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¿Los fantasmas son demonios o almas en pena?


Primero, hablemos de los fantasmas. La idea de los fantasmas, esos espectros que supuestamente vagan por el mundo terrenal, ha sido parte de la cultura y la tradición en muchas sociedades a lo largo de la historia. Pero, ¿qué son realmente? ¿Son almas en pena o demonios disfrazados?

Desde una perspectiva católica, consideramos que las almas de los difuntos pueden tener un camino hacia la vida eterna que incluye el purgatorio, donde las almas se purifican antes de entrar en la presencia de Dios. Sin embargo, no hay evidencia sólida en la enseñanza católica que sugiera que las almas en el purgatorio regresen como fantasmas para vagar por la tierra. Más bien, creemos en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.

Ahora, hablemos de los demonios. En la tradición católica, los demonios son seres espirituales caídos que eligieron rebelarse contra Dios y que buscan causar daño y perjuicio en el mundo. Estos seres malignos son astutos y pueden intentar engañarnos de muchas maneras, incluyendo la apariencia de seres queridos fallecidos o manifestándose como fenómenos paranormales.

Entonces, ¿qué sucede cuando alguien experimenta lo que parece ser un encuentro con un fantasma? Aquí es donde la sabiduría de la Iglesia y la fe juegan un papel importante. Si bien es natural sentir miedo o confusión ante lo desconocido, es importante recordar que nuestra fe nos enseña a confiar en Dios y en su amor misericordioso.

Cuando nos encontramos con lo desconocido, es crucial recurrir a nuestra fe y buscar la guía de la Iglesia. Los sacerdotes están aquí para ayudar en momentos de confusión espiritual y para ofrecer orientación basada en la enseñanza de Cristo y la tradición de la Iglesia.

Recuerda también que la oración es una poderosa herramienta en nuestra lucha espiritual. Al rezar y encomendar nuestras preocupaciones a Dios, fortalecemos nuestra relación con él y nos mantenemos protegidos de las influencias malignas.

En última instancia, nuestra fe nos enseña a no temer a los espíritus malignos, sino a confiar en el poder de Dios para protegernos y guiarnos en todo momento. Si alguna vez te encuentras en una situación inquietante o perturbadora, no dudes en acercarte a la Iglesia y buscar ayuda. Recuerda siempre que no estamos solos en esta batalla espiritual, sino que contamos con el apoyo y la protección de Dios y de toda la comunidad de fieles.

En resumen, los fantasmas, en el sentido tradicional, no son considerados como almas en pena en la enseñanza católica (aunque siempre, absolutamente siempre será bueno rezar por todas las almas de los difuntos para que se vean beneficiadas por nuestras oraciones las almas del purgatorio). Más bien, cualquier encuentro paranormal podría ser el trabajo de demonios o simplemente fenómenos naturales malinterpretados. En tales momentos, es importante recurrir a nuestra fe y confiar en Dios para guiarnos y protegernos. Recuerda que siempre puedes acudir a la Iglesia en busca de orientación y apoyo en tu camino de fe.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Si Dios es infinitamente bueno, ¿puede perdonar a Satanás y los demás demonios?


Primero, es importante entender que Dios es infinitamente bueno y misericordioso, y su deseo es que todos los seres humanos y criaturas espirituales se reconcilien con Él y alcancen la salvación. La Biblia nos dice en 2 Pedro 3,9: "El Señor no tarda en cumplir su promesa, como algunos entienden la tardanza. Al contrario, Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan".

Sin embargo, la cuestión de si Dios puede perdonar a Satanás y a los demonios es un tema complejo que ha sido objeto de debate en la teología cristiana a lo largo de la historia. Para abordarlo, consideremos algunos aspectos clave.

En primer lugar, es importante reconocer que los demonios, incluido Satanás, son seres espirituales que han rechazado a Dios de manera deliberada y definitiva. La Biblia nos muestra que Satanás era un ángel creado por Dios, pero se rebeló contra Él, y como resultado, fue arrojado del cielo (Isaías 14,12-15, Lucas 10,18). Esta rebelión fue un acto de libre albedrío y desobediencia grave.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que los ángeles, al igual que los seres humanos, tienen libre albedrío y capacidad de elección moral (n. 1730). Por lo tanto, cuando los ángeles, incluido Satanás, eligieron rebelarse contra Dios, tomaron una decisión consciente y definitiva.

En segundo lugar, la Escritura nos presenta la realidad del juicio divino. En Apocalipsis 20,10, leemos sobre el destino de Satanás: "Y el diablo, que los engañaba, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también estaban la bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos".

Esta descripción apocalíptica sugiere una condena eterna para Satanás y los demonios. Sin embargo, es importante recordar que Dios es el juez justo y misericordioso. Él conoce los corazones y las acciones de todas sus criaturas y toma decisiones de juicio en perfecta justicia.

También debemos considerar la enseñanza de la Iglesia sobre la naturaleza de la condenación. La Iglesia Católica enseña que la condenación eterna es la separación definitiva de Dios, una elección libre y consciente de alejarse de la fuente de todo bien. En el caso de Satanás y los demonios, su rebelión contra Dios fue una elección definitiva de separación de Él.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que "el diablo y los otros demonios fueron creados naturalmente buenos por Dios, pero ellos se hicieron a sí mismos malos" (n. 391). Esto sugiere que su condición espiritual actual es el resultado de su propia elección de alejarse de Dios.

Por lo tanto, aunque Dios es infinitamente misericordioso y desearía que todas sus criaturas se arrepintieran y regresaran a Él, la cuestión de si puede perdonar a Satanás y a los demonios es complicada por su elección consciente y definitiva de rebelión y maldad.

Es importante enfocarnos en la comprensión de la misericordia de Dios en relación con nosotros, seres humanos. La Iglesia Católica enseña que Dios siempre está dispuesto a perdonarnos y a ofrecernos su gracia y amor, sin importar cuán grandes sean nuestros pecados. El sacramento de la Reconciliación, o Confesión, es un hermoso medio por el cual podemos experimentar y recibir la misericordia de Dios.

En Mateo 18,21-22, Jesús nos enseña sobre la importancia del perdón: "Entonces Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: 'Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?' Jesús le respondió: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete'".

Este pasaje nos muestra la infinita paciencia y misericordia de Dios hacia nosotros y nos exhorta a seguir su ejemplo en nuestras relaciones con los demás. Siempre podemos acudir a Dios con un corazón arrepentido y recibir su perdón y amor.

En resumen, la cuestión de si Dios puede perdonar a Satanás y a los demonios es compleja debido a su elección consciente y definitiva de rebelión contra Dios. Sin embargo, nuestra fe se centra en la misericordia infinita de Dios hacia nosotros, los seres humanos. Siempre podemos acudir a Él con un corazón arrepentido y experimentar su amor y perdón a través de los sacramentos y su gracia. En lugar de preocuparnos por el destino de los demonios, centrémonos en vivir nuestra fe y en buscar la reconciliación con Dios en nuestras propias vidas. ¡Que la misericordia y el amor de Dios nos guíen siempre en nuestro camino de fe!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Un Psiquiatra afirma que los demonios y las posesiones demoníacas son reales


El psiquiatra y profesor, el Dr. Richard Gallagher, ofrece hallazgos convincentes de su carrera de décadas presentando un caso convincente de que los demonios y las formas demoníacas y la posesión son fenómenos reales.

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Para muchos cristianos, los hallazgos de Gallagher presentados en su libro de 272 páginas, Demonic Foes: My Twenty-Five Years as a Psychiatrist Investigating Possessions, Diabolic Attacks, and the Paranormal , publicado por primera vez en el otoño de 2020, podrían tratarse simplemente como un reconocimiento de lo que la Biblia les ha estado diciendo durante siglos.

“En mi experiencia, la idea de la posesión demoníaca es tan controvertida y tan a menudo mal entendida que quiero desde el principio establecer cierta plausibilidad académica para la noción junto con mi buena fe”, dijo el psiquiatra certificado por la junta, que se desempeña como profesor de psiquiatría en New York Medical y psicoanalista en la facultad de la Universidad de Columbia, en la introducción de su libro.

“Las reacciones típicas al tema reflejan la polarización de nuestra nación. A pesar de la creencia generalizada en los espíritus malignos en los Estados Unidos y en todo el mundo, algunas personas encuentran el tema descabellado, incluso tonto. Sin embargo, otros ven al diablo en todas partes. Y así, aquí detallo mi historia personal y destaco la credibilidad de las posesiones al mismo tiempo que ofrezco algunas reflexiones sobrias sobre varias exageraciones y abusos”.

