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¿Es pecado salir a cenar con un amigo si tengo novio?


Para abordar esta cuestión de manera adecuada, es importante recurrir a la sabiduría y las enseñanzas de la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica.

En primer lugar, es fundamental recordar que el Catecismo de la Iglesia Católica no aborda específicamente la cuestión de salir a cenar con un amigo mientras se tiene una relación de noviazgo. Sin embargo, podemos encontrar principios generales en la Escritura y la tradición de la Iglesia que nos pueden guiar en nuestra toma de decisiones.

En el contexto de las relaciones humanas, la Biblia nos enseña a amar y respetar a los demás, y a vivir nuestras vidas de manera virtuosa. Jesús nos enseñó el mandamiento del amor, que implica amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22,37-40). La virtud de la caridad nos llama a actuar con amor, benevolencia y respeto hacia los demás.

En el ámbito de las relaciones sentimentales y de pareja, la Biblia también nos ofrece principios claros. En el libro de Génesis, se nos muestra que Dios creó a la mujer para que el hombre no estuviera solo y que ambos se convirtieran en una sola carne (Génesis 2,18-24). Esto nos muestra que las relaciones de pareja están diseñadas para ser exclusivas y comprometidas, con el objetivo de formar una comunión de amor y respeto mutuo.

El sexto mandamiento, "No cometerás adulterio" (Éxodo 20,14), nos recuerda que la sexualidad y las relaciones afectivas tienen un lugar apropiado dentro del matrimonio. Fuera del matrimonio, la Iglesia enseña que las relaciones sexuales y la intimidad deben ser reservadas exclusivamente para el matrimonio entre un hombre y una mujer. Sin embargo, la situación que planteas no implica necesariamente una transgresión directa del sexto mandamiento.

En cuanto a la amistad, la Biblia nos presenta ejemplos positivos de amistades y nos exhorta a tener amigos fieles y verdaderos. Jesús mismo dijo: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Juan 15,13). La amistad es una relación importante y valiosa en la vida de una persona, y es natural y saludable tener amigos.

Dicho esto, es fundamental considerar la intención y las circunstancias de la situación que planteas. ¿Cuál es la naturaleza de tu amistad con esta persona con la que deseas salir a cenar? ¿Es una amistad puramente sin ninguna clase de segundas intenciones, o hay algún tipo de atracción romántica o emocional? ¿Cómo se sentiría tu novio acerca de esta salida? Estas son preguntas importantes que debes reflexionar y considerar.

En cualquier relación, ya sea de amistad o de pareja, es fundamental cultivar la confianza, la comunicación y el respeto mutuo. 

Si estás en una relación comprometida con tu novio, es esencial que respetes los límites y las expectativas que ambos han establecido. La fidelidad y la lealtad son valores importantes en una relación amorosa. Por lo tanto, es importante que consideres cómo esta salida a cenar con tu amigo puede afectar la confianza y la seguridad emocional de tu novio.

La comunicación abierta y honesta con tu novio es fundamental en esta situación. Habla con él sobre tus intenciones y sobre la naturaleza de tu amistad con esta persona. Asegúrate de escuchar sus sentimientos y preocupaciones. Juntos, podrán establecer límites claros y tomar decisiones informadas acerca de lo que es apropiado en su relación.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña sobre la importancia de la virtud de la castidad en todas las etapas de la vida. La castidad implica vivir nuestra sexualidad de manera integrada y adecuada a nuestra vocación y estado de vida. En el contexto del noviazgo, la castidad implica vivir la pureza y la moderación en nuestras relaciones afectivas y sexuales.

La virtud de la castidad nos llama a ser responsables y prudentes en nuestras acciones y decisiones. Esto implica evaluar cuidadosamente nuestras motivaciones y las consecuencias de nuestras acciones. Si la salida a cenar con tu amigo puede generar tentaciones, poner en riesgo la fidelidad a tu novio o comprometer la pureza de tu relación, sería prudente reconsiderar esa decisión.

