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martes, 21 de septiembre de 2021

El sacerdote detenido por narcotráfico gastó 230,000 euros que anciana heredó a su parroquia.



El sacerdote Francesco Spagnesi responde hoy ante la Justicia después de que se gastara las donaciones de los fieles en comprar droga para las fiestas sexuales en las que participaba junto a su novio.

Hoy le tocará responder en un interrogatorio judicial a Francesco Spagnesi, el sacerdote de la diócesis italiana de Prato en arresto domiciliario desde la semana pasada después de haber sido acusado de narcotráfico y de apropiación indebida. El presbítero, de 40 años, utilizaba las donaciones de los fieles para comprar droga que consumía en fiestas sexuales junto a su amante y cómplice, Alessio Regina, también detenido, y a otras personas que conocía a través de páginas web de encuentros sexuales.

Spagnesi habría dilapidado decenas de miles de euros para adquirir cocaína y GBL, un potente narcótico variante del GHB, la llamada ‘droga de la violación’, que importaba junto a Regina ilegalmente desde Holanda. Buena parte de esos fondos provenían de la donación que una señora anciana hizo en su testamento a la iglesia de la Anunciación de Prato de la que Spagnesi era párroco. La donación de la feligresa, fallecida hace dos años, generó unos ingresos de cerca de 230.000 euros, según informó el diario ‘Corriere Fiorentino’.

75.000 euros de pagos con la tarjeta

Hace siete meses, uno de los miembros del consejo de asuntos económicos de la parroquia ya advirtió por escrito al sacerdote de la situación financiera cada vez más difícil. “Te quería informar de que en la cuenta corriente quedan unos 120.000 euros. En 2020 la parroquia ingresó más de 200.000 euros solo de la venta de los pisos: a este ritmo de sacar dinero la cuenta se quedará a cero antes de fin de año”.

Aquel mensaje no tuvo el efecto deseado en Spagnesi, que continuó gastando a manos llenas. En solo dos meses retiró de la cuenta 40.000 euros e hizo pagos con la tarjeta de crédito por valor de 75.000 euros. La situación hizo que saltaran las alarmas y el pasado mes de abril el obispo de Prato, Giovanni Nerbini, le retiró la potestad de seguir utilizando el dinero de la parroquia, pero no se resolvió el problema. Desde entonces el presbítero pidió a los fieles que las donaciones se las entregaran personalmente a él asegurando que eran para sufragar obras de caridad con los necesitados. Ahora le tocará dar explicaciones a los investigadores de qué hizo con todo ese dinero.

El obispo pide perdón

Este domingo acudió a la iglesia de la Anunciación de Prato el obispo para celebrar misa y disculparse ante los fieles por la situación que están viviendo. “Os pido perdón por no haberos protegido suficientemente. Soy consciente de que vuestro sufrimiento es grandísimo y de que el daño moral que habéis sufrido, aún más que el material, es inconmensurable”, dijo Nerbini en el templo. “Aquí había un abismo, frente al que se siente dolor y horror ante el abandono de cualquier referencia a los valores y a la dignidad de la persona, aún más grave porque quien ha acabado en el fondo de ese abismo ha sido, por desgracia, un ministro de Cristo”.

El obispo, que el 1 de septiembre suspendió a Spagnesi de sus funciones de párroco para que se dedicara plenamente a curar su drogodependencia, aseguró que había “luchado” para que el presbítero “no se perdiera, para no dejarle ir hasta el fondo”. “¿Me equivoqué?”, se preguntó ante los fieles, respondiéndose a continuación: “Creo que he cometido muchos errores y por ellos os pido perdón. No me di cuenta del abismo inimaginable en el que había caído don Francesco”.

jueves, 21 de marzo de 2019

Las drogas, armas de destrucción masiva


LAS DROGAS, ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA
Por: Javier Ordovàs 

El origen del problema no son las drogas, sino por qué las personas se drogan.

El consumo de drogas causa 500.000 muertos anuales, según la OMS
Se consideran armas de destrucción masiva las nucleares, biológicas y químicas, ¿y por qué no las drogas?

La palabra droga hace referencia a cualquier sustancia química que es capaz de alterar la conciencia, la percepción, estado de ánimo y la conducta. Las condiciones que se han de dar para que una sustancia sea catalogada como droga son las siguientes:

• Cuando estas sustancias se introducen en el organismo modifican una o varias funciones psíquicas (por ejemplo, sensación de euforia).

