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¿Cómo explicar la llamada "Ley del Talión" en el Antiguo Testamento


¿CÓMO EXPLICAR LA LLAMADA
"LEY DEL TALIÓN"
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO?
Por Elenita Ibarra

Los orígenes exactos de esta ley se desconocen, aunque parece ser que fue creada alrededor del año 1751 a.C por el rey de Babilonia Hammurabi.

Su contenido, en cambio, no puede ser más explícito:

"ojo por ojo, diente por diente, brazo por brazo, vida por vida."

La sociedad actual se cuestiona con razón sobre su validez y oportunidad. De hecho, poco pueden sintonizar con ellas quienes se oponen a la pena de muerte. Ello no obsta, sin embargo, a que (incluso hoy) en algunos países afroasiaticos se le intente implantar, ¿Cómo? Cortando el brazo a los ladrones, la lengua de los difamadores y el miembro a los violadores.

Tal praxis repugna a la sensibilidad de quienes nos consideramos "más civilizados". En cambio, parece insuficiente para quienes convierten la religión en emblema de su fanatismo e intransigencia. Por eso en ciertos países musulmanes se ajusticia sin piedad no sólo a los asesinos y criminales sino también a los portadores de droga o a las prostitutas. Y todo ello.... ¡En nombre de Dios!

Pues bien, de igual modo los antiguos hebreos implantaron (en nombre de Yahvé) esa desconcertante "ley del talión".

Si alguien se sorprende ante su presunta crueldad quizá deba saber que encuadrada en su correspondiente marco histórico-religioso, supuso un avance descomunal. ¿Por qué?

Pretendió, y posiblemente consiguió, poner fin a una praxis mucho más brutal. De hecho, en la antigüedad se tenía un extraño sentido del honor. Este requería saldar toda ofensa vengándola lo antes posible. Sólo que la venganza solía ser desproporcionada a la ofensa. Por ejemplo, si alguien había robado una gallina, la venganza pedía robarle a él una vaca o un buey; si alguien había golpeado a otro en una trifulca, la solución era clara: ¡Matarle a golpes a él!

A caso muchos pregunten: ¿Tan brutos eran los antiguos? Ciertamente, pero no más que cuántos hoy (para lavar el honor de una madre o de una esposa ofendida verbalmente) recurren al método expeditivo de la "civilizada" balacera.

Vengar un insulto a balazos ¿Es menos brutal que empalizar a un desaprensivo ladrón? ¿Cuántas veces no hemos escuchado como una comunidad entera toma la ley en sus manos y quema vivos a los delincuentes?

La "ley del talión" surgió ante todo para evitar Tales abusos. De hecho su lema era el siguiente:

"jamás la venganza ha de sobrepasar la ofensa"

Pretendió, en consecuencia, que la sociedad israelita se rigiera por un criterio de pura justicia. Y ésta se avenía muy bien con la mentalidad de aquel pueblo, cuyas raíces nómadas le hacían añorar el hechizo del desierto.

¿Quién ignora que en el desierto la justicia se erige en única ley? A ella se adhieren sus habitantes para sobrevivir. Pues bien, era "de Justicia" que todo delito recibiera un adecuado castigo (ello alertaba a los delincuentes), pero de forma tal que entre delito y Castigo mediara el máximo equilibrio y ponderación (ello alertaba a los vengadores).

Fue preciso que el hombre bíblico descubriera otros muchos valores creacionales antes que decidiera suplir la justicia por el perdón.

¿Acaso Dios no pudo haberle revelado desde un principio lo hermoso que resulta perdonar?

¡Por supuesto! Y sin duda así lo haría. El problema estribó (siempre suele ocurrir igual) en que el pueblo elegido estaba en sus orígenes tan acondicionado por las exigencias de la cultura primitiva, que ello le impidió comprender a Dios cuando Este le invitaba a reflexionar la ética de Justicia por la ética de perdón.


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La confesión de pecados ¿Es bíblica? ¿Creían los primeros Cristianos en la confesión de pecados?


LA CONFESIÓN DE PECADOS YA ERA PRACTICADA POR LOS JUDÍOS DESDE EL ANTIGUO TESTAMENTO Y ORDENADA POR LA LEY DE MOISÉS
Por Jesús Mondragón 

LA CONFESIÓN SE REALIZABA ANTE EL SACERDOTE JUDÍO Y LOS PECADOS ERAN PERDONADOS MEDIANTE EL SACRIFICIO DE ANIMALES

Levítico 5,5-6
el que es culpable en uno de estos casos confesará aquello en que ha pecado, y como sacrificio de reparación por el pecado cometido, llevará a Yahveh una hembra de ganado menor, oveja o cabra, como sacrificio por el pecado. Y el sacerdote hará por él expiación de su pecado.

Números 5,6-8
«Habla a los israelitas: Si un hombre o una mujer comete cualquier pecado en perjuicio de otro, ofendiendo a Yahveh, el tal será reo de delito.
Confesará el pecado cometido y restituirá la suma de que es deudor, más un quinto. Se la devolverá a aquel de quien es deudor.
Y si el hombre no tiene pariente a quien se pueda restituir, la suma que en tal caso se ha de restituir a Yahveh, será para el sacerdote; aparte del carnero expiatorio con que el sacerdote expiará por él.

II Samuel 12,13
David dijo a Natán: «He pecado contra Yahveh.» Respondió Natán a David: «También Yahveh perdona tu pecado; no morirás.

Proverbios 28,13
Al que encubre sus faltas, no le saldrá bien; el que las confiesa y abandona, obtendrá piedad.

Eclesiástico 4:26
No te avergüences de confesar tus pecados, no te opongas a la corriente del río.


LA CONFESIÓN DE PECADOS CONTINUÓ AL SER ANUNCIADA LA LLEGADA DEL MESÍAS

Mateo 3,5-6
Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.


LOS FARISEOS, IGUAL QUE LOS PROTESTANTES PIENSAN QUE ES UNA BLASFEMIA QUE UN HOMBRE PUEDA PERDONAR PECADOS

Mateo 9,2-3
En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡ Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.»
Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.»


JESUCRISTO NO PERDONÓ AL PARALÍTICO COMO DIOS, LO PERDONÓ COMO HOMBRE

LA BIBLIA DICE QUE DIOS OTORGÓ A LOS HOMBRES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS

Mateo 9,6-8
Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice entonces al paralítico -: "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".»
El se levantó y se fue a su casa.
Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

Juan 20,21-23
Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»


LA CONFESIÓN DE PECADOS SIGUIÓ SIENDO PRACTICADA POR LOS APÓSTOLES

Santiago 5,16
Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.

Hechos 19,18
Muchos de los que habían creído venían a confesar y declarar sus prácticas.


¿Y si hoy hemos entendido mal estos pasajes de la Escritura? ¿Cómo podemos saber si hemos comprendido correctamente el tema de la confesión? La respuesta a éstas interrogantes es muy sencilla: ¿Creían los primeros cristianos en la confesión de pecados? Si la respuesta a esta pregunta es NO, entonces siempre hemos estado en el error. Pero si la respuesta es SÍ, los equivocados son las sectas. Veamos.

LOS PRIMEROS CRISTIANOS, LOS SUCESORES DE LOS APÓSTOLES, CONOCIDOS COMO PADRES APOSTÓLICOS ENSEÑAN SOBRE LA CONFESIÓN

Didajé (40 - 90 d.C.)

En la iglesia (asamblea) confiesa tus pecados: y no te acerques a tu oración con mala conciencia. Tal es el camino de la vida. 4,14

Orígenes (185 - 254 d.C.)

“Además de esas tres hay también una séptima (razón)
aunque dura y laboriosa: la remisión de pecados por
medio de la penitencia, cuando el pecador lava su
almohada con lágrimas, cuando sus lágrimas son su
sustento día y noche, cuando no se retiene de declarar su pecado al sacerdote del Señor ni de buscar la medicina, a la manera del que dice «Ante el Señor me acusaré a mí mismo de mis iniquidades, y tú
perdonarás la deslealtad de mi corazón»”

“Observa con cuidado a quién confiesas tus pecados; pon a prueba al médico para saber si es débil con los débiles y si llora con los que lloran. Si él
creyera necesario que tu mal sea conocido y curado en presencia de la asamblea reunida, sigue el consejo del médico experto” Homilías sobre los Salmos 37, 2.5

Tertuliano (160 - 220 d.C.)

"rehúyen este deber como una revelación pública de sus personas, o que lo difieren de un día para otro... ¿Es acaso mejor ser condenado en secreto que perdonado en público?" De Paenitencia

Cipriano de Cartago (200 – 258 d.C.)
“Os exhorto, hermanos carísimos, a que cada uno confiese su pecado,
mientras el que ha pecado vive todavía en este mundo, o sea, mientras su confesión puede ser aceptada, mientras la satisfacción y el perdón otorgado por los sacerdotes son aún agradables a Dios” De Lapsi 28; Epístola 16, 2.

Hipólito Mártir (? - 235 d.C.)

“Padre que conoces los corazones, concede a este tu
siervo que has elegido para el episcopado... que en virtud del Espíritu del sacerdocio soberano tenga el poder de «perdonar los pecados» (facultatem remittendi peccata) según tu
mandamiento; que «distribuya las partes» según tu precepto, y que «desate toda atadura» (solvendi omne vinculum iniquitatis), según la autoridad que diste a los Apóstoles” La Tradición Apostólica 3

La confesión de pecados fue enseñada por Moisés en el Antiguo Testamento. Jesucristo dio a los hombres el poder de perdonar los pecados. Los Apóstoles la aconsejan y los primeros Cristianos católicos la han practicado desde el siglo primero. ¿Quiénes son entonces los que están equivocados?

LA CONFESIÓN, SÍ ES BÍBLICA

PAX ET BONUM


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Ni Moisés, Abrahám, Isaac, Jacob, ni ningúno de los santos del Antiguo Testamento heredarán el reino de los cielos. Pero los líderes de los testigos de Jehová, sí



NI ABRAHÁM, NI ISAAC, NI JACOB, NI MOISÉS Y NINGUNO DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, HEREDARÁN EL REINO DE LOS CIELOS 

PERO LOS LÍDERES DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ SÍ
Por Israel Octavio Hernández 

Los Testigos de Jehová enseñan que al cielo sólo van 144,000 personas (Apo 14,1), entre ellos los Apóstoles, todos los cristianos del primer siglo y algunos miembros de esta organización desde el siglo XIX, XX y XXI. 

