesis de Nueva York y las diócesis de Albany, Brooklyn, Búfalo, Ogdensburg, Rochester, Rockville Centre y Syracuse.

Reacciones de otros obispos

Varios obispos se pronunciaron por separado en sus perfiles de la misma red social. El obispo de Pittsburgh, David Zubik, expresó: “Estamos profundamente conmocionados por las noticias sobre el tiroteo en un mitin político del ex presidente Trump, justo enfrente de una de nuestras iglesias en el condado de Butler”. El obispo Michael Olson, de la Diócesis de Forth Worth, aseveró: “Oren por el ex presidente Trump y su familia, y por las almas y familias de los muertos en este terrible incidente. Por favor, oren por la paz en nuestra nación”. El obispo Robert Barron, de la Diócesis de Winona-Rochester, afirmó: “Me gustaría ofrecer oraciones por el ex presidente Trump y todos los que resultaron heridos en la manifestación en Pensilvania. Debemos abandonar el camino de la violencia. Que el Señor bendiga a nuestra atribulada nación”. Finalmente, el obispo de la Diócesis de Jefferson City, W. Shawn McKnight, escribió: “Les pido que se unan a mí en oración por la salud de Donald Trump y para que nuestro país se una en paz durante estos tiempos de división”.

Un llamado a la unidad y la paz

Este lamentable incidente ha provocado una ola de solidaridad y llamados a la paz y la unidad por parte de los líderes religiosos en Estados Unidos. En un momento de creciente polarización política, las oraciones y declaraciones de los obispos subrayan la necesidad de rechazar la violencia y buscar soluciones pacíficas a los conflictos y desacuerdos.

¿Por qué los laicos no podemos elegir democráticamente a nuestros párrocos y obispos?


Primero, recordemos que la Iglesia Católica se organiza de una manera muy particular, basada en una tradición que se remonta a los tiempos de los apóstoles y a Jesús mismo. En el Nuevo Testamento, vemos cómo Jesús escogió a sus apóstoles, no a través de un proceso democrático, sino por elección directa. Por ejemplo, en Juan 15,16, Jesús dice: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os designé para que vayáis y llevéis fruto, y que vuestro fruto permanezca”. Esta elección directa es significativa porque establece un modelo de liderazgo espiritual que se fundamenta en el llamado divino y la autoridad espiritual, más que en la elección popular.

La elección de los obispos y párrocos sigue esta tradición apostólica. Los obispos son considerados sucesores de los apóstoles, y su elección se hace a través de un discernimiento cuidadoso que implica oración y la guía del Espíritu Santo. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1578) explica que “nadie puede atribuirse a sí mismo este ministerio, sino que debe ser llamado por Dios”. La idea es que el liderazgo en la Iglesia no es simplemente una cuestión de habilidades o popularidad, sino de una vocación específica y divina.

Ahora, pensemos en cómo se eligen los obispos hoy en día. Generalmente, el proceso incluye consultas a varios sacerdotes y laicos dentro de la diócesis, lo que significa que la voz del pueblo tiene un papel indirecto pero significativo. Las opiniones de los fieles son tomadas en cuenta, y esto asegura que el obispo sea alguien que realmente pueda pastorear a su rebaño. Finalmente, la elección es confirmada por el Papa, asegurando una continuidad con la autoridad de Pedro, a quien Jesús confió el liderazgo de su Iglesia (Mateo 16,18-19).

En cuanto a los párrocos, son nombrados por los obispos, quienes conocen las necesidades de sus diócesis y buscan enviar pastores que puedan servir mejor a sus comunidades. Aquí también hay un proceso de discernimiento y oración. El obispo, en su sabiduría pastoral, intenta colocar al sacerdote adecuado en la parroquia adecuada, buscando siempre el bien espiritual del pueblo de Dios.

Podemos entender que, aunque no se trata de una elección democrática en el sentido moderno, hay una preocupación genuina por la comunidad y un deseo de que el liderazgo sea realmente efectivo y espiritual. El modelo de la Iglesia busca evitar los problemas que podrían surgir de un proceso electoral, como divisiones, campañas o incluso corrupción. La Iglesia, al ser una entidad espiritual, tiene un enfoque distinto al de las organizaciones civiles y busca reflejar la unidad y la universalidad del Cuerpo de Cristo.

San Pablo, en sus cartas, habla mucho sobre la unidad del Cuerpo de Cristo y cómo cada miembro tiene un papel distinto pero complementario (1 Corintios 12,12-27). En este contexto, los laicos tienen un papel esencial y valioso en la vida de la Iglesia, pero el liderazgo pastoral se entiende como un carisma y una responsabilidad que requieren un discernimiento especial.

Es importante también recordar que los fieles laicos no están excluidos de tener influencia y participación activa en la vida de la Iglesia. A través de consejos parroquiales, comités y otros grupos, los laicos pueden y deben colaborar estrechamente con sus párrocos y obispos. El Concilio Vaticano II enfatizó mucho esto, señalando que todos los bautizados comparten en la misión de la Iglesia (Lumen Gentium, 31). Esta colaboración es vital para la vitalidad de nuestras comunidades y para llevar el Evangelio al mundo.

Además, la Iglesia Católica ha sido siempre una comunidad que valora la tradición y la continuidad. Cambiar el modo de elección de los líderes podría afectar esta continuidad y podría desconectarnos de nuestras raíces apostólicas. La estructura jerárquica actual nos conecta con una historia rica y profunda, que ha sido guiada por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos.

Sin embargo, no podemos ignorar que vivimos en un mundo cada vez más consciente de los valores democráticos y de participación activa. Muchos fieles sienten una cierta incongruencia cuando la Iglesia promueve la democracia en el ámbito civil pero no la practica internamente. La Iglesia está llamada a encontrar un balance entre su rica tradición y una apertura hacia estructuras más democráticas y renovadoras. Esto implica un discernimiento continuo y un diálogo abierto, donde la voz de los laicos se escuche con mayor fuerza, siempre buscando el bien común y la misión evangelizadora.

En resumen, la razón por la cual los laicos no eligen democráticamente a sus párrocos y obispos radica en la tradición apostólica, la naturaleza espiritual del liderazgo en la Iglesia y la búsqueda de unidad y continuidad en la fe. Aunque el proceso no sea democrático en el sentido moderno, está profundamente enraizado en la oración, el discernimiento y la guía del Espíritu Santo.

Espero que esta explicación te haya sido útil y te anime a profundizar aún más en tu fe y en tu comprensión de la Iglesia. Recuerda, siempre estamos llamados a participar activamente en nuestra comunidad y a colaborar estrechamente con nuestros líderes, construyendo juntos el Reino de Dios en la tierra. ¡Dios te bendiga!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Qué significa el pequeño "gorrito" redondo que los obispos usan sobre su cabeza?


Siempre es un placer ahondar en los símbolos y rituales de nuestra fe. Hablamos del solideo, ese pequeño "gorrito" redondo que ves a menudo sobre la cabeza de los obispos y, en ocasiones, también de algunos sacerdotes. Ahora, ¿qué es exactamente y qué representa?

Bueno, primero, es importante recordar que en la Iglesia Católica, muchos de nuestros símbolos y gestos tienen una historia rica y un significado profundo. El solideo no es una excepción. Si alguna vez te has preguntado por qué llevamos esta prenda, aquí te lo explicaré de manera sencilla y amena.

El solideo es una pieza de vestimenta litúrgica que se usa en la cabeza, generalmente hecha de tela y de forma redonda o cuadrada, según el estilo. Su nombre viene del latín "solus Deus", que significa "sólo Dios". Así que, ya desde el nombre, nos recuerda a quién debemos nuestra devoción y sumisión.

