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La oración que todo católico debe saber: El alma de Cristo


LA ORACIÓN QUE TODO CATÓLICO DEBE SABER: EL ALMA DE CRISTO
Por Trish Stukbauer

Como católicos, tenemos la bendición de compartir una rica y vibrante herencia de oración que se ha acumulado durante literalmente miles de años. Con el tiempo, muchas de estas oraciones que alguna vez fueron los pilares de nuestra fe han sido lamentablemente descuidadas o simplemente no se han enseñado, y como resultado, no se han dicho, tan a menudo como alguna vez lo fueron.

Una de ellas es una oración que se remonta al siglo XIV : El Alma de Cristo. Esta oración que recuerda la pasión de Jesús es frecuentemente recitada por las personas después de recibir la Sagrada Comunión. En un tiempo, era tan conocida que autores como San Ignacio de Loyola ni siquiera se molestaron en reimprimirla; simplemente asumieron que todos lo sabían de memoria.

ORIGEN DE LA ORACIÓN

Se desconoce el autor de Alma de Cristo, pero muchos han especulado que fue el Papa Juan XXII. Era una creencia popular que la oración fue escrita por San Ignacio de Loyola, ya que apareció en su famoso libro Ejercicios espirituales. Sin embargo, las primeras versiones impresas de la oración se pueden encontrar en libros publicados más de 100 años antes de su nacimiento. También se puede encontrar una redacción similar en una inscripción en las puertas del Alcázar de Sevilla, un palacio real en Sevilla, España, que data incluso antes de 1350-1369.

¿QUIÉN FUE SAN IGNACIO DE LOYOLA?

Ignacio fue uno de los 13 niños nacidos de una familia de aristócratas vascos en 1491. Como muchos jóvenes de su tiempo, sus sueños estaban llenos de historias de galantería y soñaba con el éxito en el campo de batalla. Sin embargo, fue gravemente herido en una batalla con los franceses y comenzó un largo proceso de recuperación. Fue durante este tiempo que el joven enérgico se puso a leer sobre la vida de Jesús y los santos para entretenerse. Comenzó a darse cuenta de su llamado hacia grandes hechos de naturaleza espiritual, y finalmente cofundó a los jesuitas. También fue autor de ejercicios espirituales, que es ampliamente considerado como uno de los libros más influyentes sobre la vida espiritual. Su espiritualidad ignaciana a menudo se llama espiritualidad para la vida cotidiana. Según lo describe la espirialidad ignaciana:

"Insistimos en que Dios está presente en nuestro mundo y actúa en nuestras vidas. Este es un camino a una oración más profunda, buenas decisiones guiadas por un agudo discernimiento y una vida activa en el servicio a los demás".

EL ALMA DE CRISTO

Es fácil ver por qué San Ignacio amaba El Alma de Cristo. Tiene imágenes vívidas que permiten a las personas meditar sobre la pasión de Cristo y su relación con Él, mientras que sus referencias al Cuerpo y la Sangre de Cristo lo hacen un lugar natural para meditar después de la comunión.

El nombre Anima Christi, como es conocida en muchas partes, es la traducción latina de la primera línea de la oración "Alma de Cristo".

Aquí está la traducción tradicional al español de la oración:

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.


Amén

Rece esta hermosa oración cuando quiera sentirse cerca de Jesús, para recordar los sacrificios que ha hecho por usted y para celebrar lo que continúa haciendo en su vida.

Traducción y adaptación del inglés al español para Católico defiende tu fe por Jesús Mondragón

Fuente, Catholic 365

Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.



QUIEN SE INCLINA ANTE JESÚS NO PUEDE Y NO DEBE POSTRARSE ANTE NINGÚN PODER TERRENO, POR MÁS FUERTE QUE SEA.

Por Benedicto XVI. Dominus Est.

La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo.

Ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.

Arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad.

Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento.

Queridos hermanos y hermanas:

Después del tiempo fuerte del año litúrgico, que, centrándose en la Pascua se prolonga durante tres meses —primero los cuarenta días de la Cuaresma y luego los cincuenta días del Tiempo pascual—, la liturgia nos hace celebrar tres fiestas que tienen un carácter “sintético”: la Santísima Trinidad, el Corpus Christi y, por último, el Sagrado Corazón de Jesús.

¿Cuál es el significado específico de la solemnidad de hoy, del Cuerpo y la Sangre de Cristo? Nos lo manifiesta la celebración misma que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor del altar del Señor para estar juntos en su presencia; luego, tendrá lugar la procesión, es decir, caminar con el Señor; y, por último, arrodillarse ante el Señor, la adoración, que comienza ya en la misa y acompaña toda la procesión, pero que culmina en el momento final de la bendición eucarística, cuando todos nos postremos ante Aquel que se inclinó hasta nosotros y dio la vida por nosotros. Reflexionemos brevemente sobre estas tres actitudes para que sean realmente expresión de nuestra fe y de nuestra vida.

Así pues, el primer acto es el de reunirse en la presencia del Señor. Es lo que antiguamente se llamaba “statio“. Imaginemos por un momento que en toda Roma sólo existiera este altar, y que se invitara a todos los cristianos de la ciudad a reunirse aquí para celebrar al Salvador, muerto y resucitado. Esto nos permite hacernos una idea de los orígenes de la celebración eucarística, en Roma y en otras muchas ciudades a las que llegaba el mensaje evangélico: en cada Iglesia particular había un solo obispo y en torno a él, en torno a la Eucaristía celebrada por él, se constituía la comunidad, única, pues era uno solo el Cáliz bendecido y era uno solo el Pan partido, como hemos escuchado en las palabras del apóstol san Pablo en la segunda lectura (cf. 1 Co 10, 16-17).

Viene a la mente otra famosa expresión de san Pablo:

“Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 28). “Todos vosotros sois uno”.

En estas palabras se percibe la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta precisamente alrededor de la Eucaristía: aquí se reúnen, en la presencia del Señor, personas de edad, sexo, condición social e ideas políticas diferentes.

La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo. Nosotros, esta tarde, no hemos elegido con quién queríamos reunirnos; hemos venido y nos encontramos unos junto a otros, unidos por la fe y llamados a convertirnos en un único cuerpo, compartiendo el único Pan que es Cristo. Estamos unidos más allá de nuestras diferencias de nacionalidad, de profesión, de clase social, de ideas políticas: nos abrimos los unos a los otros para convertirnos en una sola cosa a partir de Él.

Esta ha sido, desde los inicios, la característica del cristianismo, realizada visiblemente alrededor de la Eucaristía, y es necesario velar siempre para que las tentaciones del particularismo, aunque sea de buena fe, no vayan de hecho en sentido opuesto.

Por tanto, el Corpus Christi ante todo nos recuerda que ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.

El segundo aspecto constitutivo es caminar con el Señor. Es la realidad manifestada por la procesión, que viviremos juntos después de la santa misa, como su prolongación natural, avanzando tras Aquel que es el Camino. Con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús nos libra de nuestras “parálisis”, nos levanta y nos hace “pro-cedere“, es decir, nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida. Como le sucedió al profeta Elías, que se había refugiado en el desierto por miedo a sus enemigos, y había decidido dejarse morir (cf. 1 R 19, 1-4). Pero Dios lo despertó y le puso a su lado una torta recién cocida: “Levántate y come —le dijo—, porque el camino es demasiado largo para ti” (1 R 19, 5. 7).

La procesión del Corpus Christi nos enseña que la Eucaristía nos quiere librar de todo abatimiento y desconsuelo, quiere volver a levantarnos para que podamos reanudar el camino con la fuerza que Dios nos da mediante Jesucristo. Es la experiencia del pueblo de Israel en el éxodo de Egipto, la larga peregrinación a través del desierto, de la que nos ha hablado la primera lectura. Una experiencia que para Israel es constitutiva, pero que resulta ejemplar para toda la humanidad.

De hecho, la expresión “no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Señor” (Dt 8, 3) es una afirmación universal, que se refiere a todo hombre en cuanto hombre. Cada uno puede hallar su propio camino, si se encuentra con Aquel que es Palabra y Pan de vida, y se deja guiar por su amigable presencia. Sin el Dios-con-nosotros, el Dios cercano, ¿Cómo podemos afrontar la peregrinación de la existencia, ya sea individualmente ya sea como sociedad y familia de los pueblos?


La Eucaristía es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que nos acompaña y nos indica la dirección. En efecto, no basta avanzar; es necesario ver hacia dónde vamos. No basta el “progreso”, si no hay criterios de referencia. Más aún, si nos salimos del camino, corremos el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarnos más rápidamente de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho él mismo “camino” y ha venido a caminar juntamente con nosotros a fin de que nuestra libertad tenga el criterio para discernir la senda correcta y recorrerla.

Al llegar a este punto, no se puede menos de pensar en el inicio del “Decálogo”, los diez mandamientos, donde está escrito:

“Yo, el Señor, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí”(Ex20, 2-3).

Aquí encontramos el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy.

Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.

Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento, porque sabemos y creemos que en él está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su Hijo único (cf. Jn 3, 16).