Pero aseguran que nadie que haya vivido antes de Cristo o en tiempos del Antiguo Testamento tendrá esperanza celestial, que el destino final de todas estas personas es vivir en el paraíso en la Tierra. 

O sea, que los Patriarcas Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, los profetas etc. Se quedarán a vivir en la Tierra, pero los presidentes de los Testigos de Jehová como Russell, Rutherford, Nathan H. Knorr, Fred Franz, Milton Henschel, y otros miembros totalmente desconocidos heredarán el Cielo. 

Para tener más luz, veamos mejor que es lo que nos dice la Biblia al respecto y no nos dejemos confundir por lo que dice la Atalaya. 

Para empezar, en todo el Nuevo Testamento, no hay ni un sólo texto que hablé de una esperanza terrenal o de que la Tierra se convertirá en un paraíso. Bueno, pues ahora tampoco encontraremos un sólo texto donde diga que los Santos del Antiguo Pacto no heredarán el Cielo y que sólo resucitarán para vivir en la Tierra. No, no existe. 

La única referencia que citan los TJ y la cual tuercen (como suelen hacer con toda la Escritura) para afirmar ésto es el siguiente. 

Hechos, 2,34
"Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: <Dijo el Señor a mi Señor Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies>" 

Según los testigos, este texto es prueba de que aquellos que vivieron en el Antiguo Pacto, no heredarán el reino de los cielos, sino que resucitarán aquí en la Tierra. Pero eso sólo está en la imaginación de ellos, ya que el citado texto no dice nada de eso. Lo único que comenta es que, al momento de escribir los Salmos, ni David, ni ninguna otra persona habían subido al Cielo. Nada menciona si después lo harían o no. No obstante, a pesar de no haber subido al cielo, David sabía, inspirado por el Espíritu Santo, lo que Dios ha expresado. 

El texto nada tiene que ver con el destino final de aquellos hombres de la Antigüedad, además Cristo aún no había venido a darse en Sacrificio por todos, David aún no podía resucitar o subir al cielo, pues no se había hecho aún esa expiación por la humanidad. Y como hemos visto, David aún no había muerto al escribir eso, sino que estaba vivo pero inspirado por el Espíritu Santo. 

Así que este texto del libro de los hechos tan utilizado por los TJ para afirmar que aquellas personas sólo tienen esperanza terrenal se derrumba fácilmente y por lo tanto queda descartado, pues el argumento no tiene solidez para apoyarse en el tema que estamos tratando. 

Los Evangelios y todo el Nuevo Testamento nos hablan constantemente del Reino de los Cielos y nos describen ese reino por medio de figuras, por ejemplo, se habla de un Banquete celestial, de las Bodas del cordero con su esposa (la Iglesia), y a esas bodas hay muchos invitados para participar en ese banquete (Mt 22,2-10; Luc 14,15). Comenzando por los Apóstoles (Mt 26,29) 

DICHOSOS LOS INVITADOS 

Apocalipsis 19,9
"Dichosos los invitados al banquete de bodas del cordero". 

Mateo 7,21
Ahora, ¿Quienes son invitados al Banquete de bodas del Cordero? Cristo dice que todo el que hace la voluntad de su Padre entrará al reino de los Cielos. 

¿Acaso los hombres santos de la antigüedad no hicieron la voluntad de Dios? 

Pues el Nuevo Testamento nos muestra que también los hombres santos de la antigüedad heredarán el Reino de los Cielos. 

Ya vimos que la Escritura habla de un Banquete en el Cielo. Ahora veamos quienes más participarán de éste. 

Mateo 8,11
"Y les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos". 

Así es, ¡Los hombres de la antigüedad sentados en LA MESA en el REINO DE LOS CIELOS! 

Esta MESA es la misma a la que Jesús invita a los Apóstoles a comer y beber: 

Lucas 22,28-30
"Ustedes son los que han perseverado conmigo en mis pruebas; yo, por mi parte, dispongo un Reino para ustedes como mi padre lo dispuso para mí, para que coman y beban a mi MESA en mi Reino...." 

Así es, los Apóstoles y los santos cristianos, son los primeros en participar de esa "Mesa" y después vienen los hombres santos de la antigüedad, así como todos los que hicieron la voluntad de Dios en todas las partes del mundo. 

Lucas 13,29-30
"Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios.
Pues hay últimos que serán primeros y hay primeros que serán últimos." 

Como vemos, todos los que hicieron la voluntad de Dios participarán de la "Mesa", del "Banquete" en el Cielo, y no aquí en la Tierra, primero todos los cristianos pero también los hombres de la antigüedad, pues Jesús dice que los últimos serán primeros y los primeros serán últimos. Pero todos juntos participando de ese Banquete Celestial. 

Parece que con esto quedaría claro que los hombres de la antigüedad también tienen esperanza celestial, pero vamos con otro texto más (recalcó con mayúsculas para hacer énfasis): 

Hebreos 11,16
"Pero ahora procuran alcanzar un lugar mejor, es decir, uno que pertenece AL CIELO, por lo tanto, Dios no se avergüenza de ellos, de ser invocado como su Dios, porque les tiene lista una CIUDAD". 

Así es, estos santos de la antigüedad tienen también un destino final en el cielo, no aquí en la tierra como enseñan los TJ, pues el texto confirma que aspiran a una patria mejor, una celestial. Aparte, al final del texto dice que Dios les tenía preparada una CIUDAD, ¿A caso querrá decir que una tierra paradisíaca? La respuesta es un contundente NO, pues la Biblia de los TJ “Traducción del nuevo mundo” en sus referencias o letras voladas nos lleva a (Heb 12,22 y Apo 21,2) en donde se describe la Ciudad como "la ciudad de Dios", "la Jerusalén celestial", "la Santa Ciudad", "la Nueva Jerusalén". 

Para los TJ está Jerusalén celestial representa a los que heredan los cielos, los 144,000 ungidos (Perspicacia Tomo II pag. 505,506). Así que para variar, su traducción del nuevo mundo y su literatura los contradice como siempre y hecha a la basura toda su enseñanza. 

Veamos un claro ejemplo de cómo la traducción del nuevo mundo pone a Abrahám y a Isaac en el Cielo y no en la Tierra. 

Los TJ alegan que Abrahán no puede heredar el Cielo por no haber nacido en tiempos de Jesús, o después de que se comenzaran a declarar las Buenas Nuevas (Evangelio). Bueno, pues veamos qué nos enseña San Pablo cuando se dirige a los Gálatas, en donde según los TJ ellos son parte de los cristianos ungidos que van al cielo (pongo en mayúsculas lo más sobresaliente): 

Gálatas 3,7-9
"De seguro ustedes saben que son los que se adhieren a la fe quienes son hijos de Abrahán. Ahora bien, la Escritura, viendo por anticipado que Dios declara justa a gente de las naciones debido a fe, DECLARÓ LAS BUENAS NUEVAS DE ANTEMANO A ABRAHÁN, a saber: <Por medio de ti todas las naciones serán bendecidas>. Por consiguiente, los que se adhieren a la fe ESTÁN SIENDO BENDECIDOS JUNTO CON ABRAHÁN que tuvo fe". 

San Pablo dice que Abrahán de cierta forma recibió las Buenas Nuevas y que los que tienen fe están siendo bendecidos junto con Abrahán. 

Ahora, terminando el texto las referencias o letras voladas nos llevan al mismo capítulo pero a los versos 28 y 29, los cuales dicen: 

"No hay ni Judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay ni varón ni hembra, porque todos ustedes son una persona en unión con Cristo Jesús. Además, si pertenecen a Cristo son descendientes de Abrahán, herederos respecto a una promesa." 

Así es, el texto nos confirma que ya no hay diferencia entre los seres humanos y que todos estamos ahora unidos a la obra salvadora que hizo Jesús, y esa obra, ese sacrificio también se hizo por las personas de la antigüedad. Después, San Pablo termina contundente diciendo que si pertenecen a Cristo, realmente son descendientes de Abrahán y herederos (al igual que Abrahán) respecto a una promesa. 

Los TJ aseguran que esa descendencia la componen únicamente los 144,000, pero San Pablo dice que todos los que pertenecen a Cristo, no sólo un respectivo número. Así que todos tenemos las mismas oportunidades para hacernos de esa promesa. 

Bueno, ahora terminando el texto, la referencia o letra volada nos lleva a (Gálatas 4,28) leamos: 

"Ahora bien, nosotros, hermanos, somos hijos pertenecientes a la promesa, así como Isaac lo fue." 

La misma traducción de los TJ nos remite a textos donde se confirma que Abrahán e Isaac también fueron pertenecientes a la misma promesa divina que se le da a su Descendencia (los cristianos). 

Ahora bien, si nos vamos a la referencia o letra volada al final de este texto ¡Nos conduce a Romanos 9,8! 

"Es decir, los hijos de la carne no son realmente los hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son contados como descendencia" 

Para los TJ, los hijos de Dios sólo son los 144,000. Aquí el dilema para los testigos de Jehová que no forman parte de esos 144,000, es que si ellos no son hijos de Dios, por no ser de los ungidos, entonces no heredarán nada, ni siquiera su fantasiosa tierra paradisíaca, pues automáticamente vendrían a ser los hijos de la carne. 

Como pudimos ver, su propia "traducción" de la Biblia y su escasa comprensión de las Escrituras, evaporan rápidamente las erróneas creencias de los mal llamados testigos de Jehová.


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La Epístola de Bernabé, un antiguo manuscrito del tiempo de los Apóstoles


LA EPÍSTOLA DE BERNABÉ, UN ANTIGUO DOCUMENTO DEL SIGLO PRIMERO, QUE DEMUESTRA LAS DOCTRINAS CATÓLICAS DESDE TIEMPOS DE LOS APÓSTOLES.
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Entre los escritos cristianos más antiguos, contamos con la llamada “Epístola de Bernabé”. Clemente de Alejandría, a principios del siglo III, dio el nombre de Epístola de Bernabé a un breve escrito en lengua griega. Los estudios modernos han dejado en claro que este escrito no fue compuesto por San Bernabé, compañero del Apóstol San Pablo en sus viajes apostólicos, sino que es obra de un autor desconocido, que, a su vez, se valió probablemente de documentos preexistentes de diversas épocas. Su composición se sitúa entre la primera y la segunda destrucción del Templo de Jerusalén (por tanto, entre los años 70 y 130 d.C.).