En última instancia, como católicos, buscamos vivir nuestras vidas de acuerdo con la voluntad de Dios y los principios de nuestra fe. A través de la oración y la reflexión, podemos discernir qué es lo mejor en cada situación y buscar la guía del Espíritu Santo.

Recuerda que, como sacerdote, estoy aquí para brindar orientación y apoyo en tu camino espiritual. Si tienes más preguntas o inquietudes, no dudes en compartirlas. La Iglesia y su tradición están disponibles para ayudarnos a vivir una vida plena y virtuosa.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Matrimonios mixtos: amor con doble bendición


- Vicente Paúl Mozo, católico, y Noelia Zambrana, evangélica, se casaron hace dos años

- Comparten ceremonias y participan en la vida espiritual del otro, enriqueciéndose mutuamente

- “La fe está en el centro. Rezamos juntos y tenemos una vida espiritual común”

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El madrileño Vicente Paúl Mozo conoció a la que sería su mujer, Noelia Zambrana, hace cuatro años. Como muchas otras parejas, eran compañeros de trabajo e iniciaron una relación. Al inicio de la misma, vieron que algo les unía, aunque no plenamente, lo que no era en absoluto un problema. “Ella era evangélica y yo católico –explica Paúl–. No supuso ningún inconveniente. Al contrario, me explicó que necesitaba estar con una persona cristiana, pues, para ella, compartir su fe era algo fundamental. Así, aunque no perteneciéramos a la misma Iglesia, le alegraba mi fe en Jesús”.

Cuando decidieron dar el paso definitivo y casarse, quisieron que en la ceremonia estuvieran presentes un sacerdote católico y un pastor evangélico. Contaron con el apoyo fundamental de Emmanuel Buch, pastor de la iglesia Cristo Vive, de Hortaleza, la comunidad que frecuenta ella. Pero no ocurría lo mismo a la hora de encontrar a un cura que quisiera estar presente en la celebración: “El pastor nos habló de Rafael Vázquez, sacerdote malagueño que ahora trabaja en la Conferencia Episcopal, al frente de los departamentos de Ecumenismo y Doctrina de la Fe. Él fue un apoyo fundamental en todo este tiempo y nos animó cada vez que encontrábamos dificultades, pues las parroquias a las que nos dirigíamos no veían con claridad el hecho del matrimonio mixto cuando solicitamos la celebración en un templo católico”. 

Aceptado desde el Concilio

Vázquez les insistía en que, desde el Concilio Vaticano II, con el documento ‘Unitatis redintegratio’, las relaciones ecuménicas de la Iglesia católica con otras confesiones cristianas han cambiado y que el Código de Derecho Canónico contempla los matrimonios mixtos, así como que pudiera tomar parte en la celebración el sacerdote y, en determinadas partes, el pastor. Así, “una vez que lo intentamos en varias parroquias católicas y Noelia sufría por no concretarse nada, el propio Rafael se comprometió a estar presente en nuestra boda”. La misma se celebró el 30 de abril de 2021 en Cristo Vive y estuvo presidida por el pastor evangélico. El sacerdote católico hizo la predicación y la bendición, por lo que ambos le están inmensamente agradecidos y mantienen un contacto periódico.

En su día a día, Paúl valora como un tesoro todo lo que le aporta la fe evangélica de su mujer: “La acompaño frecuentemente a sus celebraciones y me gusta especialmente la gran cantidad de jóvenes que hay allí y el dinamismo y la alegría que transmiten. Por parte de los más mayores, aún hay ciertos recelos hacia los católicos por el pasado de persecución que sufrieron en el franquismo (por ejemplo, no les permitían enterrarse en los cementerios), pero se puede dialogar con ellos perfectamente y aprendes mucho cuando te hablan de ese sufrimiento. Y, con los jóvenes, directamente hay una gran apertura y me integran completamente”.