Nos postramos ante Dios que primero se ha inclinado hacia el hombre, como buen Samaritano, para socorrerlo y devolverle la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, el cual da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la criatura más pequeña, a toda la historia humana y a la existencia más breve. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística; en ella el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquel ante el cual nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.

Por eso, reunirnos, caminar, adorar, nos llena de alegría. Haciendo nuestra la actitud de adoración de María, a la que recordamos de modo especial en este mes de mayo, oramos por nosotros y por todos; oramos por todas las personas que viven en esta ciudad, para que te conozcan a ti, Padre, y al que enviaste, Jesucristo, a fin de tener así la vida en abundancia. Amén.

Benedicto XVI

Atrio de la Basílica de San Juan de Letrán

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¡Por Cristo, con él y en él! ¿Quién debe decir esas palabras en misa?



¡POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL! ¿QUIÉN DEBE DECIR ESAS PALABRAS EN MISA?

La manera de celebrar la misa no sale de lo que a cada sacerdote se le ocurra. Hay unos criterios básicos que son necesarios cumplirlos a cabalidad.

Tal vez has participado de alguna Santa Misa en la que has presenciado que la comunidad, espontáneamente, y cuando se termina la Plegaria eucarística, se une en oración al Sacerdote celebrante y pronuncian las palabras "Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén"

En otros casos, ha sido el Sacerdote mismo quien anima a la comunidad a DECIR JUNTOS esas Doxología; pero realmente, ¿Quién debe decir estas palabras? ¿Únicamente el Sacerdote? ¿La comunidad y el sacerdote?

Para responder a esta pregunta, nos dirigimos a una respuesta dada por Fray Nelson Medina, Sacerdote predicador de la Orden de los Dominicos, en la que explica el uso correcto de esta Doxología durante la celebración de la Santa Misa

Forma correcta de celebrar Misa

La manera de celebrar la misa no sale de lo que a cada sacerdote se le ocurra. Hay unos criterios básicos que son necesarios porque ni el sacerdote ni ninguna comunidad particular pueden considerarse "dueños" de la Misa.

La "manera de celebrar" la indican los misales que se usan en las parroquias e iglesias a través de un documento que se llama la "Instrucción general del Misal Romano," usualmente abreviado IGMR, que todos puede consultar haciendo Clic aquí

El numero 151 de la IGMR dice textualmente:

"Después de la consagración, habiendo dicho el sacerdote: Este es el Sacramento de nuestra fe, el pueblo dice la aclamación, empleando una de las fórmulas determinadas. Al final de la Plegaria Eucarística, el sacerdote, toma la patena con la Hostia y el cáliz, los eleva simultáneamente y pronuncia la doxología él solo: Por Cristo, con Él y en Él. Al fin el pueblo aclama: Amén. En seguida, el sacerdote coloca la patena y el cáliz sobre el corporal"
No hay entonces margen de duda: esas palabras ha de decirlas solamente el Sacerdote.

Alguien puede estar en desacuerdo y aducir algunas razones sobre por qué las cosas deberían ser de otro modo. Pero podemos imaginar lo que sucede si cada uno pretende imponer lo que considera que debería hacerse.

Y no hay que imaginar mucho: ya esos caprichos los vimos en los años inmediatamente posteriores al Concilio Vaticano II, incluyendo el caso de sacerdotes que creían que la misa "debería" celebrarse con tortillas de maíz.

Como no hay necesidad de volver a esos tiempos y a esas discusiones, lo mejor es que todos comprendamos que la liturgia es un bien público de nuestra fe y que merece amor, cuidado y respeto.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Respuesta por Fray Nelson Medina, OP

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Algo que todo católico debe conocer


ALGO QUE TODO CATOLICO DEBE CONOCER.

Decreto del Papa San Dámaso I, explicando como queda conformada la biblia católica que hoy conocemos.

DECRETO DEL PAPA SAN DÁMASO I. CONCILIO ROMANO, 382

Del canon de la sagrada Escritura [Del mismo decreto y de las actas del mismo Concilio de Roma]

Asimismo se dijo: Ahora hay que tratar de las Escrituras divinas, qué es lo que ha de recibir la universal Iglesia Católica y qué debe evitar.

Empieza la relación del Antiguo Testamento: un libro del Génesis, un libro del Exodo, un libro del Levítico, un libro de los Números, un libro del Deuteronomio, un libro de Jesús Navé, un libro de los Jueces, un libro de Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipóntenos, un libro de ciento cincuenta Salmos, tres libros de Salomón: un libro de Proverbios, un libro de Eclesiastés, un libro del Cantar de los Cantares; igualmente un libro de la Sabiduría, un libro del Eclesiástico.

Sigue la relación de los profetas: un libro de Isaías, un libro de Jeremías, con Cinoth, es decir, sus lamentaciones, un libro de Ezequiel, un libro de Daniel, un libro de Oseas, un libro de Amós, un libro de Miqueas, un libro de Joel, un libro de Abdías, un libro de Jonás, un libro de Naún, un libro de Abacuc, un libro de Sofonías, un libro de Agéo, un libro deZacarías, un libro de Malaquías.

Sigue la relación de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, dos libros de Esdras, un libro de Ester, un libro de Judit, dos libros de los Macabeos.

Sigue la relación de las Escrituras del Nuevo Testamento que recibe la Santa Iglesia Católica: un libro de los Evangelios según Mateo, un libro según Marcos, un libro según Lucas, un libro según Juan.

Epístolas de Pablo Apóstol, en número de catorce: una a los Romanos, dos a los Corintios, una a los Efesios, dos a los Tesalonicenses, una a los Gálatas, una a los Filipenses, una a los Colosenses, dos a Timoteo, una a Tito, una a Filemón, una a los Hebreos.

Asimismo un libro del Apocalipsis de Juan y un libro de Hechos de los Apóstoles.

Asimismo las Epístolas canónicas, en número de siete: dos Epístolas de Pedro Apóstol, una Epístola de Santiago Apóstol, tres Epístola de Juan Apóstol, y una Epístola de Judas Zelotes Apóstol [v. 162] .

Acaba el canon del Nuevo Testamento.

De igual manera se ha estipulado: Después del anuncio de todas estas escrituras proféticas y evangélicas o también apostólicas las cuales hemos enlistado anteriormente como Escrituras, sobre las mismas, por la gracia de Dios, la Iglesia Católica es cimentada, hemos considerado que debe ser anunciado que aunque todas las Iglesias Católicas propagadas en el mundo entero abarcan solo una cámara nupcial de Cristo, no obstante, la santa Iglesia Romana ha sido posicionada al frente no por las decisiones conciliares de otras iglesias, sino porque ha recibido la primacía por la voz evangélica de nuestro Señor y Salvador, quien dijo" Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos".

Esta lista de 46 libros en el Antiguo Testamento y 27 libros en el Nuevo Testamento fue reconfirmada en el Concilio de Cártago en 397 d. de C. La traducción de San Jerónimo "La Vulgata"* es hasta estos días, la Biblia Oficial de la Iglesia Católica. Las Biblias que usan los Católicos actualmente tienen los mismos 46 libros en el Antiguo Testamento como los ha tenido desde antes del principio de la Cristianidad.

Recopilado por Bob Stanley , Julio 12, 1999 Actualizado en Julio 19, 2001 Traducido por Pilar Romo, Septiembre 6, 2001

10 Cosas que un Católico debe saber sobre la doctrina protestante de "Sola Scriptura"


10 COSAS QUE UN CATÓLICO DEBE SABER SOBRE LA DOCTRINA PROTESTANTE DE “SOLA SCRIPTURA”

¿SABEMOS QUÉ DECIR CUANDO UN PROTESTANTE NOS DESAFÍA A CONFRONTAR LAS CREENCIAS SOBRE LA BIBLIA?
Por: María de los Ángeles Pizzorno

Muchas veces los católicos nos enfrentamos a miembros de las Iglesias Protestantes al abrir la puerta de nuestra casa a quienes nos visitan para “evangelizarnos”. Es pues útil que sepamos algunos de los puntos en los que diferimos.

Y la “sola scriptura” es una diferencia importante entre católicos y protestantes, porque los protestantes dicen que solamente la Biblia tiene autoridad para la fe y la práctica del cristiano, y por ese lado ven con buenos ojos el “pieletrismo”.

Esta noción de Lutero creó el mayor cisma del cristianismo, resultó ser tan divisiva que hoy solamente en EE.UU. hay más de 70 mil denominaciones protestantes. ¿Entonces de que “sola scriptura” estamos hablando? ¿No será de algo parecido de lo que Jesús acusaba a los fariseos que pedían a la población que hiciera algo que ellos no hacían?

1 – CÓMO COMENZÓ LA HISTORIA DE LA “SOLA SCRIPTURA”

Los Reformadores Protestantes, al separarse de la Iglesia Católica, se afirmaron en la Biblia como la única fuente de las verdades de la fe, y declararon que para entender su mensaje sólo era necesario leer las palabras del texto. Es lo que se llama la teoría protestante de la “Sola Scriptura”.

