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¿Qué enseña la Iglesia sobre San José?


San José es considerado por la Iglesia Católica como el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús. A través de los evangelios y otras escrituras, la Iglesia ha llegado a comprender a San José como un modelo de humildad, obediencia y amor por la voluntad de Dios.

La Iglesia enseña que San José es un modelo de padre y esposo amoroso, dedicado y protector. Él fue elegido por Dios para ser el esposo de la Virgen María y para cuidar y proteger a Jesús, el hijo de Dios hecho hombre. San José es considerado un santo muy importante en la Iglesia, y su fiesta se celebra el 19 de marzo.

Además, la Iglesia reconoce a San José como el patrono de los trabajadores y los hogares. Se le considera un ejemplo para aquellos que buscan vivir su fe en el mundo cotidiano a través de su trabajo y sus relaciones familiares. La devoción a San José ha sido muy popular en la Iglesia Católica a lo largo de la historia y continúa siendo un importante foco de devoción para muchos católicos hoy en día.

¿Qué otras virtudes reconoce la Iglesia en San José?

Además de ser un modelo de padre y esposo amoroso, dedicado y protector, la Iglesia reconoce a San José por otras virtudes y cualidades. Algunas de estas virtudes incluyen:

Humildad: San José fue un hombre humilde que aceptó su papel como padre adoptivo de Jesús y no buscó destacar en su papel.

Obediencia: San José siempre estuvo dispuesto a obedecer la voluntad de Dios, incluso cuando era difícil o desconcertante.

Fe: San José tenía una gran fe en Dios y confiaba en su plan divino, incluso en situaciones difíciles.

Fortaleza: San José enfrentó muchas dificultades en su vida, pero siempre se mantuvo fuerte y fiel a su deber.

Sabiduría: San José era un hombre sabio que entendía la importancia de proteger y cuidar a su familia.

Justicia: San José era un hombre justo que se preocupaba por el bienestar de los demás y buscaba hacer lo correcto en todo momento.

Estas virtudes hacen que San José sea un modelo de vida cristiana y una fuente de inspiración para los católicos en todo el mundo.

¿San José es un modelo para los sacerdotes?

Sí, San José es considerado un modelo para los sacerdotes, ya que su vida y su ejemplo encarnan muchas de las virtudes y cualidades que se espera de un sacerdote católico. En particular, San José es un modelo de humildad, obediencia y servicio. Como padre adoptivo de Jesús, él aceptó la responsabilidad de cuidar y proteger a su familia con humildad y dedicación. Además, San José siempre estuvo dispuesto a seguir la voluntad de Dios y a obedecer sus mandamientos, incluso cuando esto significaba enfrentar dificultades y desafíos. Los sacerdotes también son llamados a vivir vidas humildes y a servir a su comunidad con dedicación y amor. Al igual que San José, deben estar dispuestos a obedecer la voluntad de Dios y seguir su plan divino para sus vidas y ministerios. En resumen, San José es un modelo para todos los católicos, incluidos los sacerdotes, ya que su vida y ejemplo encarnan muchas de las virtudes y cualidades que son esenciales para vivir una vida cristiana fiel y fructífera.

Oración a San José para cuando te sientas solo



En los momentos de soledad, cuando no encontramos la fuerza y la valentía para salir adelante, San José puede ser un gran aliado y por ello debemos pedir su intercesión en un momento de oración.

En Audiencia General del 25 de noviembre de 2021, al hablar sobre cómo San José acompaña a la Iglesia, tal como acompañó a Jesús y a María durante su vida, el Papa Francisco nos regaló una bella oración para pedir la intercesión del padre putativo de Jesús en esos momentos en que nos sentimos solos.

Aquí puedes leerla:

San José,

tú que has custodiado el vínculo con María y con Jesús,

ayúdanos a cuidar las relaciones en nuestra vida.

Que nadie experimente ese sentido de abandono

que viene de la soledad.


Que cada uno se reconcilie con la propia historia,

con quien le ha precedido,

y reconozca también en los errores cometidos

una forma a través de la cual la Providencia se ha hecho camino,

y el mal no ha tenido la última palabra.


Muéstrate amigo con quien tiene mayor dificultad,

y como apoyaste a María y Jesús en los momentos difíciles,

apóyanos también a nosotros en nuestro camino.

¿Por qué Dios permitió que José pasara dudas y sufrimiento?



San José se enteró por medios humanos del embarazo de su prometida y reaccionó usando parámetros propios de su inteligencia humana.

Evangelio según san Mateo (Mt 1, 18-24)

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.

¿Por qué Dios permitió que José pasara dudas y sufrimiento?

¿No hubiera sido mejor que también la avisara a él, antes de enterarse que ella esperaba un hijo?

Son dos los evangelios que nos narran la forma en que nació Jesús. El evangelio de San Lucas se encarga de narrarnos cómo se enteró María de que sería la madre del mesías. Este evangelio que leemos hoy nos narra cómo se enteró José. La reflexión sapiencial sobre los tiempos de Dios y los tiempos de los hombres está ya presente en el Antiguo Testamento. “Para Dios mil años son como un día y un día como mil años” (Sl 90,4), por tanto la vida del hombre es como una sombra que pasa, como una hierba que hoy florece y mañana se marchita ( cfr. Sl 89,4), por lo tanto resulta muy difícil comprender por qué Dios actúa antes o después, de lo que nuestra lógica dictaría.  Por otra parte, tal vez para nosotros hijos de la posmodernidad un criterio muy válido es el sufrir lo menos posible.

Pensamos que es muy lógico que Dios trate de evitarnos sufrimientos como si el no pasarla mal fuera el mejor motivo para actuar. En la reflexión final libro de Job, vemos cómo este santo hombre dice que le estuvo bien el sufrir, porque esto le llevó profundizar en el misterio de Dios. San José, se enteró por medios humanos del embarazo de su prometida, naturalmente reaccionó usando parámetros propios de su inteligencia humana.