Unidos por una base común

Y es que, “aunque hay cosas que nos separan, como el culto a los santos o el reconocimiento de la autoridad del Papa, siento que nos une una base común”. De ahí que compartan con total naturalidad experiencias como la peregrinación al Camino de Santiago o las bodas de oro de sus padres, que fueron para él toda una experiencia de fe: “Mis padres se conocieron siendo niños en un orfanato de Zamora. Se educaron con las monjas y, cuando se casaron y nos tuvieron a mis hermanos y a mí, siempre nos llevaron a colegios religiosos. Ellos son muy católicos y nos han transmitido esos valores. Por eso fue tan importante para mí que nos acompañara en la iglesia mi mujer”.


Ante la oportunidad de vivir una fe compartida desde la diversidad, Paúl destaca que es mucho lo que le ha aportado la fe de su mujer: “Invitaría a muchos católicos a asistir a un culto evangélico. Son personas alegres, lo que se refleja en sus celebraciones. Y se centran en la Palabra, mimando mucho el estudio de la Biblia; algo que, por ejemplo, a veces nos falta a nivel general en la Iglesia”.


Hacia la religiosidad popular

Respecto a lo que podría aportar el catolicismo a la Iglesia evangélica, el joven madrileño apunta que “sería una oportunidad que trataran de ahondar en la Semana Santa a nivel de religiosidad popular. Sé que ellos no veneran imágenes, pero entenderían mejor la emoción que muchos sentimos al ver a la Virgen y a los santos desde una advocación particular. Todos sabemos que la fe va mucho más allá, pero son cosas concretas que ayudan en el camino hacia Dios”.


Igualmente agradecida por esa fe compartida se siente Noelia: “Antes de conocer a Paúl, la verdad es que no conocía mucho de la liturgia católica, por lo que me ha abierto los ojos ver que hay otras vivencias y que son igual de respetables y válidas que las nuestras. Ahora, de un modo natural, las he experimentado cuando hemos compartido celebraciones y valoro que el rito católico es más estructurado que el nuestro. El evangélico es más flexible en la liturgia del culto y en la alabanza, que se vive de una forma animada, representando la alegría por lo que se celebra, pero es una riqueza sentir que, en el fondo, compartimos una misma roca común, que es la fe cristiana, solo que vivida desde diferentes experiencias”.

Cristo, la Biblia y la oración

En este sentido, ella tiene claro que, en caso de tener algún día hijos, “no habría ningún conflicto sobre qué confesión eligieran… Para nosotros, como matrimonio, la fe es vivida de un modo natural y está en el centro. Podemos rezar juntos y tener una vida espiritual común. Pese a las distintas vivencias, la base de todo es que nos respetamos mucho y nunca nos juzgamos. Por eso, serían nuestros propios hijos, cuando crecieran, los que eligieran. Y todo desde la base de que compartimos unos valores comunes y que ponemos en el medio de todo: Cristo, la Biblia y la oración. Además, los evangélicos presentamos a los niños en la comunidad al nacer, pero son ellos, cuando pueden elegir, los que se bautizan. Por eso, habría margen para que, en una edad adulta, se bautizasen, si así lo quisieran, ya fuera como católicos o evangélicos”.

Autor: Miguel Ángel Malavia.

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Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/

Monja y Sacerdote abandonan la vida religiosa y ahora son novios, lo cuentan por TikTok


A través de redes sociales, está peculiar pareja ha compartido cómo dejaron los hábitos para vivir su amor

Massiel Pereyra y Tomás Cam son una pareja que reside en Perú. Su historia de amor, aunque entrañable, no sería tan llamativa de no ser por un pequeño detalle: se conocieron mientras se dedicaban a la vida religiosa. Él era sacerdote, ella monja.

La inaudita forma en que se conocieron ha provocado que la pareja se convirtiera en un fenómeno de las redes sociales. En octubre del 2022, Tomás publicó un video desde su cuenta de TikTok donde respondía por qué él y su pareja no se habían conocido antes.

Como se aprecia en la grabación, la respuesta es porque él estudiaba teología para ser padre y porque ella se había ordenado en un convento. Ante la presión de los usuarios, Tomás lanzó un segundo video semanas después para contar con mayor detalle esta atípica historia de amor. En el video contó:

"Yo salí del seminario después de siete años. Ella salió después de seis años en el convento", dice el sacerdote que ahora hace vida como un laico.