“Quiero enfatizar en todo lo que escribo y digo, que estoy comprometido con la ciencia, que la metodología científica ha ayudado inmensamente a la raza humana”, dijo.

“Pero no todo el conocimiento se puede verificar mediante experimentos de laboratorio y ese tipo de cosas. La mayor parte de lo que estamos hablando cuando hablamos de verdades religiosas, y ciertamente este campo de lo demoníaco, es esencialmente conocimiento histórico. Sus observaciones y observaciones sobre hechos históricos pueden ser verdaderas o falsas, dependiendo de la credibilidad del testigo, de cuán sensato parezca el relato de estos fenómenos”, señaló.

“Pero eso no lo hace acientífico porque es histórico. Hablamos de Washington cruzando el Delaware…, la mayoría de la gente diría que eso es conocimiento. Y, de manera similar, estos informes, de fenómenos demoníacos y exorcismos y ese tipo de cosas, es un tipo de conocimiento genuino, que es lo que originalmente significaba la palabra ciencia. Significaba conocimiento, no significaba solamente el método científico”, explicó.

Si bien Gallagher dice que la posesión demoníaca es muy rara hoy en día, pero es muy común en la Biblia.

En la tradición cristiana, la fama de Jesús creció como resultado de sus exorcismos. En San Marcos 1,1-28 se registra que Jesús echó fuera un demonio de un hombre dentro de una sinagoga judía y la gente estaba tan asombrada que se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? Una nueva enseñanza, ¡y con autoridad! Incluso da órdenes a los espíritus impuros, y le obedecen. Las noticias acerca de él se extendieron rápidamente por toda la región de Galilea”.

A pesar de todos los trastornos de salud mental con una base cerebral, dice Gallagher, todavía quiere que la gente entienda que los hallazgos que registra en su libro dan testimonio de la existencia de lo demoníaco.

Fuente: bibliatodo.com

¿Por qué Jesús le llama serpientes y escorpiones a los demonios?

 


¿POR QUÉ JESÚS LE LLAMA SERPIENTES Y ESCORPIONES A LOS DEMONIOS?

Por Víctor Alejandro Gamboa Delgado

Les llama así para compararlos con esos animales que son sigilosos, silenciosos, se esconden (bajo una piedra pueden aguardar taimados el tiempo que haga falta), viven pegados a la tierra (símbolo de los apegos a las cosas mundanas) y sobre todo albergan un veneno en su interior, un veneno que producen ellos mismos y que están siempre dispuestos a inocularlo en los demás. Son depredadores de sangre fría, no muestran ningún tipo de cariño (como todos los reptiles), no es posible domesticarlos. Además hay muchos tipos de serpientes y de escorpiones, símbolo de los distintos tipos y clases de demonios. El mismo Leviatán (Satán) que es descrito por la Biblia con el aspecto de una gran serpiente sería el jefe de las serpientes demoníacas. Mientras que el Beemoth (Lucifer) que es descrito como monstruo terrestre sería la máxima jerarquía de los escorpiones.

Ya que en esta cuestión hablo del paralelismo entre la zoología y la demonología, no puedo dejar de decir algo de la mangosta. Y cuando explique las características de este animal no podremos menos que admirarnos de las sorprendentes similitudes entre ambos ámbitos, el zoológico y el espiritual. La mangosta es un pequeño mamífero que es el único que puede gloriarse de alimentarse de serpientes y cobras. Todos los mamíferos temen a las cobras, los más grandes también, sabiendo que lo único que pueden hacer contra ellos es alejarse. Esos grandes mamíferos son como los santos que por grandes que sean, se alejan del peligro, y obran sabiamente. Por eso las cobras devoran a los pequeños mamíferos, símbolo de los que no tienen gran santidad. No obstante, la mangosta es un animal que no sólo no rehuirá el combate con la cobra, sino que además en cuanto se encuentren cara a cara, la cobra sabe que no saldrá con vida. Es un animal diseñado por la naturaleza (por la mano de Dios) para combatir a ese depredador ponzoñoso y traicionero. Y en sus genes tiene lo necesario para realizar con éxito ese enfrentamiento. Los cristianos deben alejarse del demonio, pero el exorcista tiene el encargo de enfrentarse a él. Aunque la mangosta sería no sólo símbolo del exorcista, sino más bien del exorcista que se dedica a este ministerio de forma regular, del que lo ejerce toda una vida y adquiere sabiduría en ese combate. Y de forma más precisa podríamos decir que la mangosta, cuadrúpedo que no está dotado de gran belleza, sería perfecto símbolo del exorcista que tiene un llamamiento de Dios para ese ministerio y que ha recibido dones para ejercerlo. El combate entre una mangosta y una cobra es espectacular. En cuanto el pequeño carnívoro ve una serpiente venenosa, empieza a dar vueltas con suma rapidez en torno de ésta, saltando de acá para allá y con todo el pelo erizado, hasta abultar doble de lo que es. La serpiente trata de morderle, pero entre los saltos y la defensa que constituye la masa de pelo, no consigue hincarle en el cuerpo los garfios venenosos, y en cambio, la mangosta en un momento de descuido del reptil, salta sobre él y le parte el cráneo de una dentellada. Lo notable, sin embargo, no son los detalles de la lucha, sino la intrepidez, decisión, rapidez y suma destreza con que el animalejo ataca a tan peligroso enemigo.

La mangosta lucha de un modo peculiar, el más adecuado para su enemigo. Pues allí la fuerza y los músculos contra un ser venenoso son inútiles. Un error grave de la mangosta supondría la muerte, del mismo modo que si el demonio inocula su veneno en el exorcista y le hace abandonar el buen camino también supondría la muerte de su alma. El veneno puede ser la lujuria, la vanagloria, etc. La investigación ha demostrado que la mangosta es tolerante a pequeñas dosis de veneno de cobra, pero que no es inmune a él. El exorcista no es inmune a la tentación del demonio, ni a otros tipos de sus ataques. Pero sí que es inmune a ciertas dosis de tentación que a otros les harían perder la paz o caer en el nerviosismo, la intranquilidad y finalmente en la ansiedad o la obsesión. Las mangostas salen casi siempre victoriosas por su rapidez, agilidad y cronometraje, pero también por su grueso pelaje. Todo esto es símbolo de la protección de Dios y de la rapidez para esquivar al momento, al segundo, la tentación. Ya que si se deja que penetre un poco, hará su efecto y se perderá la agilidad para esquivar nuevas mordeduras.

No olvidemos tampoco que el veneno de cobra es mortal, pero en dosis pequeñas es medicinal y beneficioso. Lo mismo pasa con el conocimiento de la demonología para la gente normal y los sacerdotes no exorcistas, dosis adecuadas son beneficiosas. Más allá de cierta medida se convierte para algunos en una obsesión. La mangosta sabe que no acabará con todas las cobras, pero las mantiene alejadas de su territorio, por eso una mangosta en un jardín asegura la tranquilidad de sus habitantes. Siguiendo los símiles que la naturaleza visible nos ofrece, se podría decir que si la mangosta es símbolo del exorcista, el águila sería símbolo de San Miguel que alado desde el cielo se abate desde las alturas y con sus garras aprisiona al reptil. No hay antítesis mejor que estos dos mundos de estos dos animales, uno el mundo de las alturas límpidas, de los cielos luminosos, el otro la tierra y los escondrijos bajo las piedras. Los sapos, culebras no venenosas y demás animales repugnantes serían símbolo de los seres espirituales deformes por sus pecados pero que no llegan a tener el veneno demoníaco en su ser, serían esos seres símbolo de aquellos que todavía no han llegado al extremo de fabricar veneno para dañar con él a otras criaturas.


¿No es anticuado y supersticioso seguir creyendo en demonios en pleno siglo XXI? Sacerdote responde.


Como sacerdote católico, comprendo que pueda surgir la pregunta de si creer en los demonios es anticuado y supersticioso en pleno siglo XXI. Antes de abordar directamente esta cuestión, es importante tener en cuenta que la fe católica se basa en la revelación divina contenida en la Biblia, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Estos tres pilares fundamentales nos proporcionan la guía para entender y vivir nuestra fe en el mundo actual.

En primer lugar, la existencia de los demonios es enseñada en la Sagrada Escritura. La Biblia es clara en su testimonio acerca de la realidad de los seres espirituales malignos que se oponen a Dios y buscan dañar a la humanidad. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento, encontramos referencias a estos seres maléficos. Por ejemplo, en el libro del Génesis, se nos habla de la caída de los ángeles rebeldes, encabezados por Satanás, que fueron expulsados del cielo por su rebelión contra Dios. Jesús mismo se encontró con demonios durante su ministerio terrenal y los expulsó, como se registra en los Evangelios.