Pero en cuanto Dios le otorgó el conocimiento del origen de su hijo, lo asumió completamente haciendo lo que el ángel le había pedido, a saber, recibir con toda confianza a su esposa María. ¿Por qué Dios no nos ahorra sufrimientos? Es una pregunta que no tiene respuesta exacta, porque el mismo Jesús a unos momentos de iniciar su pasión le avisó a Pedro que él había orado para que su fe no desfalleciera pues sería zarandeado como una espiga por el viento.

Sufrir no es algo agradable ni tampoco es deseable pero Dios, en su infinita sabiduría ocupa la prueba para hacernos crecer.

¿Cómo serían María y San José en la vida real? La propuesta de un artista a través de la Inteligencia Artificial

 

¿Cómo sería la Virgen María, concretamente la Virgen de Fátima, en la realidad? ¿Y San José? Es la pregunta que se hizo el artista brasileño Hidreley Diao antes de recrear ambas figuras en su cuenta de Instagram. El resultado final ha embaucado a los miles de seguidores de Diao, cosechando más de 6.000 «me gusta» pocas horas después de publicar las imágenes este 5 de junio.

El trabajo de Diao se debe por entero al uso de la inteligencia artificial, con la que logra representar con gran precisión como serían en la vida real cientos de personajes de animación y películas e incluso históricos a partir de películas y obras de arte.



No se conocen muestras públicas de fe del artista, pero el texto escrito por él mismo que acompaña a ambas imágenes -y se adjunta a continuación-  es revelador de un profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de la fe católica.

«Es imposible pensar en María y no recordar a San José. Los dos son inseparables en la revelación bíblica del misterio de Jesús desde el comienzo de la Iglesia. Ella y él tienen asignaciones personales en el proyecto divino. Las pocas y cortas referencias en el Evangelio a las actitudes de José enfatizan la obediencia incondicional a todo lo que Dios le pedía, a pesar de encontrarse en problemas y confusión», menciona.

A continuación, destaca la fidelidad y sorpresa con que José acogió la noticia del embarazo de María:

«Le había dejado atónito. Consciente de su absoluta honestidad, no quiso repudiarla exponiéndola a la sospecha pública. Decidió repudiarla en secreto, a riesgo de ser juzgado el de infidelidad por sus conocidos.  En una revelación, Dios le llevó a asumir inmediatamente a la Virgen como su esposa. Le dio protección, cobijo y seguridad en la vida cotidiana: durante su extraordinario embarazo o en el viaje a Belén en busca de alojamiento para el nacimiento de Jesús, que finalmente tuvo lugar en la gruta. María da a luz al Hijo que él no engendró, pero es él quien le da el nombre, es a través de él el vínculo genealógico de Jesús con la dinastía del Rey David, según la promesa divina sobre la venida del Mesías».

Las de José y María no son las únicas recreaciones que el artista ha realizado en el ámbito religioso. La de Jesús a partir de la Sábana Santa, la de San Pedro a partir del cuadro de Rubens o la de María Magdalena son algunos de ellos.

Era protestante, desconfiado se acercó a San José y su vida dio un vuelco



Como bautista, no pensé demasiado en San José. En primer lugar, las Escrituras dicen muy poco sobre él, no registran nada de sus palabras reales, y dado que como buen protestante creía que las Escrituras eran la única regla infalible de fe, eso debe significar que San José no era demasiado importante.

Vaya, estaba equivocado, pero no lo sabía en ese momento, y fue a través de un camino sinuoso que nuestro Señor me mostró la grandeza de su padre adoptivo.

Conversión

San José no era lo único que tenía mal acerca de Jesús, pero por la gracia de Dios, tenía poco más de veinte años cuando descubrí la Iglesia Católica y dejé mi iglesia Bautista del Sur por la plenitud de la verdad en el catolicismo.

Me había graduado de la universidad, acababa de comenzar mi carrera e iba a una parroquia en la ciudad cuando conocí a un esposo y padre católico mayor en la misa diaria.

Llegué a conocer a este hombre, el Sr. K, que tenía cinco hijos. Lo observaba en la misa para ver cómo se preocupaba por sus hijos, cómo les enseñaba la fe, para que yo también pudiera aprender a ser un buen padre algún día.

Pureza

El Sr. K me tomó bajo su protección y me enseñó informalmente cómo ser un hombre católico sólido. Le conté que luché con la pureza y un día me dio una tarjeta sagrada con la imagen de San José.

En el reverso de la tarjeta había una oración por la pureza que invocaba la intercesión de San José. Fascinado por esto, comencé a pedirle a San José que orara por mí por pureza. El Sr. K explicó que San José permaneció puro durante toda su vida y fue un poderoso intercesor.

Comencé a aprender más sobre la rica tradición de la Iglesia Católica con respecto a este santo y crecí en aprecio por él. Leí la Exhortación Apostólica del Papa San Juan Pablo II sobre San José, llamada Redemptoris Custos (Guardián del Redentor). ¡Resulta que había mucho más en este santo silencioso de lo que jamás había imaginado!

En mi estudio, descubrí una ayuda espiritual adicional para la pureza: el Cordón de San José. Este cordón es una simple cuerda con nudos que se coloca alrededor de la cintura, debajo de la ropa para que no se vea.

Un sacerdote lo bendice y, a través de oraciones regulares y devoción a San José, Dios concede al portador las gracias para ser un hombre virtuoso.

San José estaba creciendo en mi corazón y en mi vida, y estaba viendo los frutos de ello.

Noviazgo

Creí que Dios me estaba llamando al matrimonio, y tuve la bendición de conocer a una joven católica, con quien comencé un noviazgo.

Por primera vez en mi vida, estaba tratando de tener una relación a la manera de Dios y no a la mía. Esta joven tenía una devoción por la Sagrada Familia de Jesús, María y José, y compartió conmigo la imagen completa de cómo nuestro Señor unió a la Sagrada Familia.

Me di cuenta de cuánto quería ser como este enorme santo: fiel, puro, fuerte, santo. Él personificó lo que significaba ser un esposo y padre piadoso.

A través de su estrecha relación con Nuestra Señora y Jesús, se elevó a alturas de santidad con las que solo podía soñar; sin embargo, Dios me lo dio como padre espiritual y patrón.