¿Qué significa esto? Pues significa dejar estática en el tiempo la interpretación y la especificación de lo que ha dicho Dios en un libro sagrado pero resumido, limitando toda su Revelación a lo largo de la Historia de la Salvación, sólo a lo que surge como primera impresión de lo escrito en un libro, la Biblia, que si bien es Palabra Revelada y como tal base firme para vivir nuestra Fe, no puede encerrar todo lo que Dios tiene que decirnos. Esto, nosotros los católicos lo sabemos.

Buena parte de lo expresado en la Biblia ha sido ‘meditado’ y estudiado en estos 2000 años y cada vez aparecen nuevas interpretaciones enriquecedoras que obedecen a la acumulación de sabios meditando los textos.

¿Y por qué lo sabemos? Vayamos por partes.

Eliminando suspicacias y contradicciones inexistentes

Los protestantes muchas veces nos acusan de tener una fe no inspirada en la Biblia, y nos quieren hacer caer en contradicciones que no son tales.

Debemos dejar bien en claro que la Sagrada Biblia es para nosotros, los católicos, sagrada. La Palabra de Dios está en la Biblia y lo creemos firmemente.

Prueba de ello es que, en nuestras celebraciones Eucarísticas se leen varios textos de la Biblia: dos del Antiguo Testamento, el primero de Génesis o los Profetas, etc., y un Salmo. Los otros dos son una carta de San Pablo o algún otro de las primeras comunidades y finalmente, y de pie, el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Vaya esto para aclarar dudas que no deben existir.

¿Dónde está el problema entonces?

La diferencia principal es que la Iglesia Católica se sabe poseedora, por mandato y vocación, del Depósito de la Fe. Esto significa, ni más ni menos, que debe ejercer la custodia celosa de toda la Revelación: la escrita, y la oral.

Para los católicos, la Revelación Divina no se limita a la Biblia, sino que hay en la Historia de la Salvación, una riquísima Tradición Apostólica que la explica, la complementa y la enriquece.

2 – LUTERO AGREGÓ EN LA BIBLIA LA EXPRESIÓN “SOLA SCRIPTURA”

Podemos encontrar la raíz de esta afirmación en Martín Lutero, que agregó por su cuenta la Palabra “solamente” a su traducción de Romanos 3:28, porque ese versículo contradecía su enseñanza de “Sola Fides” (Sólo la Fe), de modo que el versículo transformado por Lutero, pasó a decir lo que no decía originalmente: “Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe solamente… sin las obras de la ley” (NdE: la palabra “solamente” no está en el texto bíblico original).

“Sola Fides” fue, junto con “Sola Scriptura” y “Sola Gratia” (Solo la Gracia), las tres “solas”, instauradas por Lutero y aceptadas por los otros reformadores como Calvino, Zwinglio, Knox, etc.

Sin embargo, de manera perversa, omiten lo que directamente dice la Carta de Santiago 2: 17-18

“Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta. Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras». A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe»”.

Con “Sola Scriptura”, Lutero quiso significar que “la Palabra escrita de Dios es la única regla de fe infalible para el creyente”. Y hasta el día de hoy esta afirmación de que la Biblia es única fuente para la enseñanza de la doctrina y de la moral es un dogma protestante.

Esto, que no deja de ser una “tradición humana”, deja de lado arbitrariamente y sin ninguna base bíblica, la riquísima Tradición Apostólica que es patrimonio de “toda” la cristiandad y de la que la Iglesia Católica es responsablemente guardiana.

3 – NO HAY FUNDAMENTOS BÍBLICOS REALES

Se debe entonces establecer con total certeza, el hecho de que ni siquiera los fundamentalistas protestantes pueden encontrar en la Biblia un solo texto que sirva de base real para la afirmación de esta tesis.

Lo único más cercano es la Segunda carta de San Pablo a Timoteo 3: 16-17

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el siervo de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Los católicos, estamos totalmente de acuerdo con esta afirmación, la Escritura está inspirada por Dios y es “útil” para enseñar, etc., pero, tengamos presente que en este versículo no se encuentra la palabra única o suficiente, que avalaría la tesis de Sola Scriptura.

San Pablo ha aplicado la palabra “suficiente” en otras cartas, como en la segunda a los Corintios, en donde la emplea para referirse a la Gracia. Pero él, conociendo esa palabra, y pudiendo usarla, solo dijo “útil”. O sea que aquí el Apóstol de ninguna manera quiere afirmar que la Escritura sea la única fuente para “enseñar, reprender, corregir, etc.”

4 – EN LA PRÁCTICA ES IMPOSIBLE BASARSE EN LA “SOLA SCRIPTURA”
Vayamos más atrás, al Antiguo Testamento. Antes, durante y después de los tiempos de Moisés, no existía la palabra impresa.

Entonces, ¿cómo pudo el pueblo elegido obedecer la Palabra de Dios, cuando sólo existía la tradición oral? Debemos aceptar como hecho histórico entonces, que la Palabra de Dios continuó transmitiéndose por siglos en forma oral y nunca fue restringida a la escrita.

Cuando los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles del Nuevo Testamento predicaron la salvación al creyente por medio de la palabra, esto fue inspirado por Dios y fue su mandamiento, no importando si después esta Palabra sería escrita.

Dios Todopoderoso, al enviar a Sus Profetas les decía: “Habla en mi nombre a este pueblo”, “Ve a tal lado y diles que…” Dios no decía “Escribe…”. En el único libro donde expresamente se dan -al Apóstol Juan-, órdenes de escribir es el Apocalipsis.

Haz lo que Yo Digo mas no lo que Yo Hago es la Máxima de los Protestantes

Tal como sucede en la Iglesia Católica, que encuentra en la Tradición oral Apostólica luz para entender pasajes de la Palabra escrita, les ocurre también a los protestantes, que a pesar de afirmar y defender su creencia en “Sola Scriptura”, en la práctica siguen aferrados a sus raíces, como forma de iluminación. Los Presbiterianos tienen la Biblia “más sus tradiciones calvinistas”, los Bautistas “agregan a la Biblia sus propias opiniones teológicas”. Los Luteranos, además de la Biblia, “se nutren de la enseñanza de Lutero”.

Esto lleva a que exista una infinidad de denominaciones protestantes, en discordancia unas con otras, algo que Cristo no nos dejó como misión.

5 – EL MANDATO DE CRISTO NO FUE NI ESCRIBIR NI ENDIOSAR UN LIBRO

Jesús predicando durante su vida terrena, estableció claramente su Iglesia, pero en ninguna parte dejó como mandato o misión para Sus Apóstoles, que escribieran un Libro con Su Palabra y Obra.

Esto es fundamental para los Católicos: Primero fue la enseñanza de Jesús, después fue la Iglesia, y recién después vino la “escritura” del Evangelio.

Jesús pasó Su autoridad a través de los Apóstoles de forma oral. Esto está absolutamente en contra de la creencia protestante.

Nuestro Señor Jesucristo dijo a sus apóstoles, que fueron los primeros obispos: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió”. (Lucas 10:16).

Así que, todo aquel que quiera conocer la verdad de Jesucristo, tiene que encontrar a los Apóstoles, su enseñanza y tradición.

Para mayor claridad, la carta de San Pablo a los Efesios (2:20) nos dice que la Iglesia que Jesús fundó, fue

“edificada sobre los cimientos de los Apóstoles y los Profetas con Jesucristo mismo como piedra angular”

Y a los Gálatas (1: 8-9) les advirtió

“si nosotros mismos o un ángel del cielo bajara para anunciarles un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea maldito”.

6 – LA TRASMISIÓN DEL MENSAJE HA SIDO HISTÓRICAMENTE VERBAL Y NO ESCRITA

Si retrocedemos en la Historia de la Salvación, nos pueden surgir otras algunas preguntas. Ya vimos que en el Antiguo Testamento la enseñanza se pasó por siglos y siglos de forma oral. No fue diferente después de la Ascensión de Cristo a los cielos.

Ahora bien, si durante la mayor parte de la historia, la mayoría de la gente no sabía leer y hasta el año 1450 en que se inventó la imprenta, no tuvo acceso a los libros, ¿de qué “Sola Scriptura” estamos hablando?

Investigando en la historia de los primeros siglos de la Iglesia, bien podemos razonar que, a pesar de que la mayoría de la gente que poblaba el mundo conocido entonces era analfabeta, fue no obstante, escrupulosamente evangelizada de forma oral, por medio de relatos, pinturas o imágenes talladas en los muros de las Iglesias. Esa era la llamada “Biblia de los iletrados”. El pueblo aprendía la Historia Sagrada por medio de los sermones y las imágenes talladas y pintadas en los Templos Católicos.

Porque, a pesar de que los protestantes creen que la Biblia “cayó un día del cielo como el maná”, la Iglesia Católica siempre se tomó en serio el mandato de Jesús de evangelizar y por siglos lo hizo como podía, o sea, de forma oral.