La antigüedad cristiana profesó alta estima a este escrito, como lo demuestra el hecho de haber sido descubierto en uno de los más antiguos códices, junto con los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. Este documento, de carácter muy primitivo, llegó a ser considerado en ciertos sectores de la cristiandad como parte de las Sagradas Escrituras.

Forma parte del legado de los Padres Apostólicos, es decir, de los sucesores de los Apóstoles. Un documento que habla a favor de la Iglesia Católica y su doctrina, la misma de ayer, hoy y siempre.

Sólo mencionaremos a continuación unos puntos de este escrito cristiano católico del siglo primero, recomendamos al lector la lectura del documento completo. Entre otros, la Epístola de Bernabé afirma que:

— Por el Bautismo se perdonan los pecados. (Doctrina negada por los protestantes).

— Habla de la Confesión de pecados (También negado por los protestantes).

— Insiste en la observancia del Domingo en vez del sábado (Negado por algunos protestantes, como los Adventistas del séptimo día, y otras denominaciones, que además aseguran falsamente que el Domingo fue observado hasta el tiempo de Constantino).

— Condena el aborto, tanto en el vientre materno como al nacer el niño.

— Habla admirablemente del Bautismo y la Santa Cruz (como lo entendemos los católicos).

Así vemos que la fe católica es la misma ¡desde el primer siglo! Como comprueba éste escrito cristiano de los más antiguos.


EPÍSTOLA DE BERNABÉ

Saludo

I 1. Salud en la paz, hijos e hijas, en el nombre del Señor que nos ha amado.

Motivo y objeto de la carta

2. Como sean tan grandes y ricas las justificaciones de Dios para con vosotros, yo me regocijo, sobre toda otra cosa y por todo extremo, en vuestros bienaventurados y gloriosos espíritus, pues de Él habéis recibido la semilla plantada en vuestras almas, el don de la gracia espiritual.

3. Por lo cual, aun me congratulo más a mi mismo con la esperanza de salvarme, pues verdaderamente contemplo entre vosotros cómo el Señor, que es rico en caridad, ha derramado su Espíritu sobre vosotros. Hasta tal punto me conmovió, estando entre vosotros, vuestra vista tan anhelada.

4. Como quiera, pues, que estoy convencido y siento íntimamente que, habiéndoos muchas veces dirigido mi palabra, sé que anduvo conmigo el Señor en el camino de la justicia, y me veo también yo de todo punto forzado a amaros más que a mi propia vida, pues gran. de es la fe y la caridad que habita en vosotros por la esperanza de su vida; 5. considerando, digo, que de tomarme yo algún cuidado sobre vosotros para comunicaros alguna parte de lo mismo que yo he recibido, no ha de faltarme la recompensa por el servicio prestado a espiritus como los vuestros, me he apresurado a escribiros brevemente, a fin de que, juntamente con vuestra fe, tengáis perfecto conocimiento.

Síntesis de la vida cristiana

6. Ahora bien, tres son los decretos del Señor: la esperanza de la vida, que es principio y fin de nuestra fe, y la justicia, que es principio y fin del juicio; el amor de la alegría y regocijo, que son el testimonio de las obras de la justicia. 7. En efecto, el Dueño, por medio de sus profetas, nos dió a conocer lo pasado y lo presente y nos anticipó las primicias del goce de lo por venir. Y pues vemos que una tras otra se cumplen las cosas como Él las dijo, deber nuestro es adelantar, con más generoso y levantado espíritu, en su temor. 8. Por lo que a mí toca, no como un maestro, sino como Uno de entre vosotros, quiero poner a vuestra consideración unos pocos puntos, por los que os alegraréis en la presente situación.

Tiempos difíciles. Contra los sacrificios judíos

II 1. Como quiera, pues, que los días son malos y el poder está en manos del Activo mismo, deber nuestro es, atendiendo a nosotros mismos, inquirir las justificaciones del Señor.

2. Ahora bien, auxiliares de nuestra fe son el temor y la paciencia, y aliados nuestros la largueza de alma y la continencia.

3. Como estas virtudes estén firmes en todo lo atañedero al Señor santamente, regocíjanse con ellas la sabiduría, la inteligencia, la ciencia y el conocimiento.

4. En efecto, el Señor, por medio de todos sus profetas, nos ha manifestado que no tiene necesidad ni de sacrificios ni de holocaustos ni de ofrendas, diciendo en una ocasión:

5. ¿Qué se me da a mi de la muchedumbre de vuestros sacrificios?—dice el Señor—. Harto estoy de vuestros holocaustos y no quiero el sebo de vuestros corderos ni la sangre de los toros y machos cabríos, ni aun cuando vengáis a ser vistos de mí. Porque ¿quién requirió todo eso de vuestras manos? No quiero que volváis a pisar mi atrio. Si me trajereis la flor de la harina, es cosa vana; vuestro incienso es para mí abominación; vuestros novilunios y vuestros sábados no los soporto.

La ofrenda cristiana no hecha por mano de hombre

6. Ahora bien, todo eso lo invalidó el Señor, a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo, que no está sometida al yugo de la necesidad, tenga una ofrenda no hecha por mano de hombre. 7. Y así dice de nuevo a ellos: ¿Acaso fui yo quien mandé a vuestros padres, cuando salían de la tierra de Egipto, que me ofrecieran holocaustos y sacrificios? 8. ¿0 no fué más bien esto lo que les mandé, a saber: que ninguno de vosotros guarde en su corazón rencor contra su hermano y que no amarais el falso juramento?

9. Debemos, por tanto, comprender, no cayendo en la insensatez, la sentencia de la bondad de nuestro Padre, porque con nosotros habla, no queriendo que nosotros, andando extraviados al modo de aquéllos, busquemos todavía cómo acercarnos a Él. 10. Ahora bien, a nos otros nos dice de esta manera: Sacrificio para Dios es un corazón contrito; olor de suavidad al Señor, un corazón que glorifica al que le ha plasmado.

Debemos, por ende, hermanos, andar con toda diligencia en lo que atañe a nuestra salvación, no sea que el maligno, logrando infiltrársenos por el error, nos arroje, como la piedra de una honda, lejos de nuestra vida.

El ayuno acepto a Dios

III 1. Díceles, pues, otra vez acerca de estas cosas:

¿Para qué me ayunáis, de modo que hoy sólo se oyen los gritos de vuestra voz? No es éste el ayuno que yo me escogí—dice el Señor—no al hombre que humillo su alma. 2. Ni aun cuando dobléis como un aro vuestro cuello y vistáis de saco y os acostéis sobre ceniza, ni aun así lo llaméis ayuno aceptable.

3. A nosotros, empero, nos dice: He aquí el ayuno que me elegí—dice el Señor—: No al hombre que humilla su alma, sino: Desata toda atadura de iniquidad, rompe las cuerdas de los contratos violentos, despacha a los oprimidos en libertad y rasga toda escritura inicua. Rompe tu pan con los hambrientos y, si vieres a un desnudo, vístelo; recoge en tu casa a los sin techo; si vieres a un humilde, no le desprecies, ni te apartes de los de tu propia sangre. 4. Entonces tu luz romperá matinal, y tus vestidos resplandecerán rápidamente, y la justicia caminará delante de ti, y la gloria de Dios te cubrirá. 5. Entonces gritarás y Dios te escuchará; cuando aun estés hablando, dirá: Heme aquí presente, a condición que quites de ti la atadura y la mano levantada y la palabra de murmuración y des de corazón tu pan al hambriento y hayas lástima del alma humillada.

6. En conclusión, hermanos, mirando anticipadamente el Señor longánirne que el pueblo que preparó en su Amado había de creer con sencillez, anticipadamente nos lo manifestó todo, a fin de que no vayamos como prosélitos a estrellarnos en la ley de aquéllos.

Huyamos de toda maldad, porque se acerca el fin de los tiempos

IV 1. Así, pues, es preciso que, escudriñando muy despacio lo presente, inquiramos las cosas que pueden salvarnos. Huyamos, por ende, de modo absoluto de todas las obras dc la iniquidad, a fin de que jamás las obras de la iniquidad se apoderen de nosotros y aborrezcamos el extravío del tiempo presente, a fin de ser amados en el por venir. 2. No demos suelta a nuestra propia alma, de suerte que tenga poder para correr juntamente con los pecadores y los malvados, no sea que nos asemejemos a ellos. 3. El escándalo consumado está cerca, aquel del que está escrito, corno dice Henoch; pues el Dueño abrevió los tiempos y los días, a fin de que se apresure su Amado y venga a su heredad. 4. Además, el profeta dice así: Diez reinos reinarán sobre la tierra y tras ellos se levantará un rey pequeño que humillará de un golpe a tres reyes. 5. Igualmente, Daniel dice sobre lo mismo: Y vi la cuarta bestia, mala y fuerte, y más fiera que todas las otras bestias de la tierra, y cómo de ella brotaban diez cuernos y de ellos un cuerno pequeño, como un retoño, y cómo éste humilló de un golpe a tres de los cuernos mayores. 6. Ahora bien, obligación nuestra es comprender.

La alianza es nuestra

Además, os ruego una cosa, como uno de vosotros que soy y que particularmente os amo a todos más que a mi propia alma, y es que atendáis ahora a vosotros mismos y no os asemejéis a ciertas gentes, amontonando pecados a pecados, gentes que andan diciendo que la Alianza es de aquéllos y nuestra. Nuestra, ciertamente; pero aquéllos la perdieron en absoluto del modo que diré, después de haberla ya recibido Moisés. 7. Dice, en efecto, la Escritura: Y estaba Moisés en el monte, ayunando por espacio de cuarenta dias y de cuarenta noches, y recibió la Alianza de parte del Señor, las tablas de piedra, escritas por el dedo de la mano del Señor. 8. Mas, corno ellos se volvieron a los ídolos, la destruyeron. Dice, en efecto, el Señor de esta manera: Moisés, Moisés, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, los que sacaste de la tierra de Egipto. Y Moisés lo entendió y arrojó de sus manos las dos tablas e hízose pedazos la Alianza de ellos, a fin de que la de su Amado, Jesús, quedara sellada en nuestro corazón en la esperanza de su fe.