Fue en ese momento que supe que mi cumpleaños coincidía con la festividad de San José, el 19 de marzo. Este descubrimiento fue un regalo secreto que nuestro Señor había planeado que yo lo averiguara un día, cuando estuviera listo.

Matrimonio

El noviazgo que había tenido con la joven no condujo en última instancia al compromiso, pero había aprendido mucho sobre qué tipo de hombre quería ser para mi futura esposa.

Descubrí novenas durante este tiempo y comencé a rezar la Novena de San José por la intención de encontrarme con mi cónyuge.

No sucedió de inmediato, nuestro Señor sabía cuánto tiempo me tomaría estar lista, pero unos años más tarde, mientras estaba en medio de la novena a San José, conocí a Catalina, quien se convertiría en mi esposa.

Para mi deleite, mientras pasábamos de la amistad al noviazgo al compromiso, ella compartió conmigo que, debido a situaciones difíciles en su propia educación, había tomado a San José como su padre espiritual, donde su propio padre se había quedado corto.

A lo largo de nuestra relación, ella vio mi devoción a este santo y para ella era la marca del hombre con el que quería casarse. San José volvió a pasar sin que yo me diera cuenta.

Mecenazgo

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha revelado todo el alcance de la grandeza de San José. Este santo silencioso de la Biblia ahora es reconocido como el patrón de innumerables causas, personas y lugares, que incluyen: esposos y padres, la Iglesia Universal, los niños por nacer, los inmigrantes, los trabajadores, el empleo, contra la duda y la vacilación, y de una muerte feliz. .

San José murió de la manera más feliz, en los brazos de Jesús y María, por lo que es el santo patrón de una muerte feliz y cada vez que escucho que alguien ha muerto, le pido a San José que ore por ellos.

¿Cómo conocer por ti mismo a este santo o profundizar tu relación con él? ¿Por qué no empezar con una novena de nueve días a San José ? La fecha tradicional comienza el 10 de marzo y conduce a su fiesta.

¡Te garantizo que no te arrepentirás!

Conoce la historia de la única vez que San José se apareció solo



El 7 de junio de 1660, San José se apareció a un joven pastor en el monte Bessillon, en la localidad francesa de Cotignac, la única aparición en la que el Santo Custodio de la Familia de Nazareth aparece solo y es reconocida por la Iglesia Católica.

Según relata el sitio web de la Diócesis de Fréjus-Toulon, “el 7 de junio de 1660, alrededor de las 13 horas (1:00 p.m.), Gaspard Ricard, un joven pastor de 22 años, cuidaba a su rebaño en el monte Bessillon”.

“El calor era sofocante y tenía sed. De repente, percibió a ‘un hombre a su costado’, que le señaló una gran roca y le dijo: ‘Yo soy José, muévela y beberás’”.

Algunos relatos de la época indican que la roca era tan grande que se habría necesitado la fuerza de unos ocho hombres para moverla.

El relato de la diócesis señala que “ante la sorpresa y la duda del joven pastor, la aparición reiteró su consejo. Gaspard hizo caso, movió la roca sin problemas y descubrió una fuente donde bebió hasta saciarse”.

El joven pastor marchó luego a su pueblo para dar la noticia de la fuente que había surgido donde nunca antes hubo un manantial de agua fresca.

De acuerdo al sitio web del monasterio benedictino ubicado en Cotignac, tras conocer la noticia, el 9 de agosto los habitantes de la región comenzaron a construir una capilla en el lugar de la aparición, hasta donde llegaban muchos enfermos que volvía “sanados o consolados ante sus dolencias”.

La capilla se concluyó en 1663 y fue confiada por el obispo de entonces a los padres oratorianos, que construyeron un santuario alrededor de la fuente.

Hasta el día de hoy se puede ver en el lugar una inscripción tomada del libro de Isaías: “Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación”.

En marzo de 1917, el entonces Obispo de Fréjus-Toulon, Mons. Félix Guillibert, afirmó en una carta que la brevedad del mensaje de San José en la aparición de 1660 muestra que el Santo Custodio “no es hablador. Nada más simple, ni más pobre que esa intervención, la única aparición de San José de este tipo en toda la historia de la Iglesia, en una tierra que se había reservado ya para sí Nuestra Señora”.
La aparición de Nuestra Señora de las Gracias

El Obispo hizo así referencia a las apariciones de la Virgen María en 1519, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Gracias, que también visitó Cotignac.

El sitio web de la Diócesis de Fréjus-Toulon señala que “el 10 de agosto de 1519, en la fiesta de San Lorenzo, la Virgen María, acompañada de San Miguel Arcángel y de San Bernardo, se apareció en el campo a un hombre muy piadoso de nombre Jean de la Baume”.

La Madre de Dios entonces “le ordenó decir de su parte al clero y a la comunidad de Cotignac que vayan en procesión al monte Verdaille y que construyan una iglesia, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Gracias, por su deseo de conceder muchas gracias y favores a quienes la invoquen en ese lugar”.

Entre los peregrinos famosos que llegaron hasta ese lugar está el rey Luis XIV, quien le agradeció el don de su nacimiento.

En la actualidad, muchas personas peregrinan para pedir el don de un hijo o para agradecer haber recibido alguna gracia. Las embarazadas también visitan este lugar para agradecer el don de la vida.

Se quitó al mundo la protección de San José y vino la guerra [¿cómo podemos volver a su protección?]



¿Cómo invocar a San José para obtener sus favores?


Los videntes nos dicen las cosas que ellos entienden que el cielo les mandó difundir.

Es bueno tomar con pinzas lo que dicen, examinarlo a fondo y sin prejuicios, pero también reconocer cuando lo que les manda decir el cielo se cumple.

Aunque la incredulidad y confiar más en teorías humanas ha sido una constante desde los tiempos bíblicos.

La guerra en Ucrania vino dos meses después, de que un vidente anunció que al terminar el año de San José se quitaría su protección al mundo, porque él era el katejon.

Aquí hablaremos sobre lo que sucedió, y sobre dos devociones a San José que deberíamos practicar para asegurarnos su protección personal en los tiempos que vienen.