Según contó, se conocieron mientras estudiaban teología. Sin embargo, no formaron una amistad duradera entonces:

"Recuerdo haber hablado máximo, no sé, tres veces con ella en todos esos años. Realmente yo estaba súper enfocado en lo mío"

Massiel Pereyra dejó el convento y regresó a la vida laica. Por su parte, Tomás abandonó el sacerdocio y dejó los hábitos un año después que ella.

Se contactaron a través de redes sociales y quedaron de verse. Casualmente, Tomás y Massiel se reunieron en el Puente de los Suspiros, uno de los lugares más románticos de Lima. Sobre su primer encuentro, Tomás contó:

"Todo realmente empezó cuando comenzamos a hablar. ¿No sé si alguna vez han visto esas películas donde la persona habla y la otra no la escucha sino que simplemente la contempla? Así me pasó a mí. Me encantó. Y simplemente quise seguir escuchándola"

Desde entonces, comenzaron a salir formalmente. 

Actualmente la pareja lleva varios meses de relación. Aún no saben cómo terminará su historia, sin embargo han cautivado a las redes sociales con el impactante inicio que tuvo.

Desde entonces, comenzaron a salir formalmente. Actualmente la pareja lleva varios meses de relación. Aún no saben cómo terminará su historia, sin embargo han cautivado a las redes sociales con el impactante inicio que tuvo.
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Hermosa historia de amor y de fe: Le propone matrimonio con Jesús Eucaristía como testigo.




Jesús estuvo presente en el momento en que un novio le propuso matrimonio a su futura esposa. ¿Jesús? Así es. ¡Conoce este inspirador testimonio!

Este es un hermoso video compartido en Instagram que muestra cómo la fe, la devoción, el amor y el llamado a la santidad en el matrimonio están íntimamente unidos.

Una mujer se encontraba en plena adoración eucarística. Su novio, paciente, esperó detrás de ella hasta que terminara ese encuentro íntimo con Jesús Sacramentado.

Cuando la joven se dio vuelta para retirarse de la capilla, encontró a su novio de rodillas pidiéndole matrimonio delante de Cristo. ¡Qué momento increíble!

El video fue compartido por kelseydassance,

“El día más feliz de mi vida fue hace una semana y todavía se siente como un sueño. No estoy segura de quién logró la mayor sorpresa: el dulce Noah con la propuesta y la celebración perfectamente ejecutadas, o el Señor al bendecirme con el mejor hombre que he conocido para pasar mi vida.

Qué vida. ¡Qué regalo! Gracias Jesús”.

Mira el video:

“Queremos esperar al matrimonio”: No se han dado ni un solo beso pese a llevar dos años de relación



La pareja tomó la decisión por las creencias cristianas que ambos comparten y se sienten felices con ello. “No significa que nos amemos menos y no hace que nuestra relación sea menos válida”, aseguró la chica.

Al estar en pareja, la mayoría hace cosas similares, ya sea tomarse de la mano, pasar tiempo juntos, abrazarse y darse besos, pero parece ser que esto último no es tan usual, ya que una pareja estadounidense asegura que, tras dos años de relación, jamás se han dado esa demostración de afecto.

Se trata de Kaytlin O’Neall, quien junto a su novio Drew Brown, decidieron que no se darán besos hasta llegar al matrimonio debido a sus creencias religiosas. Si bien ellos se encuentran tranquilos con este parecer, mucha gente en redes sociales los ha criticado, llegando incluso a cuestionar sus orientaciones sexuales. 

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Internautas sugieren que Drew podría ser gay, que en realidad ambos son solo amigos, o que son “amigos sin beneficios”, como indicó un usuario en TikTok. Pero nada de eso les importa a la pareja , ya que siguen fieles a sus ideales.

“Fuimos mejores amigos y luego nos enamoramos. Todo lo que hacemos es protegernos y esperar para algo más en el futuro. Quiero casarme con esta mujer con cada fibra de mi ser“, indicó el chico en un video que hicieron en TikTok para resolver algunas dudas que tenía la gente.

