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Besar los dedos al persignarse, ¿es correcto o incorrecto?

 

A muchas personas nos enseñaron que al terminar de persignarnos le debíamos dar un beso a la cruz que formamos con los dedos pulgar e índice de la mano derecha, pero algunos aseguran que eso no está bien, pues los sacerdotes no lo hacen. ¿Es correcto o incorrecto besar los dedos en forma de cruz? 

Debemos recordar que en América Latina los católicos acostumbramos este beso a los dedos en cruz al terminar de santiguarnos o persignarnos. Es un gesto de amor y de respeto hacia este signo que nos identifica como seguidores de Cristo.

La confusión puede darse porque el obispo o el sacerdote que preside la Misa solamente traza la señal de la cruz (llevándose la mano derecha a la frente, el pecho, el hombro izquierdo y derecho) sin besarse los dedos después.

Y es que en la Liturgia no está mandado (cabe aclarar que tampoco prohibido), que durante la Misa los fieles realicen este gesto, sea al inicio, o antes de la proclamación del Evangelio, e incluso, según acostumbran algunas personas, antes de recibir la Sagrada Comunión.

Después de todo, el beso sí es considerado una expresión permitida en la Liturgia, por ejemplo, cuando el sacerdote besa el altar, al inicio de la Misa o cuando besa el Evangeliario.

Así pues, mientras no se determine oficialmente otra cosa, no hay nada de malo en que demos respetuosa y devotamente un beso a la cruz que forma con los dedos al terminar de persignarse.

La Señal de la Cruz


LA SEÑAL DE LA CRUZ 

En la tradición Protestante prácticamente está prohibido hacer la señal de la cruz o persignarse, porque tal práctica alude supuestamente a una superstición católica Romana. Sin embargo, antes de que el Cristianismo fuera Romano o Reformado, era Católico. Con frecuencia podemos ver en la historia de la iglesia las referencias que se hacen a esta práctica en la iglesia primitiva. Los padres de la iglesia estaban conscientes de esta práctica, pero cómo no explican el mecanismo de está, no sabemos exactamente como se hacía. Sin embargo, el poder no radica en cómo se hace, sino en la cruz misma. 

Tertuliano uno de los primeros padres apostólicos (c. 225 AD) escribe sobre la señal de la cruz: 

“En cada paso que damos y en cada movimiento, en cada ir y venir, cuando nos vestimos y calzamos, cuando nos bañamos, cuando nos sentamos, cuando prendemos nuestras lámparas, en una piedra, en una silla, en todas las acciones ordinarias de la vida, trazamos sobre la frente la señal. Si buscas una ley en las Escrituras que valide nuestra práctica, no hallarás ninguna: la tradición es quién la origina, la costumbre la confirma, y la fe es fiel observador.” (De Corona 3). 


Aquí podemos ver cómo Tertuliano está defendiendo lo que ya se ha establecido como tradición entre los primeros Cristianos. Admite que el persignarse no está en la Escritura, pero esa no es la cuestión, para él lo que importa es la fe viva de los Cristianos: las cosas que los Creyentes pueden hacer. La señal de la cruz es para Tertuliano algo que los Cristianos hacen infinidad de veces durante el curso de su vida diaria. 

Casi un siglo después encontramos a Cirilo de Jerusalén (c. 386 AD) enseñando que los nuevos creyentes deben continuar la tradición que ha llegado a través de los siglos: 

“No nos vamos a avergonzar de confesar al Crucificado. Vamos a poner la señal de la cruz como un sello en nuestra frente: sobre el pan que comemos, sobre las copas donde bebemos; en nuestra salida y en nuestra entrada; antes de dormir; al descansar y al levantarnos; cuando vayamos por el camino o mientras continuemos nuestra marcha. Es un poderoso salvavidas; no tiene precio; por el amor al pobre; sin fatiga, por encima de la enfermedad; porque es la gracia que proviene de Dios, una insignia de la fe, y el terror de los demonios; porque “Él los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” [Col 2:15]. Porque cuando miran la cruz, se les recuerda al Crucificado.” (Un Tesoro Patrístico: Sabiduría en la Iglesia Primitiva para nuestros días) 

Tal vez fue el “racionalismo” quién marcó a la tradición como superstición. Sin embargo, no veo porque no podemos hacer la señal de la cruz en nuestra vida, al fin y al cabo es el símbolo de nuestra fe. 

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¿Conoces el hermoso significado de la cruz y el gesto de persignarse?