No basta poseer la Alianza: La reprobación de Israel, aviso para el pueblo cristiano

9. Muchas cosas quería escribiros, no como maestro, sino comoo dice con quien gusta no faltar en lo que tenemos; de ahí que me apresuré a escribiros, aun siendo escoria vuestra. Por lo tanto, atendamos a los últimos días, pues de nada nos servirá todo el tiempo de nuestra fe, si ahora, en el tiempo inicuo y en los escándalos que están por venir, no resistimos como conviene a hijos de Dios, a fin de que el Negro no se nos infiltre.

10. Huyamos de toda vanidad; odiemos absolutamente las obras del mal camino. No viváis solitarios, replegados en vosotros mismos, como si ya estuvierais justificados, sino, reuniéndoos en un mismo lugar, inquirid juntos lo que a todos en común conviene.

11. Porque dice la Escritura: ¡Ay de los prudentes para si mismos y de los sabios ante sí mismos. Hagámonos espirituales, hagámonos templo perfecto para Dios. En cuanto esté en nuestra mano, meditemos el temor de Dios y luchemos por guardar sus mandamientos, a fin de regocijarnos en sus justificaciones.

12. El Señor juzgará al mundo sin acepción de personas: Cada uno recibirá conforme obró. Si el hombre fué bueno, su justicia marchará delante de él; si fuere malvado, la paga de su maldad irá también delante de él. 13. Recordémoslo, no sea que, echándonos a descansar como llamados, nos durmamos en nuestros pecados, y el príncipe malo, tomando poder sobre nosotros, nos empuje lejos del reino del Señor.

14. Además, hermanos mios, considerad este punto: cuando estáis viendo que, después de tantos signos y prodigios sucedidos en medio de Israel y que, sin embargo, han sido de este modo abandonados, andemos alerta, no sea que, como está escrito, nos encontremos muchos llamados y pocos escogidos.

La Gracia de la Redención

V 1. Porque el Señor soportó entregar su carne a la destrucción, a fin de que fuéramos nosotros purificados por la remisión de nuestros pecados, lo que se nos concede por la aspersión de su sangre. 2. Acerca de esto, efectivamente, está escrito, parte que se refiere a Israel, parte a nosotros, y dice así: Fué herido por nuestras iniquidades y debilitado por nuestros pecados: Con su llaga fuimos nosotros sanados. Fué conducido como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila.

3. Por tanto, tenemos deber de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dió a conocer lo pasado, nos instruyó acerca de lo presente y no estamos sin inteligencia para lo por venir. 4. Y así dice la Escritura: No se tienden injustamente las redes a los volátiles. Lo cual quiere decir que con razón se perderá el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a si mismo por el caniino de las tinieblas.

Por qué sufre el Señor en su carne

5. Consideremos, otrosí, este punto, hermanos míos: Si es cierto que el Señor se dignó padecer por nuestra alma, siendo como es Señor de todo el universo, a quien dijo Dios desde la constitución del mundo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra, ¿cómo, digo, se dignó padecer bajo la mano de los hombres? Aprendedlo. 6. Los profetas, teniendo como tenían de Él la gracia, con miras a Él profetizaron. Ahora bien, Él, para destruir la muerte y mostrar la resurrección, toda vez que tenía que manifestarse en carne, 7. sufrió primero para cumplir la promesa a los padres, y luego, a par que se preparaba Él mismo para si un pueblo nuevo, para demostrar, estando sobre la tierra, que después de hacer Él mismo la resurrección, juzgará. 8. Por fin, predicó, enseñando a Israel y haciendo tan grandes prodigios y señales, con lo que le mostró su excesivo amor. 9. Y cuando se escogió a sus propios Apóstoles, los que habian de predicar su Evangelio, hombres ellos injustos respecto a la ley sobre todo pecado—a fin de mostrar que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores—, entonces fué cuando puso de manifiesto que era Hijo de Dios. 10. Porque de no haber venido en carne, tampoco hubieran los hombres podido salvarse mirándole a Él. como quiera que mirando al sol, que al cabo está destinado a no ser, como obra que es de sus manos, no son capaces de fijar los ojos en sus rayos. 11. En conclusión, el Hijo de Dios vino en carne a fin de que llegara a su colmo la consumación de los pecados de quienes persiguieron de muerte a sus profetas. 12. Luego para ese fin sufrió. Dice Dios, en efecto, que la haga de su carne procede de ellos: Cuando hirieren a su propio pastor, entonces perecerán las ovejas del rebaño.

13. Ahora bien, Él mismo fué quien quiso así padecer, pues era preciso que sufriera sobre el madero. Dice, en efecto, el que profetiza acerca de Él: Perdona a mi alma de la espada. Y: Traspasa con un clavo mis carnes, porque las juntas de malvados se levantaron contra mi.

14. Y otra vez dice: He aquí que puse mi espalda para los azotes y mis mejillas para las bofetadas; pero mi rostro lo puse como una dura roca.

Preludios de la Pasión del Señor

VI 1. Ahora bien, ¿qué dice cuando hubo cumplido el mandamiento? ¿Quién es el que me juzga? Póngase frente a mí. ¿Quién es el que se justifica en mi presencia? Acérquese al siervo del Señor.

2. ¡Ay de vosotros, porque todos habéis de envejecer como un vestido y la polilla os consumirá. Y otra vez dice el profeta, una vez que fué puesto Jesús como roca fuerte para despedazamiento: Mira que voy a echar en los cimientos de Sión una piedra de mucho valor, escogida, angular, preciosa. 3. ¿Qué dice después? Y el que esperare en ella, vivirá para siempre. Luego ¿nuestra esperanza estriba sobre una piedra? De ninguna manera. Lo que significa es que el Señor puso su carne en fortaleza. Pues dice: Y púsome como una roca dura.

4. Pero dice de nuevo el profeta: La piedra que desecharon los constructores vino a ser cabeza de ángulo. Y otra vez dice: Este es el día grande y maravilloso que hizo el Señor.

5. Os escribo con demasiada sencillez, a fin de que entendáis, yo, que soy sólo barredura de vuestra caridad. 6. ¿Qué sigue, pues, diciendo el profeta? Me rodeó la junta de los malvados; cercáronme como abejas al panal. Y: Sobre mi vestidura echaron suerte.

7. Como quiera, pues, que había el Señor de manifestarse y sufrir en la carne, fué de antemano mostrada su pasión. Dice, en efecto, cl profeta contra Israel: ¡Ay dcl alma de ellos, pues han tramado designio malo contra si mismos! Atemos al justo, porque nos es molesto.

Nuestra renovación íntima, fruto de la Pasión del Señor

8. ¿Qué les dice el otro profeta, Moisés?

He aquí lo que dice el Señor Dios: Entrad en la tierra buena, que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, y poseedla en herencia, tierra que mana leche y miel.

9. ¿Qué dice el conocimiento? Aprendedlo: "Esperad —dice—en Jesús, que ha de manifestárseos en carne. El hombre, en efecto, no es sino un pedazo de tierra que sufre, pues de la haz de la tierra fué plasmado Adán. 10. Ahora bien, ¿qué quiere decir lo de tierra que mana leche y miel? Bendecido sea el Señor nuestro, hermanos, por haber puesto en nosotros sabiduría e inteligencia de sus secretos. El profeta, en efecto, nos pone una parábola del Señor. ¿Quién lo entenderá, sino el sabio e inteligente y que ama a su Señor? 11. Ahora bien, ello significa que, habiéndonos renovado por el perdón de nuestros pecados, hizo de nosotros una forma nueva, hasta el punto de tener un alma de niños, como que de veras nos ha plasmado Él de nuevo.

12. Y, en efecto, la Escritura dice de nosotros lo mismo que Dios dijo’a su Hijo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra, y tenga imperio sobre las bestias de la tierra y sobre las aves del cielo y sobre los peces del mar. Y dijo después de contemplada la hermosa figura nuestra: Creced y multiplicaos y henchid la tierra. Todo eso a su Hijo.

13. Mas también te demostraré cómo nos lo dice a nosotros. La segunda creación la cumplió en los últimos tiempos, pues dice el Señor: He aquí que hago lo último como lo primero. Luego en relación con esto predicó el profeta: Entrad en la tierra que mana leche y miel y enseñorearos de ella.

14. Siguese, por tanto, que nosotros somos los plasmados de nuevo, al modo como, a su vez, lo dice en otro profeta: Mira—dice el Señor—que voy a quitar de éstos, es decir, de aquellos que antevió el Espíritu del Señor, los corazones de piedra y les meteré dentro corazones de carne. Y es que Él había de manifestarse en carne y habitar en nosotros.

15. Y, en efecto, hermanos míos, templo santo es para el Señor la morada de nuestro corazón. 16. Porque dice otra vez el Señor: ¿Y en qué seré visto por el Señor mi Dios y seré glorificado? Dice: Te confesaré en la reunión de mis hermanos y te cantaré himnos en medio de la congregacion de los santos. Luego nosotros somos los que introdujo en la tierra buena.

17. Pues ¿qué quiere decir la leche y la miel? Es que el niño se cría primero con miel y luego con leche; consiguientemente, de esta manera también nosotros, criados con la fe de la promesa y con la palabra divina, viviremos señoreando la tierra. 18. Ya lo dijo más arriba: Y crezcan y multipliquense y manden sobre los peces. Ahora bien, ¿quién es ahora capaz de mandar sobre la tierra o sobre los peces o sobre las aves del cielo? Porque debemos darnos cuenta que mandar es asunto de potestad. que implica dominar con imperio. 19. Ahora bien, si es cierto que ahora no se cumple eso, luego a nosotros se nos ha dicho cuándo se cumplirá: cuando también nosotros alcancemos punto tal de perfección que vengamos a ser herederos de la Alianza del Señor.