El Catecismo de la Iglesia Católica, que recoge la enseñanza oficial de la Iglesia, también confirma la existencia de los demonios. En el párrafo 391, se afirma: "Por detrás de la opaca figuración del mal en los acontecimientos de la historia, podemos descubrir no sólo la mano del hombre y el "espíritu del mundo", sino también la actuación de un ser enemigo, Satanás, "el Maligno". El Catecismo reconoce que Satanás y los demonios son seres reales que intentan influir y corromper la creación de Dios.

Además de la Biblia y el Catecismo, las encíclicas papales también abordan el tema de los demonios. Por ejemplo, el Papa León XIII escribió una encíclica titulada "Sobre el culto público a los ángeles" (Laudis Canticum), en la cual se mencionan los peligros espirituales presentes en la sociedad y se invita a buscar la intercesión y protección de los ángeles para resistir a las fuerzas malignas. Esta encíclica subraya la importancia de reconocer la existencia de los ángeles buenos y malos, incluidos los demonios, y de buscar la ayuda divina para resistir a las tentaciones y el mal.

Ahora, ¿por qué, a pesar de los avances científicos y tecnológicos de la época actual, la creencia en los demonios sigue siendo relevante? Hay varias razones importantes para ello.

En primer lugar, la fe católica reconoce que el mal no solo tiene manifestaciones físicas y sociales, sino también espirituales. Creer en los demonios no implica negar la responsabilidad humana, sino reconocer que hay fuerzas espirituales más allá de nuestra comprensión que influyen en el mundo. La existencia de los demonios nos ayuda a entender la naturaleza del mal y a estar alerta ante sus tácticas y estrategias para debilitar nuestra relación con Dios.

En segundo lugar, creer en los demonios nos invita a valorar la realidad del pecado y la necesidad de la redención. La existencia de los demonios nos recuerda que el mal no es simplemente una abstracción o una mera imperfección humana, sino una realidad espiritual con consecuencias reales. Reconocer la realidad de los demonios nos impulsa a tomar en serio nuestra vida espiritual, a luchar contra el pecado y a buscar la gracia de Dios para vencer el mal.

En tercer lugar, creer en los demonios nos ayuda a comprender y responder a los problemas y desafíos del mal en el mundo. En un mundo en el que vemos tantas manifestaciones de maldad, como la injusticia, la violencia y la explotación, creer en los demonios nos ayuda a entender que hay fuerzas espirituales detrás de estas realidades. Esto no significa que debamos atribuir todos los males a la influencia directa de los demonios, pero reconocer su existencia nos alerta sobre la presencia del mal en el mundo y nos impulsa a luchar contra él con todas nuestras fuerzas.

Además, creer en los demonios nos lleva a buscar la protección y la ayuda de Dios en nuestra vida cotidiana. La fe católica nos enseña a invocar la intercesión de los santos y los ángeles, especialmente el Arcángel San Miguel, para protegernos del mal y de las influencias demoníacas. Esta práctica nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Dios y a confiar en Su poder para defendernos de las fuerzas malignas.

Es importante destacar que creer en los demonios no significa caer en la superstición o en prácticas mágicas. La Iglesia católica condena el ocultismo y cualquier forma de magia o espiritismo que busque contactar o utilizar a los demonios. Nuestra fe se basa en confiar en la providencia divina y en la gracia de Dios para enfrentar el mal.

En resumen, la creencia en los demonios no es anticuada ni supersticiosa, sino que se basa en la revelación divina de la Biblia, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. La existencia de los demonios nos recuerda la realidad del mal espiritual, la necesidad de la redención y la importancia de buscar la protección y la gracia de Dios en nuestra vida cotidiana. Creer en los demonios nos ayuda a entender y enfrentar el mal en el mundo y nos llama a fortalecer nuestra relación con Dios.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Los demonios huyen de los espejos? Esto explica un exorcista


El exorcista Mons. Stephen Rossetti explica la razón por la que los demonios odian los espejos y no pueden verse en su reflejo.

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El exorcista Monseñor Stephen Rossetti explicó por qué cree que los demonios odian los espejos.

En un artículo publicado en su blog Exorcist Diary, el Mons. Rossetti analizó esta cuestión a partir de sus experiencias en exorcismos así como testimonios de personas que habían practicado hechicería y se convirtieron al catolicismo.

¿Los demonios detestan los espejos?

"En medio de un exorcismo, por pura casualidad, un espejo terminó frente al poseído. Inmediatamente, los demonios reaccionaron violentamente y gritaron para deshacerse de él. Nos sorprendió la reacción", relata Mons. Rossetti.

"Un ex practicante de hechicería y ocultismo dijo que su 'religión' a menudo organizaba fiestas del 'inframundo' para celebrar demonios particulares. Estos demonios podrían tomar posesión de los asistentes. Dijo que era una práctica común cubrir los espejos antes de la fiesta porque 'los espíritus demoníacos no podían mirarse a sí mismos (o más bien al reflejo del humano que poseían esa noche) en los espejos'", agregó.

Pero, ¿por qué los demonios odian los espejos? Según el exorcista, "al poseer a un ser humano, los demonios experimentan algunos de los atributos físicos del poseído. Aunque no tienen un cuerpo físico, parece que cuando están poseyendo a un ser humano y mirándose en un espejo, ven un destello de su horrible maldad".

Y es que "los demonios son feos más allá de toda descripción. Ninguna película de terror puede capturar la fealdad repulsiva del pecado y lo demoníaco. Los demonios no quieren escuchar la verdad y no quieren ver la verdad. Su reflejo en un espejo les muestra su fea verdad".

"No conozco a ningún exorcista que use espejos. Me pregunto si sería una buena intervención. Nuestra "arma" durante la batalla espiritual de un exorcismo es la Verdad, que es Jesús. Cuando rezamos el Ritual, escuchan la verdad en palabras. Tal vez ver la verdad en un espejo también sea bueno...", concluye Mons. Rossetti.

Autor: Andrés Jaromezuk

Fuente: https://es.churchpop.com/

Estas son las cosas de un templo católico que más odian los demonios.



Monseñor Stephen Rossetti, célebre exorcista y autor del Diario de un exorcista, explica todas las cosas que temen los demonios en una Iglesia Católica, especialmente cuando se celebra Misa.

El sacerdote comenta que “para saber qué es verdaderamente santo, uno podría mirar lo que odian los demonios“. Sí, y estar en en tu parroquia es el lugar más seguro porque “una de las mayores torturas, por todo lo que es malo [para un demonio], es entrar en una Iglesia Católica”.

“Primero, cuando uno se acerca a la Iglesia, suenan las campanas. Los demonios son repelidos por el sonido de las campanas de la Iglesia. Algunos exorcistas tocan campanillas benditas durante un exorcismo por esa misma razón”. Esta es las primeras cosas que temen los demonios.

“Atravesar las puertas de la Iglesia causa gran angustia y ansiedad a los demonios. A muchas personas poseídas les resulta casi imposible; los demonios tratan desesperadamente de impedirles la entrada”, comenta el sacerdote.

Y, como es conocido por todos, “bendecirse con agua bendita es una fuente de gran tormento para los demonios. El agua bendita forma parte de todo exorcismo. Es uno de los sacramentales más consistentemente efectivos para expulsar todo tipo de demonio”.

Entre todas las cosas que temen los demonios, hay un en particular que los atormenta. Monseñor Rossetii comenta que “caminando por el pasillo, se ve un crucifijo. Una parte estándar de todo exorcismo es levantar la señal de la derrota del demonio, Jesús crucificado, y decir: ‘Ecce crucem Domini: fugite partes adversae’. Cuando levanté el crucifijo en un exorcismo reciente, los demonios gritaron: ‘¡Quítamelo! ¡Me está quemando!'”.

“Cerca del altar suele haber una imagen de la Santísima Virgen María. Los demonios ni siquiera pueden decir su nombre, es tan santo y lleno de gracia. Están aterrorizados de ella”.

La Santa Misa

“Al comienzo de la Misa, un sacerdote se acerca y besa el altar. Los demonios odian a los sacerdotes, ya que están configurados de forma única con Cristo. Como me dijo un demonio en medio de un exorcismo: ‘¡Odio el día en que te conoció!'”.