Sobre finales del año 2021 el místico padre Michel Rodrigué profetizó, por un mensaje recibido del cielo, que a la conclusión del Año Santo de San José, el 8 de diciembre de 2021, se levantaría el katejon y el mundo no tendría la especial protección de San José.

Y por lo tanto el mal escalaría aún más en la tierra.

Y algo más de dos meses después Rusia invadió a Ucrania y está amenazando con sus armamentos nucleares a las potencias extranjeras que quieran intervenir.

Esto demuestra que a los videntes y profetas hay que evaluarlos por la materialización de sus profecías.

Porque han sido elegidos para anunciar hechos, no para ser expertos teólogos.

De modo que cuando la realidad se impone, y los hechos profetizados suceden, las teorías sesudas deben callar.

Nótese que Rodrigué habló de que el 8 de diciembre del 2021 sería levantada la protección al mundo.

Lo que podría indicar que quizás haya también, por analogía, un katejon para la Iglesia.

O sea algo que protege a la Iglesia.

Y esto cierra con lo que se ha dicho de que Benedicto XVI es el katejon de la Iglesia.

Pero no por haber llegado al pontificado, sino porque Ratzinger ha demostrado ser el teólogo más importante de la Iglesia post Concilio Vaticano II.

Y haberse hoy constituido en la conciencia de la recta doctrina en la Iglesia, tan atacada desde adentro por herejías y apostasía.

¿Y que es el katejon se preguntarán algunos?


Es la palabra que utiliza San Pablo en la segunda carta a los Tesalonicenses capítulo 2, para indicar algo que retiene la manifestación más profunda del mal.

La palabra significa retener o impedir.

Él dice,

«ya está en acción el misterio de la iniquidad, sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que sea quitado de en medio».

Lo que significa que los agentes del mal están en la tierra, los anticristos, pero no actúan con toda intensidad porque hay frenos que los detienen.

Entonces, según Rodrigué el katejon del mundo sería San José, su protección fue quitada al terminar el año santo de San José, del 2021 y por eso el mal se iba a manifestar con mayor poder, y ya lo vimos en Ucrania.

Pero esto no significa que haya sido levantada la protección de San José para cada uno de los fieles y de las comunidades católicas.

Sino de los sucesos globales del mundo.

O sea que la protección aún permanecería activa para las personas.

Y por eso es necesario, más que nunca, que a partir del 2022 se pida su protección especial para cada persona, la familia, la comunidad.

Esa fue la razón por la que comenzamos una consagración permanente a San José, que cada fiel puede arrancar a realizar cuando pueda.

El link para realizarla lo dejamos en la descripción de este video en youtube https://t.me/Consagracion_SanJose.

Pero además deberíamos prodigarnos en realizar otras devociones para honrar a este santo, porque Jesucristo y María se aparecieron en Itapiranga, Brasil, con grandes promesas a quienes se hicieran devotos de San José.

Lo más tradicional y simple es reservar los miércoles y el mes de marzo para recordarlo y venerarlo.

Pero hay muchísimas devociones más.

Pero ahora nos queremos detener en dos de ellas que no mencionamos antes y que tienen fundamento en reliquias del santo que hoy existen.

La primera es la devoción al cordón de San José, cíngulo o cinturón.

La desarrolló una monja agustina belga, llamada Hermana Elizabeth.

En 1657, después de tres años de una dolorosa enfermedad, estaba desahuciada por los médicos, y en espera de una cercana muerte.

Y habiendo sido muy devota del Santo Patriarca, confeccionó un cíngulo, lo hizo bendecir en honor a San José, y se lo ciñó.

Unos días después, mientras rezaba, se sintió sana, atribuyéndolo a un milagro.

Su ejemplo fue seguido por numerosas personas, que también alcanzaron gracias espirituales y temporales.

Entre las gracias que se obtienen están: la protección especial del Santo Patriarca, un auxilio especial en la enfermedad, la pureza del alma, la gracia de la castidad, la perseverancia final y su particular asistencia a la hora de la muerte.

La devoción se expresa por el uso del cíngulo, que debe ser un cordón de lana o de algodón blanco, lo suficientemente largo como para que una persona se lo pueda atar a la cintura, y caiga un poco a los lados.

Se hacen siete nudos en uno de sus extremos, en recuerdo de los gozos y dolores de San José.

Y es un sacramental que debe ser bendecido, pidiéndole a un sacerdote que lo bendiga y lo imponga, la primera vez.

La reliquia del cíngulo de San José se encuentra en Joinville, un pequeño pueblo del Alto Marne, en una capilla lateral de la iglesia de Notre-Dame de Joinville.

El cinturón está hecho de una tela de corteza bastante áspera y de un color grisáceo, probablemente de cáñamo.

Mide 1,10 metros de largo por 4,5 centímetros de ancho y tiene un broche de marfil o hueso y un ojal en cada extremo.

Cuenta una tradición oriental que este cinturón fue confeccionado por la Santísima Virgen, que lo guardó como un recuerdo muy querido a la muerte de San José, y luego le fue entregado a San Juan.

La segunda es la devoción al manto de San José.

Cuenta una historia que San José debía ir a buscar madera a su proveedor, para realizar algunos trabajos, pero no había logrado reunir todo el dinero necesario, tenía sólo la mitad.

Pero la necesitaba, y entonces pensó decirle a su proveedor que le permitiera llevarse la madera y que le dejaría su manto como prenda hasta que volviera con el resto del dinero.

El proveedor, de nombre Ismael, era un hombre rudo, de mal genio y avaro, que tenía pasión por el dinero.

Y después de mucho conversar aceptó el trato que le ofreció José.

Tenía enfermos los ojos hacía tiempo con úlceras y había perdido la esperanza de sanar, pero a la mañana siguiente se encontró que sus ojos estaban sanos totalmente.

Y su esposa, que tenía un genio de fiera comenzó a comportarse como una cordera, sintiendo una gran paz.

Y empezaron a conversar de que tal vez podría ser efecto del manto de José.

Cuando de repente oyeron ruido en el establo y encontraron que su mejor vaca se retorcía presa de dolor y a pesar que esposos se prodigaron no mejoraba.

Entonces Ismael se acordó del manto de José y pensaron que no perdían nada si lo ponían sobre la vaca.

