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El día en que Fulton Sheen proclamó que la humildad de Jesús supera el poder de Superman.


En una grabación de los años 60 de "Life is Worth Living", Fulton Sheen declaró que la pequeñez de Jesús supera la fortaleza de Superman, abordando así la conexión entre el superhéroe y la Navidad.

En ese episodio, el arzobispo Fulton Sheen estableció paralelismos entre la llegada de Jesús al mundo como un niño y la narrativa del superhéroe Superman de DC Comics. Para él, Superman representa la necesidad de la Navidad, siendo una figura que irrumpe para ayudar a los demás, renovando, fortaleciendo y brindando ayuda, conceptos que, según Sheen, encarnan el verdadero significado de la Navidad.

Sheen destacó la diferencia fundamental entre Superman y la llegada de Jesús en la Navidad. "Superman va de la debilidad al poder. La irrupción de la Navidad (el acontecimiento del Nacimiento de Jesús) es del poder a la debilidad. Viste la cuna al principio del espectáculo. Aquí está la infinitud y la pequeñez. Esto no es un hombre volviéndose fuerte, esto es un Dios volviéndose débil."

La humildad de la Navidad (el acontecimiento del Nacimiento de Jesús), según Sheen, contrasta con la manifestación de poder de Superman, ya que la encarnación divina busca humillar el orgullo del hombre en lugar de complacerlo. "No es una manifestación de poder para complacer el orgullo del hombre, sino humildad para humillar el orgullo del hombre.”

Sheen resaltó la dificultad de entender la idea de un Dios que se convierte en hombre y llega como un bebé aparentemente impotente. "Esa es la diferencia en Superman: debilidad y poder. Y cualquier otra diferencia es que Superman, cuando viene a esta tierra nuestra para hacer sus maravillas, solo toca el entorno. Toca lo que está fuera del hombre."

También subrayó otra diferencia crucial: mientras Superman afecta el entorno externo, la llegada de Jesús transforma los corazones internos de los hombres. "Cuando Dios se convierte en hombre, cuando tenemos la Navidad, deja las circunstancias muy parecidas a como están. Deja a los soldados romanos desfilando por las calles. Los mismos problemas: dolor, sufrimiento y hambre, y así sucesivamente."

Sheen afirmó que la operación interna de Dios durante la Navidad es comparable a una plaga que busca remediar las plagas morales y espirituales en la humanidad. "Esta operación interna de Dios cuando viene a esta tierra se asemejará a una plaga."

Utilizando la analogía de una plaga mortal, Sheen sugirió que Dios-Hombre vino a ofrecer un remedio para las plagas morales y espirituales, trabajando en los corazones de los hombres para cambiar sus pensamientos y vidas. "Y el Dios-Hombre que vino a esta tierra vino para el remedio de plagas morales y espirituales. Vino para hacernos felices por dentro."

Estaba hundido en las drogas, ahora afirma: "La unión completa con Jesús en la Eucaristía es lo que ha sanado mi alma"


Caleb, un joven estadounidense de 29 años, contó su testimonio durante el Vía Crucis en la JMJ Lisboa 2023, un poderoso mensaje sobre la misericordia de Dios y la importancia de la Eucaristía para el alma.

Caleb tuvo un pasado problemático: una relación rota con su papá, el divorcio de sus padres y su lucha contra la adicción a las drogas, la depresión y la tendencia a autolesionarse.

El joven mencionó que fue la relación con la que sería su esposa la que lo ayudó a buscar la plenitud en Dios.

“El Señor escuchó mis llantos y me envió el regalo más hermoso. Una persona que eventualmente se convertiría en mi esposa”, agregó.

Caleb y su esposa comenzaron a frecuentar nuevamente la iglesia, donde él enseñó sobre la fe , una actividad que poco a poco lo llevó a realizar su propia investigación sobre la iglesia primitiva.

Este conocimiento le permitió darse cuenta de la verdadera presencia de Jesús en la Eucaristía, una realidad que lo llevó totalmente a Dios.

“En resumen, fue el mensaje de Juan 6, Jesús en la Eucaristía, quién me llevó a casa en plena comunión con la Iglesia Católica”, agregó.

Este es su testimonio completo:

“Hay momentos en que pienso en los días que era más joven y siento un dolor profundo y, al mismo tiempo, una gran alegría. La realidad de mi vida es que soy una de las ovejas perdidas que Jesús vino a buscar. Crecí en una familia rota, con un padre que no se daba cuenta de su propio valor y su identidad en Cristo, y que estaba gravemente roto.

Como resultado de sus sufrimientos, hirió a los demás, y una de mis fugas de la vida doméstica fue la iglesia. Siempre me pareció que era mi hogar lejos de casa.