Ahora, ¿por qué los obispos y algunos sacerdotes lo llevan? La respuesta es un poco más compleja, pero también muy interesante. El solideo es un signo de autoridad y humildad al mismo tiempo. Cuando un obispo o un sacerdote lo coloca sobre su cabeza, está simbolizando su sometimiento a Dios y su compromiso con el servicio a la comunidad.

Recuerda que en la Iglesia, la jerarquía no es un fin en sí misma, sino un medio para el servicio. El solideo nos recuerda que, aunque tengamos roles específicos dentro de la comunidad cristiana, todos estamos llamados a servir humildemente a Dios y a nuestros hermanos y hermanas en la fe.

Además, el solideo también tiene una conexión histórica interesante. En la antigüedad, los judíos y los cristianos solían cubrirse la cabeza como señal de respeto y reverencia ante Dios. Esta práctica ha perdurado en la tradición cristiana hasta nuestros días, aunque con diferentes formas y significados.

En la Biblia, encontramos referencias al uso del velo o la cubierta de la cabeza como signo de respeto y sumisión ante Dios. Por ejemplo, en el Nuevo Testamento, San Pablo habla sobre este tema en su Primera Carta a los Corintios, donde dice: "Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra su cabeza, pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza" (1 Corintios 11,4-5).

Esta práctica se ha interpretado de diferentes maneras a lo largo de la historia de la Iglesia, pero el uso del solideo por parte de los obispos y algunos sacerdotes sigue siendo una manifestación de esa reverencia y sumisión ante Dios y su Iglesia.

Ahora bien, es importante señalar que el solideo no es un requisito indispensable para la celebración de la liturgia o el ejercicio del ministerio sacerdotal. Es más bien un símbolo tradicional que ha perdurado a lo largo del tiempo y que sigue siendo utilizado por muchos clérigos como expresión de su fe y su compromiso con el servicio.

Haciendo una recapitulación, el solideo es mucho más que un simple "gorrito" que los obispos y algunos sacerdotes llevan sobre la cabeza. Es un símbolo de autoridad, humildad y sumisión ante Dios y su Iglesia. Nos recuerda que, independientemente de nuestro rol dentro de la comunidad cristiana, todos estamos llamados a servir con humildad y devoción.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Obispos alemanes se pronuncian: “Los partidos de ultraderecha no son aptos para que los cristianos voten por ellos”


Los obispos alemanes han delineado una postura clara y contundente respecto a los partidos de ultraderecha, marcando límites inequívocos para la participación política de los cristianos y el respaldo electoral. En una declaración de cuatro páginas aprobada por unanimidad, destacan que "los partidos de ultraderecha y aquellos que se mueven en el límite de esa ideología no son un ámbito en el que los cristianos puedan hacer trabajo político y no son aptos para que los cristianos voten por ellos".

La Conferencia Episcopal Alemana, en la misma línea, afirma enfáticamente: "Lo decimos con toda claridad, el nacionalismo racista es incompatible con la visión cristiana de Dios y del ser humano". Esta postura se extiende a la advertencia de que la difusión de contenidos de ultraderecha, especialmente aquellos de carácter racista y antisemita, no concuerdan con los principios que rigen dentro de la Iglesia.

El documento, reportado por EFE, también aborda específicamente a Alternativa por Alemania (AfD), señalando que el partido ha experimentado una serie de momentos de radicalización, donde prevalecen posturas nacionalistas, y en la actualidad oscila entre el populismo de derecha y la ultraderecha.

Es notable que los obispos, en un movimiento inusual, hayan decidido abordar directamente a un partido político en su declaración. El obispo de Limburgo y presidente del Episcopado, Georg Batzing, ha destacado que AfD representa la vanguardia de una transformación cultural en la sociedad alemana. Además, los informes sobre los planes de "remigración", que según Batzing son esencialmente propuestas de deportaciones masivas, han sido un factor determinante en la emisión de esta declaración, después de que el propio obispo participara en manifestaciones en contra de dicho partido.

Oración por la Unidad de la Iglesia y el cese de las peleas entre Obispos y de Obispos contra el Papa


Oh, Padre Celestial, en este tiempo de desafíos y tensiones dentro de tu santa Iglesia, te pedimos humildemente que derrames tu gracia sobre nosotros. Concédenos la fortaleza para superar las divisiones y las confrontaciones que amenazan la unidad que tanto anhelamos.

Bendice a nuestro amado Papa, tu siervo fiel, que guía a la Iglesia con sabiduría y amor, en medio de las tormentas y las tribulaciones. Que su liderazgo sea iluminado por el Espíritu Santo, para que pueda discernir tu voluntad y llevarnos hacia la unidad en la verdad y el amor.

Intercede, oh Madre Santísima, Reina de la Paz, por la reconciliación entre tus hijos. Ayúdanos a recordar siempre que somos una familia en Cristo, llamados a amarnos unos a otros como Él nos amó.

Que el Espíritu Santo, fuente de unidad y comunión, infunda en nuestros corazones el deseo de buscar la paz y la armonía, incluso en medio de las diferencias y desacuerdos. Que nos conceda el don de la comprensión mutua y la paciencia para dialogar con amor y respeto.

En medio de las confrontaciones entre obispos y de obispos contra el Papa, te pedimos, Señor, que envíes tu luz para iluminar sus corazones y abrir sus mentes a la búsqueda sincera de la verdad y la reconciliación. Que reconozcan la importancia de la unidad en la diversidad, y se esfuercen por trabajar juntos en armonía para el bien de la Iglesia y el mundo.

Que todas nuestras acciones y palabras estén impregnadas del amor de Cristo, quien nos enseñó a ser uno en Él. Que la unidad de la Iglesia sea un testimonio vivo de su amor redentor para el mundo.

Amén.

Los obispos, en el "Día del Orgullo": «La Iglesia condena toda discriminación y violencia por su orientación sexual»


El portavoz de la Conferencia Episcopal echa mano del Catecismo para aseverar que “el que una persona tenga una tendencia heterosexual u homosexual no implica ninguna prevalencia de categoría ética o moral”

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“Toda persona, todo ser humano ,tiene una dignidad que es inviolable independiente de su color de su piel, geográfica o de otras opciones que haga en su vida”. Esta es la premisa con la que el secretario general de los obispos, César García Magán, se manifestó en relación a la celebración hoy del Día del Orgullo al ser preguntado por el posicionamiento eclesial ante el colectivo LGTBIQ+.

Preguntado por Vida Nueva en el transcurso de la rueda de prensa posterior a la Comisión Permanente celebrada entre ayer y hoy en Madrid, el también obispo auxiliar de Toledo echó mano del Catecismo para aseverar que “el que una persona tenga una tendencia heterosexual u homosexual no implica ninguna prevalencia de categoría ética o moral”. Eso sí, compartió con los periodistas que “todos tenemos que tener una ética de comportamientos y, si somos creyentes, una moral de comportamiento”.

La dignidad de la persona

Al hilo de esta reflexión, el portavoz de los obispos incidió en que “la Iglesia ha condenado y condenamos toda violencia y discriminación de las personas por su orientación sexual, porque por encima está la dignidad inviolable de esas personas”.

Autor: José Beltrán.

Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/

Los obispos denuncian: "Es triste que la legislación y la política instauren un darwinismo social al servicio del neocapitalismo más salvaje"


Arremeten contra el Tribunal Constitucional, que "permitirá atentar contra la vida humana"

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El pasado 9 de febrero de 2023 el Tribunal Constitucional rechazó, después de 13 años, la ponencia que declaraba inconstitucional la “Ley orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”, pidiendo una nueva ponencia.