Fue nada más ponerle la capa y el animal se levantó y se puso a comer como si nada hubiese pasado.

Y a partir de ahí se dieron cuenta que la prenda era de los cielos y que irían a ver a José para negociar con él para quedárselo, ofreciendo a José condonarle la deuda, no cobrarle nunca más por la madera y regalarle el manto más fino que encontraran.

Y mientras estaban haciendo los preparativos para ir a visitar a la sagrada familia, llevando una serie de regalos para cada uno de los integrantes, le llegó la noticia que la casa del padre de Ismael se estaba incendiando.

Éste corrió a la casa con el manto, cortó un pedazo, lo arrojó al fuego y fue suficiente para que el incendio se apagara, con lo que todos los presentes bendijeron al Señor.

Más tarde Ismael y su esposa llegaron a la casa de José, se arrodillaron ante él, le contaron lo sucedido, y le ofrecieron el trato.

Y la Santísima Virgen les dijo,

«Sabed buenos esposos, que Dios ha determinado bendecir todas aquellas familias que se pongan bajo el manto protector de mi santo esposo.

No os extrañe, pues mayores prodigios veréis».

Para ponerse bajo el manto protector hay una novena al santo manto de José que se puede encontrar fácilmente en internet.

Una parte de la reliquia del mando, con el que José cubrió a Jesús recién nacido, se conserva en Roma, en la iglesia de Santa Cecilia.

Fue llevado de Tierra Santa a Roma por San Jerónimo en el siglo IV.

Y está en un relicario acompañado por un velo aún colorido que habría pertenecido a la Virgen María.

De la reliquia del manto se cortó una porción que conservan los Carmelitas Descalzos de Amberes, otra que se venera en la iglesia de Santo Domingo en Bolonia, Italia, una más en el convento de Tepoztlán, México y otra en la capilla del Colegio Seminario de Corpus Christi de Valencia.

Bueno hasta aquí dos devociones a San José que se pueden practicar para rogar al santo la protección personal y de la familia, luego que la hubiera quitado del mundo.

Y me gustaría preguntarte si practicas alguna devoción a San José y cual. Déjala en los comentarios. 

Matrimonio infértil pidió a san José un hijo, ¿y qué día crees que nació?


Muchos matrimonios que no pueden concebir un hijo viajan hasta Cotignac, Francia. Pero, ¿qué tiene de especial esta localidad de la región de Provenza, que se ha convertido en destino de peregrinaciones y de esperanza para muchas parejas?

Pues resulta que fue en este lugar, el 7 de junio 1660, donde se registró la única aparición de san José en solitario reconocida por la Iglesia Católica, y desde entonces, miles de matrimonios que desean procrear acuden ahí para pedir la intercesión del casto esposo de la Virgen María.

Esta es la historia de Jaen, Jeanne y Susana

El año pasado, hasta ese lugar llegaron Jean y Jeanne Bodet, un joven matrimonio que –según reporta Religión en Libertad– se había resignado a no tener hijos biológicos. Y es que, desde que se casaron en 2017, habían tenido cuatro abortos espontáneos.

La pareja sabía que muchos matrimonios que no podían tener hijos acudían en peregrinación a Cotignac, Francia. En varias ocasiones, familiares y amigos les habían sugerido hacer lo mismo para pedir la intercesión de San José y poder procrear.

“Escuchábamos educadamente mientras pensábamos: ‘todo esto está muy bien, pero nos enfrentamos a un callejón sin salida médico. Entonces, ¿qué puede hacer san José ante un problema de tiroides o genético?”, explica Jean, quien se lamentaba por esta situación.

Y continúa: “Yo me repetía: ‘vamos a Misa, no vivíamos juntos antes de la boda, tratamos de hacer el bien, o en todo caso no hacer el mal… y aunque hacemos todo esto, Dios no nos da la alegría de acoger a un niño…”.

Un día, unos amigos del joven matrimonio les dijeron que harían el viaje a Cotignac, y estos se animaron a acompañarlos. Al llegar al santuario colocaron una carta al pie de la famosa estatua de San José y pidieron al esposo de la Virgen María tener un bebé con buena salud.

Meses después de haber regresado de aquella peregrinación, Jeanne se enteró que estaba embarazada. Sin embargo, debido a los cuatro abortos espontáneos que había sufrido, la pareja no guardó muchas ilusiones.

Pero el tiempo fue pasando y el embarazo continuaba viento en popa, hasta que, de manera providencial, nació Susan. Y para que no quedara duda de la intercesión de San José, la pequeña vino al mundo el 19 de marzo de 2021, fiesta litúrgica del padre adoptivo de Jesús.

La aparición de San José en Cotignac

En Cotinac, Francia, se puede apreciar hasta nuestros días la llamada “Fuente santa de José de Bessillon”, que recuerda la aparición en 1660 de san José sobre el Monte Bessillon, cuando le pidió a un joven pastor -agotado por la sed- que moviera una enorme piedra para encontrar agua.

“Yo soy José, levántala y beberás”, le dijo. El joven creyó que se trataba de una burla, pero ante la insistencia de aquel hombre, obedeció. Aunque la piedra era muy pesada, la desplazó sin dificultad para descubrir agua fresca. Bebió desesperadamente, y cuando se dio cuenta, estaba de nuevo solo.

El joven difundió aquel hecho, y la noticia se expandió por todo Cotignac con rapidez, comenzando así las peregrinaciones hacia la fuente, desde todos los lugares de la provincia y de los países vecinos.

En 1663 se consagró una capilla que perdura hasta el día de hoy, donde se puede leer la inscripción del profeta Isaías: “Sacarás aguas con gozo de las fuentes de la salvación”.

Con la llegada de la Revolución Francesa, la capilla fue abandonada, pero en 1975 las hermanas benedictinas la rescataron.

Hoy en día en este santuario se hacen procesiones constantes en contra del aborto, invocando a san José patrono de la Iglesia Universal, por los no nacidos y suplicando su intervención por la conversión de las almas y la santidad de las vocaciones.

La devoción a los santos no es superstición, el Papa Francisco lo explica.