He crecido según diversas tradiciones cristianas, pero siempre he tenido el deseo en mi alma de algo más. Quería ese encuentro con Jesús que todos a mi alrededor, pero aún no había experimentado, no entendía que todo ese tiempo Él estaba ahí a mi lado.

Cerca de la graduación de la escuela secundaria, mis padres vivieron un divorcio horrible y mi mundo salió de control. Me hundí en la depresión, luché contra la autolesión, me hice adicto a las drogas y decidí terminar con mi vida. Dejé que el dolor me llevara a abrazar todos los deseos egoístas que estaban dentro de mí.

Todo lo que había conocido se había ido. No tenía sentido de dirección, mi mente estaba en un lugar tan oscuro debido a todo el dolor, y buscaba una razón para vivir.

El Señor escuchó mis llantos y me envió el regalo más hermoso. Una persona que eventualmente se convertiría en mi esposa.

Una vez que conocí a mi esposa, encontré una razón para vivir y el deseo de crecer en mi fe. Quería la pasión que ella tenía por Jesús, pero luchando con los fantasmas de mi pasado, siempre me parecía inalcanzable.

Después de salir un poco, nos separamos por un tiempo, y me enfrenté a una elección: podía dejar que Jesús tomara el control total de mi vida, o volver a caer en mis viejos hábitos.

Por Su gracia, perseveré, y siendo aprendiz en una tienda de tatuajes, conocí el dolor de los olvidados de la sociedad y ahí vi a Jesús en ellos y quién era realmente.

Después de una larga recuperación, mi esposa y yo volvimos a estar juntos y finalmente nos casamos.

Nos involucramos mucho en nuestra iglesia y se me encomendó transmitir la fe a nuestros estudiantes, pero me di cuenta rápidamente de que realmente no sabía lo que era la fe.

Comencé a investigar sobre la Iglesia Primitiva tanto en recursos bíblicos como históricos.

En resumen, fue el mensaje de Juan 6, Jesús en la Eucaristía, quién me llevó a casa en plena comunión con la Iglesia Católica.

Reflexionando comprendí que la herida paterna que tuve me causó una crisis de identidad, pero después de abrazar la identidad que mi Padre Celestial me dio, las heridas finalmente comenzaron a sanar.

La unión completa con Jesús en la Eucaristía es lo que ha sanado mi alma. Después de probar todo lo que este mundo tiene para ofrecer, Jesús es verdaderamente el único que me ha satisfecho”.

El Padrenuestro tiene el poder de convertir a las personas. Conoce el testimonio de Tatiana Góricheva.

 


Descubrimos la hermosa historia de una mujer rusa que se convirtió al catolicismo tras recitar el Padrenuestro

Tatiana Góricheva estaba perdida. Se sentía sola y triste en un mundo que no comprendía. No era la única. Algunos de sus amigos se habían incluso quitado la vida pero ella encontró un precioso salvavidas, la oración. Tatiana había nacido en Leningrado, en 1947, en la Rusia de Stalin. Su vida transcurrió como la de muchos otros jóvenes de su tiempo. Ella misma recordaba años después, cuáles eran los valores que le enseñaron en la escuela: “Solo se fomentaban las cualidades externas y ‘combativas’. Se alababa a quien realizaba mejor un trabajo, al que podía saltar más alto, al que ‘se distinguía’ por algo. Con ello se reforzó aun más mi orgullo […]. Mi meta fue entonces ser más inteligente, más capaz, más fuerza que los demás”.

A Tatiana, esa manera de enfocar el mundo no la satisfizo. “Nadie me dijo nunca – aseguró – que el valor supremo de la vida no está en superar a los otros, en vencerlos, sino en amarlos. Amar hasta la muerte, como únicamente lo hiciera el Hijo del hombre, al que nosotros todavía no conocíamos”.


En aquellos años, Tatiana se centró en sus estudios y terminó la carrera de filosofía. Tenía una vida intensa, asistiendo a clases, acudiendo a conferencias intelectuales y exprimiendo la noche “en compañía de marginados y de gentes de los estratos más bajos, ladrones, alienados y drogadictos. Esa atmósfera sucia me encantaba. Nos emborrachábamos en bodegas y buhardillas”. Pero aquella vida en realidad no la hacía feliz. No estaba quieta ni un momento pero seguía sin encontrar sentido a nada. “Me invadió entonces una melancolía sin límites. Me atormentaban angustias incomprensibles y frías, de las que no lograba desembarazarme. A mis ojos me estaba volviendo loca. Ya ni siquiera tenía ganas de seguir viviendo”.