¿CONOCES EL HERMOSO SIGNIFICADO DE LA SEÑAL DE LA CRUZ CUANDO NOS PERSIGNAMOS?
Por Jesús Mondragón

Desde tiempos muy antiguos, los sucesores de los Apóstoles, tanto de oriente como de occidente, hablaban de que la señal de la cruz era el signo de los Cristianos. Nos referimos a los verdaderos Cristianos Católicos y Católicos Ortodoxos, no a los que hoy en día, desde la década de 1970 se hacen llamar a sí mismos “cristianos”, es decir, evangélicos. Como es bien sabido, ellos no se persignan, pero los primeros Cristianos Católicos sí que lo hacían y lo continuamos haciendo aún hoy en día.

El significado de la Cruz es precioso por su historia, por su significado y por su enorme poder contra las fuerzas del mal.

Es la señal de nuestra fe, la proclamación de quienes somos, lo que creemos y en quién confiamos. Es como un Credo en miniatura. La señal de nuestro agradecimiento y del amor más grande que Dios nos pudo dar.

Se sabe de hecho, que el Apóstol San Juan antes de su muerte dibujó una cruz sobre su cabeza con la mano.

En las actas de San Afri se nos relata que en cierta ocasión, un pagano le dijo a San Narquis y a su diácono: "Sé que son cristianos ya que con frecuencia signan su frente con la cruz."

Hasta los enemigos de los primeros Cristianos sabían que la Cruz era la señal por excelencia de los seguidores de Cristo y la utilizaban para burlarse de ellos como lo prueba el famoso “Graffiti de Alexámenos”, encontrado en las excavaciones del monte Palatino, fechado según los arqueólogos hacia el siglo primero, entre los años 85 - 95, en el que se dibuja una Cruz con un Cristo con cabeza de asno. Como ya lo había dicho San Pablo:

I Corintios 1:18
Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios.


El texto del graffiti dice:
"Alexámenos adorando a su Dios" 

LA COSTUMBRE DE PERSIGNARSE EN LOS PRIMEROS CRISTIANOS, LOS SUCESORES DE LOS APÓSTOLES O PADRES APOSTÓLICOS

"Para todas nuestras acciones, cuando entramos o salimos, cuando nos vestimos o tomamos baño, a la mesa o prendiendo las velas, si vamos a dormir o a sentarnos, al inicio de nuestras obras hagamos la señal de la cruz" Tertuliano Siglo II d.C

Cirilo de Jerusalén (c. 386 AD) enseñando que los nuevos creyentes deben continuar la tradición que ha llegado a través de los siglos:


“No nos vamos a avergonzar de confesar al Crucificado. Vamos a poner la señal de la cruz como un sello en nuestra frente: sobre el pan que comemos, sobre las copas donde bebemos; en nuestra salida y en nuestra entrada; antes de dormir; al descansar y al levantarnos; cuando vayamos por el camino o mientras continuemos nuestra marcha. Es un poderoso salvavidas; no tiene precio; por el amor al pobre; sin fatiga, por encima de la enfermedad; porque es la gracia que proviene de Dios, una insignia de la fe, y el terror de los demonios; porque “Él los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” [Col 2:15]. Porque cuando miran la cruz, se les recuerda al Crucificado.”

Tenemos que realizar con amor y emoción este signo que nos recuerda que Jesús ha muerto por nosotros y por nuestros pecados. Es la señal de nuestra intención de servir a Dios, de palabra, pensamiento y sentimiento, pronunciando estas misteriosas palabras.




"EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO"

Me comprometo a obrar:

• en el nombre del Padre que me ha creado.
• en el nombre del Hijo que me ha redimido,
• en el nombre del Espíritu Santo que me santifica.

En una palabra: a actuar como un auténtico hijo de Dios. Este gesto es la señal de la consagración de toda mi persona a Dios, uno y trino.

Al tocar mi frente: Ofrezco todos mis pensamientos a Dios.

Al tocar mi pecho: Consagro a Dios todos los sentimientos de mi corazón.

Al tocar mi hombro izquierdo: le entrego todas mis penas y preocupaciones.

Al tocar mi hombro derecho: le consagro mis acciones.

La señal de la Cruz es por sí misma, gran fuente de gracia y poder, temida por Satanás y sus espíritus demoníacos.

Es considerada como la mejor forma de prepararse para la oración, aunque ya es por sí misma una bella oración, y de las más impresionantes. Es una bendición. Si es emocionante ser bendecido por el Papa, por un Obispo, ¡Cuánto más ser bendecido por el mismísimo Dios!

LA CRUZ SERÁ LA SEÑAL QUE ANUNCIE LA LLEGADA DEL HIJO DEL HOMBRE, DE CARA AL FIN DEL MUNDO

Mateo 24:30
Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.

Señor, concédenos la gracia de hacer de la señal de la cruz un "Heme aquí" motivador para la oración, para la acción, para nuestro día entero; así como una poderosa llamada para que las bendiciones del cielo sean derramadas sobre nosotros en preparación a tu venida. Amén, ¡Ven Señor Jesús!


PAX ET BONUM


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