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Coronilla al Espíritu Santo en honor a Sus Siete Dones.

 


Pasos para rezar la Coronilla o Rosario al Espíritu Santo para pedir y honrar sus siete Dones.

1. Con la cruz del rosario en nuestras manos recemos el 'Credo'.

2. Después de rezar el Credo rezaremos el 'Gloria'.

3. Luego del Gloria, meditaremos el primer misterio (ver los 7 misterios más abajo) y en la primer cuenta grande del rosario rezaremos un Padre Nuestro y la siguiente jaculatoria: "¡Oh, Padre!, envíanos a Tu Espíritu Paráclito, por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén".

4. Ahora, en las 10 cuentas rece 10 veces la siguiente oración: "¡Ven, oh, Espíritu Santo, ilumina los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu Divino Amor"

5. Al terminar la décima cuenta diga con mucha devoción y fe: "Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado y renovarás la faz de la tierra". 

6. Pasamos al segundo misterio, y empezamos siempre con el Padre Nuestro y la jaculatoria indicada en el punto 3 y seguimos con el punto 4 y 5.

7. Al finalizar las siete decenas rezaremos la Salve en honor de la Santísima Virgen María, esposa del Espíritu Santo. 

Los siete misterios de la Coronilla al Espíritu Santo:

Primer misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo como al Amor Substancial que procede del Padre y del Hijo, unido a Ellos en amor eterno e infinito. 

Segundo misterio: Honremos al Espíritu Santo en el Corazón Inmaculado de María a quien santificó desde el primer instante de su ser inmaculado con la plenitud de Su Gracia.

Tercer misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo en su operación en la Santísima Virgen María al encarnarse el Verbo Divino, Hijo de Dios por Su Naturaleza Divina e Hijo de María por Su Humanidad. 

Cuarto misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo cuando vino sobre Nuestra Santa Madre, la Iglesia, y derramó sobre ella Sus Gracias y Sus Dones el Domingo de Pentecostés. 

Quinto misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo en la guía y asistencia sobrenatural y permanente de Su Iglesia y sus fieles hasta el fin de los siglos, según Sus promesas divinas.

Sexto misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo en su obra creadora en la Iglesia Católica: envía otro Cristo en cada Sacerdote y confiere la plenitud del Sacerdocio en los Obispos.

Séptimo misterio: Honremos la Obra del Espíritu Santo y adorémosle por las heroicas virtudes que ha suscitado en Todos los Santos de la Iglesia, pidiendo que imprima las virtudes cristianas en nuestras almas. 

Por qué el Rosario y la Coronilla son poderosas armas para los católicos



Si en una película de acción, el personaje bueno recibiera un arma poderosísima, especialmente diseñada para vencer a todos sus adversarios, por imponentes que fueran, sería una enorme tontería, una verdadera locura que la guardara sin usar, y se dejara aplastar, ¿no crees?

Los espectadores, sentados al borde de las butacas y con la boca llena de palomitas, se pondrían a gritar, como si los oyera:  ‘¡¡¡saca el arma!,¡tonto, no te dejes derrotar!!’

Pero eso no sucede en las películas, pues los héroes nunca cometen el error de desaprovechar el arma que los puede salvar.

No ocurre en el cine, pero lamentablemente sí en la vida real.

Como católicos, tenemos a nuestra disposición dos armas muy poderosas, que recibimos nada menos que de María y de Jesús.

Me refiero al Santo Rosario y a la Coronilla de la Divina Misericordia, dos armas de oración que pueden ayudarnos eficazmente en nuestro diario combate espiritual, porque nos mueven a conversión, nos animan a edificar en nuestro mundo el Reino de Dios, a interceder por otros, a vencer toda tentación.

Dos armas que desgraciadamente mucha gente desperdicia miserablemente, alegando que le falta tiempo, que nunca se acuerda, que le da flojera, que no las sabe rezar.

En el fondo son pretextos que muestran que no se tiene conciencia de la importancia de darse tiempo (el Rosario puede tomar veinte minutos, la Coronilla cinco, ¿de veras no se tiene media hora en todo el día?), y por eso vale la pena mencionar algunas razones para hacer un hueco en nuestro horario para rezar la Coronilla y el Rosario:

El Santo Rosario fue dado por la Virgen María, a santo Domingo de Guzmán, en el año 1200. Con su rezo se han terminado sequías, pestes, guerras (de hecho, la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Santo Rosario el 7 de octubre, conmemorando que, por rezarlo, se obtuvo la victoria en la batalla de Lepanto).

Por su rezo se han reconciliado enemigos, se han transformado situaciones que parecían irremediables. Los exorcistas aseguran que Satanás odia el Rosario porque le arrebata almas que iban a condenarse. San Juan Pablo II decía que el Rosario era su oración favorita. Lo llamaba ‘compendio del Evangelio’, porque al rezarlo meditamos en la vida de Jesús y de María. Conviene saber también que la Virgen hizo quince extraordinarias promesas para quienes recen el Rosario, entre ellas, que obtendrán su especial protección y grandes gracias; que los pecadores se convertirán, que los justos crecerán en virtud y no morirán sin el auxilio sacramental; y que sacará pronto del Purgatorio y hará gozar de gran gloria en el Cielo a las almas devotas del Rosario

Por su parte, la Coronilla de la Divina Misericordia fue dictada a santa Faustina Kowalska (a quien la Iglesia celebra este 5 de octubre), por Jesús, que prometió que al rezarla se conseguirá la paz; que quien la rece, aunque sea una sola vez en la vida, obtendrá grandes gracias y su alma no perecerá, sino gozará de Su misericordia en la hora final. Y que si se reza junto a un moribundo, recibirá su alma no como Justo Juez, sino como Salvador Misericordioso.

Desde que se difundió el Santo Rosario en el siglo XIII, todos los Papas y santos (incluidos muchos Papas santos), han amado rezarlo. Y desde que se difundió la Coronilla, también se ha extendido su devoción por todas partes.

¿Te preocupa que en el mundo las cosas anden muy mal? ¿Que haya terrorismo, violencia, desunión familiar, pobreza, confusión de valores, sufrimientos sin aparente final? ¿Quisieras que ya se terminara la pandemia? ¿Y qué estás haciendo al respecto? No pongas de pretexto que hay tanto que hacer que no puedes hacer nada. ¡Puedes hacer mucho y diario! Tienes la Coronilla y el Rosario, dos armas prodigiosas que pueden transformar las cosas, que pueden tocar corazones, hacer palanca para mover al mundo, cambiar las situaciones. ¿Vas a aprovecharlas?, ¿o, por alguna banal razón, vas a dejarlas arrumbadas en un cajón?

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