Cuando todo parecía indicar que Tatiana iba a terminar como muchos de sus amigos, perdiendo toda esperanza en el mundo, encontró un pequeño pero poderoso refugio en el yoga y aprendió a relajarse con los mantras. Una de las propuestas de su libro de yoga era recitar el Padrenuestro. Ella no había rezado nunca esta oración ni ninguna otra. Sus padres la habían bautizado nada más nacer pero más como un ritual que por una fe profunda. Desde entonces, no había recibido ningún tipo de formación religiosa.

Pero el intenso efecto que provocó en ella rezar por primera vez aquella oración fue purificador: “Empecé a repetirla mentalmente como un mantra, de un modo inexpresivo y automático. La dije unas seis veces; entonces de repente me sentí transformada por completo”. Desde entonces, Tatiana nació de nuevo, todo era distinto para ella. “No me resultó difícil entrar en la vida de la Iglesia. En los meses siguientes a mi conversión, viví en un estado tal de euforia, que el mero hecho de oír pronunciar la palabra ‘Dios’ era suficiente para inundarme de dicha”.


El siguiente paso en su conversión fue acercarse a la Iglesia para poder practicar la confesión y la eucaristía con plena conciencia y sintiendo que estos dos sacramentos “nos reconcilian con Dios y hasta nos unen a él”. En aquella Rusia de mediados de los años setenta, en la que aún no se había desmoronado el Telón de Acero, Tatiana descubrió que eran muchos los que habían seguido sus mismos pasos de acercarse a Dios y a los santos, pasando de una existencia basada en el ateísmo y en la confianza en presagios y el destino, a una vida cimentada en la religión. En sus palabras, “el cristianismo los ha liberado”.

Estas personas que siguieron el mismo camino de conversión que Tatiana se unieron a ella y se organizaron para crear un seminario religioso – filosófico. “Ante nosotros acababa de abrirse un mundo nuevo y espléndido que nada tenía en común con ese otro mundo lastimoso, esclavo del materialismo, trivial, pusilánime, donde vivían los hombres que no conocían a Dios, como nosotros mismos poco antes”. La primera reunión tuvo lugar en 1973 en un sótano conocido como el “número 37”.


Desde entonces, y durante años, el seminario congregó a centenares de personas y tuvo que sortear las constantes amenazas del KGB. La propia Tatiana fue detenida en varias ocasiones e interrogada y llegó a perder su empleó como profesora. A pesar de las recomendaciones de sus propios padres, que no entendían la conversión de su hija, y las amenazas reales de terminar, como otros compañeros suyos, en el Gulag, Tatiana se mantuvo siempre firme.

“Hubo amenazas de internarme en una clínica psiquiátrica – recordaba años después – y presiones sobre mis padres”. Para sobrellevar aquellas duras situaciones, se apoyaba en la oración y con una capacidad increíble de autocontrol, “no permitía que se adentrasen en mi conciencia”. Así sobrevivió muchos años hasta que, sobre todo para impedir mayores consecuencias sobre sus aterrados padres, decidió dejar atrás su patria.

Antes, sin embargo, Tatiana dio un nuevo paso en su vida creando en 1979 una asociación femenina conocida como “María”, en honor a la Virgen, pues la gran mayoría de miembros de la nueva organización eran cristianas. “María se apoyaba en una revista, La mujer y Rusia. Allí, muchas mujeres empezaron a encontrar su propia voz, “después de sesenta años de silencio, empezaban las mujeres rusas a hablar de sus problemas”. Sus actividades con la organización “María” también la pusieron en el punto de mira del KGB y ella y algunas de sus compañeras y amigas también fueron detenidas. Al final, se les planteó un ultimátum, si no salían del país serían encarceladas.

A finales de julio de 1980, Tatiana Goricheva dejaba su Rusia natal y se instalaba en Viena. Su llegada provocó mucha curiosidad y durante mucho tiempo fue invitada a dar conferencias “en auditorios gigantescos con acogidas entusiastas y aplausos”. Las feministas de occidente pronto se acercaron a aquella mujer y pronto también se sorprendieron de su profundas creencias cristianas. “Han sido necesarios no pocos esfuerzos para explicar por qué nuestro ‘feminismo’ ruso adquirió en seguida un carácter religioso y por qué la mujer rusa moderna solo en la Iglesia encuentra libertad y consuelo”.

Tatiana tenía veintiséis años cuando el Padrenuestro la salvó de una vida sin rumbo. Desde entonces, ha dedicado su existencia a la filosofía y a la defensa del cristianismo: “He intentado convencer a mis amigas occidentales de que la Iglesia es lo más vivo que existe en el mundo, que es el cuerpo místico de Cristo”. E intenta difundir el poder de la oración: “Solo la oración es capaz de oponerse al parasitismo de la moderna sociedad de consumo”.