• Provocan adicción, es decir, que la persona que lo consuma quiera repetir su uso, pues tienen un efecto potente sobre la región cerebral del refuerzo.

• Cuando el individuo deja de tomarlo, puede sentir un gran malestar, o síndrome de abstinencia.

• No tienen aplicación médica, y si la tienen pueden ser utilizadas con fines no terapéuticos.

Los mayores productores de droga del mundo son países latinoamericanos
Los 22 países que forman parte de la 'lista negra' son: Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Birmania, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela.

El 5% de la población mundial consumió drogas en 2017

Se calcula que 1 de cada 20 adultos, es decir, alrededor de 250 millones de personas de entre 15 y 64 años, consumieron por lo menos una droga en 2014. Sin embargo, dado que se calcula que más de 29 millones de personas que consumen drogas sufren trastornos relacionados con ellas, y que 12 millones de esas personas son consumidores de drogas por inyección, de los cuales el 14% viven con el VIH, el impacto del consumo de drogas en lo que respecta a sus consecuencias para la salud sigue siendo devastador.

Hay que añadir el enorme número de muertos y el clima de violencia producidos por el enfrentamiento entre distintos grupos para conquistar mercados.

Y no se puede olvidar que ese 5% de la población está destrozando su vida personal, familiar y profesional, creando verdaderas tragedias sociales en su entorno.

El mercado de las distintas drogas genera un gran margen de beneficios en los distintos escalones desde la producción pasando por el transporte y la distribución mayorista y al detalle. Las cantidades destinadas al uso farmacéutico son insignificantes comparadas con el consumo global.

Son negocios que escapan al control legal y fiscal de los mercados nacionales e internacionales. Las cantidades de dinero que mueve este mercado es tan grande que distorsiona el mecanismo controlable del mercado de manera que deteriora el manejo de las magnitudes macroeconómicas, sobre todo en países más pequeños o emergentes.

El blanqueo de todos los beneficios generados añade aún mayor distorsión en el mercado y descontrol económico.

La corrupción que genera para impedir el control del tráfico y sus beneficios afecta a gobiernos, partidos políticos, jueces, policía y entidades financieras.

Los fondos públicos y privados destinados a perseguir el tráfico y curar a los enfermos drogadictos son muy grandes aunque sean aún insuficientes.

Control de la producción, de la oferta

Con todos los recursos técnicos actuales como las imágenes satelitales y reconocimiento aéreo no hay dificultad en el control y localización de los campos de producción de la droga. Para controlar las últimas más sofisticadas, las químicas, también hay sistemas de control aunque sean más complejos. Todo parece indicar que los gobiernos están más interesados en controlar el mercado de las drogas que en eliminarlo. Todo parece indicar que algunos gobiernos, partidos políticos e instituciones financieras se benefician grandemente con las drogas. Es decir, hay una poderosa complicidad.

La legalización de las drogas no es la solución.
Algunos países han comenzado a emplear la estrategia de la legalización de algunas drogas, como la marihuana, suponiendo que así se resuelve el problema. Eso no es cierto, el problema creado por las drogas solamente se resuelve de verdad, eliminando al máximo su consumo. La legalización solamente resuelve una parte del problema que es el control del mercado y la disminución de los beneficios que genera la clandestinidad. Eso, indudablemente es una mejora pero, el problema permanece, no se erradica, seguiría habiendo millones de consumidores, con todo el drama humano y perjuicio económico que eso supone.

Juan Pablo II dijo a los ex toxicómanos que "la droga no se supera con la droga sino que es necesario un amplio trabajo de prevención para reemplazar la cultura de la muerte con la cultura de la vida. Se debe ofrecer a la gente joven y a sus familias razones concretas con las que comprometerse y un apoyo efectivo en sus problemas diarios".

Los países han tomado la iniciativa en ponerse de acuerdo para frenar y controlar la amenaza de los distintos tipos de armas de destrucción masiva como las nucleares, las químicas y las biológicas. Las drogas son armas de destrucción masiva que no son una amenaza sino una realidad que ya nos ha explotado en las sociedades y nos limitamos a registrarla como una enfermedad más, cuando en realidad está destrozando a nuestra juventud, al relevo generacional. Es un arma de destrucción masiva que afecta al 5% de la población mundial, a más de 250 millones de personas.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


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