En aquella ocasión ya alertamos del peligro que supondría votar a favor de una nueva ponencia que presentara el aborto como un derecho, avalando de este modo una ley ideológica, acientífica y que promueve la desigualdad. Lamentablemente se acaba de aprobar dicha ponencia que declara constitucional que haya seres humanos que no tienen derechos. “¿Cómo es posible hablar todavía de dignidad de toda persona humana, cuando se permite matar a la más débil e inocente? ¿En nombre de qué justicia se realiza la más injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando a algunas dignas de ser defendidas, mientras a otras se niega esta dignidad?”[1].

Hacemos nuestras las palabras que el Papa Francisco ha pronunciado recientemente sobre el tema: “Este es el camino nefasto de las colonizaciones ideológicas que (…) anteponen a la realidad de la vida conceptos reductivos de libertad, por ejemplo, presentado como conquista un insensato derecho al aborto[2]”. Una vez más constatamos que “el derecho a decidir y el deseo-sentimiento adquieren categoría jurídica al servicio de la construcción de un nuevo modelo social, para lo que es preciso «deconstruir» lo esencial del sistema vigente”[3].

Ante la aprobación de esta ponencia:


Defendemos la dignidad de cada persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, independientemente de su edad, raza, estado de salud.


Solo se podría afirmar el derecho al aborto en el caso de que el embrión o el feto no fueran nada; pero, el no nacido no es una cosa, es un ser humano. Por eso, calificar como derecho la eliminación de manera voluntaria de la vida de un ser humano inocente es siempre moralmente malo. Con esta ley, el ser humano en los primeros momentos de su existencia es un verdadero sin papeles, candidato a la expulsión del seno materno.


Queremos reiterar nuestro apoyo incondicional a las mujeres que sufren las consecuencias de un embarazo no deseado, ofreciéndoles la ayuda eficaz de la Iglesia, a través de tantos programas y asociaciones, recordándoles que la muerte del hijo que llevan en su seno nunca es la solución a sus problemas.

Reiteramos que con esta ley los derechos y obligaciones del padre del no nacido quedan inhibidos y censurados.


Recordamos que, con resoluciones como la que se acaba de aprobar, “el «derecho» deja de ser tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la inviolable dignidad de la persona, sino que queda sometido a la voluntad del más fuerte. De este modo la democracia, a pesar de sus reglas, va por un camino de totalitarismo fundamental”[4].


Invitamos a los profesionales sanitarios a ejercer su derecho a la objeción de conciencia y de ciencia, ya que “leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia”[5].

Animamos a todos los miembros del pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad a rechazar cualquier atentado contra la vida, y a seguir trabajando con valentía y creatividad por instaurar la tan necesaria cultura de la vida. Sería muy grave quedarnos de brazos cruzados pensando que ya nada se puede hacer.

 Que Santa María, Madre de la Vida, guíe nuestros pasos y nos llene de vigor para promover la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural.

[1] SAN JUAN PABLO II, Discurso a los participantes en el Convenio de estudio sobre «El derecho a la vida y Europa» (18 diciembre 1987).

[2] PAPA FRANCISCO, Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático (20 de abril de 2023).

[3] CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, El Dios fiel mantiene su alianza, nº 39.

[4] SAN JUAN PABLO II, Encíclica Evangelium Vitae nº 20.

[5] Ídem. nº 73.

Autor: Conferencia Episcopal Española.

Fuente: https://www.religiondigital.org/opinion/denuncian-legislacion-instauren-darwinismo-neocapitalismo-aborto-obispos_0_2558444153.html

Los obispos, preocupados por la creciente cultura del "poliamor" (relaciones "amorosas" entre tres personas o más), proponen la vocación al matrimonio.

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El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, obispo responsable del servicio de pastoral vocacional de la Conferencia Episcopal Española (CEE), se ha mostrado «preocupado» por la «cultura dominante» del «poliamor« y, frente a ello, ha defendido la propuesta de la Iglesia de la vocación al matrimonio, a la paternidad y maternidad.

En un encuentro con la prensa, preguntado por la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que revela que más de un 40% de la población española está de acuerdo con mantener una relación afectiva con más de una persona a la vez, el obispo ha asegurado que es algo que le «preocupa como miembro de la Iglesia y como ciudadano» no sólo porque va «en contra de una determinada moral» sino «como forma de entender la articulación del tejido social».

«Es algo cuanto menos para hacer una importante reflexión social porque, si no, seguimos haciendo el elogio del individuo y del derecho a tener derechos de cada individuo, pero lo de poliamor queda bonito en la jerga de la cultura dominante pero si en vez de poliamor hablamos de poligamia, entonces la cosa suena de otra manera», ha valorado Argüello, este miércoles.

El arzobispo de Valladolid ha reflexionado sobre las sociedades actuales que están, a su juicio, «genuinamente desvinculadas» y ha advertido de que «las sospechas sobre los vínculos o la fugacidad de los vínculos tiene consecuencias».

«Se puede vender con el envoltorio de una vida de ‘jiji jaja’ en la que cada cual puede hacer lo que quiera y cuando quiera pero luego pasa lo que pasa, y al mismo tiempo decimos: ‘¿Qué les pasa a los adolescentes? ¿Qué pasa con la salud mental? ¿Qué pasa con la nueva edición del malestar cultural?'», ha planteado.

Además, Argüello ha reconocido que se ha producido una disminución del número de matrimonios celebrados por la Iglesia, en una proporción similar al descenso de candidatos al sacerdocio. También ha dicho que es «muy preocupante» la disminución del número de niños bautizados.

Respecto a la crisis de vocaciones de especial consagración, Argüello se ha preguntado si esto se debe a «que Dios no llama» o si «tiene que ver con la secularización». «¿De qué hay más crisis en este momento: de vocaciones a seminarios, al noviciado o a la vida cristiana en su conjunto? Quiero decir que hay una cierta proporción», ha comentado el obispo.

A esto se suma el hecho de que, según ha advertido, la edad a la que se casan las parejas, tienen hijos o llaman a las puertas de los seminarios y monasterios, es cada vez mayor. «Las decisiones para toda la vida se tardan en tomar», ha constatado. Asimismo, este retraso a la hora de tomar decisiones, lo ha relacionado también con la falta de estabilidad en el trabajo, que ya tampoco es «para toda la vida».

La vocación de meterse a laico

En este contexto, los obispos han creado un nuevo Servicio de Pastoral Vocacional en la CEE. «No estamos hablando solo de la vocación de meterse a monja o a cura, sino de meterse a laico, del matrimonio, de la vocación a formar una familia», ha subrayado Argüello.

Este nuevo servicio recoge la colaboración de cuatro comisiones episcopales: clero y seminarios; laicos, familia y vida; vida consagrada y misiones; y las cuatro trabajarán con el fin de crear una cultura vocacional en la sociedad española que ayude a que niños, jóvenes y adultos se planteen su vocación. Además, tiene en proyecto la preparación de un Congreso Nacional de Vocaciones, para sensibilizar a toda la Iglesia, que se celebrará en el curso 2024/2025.

Fuente: https://theobjective.com/

El Papa critica el clericalismo: "¿Quién tiene más dignidad, el obispo, el sacerdote...? No, todos somos iguales"


"La diversidad de carismas y de ministerios no debe dar lugar, dentro del cuerpo eclesial, a categorías privilegiadas; ni puede servir de pretexto a formas de desigualdad que no encuentran cabida en Cristo y en la Iglesia". Así de claro lo dejó estaba mañana el papa Francisco durante la catequesis pronunciada en la audiencia general, prosiguiendo sus reflexiones sobre qué significa ser apóstol hoy y en el marco del Concilio Vaticano II.