“Solo porque no nos besemos, no significa que nos amemos menos. No hace que nuestra relación sea menos válida. Así que para todos los que preguntan, esta es una decisión mutua”, agregó Kaytlin en la misma publicación.

Dando más detalles de cómo llegaron a eso, la joven mencionó que debido a su religión, ya había decidido no tener relaciones sexuales hasta que se casara, pero que no sabía qué hacer con otros aspectos de las relaciones románticas.

“Finalmente llegué a ‘No quiero besar’ porque quería guardar eso para mi futuro esposo. Miré los besos, y siempre lo he visto como algo muy íntimo, y para mí, personalmente, sentí que no era algo que tenía que ‘guardar’, pero quería hacerlo”, manifestó.

Kaytlin llegó a este parecer un año antes de comenzar su relación con Drew, por lo que tuvieron una conversación sobre las creencias personales de cada uno y ambos coincidían en todo.

“No necesitas tener una relación con los estándares de lo que el mundo dice que debe ser tu relación. Aún así puede ser feliz, equilibrada y próspera“, concluyó la joven.

Noviazgo: ¿cómo guiar a los hijos cuando se les ‘alborota la hormona’?



El noviazgo es la búsqueda del otro yo, de la media naranja, y el momento en que los padres deben saber orientar a los hijos en este camino.

Muchos padres se enfrentan, cada vez más temprano, al desafío de orientar a sus hijos que están deseosos de iniciar un noviazgo. En México se le conoce como la “edad de la punzada” o el “alboroto de la hormona“.

En primer lugar, a los padres les preocupa que estén o no preparados para ello, y si entienden el verdadero sentido del noviazgo, pues muchas veces ellos mismos lo desconocen. ¿Qué hacer? Empezar por explicarles lo siguiente.

Leyes grabadas en el corazón

Hay leyes que no surgen de la cultura ni de la sociedad en la que vivimos, son leyes que surgen de la naturaleza misma y que están escritas “en el corazón”; es decir, en nuestra información genética ínter construida. Los llamamos instintos y son muy fuertes.

Entre estos instintos, a modo de ejemplo, tenemos el instinto de la conservación de la vida que nos obliga a luchar por conservarla. El que ahora nos ocupa es otro maravilloso instinto que tenemos en común con todos los seres vivos del universos: el instinto de la conservación de la especie que es el que hace que el hombre y la mujer tengan hijos.

Dios es el autor del universo, el sabio constructor que pone normas y límites para la buena marcha de su creación. Por eso, en la Santa Biblia, cuando se nos habla de cómo Dios creo al hombre, se nos dice: Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.(Gn 1, 27-28)  y así, los creyentes que sabemos que Dios existe y que es creador, pensamos que esos instintos y lo que llamamos las leyes naturales, han sido escritas en el corazón por el mismo Dios.

La edad de la punzada

Cuando la infancia queda atrás y comienza la pubertad decimos que es la edad de la punzada y que se alborotan las hormonas. Es la búsqueda del otro yo, de la media naranja. Es el momento en que la naturaleza, maternal y sabia, reclama el cumplimiento de la ley de la conservación de la especie.

La cultura condiciona los instintos a las conveniencias de la sociedad y la conciencia da normas en bien de la familia.

Se puede buscar tan sólo el cuerpo en busca de placer y la relación, porque ni siquiera alcanza el nombre de amor, durará lo que dure el cuerpo y la satisfacción que pueda dar.

Cuando se busca el cuerpo y el alma, el amor perdura, se hace fértil y trasciende. Cuando a través del cuerpo y del alma se descubre el amor infinito de Dios, el amor humano se transforma, se llena de gracia, se parece al amor mismo de Dios. Por eso los católicos decimos que el matrimonio es un llamado de Dios a la santificación y a la salvación.

No somos sólo animales

Somos, sí, animales a los que se ha añadido el nombre de racionales para distinguirnos de los animalitos que no gozan del raciocinio. Animales racionales, pero, a final de cuentas, animales.

Cuando se desbocan los instintos y nos dejamos llevar por ellos en búsqueda de un placer que sentimos como exigencia de nuestra misma naturaleza, no somos más que animales.