Textos extraídos de las obras de Tatiana Góricheva Hablar a Dios resulta peligroso y La fuerza de la locura cristiana.

Los 4 principales motivos por los que la gente recurre al ocultismo



Muchas personas se acercan al ocultismo motivados por una falsa espiritualidad y por creer que es una práctica inofensiva, sin embargo, no se dan cuenta que es una puerta abierta a la acción del demonio.

El padre Andrés Esteban López Ruiz, integrante de la Pastoral de la Consolación y del Ministerio de Exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México, explicó que la Iglesia no solamente reconoce la existencia del demonio, sino advierte que actúa entre nosotros, en la vida de las personas y en las realidades sociales para hacer el mal y para destruir.

“El ocultismo, como nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, comprende todos esos pecados contra el primer mandamiento: magia, adivinación, espiritismo, nigromancia e idolatría”. Además, advierte de otros, como participar en sectas y rendir culto a la muerte.

“Si recurro a estas prácticas, rechazo a Dios, lo hiero, porque le estoy diciendo: ‘Tú no me bastas’; y me meto en un camino no sólo de pecado grave, sino que me introduce en todo un ámbito oscuro, donde los demonios pueden ejercer su poder con mucha fuerza”.

De acuerdo con el padre López Ruiz, quien también forma parte de la Asociación Internacional de Exorcistas, estas son  las principales razones por las que las personas se acercan al ocultismo y a la brujería:

1. Dinero

El dinero es un bien, como nos enseña la Doctrina Social de la Iglesia, que nos puede ayudar a hacer el bien y lo necesitamos para hacer el bien. Pero cuando se convierte en nuestro “dios” se vuelve un ídolo, por el cual somos capaces de perderlo todo, incluso la vida eterna. 

2. Poder

Subir de puesto y ejercer el poder para pisotear a otras personas, es una actitud muy común. Frente a eso, démonos cuenta de cómo el daño del demonio nos hace perder nuestra esencia cristiana. Como cristianos, de hecho, no aspiramos a ningún poder.

3. Amor

Muchas personas piden al brujo que una persona se enamore de él o de ella: los famosos ‘amarres’. O por el contrario, le piden la separación de alguna pareja, en aras de un supuesto amor. ¡Qué triste, qué falta de justicia y caridad! ¡Cómo se opone esto al verdadero amor, que es una respuesta de libertad!”.

4. Salud

Hay quienes quieren sanar de un problema o de un mal recurriendo a las prácticas del ocultismo, mismas que la Iglesia rechaza por ser contrarias a nuestra fe cristiana. ¿Qué decimos ante esto? Cuando estamos enfermos podemos recurrir a la medicina, que es un medio lícito, necesario y responsable para procurar nuestra salud. Y también tenemos el recurso de nuestra fe: orar y pedir a Dios por nuestra salud.

El ocultismo es una salida falsa

Las prácticas del ocultismo pueden permitir la acción extraordinaria del demonio: “Lo señala el Papa Francisco: ‘con el diablo no se dialoga’. Con esto no se juega, no se puede jugar a invocar espíritus y pensar que no nos va a pasar nada; por lo menos, caes en pecado (…) pero pueden venir otros daños. Los exorcistas constatamos el gran daño del ocultismo en las personas, daños en todos los niveles: psicológicos, morales, espirituales e incluso económicos, porque en esto no hay límites”.

“Muchas personas confundidas por estas falsas espiritualidades se están apartando de Dios y tenemos que dar respuesta y salir al encuentro, sobre todo de los jóvenes, que están cayendo en tantas trampas y están olvidando el amor a Jesucristo, y lo están cambiando por una sopa de lentejas”.

¿Qué podemos hacer si algún miembro de nuestra familia o de nuestros amigos está en los caminos del ocultismo?

A esta pregunta el padre Andrés López responde: “Con mucha caridad, poco a poco, gradualmente, anunciémosle el Evangelio de Jesús, y que sea la luz del Evangelio la que vaya disipando esas tinieblas para rescatarlos y volverlos a llevar a la verdadera fe”.

“Debemos formarnos, catequizarnos, evangelizarnos y descubrir que no tenemos necesidad de nada de eso. La única necesidad que tenemos es de Dios. Él es nuestra luz, nuestra esperanza y nuestra fe, y estando unidos a Él ¿Qué más podemos necesitar?”. 