El Macho cabrío emisario, símbolo de la Pasión del Señor

VII 1. Asi, pues, considerad, hijos de la alegría, cómo el Señor bueno nos lo ha manifestado todo de antemano, para que sepamos a quién debernos alabar con acciones de gracia por todo. 2. Ahora bien, si el Hijo de Dios, Señor que es y que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, padeció para que su herida nos vivificara a nosotros, creamos que el Hijo de Dios no podía sufrir sino por causa nuestra. 3. Es más, clavado ya en la cruz, fué abrevado con vinagre y hiel. Escuchad cómo de antemano mostraron este pormenor los sacerdotes del templo. Como está escrito el precepto: El que no ayunare el ayuno, sea exterminado con muerte; la razón de mandarlo el Señor fué porque Él había de ofrecer en sacrificio por nuestros pecados el vaso del Espíritu y cumplir a la par la figura de Isaac ofrecido sobre el altar. 4. Ahora bien, ¿qué dice en el profeta? Y coman del macho cabrío ofrecido durante el ayuno por todos los pecados.

Atended cuidadosamente: Y coman los sacerdotes solos y todos el intestino sin lavar con vinagre. 5. ¿Con qué fin? "Pues vosotros sois los que me habéis de abrevar un día con hiel mezclado de vinagre, a mi, que he de ofrecer mi carne por los pecados de mi pueblo nuevo; comed vosotros solos, mientras el pueblo ayuna y se golpea el pecho en saco y ceniza." Para demostrar que Él había de sufrir mucho de parte de ellos.

6. Atended a lo que mandó: Tomad dos machos cabrios, hermosos e iguales, y ofrecedlos en sacrificio, y tome al uno el sacerdote en holocausto. 7. ¿Y qué harán del otro? Maldito—dice la Escritura—es el otro. Atended cómo se manifiesta aquí la figura de Jesús: 8. Y escupidle todos y pinchadle y poned en torno a su cabeza la lana purpúrea y de este modo sea arrojado al desierto. Y cumplido esto, el que lleva el macho cabrío lo conduce al desierto, le quita la lana y la coloca sobre un arbusto llamado zarza, cuyos frutos solemos comer cuando los hallamos en el campo. De ahí resulta que sólo los frutos de la zarza son dulces.

9. Ahora bien, ¿qué quiere decir todo esto? Atended: El uno puesto sobre el altar y el otro maldecido. Y justamente el maldecido es el coronado; es que entonces, en aquel día, le verán llevando el manto de púrpura sobre su carne y dirán: "¿No es éste a quien nosotros un día crucificamos, después que le hubimos menospreciado, atravesado y escupido? Verdaderamente, éste era el que entonces decía ser el Hijo de Dios. 10. Porque ¿cómo semejante a aquél? Para esto dijo ser los machos cabrios semejantes, hermosos, iguales, para que, cuando le vean venir entonces, se espanten de la semejanza del macho cabrio. En conclusión, ahí tienes al macho cabrio, figura de Jesús, que tenía que sufrir.

11. ¿Y por qué motivo pone la lana en medio de las espinas? He ahí otra figura de Jesús puesta para la Iglesia; porque el que quiere coger la lana purpúrea, no tiene otro remedio que sufrir mucho por lo terrible que son las espinas, y tras la tribulación apoderarse de ella. "Así—dice el Señor—, los que quisieren verme y alcanzar mi reino, han de pasar por tribulaciones y sufrimientos antes de apoderarse de mí."

La novilla roja y su simbolismo

VIII 1. ¿Y qué figura pensáis representa el que se mande a Israel ofrecer a los hombres que tienen peeados consumados una novilla y, después de sacrificada, quemarla completamente y tomar entonces los siervos la ceniza y depositarla en unos vasos, y poner sobre un madero la lana purpúrea y el hisopo (ahí tienes otra vez la figura de la cruz y la lana purpúrea), y de esta manera rocían los siervos uno por uno a todo el pueblo, a fin de purificarse de sus pecados? 2. Considerad cómo en sencillez nos lo dice a nosotros: El novillo es Jesús; los hombres pecadores que lo ofrecen son los que le condujeron a la muerte; después ya no son hombres, ya no es la gloria de los pecadores. 3. Los siervos que rocían son los que nos trajeron la buena noticia del perdón de nuestros pecados y la purificación del corazón; aquéllos, digo, a quienes dió el Señor el poder del Evangelio, los cuales eran doce para testimonio de las tribus (pues doce son las tribus de Israel), para pregonarlo. 4. Mas ¿por qué motivo son tres los siervos que rocían? Para atestiguar que Abraham, Isaac y Jacob son grandes delante de Dios. 5. ¿Y qué significa que la lana se ponga sobre el madero? Que el reino de Jesús está sobre el madero y que los que esperen en Él vivirán para siempre. 6. Mas ¿por qué se ponen juntos la lana y el hisopo? Porque en su reino habrá días malos y sucios, en que nosotros nos salvaremos, pues el que padece en su carne se cura por el jugo del hisopo. 7. Y por eso, las cosas así practicadas resultan claras para nosotros; para aquellos, en cambio, siguen oscuras por no haber oído la voz del Señor.

La verdadera circuncisión: la de los oídos y la del corazón

IX 1. En efecto, dice otra vez sobre los oídos, cómo circuncidó nuestro corazón. Dice el Señor en el profeta: En oído de oreja me obedecieron. Y otra vez dice: Con oído oirán los que están lejos, y conocerán lo que yo hice. Y: Circuncidad—dice el Señor—vuestros corazones. 2. Y otra vez dice: Escucha, Israel, porque esto dice el Señor Dios tuyo. Y de nuevo el Espíritu del Señor profetiza: ¿Quién es el que quiere vivir para siempre? Con oído oiga la voz de mi siervo. 3. Y otra vez dice: Escucha, cielo, y tú, tierra, presta oídos, porque el Señor ha hablado esto para testimonio. Y dice de nuevo: Oíd la voz del Señor, príncipes de este pueblo. Y dice otra vez: Escuchad, liijos, la voz que grita en el desierto.

4. En conclusión, circuncidó nuestros oídos, a fin de que, oída la palabra, creamos nosotros. Por lo demás, la misma circuncisión, en que ponen su confianza, está anulada; porque el Señor habló de que se practicara una circuncisión, pero no de la carne. Mas ellos transgredieron su mandamiento, pues un ángel malo los engañó. 5. Díceles a ellos: Esto dice el Señor Dios nuestro (aquí hallo yo el mandamiento): No sembréis sobre las espinas; circuncidaos para vuestro Señor. ¿Y qué quiere decir: Circuncidad la dureza de vuestro corazón y no endurezcáis vuestro cuello? Toma ahora, otrosí: He aquí—dice el Señor—que todas las naciones son incircuncisas de prepucio; mas este pueblo es incircunciso de corazón.

6. Pero diréis: Es que el pueblo se circuncida para sello. Mas también—te contestaré—se circuncidan los sirios y los árabes y todos los sacerdotes de los ídolos; finalmente, también los egipcios usan la circuncision.

7. Así, pues, hijos del amor, aprended Copiosamente acerca de todo esto: Abraham, que fué el primero en practicar la circuncisión, circuncidó a los de su casa mirando anticipadamente en espíritu hacia Jesús, tomando los símbolos de tres letras. 8. Dice, en efecto, la Escritura: Y circuncidó Abraham de su casa a trescientos dieciocho hombres. Ahora bien, ¿cuál es el conocimiento que le fué dado? Atended que pone primero los dieciocho y, hecha una pausa, los trescientos. El dieciocho se compone de la I, que vale diez, y la H, que representa ocho. Ahí tienes el nombre de IHSOUS. Mas como la cruz había de tener la gracia en la figura de la T, dice también los trescientos. Consiguientemente, en las dos primeras letras significa a Jesús, y en otra, la cruz. 9. Sábelo Aquel que pone en nosotros la dádiva ingénita de su enseñanza: Nadie aprendió de mí más genuina palabra; pero yo sé que vosotros sois dignos de ello.

Los animales impuros y su simbolismo

X 1. Y lo que Moisés dijo: No comeréis cerdo ni águila, ni gavilán ni cuervo, ni pez alguno que no tenga escamas, no es sino que tomó tres símbolos en inteligencia. 2. Por lo demás, díceles en el Deuteronomio: Y estableceré con este pueblo mío justificaciones. Luego no está el mandamiento del Señor en no comer, sino que Moisés habló en espíritu.

3. Ahora bien, el cerdo lo dijo por lo siguiente: "No te juntarás—dice—-con hombres tales que son semejantes a los cerdos; es decir, que cuando lo pasan prósperamente, se olvidan del Señor, y cuando se ven necesitados, reconocen al Señor, al modo que el cerdo, cuando come, no sabe de su señor; mas cuando tiene hambre, gruñe y, una vez que toma su comida, vuelve a callar.

4. Tampoco comerás el águila, ni el gavilán, ni el milano, ni el cuervo. No te juntarás—dice—ni te asemejarás a hombres tales, que no saben produrarse el alimento por medio del trabajo y del sudor, sino que arrebatan en su iniquidad lo ajeno, y acechan como si anduvieran en sencillez, y miran por todas partes a quién despojar por medio de su avaricia, al modo que estas aves son las únicas que no se procuran a si mismas su alimento, sino que, posadas ociosamente, buscan la manera de devorar las carnes ajenas, siendo perniciosas por su maldad.

5. Y no comerás—dice—la morena ni el pólipo ni la sepia. No te asemejarás—díce, juntándote con ellos, a hombres tales, que son impíos hasta el cabo y están ya condenados a muerte, al modo que estos peces, que son los únicos maldecidos, se revuelcan en el fondo del mar y no nadan como los otros, sino que habitan en la tierra del fondo.

6. Mas tampoco comerás liebre. ¿Por qué? No serás corruptor ni te asemejarás a los tales. Porque la liebre multiplica cada año su ano, pues cuantos años vive, tantos agujeros tiene.

7. Mas tampoco comerás la hiena. No serás—dice— adúltero ni corruptor, ni te asemejarás a los tales: ¿Por qué? Porque este animal cambia cada año de sexo y una vez se convierte en macho y otra en hembra.

8. Mas también tuvo razón de abominar de la ardilla. No serás—dice—tal cuales oímos que son los que cometen, por la impureza, iniquidad en su boca, ni te unirás con las mujeres impuras que cometen la iniquidad en su boca. Porque este animal concibe por la boca.