 


Concluido su ciclo de catequesis sobe san José, el Papa Francisco reflexionó en su Audiencia General de este miércoles sobre el tema de la Comunión de los Santos, a la que llamó una importante noticia de los Evangelios, misma que la Iglesia a lo largo de los siglos ha podido evidenciar a través de la oración y la devoción.

“Muchas veces decimos en el Credo: ‘creo en la Comunión de los Santos’. Pero si nos pregunta qué es eso… Yo recuerdo que, de niño, respondía inmediatamente: ‘Ah, es cuando los santos reciben la comunión’”, señaló el Papa Francisco a manera de broma.

En este sentido, explicó que la Comunión de los Santos significa pedir a precisamente a los santos que están en el cielo que intercedan por nosotros ante Dios para resolver nuestras necesidades, para lo cual es importante entender que el que hace el milagro es Dios y no el santo, que es sólo un intermediario.

Señaló que la devoción a los santos no es algo mágico, ni una superstición, sino simplemente hablar con un hermano o una hermana que ya está ante Dios porque llevó una vida justa, una vida santa, y ahora está con Él. “Yo hablo con este hermano, con esta hermana, y le pido su intercesión para mis necesidades”.

Santos, los pecadores salvados

El que haya santos en el cielo -explicó el Papa Francisco-, no significa que la Iglesia esté reservada para los perfectos, sino que es la comunidad de los pecadores salvados.

Señaló que, en virtud de la Comunión de los Santos, en Cristo nadie puede separarnos de aquellos que amamos, ya que tras la muerte cambia sólo la forma de estar junto a ellos, pero nada ni nadie puede romper esta unión. “La Comunión de los Santos mantiene unida a la comunidad de creyentes en la tierra y en el cielo”.

De esta manera -dijo-, gracias a la Comunión de los Santos, la relación de amistad que podemos construir con un hermano o una hermana en la tierra, también podemos establecerla con un hermano o una hermana que están en el cielo.

“Los santos son amigos con los que muy a menudo tejemos relaciones de amistad. Lo que nosotros llamamos devoción, es en realidad una forma de expresar el amor a partir de este vínculo que nos une. Y todos nosotros sabemos que a un amigo podemos dirigirnos siempre, sobre todo cuando estamos en dificultad y necesitamos ayuda”.

Finalmente, el Papa Francisco concluyó su catequesis sobre la Comunión de los Santos con la oración a san José que él reza todos los días:

Oración diaria a San José

“Glorioso patriarca san José,

cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles,

ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad.

Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío,

para que tengan una buena solución.

Amado Padre,

toda mi confianza está puesta en ti.

Que no se diga que te haya invocado en vano.

Y, como puedes hacer todo con Jesús y María,

muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder.

Amén”.

¿Era San José un hombre viejo como piensan muchas personas?


¿ERA SAN JOSÉ UN HOMBRE VIEJO COMO PIENSAN MUCHAS PERSONAS?
Por Frank Morera 

Jose era un Hombre Justo, asi lo describen los Evangelios, La Palabra que usa san Mateo para definir a Jose es δίκαιος, justo, recto Tambien Justo se dice en hebreo tsadaq (qd'x;), «ser recto, tener razón, ser justificado, ser justo». El significado básico de tsadaq es «ser recto» o «justo».Tzadik, en plural tzadikim, es un término hebreo proveniente de las raíces Tzedek, que significa "justicia", y Tzedaká, que puede traducirse como "caridad". Así, una traducción aproximada al español de este término sería Justo en Plenitud, de manera literal, siendo un homólogo del término occidental santo”.
Jose era "justo", δίκαιος, צדיק o sea santo, agradable a Dios, lo que nos permite conocer que en la mentalidad de la epoca y en términos bíblicos no había violado la Ley. La Ley prohibia la unión sexual antes del Matrimonio, asi que es impensable que Jose hubiera tenido en un pueblo pequeño como Nazareth y siendo catalogado Justo ningún tipo de relación carnal. 

El problema con este tema, ahora de moda, es que hay una tradición que pone a Jose como viudo. Son los Evangelios Apocrifos (Proto Evangelio de Santiago) los que nos muestran a un Jose viejo (y cuanto mas viejo mejor) para asi proteger la Virgindad de Maria. Asi tenemos a un Jose que respeta a la Madre de Dios por no poder, mas que por santidad, horrible defensa de la Virgindad de Maria basada en la descalificación de santidad del hombre escogido por Dios para custodiar a la madre de su Hijo. Jose se convirtió en una garantía de la Virginidad de Maria y no como un escogido y preparado por Dios al igual que ella. 

Sin embargo las palabras Griegas que usa el Evangelio nos da una idea de que edad tendría Jose. 
San Lucas 1, 27. "María estaba comprometida con un hombre llamado José." Aca la palabra "hombre" se dice "Aner", Aner en Griego describe a un hombre en edad de matrimonio, 15-25 años. " Hombre anciano" se dice "presbutés" en griego, esta palabra NO se usa para describir a Jose. 
San Agustin y San Jeronimo fueron defensores de Jose como formado por Dios para este cargo único en la historia: 

SAN JERÓNIMO (340-420?)
José, casado y virgen
Tu [Helvidio] dices que María no permaneció virgen: yo voy más allá, y te digo que también José fue virgen por María para que el hijo virgen naciera de un matrimonio virginal. Un varón santo no puede fornicar, y no consta en ningún lugar que hubiera tenido otra mujer. Hay que considerar que José fue, mejor que marido, custodio de María. Por lo tanto, se debe concluir que también permaneció virgen, juntamente con María, quien mereció ser llamado padre del Señor (Contra Helvidio, ML 23, 203). 

SAN AGUSTÍN (354-430)
Ya he insistido suficientemente en ello para que extrañe el hecho de que las generaciones se numeren [en el evangelio] por José y no por María: porque si María es madre sin intervención de la concupiscencia carnal, de la misma suerte José es padre sin el comercio de la carne. Así que de él desciendan y asciendan las genealogías, y no las separemos por no haber existido concupiscencia carnal en el padre. Y que su mayor PUREZA sea la confirmación de su paternidad, y así no seremos reprendidos por María, que no quiso anteponer su nombre al de su marido sino que dijo tu padre y yo te buscábamos apenados. Que no osen hacer los murmuradores perversos lo que no hizo la casta esposa. (Sermones, ML 38, 350-351). 