El sacerdocio es algo intolerable para los ángeles caídos, pero otras cosas que temen los demonios, ¡es la mismísima vestimenta sagrada del sacerdote!

“Las propias vestiduras del sacerdote, en particular la estola, son poderosos sacramentales. Cuando una persona poseída estaba luchando con los demonios de la falta de castidad, envolvimos un cinturón de sacerdote, un símbolo de castidad, alrededor de su cintura. Los demonios suplicaron que se lo quitaran. En otro exorcismo, dejé mi estola sobre el poseído y los demonios aullaron de dolor: ‘¡Quítamelo! ¡Quítamelo!'”.

“Los demonios hacen todo lo posible para evitar que una persona poseída vaya a misa y reciba la comunión . Una persona poseída dijo que el anfitrión le sabía a “un animal muerto”. Los demonios aborrecen la presencia real. Los cultos satánicos saben lo sagrada que es una hostia consagrada, por eso tratan de robarla y profanarla”, asegura el sacerdote.

Por último Monseñor Rossetti nos deja una reflexión: Si los demonios odian tanto entrar a una iglesia católica, “entonces, ¿no sería una visita diaria a una Iglesia para todos nosotros un momento de gracia? ¿Hay realmente algo más importante o más lleno de gracia que la misa diaria?”.

¿Qué piensas?

Cantante rapera Cardi B afirma que sus canciones "activan demonios"



Hace unos meses la cantante secular Cardi B hizo una grave declaración a través de sus redes sociales, en donde afirmaba que una de sus canciones estaba “activando demonios”.

La rapera proveniente del Bronx publicó un video donde se puede apreciar una nota de voz en la que confiesa que una de sus canciones estaba “activando demonios de su pasado”, en su confesión se notaba bastante afectada por lo que eso causaba en ella.

Dicho video y grabación posteriormente fueron eliminados por la cantante, pero allí Cardi dijo que nunca quiso grabar una canción de ritmo “drill” porque los efectos que tenía en ella; el género «Drill» es caracterizado por melodías “siniestras, inquietantes y letras oscuras”, el cual es muy popular en Chicago por usarse en enfrentamientos con armas.

“Últimamente he tenido estos sentimientos extraños. Por eso no quería hacer esta canción, ‘Shake It’ o cualquier canción drill”, comenzó a decir en la grabación.

“Estas canciones están activando estos demonios que maté. Ya no quiero ser esa chica. Solo quiero ser madre”, agregó.

Seguido de esas afirmaciones, su voz era una mezcla de miedo tratando de no llorar debido a que solo decía que “no quería ser esa vieja Cardi”, “Ya no quiero ser eso y ella va a volver”, afirmó.

“La canción está activando demonios que yo encerré hace mucho tiempo. No quiero ser eso, quiero ser una buena persona”, dijo para luego sollozar en plena grabación.

Y aunque hubo quienes dijeron que las declaraciones de Cardi eran dignas de un premio Oscar porque eran mentira, éste podría ser un punto en el que ella esté luchando con distintas conductas y experiencias de su pasado antes de tener la fama actual.

A sus 19 años, ella trabajaba como stripper en clubes nocturnos además de confesar que estuvo dentro de pandillas callejeras “para lograr sobrevivir”, asegura el diario El Comercio; además de eso, ella dijo haber sufrido violencia doméstica, y usar su cuerpo en sus anteriores trabajos para poder tener dinero y sustentar sus gastos, experiencias que podrían de alguna manera revivir todo lo que vivió en ese entonces.

Lo cierto de todo es que verdaderamente la música secular tiene un gran impacto en la vida de una persona dependiendo de las luchas que esté enfrentando; por ejemplo, la música urbana constantemente habla de promiscuidad, sexo, drogas y demás, la cual influencia fuertemente a la juventud a relacionarse con este tipo de conductas.

Según lo que explica el influencer ex ateo convertido, Isaiah Saldivar, hay personas que ignoran como satanás usa la música secular para controlar e influenciar a las personas a hacer todo lo contrario a lo que Dios ha establecido, trayendo consigo una cantidad de problemas a causa de ritmos y letras que no glorifican al Señor.

¿Cuáles son los demonios a los que tiene miedo el Papa Francisco?


El Papa Francisco alerta sobre los demonios que no parecen serlo, aquellos que se meten inofensivos en el corazón de la gente, y toman posesión de la vida.

El Papa Francisco asegura que hay un tipo de demonios a los que les tiene mucho miedo, y de los que se cuida a partir de un frecuente examen de conciencia: los demonios educados.

“Son los peores. Son los que vienen a tomar posesión de tu casa una vez que la pusiste en orden, que no gritan, que son muy amables, tocan el timbre, piden permiso, y se meten inofensivos, y después toman posesión de la vida”.

Así lo señaló durante una reciente entrevista con la cadena Televisa, realizada por las periodistas María Antonieta Collins y Valentina Alazraki.

El Papa define a estos demonios como aquellos que dejamos entrar en el corazón y que nos alejan de la honestidad de nuestra vocación, de la honestidad de Dios.

“Es la mundanidad espiritual. Es cuando eres un cura, pero un cura mundano, eres un Papa, pero un Papa mundano, que dice en el fondo ‘sí, soy fiel y todo’, pero que no se metan ideas mundanas. A esos los llamo los demonios educados, y les tengo mucho miedo”.

¿Cómo evitar a estos demonios?

Para evitarlos, el Papa Francisco asegura que abraza una regla que tienen los jesuitas, y que consiste en hacer diariamente dos exámenes de conciencia.

“En ellos nos preguntamos, ¿quién transitó por ‘esta calle’?, ¿quién ‘tocó el timbre’?, ¿quién intentó entrar en mi corazón?, ¿qué cosa me produjo satisfacción?, ¿qué cosa me produjo tristeza?, y ahí discernir lo que pasa en el corazón”.

No se trata de mirar el número de pecados. El Papa Francisco lo que nos pide es estar atentos a lo que nos produce alegría o tristeza, y a partir de ahí observar cómo existe Gracia de Dios, pero como también hay demonios.

“Los cristianos debemos tener vigilancia en el corazón. No vigilancia de policía, sino de persona adulta que sabe lo que le está pasando adentro”, señaló.

Aquí puedes ver parte de la entrevista de las periodistas con el Papa Francisco. La versión completa, incluida la parte donde habla de los demonios, únicamente puede verse por el servicio Vix:


¿Podemos rezar por los demonios y condenados? Un sacerdote responde





Estimado Padre: Desde hace un par de años me hago la siguiente pregunta: Jesús nos enseña a amar a nuestros enemigos; ¿esto es válido aplicarlo con los ángeles caídos?; ¿Sufre Dios por sus ángeles caídos?; ¿Se aplica a ellos la parábola del hijo prodigo, en el sentido que puedan ser ellos hijos pródigos alejados de la voluntad del padre? ¿Por otro lado es válido rezar por quienes se han portado tan mal que la historia humana ya los ha condenado?; Por ejemplo, yo incluyo a Judas el Iscariote (Hitler y Nerón, entre otros) porque siento compasión y además porque ¿no tenemos todos algo de Judas? Gracias!!! Desde Maracay, Venezuela.

Respuesta:

Santo Tomás estudia este tema en su tratado de la Caridad (Suma Teológica, II-II, cuestión 25). Allí, después de preguntarse por el amor a Dios, al prójimo y a sí mismo, también se pregunta si se puede amar a los pecadores y a los enemigos. Le resumo sus enseñanzas:

1) La caridad respecto de los pecadores

Si bien la caridad es debida a los hombres, hay algunos que parecen excluidos de la amistad caritativa como enemigos de Dios, que son los pecadores, y otros, además, como enemigos nuestros.

Sin embargo, Santo Tomás recuerda el razonamiento de San Agustín diciendo: "Dice San Agustín que "amarás a tu prójimo", vale lo mismo que "a todo hombre hay que tener por prójimo". Los pecadores no dejan de ser hombres, porque el pecado no destruye la naturaleza. Por tanto, han de ser amados por caridad".

¿Cómo puede y debe ser amado caritativamente el pecador, a pesar de su pecado? Explica Santo Tomás que en el hombre pecador hay que distinguir la naturaleza, por la que es capaz de Bienaventuranza, y la culpa, que le impide conseguirlo. Por eso, todo pecador como tal debe ser odiado, pero como hombre ha de ser amado: "debemos odiar en los pecadores su condición de tales, y amar su condición de hombres capaces de Bienaventuranza".