Cuando somos guías de nuestros instintos y hacemos intervenir el raciocinio para comprender y aceptar que el placer es tan sólo un medio que la naturaleza usa para lograr su gran fin de la continuación de la vida humana, entonces no somos sólo animales.

Todo nuestro potencial de dar vida está al servicio de la familia, ¡de nuestra familia!

La transmisión de la vida

El movimiento feminista, que busca igualar a los dos sexos, dice que la mujer está condicionada por la sociedad para ser madre. Y consideran la maternidad como una esclavitud que impide a la mujer realizarse en plenitud.

La maternidad no es una carga impuesta por la sociedad machista a la pobre mujer sometida. La maternidad es la función propia de la mujer y todo su organismo, hasta el gen más pequeño, define a la mujer por su vocación natural a trasmitir la vida. No es cuestión de cultura, es cuestión de naturaleza.

El ser humano, normalmente, está hecho para vivir en familia y para realizarse en ella alcanzando su plenitud humana y su trascendencia en la paternidad.

Por eso es tan importante encontrar la propia familia. Es la misión más importante para los jóvenes y para ella se preparan aprendiendo a ser útiles y a sobrevivir con dignidad.

En busca de familia

Cuando se busca pareja, usando el raciocinio, no sólo se busca a alguien con quien tener momentos de placer, sino a alguien con quien fundar una familia. Se busca a “la madre de mis hijos o al padre de mis hijos”.

El noviazgo, como respuesta al llamado divino al matrimonio, consistirá en buscar a aquella persona que no sólo sea grata a los ojos, sino que sea grata al alma. ¡Pobres de los que se casan atrapados tan sólo por el aspecto físico de su pareja!, su amor durará lo que el apetito sexual alcance a durar y después vendrá la desilusión y el aburrimiento.

Son mejores esposos los que cuando eran novios podían pasar largas horas platicando, que los que pasaban largas horas acariciándose.

Los que buscan su familia, procuran escoger a la persona que les hará compañía toda su vida, tratarán de encontrar a alguien que comparta no sólo sus normas morales, sino también su misma fe, para poder decir: “tu Dios será mi Dios”.

Oren los novios, juntos, para que Dios les conceda fundar esa familia anhelada en la que se bendiga el nombre de Dios.

¿Sólo tú no ves los defectos de tu novio? La razón puede ser una hormona



La oxitocina, también llamada la hormona del amor, es tan fuerte que no permite a los novios ver los defectos del otro. ¿Cómo reprimirla?

Berenice fue una chica que conocí hace muchos años cuando era la novia de un muchacho drogadicto. Habían sido buenos amigos y ella sabía que él tenía un vicio con mariguana y cocaína, pero así lo aceptó como su pareja. Berenice estaba segura de que ella transformaría a su novio en una persona libre de vicios y en un trabajador responsable. Así cometió el error de irse a vivir con él. El noviazgo había sido tormentoso pero ella siempre conservó la ilusión de que él, a su lado, pronto sería un hombre nuevo. Tras una dolorosa experiencia de ruptura hoy están separados.

El gran error de Berenice no consistió en creer que bastaban el amor y sus encantos para cambiar a su novio. Su gran equivocación fue haber tenido relaciones sexuales con él. De esa manera ella permitió que se creara ese super pegamento emocional entre los dos que los dejó ciegos para ver con claridad la verdad de la otra persona. Si Berenice hubiera sabido llevar una relación de noviazgo en castidad, lo más probable es que ella hubiera tenido una clara radiografía de su novio y nunca se hubiera ido a vivir con una persona adicta a las drogas.

“Para torear y para casarse hay que arrimarse”, dice el dicho. Casarse es una de las decisiones más importantes que se toman en la vida. Salir con una persona tiene el único objetivo de saber si esa persona vale la pena para iniciar un noviazgo, y después hacer un proyecto de vida con ella llamado matrimonio y familia.