Jose es un signo de la Encarnacion del Verbo, Todo lo que el evangelio nos refiere de San José está en estrecha relación con el misterio de la Encarnación del Verbo y ya esto es mucho. 

La lógica nos indica que Jose no era un señor mayor pues en el episodio de la presentación del niño en el acompañado por sus padres (Lc 2,41- 45) nos pone a Jose presente y cuando esto el niño tendría doce o trece años, así que en el momento de la encarnación Jose no podría ser un hombre viejo, sin contar que realizo el penoso y agotador y largo viaje a Egipto. Ni nada nos dice el Evangelio de un Jose casado. Yo veo al Santo Patriarca como un joven lleno de santidad y de justicia que se enfrenta con su joven esposa a cumplir un papel que se le ha confiado en el Plan de la Salvacion. 

La razón de la santidad de San José, la establece Santo Tomás de Aquino cuando dice: "Cuanto alguna cosa recibida se aproxima más a la causa que la ha producido, tanto más participa de la influencia de esa causa" (S. Th. III , q.7, a.1). La causa única de donde procede toda santidad es el mismo Dios. Por lo que mientras mas cercano a Dios esté una persona, más participará de su santidad. Nadie como San José -después de Jesús y de María- se ha acercado tanto a Dios. 

Hay un principio teológico que dice: 

a) Dios da a cada uno la gracia según aquello para lo que es elegido. 

b) Una misión divina excepcional requiere una santidad proporcionada. 

Por tanto, no hay datos históricos que permitan afirmar que San José ya había estado casado antes o era un hombre viejo. Lo más lógico es pensar que fuera un hombre joven y santo cuando desposó a la Santísima Virgen y que asumió su papel de Custodio del Verbo y esposo de la engendradora de la Segunda Persona de la Trinidad. 

ORACIÓN A SAN JOSE DEL PAPA LEÓN XIII 

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa solicitamos también confiados tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades. 

Protege, Providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio, desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas: y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora, defiende a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, ya cada uno de nosotros protégenos con el perpetuo patrocinio, para que, a tu ejemplo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. 

Amén. 

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Oración a San José para proteger a los niños


ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA PROTEJER A LOS NIÑOS... 

“Oh, glorioso San José,
a ti Dios te encomendó
el cuidado de su Hijo unigénito
en medio de los muchos
peligros de este mundo. 

Acudimos a ti
y te pedimos que
tomes bajo tu protección especial
a los niños que Dios nos ha dado. 
A través del santo bautismo
se convirtieron en hijos de Dios
y en miembros de su Santa Iglesia. 

Los consagramos hoy a ti,
para que a través de esta consagración
puedan convertirse en tus hijos de crianza. 
Guárdalos,
guía sus pasos en la vida,
forma sus corazones
según los corazones
de Jesús y María. 

San José,
quien sintió la tribulación
y la preocupación de un padre
cuando el niño Jesús se perdió,
protege a nuestros queridos hijos
por el tiempo y la eternidad. 

Que seas su padre y consejero.
Que ellos, como Jesús,
crezcan tanto en edad
como en sabiduría
y gracia ante Dios
y los hombres. 
Preservalos de la corrupción del mundo
y danos la gracia
de estar unidos con ellos
en el cielo para siempre. 
Amén”. 

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8 cosas que, tal vez, no sabías sobre San José


8 COSAS QUE, TAL VEZ, NO SABÍAS
SOBRE SAN JOSÉ

El 19 de marzo es la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal. Este es un día de precepto y por lo tanto es obligatorio ir a Misa.

“En los Evangelios, San José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario”, dijo el Papa Francisco sobre San José al comenzar su pontificado en el 2013.

A continuación 8 datos que quizá no conocías sobre San José:

1.- No hay palabras suyas en las Sagradas Escrituras

Él protegió a la Inmaculada Madre de Dios y ayudó a criar al Señor del Universo. Sin embargo, no hay ninguna cita de él en los Evangelios. Más bien, fue un silencioso y humilde servidor de Dios que desempeñó su rol cabalmente.

2.- Es muy poco mencionado en el Nuevo Testamento

San José se menciona en Mateo, Lucas, una vez en Juan (alguien llama a Jesús "el hijo de José") y eso es todo. Él no es mencionado en Marcos o en el resto del Nuevo Testamento.

3.- Su salida de la historia de los Evangelios no es explicada en la Biblia

Es una figura importante en los relatos de la Natividad del Señor en Mateo y Lucas, y es incluido en los pasajes que relatan el momento en que Jesús se perdió a los 12 años y fue encontrado en el templo. Pero eso es lo último que oímos de él.

María aparece varias veces durante el ministerio de Jesús, pero José se fue sin dejar rastro. Entonces, ¿Qué le pasó? Varias tradiciones explican esta diferencia diciendo que José murió alrededor del cumpleaños número 20 de Jesús.

4.- ¿Viudo y anciano?

La Escritura no nos dice la edad de San José cuando se casó con María o sobre su vida anterior. Sin embargo, por mucho tiempo se le representó como un hombre de edad avanzada, aparentemente basándose en un texto del llamado protoevangelio de Santiago, un evangelio apócrifo del que se desprende que San José habría estado casado anteriormente, tuvo hijos de ese matrimonio y quedó viudo.

Según esa tradición San José sabía que María había hecho voto de virginidad y fue elegido para casarse con ella para protegerla, en parte porque era viejo y no estaría interesado en tener una nueva familia. Esta idea fue rebatida a lo largo de la historia por grandes santos como San Agustín.

5.- Su veneración se remonta al menos al siglo IX

Uno de los primeros títulos que utilizaron para honrarlo fue “nutritor Domini”, que significa "guardián del Señor".

6.- Tiene dos celebraciones

La solemnidad de San José es el 19 de marzo y la fiesta de San José obrero (Día Internacional del trabajo) es el 1 de mayo. También está incluido en la Fiesta de la Sagrada Familia (30 de diciembre) y sin duda forma parte de la historia de la Navidad.