9. En conclusión, tomando Moisés tres símbolos so bre los ahimentos, así habló en espiritu mas ellos lo entendieron, conforme al deseo de la carne, como si se tratara de la comida. 10. De esos tres mismos símbolos toma también David conocimiento, y dice igualmente: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de impíos, al modo como peces nadan entre tinieblas en las profundidades del mar; y en el camino de los pecadores no se detuvo, al modo de algunos que aparentan temer al Señor y pecan como el cerdo, y sobre silla de Pestilencia no sesentó, al modo de las aves apostatadas para la rapiña. Ahí tenéis perfectamente lo que atañe a la comida.

11. Dice otra vez Moisés: Comerás todo animal de pezuña partida y que rurnia. ¿Qué quiere decir? El que toma el alimento, conoce al que le alimenta y, refocilando en él, parece alegrarse. Bellamente lo dijo con miras al mandamiento. ¿Qué es, pues, lo que dice? Juntaos con los que temen al Señor, con los que meditan en su corazón el precepto de la palabra que recibieron, con los que hablan y observan las justificaciones del Señor, con los que saben que la meditación es obra de alegría y rumian la palabra del Señor.

¿Y qué significa la pezuña partida? Que el justo camina en este mundo y juntamente espera el siglo santo. Mirad cuán hermosamente legisló Moisés. 12. Mas ¿de dónde pudiera venirles a aquéllos entender y comprender estas cosas? Mas nosotros, entendiendo, como es justo, los mandamientos, hablamos tal como quiso el Señor; pues para que esto entendamos, circuncidó nuestros oídos y corazones.

Los simbolos del bautizmo y la cruz

XI 1. Mas inquiramos si tuvo el Señor interés en manifestarnos anticipadamente algo acerca del agua y de la cruz. Ahora bien, acerca del agua se dice contra Israel cómo no habían de aceptar el bautismo, que trae la remisión de los pecados, sino que se construirían otros lavatorios para sí mismos. 2. Dice, en efecto, el profeta: Pásmate, oh cielo, y ericese aún más sobre esto la tierra: Dos males ha hecho mi pueblo: A mi me abandonaron, fuente de vida, y para sí se cavaron pozo de muerte. 3. ¿Acaso es una roca desierta mi monte santo de Sinaí? Porque seréis como los polluelos de un ave, que se echan a volar cuando se les quita el nido.

4. Y otra vez dice el profeta: Yo mandaré delante dc ti, y allanaré las montañas, y haré pedazos las puertas de bronce y añicos los cerrojos de hierro, y te daré tesoros sombríos, escondidos, invisibles, para que sepas que yo soy el Señor. Y: Habitará en la cueva elevada de la peña fuerte. 5. Y: El agua suya, fiel; veréis al rey con gloria y vuestra alma meditará el temor del Señor. 6. Y de nuevo dice en otro profeta: El que esto hiciere, será como árbol plantado a par de la corriente de las aguas, que dará su fruto a debido tiempo, y su hoja no caerá, y todo cuanto hiciere prosperará. 7. No así los impíos, no así, sino como el tamo, que esparce el viento de sobre la haz de la tierra. Por lo cual, no se levantarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en el consejo de los justos; porque el Señor conoce el camino de los justos y perecerá el camino de los impíos.

8. Daos cuenta cómo definió en uno el agua y la cruz. Pues lo que dice es esto: Bienaventurados quienes, habiendo puesto su confianza en la cruz, bajaron al agua; porque su recompensa dice que será en el tiempo debido. Entonces—dice—daré la paga. Lo que luego añade sobre que las hojas no caerán significa que toda palabra que saliere de vuestra boca en fe y caridad, será para conversión y esperanza de muchos.

9. Además, otro profeta dice: Y era la tierra de Israel celebrada sobre toda otra tierra. Lo que quiere decir: El Señor glorifica el vaso de su Espíritu. 10. ¿Qué dice seguidamente? Y el río fluía por la derecha y brotaban de él hermosos árboles; y quien comiere de ellos vivirá para siempre. 11. Esto quiere decir que nosotros bajamos al agua rebosando pecados y suciedad, y subimos llevando fruto en nuestro corazón, es decir, con el temor y la esperanza de Jesús en nuestro espíritu. Y el que comiere de ellos, vivirá para siempre, quiere decir: quien escuchare, cuando se le hablan estas cosas, y las creyere, vivirá eternamente.

Los símbolos o figuras de la cruz

XII 1. De nuevo igualmente define acerca de la cruz en otro profeta, que dice: ¿Y cuándo se cumplirán estas cosas? Dice el Señor: Cuando el madero se incline y se levante y cuando del madero destilare sangre. Ahí tienes otra vez cómo se habla de la cruz y del que había de ser crucificado.

2. Otra vez habla también en Moisés, en ocasión en que Israel era combatido por los extranjeros; y para recordarles que eran derrotados porque a causa de sus pecados habían sido entregados a la muerte, el Espíritu inspira en el corazón de Moisés que fabricara una figura de la cruz y del que había de sufrir en ella; pues si no confiaren—dice—en Él, serán derrotados para siempre. Coloca, pues, Moisés arma sobre arma en medio del campamento y, poniéndose más alto que todos los demás, extendía sus brazos. Y de esta manera vencía de nuevo Israel. Luego, cuando los bajaba, otra vez eran pasados a cuchillo. 3. ¿Para qué fin? Para que conocieran que no podían salvarse, si no confiaban en Él. 4. Y otra vez dice en otro profeta: Todo el día extendí mis manos a un pueblo incrédulo y que contradice mi camino justo.

5. Y otra vez, en ocasión que Israel también caía, fabrica Moisés una figura de Jesús, figura de cómo Él tenía que padecer, y Él, otrosí, vivificar, cuando ellos creían que había perecido en el signo. En efecto, el Señor hizo que les mordieran toda clase de serpientes, y morían de sus mordeduras; serpientes, justamente, pues la transgresión en Eva se debió a la serpiente, para convencerlos de que por su transgresión serían entregados a tribulación de muerte. 6. En resolución, Moisés, que había establecido por mandamiento: No tendréis imagen esculpida ni fundida para Dios vuestro, la fabrica él mismo para mostrar una figura de Jesús. Así, pues, manda hacer Moisés una serpiente de bronce y la levanta gloriosamente y, a voz de pregón, convoca al pueblo.

7. Reunidos que estuvieron, suplicaban a Moisés que ofreciera oraciones por la curación de ellos. Y Moisés les respondió: Cuando alguno de vosotros—dice-—fuere mordido, venga a la serpiente colocada sobre el madero y confíe con viva fe que ella, aun siendo muerta, puede darle la vida y al punto quedará sano." Ahí tienes otra vez, en estos nuevos símbolos, la gloria de Jesús, pues todo está en Él y todo es para Él.

Josué, David e Isaías, testigos de Jesús

8. ¿Qué dice, además, Moisés a Josué (o Jesús), hijo de Navé, profeta que era, después de ponerle este nombre, con el solo fin de que el pueblo oyera que el Padre lo pone todo patente acerca de su Hijo Jesús? 9. Dicele, pues, Moisés a Josué, hijo de Navé, después de ponerle este nombre, cuando lo mandó como explorador de la tierra: Toma un libro en tus manos y escribe lo que dice el Señor, a saber: que el Hijo de Dios arrancará de raíz, en los últimos días, a toda la casa de Arnalec.

10. He aquí otra vez a Jesús, no como hijo del hombre, sino como hijo de Dios, si bien manifestado por figura en la carne. Como quiera, pues, que habían de decir que Cristo es hijo de David, el mismo David, temiéndose y comprendiendo el extravío de los pecadores, profetiza y dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. 11. Y a su vez, Isaías dice de esta manera: Dijo el Señor a mi Ungido Señor, a quien yo tomé de la diestra, para que delante de Él obedezcan las naciones, y romperé la fuerza de los reyes. Mira cómo David le llama Señor y no le llama hijo.

El pueblo cristiano, menor y segundogénito, heredero del Testamento

XIII 1. Mas veamos si es este pueblo o es el primero el que hereda, o si el Testamento nos pertenece a nosotros o a ellos. 2. Escuchad, pues, lo que sobre el pueblo cuenta la Escritura: Rogaba Isaac por Rebeca, su mujer, pues era estéril, y concibió. Luego: Salió Rebeca a consultar al Señor, y díjole el Señor: Dos naciones hay en tu vientre y dos pueblos en tu seno, y un pueblo sobre pujará a otro pueblo y el mayor servirá al menor. 3. Debéis pcrcataros de quién es Isaac y quién Rebeca y por quiénes da a entender la Escritura que este pueblo es mayor que aquél.

4. Y más claramente todavía habla Jacob en otra profecía a José, diciéndole: He aquí que no me defraudó el Señor de tu vista; tráeme acá tus hijos para bendecirlos. 5. Y llevó José a Efraín y Manasés, queriendo que fuera bendecido Manasés, pues era el mayor; y, en efecto, José le puso a la derecha de su padre Jacob. Mas Jacob vió en espíritu la figura dcl pueblo por venir. ¿Y qué dice la Escritura? Y mudó Jacob de sitio sus manos y puso su derecha sobre la cabeza de Efraín, el segundo y más joven, y le bendijo, y dijo José a Jacob: Cambia tu diestra sobre la cabeza de Manasés, pues es mi primogénito. Y respondió Jacob a José: Lo sé, hijo, lo sé; mas el mayor servirá al menor. Sin embargo, también estotro será bendecido. 6. Mirad por quién puso que este pueblo es el primero y el heredero de la Alianza. 7. Ahora bien, si, sobre lo dicho, también nos lo recordó por medio de Abraham, no tenemos ya más que pedir en orden al acabamiento y perfección de nuestro conocimiento. ¿Qué le dice, pues, el Señor a Abraham cuando, habiendo sido el único en creer, le fué contado a justicia? Mira que te he puesto a ti, Abraham, por padre de las naciones que han de creer en Dios por prepucio.