Por qué el Rosario y la Coronilla son poderosas armas para los católicos



Si en una película de acción, el personaje bueno recibiera un arma poderosísima, especialmente diseñada para vencer a todos sus adversarios, por imponentes que fueran, sería una enorme tontería, una verdadera locura que la guardara sin usar, y se dejara aplastar, ¿no crees?

Los espectadores, sentados al borde de las butacas y con la boca llena de palomitas, se pondrían a gritar, como si los oyera:  ‘¡¡¡saca el arma!,¡tonto, no te dejes derrotar!!’

Pero eso no sucede en las películas, pues los héroes nunca cometen el error de desaprovechar el arma que los puede salvar.

No ocurre en el cine, pero lamentablemente sí en la vida real.

Como católicos, tenemos a nuestra disposición dos armas muy poderosas, que recibimos nada menos que de María y de Jesús.

Me refiero al Santo Rosario y a la Coronilla de la Divina Misericordia, dos armas de oración que pueden ayudarnos eficazmente en nuestro diario combate espiritual, porque nos mueven a conversión, nos animan a edificar en nuestro mundo el Reino de Dios, a interceder por otros, a vencer toda tentación.

Dos armas que desgraciadamente mucha gente desperdicia miserablemente, alegando que le falta tiempo, que nunca se acuerda, que le da flojera, que no las sabe rezar.

En el fondo son pretextos que muestran que no se tiene conciencia de la importancia de darse tiempo (el Rosario puede tomar veinte minutos, la Coronilla cinco, ¿de veras no se tiene media hora en todo el día?), y por eso vale la pena mencionar algunas razones para hacer un hueco en nuestro horario para rezar la Coronilla y el Rosario:

El Santo Rosario fue dado por la Virgen María, a santo Domingo de Guzmán, en el año 1200. Con su rezo se han terminado sequías, pestes, guerras (de hecho, la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Santo Rosario el 7 de octubre, conmemorando que, por rezarlo, se obtuvo la victoria en la batalla de Lepanto).

Por su rezo se han reconciliado enemigos, se han transformado situaciones que parecían irremediables. Los exorcistas aseguran que Satanás odia el Rosario porque le arrebata almas que iban a condenarse. San Juan Pablo II decía que el Rosario era su oración favorita. Lo llamaba ‘compendio del Evangelio’, porque al rezarlo meditamos en la vida de Jesús y de María. Conviene saber también que la Virgen hizo quince extraordinarias promesas para quienes recen el Rosario, entre ellas, que obtendrán su especial protección y grandes gracias; que los pecadores se convertirán, que los justos crecerán en virtud y no morirán sin el auxilio sacramental; y que sacará pronto del Purgatorio y hará gozar de gran gloria en el Cielo a las almas devotas del Rosario

Por su parte, la Coronilla de la Divina Misericordia fue dictada a santa Faustina Kowalska (a quien la Iglesia celebra este 5 de octubre), por Jesús, que prometió que al rezarla se conseguirá la paz; que quien la rece, aunque sea una sola vez en la vida, obtendrá grandes gracias y su alma no perecerá, sino gozará de Su misericordia en la hora final. Y que si se reza junto a un moribundo, recibirá su alma no como Justo Juez, sino como Salvador Misericordioso.

Desde que se difundió el Santo Rosario en el siglo XIII, todos los Papas y santos (incluidos muchos Papas santos), han amado rezarlo. Y desde que se difundió la Coronilla, también se ha extendido su devoción por todas partes.

¿Te preocupa que en el mundo las cosas anden muy mal? ¿Que haya terrorismo, violencia, desunión familiar, pobreza, confusión de valores, sufrimientos sin aparente final? ¿Quisieras que ya se terminara la pandemia? ¿Y qué estás haciendo al respecto? No pongas de pretexto que hay tanto que hacer que no puedes hacer nada. ¡Puedes hacer mucho y diario! Tienes la Coronilla y el Rosario, dos armas prodigiosas que pueden transformar las cosas, que pueden tocar corazones, hacer palanca para mover al mundo, cambiar las situaciones. ¿Vas a aprovecharlas?, ¿o, por alguna banal razón, vas a dejarlas arrumbadas en un cajón?

El poder de la oración: mira lo que dice la biblia


EL PODER DE LA ORACIÓN: MIRA LO QUE DICE LA BIBLIA 
Por Chiara

Muchas veces subestimamos la fuerza tan poderosa que tiene la oración, pues a veces no vemos los resultados tangibles. Pero si tan solo lo creemos de verdad, la oración puede mover montañas, Dios así lo afirma.