Se debe amar a los pecadores con caridad "no porque queremos lo que ellos quieren o nos gocemos en lo que ellos se gozan, sino para hacerlos querer lo que queremos y que se gocen en lo que nosotros nos gozamos". Por eso recuerda aquello de Jeremías 15,19: "Se convertirán ellos a ti, y tú no te convertirás a ellos".

2) Caridad a los enemigos.

Hay que entender por "enemigos" aquellas personas que nos odian pecaminosamente. En tal sentido, es una especie del amor a los pecadores.

El amor a los enemigos es preceptuados por la Sagrada Escritura y allí se nos pone como ejemplar el amor de Dios a nosotros cuando éramos enemigos; se puede leer: Mt 5,44-48; Rom 5,8-10; Ef 2,1-7.

Lo mismo nos recuerda el Magisterio: "Cristo murió por amor a nosotros "cuando éramos todavía enemigos" (Rom 5,10). El Señor nos pide que amemos como Él hasta a nuestros enemigos…" (Catecismo, 1825).

Podemos resumir la doctrina de ambos artículos en los puntos siguientes:

-Al enemigo, como tal, es decir, en cuanto posee la cualidad pecadora que lo constituye en enemigo y perseguidor, sería perverso amarle.

-Al enemigo, como hombre y capaz de Bienaventuranza divina, se le debe amar bajo pena de condenación, con el amor caritativo que se tiene a todos en general. Y, por tanto, se le debe conceder los signos y beneficios caritativos que se otorgan en general al prójimo.

-No es necesario amar al enemigo con el amor especial que se reserva para los más queridos, ni, por tanto, hacerle objeto de las atenciones y beneficios correspondientes a ese amor.

-Sin embargo, es necesario estar dispuesto a tener y ejercitar esa caridad especial con el enemigo en caso de necesidad.

-No es obligación, sino perfección de la caridad, tenerla y ejercitarla especialmente con los enemigos no necesitados.

3) La caridad hacia los condenados y los demonios


Santo Tomás habla directamente sobre los ángeles condenados, y lo que dice podemos también aplicarlo a los hombres condenados.

Los demonios no pueden ser objeto de la caridad, porque ésta se extiende a las creaturas que poseen o pueden poseer la divina Bienaventuranza. Y los demonios están definitivamente imposibilitados para ello por justicia divina, que debemos amar.

Únicamente en cuanto la caridad puede amar lo que es un bien para otro, puede quererse caritativamente la conservación de los demonios en el ser, para gloria de Dios.

¿Los extraterrestres son un engaño del diablo? Esta es la respuesta de un sacerdote




El P. Jesús Silva, sacerdote español licenciado en Teología Patrística, responde en un video a la pregunta: “¿Los extraterrestres son un engaño del diablo?”.

El sacerdote comienza precisando que “el demonio ciertamente existe y actúa, y él se hace pasar por lo que sea con tal de engañar”.

“Se hace pasar por fantasma, por el alma de un difunto, por el espíritu de la naturaleza, por lo que sea con tal de engañar y alejarnos de Dios, hacernos pecar y, si puede, intentar poseernos”, prosigue.

A la pregunta, sobre si “¿el demonio se puede hacer pasar por un extraterrestre para engañarnos?”, el P. Silva comenta que “podría ser pero es un poco rebuscado”.

“Hay que partir que desde el punto de vista de la física cuántica actual es prácticamente imposible que un alienígena inteligente pueda encontrar en contacto con nosotros. Eso lo puedo explicar en otro video, por cuestiones meramente físicas”.

El sacerdote resalta luego que “de ahí a decir que el demonio se aparezca en forma extraterrestre, me parece rebuscado pero la verdad es que el demonio es bastante rebuscado”.

“Yo no conozco ningún caso pero, sinceramente, no me extrañaría nada”, concluye.

¿Qué dice la Iglesia Católica sobre los extraterrestres?

Hace algunos años, el entonces director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el sacerdote jesuita y astrónomo argentino José Gabriel Funes, afirmó que si bien es probable que exista vida fuera del planeta Tierra, esto no cambia la visión cristiana del universo.

“No veo ninguna dificultad para la fe católica”, aseguró.

En declaraciones, el sacerdote dijo que de haber vida extraterrestre, “los católicos no tenemos necesidad de cambiar nuestra visión del universo”.

Esto porque “Dios, en su libertad, podría haber creado otras criaturas también inteligentes y poder ser parte de la creación”.

En agosto de 2020, el P. Funes publicó junto a los expertos Luciana Gramajo y Marcelo Lares un artículo sobre el problema de "estimar las probabilidades de establecer contactos causales entre civilizaciones de las galaxias” en el International Journal of Astrobiology.

 

El exorcista que expulsa demonios en Tierra Santa

Latin Patriarchate of Jerusalem
EL EXORCISTA QUE EXPULSA DEMONIOS EN TIERRA SANTA
por Ary Waldir Ramos Díaz

La lucha entre el bien y el mal que describen los evangelios en el testimonio del exorcista oficial del Patriarcado Latino de Jerusalén: “Hechiceros reciben ayuda del mundo de los espíritus”.

En Tierra Santa hay muchas personas que afirman tener el poder de expulsar a los demonios, y otras más acuden a ellas en busca de ayuda. Sin embargo, el exorcista oficial del Patriarcado de Jerusalén advierte que estos charlatanes causan mucho daño, pues el jeque, el chamán o el hechicero expone a la persona y a sí mismo a un reino de oscuridad contrario al reino de Cristo.

“San Juan Evangelista dice: ‘Quien niega que Jesús es el Cristo es el anticristo’. Los jeques, chamanes y hechiceros obtienen su poder del mundo de los espíritus y son facultados por ellos con conocimientos y habilidades precisas. El peligro es que uno se exponga al reino de la oscuridad al someterse a tales personas”.

El sacerdote irlandés, Michael McDonagh, llegó a Jerusalén en 1999 y hace un año fue nombrado exorcista para Palestina e Israel por el administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, el arzobispo, franciscano, Pierbattista Pizzaballa.

El Patriarcado Latino de Jerusalén informó en su página web que padre McDonagh, visita y bendice cotidianamente a personas que son víctimas de demonios y maldiciones, incluso recorriendo varios kilómetros y horas para llevar sanación y liberación.

El experto está autorizado por la Iglesia Católica a usar el Rito del exorcismo, el agua y la sal bendita. El Patriarcado Latino de Jerusalén es cuidadoso en la información que publica, pero, en este caso, la intención manifiesta es mostrar la práctica del ministerio del exorcismo y denunciar la actividad demoníaca y su interferencia en la vida de las personas en Tierra Santa.

La institución invita a leer con mente y corazón abierto la entrevista a padre McDonagh realizada por Rula Shomali, sobre todo, para creer en el poder de Jesucristo para que los fieles estén al tanto y lleven una vida cristiana plena, lejos de engaños y maleficios.

La influencia diabólica

En primer lugar, el experto explica qué es una influencia diabólica, es decir, “todo lo que concierne o caracteriza al diablo”; lo satánico. La influencia diabólica es la apropiación especialmente malvada y cruel realizada por un demonio/diablo. Es un poder que afecta a una persona, lugar, cosa o evento”.

El sacerdote ilustró que la Iglesia “enseña que hay dos categorías de actividad demoníaca; Actividad diabólica ordinaria y extraordinaria. La actividad diabólica ordinaria generalmente está asociada a la tentación y es una batalla de por vida”.

Advierte, “la tentación es extremadamente seria cuando conduce al pecado mortal y, como tal, no debe ser tratada a la ligera. Toda persona puede ser víctima de una actividad diabólica ordinaria. Sin embargo, Jesús aceptó someterse a la prueba de la tentación. La tentación de mentir para proteger la reputación de uno es una tentación común y corriente”.

“La gran mayoría de los casos de extraordinaria actividad diabólica comienzan como una actividad diabólica ordinaria”. En su análisis, muestra que la actividad diabólica extraordinaria recibe ese título, no solo porque es rara (a menudo lo es) sino más precisamente porque está “fuera de lo común”.

“¡La actividad diabólica extraordinaria es mucho menos común que la actividad diabólica ordinaria y gracias a Dios por este hecho! En la actividad diabólica extraordinaria, Satanás puede tomar posesión completa del cuerpo de una persona, aunque no del alma. Satanás habla y actúa sin el conocimiento o consentimiento de la víctima, que, por lo tanto, es moralmente irreprensible”.

El odio y la rabia

El exorcista para Palestina e Israel trata de responder a la pregunta de por quéDios le permite al diablo y a los demonios que vaguen por la tierra, aún estando en el infierno, causando daños e intentando tomar a alguien, si a los condenados se les envía al infierno por toda la eternidad.