En este sentido, el Papa subrayó que "la cuestión de la igualdad en dignidad" pide repensar muchos aspectos decisivos para la evangelización. "Por ejemplo -abundó el Pontífice-, ¿somos conscientes del hecho de que con nuestras palabras podemos dañar la dignidad de las personas, arruinando así las relaciones? Mientras tratamos de dialogar con el mundo, ¿sabemos también dialogar entre nosotros creyentes? ¿Nuestro hablar es transparente, sincero y positivo, o es opaco, equívoco y negativo? ¿Hay voluntad para dialogar directamente, cara a cara, o mandamos mensajes a través de un tercero? ¿Sabemos escuchar para comprender las razones del otro, o nos imponemos, quizá también con palabras suaves?". 

"¿Quién tiene más dignidad, el obispo, el sacerdote...? No, todos somos iguales", señaló el Papa, en una de esas improvisaciones fuera del discurso oficial al que nos tiene acostumbrados en su reflexión sobre cómo entiende el Concilio la colaboración del laicado con la jerarquía

El Papa concluyó la catequesis en la soleada y ventosa mañana invitando a que "no temamos plantearnos estas preguntas. Nos pueden ayudar a verificar la forma en la que vivimos nuestra vocación bautismal, nuestra forma de ser apóstoles en una Iglesia apostólica".

Durante los saludos, el Papa tuvo especialmente presente al pueblo de Malawi, "estoy muy cercano a su población", señaló al dar cuenta de los efectos que había tenido un ciclón en los últimos días. Igualmente volvió a tener presente la guerra en Ucrania, y, en esta sentido, reclamó a todos los responsables políticos que respetasen los diversos lugares de culto.

Al dirigirse a los peregrinos de lengua española, el Papa tuvo un mensaje especial para sus compatriotas argentinos, a los que, señaló, "quiero agradecer de una manera especial a todas las personas pertenecientes a los partidos políticos y referentes sociales de mi país, que se han unido para firmar una carta de saludo con motivo del décimo aniversario de mi pontificado. Gracias por este gesto y se me ocurre decirles que, así como se han reunido para firmar esta carta, qué lindo que se unan para hablar, para discutir y para llevar la Patria adelante".

TEXTO DE LA CATEQUESIS DEL PAPA

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! 

Proseguimos las catequesis sobre la pasión de evangelizar y, en la escuela del Concilio Vaticano II, tratemos de entender mejor qué significa ser “apóstoles” hoy. La palabra “apóstol” nos trae a la mente el grupo de los Doce apóstoles elegidos por Jesús. A veces llamamos “apóstol” a algún santo, o más en general a los obispos. Pero ¿somos conscientes que el ser apóstoles se refiere a cada cristiano, y por tanto  también a cada uno de nosotros? En efecto, estamos llamados a ser apóstoles en una Iglesia que en el Credo profesamos como apostólica.  

Por tanto, ¿qué significa ser apóstol? Significa ser enviado para una misión. Ejemplar y  fundacional es el acontecimiento en el que Cristo Resucitado manda a sus apóstoles al mundo, transmitiéndoles el poder que Él mismo ha recibido del Padre y donándoles su Espíritu. Leemos en el  Evangelio de Juan: «Jesús les dijo otra vez: “La paz con vosotros”. Como el Padre me envió, también yo  os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”» (20,21-22).  

Otro aspecto fundamental del ser apóstol es la vocación, es decir la llamada. Ha sido así desde el principio, cuando el Señor Jesús «llamó a los que él quiso; y vinieron donde él» (Mc 3,13). Les constituyó como grupo, atribuyéndoles el título de “apóstoles”, para que estuvieran con Él y para enviarles en misión (cfr Mc 3,14; Mt 10,1-42). San Pablo en sus cartas se presenta así: «Pablo, llamado a ser apóstol» (1 Cor  1,1) y también: «Pablo, siervo de Cristo, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios» (Rm  1,1). E insiste en el hecho de ser «apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos» (Gal 1,1); Dios lo ha llamado desde el seno de su madre para anunciar el evangelio en medio de las gentes (cfr Gal 1,15-16). 

La experiencia de los Doce y el testimonio de Pablo nos interpelan también a nosotros hoy. Nos invitan a verificar nuestras actitudes, nuestras elecciones, nuestras decisiones, sobre la base de estos puntos firmes: todo depende de una llamada gratuita de Dios; Dios nos elige también para servicios que a veces parecen sobrepasar nuestras capacidades o no corresponder a nuestras expectativas; a la llamada recibida como don gratuito es necesario responder gratuitamente.  

Dice el Concilio: «La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado»  (Decr. Apostolicam actuositatem [AA], 2). Se trata de una llamada que es común, «como común es la  dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la filiación;  común la llamada a la perfección: una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad» (LG, 32).  

Es una llamada que se refiere tanto a aquellos que han recibido el sacramento del Orden, como a las personas consagradas, como a cada fiel laico, hombre o mujer. Y es una llamada que capacita para desempeñar de forma activa y creativa la propia tarea apostólica, en el seno de una Iglesia en la que «hay variedad de ministerios, pero unidad de misión. A los Apóstoles y a sus sucesores les confirió Cristo el encargo de enseñar, de santificar y de regir en su mismo nombre y autoridad. Mas también los laicos hechos partícipes del ministerio sacerdotal, profético y real de Cristo, cumplen su cometido en la misión de todo el pueblo de Dios en la Iglesia y en el mundo» (AA, 2).

En este cuadro, ¿cómo entiende el Concilio la colaboración del laicado con la jerarquía? ¿Se trata de una mera adaptación estratégica a las nuevas situaciones emergentes? En absoluto, hay algo más, que va más allá de las contingencias del momento y que mantiene su propio valor también para nosotros. «La Iglesia –afirma el Decreto Ad gentes– no está verdaderamente fundada, ni vive plenamente, ni es signo perfecto de Cristo entre las gentes, mientras no exista y trabaje con la Jerarquía un laicado propiamente dicho» (n. 21). 

En el cuadro de la unidad de la misión, la diversidad de carismas y de ministerios no debe dar lugar, dentro del cuerpo eclesial, a categorías privilegiadas; ni puede servir de pretexto a formas de desigualdad que no encuentran cabida en Cristo y en la Iglesia. Esto se debe a que, aunque «algunos, por voluntad de Cristo, han sido constituidos doctores, dispensadores de los misterios y pastores para los demás, existe una auténtica igualdad entre todos en cuanto a la dignidad y a la acción común a todos los fieles en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo» (LG, 32).  

[Improvisando] ¿Quién tiene más dignidad, el obispo, el sacerdote...? No, todos somos iguales".

Así planteada, la cuestión de la igualdad en dignidad nos pide repensar muchos aspectos de nuestras relaciones, que son decisivas para la evangelización. Por ejemplo, ¿somos conscientes del hecho de que con nuestras palabras podemos dañar la dignidad de las personas, arruinando así las relaciones? Mientras tratamos de dialogar con el mundo, ¿sabemos también dialogar entre nosotros creyentes? ¿Nuestro hablar es transparente, sincero y positivo, o es opaco, equívoco y negativo? ¿Hay voluntad para dialogar directamente, cara a cara, o mandamos mensajes a través de un tercero? ¿Sabemos escuchar para comprender las razones del otro, o nos imponemos, quizá también con palabras suaves? 

Queridos hermanos y hermanas, no temamos plantearnos estas preguntas. Nos pueden ayudar a verificar la forma en la que vivimos nuestra vocación bautismal, nuestra forma de ser apóstoles en una Iglesia apostólica.  