La nueva alianza por la redención de Jesús

XIV 1. Muy bien! Mas inquiramos si les dió la Alianza que juró a sus padres daria al pueblo. Diósela, ciertamente; mas ellos, por sus pecados, no se hicieron dignos de recibirla. 2. Dice, efectivamente, el profeta: Y estuvo Moisés ayunando en el monte Sinaí durante cuarenta días y cuarenta noches para recibir la Alianza del Señor. Y recibió Moisés de parte del Señor las dos tablas escritas por el dedo de la mano del Señor en espíritu. Y tomándolas Moisés, estaba para bajárselas al pueblo. 3. Y dijo el Señor a Moisés: Moisés, Moisés, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto. Y entendió Moisés que se habia otra vez fabricado imágenes de fundición y arrojó de sus manos las tablas, y se hicieron pedazos las tablas del Testamento del Señor.

4. Moisés, pues, recibió la Alianza; mas ellos no se hicieron dignos. Ahora bien ¿cómo la recibimos nosotros? Aprendedlo: Moisés la recibió como siervo que era; mas a nosotros nos la dió el Señor en persona para hacernos, habiendo sufrido por nosotros, pueblo de su herencia. 5. Manifestóse, por una parte, para que aquellos llegasen al colmo de sus pecados, y nosotros, por otra, recibiéramos la Alianza por medio del Señor Jesús, que la hereda; de Jesús, digo, que fué aparejado para que, apareciendo Él en persona y redimido que hubiera de las tinieblas nuestros corazones, consumidos que estaban por la muerte y entregados al extravío de la iniquidad, estableciera una Alianza entre nosotros por su palabra.

6. En efecto, escrito está cómo el Padre le pone mandamiento de que, redimido que nos hubiere a nosotros de las tinieblas, se prepare para sí un pueblo santo. 7. Dice, pues, el profeta: Yo, el Señor Dios tuyo, te llamé en justicia y te tomaré de tu mano y te fortaleceré; y te di para Alianza de un linaje y por luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos y sacar de sus cadenas a los trabados y de la casa de la custodia a los que se sientan entre tinieblas. Conozcamos, pues, de dónde fuiiiios rescatados.

8. Otra vez dice el profeta: Mira que te he puesto por luz de las naciones, para que tú seas salvación hasta los confines de la tierra. Así dice el Señor, el Dios que te ha rescatado.

9. Y de nuevo dice el profeta: El Espíritu del Señor sobre mí, / por lo cual me ha ungido, / para llevar a los humildes la buena noticia de la gracia; / me ha enviado a sanar a los triturados fe corazón, / a pregonar a los cautivos la libertad / y a los ciegos la recuperación de la vista, / a proclamar el año del Señor aceptable, / el día fe la recompensa, / a consolar a todos los que están tristes.

La verdadera santificación del sábado

XV 1. Pasando a otro punto, también acerca del sábado, se escribe en el decálogo, es decir, en las diez palabras que habló I)ios en el monte Sinaí a Moises cara a cara: Y santificad el sábado del Señor con manos limpias y corazón puro. 2. Y en otro lugar dice: Si mis hijos guardaren el sábado, entonces pondré sobre ellos mi misericordia. 3. Del sábado habla al principio de la creación: E hizo Dios en seis días las obras de sus manos y acabólas en el día séptimo, y descansó en él y lo santificó.

4. Atended, hijos, qué quiere decir lo de: Acabólos en seis días. Esto significa que en seis mil años consumará todas las cosas el Señor, pues un día es para Él mil años. Lo cual, Él mismo lo atestigua, diciendo: He aquí que el día del Señor será camo mil años. Por lo tanto, hijos, en seis días, es decir, en los seis mil años, se consumarán todas las cosas.

5. Y descansó en el día séptimo. Esto quiere decir: Cuando venga su hijo y destruya el siglo del inicuo y juzgue a los impíos y mudare el sol, la luna y las estrellas, entonces descansará de verdad en el día séptimo.

6. Y por contera dice: Lo santificarás con manos limpias y corazón puro. Ahora, pues, si pensamos que pueda nadie santificar, sin ser puro de corazón, el día que santificó Dios mismo, nos equivocamos de todo en todo. 7. consiguientemente, entonces por nuestro descanso lo santificaremos de verdad, cuando, justificados nosotros mismos y en posesión ya de la promesa, seremos capaces de santificarlo; es decir, cuando ya no exista la iniquidad, sino que nos hayamos vuelto todos nuevos por el Señor, entonces, si, santificados primero nosotros, podremos santificar el día séptimo.

8. Por último, les dice: Vuestros novilunios y vuestros sábados no los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados dle ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el principio de otro mundo. 9. Por eso justamente nosotros celebramos también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos.

El alma del cristiano, verdadero templo de Dios

XVI 1. Quiero también hablaros acerca del templo, cómo extraviados los miserables confiaron en el edificio y no en su Dios que los creo, como si aquél fuera la casa de Dios. 2. Pues, poco más o menos como los gentiles, le consagraron en el templo. Mas ¿cómo habla el Señor destruyéndolo? Aprendedlo : ¿Quién midio el cielo con el palmo y la tierra con el pulgar? ¿No he sido yo?—dice el Señor? —. El cielo es mi trono y la tierra escabel de mis pies: ¿Qué casa es ésa que me vais a edificar o cuál es el lugar de mi descanso? Luego ya os dais cuenta de que su esperanza es vana.

3. Y por remate, otra vez les dice: He aquí que los que han destruído este templo, ellos mismos lo edificarán. 4. Así está sucediendo, pues por haberse ellos sublevado, fué derribado el templo por sus enemigos, y ahora hasta los mismos siervos de sus enemigos lo van a reconstruir. 5. Además, ya estaba manifiesto cómo la ciudad, el templo y el pueblo de Israel había de ser entregado. Dice, en efecto, la Escritura: Y sucederá en los últimos días, y entregará el Señor las ovejas del rebaño y su majada y su torre a la destrucción. Y conforme habló el Señor, así sucedió.

6. Pues inquiramos si existe un templo de Dios: Existe, ciertamente, allí donde Él mismo dice que lo ha de hacer y perfeccionar. Está, efectivamente, escrito: Y será, cumplida la semana, que se edificará el templo de Dios gloriosamente en el nombre del Señor.

7. Hallo, pues, que existe un templo. ¿Cómo se edificará en el nombre del Señor? Aprendedlo. Antes de creer nosotros en Dios, la morada de nuestro corazón era corruptible y flaca, como templo verdaderamente edificado a mano, pues estaba llena de idolatría y era casa de demonios, porque no hacíamos sino cuanto era contrario a Dios. 8. Mas se edificará en el nombre del Señor. Atended a que el templo del Señor se edifique gloriosamente. ¿De qué manera? Aprendedlo. Después de recibido cl perdón de los pecados, y por nuestra esperanza en el Nombre, fuimos hechos nuevos, creados otra vez desde el principio. Por lo cual, Dios habita verdaderamente en nosotros, en la morada de nuestro corazón. 9. ¿De qué manera? Porque en nosotros mora la palabra de su fe, el llamamiento de su promesa, la sabiduría dc sus justificaciones, los mandamientos de su doctrina; profetizando Él mismo en nosotros, morando Él en persona dentro de nosotros, abriéndonos la puerta del templo, es decir, nuestra boca; dándonos penitencia, nos introduce a nosotros, que estábamos esclavizados por la muerte, en el templo incorruptible. 10. Y es así que quien desea salvarse no mira a un hombre, sino al que mora y habla dentro de sí, maravillado de no haber oído jamás antes las palabras de la boca de quien hablaba y no tener él siquiera deseo de escucharle. Este es templo espiritual que se edifica para el Señor.

Recapitulación

XVII 1. En cuanto cabía en lo posible y sencillo manifestároslo, mi alma confía que por mi deseo nada he omitido de cuanto atañe a vuestra salvación. 2. En efecto, si os escribo acerca de lo presente o de lo por venir, me temo no me entendáis, por ser cosas envueltas en parábolas. Y de esto basta.

Los dos caminos

XVIII 1. Pues pasemos también a otro género de conocimiento y doctrina. Dos caminos hay de doctrina y de potestad, el camino de la luz y el camino de las tinieblas. Ahora bien, grande es la diferencia que hay entre los dos caminos. Porque sobre el uno están apostados los ángeles de Dios, portadores de luz; sobre el otro, los ángeles de Satanás. 2. Y el uno es Señor desde los siglos y hasta los siglos; el otro es el príncipe del presente siglo de la iniquidad.

Descripción del camino

XIX 1. Ahora bien, el camino de la luz es como sigue: Si alguno quiere andar su camino hacia el lugar determinado, apresúrese por medio de sus obras. Ahora bien, el conocimiento que nos ha sido dado para caminar en él es el siguiente: 2. Amarás a Aquel que te creó, temerás al que te formó, glorificarás al que te redimió de la muerte. Serás sencillo de corazón y rico de espíritu. No te juntarás con los que andan por el camino de la muerte, aborrecerás todo lo que no es agradable a Dios, odiarás toda hipocresía, no abandonarás los mandamientos del Señor.

3. No te exaltarás a ti mismo, sino que serás humilde en todo. No te arrogarás a ti mismo la gloria. No tomarás mal consejo contra tu prójimo. No consentirás a tu alma la temeridad.

4. No fornicarás, no cometerás adulterio, no corromperas a los jóvenes. Cuando hables la Palabra de Dios, que no salga de tu boca cón la impureza de algunos. No mirarás la persona para reprender a cualquiera de su pecado. Serás manso, serás tranquilo, serás temeroso de las palabras que has oído. No le guardarás rencor a tu hermano.

5. No vacilarás sobre si será o no será. No tomes en vano el nombre de Dios. Amarás a tu prójimo más que a tu propia vida. No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida. No levantes tu mano de tu hijo o de tu hija, sino que, desde su juventud, les enseñarás el temor del Señor.

6. No serás codicioso de los bienes de tu prójimo, no serás avaro. Tampoco te juntarás de buena gana con los altivos, sino que tu trato será con los humildes y justos. Los acontecimientos que te sucedieren los aceptarás como bienes, sabiendo que sin la disposición de Dios nada sucede.

7. No serás doble ni de intención ni de lengua. Te someterás a tus amos, como a imagen de Dios, con reverencia y temor. No mandes con acritud a tu esclavo o a tu esclava, que esperan en el mismo Dios que tú, no sea que dejen de temer al que es Dios de unos y otros; porque no vino Él a llamar conforme a la persona, sino aquellos para quienes preparó su espíritu.