“El entendimiento común es que él está sufriendo en el infierno junto con sus secuaces y los otros condenados. Por el contrario, no parece que esté sufriendo en absoluto, sino que parece estar ‘pasándolo bien’ causando estragos en la tierra.

Sería demasiado fácil decir que los demonios y Satanás no sufren nada. Como nosotros, experimentan victorias y derrotas; hay resultados que los ‘emocionan’ y aquellos que los decepcionan y los enojan. Por supuesto, sufren de una manera que no entendemos. Habitan en un estado de odio y de rabia”.

En efecto, son varios los textos de las Sagradas Escrituras que hablan de los demonios: “Y después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se ha visto cosa igual en Israel” (Mateo 9:33); “Y después de haber resucitado, muy temprano el primer día de la semana, {Jesús} se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado fuera siete demonios (Marcos 16:9)”; “Y si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?” (Mateo 12:26).

La protección contra los demonios

“Según la Iglesia”, insiste el experto exorcista, “la mejor protección contra el diablo y los demonios es: Oración; los sacramentos (Confesión y Eucaristía): nada destruye la influencia demoníaca con más fuerza que la digna recepción del Cuerpo de Cristo. Obrar bien; Viviendo una vida espiritual”.

A las personas que tienen trabajos que los ponen en riesgo o en peligro en el campo demoníaco, les recomienda “usar la invocación de San Miguel Arcángel, que es altamente efectiva. También pueden encomendarse a su ángel guardián o pedirle a Dios directamente que los proteja”.

“Proteger la casa propia debe ser una prioridad. Primero, debe tener la casa bendecida, y el propietario de la vivienda o el inquilino deben ser diligentes en la aspersión del agua bendecida (hecha así por la oración de exorcismo y bendición de la sal y el agua, tomada del antiguo Ritual Romano, o agua bendecida en el Fiesta de la Epifanía), también tener crucifijos bendecidos, estatuas de la Santísima Madre, etc.

Por ejemplo, el papa Francisco había invitado a los fieles del mundo a rezar el rosario cada día durante todo el mes mariano de octubre de 2018 ante los ataques del demonio en el contexto de crisis y división de la Iglesia relacionada con los abusos de conciencia, de poder y sexuales. Además, difundió una oración de Papa León XIII, quien escribió de su puño el 13 de octubre de 1884, la oración a San Miguel, debido a una visión horrible que le impactó y para que proteja la Iglesia en la lucha contra el mal.

Defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del enemigo

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del enemigo.
Reprímelo Dios, te pedimos humildemente,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno a Satanás
y a otros espíritus malignos, que andan por el mundo
para la perdición de las almas.
Amen”. (León XIII)

El sacramento de la Penitencia

El sacerdote irlandés expresó asimismo que el poder del sacramento de la penitencia es incuestionable contra los demonios y sus influencias. El sacramento del perdón de los pecados es una forma santificadora de gracia que puede ser útil para evitar el pecado en el futuro.

“Una persona que reciba al mismo Cristo con frecuencia será más fortificada contra los ataques demoníacos. Aquellos que no usen recibir la comunión o la usen con moderación y sin entusiasmo, serán más vulnerables a la actividad demoníaca”.

¿Quién puede expulsar demonios?

“La respuesta simple es SÍ, pero lamentablemente muy pocos están preparados para hacerlo, por lo que no deben intentarlo. Obviamente, para el rito oficial del exorcismo, se necesita un llamado de Dios y un mandato del Obispo para llevarlo a cabo. Muchos cristianos no son lo suficientemente maduros al seguir al Señor Jesús y en el movimiento del Espíritu Santo”.

Además, indica, “pocos están bien equipados con un conocimiento de las Escrituras. Algunos cristianos pueden tener sus propios demonios que podrían interferir. Sin embargo, en la Iglesia Católica, la realidad de la autoridad delegada por la Iglesia, así como la autoridad espiritual personal, determina quién puede exorcizar a los demonios, a diferencia de la oración de liberación o liberación”.

Este enfoque previene de los peligros que pueden correr quienes están involucrados en la expulsión de espíritus. “Saber lo que es demoníaco y lo que no es, requiere discernimiento. En los Hechos de los Apóstoles, hay un relato notable relacionado con aquellos que, tal vez, bien intencionados, pero mal preparados, intentan expulsar a los demonios”.

En este sentido, recuerda que habían algunos charlatanes religiosos en Éfeso que pretendían “tener poderes especiales para hacer milagros. Escevas, quien es identificado como “un sacerdote judío” (Hechos 19:14), tuvo siete hijos “que anduvieron expulsando espíritus malignos” (versículo 13).

Al ver el éxito que Pablo tuvo en exorcizar demonios, los siete hijos de Escevas comenzaron a usar una nueva fórmula que invoca el nombre de Jesús. Le dirían al demonio: “En el nombre del Jesús que Pablo predica, te ordeno que salgas” (versículo 13). Este estratagema de los siete hijos de Escevas fracasó un día. Un demonio al que intentaban expulsar se negó, diciendo: “Conozco a Jesús y sé quien es Pablo, pero ustedes, ¿Quiénes son?” (Hechos 19:15).

El hombre que tenía el espíritu malo se lanzó sobre ellos, los sujetó a ambos. Les dio tal paliza que salieron de la casa desnudos y sangrando”(versículo 16). Los siete hijos de Escevas no eran rivales para el poder demoníaco con el que estaban jugando (ver Marcos 5: 1–4)”.

Películas y series de televisión

El exorcista también advierte a las generaciones más jóvenes que ven varias imágenes, ficción y representaciones que causan insensibilidad el mal. “El problema de ver varias series de televisión y películas sobre la presencia sobrenatural y demoníaca es que la visualización regular de estos géneros tiene una forma de matar la conciencia.

Se necesita mucho más para sorprender a nuestras conciencias hoy en día. Como resultado, hay una creciente insensibilización al mal en su raíz más profunda. Una persona puede exponerse a una fascinación y curiosidad por el mal. Le roba al espíritu y al alma humana el celo por las cosas de Dios”.

Fuente aleteia

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¿Por qué Jesús le llama serpientes y escorpiones a los demonios?


¿POR QUÉ JESÚS LE LLAMA SERPIENTES Y ESCORPIONES A LOS DEMONIOS? 

Por Víctor Alejandro Gamboa Delgado
Les llama así para compararlos con esos animales que son sigilosos, silenciosos, se esconden (bajo una piedra pueden aguardar taimados el tiempo que haga falta), viven pegados a la tierra (símbolo de los apegos a las cosas mundanas) y sobre todo albergan un veneno en su interior, un veneno que producen ellos mismos y que están siempre dispuestos a inocularlo en los demás. Son depredadores de sangre fría, no muestran ningún tipo de cariño (como todos los reptiles), no es posible domesticarlos. Además hay muchos tipos de serpientes y de escorpiones, símbolo de los distintos tipos y clases de demonios. El mismo Leviatán (Satán) que es descrito por la Biblia con el aspecto de una gran serpiente sería el jefe de las serpientes demoníacas. Mientras que el Beemoth (Lucifer) que es descrito como monstruo terrestre sería la máxima jerarquía de los escorpiones.

Ya que en esta cuestión hablo del paralelismo entre la zoología y la demonología, no puedo dejar de decir algo de la mangosta. Y cuando explique las características de este animal no podremos menos que admirarnos de las sorprendentes similitudes entre ambos ámbitos, el zoológico y el espiritual. La mangosta es un pequeño mamífero que es el único que puede gloriarse de alimentarse de serpientes y cobras. Todos los mamíferos temen a las cobras, los más grandes también, sabiendo que lo único que pueden hacer contra ellos es alejarse. Esos grandes mamíferos son como los santos que por grandes que sean, se alejan del peligro, y obran sabiamente. Por eso las cobras devoran a los pequeños mamíferos, símbolo de los que no tienen gran santidad. No obstante, la mangosta es un animal que no sólo no rehuirá el combate con la cobra, sino que además en cuanto se encuentren cara a cara, la cobra sabe que no saldrá con vida. Es un animal diseñado por la naturaleza (por la mano de Dios) para combatir a ese depredador ponzoñoso y traicionero. Y en sus genes tiene lo necesario para realizar con éxito ese enfrentamiento. Los cristianos deben alejarse del demonio, pero el exorcista tiene el encargo de enfrentarse a él. Aunque la mangosta sería no sólo símbolo del exorcista, sino más bien del exorcista que se dedica a este ministerio de forma regular, del que lo ejerce toda una vida y adquiere sabiduría en ese combate. Y de forma más precisa podríamos decir que la mangosta, cuadrúpedo que no está dotado de gran belleza, sería perfecto símbolo del exorcista que tiene un llamamiento de Dios para ese ministerio y que ha recibido dones para ejercerlo. El combate entre una mangosta y una cobra es espectacular. En cuanto el pequeño carnívoro ve una serpiente venenosa, empieza a dar vueltas con suma rapidez en torno de ésta, saltando de acá para allá y con todo el pelo erizado, hasta abultar doble de lo que es. La serpiente trata de morderle, pero entre los saltos y la defensa que constituye la masa de pelo, no consigue hincarle en el cuerpo los garfios venenosos, y en cambio, la mangosta en un momento de descuido del reptil, salta sobre él y le parte el cráneo de una dentellada. Lo notable, sin embargo, no son los detalles de la lucha, sino la intrepidez, decisión, rapidez y suma destreza con que el animalejo ataca a tan peligroso enemigo.