Indignación de la Iglesia amazónica frente a grave situación de los indígenas yanomami en Brasil


Los obispos de la regional norte denuncia que han muerto 570 niños a causa de la falta de asistencia a la salud, los altos niveles de malaria, desnutrición y contaminación por mercurio

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 Luego de las apocalípticas imágenes de yanomamis, en Roraima, norte de Brasil, en grave estado de desnutrición a causa las políticas del anterior gobierno de Jair Bolsonaro, que entregó reservas indígenas a la minería ilegal.

Por eso, la Conferencia brasileña de obispos, regional 1, ha señalado que estas acciones irresponsables dejaron secuelas sanitarias, sociales y ambientales.

Denunciaron que 570 niños murieron “debido al caos instalado en los últimos años en cuanto a la falta de asistencia a la salud indígena, los altos niveles de malaria, desnutrición y contaminación por mercurio, causados por la minería ilegal en el Territorio Indígena durante el período del (des)gobierno anterior y su necropolítica”.

Aliados de los pueblos amazónicos

Frente a esta terrible situación, que ha conmocionado a la Iglesia en este país, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) y la Red Eclesial Panamazónica (Repam), se han comprometido a ser aliadas de los pueblos amazónicos para seguir denunciando las injusticias.

“Nuestra respuesta como Iglesia es la defensa de la vida, la tierra y los derechos de los pueblos”, por ello, “expresamos nuestra profunda solidaridad y compromiso con el pueblo Yanomami de Roraima y con las personas e instituciones que luchan por la defensa de sus territorios y de la vida de los pueblos”.

Toda vez que “hacemos nuestras las denuncias y llamamientos presentes en los mensajes ‘Indignación y Solidaridad’ de la Regional Norte 1 de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), el 21 de enero, y ‘Llamamiento por justicia para el Pueblo Yanomami’, publicado por la REPAM-Brasil el 23 de enero.

Sobre los yanomamis

La tierra yanomami es la más extensa de Brasil, son 9 millones de hectáreas. Es uno de los pueblos más vulnerados de la Amazonía, con una población 28.000, distribuidos en 300 comunidades y 6 lenguas.

Las imágenes reveladas con ancianos y niños caquécticos son víctimas de un sistema de exclusión, producto de la actividad minera, por ende, la presencia de la Iglesia ha sido clave. En esta región se han encarnado misioneros de la Consolata, salesianos y salesianas.

Este problema data de varios años ante la indiferencia del Gobierno, incluso, en la última visita ad limina de la regional norte, los prelados le entregaron un lienzo al papa Francisco, donde aparecen mineros avanzando en contra de yanomamis.

Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/2023/01/30/indignacion-de-la-iglesia-amazonica-frente-a-grave-situacion-de-los-indigenas-yanomami-en-brasil/

Obispos levantan la voz por abusos litúrgicos después de que una laica concelebrara una misa


El ‘caso Monika Schmid’ ha causado gran revuelo y ha hecho que tres prelados recuerden en una carta que la celebración de la eucaristía está reservada al sacerdote

Los obispos de las diócesis suizas de Basilea, Chur y San Galo han publicado una carta en la que piden que se respeten las normas litúrgicas relativas a las competencias atribuidas únicamente a los sacerdotes: “Todos sabéis que solo el sacerdote preside válidamente la Eucaristía, concede la reconciliación sacramental y administra la unción de los enfermos”, afirman. Este recordatorio llega en medio de un clima de preocupación tras la concelebración de una eucaristía por una laica comprometida.

Por ello, en respuesta a lo que se ha llamado el ‘caso Monika Schmid’, el obispo de Chur ha advertido que se podría tratar de “abusos litúrgicos” y ha ordenado una investigación canónica preliminar que, junto a la aclaración publicada por los tres obispos, suena como una advertencia a quienes se sienten tentados por las iniciativas litúrgicas.

Los prelados, Felix Gmür (Basilea), Joseph Bonnemain (Chur) y Markus Büchel (San Galo), dirigen su carta especialmente a los agentes de pastoral: “Sabemos muy bien que vuestro trabajo exige a menudo un doble equilibrio. Hay una gran distancia entre aquello por lo que ardéis, vuestra fe personal y la confrontación con todo lo que hace que la Iglesia esté tan dolorosamente detrás del Evangelio”.

Conscientes de las tensiones concernientes al lugar de los laicos y subrayando la distancia con la sociedad, los tres obispos invitan a referirse al proceso sinodal en curso: “Estamos muy agradecidos por el proceso sinodal, que nos muestra una vez más que estamos juntos en camino y que solo juntos podemos ser testigos creíbles de Jesucristo”.

Respetar las normas litúrgicas

A continuación, los tres líderes episcopales recordaron las condiciones de validez de las celebraciones católicas: “El testimonio común requiere formas y reglas comunes. Los obispos recibimos regularmente peticiones y reacciones preocupadas: los fieles tienen derecho a servicios religiosos que respeten las normas y las formas de la Iglesia”.

Tras un desarrollo sobre el carácter universal de la liturgia, los obispos insisten en la organización de la liturgia, sabiendo que estas normas “conciernen en particular a quienes presiden las celebraciones. Todos sabéis que solo el sacerdote preside válidamente la Eucaristía, concede la reconciliación sacramental y unge a los enfermos. Precisamente por eso está ordenado. Esta regla de fe católica romana debe respetarse sin restricciones en nuestras diócesis”.


Defendiéndose de cualquier “clericalismo patriarcal”, recuerdan el sentido de la ordenación sacerdotal, con la convicción de que “los sacerdotes, en el servicio y ejecución de los sacramentos, hacen visible que Jesucristo mismo actúa en y por los sacramentos. Mantienen abierto, por así decirlo, el espacio para la acción de Dios en la liturgia”. La disciplina de la Iglesia católica, señalan los tres obispos, exige “una designación sacramental, es decir, la ordenación, para presidir la celebración de la Eucaristía y rezar la oración eucarística como sacerdote concelebrante”.

Apoyándose en el trabajo de los responsables pastorales, los obispos reconocen, sin embargo, algunas de las demandas de los fieles en favor de una distribución más abierta de los papeles: “Escuchamos las peticiones de muchas personas de poder participar en la liturgia de otras maneras, por ejemplo como mujeres. Sin embargo, os rogamos encarecidamente que no se haga del signo de la unidad, la liturgia, un campo de pruebas para proyectos personales. Precisamente en la celebración mundial de la misma liturgia somos católicos y solidarios entre nosotros”.

Por último, haciendo referencia a la carta apostólica ‘Desiderio desideravi’ del papa Francisco, en la que se insiste en la calidad de las liturgias, los obispos invitan a los católicos a hacer uso de “la diversidad de formas de celebraciones litúrgicas que ofrece la Iglesia. Y aprovechad los lugares de la liturgia como la reflexión, la predicación, la meditación, las intercesiones, los cantos, la música, el silencio, para que podáis aportar vuestra contribución personal”.

La Iglesia en México convoca a la oración ante ola de violencia provocada por la captura de un capo


Los obispos mexicanos convocaron a una jornada de oración luego de la ola de violencia que se desató este jueves en Culiacán, Sinaloa, a causa de la detención de Ovidio Guzmán, hijo del famoso narcotraficante “El Chapo” y uno de los líderes del cartel de Sinaloa.

Desde la madrugada de este día comenzaron a registrarse balaceras entre miembros de los diferentes cuerpos de seguridad y criminales, bloqueo de carreteras con autos incendiados y saqueo de comercios por parte de civiles que han aprovechado el caos que se vive en la ciudad.

Cabe recordar que esto mismo ocurrió en 2019, cuando la Guardia Nacional detuvo a Ovidio Guzmán, pero la presión ejercida por su grupo criminal obligó al Estado mexicano a liberarlo para evitar daños a la población civil.