El noviazgo no es para presumir la belleza física de una chica en los antros, bailes y restaurantes; tampoco es para que una muchacha se sienta aliviada porque su novio trae una cartera abultada de dinero. El propósito de tener novia o novio es conocer muy bien a esa persona para tomar la decisión de confiarle la propia vida, y también la vida de los hijos.

Para tomar una decisión tan importante se necesita tener verdadera libertad; la libertad de poder terminar la relación si ésta resulta conflictiva o inconveniente. Berenice no tenía esa libertad. Estaba atada a su novio drogadicto mediante las relaciones sexuales que le nublaban la razón y no le permitían dejarlo.

En algunos noviazgos hay personas que son posesivas y controladoras; otras que son infieles; otras más ocultan cosas importantes a su pareja y mienten constantemente. A esta clase de personas hay que botarlas inmediatamente y no cometer el error de casarse con ellas.

Sin embargo cuando existen las relaciones sexuales en este tipo de noviazgos conflictivos, el pegamento emocional creado por la oxitocina –la hormona del amor– es tan fuerte que no permite a los novios ver los defectos del otro. Ambos están entregados al otro completamente que se quedan ciegos para descubrir que su relación no funcionará en el matrimonio.

Así le sucedió a Berenice. Ella sabía que su novio se drogaba pero estaba convencida de que, con sus palabras, detalles y arrumacos, lo transformaría en un ministro extraordinario de la Comunión en su parroquia, en un predicador de la Palabra de Dios y en un hombre piadoso de frecuentes visitas al Santísimo, y solamente porque él le juraba que la amaba. Hay personas que dicen que su pareja vende drogas, pero que nunca lo haría frente a los niños; o que ha sido sexualmente promiscua en el pasado, pero que nunca le pondría los cuernos a ella.

Si vas a tener novio o novia, no permitas que entre ustedes se forme ese super pegamento emocional que ocurre por medio de las relaciones sexuales. Una vez que se forma esa goma o fijador entre ustedes, sus cerebros dejarán de razonar adecuadamente y los sentimientos se apoderarán de la relación. Y si alguien les pregunta si están enamorados, ustedes dirán que sí. ¿Cómo lo saben? Ah, –dirán ustedes– pues porque se siente muy bonito, muy intenso, porque no queremos separarnos y queremos estar juntos.

Esos son sus sentimientos, pero, ¿dónde quedó el cerebro, la razón, la inteligencia? Los novios deben pensar, no sólo sentir. Deben hacerse preguntas muy serias antes de tomar la decisión de casarse: ¿quién es esta persona?, ¿cómo es su familia?, ¿será un buen marido o una buena esposa?, ¿practica la fe?, si yo muriera, ¿podría confiarle a esta persona la crianza de mis hijos?, ¿es trabajadora, responsable y honesta?, ¿se sabe controlar en su vida sexual?

Es preocupante ver que entre los jóvenes ha desaparecido el uso de la razón y prevalecen los sentimientos. Sus corazoncitos se tapan los oídos para averiguar esas preguntas. Pero es necesario que entren en estos interrogantes y usen el cerebro porque la vida futura y la felicidad están en juego. Por eso la balanza para el noviazgo debe ser mitad razón y mitad sentimientos.

Una vez iniciada la actividad sexual entre novios y la formación del vínculo emocional, es más difícil responder a estas preguntas y ver la realidad del otro en toda su crudeza. Sus ojos se cerrarán para mirar claramente a la otra persona y no querrán pasar por el dolor de romper ese vínculo emocional que los tiene atados. Por eso cultivar la virtud de la castidad los hará realmente libres para tomar la mejor decisión sobre su futuro.

Por: Padre Hayen

¿Por qué se entregan los novios un anillo el día del matrimonio?


¿POR QUÉ SE ENTREGAN LOS NOVIOS UN ANILLO EL DÍA DEL MATRIMONIO?
Por Padre Ángel Espinosa de los Monteros 

Me imagino que habrá muchas tradiciones y explicaciones sobre el anillo de matrimonio. Las personas necesitan ver signos y señales: un templo, el agua en el Bautismo, el pan transformado después en Eucaristía, la imposición de las manos en la ordenación, unción de las manos, una fotografía.