La mangosta lucha de un modo peculiar, el más adecuado para su enemigo. Pues allí la fuerza y los músculos contra un ser venenoso son inútiles. Un error grave de la mangosta supondría la muerte, del mismo modo que si el demonio inocula su veneno en el exorcista y le hace abandonar el buen camino también supondría la muerte de su alma. El veneno puede ser la lujuria, la vanagloria, etc. La investigación ha demostrado que la mangosta es tolerante a pequeñas dosis de veneno de cobra, pero que no es inmune a él. El exorcista no es inmune a la tentación del demonio, ni a otros tipos de sus ataques. Pero sí que es inmune a ciertas dosis de tentación que a otros les harían perder la paz o caer en el nerviosismo, la intranquilidad y finalmente en la ansiedad o la obsesión. Las mangostas salen casi siempre victoriosas por su rapidez, agilidad y cronometraje, pero también por su grueso pelaje. Todo esto es símbolo de la protección de Dios y de la rapidez para esquivar al momento, al segundo, la tentación. Ya que si se deja que penetre un poco, hará su efecto y se perderá la agilidad para esquivar nuevas mordeduras.

No olvidemos tampoco que el veneno de cobra es mortal, pero en dosis pequeñas es medicinal y beneficioso. Lo mismo pasa con el conocimiento de la demonología para la gente normal y los sacerdotes no exorcistas, dosis adecuadas son beneficiosas. Más allá de cierta medida se convierte para algunos en una obsesión. La mangosta sabe que no acabará con todas las cobras, pero las mantiene alejadas de su territorio, por eso una mangosta en un jardín asegura la tranquilidad de sus habitantes. Siguiendo los símiles que la naturaleza visible nos ofrece, se podría decir que si la mangosta es símbolo del exorcista, el águila sería símbolo de San Miguel que alado desde el cielo se abate desde las alturas y con sus garras aprisiona al reptil. No hay antítesis mejor que estos dos mundos de estos dos animales, uno el mundo de las alturas límpidas, de los cielos luminosos, el otro la tierra y los escondrijos bajo las piedras. Los sapos, culebras no venenosas y demás animales repugnantes serían símbolo de los seres espirituales deformes por sus pecados pero que no llegan a tener el veneno
demoníaco en su ser, serían esos seres símbolo de aquellos que todavía no han llegado al extremo de fabricar veneno para dañar con él a otras criaturas.

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El "Reiki" es invocar demonios "disfrazados de sanación espiritual", confiesa ex practicante del Reiki



EL REIKI ES INVOCAR DEMONIOS DISFRAZADOS DE SANACIÓN, CONFIESA EX-REIKISTA 

Aprendí que la oferta de la Nueva Era no es lo que parece, las supuestas energías que te venden no son energías, son espíritus malignos

Eduardo es un joven español que en verano de 2012 escribió contando su experiencia con el Reiki y la Nueva Era al periodista José Mª Zavala, después de leer su exitoso libro “Así se vence al demonio”. Después, explicó a ReL algunos aspectos de su vivencia en el Reiki. 

“Yo aprendí en mis carnes que las ofertas de la Nueva Era no son lo que parecen, que las supuestas energías que te venden no son energías, no vienen ni de la tierra, ni muchísimo menos de Dios. La gente no sabe dónde se está metiendo”, denuncia Eduardo. 

1.- ¿Cómo caemos en esta práctica? 

Primer paso: La forma más común de caer en el Reiki es sufrir alguna enfermedad y buscar algo alternativo, a menudo por consejos de amigos, pseudo-terapeutas, etc... 

"Uy, tú lo que necesitas es que te hagan un poco de Reiki…Rei… ¿qué? ¿qué es eso?" 

- ¡Reiki, hombre! Es una terapia buenísima para todo… Te cura y te mejora todo tipo de enfermedades físicas y psicológicas. Incluso te puede ayudar a morir, si es que ya ha llegado tu hora. Puede ser como una terapia o tratamiento paliativo… 

Diálogos así, señala Eduardo, llevan al Reiki a muchas personas. 

2.- Sin formación sobre el mal y lo sobrenatural 

Te quedas con cara de póker. Suele resultar que tú eres (como lo era yo) un total analfabeto en temas religiosos. De pequeño te bautizaron, pero tú no te acuerdas. Hiciste la Primera Comunión vestido de blanco, porque la hacían tus amigos pero realmente no te habías enterado muy bien de lo que estabas haciendo. Y jamás ningún cura en 12 años de colegio católico y catecismo te habló sobre el mal, Satanás, el demonio… Nunca te advirtieron que no debes abrir una puerta al demonio, que después cerrarla cuesta meses o años de oración y de ni-te-imaginas”, explica Eduardo. 

Y así la persona se apunta un teléfono, llama y acude a su primera sesión de Reiki. 

3.- El anzuelo del bienestar 

El Reiki habla de una técnica japonesa de energía canalizada para la sanación. Te explican que tenemos chakras (puntos energéticos en el cuerpo) y seguramente nos dirán que tenemos el aura de color un poco pálido y que eso denota enfermedad. Y te dicen que no te preocupes porque impondrán sus manos sobre nuestro cuerpo y todo se irá yendo progresivamente… 

Y el problema es que eso parece al principio. Llegas a notar una pseudo sensación de bienestar, una falsa sanación de síntomas… Es un anzuelo para que pienses que todo eso es maravilloso. También piensas: Uy, yo aquí tomando medicamentos y destrozándome el hígado, cuando todo esto se puede resolver con una imposición de manos. 

El segundo paso, dice Eduardo, es preguntar al operario: "Oye, perdona, y para hacer esto, ¿qué es lo que hay que estudiar?"... Pues nada en especial, esto lo puede hacer todo el mundo (suele ser la respuesta) "Solamente tienes que hacer un sencillo curso y pasado el primer nivel ya uno empieza a ser canal de energía y ya la empiezas a notar en las manos. Y a partir de ahí ya no tienes que venir a que te lo hagamos aquí, porque tú mismo ya puedes autosanarte." 

El tercer paso si eres un poco curioso, como yo lo fui en su día, es apuntarte al siguiente curso que hagan, señala Eduardo. Y no se crean ustedes que en estos cursos se mete gente rara, con problemas sociales o con una vida diferente a la de cualquiera. No, esos cursos están llenitos de gente de toda edad y clase social. Especialmente jóvenes como yo, ansiosos de poder sanar a otra gente. Jóvenes que no saben que le están abriendo la puerta al demonio. 

4.- El Curso: Toda una ilusión, un mundo nuevo 

Llegas al curso y un grupo de gente te habla de paz, amor, meditación y buen rollito… Energía positiva para tu vida y la capacidad de auto-sanación que tiene el mundo entero. Una energía que Dios repartió a la tierra. Según algunos de ellos, a los sacerdotes no les conviene contar esto porque a ellos les interesa tener el poder de sanación de enfermos en exclusiva. Y te dicen aquello de: “con la iglesia hemos topao, ya sabes”. Y tú lo ves todo claro y piensas que puede que tengan toda la razón e inmediatamente te metes en vereda con los chakras, las capas, el aura, la reencarnación, los seres de luz, los maestros de luz, etc… Y te compras un millón de libros porque acabas de descubrir un maravilloso mundo nuevo. 

Durante ese curso, se realiza un ritual. Antes, te dan una enseñanza teórica sobre chakras y un batiburrillo de todas las religiones del mundo mezcladas y manipuladas. Y eso se convierte en el dogma de fe número uno en tu vida. Ya hasta te apetece comprarte una túnica y pintarte un lunar en la frente, el tercer ojo. 