7 – LA “SOLA SCRIPTURA” NO TIENE BASES APOSTÓLICAS

Los católicos somos culpados sin fundamento por los hermanos separados por creer en lo que ellos llaman “doctrinas hechas por hombres mucho después de finalizada la Revelación”. Ellos afirman que sobre “esas doctrinas” no se había oído hablar en la Iglesia primitiva.

Sin embargo la interpretación y la discusión de lo que quiso decir Jesús cuando expresó determinada cosa es lo que se hizo desde siempre en el cristianismo; desde el primer día.

En cambio olvidan u omiten decir, que nadie había oído hablar de “Sola Scriptura” antes del siglo XVI, o sea antes de que Lutero la adoptara. Esto significa que, no sólo no puede ser probada a través de los textos bíblicos, sino que tampoco hay rastros de ella en ninguno de los escritos de la Iglesia primitiva.

“Yo sólo creo en la Biblia (aunque la Biblia no me dé la razón)”

Y es tan simple como eso. Leyendo el Evangelio, encontramos citas explícitas que dicen que no todo lo que hizo Jesús se encuentra escrito.

El Apóstol San Juan dice en su Evangelio:

“Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran“. (Juan 21,25)

Y San Pablo en su Epístola a la Iglesia de Tesalónica escribe:

“Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.” 2Tes 2,15

He aquí dos expresiones apostólicas que no sólo no confirman la creencia en Sola Scriptura, sino que la invalidan, reafirmando que no todo lo que Jesús hizo está escrito y que hay que cuidar las tradiciones que van pasando de una generación a otra.

Por todo lo que hemos visto, podemos afirmar, -aunque ellos no lo acepten-, que todo el edificio del protestantismo, que asegura sólo basarse en la Escritura, no tiene fundamento, ya que no se puede demostrar con ningún texto bíblico que esa creencia sea bíblica.

Simplificar vanamente lo difícil puede resultar muy aventurado

La defensa de la creencia en la “Sola Scriptura” tiene su base principal en la idea de que la Biblia es lo suficientemente fácil de leer y entender como para ser comprendida por cualquier persona sencilla, lo que justifica su creencia en la interpretación privada de la Biblia.

Sin embargo, cualquier persona que haya leído la Biblia, por más instruida que sea, sabe que no es un libro de fácil comprensión. Puede ser algo muy engañoso hablar de sencillez. La Biblia es Palabra viva, Palabra de vida eterna, por lo cual se aplica a todos los tiempos. Si bien las enseñanzas básicas, como por ejemplo el Decálogo (los Diez Mandamientos), pueden parecer fáciles de entender, es evidente que la Biblia en su conjunto es un documento extremadamente complejo que requiere los conocimientos de teólogos, biblistas y lingüistas para ser entendida claramente.

Si esto no fuera cierto, ¿por qué los candidatos a pastores protestantes están obligados a concurrir al seminario para poder ser calificados como pastores? Cualquier creyente que supiera leer podría serlo.

8 - LA BIBLIA FUE COMPENDIADA POR LA IGLESIA CATÓLICA, NO CAYÓ DEL CIELO

Avanzando más profundamente en la investigación, aprendemos que la Biblia, tal como la conocemos y leemos hoy, no fue compendiada hasta el Siglo IV DC.

Aunque para los Protestantes, la Biblia un día apareció en sus manos, no se sabe cómo, en realidad llevó muchos años de estudios y muchas discusiones para optar -entre los manuscritos manejados por las distintas comunidades- cuáles serían los libros elegidos para el culto común.

Pero lo que para nosotros es tanto o más importante descubrir, es que -antes de que la Iglesia el siglo IV definiera el criterio que utilizaría para realizar la selección de libros destinada al culto- no se podía leer la Biblia, porque aún no existía como tal.

Entonces, y de acuerdo a estas premisas, debemos colegir que el criterio de autoridad de la Biblia es apostólico, no bíblico.

Después de muchas idas y venidas, finalmente fue en el Concilio de Roma del año 382, comandado por el Papa Dámaso I, cuando la Iglesia Católica instituyó el Canon Bíblico con la lista de 27 libros del Nuevo Testamento y 46 del Antiguo Testamento, éstos últimos traducidos del griego al latín por San Jerónimo (la Vulgata), por encargo del mismo Papa San Dámaso.

Esa fue, en la práctica, la primera Biblia en el sentido concreto y pleno de la palabra.

Posteriormente los Concilios regionales III de Hipona del 393, III de Cartago del 397 y IV de Cartago del 419, en los cuales participó San Agustín, aprobaron dicho canon.

Lutero impugnó ese canon, que fue aprobado definitivamente en el Concilio de Trento en el año 1546. Pero, lamentablemente, la biblia Protestante tiene menos libros que la católica.

9 – LOS PROBLEMAS REALES NECESITAN RESPUESTAS ADECUADAS

Mirando el presente, tal vez sería lícito preguntarse, por ejemplo, si la única fuente para la enseñanza y la instrucción moral viene de la Biblia, ¿cómo se supone que los creyentes de hoy podríamos estar preparados para responder a preguntas que surgen a partir de cosas sobre las cuales nunca antes se había escuchado y mucho menos en los tiempos bíblicos?

¿Cómo puede la Biblia instruirnos sobre importantes problemas actuales como la guerra nuclear, la anticoncepción artificial, la fecundación in vitro, la eutanasia, la reasignación de género, la modificación genética, la clonación o toda una serie de otros problemas modernos?

Sólo la vida y la autoridad dinámica del Magisterio de la Iglesia, llena del Espíritu Santo pueden tamizar los hechos y llegar a la enseñanza correcta, leyendo los sucesos de la Historia a la luz de la Palabra. Prueba de ello son las numerosas Encíclicas de los Papas, destinadas a echar luz sobre distintos temas relevantes en cada momento histórico.

Esto mismo hacen los protestantes, que interpretan la Biblia a la situación actual, por lo que sin admitirlo, están violando el principio predicado por ellos de “sola scriptura”.

10 – LA ‘SOLA SCRIPTURA ES UNA NOCIÓN DIVISIVA Y DE MALOS FRUTOS

“Para que sean Uno, Padre, como Tú y Yo somos Uno”

La aplicación rigurosa de la “Sola Scriptura”, y su directo pariente, la interpretación privada, no ha dado buenos frutos. Por el contrario, si bien existe una gran devoción en la grey protestante, el no tener una línea clara a la que aferrarse, ha llevado a miles de divisiones dentro del protestantismo.

Paradójicamente, debido a que no pudieron ponerse de acuerdo sobre la interpretación de la “sola scriptura” de la Biblia, aún desde el principio, los líderes protestantes comenzaron a separarse y a formar sus propias denominaciones. En Estados Unidos, la cantidad de denominaciones protestantes en el momento actual (2016) supera las 70.000.
Preguntas sin respuestas sobre lo divisivo del criterio

¿Cómo podría entonces la “Sola Scriptura” ser la base de la Iglesia de Cristo cuando conduce a tal división?
¿Cómo puede esta fragmentación ser compatible con el mandato de Jesús y con la profecía suya de “un solo rebaño y un solo Pastor”?
Por el capricho de un hombre, una enorme cantidad de cristianos se ve reducido en sus derechos de creyentes. Ellos se pierden los Sacramentos, que fueron instituidos por Jesús para todos sus discípulos y que nos proveen la Gracia Santificante, tan imprescindible para enfrentar los desafíos de la vida. Y se pierden el enorme gozo de pertenecer a una sola Iglesia, en vez de navegar solos en mares turbulentos.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Damaso
https://bibliaytradicion.wordpress.com/6protestantismo/66discusion-sobre-sola-scriptura-
http://es.wikipedia.org/wiki/TradicionApostolica
www.apologeticacatolica.org/Tradicion/

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


http://es.catholic.net/op/articulos/62355/10-cosas-que-un-catolico-debe-saber-sobre-la-sola-scriptura.html


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Ocho errores modernos que todo Católico debe conocer y evitar


OCHO ERRORES MODERNOS QUE TODO CATÓLICO DEBE CONOCER Y EVITAR

Consideremos esta lista octava de errores modernos que son comunes incluso en la Iglesia.

Hay muchos errores en nuestro tiempo que se disfrazan de sabiduría y equilibrio, pero no son tal cosa. He escrito antes acá sobre muchos errores de nuestro tiempo de naturaleza más filosófica. La siguiente lista que compilé es más fenomenológica que filosófica.

Decir que algo es fenomenológico es indicar que es más descriptivo que experimental. Por ejemplo, decir que el sol se levanta y se pone es describir el fenómeno, o lo que vemos y experimentamos. El sol en realidad no se levanta y se pone. Más bien, la tierra gira en relación con el sol que permanece fijo. Pero utilizamos el fenómeno (lo que experimentamos) para comunicar la realidad.


Y así, en la lista que sigue propongo ciertos errores fundamentales de nuestro tiempo que son comunes, pero utilizo el lenguaje que habla menos de filosofías, y más a los errores que oímos.


Además, aunque los errores son comunes en el mundo, los presento aquí como especialmente problemáticos porque con demasiada frecuencia los encontramos también en la Iglesia. Son triste y comúnmente expresados por los católicos y representan una especie de infección que se ha establecido en la que refleja el pensamiento mundano y secular, no pensar piadoso y espiritual.