En tanto, en Ciudad Juárez, Chihuahua, las autoridades de seguridad abatieron a Ernesto Piñón ‘El Neto’, líder de una banda criminal que se había fugado de una cárcel de esa ciudad, lo cual también provocó reacciones por parte de su grupo armado.

Ante estos hechos de violencia, la Conferencia del Episcopado Mexicano se unió “con profundo dolor e indignación” en oración y solidaridad con ambas comunidades “que están viviendo días de incertidumbre y angustia”.

El llamado a las autoridades

Los obispos de México denunciaron públicamente estas situaciones y exigieron a todos los grupos criminales recapacitar ante el dolor y sufrimiento que ocasionan a la población, “a sus propios hermanos”.

“Tanta violencia sigue manchando de sangre nuestra historia y debilitando nuestros procesos de paz”, señalaron los obispos a través de un comunicado, y pidieron a las autoridades de todos los niveles mantener la estabilidad nacional y el estado de derecho ante el crimen organizado.

Confianza en la oración

Asimismo, los obispos invitaron a los mexicanos a unirse “en una intensa y especial jornada de oración” este viernes 6 de enero, “pidiendo a Dios que toque el corazón de quien hace daño a sus propios hermanos y suplicando a la santísima virgen María de Guadalupe Reina de paz que interceda para ser verdaderos arquitectos y artesanos de paz”.

La violencia desgasta y corrompe

Por su parte, la diócesis de Culiacán expresó su consternación esta “guerra que pareciera no tener fin”.

“Todo nuestro amado México y con él cientos de hermanos y coterráneos nuestros que sufren en carne propia las huellas de una creciente ola de violencia que desgasta y lastimosamente corrompe aún más las condiciones para hacer realidad la tan anhelada paz familiar y social, en las que millones de personas estamos realmente comprometidos”, señaló la diócesis a cargo del obispo Jonás Guerrero.

“No nos cansaremos de decirlo: en nuestro pueblo sinaloense somos muchos más los que creemos y promovemos, los que ejercitamos y defendemos todo aquello que anima y construye una cultura de paz en nuestras familias y nuestra sociedad”.

La paz se construye entre todos

Finalmente, la diócesis de Culiacán recordó a sus fieles que la paz no llegará del todo mientras no sea defendida por todos los que conforman el sistema social.

“Nuestra confiada oración al Dios de la vida siempre será necesaria, importante y trascendente en cuanto que también nos sigue impulsando y comprometiendo con los valores del reino de Dios”.

Y concluyó: “Hacemos un llamado a la conversión a quienes por diversos motivos e intereses generan con sus acciones violencia y destrucción, al mismo tiempo un llamado a nuestras autoridades a no renunciar nunca a su compromiso y esfuerzo por generar y asegurar una relación pacífica entre los ciudadanos”.

Obispos de todo el mundo se unen en oración por Benedicto XVI


El papa Francisco, antes de concluir la audiencia general de este miércoles, 28 de diciembre, pidió a todos los presentes “una oración especial por el papa emérito Benedicto XVI que, en el silencio, está sosteniendo a la Iglesia”. Tras la confirmación del Vaticano de que “en las últimas horas se ha producido un agravamiento debido al avance de la edad”, han sido numerosos los obispos que se han hecho eco de esta petición. La agencia italiana Ansa ha publicado que Joseph Ratzinger tendría algunos “problemas respiratorios” que se han agravado en los últimos días.

Acompañar la debilidad

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana y obispo de Limburgo, Georg Bätzing, ha invitado “a los fieles de Alemania que recen por Benedicto XVI” y, de hecho, ha publicado una oración para este momento pidiendo a Jesús que asista al pontífice “en su enfermedad y debilidad”. “Deja que experimente tu reconfortante cercanía. Llévale, fortalécele y muéstrate ante él como una luz en horas oscuras que da esperanza. Que sienta la solidaridad de tantas personas que ahora interceden por él en la oración”. Diferentes autoridades civiles alemanas han mostrado su respeto.

También el arzobispo de Múnich, Reinhard Marx, pidió a los fieles que se unieran en oración por Benedicto XVI: “Si el Santo Padre Francisco nos dice que debemos unirnos en la oración, hoy lo haremos de manera especial con las jóvenes y los jóvenes cristianos”, dijo el cardenal en Bad Toelz, en la inauguración de las jornadas diocesanas Sternsinger en Baviera.

“En este momento de sufrimiento y de prueba, nos reunimos en torno al Papa emérito. Aseguramos el recuerdo en la oración en nuestras Iglesias, con la certeza, como él mismo nos recordaba, de que por duras que sean las pruebas, difíciles los problemas, pesado el sufrimiento, nunca caeremos de las manos de Dios, esas manos que nos han creado, nos sostienen y nos acompañan en el camino de la existencia, porque están guiadas por un amor infinito y fiel”. Este ha sido el mensaje del cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

Por su parte, en España, el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española ha señalado en sus redes sociales que implora al Señor que “en estos momentos de enfermedad” sostenga a Benedicto XVI “en ese ‘sí’ que te dijo y ha mantenido siempre, haciéndose el primer servidor de tu Iglesia”. El cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, también se ha hecho eco utilizando las palabras del Papa.

 El presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, el cardenal Vincenti Nichols, arzobispo de Westminster, tuiteó: “Unámonos al papa Francisco en la oración por el papa emérito Benedicto, y pidamos al Señor que le sostenga y consuele en estos momentos”. El cardenal arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, ha señalado desde Austria que “el papa Francisco nos ha llamado hoy a rezar en particular por el Papa emérito Benedicto. ¡Unámonos todos en esta oración! El papa emérito Benedicto ha estado muy unido a nuestro país y a nuestra Iglesia desde la infancia”.

Los obispos de Bélgica continuarán su “pastoral de inclusión” con el colectivo LGTBI tras la visita ‘ad limina’



“Nada ha cambiado. Podemos seguir nuestro trabajo por una pastoral de inclusión”. Así han expresado a Vida Nueva fuentes de la Conferencia Episcopal Belga sus impresiones tras la visita ‘ad limina’ que acaban de concluir en Roma.

Durante sus días en el Vaticano, de hecho, el cardenal Jozef Kesel, presidente del Episcopado, subrayó que “la Iglesia belga quiere seguir la pastoral de cercanía y de aprecio hacia los gays católicos y sus familias”.

Los obispos belgas llegaban al Vaticano la pasada semana con un recién aprobado documento en el que incluían una bendición para parejas homosexuales que se comprometan ante Dios. Una novedad que no ha pasado desapercibida pero que, sin embargo, no ha producido los mismos ‘roces’ que los acontecidos con el Episcopado alemán y su camino sinodal.

De hecho, según recoge La Repubblica, durante su discurso una vez finalizada la visita ad limina ante la embajada de Bélgica ante la Santa Sede, Kesel reconoció que se habían mantenido conversaciones sobre “parejas del mismo sexo, viri probati y ordenación femenina”. Algo prácticamente “impensable” hace unos años. “Los temas de la ordenación femenina y los viri probati son importantes, no deberían abordarse únicamente por la falta de vocaciones”, aseveró.

“También tenemos algo que aprender”

En cuanto a la bendición del compromiso de parejas del mismo sexo, “por supuesto que hablamos de eso”, reconoció Kesel, “yo mismo lo hablé, estaba muy feliz de poder hacerlo”. “Lo que queríamos hacer era estructurar la pastoral, para que en cada diócesis dentro del equipo de pastoral familiar haya alguien que atienda el problema”, explicó. “En Roma pudimos hablarlo y nos sentimos escuchados, lo cual no quiere decir que nuestros interlocutores necesariamente estuvieran de acuerdo, pero pudimos discutirlo”, añadió, aseverando que “tenemos que ayudar a esta gente, si no los ayudamos están perdidos”.