Después te sometes a un ritual donde te hacen un bailecito japonés y das permiso para sentir las energías. Te tiras 3 horas intentando aprender un símbolo japonés. Te pones a dibujarlo hasta que ya te sale hacerlo sobre un papel, sobre una pared y sobre un cuerpo, hasta que ya lo dibujas con la vista sin tener que trazarlo. Luego, otras 2 horas para aprenderte su extraño nombre en japonés. Pero a las pocas horas, al fin, el símbolo ya es tuyo. Y ya empiezas a utilizarlo. 

Hay que repetirlo 3 veces para supuestamente "llamar a la energía curativa". Y a partir de ahí ya empiezas a sentir esa energía, como eléctrica en las manos. Y te dicen que se puede utilizar para todo. 

Vas a tu casa, marcas la casa entera con el símbolo y se lo cuentas a tus amigos y amigas y vecinos y a la gente que más aprecias en la vida y les dices: amigo, amiga, tienes que aprender a hacer esto. 

El paso siguiente es reunir a tu grupo de amistades más fiel y convencerlos para que ellos también se hagan el curso… Hasta que lo hacen… Maestros invisibles y cosas sobrenaturales 

Y el penúltimo paso antes de enfermarte, es meterte ya en esa secta hasta puntos insospechados y de repente ir descubriendo que los maestros de Reiki (se alcanza el grado de maestría cuando te has sometido a 4 rituales fantásticos, cada uno con sus símbolos japoneses) son capaces de hacer cosas “sobrenaturales”. 

5.- El supuesto ángel de luz 

Según Eduardo, a partir de cierto nivel, los “maestros de Reiki” parecen realmente ser “capaces de adivinar cosas, saber cuándo va a haber un terremoto, entender lenguas muertas, ver espíritus pasando por por el salón de su casa”. Además, ellos mismos explican que obedecen las órdenes de un invisible guía espiritual que según ellos es un ángel de luz que es el encargado de guiarlos por su camino espiritual. 

Así, lo que empezaba como una energía curadora, impersonal, canalizable… pasa a ser, a niveles altos, una relación con entidades espirituales invisibles que otorgan conocimientos ocultos. Es decir, el Reiki implica el trato con las entidades espirituales malignas que la tradición judeocristiana y la Iglesia llama demonios. 

El demonio, que ya sabe que tú lo sabes, no va a permitir que tú vayas contando esto tan alegremente por ahí. Irá a por ti. Lo más leve que te podrá hacer es empezar a arruinarte la vida en todos sus campos, especialmente en el económico/laboral. 

No te extrañes si tienes una racha de mala suerte que perdura en el tiempo y que no se termina nunca. Ni te extrañes de discusiones en tu hogar que no sabes ni porqué empiezan ni mucho menos, porqué no se terminan nunca. Y luego empezarás a enfermar en mayor o en menor medida. Todo es progresivo, no suele ser de un día para otro, afirma Eduardo. 

Las personas que practican el Reiki, en general no están conscientes de que están llamando a los espíritus de Reiki cuando envían Reiki o están iniciando a otros. Invitan a los espíritus del Reiki dibujando el símbolo japonés de un demonio específico y les invitan llamando su nombre 3 veces, de esta manera pueden enviar la energía Reiki a alguien. También por los mismos símbolos, inician a alguien espiritualmente al Reiki, abriendo, por rituales, acceso a estos espíritus del Reiki para que el fluir de la energía Reiki pueda venir. 

6.- Identificación de símbolos y demonios 

Los Reikianos son engañados por las manifestaciones y el bienestar a corto plazo. Eduardo identifica así los 5 dibujos clásicos de la iniciación en el Reiki: 

Dai-ko-myo, demonio principal, soberano del Reiki 

Hon-cha-se-shonen, el espíritu de contacto del Reiki. Símbolo y espíritu para el segundo nivel de Reiki, para hacer contacto con una persona o una situación distante. Significado: “de mi divinidad a la tuya”. Se usa en todas las iniciaciones e incluso está escrito en la mano en el ritual para el segundo nivel de Reiki. 

Sei-heki, espíritu de guía, del Reiki. Símbolo y espíritu para el segundo nivel de Reiki, para influir en los niveles subconscientes. Se puede usar en la manipulación de personas. Este espíritu revela mucho sobre la gente y sus situaciones, y envía esta información al “tercer ojo”. Este símbolo también se usa en todas las iniciaciones de Reiki. 

Tjoko-rei, principal espíritu del Reiki. Símbolo y espíritu para el segundo nivel, activa o incrementa la energía reiki que se envía sobre alguien. Significa: “dios, ven aquí”, mandando actuar a la divinidad del reiki. 

Ling, espíritu principal del Harbori-reiki. Símbolo y espíritu para enviar o incrementar energía: es popular en España. Hay muchas diferentes formas de reiki que usan otros símbolos, dan nombres a espíritus (ling, raku, dragon de fuego, etc y demonios del satanismo). Cada maestro de Reiki es libre de mezclarlo con lo que quiera. Eduardo señala distintos gurús orientales y líderes de sectas que han creado su variante: reiki de Osho o Reiki de Bagwan, Reiki de Saibaba, Reiki de Yoga, de Karuna, de Harbori, de Rainbow-reiki…etc.
Eduardo señala que muchos usuarios de Reiki son personas vagamente materialistas, atraídos por esa idea de una energía que no es religiosa, y es difícil explicarles lo que se descubre a niveles más avanzados: que es un edificio construido sobre el trato con espíritus. 

A la gente a la que le he intentando explicar que esto viene del demonio, se han echado a reir y se piensan que el que estoy en una secta soy yo, lamenta. 

Sin embargo, la experiencia pastoral de sacerdotes exorcistas católicos de todo el mundo confirma lo vivido por Eduardo. 

Tengo más de 50 amigos y amigas metidos en esto, y estoy rezando para que no se enfermen como yo lo hice, pero creo que es inevitable. En la escuela de masajes que hay en los bajos de mi edificio anuncian cursos de 2º nivel de reiki por 200 euros. 

7.- ¿Qué se supone que tengo que hacer? 

"¿Rezar Rosarios, rociar con agua bendita el local?" 

Es complicado hacerles entender que están invocando demonios japoneses en el edificio donde vivo. Por eso, pide instruir a los jóvenes en los colegios y en las parroquia.Para los ateos, tiene un mensaje muy concreto. 

“Si eres ateo y no crees en nada, al menos no hagas nada: mejor eso, que hacer algo de lo que te puedes arrepentir el resto de tu vida”. 

Eduardo también cree que el gesto de imposición de manos del reiki es como una mofa o burla del demonio respecto a la oración con gesto de imposición de manos de los cristianos, como se da por ejemplo en la Renovación Carismática Católica, que en Latinoamérica es muy normal que ayuden en las liberaciones, mientras que aquí en España estamos a uvas como con casi todo. 

8.- Los 5 consejos para dejarlo 

Eduardo añade 5 recomendaciones para los que ya se metieron en el reiki y quieren dejarlo.”Si ya te metiste y ya empezaste a darte cuenta de tu gran error, estos son mis consejos: 

Haz una Confesión completa de vida. Busca un sacerdote y confiesa todo. Empieza por decirle que faltaste al primer mandamiento y que hiciste una práctica espiritual que es una gran ofensa a Dios. Arrepiéntete de corazón y recibe absolución. Infórmate bien de lo que conlleva cumplir los mandamientos porque en España, casi nadie los está cumpliendo. 

A partir de ese momento, haz vida 100% cristiana. Misa y comunión diaria. Rezar mínimo un Rosario al día. 

Busca en Internet oraciones católicas de sanación, liberación y renuncia al mal, y rézalas. 

Haz alguna novena pidiendo una completa sanación y liberación. Esto no es magia, salir de esto se tarda y es proporcional al tiempo que hayas estado practicando… 

En casos muy graves, busca un sacerdote exorcista experimentado. Eduardo aporta su correo electrónico (victimasdeldemonio@gmail.com ) en el que está dispuesto a recibir consultas, comentarios y también “sugerencias, direcciones de exorcistas de cualquier parte del mundo y todo lo que pueda ayudar en estos temas”. 

El padre Gareth Leyshon, Sacerdote exsorcista, da una advertencia: "Personas en Reiki muestran actividad demoníaca en grado de opresión"

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Catolicos-Religion en Libertad

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