Estos son sólo ocho. Estoy empezando. Espero que usted agregue a la lista y defina cuidadosamente lo que usted identifica. Pero por ahora, consideren esta lista octava de errores modernos que son comunes incluso en la Iglesia.

1. Misericordia sin referencia al arrepentimiento - Para muchos hoy, "misericordia" ha llegado a significar, "Dios está de acuerdo con lo que estoy haciendo". Pero la verdadera misericordia no pasa por alto el pecado, lo presupone, lo ve como un problema serio , Y ofrece una salida del pecado. La misericordia de Dios es su manera de extender su mano para sacarnos del fango del pecado.

Y es por eso que el arrepentimiento es la llave que abre la misericordia. Pues, es por el arrepentimiento que alcanzamos y agarramos la mano misericordiosa y extendida de Dios.

Uno de los principales errores de hoy es la proclamación de la misericordia sin referencia al arrepentimiento. Lamentablemente, esto es común, incluso en la Iglesia. Es demasiado común escuchar sermones sobre la misericordia sin hacer referencia al arrepentimiento.

Las primeras palabras del ministerio de Jesús fueron: "¡Arrepentíos y creed en el Evangelio!" El orden es importante. Porque ¿cómo podemos experimentar las buenas nuevas de la misericordia de Dios si no nos arrepentimos primero, llegamos a una nueva mente y conocemos nuestra necesidad de esa misericordia?. Si no sabes las malas noticias, las buenas noticias no son noticias. El arrepentimiento nos lleva a nuestra realidad, nos hace aceptar nuestra necesidad de cambio, busca a Dios y desbloquea su misericordia.

Este error de misericordia sin referencia al arrepentimiento es generalizado en la Iglesia hoy y conduce al pecado de presunción, un pecado contra la esperanza.

2. Staurophobia - El término staurophobia viene de raíces griegas y refiere a un miedo de la cruz (stauros = cruz + fobia = miedo). Dentro de la Iglesia este error surge de la reticencia de los católicos a discutir francamente las demandas del discipulado. Se revela una fuerte vacilación para insistir en que incluso las cosas difíciles son a menudo lo mejor y lo correcto de hacer.

Muchos católicos, incluidos sacerdotes y obispos, están completamente temerosos de señalar las exigencias de la cruz. Cuando el mundo protesta y dice: "¿Estás diciendo que aquellos con atracción del mismo sexo no pueden casarse o ser sexualmente íntimos, sino que deben vivir una especie de celibato?" La respuesta honesta es: "Sí, eso es lo que estamos diciendo.! "Pero como esa respuesta es dura y arraigada en la Cruz, muchos católicos temen terriblemente dar una respuesta directa y sincera. Lo mismo ocurre con otras situaciones morales difíciles como la eutanasia (a pesar del sufrimiento, todavía no somos libres para tomar nuestra vida o la de otra), el aborto (a pesar de las dificultades e incluso en casos de violación e incesto todavía no somos libres de matar a un niño en el vientre), y el divorcio y el nuevo matrimonio (a pesar de los desafortunados cambios en un matrimonio, esto no significa que uno es libre de dejar un matrimonio para entrar en otro).

La estaurofobia también hace que muchos duden en emitir correcciones dentro de la Iglesia y en las familias. Hay casi un temor criminal de insistir en cualquier demanda o requisitos o incluso de emitir el más suave de castigos o medidas correctivas. Cosas como esta podrían molestar a la gente y eso es uno de los peores resultados para un estafobico que teme cualquier tipo de sufrimiento, para ellos mismos o para otros. No ven una cualidad redentora al insistir en las exigencias de la cruz.


San Pablo entendió que Cristo crucificado es una piedra de tropiezo para los judíos y una tontería para los gentiles. Pero él continúa diciendo, pero a los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo el poder de Dios y la sabiduría de Dios (ver 1 Cor 1, 23-24). Pero trate de decir esto a unstaurophobico…. y tristemente son legión en la Iglesia.

3. Universalismo - Universalismo es la creencia de que la mayoría, si no todas las personas van a ser salvos al final de los Tiempos. Esto es directamente contrario a las propias palabras de nuestro Señor en las cuales él tristemente atestigua que "muchos" están en el camino que conduce a la destrucción y "pocos" están en el camino estrecho y difícil que conduce a la salvación (Ver Mateo 7:14, Lucas 13: 23-30). Decenas de parábolas y otras advertencias también vienen de nuestro Señor a este respecto y la enseñanza directa del Señor deja claro que debemos aceptar sobriamente que muchos, y no pocos se van a perder a menos que, por la gracia de Dios con urgencia Cristo los llame al arrepentimiento y a un auténtico discipulado.

Numerosos católicos rara vez escuchan sermones que advierten del juicio o la posibilidad del infierno. Tampoco lo mencionan a otros o incluso lo consideran como una posibilidad real.

Dada la omnipresencia del universalismo, hay muy poca urgencia entre los católicos de evangelizar o incluso vivir la fe. Esta actitud tiene que ir si va a haber alguna reforma seria en la Iglesia o celo evangélico.

4. Diálogo deformado - El término "diálogo" ha llegado a significar una conversación casi interminable. Como tal carece de un objetivo claro para convencer al otro. Por lo general sólo significa "hablar". En nuestra cultura meramente hablando se le da mucho crédito.

Si bien hablar no es malo per se, puede sustituir la mera acción por un verdadero objetivo. Originalmente, el "diálogo" tenía un significado más vigoroso. Viene del griego y se usa en la Escritura. Διαλέγομαι (dialégomai) donde se obtiene la palabra "diálogo" proviene de las raíces griegas diá, (a través, de un lado a otro) + légō, ("hablando a una conclusión"). Dia intensifica lego por lo que es correctamente, "llegar a una conclusión a través de" mediante el intercambio de pensamientos, palabras o razones.

Y así vemos que "diálogo" era originalmente una palabra mucho más vigorosa de lo que parecería la mayoría de la gente quiere decir con la palabra hoy. En el Nuevo Testamento se usa más a menudo en el contexto de dar testimonio y de tratar de convencer a otros del Evangelio (por ejemplo, Hechos 17: 2, 17 y 18: 4).

Pero, como se ha dicho, en nuestros tiempos el diálogo puede detener la conversión y dar la impresión de que todas las partes tienen posturas válidas y que meramente "entender" la posición del otro es digno de alabanza. La comprensión puede tener valor, pero sobre todo es de valor para sentar las bases para la conversión a la verdad del Evangelio.

No está claro hoy que la conversión es realmente una meta cuando muchos católicos hablan de diálogo con el mundo o con incrédulos. El diálogo es una herramienta, no un objetivo, es un método, no un destino. Y como método, el diálogo (en su significado original) es una manifestación vigorosa, dinámica y alegre del Evangelio, no una conversación charlatana y (aparentemente) interminable.

Es cierto, buscamos ganar almas, no argumentos. Pero ganar el alma es un verdadero objetivo que muchas referencias modernas al "diálogo" y al "entendimiento" parecen carecer. De ahí que el "diálogo deformado" haga nuestro compendio de problemas y errores modernos.

5. Igualar el Amor con la Bondad - La Bondad es solo un aspecto del amor. Pero también lo es es la reprensión; el castigo; Como también la alabanza. Sin embargo, hoy muchos, incluso en la Iglesia, piensan en el amor sólo como bondad, afirmación, aprobación, estímulo y otros atributos positivos. Pero el verdadero amor, a veces, está dispuesto a castigar, a insistir en el cambio y a reprender el error.

Sin embargo, la edad moderna, equiparando el amor con la bondad, dice: "Si realmente me amas, confirmarás, incluso celebrarás lo que hago". En este tipo de clima, cuando la enseñanza de la Iglesia no se ajusta a las nociones modernas de sexualidad, La Iglesia es acusada de "odio" simplemente porque no "afirmamos" lo que la gente demanda que afirmamos. La política de identidad (donde la gente se basa en toda su identidad y dignidad en una estrecha gama de comportamientos o atributos) intensifica la percepción de una afrenta personal.


Pero en lugar de mantenerse firmes e insistir en que establecer el amor y la verdad en la oposición es una falsa dicotomía, la mayoría de los católicos llegan a creer que el amor puede reducirse a la mera bondad. Muchos de ellos toman la visión del mundo de que la Iglesia es cruel y, por lo tanto, mala o incluso odiosa. No importa que Jesús dijera cosas que eran, por esta norma, poco amables, y que a menudo hablaba francamente sobre el pecado (más allá de la justicia social y las actitudes fariseas para incluir cosas como el pecado sexual, el adulterio, el divorcio, la incredulidad etc.). No, olvídense de todo eso, porque Dios es amor, y el amor es bondad y bondad siempre es agradable y afirmativa. Por lo tanto, concluyen que Jesús realmente no pudo haber dicho muchas de las cosas que se le atribuyen. Este error reduce a Jesús a un inofensivo hippie y malinterpreta el amor al equipararlo con la mera bondad y la afirmación incondicional.