8. Comunicarás en todas las cosas con tu prójimo, y no dirás que las cosas son tuyas propias, pues si en lo imperecedero sois partícipes en común, ¡cuánto más en lo perecedero! No serás precipitado en el hablar, pues red de muerte es la boca. En cuanto puedas, guardarás la castidad de tu alma.

9. No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar. Amarás como a la niña de tus ojos a todo el que te habla del Señor.

10. Te acordarás, de noche y día, del día del juicio, y buscarás cada día las personas de los santos. Ya en el ministerio de la palabra, y caminando para consolar y meditando para salvar un alma por la palabra, ya ocupado en oficio manual, trabajarás para rescate de tus pecados.

11. No vacilarás en dar, ni cuando des murmurarás, sino que conocerás quien es el buen pagador de tu galardón. Guardarás lo que recibiste, sin añadir ni quitar cosa. Aborrecerás hasta el cabo al malvado. Juzgarás con justicia.

12. No formarás bandos, sino que guardarás la paz, tratando (le reconciliar a los que luchan. Confesarás tus pecados. No te acercarás a la oración con conciencia mala.

Este es el camino de la luz.

El camino del "Negro"

XX 1. Mas el camino del "Negro" es torcido y lleno de maldición, pues es camino de muerte eterna con castigo, en que están las cosas que pierden el alma de quienes lo siguen: idolatría, temeridad, altivez de poder, hipocresía, doblez de corazón, adulterio, asesinato, robo, soberbia, transgresión, engaño, maldad, arrogancia, hechicería, magia, avaricia, falta de temor de Dios.

2. Perseguidores de los buenos, aborrecedores de la verdad, amadores de la mentira, desconocedores de la recompensa de la justicia, que no sc adhieren al bien ni al juicio justo, que no atienden a la viuda y al huérfano, que valen no para el temor de Dios, si no para el mal, de quienes está lejos y remota la mansedumbre y la paciencia, que aman la vanidad, que persiguen la recompensa, que no se compadecen del menesteroso, que no sufren con el atribulado, prontos a la maledicencia, desconocedores de Aquel que los creó, matadores de sus hijos por el aborto, destructores de la obra de Dios, que echan de sí al necesitado, que sobreatribulan al atribulado, abogados de los ricos, jueces inicuos de los pobres, pecadores en todo.

Exhotación final: proximidad del fin de las cosas

XXI 1. Bueno es, por ende, que, aprendido que hayamos cuantas justificaciones del Señor quedan escritas, caminemos en ellas. Porque quien éstas cumpliere será giorificado en el reino de Dios; mas quien escogiere lo otro, perecerá con sus obras. De ahí la resurrección, de ahí la recompensa. 2. Si tomáis de mí algún consejo de buena sentencia, yo suplico a los preeminentes: Tened entre vosotros a quienes hagáis el bien. No lo omitáis. 3. Cerca está el día en que todo perecerá juntamente con el maligno. Cerca está el Señor y su galardón.

4. Una y otra vez os lo ruego: Sed buenos legisladores de vosotros mismos, sed unos de otros consejeros fieles, arrancad de entre vosotros toda hipocresía. 5. Y Dios, que señorea todo el universo, os conceda sabiduría, inteligencia, ciencia, conocimiento de sus justificaciones y paciencia.

6. Haceos discípulos de Dios, inquiriendo qué busca el Señor de vosotros, y obrad de manera que seáis hallados en el día del juicio. 7. Y si hay algún recuerdo del bien, mientras todo esto meditáis, acordaos de mí, a fin de que también mi deseo y vigilia termine en algún bien. Os lo ruego, pidiéndoos gracia.

8. Mientras está todavía en vosotros el hermoso vaso, no desfallezcáis para ninguno de entre vosotros, sino inquirid continuamente estas cosas y cumplid todo mandamiento. Porque dignos son de cumplirse.

9. Por eso principalmente me apresuré a escribiros sobre lo que yo alcanzaba, a fin de alegraros.

Salud, hijos de amor y paz.

El Señor de la gloria y de toda gracia sea con vuestros espíritus. Amén.

Fuente: Padres Apostólicos, por Daniel Ruiz Bueno. BAC


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El primado de Pedro profetizado en el Antiguo Testamento


EL PRIMADO DE PEDRO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

PROFECÍAS SOBRE EL PAPA ANTES DE CRISTO.
Por Jesús Mondragón

Jesucristo es el gran Protagonista, el Mesías esperado y profetizado a lo largo del Antiguo Testamento, pero... Una pregunta que pocas personas se plantean es la siguiente: ¿Pueden encontrarse en el Antiguo Testamento, profecías sobre el Papa? ¿Habló la Biblia sobre el mayordomo del Rey, antes de que Cristo viniera al mundo y lo eligiera?

La respuesta es ¡¡sí!! La Sagrada Escritura profetizó también sobre la llegada del siervo del Señor.

Un texto clave para comprender las profecías del Antiguo Testamento sobre el Papa es Mateo 16, 18-19. Donde Cristo edifica la Iglesia sobre Pedro, veamos.

"Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos."

Este relato es el cumplimiento de lo que se profetizó muchos siglos antes de que sucediera. En el primer libro de Samuel, se nos cuenta cómo los dos hijos del sacerdote Elí, profanaban los sacrificios que el pueblo realizaba a Yahvé Dios, quien elige un nuevo sacerdote, el profeta Samuel. Leamos el capítulo 2, versículo 35.

"Yo me suscitaré un sacerdote fiel, que obre según mi corazón y mis deseos, le edificaré una casa permanente y caminará siempre en presencia de mi ungido".

Analicemos este texto a la luz de lo que leímos en Mateo 16, 18-19; ante el fracaso del sacerdocio Levítico, Dios se suscita un nuevo sacerdocio al que Él le "edificará" una casa permanente, es decir, una casa que durará para siempre.

No puede referirse a la casa del Profeta Samuel, la cual ya no existe, ni tampoco al templo judío de Jerusalén, pues fue destruido en 586 antes de Cristo, y el segundo templo en el año 70 dC. Lo que de inmediato nos recuerda las palabras de Cristo a Pedro "edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". La Iglesia Católica es la casa permanente que Cristo edifica.

La frase siguiente de Samuel 2, 35, dice que ese sacerdote fiel: "caminará siempre en presencia de mi ungido". La palabra "ungido", en griego se pronuncia "Cristo". Y es el mismo Apóstol Mateo quien nos narra la vez que Pedro caminó en presencia de Cristo, se trata del famoso pasaje en el que el Señor camina sobre las aguas y entonces...

"Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.» «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús". Mateo 14, 28-29.

Pedro es quien camina en presencia del ungido, de Cristo, quien a ver que al faltarle la Fe a aquel, le tenderá su mano y le dará la Fe que al propio Pedro le falte.

"Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!» Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?". Mateo 14, 30-31.

Cristo, el ungido, siempre estará ahí para tenderle la mano, para fortalecer su Fe, así se lo asegura el Señor, cuando ora por Pedro y nada más que por Pedro:

«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» Lucas 22. 31-32.

Jesucristo fortalecerá la Fe de Pedro, el primer Papa, para que su Fe no desfallezca y así él, confirme a sus hermanos. ¡Claro pasaje que demuestra la infalibilidad del Papa!

Otro pasaje del Antiguo Testamento más claro aún, que profetizó el Primado Petrino y por ende, la institución del Papado es el siguiente.

"y le hablas de esta manera: "Así dice Yahveh Sebaot: He aquí un hombre cuyo nombre es Germen: debajo de él habrá germinación (y él edificará el Templo de Yahveh). El edificará el Templo de Yahveh; él llevará las insignias reales, se sentará y dominará en su trono; habrá un sacerdote a su derecha, y consejo de paz habrá entre ellos dos". Zacarías 6, 12-13.

El profeta Zacarías anuncia la llegada de Jesucristo, el Mesías, el Germen, el brote de Jesé. Nuevamente se nos habla de que Él "edificará" el Templo de Dios, es decir, su Iglesia. Jesús es nuestro Rey que "llevará las insignias reales" y después de su resurrección subirá al cielo a sentarse "dominador en su trono". Habrá un sacerdote a su derecha y un consejo de paz entre ellos dos.

Zacarías profetiza a ese sacerdote que será la mano derecha de Cristo. Pedro el Vicario, el representante visible de Cristo en la tierra. Pero si aún necesitas más pruebas, pongamos pues, la Joya de la Corona, la profecía más clara no sólo sobre el Primado de Pedro, sino también de sus sucesores, los Papas.

"Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre. Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad -, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros. Isaías 22, 20-24.

Otra vez anuncia la Biblia por medio del profeta Isaías, la sustitución del antiguo sacerdocio judío por un nuevo sacerdocio. En la persona de Pedro, como mayordomo de Cristo, el hijo del rey David. "Le revestiré tu túnica, tu fajín y tu autoridad pondré en su mano". Jesucristo retiró la autoridad a los judíos y se la entregó a la Iglesia que Él mismo edificó.

"Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos". Mateo 21, 43.

Y ¿Quién viste de túnica, fajín y cayado de Pastor como símbolo de autoridad? ¡El Papa! La palabra Papa significa "Padre". Así lo anuncia Isaías: "será él un padre".

Menciona el texto también "las llaves de la casa de David", llaves que Cristo entregará a Pedro. "abrirá y nadie cerrará, cerrará y nadie abrirá". Clara referencia a las palabras que Cristo dirá también a Pedro: "lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos y lo que desates en la tierra, quedará desatado en los cielos".

Continúa Isaías diciendo: "lo hincaré como clavija en lugar seguro". Lo que nos recuerda inmediatamente a Cristo, "y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". El Papa es guardián de la Fe, así lo anuncia el profeta cuando dice: "colgarán allí, todo lo de valor de la casa de su padre". Isaías nos da una muestra de la inspiración divina de la Biblia, cuando profetiza: "sus descendientes y su posteridad". ¡Claro anuncio de la Sucesión Apostólica!

La Biblia, como hemos visto, profetiza en el Antiguo Testamento sobre el Papa, la infalibilidad del Papa, y sus sucesores, o sea, la sucesión apostólica.

¡Gloria a Dios! ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Papa!


PAX ET BONUM


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