Por otro lado, el cardenal apuntó que hay que ser “realistas” antes de exigir la castidad. “He leído una posición a este respecto del presidente del instituto pontificio Juan Pablo II para la familia, monseñor Philippe Bordeyne, según la cual nadie puede ser privado de la bendición de Dios”, dijo. Aún así, Kesel insistió en que es consciente de que la curia no tiene por qué compartir su opinión: “Me sentí escuchado y respetado. Supongo que no todas las personas con las que hemos hablado comparten mi opinión. Pero hace falta discernimiento, es un problema nuevo que se impone, lleva tiempo”.

Comparando las otras dos visitas ‘ad limina’ en las que ha participado –en 2003 con Juan Pablo II y en 2010 con Benedicto XVI–, Kesel ha notado “un cambio en el ambiente interior de la Curia romana”. Y es que, si bien antes también había “intercambio de opiniones”, lo cierto es que estas se limitaban más a que “el presidente de cada dicasterio hablase largamente para explicar su punto de vista y cuál era nuestra responsabilidad. Esta vez nos sentimos escuchados, no porque los dicasterios romanos no tuvieran nada que decir, sino porque también querían entender nuestra situación”, apuntó el cardenal. “‘También tenemos algo que aprender de ustedes’, nos decían”, añadió.

Un laico será el Secretario General de los Obispos en Bélgica: "Mi rol como padre y marido puede inspirarme"



El primer laico responsable del engranaje de la Conferencia Episcopal de Bélgica afirma que es “un honor poder servir a la Iglesia desde la fe de esta manera”

Elegido para el cargo hace dos semanas, en marzo de 2023, Bruno Spriet comenzará su servicio como nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal de Bélgica. Un relevo planificado que ha sido noticia mundial, ya que el nuevo responsable de este importante cargo episcopal es laico, tiene 35 años, está casado y es padre de dos hijos.

Además de tener un máster en Teología y Ciencias Religiosas por la Universidad Católica de Lovaina, así como otras formaciones de gestión en diferentes instituciones de Bélgica y Reino Unido, está vinculado a la entidad internacional Porticus, con la que ha pasado algunas temporadas colaborando en proyectos con colectivos excluidos en Perú y Bolivia.

PREGUNTA.- ¿Cómo se ha producido su elección para desempeñar este importante cargo?

RESPUESTA.- La Conferencia Episcopal de Bélgica ha buscado candidatos aptos para este nuevo reto. Desde el principio, estaban buscando laicos y laicas que conocieran bien la Iglesia, tuvieran conocimiento de administración y gerencia de proyectos y que, además, poseyeran un conocimiento teológico. En su momento recibí una llamada del actual secretario general para preguntarme si quería presentar mi currículo. Luego, los obispos son los que han discutido los candidatos. Tras muchas conversaciones, finalmente, me han nombrado. Es un verdadero honor poder servir a la Iglesia desde la fe de esta manera.

P.- El Episcopado belga tiene una serie de características que lo hacen diferente en su organización a otros. ¿Cuál será su papel dentro de esta institución?

R.- Lo característico de la Conferencia Episcopal de Bélgica es que es relativamente pequeña, con solo ocho diócesis. Los obispos se reúnen cada mes un día todos juntos para tomar las decisiones de manera colegial. Tres veces al año se cita cada uno de los grupos lingüísticos para profundizar en temas específicos y en diálogo con diferentes expertos. Una vez al año, el Episcopado se encuentra dos días en una abadía para tener un tiempo de estudio y oración. De esta manera, se aseguran también las buenas relaciones personales entre los obispos.

Muchas conferencias episcopales son más grandes y requieren por ello de una serie de procesos más burocráticos. Mi rol será preparar las reuniones, asistir en las decisiones a tomar en conjunto con el presidente y, además, asegurar la buena implementación de las decisiones que se van tomando. Como en muchas conferencias episcopales, existen comisiones especificas (vida religiosa, catequesis, diaconía…). Con el equipo de la secretaría se preparan y organizan estas reuniones. Mi función será supervisar el buen funcionamiento diario de las diferentes misiones y responsabilidades de la Conferencia Episcopal, también en relación con el Estado de Bélgica y con las peticiones que nos puedan hacer llegar desde la Santa Sede.

Sinodalidad

P.- Viene de trabajar 10 años en Porticus. ¿En qué consiste este proyecto?

R.- Porticus coordina el trabajo filantrópico de una familia católica de emprendedores de Holanda, los Brenninkmeijer. Trabaja en las áreas de fe e Iglesia, educación, ecología y sociedad, sobre los valores de la Doctrina Social de la Iglesia. Tiene once oficinas en cuatro continentes. En los últimos años, trabajé como global programme manager en el tema de fe y de Iglesia, sobre todo sobre en la cuestión de la sinodalidad. El Sínodo de la Sinodalidad del papa Francisco llama a la Iglesia a reflejar cómo en ella podríamos “caminar juntos” y unidos todo el pueblo de Dios.

Llama la atención también sobre el problema de los abusos del clero –lo que no significa que los sacerdotes sean malos– y, en esto, tenemos que pensar entre todos en cómo podríamos ser más inclusivos y participativos en la manera de ser Iglesia y de tomar decisiones. En mi trabajo he tenido el honor de trabajar estrechamente con comunidades eclesiales en diferentes partes del mundo, así que estoy bastante acostumbrado a trabajar con obispos.

Los obispos tachan la ley trans de "perversión" y muestran su preocupación por la "imposición de la teoría queer"



Los obispos muestran "inquietud" por la Ley Trans del Ministerio de Igualdad y advierten de "la perversión de una legislación ideológica".

La Ley Trans, lay ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, impulsada por el Ministerio de Igualdad, no cala entre los obispos españoles, que la han considerado como una "perversión" ideológica y muestran su preocupación por la "imposición de la teoría queer".

"Expresamos nuestra inquietud por la posible aprobación de la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI que contiene en su articulado elementos realmente preocupantes de imposición de la teoría queer, teoría que cuestiona radicalmente la identidad sexual de las personas, en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social, estableciendo e imponiendo arbitrariamente una única concepción antropológica", dice el comunicado de la Conferencia Episcopal Española.

Ante la "colonización ideológica" de las leyes impulsadas por la la ministra de Igualdad, Irene Montero, aseguran que son muchos los testimonios de familias, madres, jóvenes y adolescentes "que han sufrido las consecuencias que produce la llamada teoría queer o teoría del gender. A todos ellos queremos mostrar nuestro apoyo y ayuda y tenderles la mano para iluminar la perversión de una legislación ideológica", destaca la nota de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida.

Los obispos aseguran que se ha incrementado el número de adolescentes que quieren cambiar de sexo "sin presentar una auténtica disforia de género" y citan a estudios científicos donde aseguran que más del 70% de los niños que quiere cambiar de sexo "cuando pasa la adolescencia no siguen pidiendo el cambio".

Critican la "despatologización de la transexualidad" y afirman que se está favoreciendo una cirugía "con criterios subjetivos del paciente". "Estamos ante un ejemplo claro de irracional dogmatismo ideológico", añaden.

En todo caso, los obispos aseguran la "acogida" de la Iglesia hacia las personas con "disforia de género", a quienes "les asiste el derecho a ser respetados y a ser tratados con los medios lícitos puestos a disposición por la medicina para conseguir el nivel de salud física, psíquica y relacional más alto y satisfactorio que sea posible, en los límites de su condición".