Muchos católicos han sucumbido a este error y han sacrificado la verdad. Tiene un alto lugar en nuestro compendio de errores modernos.

6. Malinterpretar la naturaleza de la tolerancia - La mayoría de la gente de hoy equiparar la tolerancia con la aprobación. Por lo tanto, cuando muchos demandan o piden "tolerancia" lo que realmente demandan es aprobación.

Pero la tolerancia es del latín tolerare: soportar, afrontar, o sufrir. Como tal, se refiere a la resistencia condicional de, o al menos, no interferencia con creencias, acciones o prácticas que se considera errónea. Podríamos tolerarlos hasta cierto punto para evitar, por ejemplo, severas imposiciones o sanciones draconianas, intrusión innecesaria en la intimidad, etc. Pero si falta el componente de objeción, no estamos hablando de "tolerancia" sino de "indiferencia" o "afirmación . "

Y aquí, precisamente, está el corazón del error para los católicos que abrazan el error de la tolerancia-como aprobación. En pocas palabras, lo que llaman tolerancia e incluso felicitarse a sí mismos de ello, es en realidad una forma de indiferencia y subjetivismo. No respeta adecuadamente la visión moral de Dios. En lugar de anunciar alegre y celosamente la verdad revelada por Dios, muchos adoptan una falsa tolerancia que es indiferente a la verdad o incluso afirma el error. Y luego, para colmo, se felicitan por la "superioridad moral" de su tolerancia. De hecho, es más probable pereza que está en el trabajo. La pereza en este caso es una aversión para emprender la ardua tarea de decir la verdad a un mundo dudoso y burlón.

La tolerancia es una virtud importante en culturas complejas y pluralistas, pero no debe ser tan ampliada que pierda su significado real o sea tan absolutizada que la tolerancia se espera en todo momento, simplemente porque se exige.

Los católicos también necesitan darse cuenta de que cuando muchos hoy demandan tolerancia de nosotros, no tienen intención de extenderla a nosotros. Muchos de los mismos grupos de interés que demandan tolerancia están trabajando para erosionar la libertad religiosa y cada vez son más reacios a tolerar puntos de vista religiosos en lugares públicos. Nuestra constante demandas de falsa tolerancia sólo tiene por objeto introducir una gran oscuridad y presión para conformarse o aprobar un pecado grave.

7. Antropocentrismo - Este término se refiere a la tendencia moderna de tener al hombre en el centro y no a Dios. Ha sido una tendencia larga en el mundo desde el Renacimiento. Lamentablemente ha infectado profundamente a la Iglesia en las últimas décadas.

Esto es especialmente evidente en la Liturgia. Nuestra arquitectura, canciones y gestos, anuncios incesantes y rituales de felicitación son auto-referenciales y enfocados hacia el interior. La liturgia, como se suele celebrar, parece más de nosotros que de Dios. Incluso la oración eucarística, que se dirige enteramente a Dios, suele celebrarse frente al pueblo.

Nunca es bueno, especialmente en la Iglesia, llevar a Dios a los márgenes. Esta marginación de Dios es evidente no sólo en la liturgia, sino en la vida parroquial, que a menudo es muy intensa con activismo arraigado en las obras corporales de la misericordia, pero poca atención a las obras espirituales de la misericordia. Las organizaciones sociales predominan, pero es difícil encontrar interés en el Estudio Bíblico, las novenas tradicionales y otras obras espirituales dedicadas a Dios.

Anunciar a Dios a través de un vigoroso trabajo de evangelización también es raro y la parroquia parece más una casa club que un faro.

Los seres humanos son importantes, el humanismo cristiano es una virtud, pero el antropocentrismo es un error moderno común arraigado en el exceso. La adoración de Dios y la difusión de su reino es muy poco en evidencia en muchas parroquias. Los padres también parecen estar más centrados en el bienestar temporal de los niños, en su posición académica y demás, pero menos preocupados en general por el conocimiento espiritual o el bienestar de ellos.

Dios debe ser central para que el hombre sea verdaderamente elevado.

Inversión de rol - Jesús dijo que el Espíritu Santo a quien nos enviaría convencería al mundo (ver Juan 16: 8). Y así, la relación apropiada de un católico con el mundo es tener el mundo en juicio. San Pablo dice: “ pongan a prueba todas las cosas. Aferrarse a lo que es bueno. Absténgase de toda forma de maldad. (1 Ts 5,21-22). Así que, de nuevo, el mundo debe ser juzgado con base en la luz del Evangelio.

Pero con demasiada frecuencia los católicos tienen las cosas invertidas y ponen a prueba la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia, juzgándolas por la perspectiva del mundo. Debemos juzgar todas las cosas por la luz de Dios. Sin embargo, es común oír a los católicos burlarse de las enseñanzas que desafían el pensamiento mundano o ofenden a las prioridades mundanas. Muchos católicos han escondido su fe bajo sus opiniones políticas, cosmovisiones, preferencias y pensamientos. Si la fe entra en conflicto con cualquiera de estas categorías mundanas, adivina que normalmente da paso.

Jesús dice: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará de ellos cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. (Mc 8, 38). Pero muchos se avergüenzan de las enseñanzas del Señor que no se ajustan a las nociones mundanas y populares.

Todo esto equivale a una inversión trágica de roles en la que el mundo y sus concepciones anulan el evangelio. Debe ser el mundo que es condenado por el Espíritu Santo. En lugar de eso ponemos a Dios mismo en el papel de acusado. No debería ser así. No se dejen engañar: Dios no se burle. Todo lo que el hombre siembre, cosechará a cambio. El que siembra para complacer a su carne, de la carne cosechará destrucción; Pero el que siembra para complacer al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. (Gal 6: 7-8)

Así que aquí están sólo ocho entradas en nuestro compendio de errores modernos. Más necesita ser agregado y usted puede ayudar.

Publicado por Msgr. Charles Pope
Tomado del National Catholic Register


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7 Razones por las que un Católico debe leer y conocer las Sagradas Escrituras



7 RAZONES POR LAS QUE UN CATÓLICO DEBE LEER Y CONOCER LAS SAGRADAS ESCRITURAS
Por Jesús Manuel Urones Rodríguez

Frecuentemente me encuentro con personas creen que el uso de las Escrituras, su lectura y su conocimiento es más protestante que católico. Esto me da mucha pena, pues las Escrituras desde siempre han sido el libro de la Iglesia, nacen de ella y son usadas en ella, nada más debemos ver como la Santa Misa está impregnada de citas bíblicas.

El problema fundamental es que se ha descuidado mucho el uso de las Escrituras en la Iglesia, en la mayoría de los ministerios, apostolados, grupos, la Biblia ocupa un puesto en segundo o tercer lugar, y muchas veces ni eso. Existen cantidad de católicos que no conocen ni han leído alguna vez la biblia.

La perspectiva de que el leer la biblia, meditarla, usarla es algo típico de los protestantes debe ser eliminada de nuestras cabezas, porque si este libro es católico, entonces nosotros deberíamos usarlo y mucho mejor que los protestantes. En esto he de decir que muchos protestantes llevan la delante a los católicos. Es imprescindible concienciar al católico de la necesidad real de usar la biblia y conocerla profundamente.

La Constitución Dogmatica Dei Verbum enseña:

De igual forma el Santo Concilio exhorta con vehemencia a todos los cristianos en particular a los religiosos, a que aprendan "el sublime conocimiento de Jesucristo", con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. "Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo". Lléguense, pues, gustosamente, al mismo sagrado texto, ya por la Sagrada Liturgia, llena del lenguaje de Dios, ya por la lectura espiritual, ya por instituciones aptas para ello, y por otros medios, que con la aprobación o el cuidado de los Pastores de la Iglesia se difunden ahora laudablemente por todas partes. Pero no olviden que debe acompañar la oración a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el hombre; porque "a El hablamos cuando oramos, y a El oímos cuando leemos las palabras divinas.

Es nuestro deber frecuente la lectura de las Escrituras, porque leyéndolas conoceremos más y mejor a Cristo. Por tanto no es cierto los únicos que tengan el deber de leer las Escrituras sean los sacerdotes o diáconos también es algo necesario para todos los laicos.

Paso a dar una serie de razones por las cuales debemos estudiar, las sagradas Escrituras:

1.- ES NECESARIO CONOCER LAS ESCRITURAS DESDE UNA PERSPECTIVA DOCTRINAL:

Y tenemos aún algo más firme, a saber: la Palabra, a la cual hacéis muy bien en atender, como a lámpara que luce en lugar tenebroso, hasta que luzca el día y el lucero se levante en vuestros corazones. 2P 1,19.

Tu palabra es para mis pies una lámpara, la luz de mi sendero. Ps 118,10S.

La Biblia debe ser luz para nuestras vidas y un medio para consolidar nuestra fe. Con ellas debemos enseñar a otros a conocer las verdades de nuestra religión.