Ninguno de nosotros esta solo en la oración, cuando rezas, tu ángel de la guarda está contigo, él une su oración a la tuya y se la presenta al Señor, convirtiéndola en una poderosa arma de lucha espiritual que te hará crecer en santidad.

Lo increíble que nuestras oraciones hechas con gran fe puede hacer grandes cosas, incluso marcar la diferencia en otra persona. A continuación te compartimos las siguientes citas bíblicas que te harán recordar hoy el gran poder que tiene la oración.

1.- Siempre pedir, buscar y llamar

“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7,7-8)

2- Mover montañas con la fe

“Jesús les respondió: “Les aseguro que si tienen fe y no dudan, no sólo harán lo que yo acabo de hacer con la higuera, sino que podrán decir a esta montaña: “Retírate de ahí y arrójate al mar”, y así lo hará. Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán” (Mateo 21,21-22)

3.- Oración: Poder liberador contra el demonio

“Jesús les respondió: “Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración” (Marcos 9,29)

4.- No hay que vacilar
“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio. Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. El que es así no espere recibir nada del Señor” (Santiago 1,5-7)

5.- Una forma de alcanzar la paz

“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús”. (Filipenses 4,6-7)

Fuente la luz de maría

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¿Es cierto que los católicos le damos a los Santos el mismo poder que a Dios?


¿ES CIERTO QUE LOS CATÓLICOS LE DAMOS A LOS SANTOS EL MISMO PODER QUE A DIOS?
Por: José Céspedes Ballesteros QEPD 

Para empezar este tema hay que tener en mente las siguientes palabras de Jesús:

Mateo 22,32
Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos.


Hay un pasaje en el Antiguo Testamento que ejemplifica de manera excelente la doctrina de la Iglesia respecto a los santos, pero primero veamos un poco cómo veía el pueblo de Israel a dos personajes: Moisés y Samuel.

Moisés durante el Éxodo del pueblo de Israel a la tierra prometida fue su gran intercesor ante Dios (Números 14,1-20) y así lo siguieron considerando a pesar de que ya había muerto.

Deuteronomio 34,5-7
Allí murió Moisés, servidor de Yahveh, en el país de Moab, como había dispuesto Yahveh.
Le enterró en el Valle, en el País de Moab, frente a Bet Peor. Nadie hasta hoy ha conocido su tumba.
Tenía Moisés 120 años cuando murió; y no se había apagado su ojo ni se había perdido su vigor.


Igualmente Samuel era considerado un gran intercesor por el pueblo de Israel (I Samuel 12) aún cuando también había muerto.

I Samuel 25,1
Samuel murió. Todo Israel se congregó para llorarle y lo sepultaron en su heredad, en Ramá. David se levantó y bajó al desierto de Maón.


Ahora leamos este versículo de Jeremías:

Jeremías 15,1
Y me dijo Yahveh: Aunque se me pongan Moisés y Samuel por delante, no estará mi alma por este pueblo. Échales de mi presencia y que salgan.


Entonces el versículo de Jeremías nos dice lo siguiente: dos personas que tuvieron gran amistad con Dios a pesar de que ya habían muerto podían interceder por su Pueblo.

Como se aprecia, el mismo Dios afirma la intercesión de sus Santos. Pero también nos dice algo muy importante: al final quien decide y actúa es Dios, no el santo, esto lo podemos ver aún mas claro en el Apocalipsis.

El creer que los Santos hacen milagros o ponerlos en lugar de Dios es considerado como idolatría por la Iglesia Católica:

2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios.

¿Los católicos entonces creemos que los Santos son omnipresentes?

Lucas 15,7.10
Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión...
Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.


La respuesta es no. Los ángeles no son omnipresentes pero se alegran por la conversión de los pecadores. ¿Cómo se enteran los ángeles de las conversiones de los pecadores si al igual que los santos ellos no son omnipresentes, ni omniscientes? Pues por la visión beatifica de que gozan al igual que los Santos.

¿Los católicos le damos el papel de mediadores por nuestros pecados a los Santos?

En este texto del Catecismo podemos ver la diferencia entre intercesores y mediador, nunca los Santos toman el lugar de Cristo:

956 La intercesión de los santos. “Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad…no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad” (LG 49)

¿Los católicos le damos a los Santos la misma intercesión que el Espíritu Santo?

Romanos 8,26-27
Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.


Tampoco, la intercesión que realiza el Espíritu Santo es al inspirarnos como orar.

Dios los bendiga.

Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.



QUIEN SE INCLINA ANTE JESÚS NO PUEDE Y NO DEBE POSTRARSE ANTE NINGÚN PODER TERRENO, POR MÁS FUERTE QUE SEA.

Por Benedicto XVI. Dominus Est.