Para finalizar el comunicado, aseguran que la Iglesia acoge a las personas que sufren por su disforia de género y a las familias de los adolescentes que experimentan confusión en su identidad.

Rechazo a la ley del aborto

En el comunicado también se recoge el rechazo a la ley del aborto, por la que dicen estar "preocupados". Entre los aspectos que consideran "reprobables " se encuentra el de "promulgar el aborto como un derecho", "la posibilidad de que las chicas de 16 y 17 años puedan abortar sin el consentimiento de sus padres" o "la eliminación del periodo de reflexión antes de abortar y de la información sobre alternativas", entre otros.

El presidente de los obispos portugueses admite que "se encubrieron" casos de abusos y pide perdón a las víctimas



El obispo de Leiria-Fátima, José Ornelas, presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP), investigado por el presunto encubrimiento de abusos sexuales, ha reconocido que se ocultaron casos ocurridos en el seno de la Iglesia y ha pedido perdón a las víctimas.

"Pido siempre disculpas a estas personas, siempre que hablo de esto. No son disculpas, es perdón. Porque estas personas fueron abusadas donde menos deberían haberlo sido", ha dicho el obispo en una entrevista con CNN Portugal.

Ornelas ha admitido también que durante años se "encubrieron" abusos dentro de la Iglesia Católica, y "eso no es bueno".

Abusos de Ximenes Belo

El presidente de la CEP se refirió a las sospechas por pedofilia que pesan sobre el obispo de Timor y Nobel de la Paz, Carlos Filipe Ximenes Belo, para asegurar que se enteró "en estos días" y "con gran tristeza".

"Pienso en él, en sus víctimas y pienso en lo que esas víctimas significan", comentó el obispo durante la entrevista en relación con Belo, uno de sus compañeros en la carrera de Teología.

Según el diario Observador, pese a las declaraciones de Ornelas, la Iglesia Católica portuguesa conoce el caso al menos desde hace doce años.

No hay registro del procedimiento

De acuerdo con el diario Público, Ornelas recibió en 2011 denuncias de un profesor sobre abusos contra menores cometidos por sacerdotes dehonianos y no investigó.

El obispo sostiene que siguió los "procedimientos adecuados" y abrió un proceso interno del que no hay registro.

Una comisión independiente, presidida por el psiquiatra Pedro Strecht, investiga los abusos ocurridos en el seno de la Iglesia Católica en Portugal.

Hasta ahora, la comisión ha confirmado más de 400 casos y considera probado que ha habido encubrimiento y que algunos acusados continúan activos en la Iglesia.

Hackearon el Whatsapp de tres obispos y estuvieron pidiendo dinero a los fieles a través de ellos.


El arzobispo de León, México, Mons. Alfonso Cortés Contreras, dio a conocer que a inicios de septiembre él y otros dos obispos mexicanos fueron hackeados. Aconteció que la delincuencia cibernética logró hacerse con el control de las cuentas de whatsapp de los eclesiásticos y posteriormente las personas que las robaron se pusieron a pedir donativos desde ellas.

El arzobispo de León trascendió el hecho del robo cibernético y subrayó que el problema de la delincuencia ha trascendido al gobierno y pertenece ya a toda la sociedad.

El pastor de una de las diócesis más pobladas de México refirió también que ha habido problemas con la delincuencia en al menos 3 capillas de su territorio.

Aunque este caso se hizo más conocido por tratarse de obispos, muchos sacerdotes, monjas y católicos se han visto despojados de su cuenta de whatsapp. Se recomienda la activación de la validación en dos pasos para evitar el robo de cuentas.

Obispos en rebeldía: La propuesta de bendecir parejas homosexuales de los obispos de Bélgica se opone a instrucción del Vaticano





La propuesta de bendecir a las parejas homosexuales planteada por los obispos flamencos de Bélgica «no fue presentada al Vaticano de antemano» y se opone a una directiva de la Santa Sede, según publica Vatican News y recoge Europa Press.

«Con esta medida, los obispos flamencos, entre ellos el cardenal Jozef de Kesel, se oponen a una directiva de la Santa Sede», se puede en el artículo que recoge la liturgia publicada por los obispos católicos de Flandes para la bendición eclesiástica de parejas homosexuales.

En febrero de 2021, el Vaticano ya prohibió cualquier bendición a las parejas homosexuales, así como cualquier rito comparable al matrimonio entre un hombre y una mujer. «Dios no bendice el pecado», señaló entonces la Congregación para la Doctrina de la Fe en un documento.

El medio oficial del Vaticano cita la información publicada en el sitio web oficial de los obispos, donde se contempla la bendición de la unión de parejas del mismo sexo y se establece que, en cada diócesis, habrá una persona dedicada a la atención pastoral de las personas homosexuales. No obstante, los prelados belgas precisan que esta bendición estará claramente diferenciada del matrimonio sacramental.

«Durante las reuniones pastorales, a menudo, las personas piden un momento de oración para pedir a Dios que bendiga y perpetúe este compromiso de amor y fidelidad», señalan en el documento titulado Las personas homosexuales están pastoralmente cerca. Por una Iglesia hospitalaria, que no excluye a nadie.

Los obispos flamencos viajarán a Roma la próxima semana para la habitual visita ad limina, que incluye reuniones privadas con el Papa.

Obispos advierten de los "pensamientos dañinos" que ven a los migrantes como "estorbo, invasores o ciudadanos de segunda"



"Los migrantes a menudo no son vistos desde la clave de la dignidad o de su humanidad; hay otras claves en nuestra sociedad que les señalan y les contemplan como estorbo, invasores o ciudadanos de segunda". Los obispos españoles han advertido contra los "planteamientos dañinos que cruzan la vida ideológica, política o cultural, y que se cuelan en la vida de la fe" en su mensaje para la Jornada del Migrante y el Refugiado, que se celebra el próximo 25 de septiembre.

"Es inaceptable que los cristianos compartan esta mentalidad y estas actitudes, haciendo prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color o religión, y la ley suprema del amor fraterno", destaca el mensaje, citando Fratelli Tutti. Y un compromiso: "estaremos atentos a detectar, educar y evangelizar todo sesgo que nos repliegue en nosotros mismos y difunda en nuestros entornos mentalidades lejanas al Evangelio recibido".

Los obispos entienden que es el momento de sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador, porque "Cristo suscita vocaciones, y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de Dios se realice y se transforme en anuncio y en movimiento que devuelve dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan, desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y acompañarlos”.

Y matizan, “es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios” que “nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión” porque “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

Cuatro puntos clave

Precisamente la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este año, explican, pretende fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia. 

Los obispos señalan cuatro puntos para cumplir el mandato de Jesús con los migrantes y refugiados. En primer lugar, señalan, es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios. “Jesús –explican- nos pide incluir a todos con gestos concretos, pues como cristianos «no tenemos derecho de excluir a los demás, juzgarlos o cerrarles las puertas».

En segundo lugar, señalan que “no hay futuro sin atender a quienes forman parte de él, pero tampoco sin ayudar a que sean sujeto de su propia construcción”. En el tercero, matizan, además, que ese futuro de todos se construye, “aprendiendo a descubrir el tesoro que nos traen los migrantes y refugiados”. 

Finalmente, invitan a “preparar a nuestras comunidades para que sean acogedoras, misioneras, hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno” en la construcción del futuro a nuestras comunidades “para seracogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”.  En ese momento, lamentan como inaceptable" el considerar a los migrantes "como invasores o ciudadanos de segunda" y finalizan recalcando que "la hospitalidad siembra futuro" y "la fraternidad es posible si generamos comunidades significativas que vivan en su seno la armonía que regala la fe”. 

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