En la Constitucion Dogmatica DEI VERBUM nº 24 se dice:” el estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la Sagrada Teología.” Es decir, la base de toda doctrina debe presentarse siempre con sus bases escriturísticas, pero no solo eso, debemos conocer las bases o fundamentos bíblicos de nuestras doctrinas. La Dei Verbum continua diciendo que: “ la predicación pastoral, la catequesis y toda instrucción cristiana, en que es preciso que ocupe un lugar importante la homilía litúrgica, se nutre saludablemente y se vigoriza santamente con la misma palabra de la Escritura”.

O sea, la Escritura debe ocupar el lugar principal en la predicación, catequesis, pastoral etc. Debe ser de donde nos nutramos para enseñar a otros. ¿Cómo entonces vamos a enseñar la fe sino conocemos las Escrituras?

En el numeral 21 de la DEI VERBUM confirman esto: “Es necesario, por consiguiente, que toda la predicación eclesiástica, como la misma religión cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella.”

Debemos por tanto si queremos predicar, enseñar, ayudar a otros a conocer la fe, conocer las Escrituras, y las bases bíblicas de nuestras doctrinas y dogmas de fe. Cualquier apostolado realizado en la Iglesia, debe ver a la biblia como el libro base y fundamental de su apostolado.

Recordemos el pasaje de Felipe y el Etíope (Hechos 8:26-40). El etíope va leyendo al profeta Isaias, ya tenía entonces curiosidad por conocer las Escrituras este hombre, pero necesitaba algo más que curiosidad, necesitaba alguien que le orientará, pues sin un guía, no podía comprender lo que leia ( v.30-31) por eso fue necesario que la Iglesia ( en este caso Felipe) le enseñará el verdadero sentido de lo leído, conociendo las Escrituras Felipe le enseño el evangelio de Cristo. Este pasaje nos enseña como es necesario que tengamos conocimiento de las Escrituras para poder convencer a otros, ayudarles, y explicarles la fe.

La fe tiene cierta luz propia en las Escrituras, en la profecía, en el Evangelio, en las epístolas apostólicas. Todos estos documentos, que se nos leen en tiempos oportunos, son lámparas colocadas en lugar oscuro para que nos dispongan a recibir la luz del día. (S. AGUSTÍN, Coment. sobre el Salmo 126).

2.-ES NECESARIO CONOCER LAS ESCRITURAS DESDE UNA PERSPECTIVA DE LA MORAL:

Temas morales como la Anticoncepción, homosexualidad, fornicación, virtudes morales, emborracharse todas ellas tienen sus bases en las Escrituras, que debemos conocer y de esta forma saber si esta bien o mal, y como actuar. La biblia nos puede ayudar mucho en temas morales:

Anticoncepción (Gen 1:28, 9:1,7; 35:11, Génesis 38:1-10, Matt. 19:6; Eph. 5:31)

Homosexualidad( 1Tim 1:10,1Cor 6:9, Lev 20:13, Rom 1:26-27)

Emborracharse (1Cor 6:10, 1Cor5:11)

Fornicación ( Efesios 5:5, 1Cor 5:9, Hebreos 13:4).

Virtudes Cristianas : Humildad (Efesios 4:2, Filipenses 2:3) mansedumbre y paciencia ( Colosenses 3:12, Santiago 3:13, 2Tim 3:10) templanza (Gálatas 5:23) generosidad (Isaias 32:8, 2Corintios 8:2) Caridad (Gálatas 5:14, 1Pe 4:8, 1Cor 13:13) castidad y pureza (Mateo 5:37.,Colosenses 3:5, 2Corintios 6:6)

Por otro lado tenemos las bienaventuranzas (Mateo 5:3-12) los versículos claves para llevar una vida moral acorde con la fe Cristiana.

Las ocho bienaventuranzas con que comienza el Sermón son, a su vez, una síntesis del mismo y condensan de modo admirable los principios que constituyen el ideal de la vida cristiana y revelan al mismo tiempo toda su sublimidad. Las bienaventuranzas no contienen toda la doctrina evangélica. Sin embargo, son, como en germen, todo el programa de perfección cristiana, resumido, pero completo por ello tienen mucha importancia en todos los aspectos morales de la persona.

Después que uno estudia la Escritura se vuelve sensible, es decir, adquiere el discernimiento y gusto de la razón para distinguir lo bueno de lo malo, lo dulce de lo amargo. (SANTO TOMÁS, en Catena Aurea, vol. 1P 51).

Los preceptos evangélicos no son sino enseñanzas divinas, fundamentos para edificar la esperanza, medios para consolidar la fe, alimento para inflamar el corazón, guía para indicar el camino, amparo para obtener la salvación; ellos, instruyendo las mentes dóciles de los creyentes en la tierra, los conducen a la vida eterna. (S. CIPRIANO, Trat. sobre la oración).

3.-LA BIBLIA ES UN LIBRO ESPIRITUAL:

Tenemos que aprender de los personajes bíblicos, pues todos ellos fueron hombres como nosotros con sus debilidades, pero nos dieron ejemplos de obediencia, fortaleza, apostolado etc.

Los profetas por ejemplo, nos llaman a la conversión del corazón(Isaias 1:17-18, Jeremias 4:1-4, Ezequiel 33:10-11) proclama la fidelidad a Dios (Isaias 54:10, Jeremias 33:31-33) denuncia pecados del pueblo (Isaias 1:2-9, Oseas 5:1).

Abraham es otro ejemplo en la fe, su obediencia a Dios en todo, confianza en la providencia divina, le ha servido para ser padre de los creyentes (Hebreos 11:8-11), Job, el siervo sufriente de Dios, a quien el Señor deja que Satanas le tienta en todo y el sigue siendo fiel a Dios (Job 1:9-12).

Otro ejemplo que podríamos poner es a San Pablo, que nos enseña como debe ser la espiritualidad de un apostol de Cristo, Romanos 1:1, para él fue una vocación, es ser colaborador de Dios (1Cor 3:9) en la predicación del evangelio. Para San Pablo los cristianos vivimos en medio del mundo lleno de pecados, pero somos el olor de Cristo (2Corintios 2:15), debemos ser antorchas para el mundo Filipenses 2:15.

Todos estos ejemplos bíblicos de personas nos ayudan a profundizar en la espiritualidad bíblica, y sacar de ella frutos de santidad para nuestras vidas.

La palabra de Dios es el árbol de vida que te ofrece el fruto bendito desde cualquiera de sus lados, como aquella roca que se abrió en el desierto y manó de todos lados una bebida espiritual. (S. EFRÉN, Coment. sobre el Diatessaron,1)

San Jeronimo: “¿No te parece que, ya aquí, en la tierra, estamos en el reino de los cielos cuando vivimos entre estos textos, cuando meditamos en ellos, cuando no conocemos ni buscamos nada más?” (Ep. 53, 10).

4.- LA BIBLIA ES EL MEJOR CONSEJERO :

Muchas personas buscan consuelo y guía en libros de autoayuda, libros de autoestima, o simplemente se ponen a hacer meditaciones transcendentales contrarias a la fe para aliviar sus problemas, sin darse cuenta del peligro en el cual se están metiendo.

Es una pena desconozcan las grandes posibilidades que tienen de recibir consejo, consuelo, ayuda, de las Sagradas Escrituras….como siempre se busca afuera lo que se tiene dentro…..

Te sientes rencoroso: Lc 6:27-42, 2Cor 4, Ep 4:17-32

Afligido: 1Cor 15, Rev 21-22

Enfadado con una persona: Sal 37, Prov 15:1, Mt 5:38-48,18:21-35,

Deprimido: Sal 16,43,130, Isa 61:1-4, Jer 15:10-21, Lam 3:55-57, Jn 3:14-17, Ep 3:14-21

Desilusionado: Sal 55,62:1-8, Jer 20:7-18

Dudas de tu fe: Sal 8,146, Prov 30:5, Mt 7:7-12, Lc 17:5-6, Jn 20:24-31, Hechos 17:22-28, Rom 4:13-25, Heb 11, 1Jn 5:13-15

Tu futuro es incierto: Sal 121, Mt 6:25-34, Rom 8:31-39.

Necesitas Paz: Sal 4:1-8, Fil 4:4-7

Necesitas Perdón: Salmo 51, Lucas 15, Romanos 7:19-25

Tienes miedo: Sal 22,23,27,42,91, Jn 14:15-31, 1Ped 4

Estas estresado: Isa 55:1-9, Mt 11:25-30, Jn 4:1-30, 2Cor 6:3-10, Ap 22:17.

Tentado: Sal 1:1-6, Sal 15,19,139,141, Mt 4, Lk 4:1-13, 1Cor 10:6-13, Ep 6:10-18, Heb 2:11-18,4:14-16, Santiago 1:2-6,12-18.

Como se puede observar, si nos acostumbramos a usar la Escritura, veremos claramente en ella a un amigo, un consuelo, un libro que nos ayuda en todos los problemas que tengamos pues en ellas encontraremos la respuesta. Ya lo decía Santo Tomas:

El instruido en las Escrituras se hace fuerte para arrostrar todas las adversidades. (SANTO TOMÁS, en Catena Aurea, vol. 1P 52).