La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo.

Ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.

Arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad.

Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento.

Queridos hermanos y hermanas:

Después del tiempo fuerte del año litúrgico, que, centrándose en la Pascua se prolonga durante tres meses —primero los cuarenta días de la Cuaresma y luego los cincuenta días del Tiempo pascual—, la liturgia nos hace celebrar tres fiestas que tienen un carácter “sintético”: la Santísima Trinidad, el Corpus Christi y, por último, el Sagrado Corazón de Jesús.

¿Cuál es el significado específico de la solemnidad de hoy, del Cuerpo y la Sangre de Cristo? Nos lo manifiesta la celebración misma que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor del altar del Señor para estar juntos en su presencia; luego, tendrá lugar la procesión, es decir, caminar con el Señor; y, por último, arrodillarse ante el Señor, la adoración, que comienza ya en la misa y acompaña toda la procesión, pero que culmina en el momento final de la bendición eucarística, cuando todos nos postremos ante Aquel que se inclinó hasta nosotros y dio la vida por nosotros. Reflexionemos brevemente sobre estas tres actitudes para que sean realmente expresión de nuestra fe y de nuestra vida.

Así pues, el primer acto es el de reunirse en la presencia del Señor. Es lo que antiguamente se llamaba “statio“. Imaginemos por un momento que en toda Roma sólo existiera este altar, y que se invitara a todos los cristianos de la ciudad a reunirse aquí para celebrar al Salvador, muerto y resucitado. Esto nos permite hacernos una idea de los orígenes de la celebración eucarística, en Roma y en otras muchas ciudades a las que llegaba el mensaje evangélico: en cada Iglesia particular había un solo obispo y en torno a él, en torno a la Eucaristía celebrada por él, se constituía la comunidad, única, pues era uno solo el Cáliz bendecido y era uno solo el Pan partido, como hemos escuchado en las palabras del apóstol san Pablo en la segunda lectura (cf. 1 Co 10, 16-17).

Viene a la mente otra famosa expresión de san Pablo:

“Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 28). “Todos vosotros sois uno”.

En estas palabras se percibe la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta precisamente alrededor de la Eucaristía: aquí se reúnen, en la presencia del Señor, personas de edad, sexo, condición social e ideas políticas diferentes.

La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo. Nosotros, esta tarde, no hemos elegido con quién queríamos reunirnos; hemos venido y nos encontramos unos junto a otros, unidos por la fe y llamados a convertirnos en un único cuerpo, compartiendo el único Pan que es Cristo. Estamos unidos más allá de nuestras diferencias de nacionalidad, de profesión, de clase social, de ideas políticas: nos abrimos los unos a los otros para convertirnos en una sola cosa a partir de Él.

Esta ha sido, desde los inicios, la característica del cristianismo, realizada visiblemente alrededor de la Eucaristía, y es necesario velar siempre para que las tentaciones del particularismo, aunque sea de buena fe, no vayan de hecho en sentido opuesto.

Por tanto, el Corpus Christi ante todo nos recuerda que ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.

El segundo aspecto constitutivo es caminar con el Señor. Es la realidad manifestada por la procesión, que viviremos juntos después de la santa misa, como su prolongación natural, avanzando tras Aquel que es el Camino. Con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús nos libra de nuestras “parálisis”, nos levanta y nos hace “pro-cedere“, es decir, nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida. Como le sucedió al profeta Elías, que se había refugiado en el desierto por miedo a sus enemigos, y había decidido dejarse morir (cf. 1 R 19, 1-4). Pero Dios lo despertó y le puso a su lado una torta recién cocida: “Levántate y come —le dijo—, porque el camino es demasiado largo para ti” (1 R 19, 5. 7).

La procesión del Corpus Christi nos enseña que la Eucaristía nos quiere librar de todo abatimiento y desconsuelo, quiere volver a levantarnos para que podamos reanudar el camino con la fuerza que Dios nos da mediante Jesucristo. Es la experiencia del pueblo de Israel en el éxodo de Egipto, la larga peregrinación a través del desierto, de la que nos ha hablado la primera lectura. Una experiencia que para Israel es constitutiva, pero que resulta ejemplar para toda la humanidad.

De hecho, la expresión “no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Señor” (Dt 8, 3) es una afirmación universal, que se refiere a todo hombre en cuanto hombre. Cada uno puede hallar su propio camino, si se encuentra con Aquel que es Palabra y Pan de vida, y se deja guiar por su amigable presencia. Sin el Dios-con-nosotros, el Dios cercano, ¿Cómo podemos afrontar la peregrinación de la existencia, ya sea individualmente ya sea como sociedad y familia de los pueblos?