Pero a mí me llaman mucho la atención estas palabras: “Recibe este anillo cómo símbolo de mi amor y de mi fidelidad, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

En el Matrimonio, como parte del rito, manifestamos una aceptación, hacemos unas promesas y nos entregamos unos anillos. ¿Cómo un objeto tan pequeño puede significar algo tan grande: amor y fidelidad? Reflexionando me di cuenta de cuánto se asemejan, el anillo y el Matrimonio.

El anillo está hecho a la medida, uno para el otro. Desde el momento en que te casaste por la Iglesia y Dios lo permitió, lo consintió, lo bendijo, es como una confirmación de que Dios los hizo el uno para el otro. Es incómodo al principio, ayer no tenías el anillo y se siente raro. Igual el matrimonio, casarse implica un cambio radical, aprender a vivir juntos, esto comporta roces, diferencias problemas, pero evidentemente es cuestión de tiempo, de amor, de ceder, de aprender, y pronto será parte de la vida.

El anillo es real, otras culturas y religiones hacen ritos diferentes: liberan palomas, arrojan una corona de flores al río o al fuego, nosotros lo llevamos puesto. Mi realidad es que estoy casado. El anillo brilla: me siento orgulloso de que seas mi marido, mi mujer. “El que ama no posee, es un poseído”. Qué orgullo para la vida buscar la felicidad de alguien, vivir para alguien.

Es de metal precioso. ¡Oro! Tan precioso como tu Matrimonio, que es la empresa de tu vida. Hecho de material resistente, metal duro, es símbolo y señal de que tú debes estar hecho con la misma resistencia o más. Salvo raras excepciones, muchos matrimonios que se rompen, en el fondo, lo que faltó dureza, fortaleza, y la falta de amor fue haciendo cada vez más débil el vínculo, el compromiso.

Es circular. Cerrado. No es un espiral. No hay salidas alternas ni otras posibilidades. “Una sola carne, un sólo corazón”. Es tan cerrado ese vínculo que lo que te afecta a ti, me debe afectar a mí. Lo que me hace sufrir a mí, te debe hacer sufrir a ti. Ya es como una sola vida.

El anillo tiene fecha. Algunos quisieran que fuera de caducidad… (jajaja), pero más bien es la fecha en que todo termina y todo comienza. Termina tu soltería, tus planes personales, tu uso del tiempo en absoluta libertad. Comienza una vida a dos. Una melodía a cuatro manos. Con el tiempo ya no serán dos personas sino tres, o cuatro o cinco en una familia.

Está hecho con detalle: pulido, cromado, bañado, escrito, fechado, adornado, con el mismo detalle debes construir una vida que puede durar más de cincuenta años. Sin detalles de cariño diarios, no se llegará muy lejos.

El anillo es discreto, pequeño, callado, humilde. Símbolo y señal del respeto que deber haber en el Matrimonio. Llega un momento en que ya no sale, es imposible quitártelo, es parte de ti. ¿No es como símbolo de la fidelidad? ¿De la indisolubilidad? Fidelidad para con Dios, con el cónyuge, con los hijos.

El anillo se va desgastando con el tiempo, puede perder su brillo, pero adquiere otro diferente: el de la madurez, la constancia, la familia creada, la perseverancia, el compromiso mantenido.

Se vale darle al anillo una manita, un retoque, un ajuste, un baño de oro. Igual de importante en el Matrimonio es renovarse, dialogar, pedir ayuda y perdonar.

Y un último detalle: te lo dieron sin precio. Un hombre y una mujer que se aman, que crean una familia en donde crecen juntos, se protegen, se quieren y tienen todo un proyecto de vida, eso no tiene precio.

Amar a Dios y sentirse amado por Él. Amar a una persona y percibir su reciprocidad, formar una familia y vivir de ella y en ella… eso, simplemente, no tiene precio.

*El padre Ángel Espinosa de los Monteros es Legionario de Cristo. Durante más de 24 años ha dado conferencias en más de 20 países sobre los temas de desarrollo espiritual, matrimonio y familia.

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