Es preciso que meditemos continuamente la Palabra de Dios [. . . ]; esta meditación ayuda poderosamente en la lucha contra el pecado. (SANTO TOMÁS, Sobre el Credo,2, l. c. ,52).

5.- LA BIBLIA NOS SIRVE PARA ORAR Y CANTAR:

Jaculatorias:

Habla. Señor. que tu siervo te escucha ( 1 Sam. 3. 10)

* Señor. aumenta mi te (L.c. 17. 5)

* Señor, ¿a quien vamos a acudir? Tu tienes Palabras de vida eterna (Jn. 6. 68)

* Señor. enséñame tus caminos

* Enséñame a cumplir tu voluntad (Sal 119, 1-18)

* Envíame tu luz y tu verdad (Sal. 42 -43-)

Oraciones-Magnificat:

Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor

47 y mi espíritu = se alegra en Dios mi salvador =

48 porque = ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, = por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, = Santo es su nombre =

50 = y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. =

51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.

52 = Derribó a los potentados = de sus tronos = y exaltó a los humildes. =

53 = A los hambrientos colmó de bienes = y despidió a los ricos sin nada.

54 = Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia =

55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.» Lucas 1:45-55

ORACION DE MEDITACION:

Meditación de la Sagrada Escritura es lo que también podemos llamar “estudio sapiencial”. Lo entiendo como una lectura o estudio sencillo de la Sagrada Escritura, que puede consistir, quizá, en leer tratando de entender cada expresión, de sacarle todo el fruto que se pueda, todas las aplicaciones personales a la propia vida. A veces puede uno servirse de los comentarios de otros autores, especialmente de los Santos Padres y de otros teólogos reconocidos por la Iglesia.

La meditación tiene como fin “nuevas luces y sentidos ocultos y misteriosos”, en el decir de Teresa del Niño Jesús: “Lo que me sustenta durante la oración, por encima de todo es el Evangelio. En él encuentro todo lo que necesita mi pobre alma. En él descubro de continuo nuevas luces y sentidos ocultos y misteriosos”.

La meditación de la Biblia puede hacerse de muchas maneras, pues hay métodos de meditación diversos según sean sus autores (san Ignacio, san Juan de Ávila, santa Teresa, etc.).

Propiamente hablando se trata solamente de dos sentidos: el literal y el espiritual; pero este último se divide en tres, dando así cuatro sentidos.

Tambien mediante la lectio divina en la cual se lee, medita, ora y contempla la palabra de Dios podemos rezarle al Señor. Los frutos de la meditación y de la lectio, además del contacto más íntimo con Dios, son dos actitudes fundamentales: conversión y vida consecuente.

A la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo entre Dios y el hombre, pues) a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras (SAN AMBROSIO, Sobre los oficios,1,20,25).

Muchas veces se usan Salmos para cantar a Dios: Salmo 114, Salmo 117,Salmo 23. San Agustin decía con respecto a la albanza y cantos:

"Pues aquel que canta alabanzas, no solo alaba, sino que también alaba con alegría; aquel que canta alabanzas, no solo canta, sino que también ama a quien le canta. En la alabanza hay una proclamación de reconocimiento, en la canción del amante hay amor..." comentario sobre el Salmo 73 (72).

6.-LA BIBLIA NOS SIRVE PARA DEFENDER LA FE

Como católicos debemos estar dispuesto a dar razones de nuestra fe a todo aquel que nos la pida 1Pe 3:15. Pero para dar razones de nuestra fe debemos conocer las Escrituras. Muchas veces para dialogar con los protestantes, o con las sectas es imprescindible conocer las escrituras, pues es el medio que debemos usar, y el que ellos aceptan para hacerles ver la verdad de la fe Católica.

La biblia debe ser el instrumento número uno del apologista católico. Por tanto todo aquel que desee ser apologista, defender la Iglesia debe conocer las Escrituras, al menos las citas básicas que fundamentan la doctrina de la Iglesia.

7.-LA BIBLIA NOS ENSEÑA A CONOCER A CRISTO Y A MARIA.

Dice san Jerónimo: "Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo". Eso significa que a medida conozcamos y profundicemos más en las Escrituras conoceremos mejor a Cristo, ¿Deseas conocer a Cristo? Lee la Biblia. También decía : "¿Cómo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a través de las cuales se aprende a conocer a Cristo mismo, que es la vida de los creyentes?" (Ep. 30, 7). Así, la Biblia, instrumento "con el que cada día Dios habla a los fieles" (Ep. 133, 13), se convierte en estímulo y manantial de la vida cristiana para todas las situaciones y para todas las personas. Ya vimos antes como en todas las situaciones nos puede dar luz, y agua la Escritura, pero además con la lectura asidua de las Escrituras conseguimos que Dios nos hable a través de ellas y de esta manera nos mantenemos en perfecta comunicación con él.

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más tajante que una espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta las coyunturas y la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. He 4,12.

El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene ya quien le juzgue: la palabra que yo he hablado, ésa le juzgará en el último día. Jn 12,48.

El estudio y la meditación de la Escritura hacen sabio y sereno al hombre (cf. In Eph., prólogo). Ciertamente, para penetrar de una manera cada vez más profunda en la palabra de Dios hace falta una aplicación constante y progresiva. Por eso, san Jerónimo recomendaba al sacerdote Nepociano: "Lee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; más aún, que el Libro santo no se caiga nunca de tus manos. Aprende en él lo que tienes que enseñar" (Ep. 52, 7).

De la escritura se aprende, se conoce mejor a Cristo por eso no debía abandonar la lectura de las Escrituras Nepociano.

Como católicos amamos a Cristo y a María, pues para conocerles mejor debemos adentrarnos en las Escrituras. La figura de María, esta recogida también en la Biblia, si bien es cierto son pocos los pasajes bíblicos que hablan directamente de nuestra Madre, su profundidad teologica y espiritual es muy alta, sus ultimas palabras Juan 2:5 hagan lo que el nos dice es el mejor resumen mariologico que se puede hacer. En el evangelio de Lucas, primer capitulo tenemos pasajes muy importantes para conocer a nuestra madre: v.28, v.48. v 33-45. En el capitulo 2 tenemos también otros versículos 7,19,35,51 todos ellos meditándolos podremos conocer más y mejor a nuestra madre y de esta manera amarla mucho más.

Por todas estas razones es fundamental que entre el pueblo católico se comience a leer y estudiar las escrituras.


Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Catolicos-Religion en Libertad


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No debe llamarse "Padre" a un sacerdote que ha renunciado


A LOS SACERDOTES QUE RENUNCIAN NO SE LES DEBE SEGUIR LLAMANDO "PADRE"

No entiendo porqué muchos se siguen refiriendo a Alberto Linero como "Padre Linero". 

Se es ordenado al sacerdocio, no a la (permítaseme la expresión) "paternidad". 

Es el Sacramento del Orden el cual es indeleble; un sacerdote es sacerdote para siempre, se ejerza o no el ministerio sacerdotal (hasta en el infierno, si se condena, será un sacerdote condenado). 

Pero el carácter de "Padre" sí está supeditado al ejercicio de su ministerio, o sea, a hacer las veces de un Padre espiritual, de un padre que dirige a una familia común en la fe y que, como cabeza de esa familia, la provee de los recursos dispensados por el Señor para que ésta subsista espiritualmente, con la administración de la gracia a través de los sacramentos. 

Pero cuando, como Alberto Linero, se renuncia voluntariamente a ejercer el ministerio, se pierde el papel de "padre" que dirige y pastorea a una comunidad de creyentes. 

En pocas palabras, Linero es un sacerdote que ha renunciado a ser padre. 

El Catecismo de la Iglesia Católica, nos dice que el sacerdocio es indeleble hasta el fin de los tiempos. 

1536 El Orden es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico. Comprende tres grados: el episcopado, el presbiterado y el diaconado... 

1583 Un sujeto válidamente ordenado puede ciertamente, por causas graves, ser liberado de las obligaciones y las funciones vinculadas a la ordenación, o se le puede impedir ejercerlas (cf CIC can. 290-293;1336, §1, 3 y 5; 1338, §2), pero no puede convertirse de nuevo en laico en sentido estricto (cf. Concilio de Trento: DS 1774) porque el carácter impreso por la ordenación es para siempre. La vocación y la misión recibidas el día de su ordenación, lo marcan de manera permanente. 

1584 Puesto que en último término es Cristo quien actúa y realiza la salvación a través del ministro ordenado, la indignidad de éste no impide a Cristo actuar (cf Concilio de Trento: DS 1612; 1154). San Agustín lo dice con firmeza: 

«En cuanto al ministro orgulloso, hay que colocarlo con el diablo. Sin embargo, el don de Cristo no por ello es profanado: lo que llega a través de él conserva su pureza, lo que pasa por él permanece limpio y llega a la tierra fértil [...] En efecto, la virtud espiritual del sacramento es semejante a la luz: los que deben ser iluminados la reciben en su pureza y, si atraviesa seres manchados, no se mancha» (In Iohannis evangelium tractatus 5, 15).


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