La Eucaristía es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que nos acompaña y nos indica la dirección. En efecto, no basta avanzar; es necesario ver hacia dónde vamos. No basta el “progreso”, si no hay criterios de referencia. Más aún, si nos salimos del camino, corremos el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarnos más rápidamente de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho él mismo “camino” y ha venido a caminar juntamente con nosotros a fin de que nuestra libertad tenga el criterio para discernir la senda correcta y recorrerla.

Al llegar a este punto, no se puede menos de pensar en el inicio del “Decálogo”, los diez mandamientos, donde está escrito:

“Yo, el Señor, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí”(Ex20, 2-3).

Aquí encontramos el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy.

Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.

Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento, porque sabemos y creemos que en él está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su Hijo único (cf. Jn 3, 16).

Nos postramos ante Dios que primero se ha inclinado hacia el hombre, como buen Samaritano, para socorrerlo y devolverle la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, el cual da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la criatura más pequeña, a toda la historia humana y a la existencia más breve. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística; en ella el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquel ante el cual nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.

Por eso, reunirnos, caminar, adorar, nos llena de alegría. Haciendo nuestra la actitud de adoración de María, a la que recordamos de modo especial en este mes de mayo, oramos por nosotros y por todos; oramos por todas las personas que viven en esta ciudad, para que te conozcan a ti, Padre, y al que enviaste, Jesucristo, a fin de tener así la vida en abundancia. Amén.

Benedicto XVI

Atrio de la Basílica de San Juan de Letrán

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Una asombrosa historia de terror atada al poder del Santo Rosario


UNA ASOMBROSA HISTORIA DE TERROR ATADA AL PODER DEL SANTO ROSARIO
Por Miraculous Rosary

Reza el rosario cada día por protección y para derrotar a las fuerzas de Satanás! No te imaginas su increíble poder en el mundo espiritual.

Este es una poderosa e inquietante historia acerca del poder del Santo Rosario. En esta, se considera a un conocido asesino en serie en el estado de Florida, Estados Unidos, llamado Ted Bundy

Algunas personas están tan alejados de Dios y perdidos en el pecado que llegan a ser dominados completamente por el mal, pero nuestro Señor, a través de la Santísima Virgen María, tiene poder sobre ellos.

Rosario en mano

A las 3:00 de la mañana del 15 de enero, Ten Bundy ingresó en la casa de la hermandad «Chi Omega» en la Universidad Estatal de Florida y asesinó a dos chicas antes de ir a buscar a más víctimas.



Theodore "Ted" Robert Cowell Bundy
(1946-1989) secuestrador, violador, asesino en serie de mujeres.

Confesó 30 homicidios. Ejecutado en la silla eléctrica
el 24 de enero de 1989.
Cuando entró en la habitación de la tercera chica con un bate como arma, él vio que la chica, aún durmiendo, tenía un rosario agarrado en la mano, entonces dejó caer el bate y huyó despavorido.

Más tarde, la niña dijo a las autoridades que antes de irse a la universidad ella le había prometido a su abuela que rezaría el rosario todas las noches por protección, aun cuando se hubiese quedado dormida en el proceso. Eso fue justo lo que había hecho esa noche, ella seguía sosteniendo el rosario cuando el asesino entró en su habitación.

Tend Bundy confesó más tarde, más de treinta asesinatos.

El Padre Joseph M. Esper narra en su libro «Con María a Jesús» lo siguiente:

"Irónicamente, cuando Ted Bundy fue condenado a muerte, en espera de ejecución por sus crímenes, él pidió al Monseñor Kerr que le sirviera como un consejero espiritual, y el sacerdote aprovechó la oportunidad para preguntarle sobre aquella terrible noche.

Bundy le explicó que cuando entró en la habitación de la tercera niña, que tenía la completa intención de asesinarla; un poder misterioso se lo impedía".


El Padre Esper añade:

"Y no sólo el rosario ayuda a nuestro propio crecimiento espiritual, sino que también socava el reino de Satanás".
El famoso exorcista de la Diócesis de Roma, el Padre Gabriele Amorth declaró en una oportunidad:

"Un día, un colega mío escuchó al diablo decir durante un exorcismo: «Cada Ave María es como un golpe en la cabeza. Si los cristianos supieran lo poderoso que es el Rosario, sería mi fin»"
Reza el rosario todos los días por tu protección y para derrotar a las fuerzas de Satanás!

El Señor te bendiga.

Adaptación y traducción por Qriswell Quero, del artículo publicado en: Miraculous Rosary, autor: Miraculous Rosary

Fuente, pildorasdefe.net

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