7.- Tiene múltiples “patronazgos”

Es el patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Es también el patrón de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.

8.- La ‘Josefología’

Entre las subdisciplinas de la teología, son conocidas la cristología y mariología; pero, ¿sabías que también existe la Josefología?

San José ha sido una figura de interés teológico durante siglos. Sin embargo, a partir del siglo XX algunas personas empezaron a recoger opiniones de la Iglesia acerca de él y lo convirtieron en una subdisciplina.

En la década de 1950, se abrieron tres centros dedicados al estudio de San José: en España, Italia y Canadá.

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"La desconocida historia del manto de San José"


"LA DESCONOCIDA HISTORIA DEL MANTO DE SAN JOSÉ

Cuentan las antiguas tradiciones conservadas en los primeros monasterios de vida contemplativa y transmitidas hasta nuestros días, que San José es solícito en mediar ante Dios para que en su misericordia conceda las gracias necesarias a quienes acuden orantes a él. Conocida entre sus devotos es la Novena llamada “Santo Manto de San José” que está inspirada en una historia hecha leyenda, conservada por la tradición oral de la Iglesia desde siglos.

EL MANTO DE SAN JOSÉ

San José debía ir a las montañas de Hebrón, donde tenía ajustada una partida de madera, y lo había ido dilatando día tras día hasta ver si podía reunir todo el dinero; pero fue en vano. Las cosas de los pobres, se hacen sus cuentas y casi nunca les salen como lo pensaron, José no tenía reunido más que la mitad del dinero y el caso es que no podía esperar más tiempo; era necesario servir a los parroquianos y por tanto partir a por la madera.

—Si te parece bien –le dijo la Santísima Virgen María-, lo pediré a los parientes.
—Yo iré -contestó José.
—No, esposo mío -suplicó María-; has de hacer un largo viaje y no te debes cansar -y cubriendo su cabeza según la costumbre, salió de casa. Al regresar le dijo:

—No hay dinero. Lo he pedido en varias casas, y todas se han excusado; indudablemente es que no tienen, porque si hubieran tenido ¿cómo se habrían de negar a darlo? Pero he pensado una cosa, -continuó María, procurando ocultar tras una dulce sonrisa el sentimiento que su corazón sentía-;… he pensado que dejes el manto en prenda y con eso el dueño de la madera se dará por satisfecho.
—No has pensado mal -dijo San José, bajando sus ojos, porque su esposa no los viera arrasados en lágrimas.
—Adiós, esposo mío -dijo María al despedirle-. El Dios de Abraham te acompañe y su ángel te dirija.
—Adiós esposa mía; procuraré volver pronto.

Y marchó el santo con la mitad del dinero y el manto nuevo que María le había regalado en el día de su boda.

* * *

—Dios te guarde, Ismael, -dijo el Santo padre de Jesús cortésmente al llegar a la presencia del dueño de los troncos contratados.
—¿Vienes ya por la madera? -fue la contestación al saludo de José-; bien podías haber venido antes; en poco ha estado que te quedes sin ninguna.

Ismael tenía mal genio, era un avaro sin entrañas, en su casa no había visto nunca la paz, su pasión era el dinero y todo esto lo conocía José desde que le estaba tratando, por lo cual podemos presumir la poca confianza y el miedo que había de tener por declarar el estado de su bolsillo. Escogió los maderos, apartándolos a un lado, y cuando ya iba a partir para Nazaret, llegado el momento supremo, llamó aparte a Ismael, y le habló de esta manera:

—¡Dispénsame que no traigo más que la mitad del dinero; tú sabes que siempre te he pagado al contado. Espérame y ten paciencia y te pagaré hasta el último cuadrante; quédate con esta capa en prenda.

Ismael quiso que se llevara la mitad de los troncos, protestó y volvió a protestar, de tal manera, que estuvo a punto de desbaratarse el contrato, pero al cabo cedió aunque no de muy buen grado, quedándose con el manto de boda de San José.

El avaro Ismael tenía enfermos los ojos hacía tiempo con úlceras, y a pesar de invertir en médicos y medicinas no había logrado la salud; casi había perdido la esperanza de sanar; por lo cual se llenó de sorpresa a la mañana siguiente cuando se encontró que sus ojos estaban sanos como si nunca hubiese padecido.

—¿Qué es esto? -se decía-. ¡Ayer enfermos con úlceras incurables, según opinión de los médicos, y hoy sanos sin medicina alguna!

No dio Ismael con la causa y al llegar a su casa contó a su esposa el prodigio. Eva, que así se llamaba ésta, era un verdadero basilisco, tenía un genio de fiera, y desde que se había casado con Ismael jamás había tenido paz, ni dicha, ni tranquilidad, ni gusto en el matrimonio; pero aquella noche estaba hecha una cordera. ¡Qué dulzura en sus palabras! ¡Qué mansedumbre! ¡Qué alegría en su rostro antes sombrío y arrugado por la ira: "¿Qué es esto? ¿Qué variación es esta? ¿Quién habrá traído este cambio?" se preguntaba a sí mismo el esposo.

—Toma este manto y guárdalo por ahí -le dijo a Eva-. Es de José, el carpintero de Nazaret, y ha de venir a llevárselo; este manto debe ser el que ha traído la paz y la tranquilidad de esta casa -dijo casi pensarlo el esposo-. Desde que lo puse sobre mis hombros para traerlo, siento en mí tal mudanza, tales afectos y tales deseos, que no puede ser otra la causa. Oyeron entonces ruido en el establo y, cortando la conversación, se tiró del lecho Ismael y acudió a ver lo que era.

Una vaca, la mejor, la más gruesa, se retorcía en el suelo presa de un dolor horrible. ¡Pobre animal! A pesar de los remedios que ambos esposos le prodigaron no se mejoraba; al contrario, parecía que iba a expirar. Se acordó Ismael del Manto de José y comunicó a Eva su pensamiento; nada perdían. Pero si la vaca sanaba, sabrían que el Manto era la causa de su dicha y del bienestar que disfrutaban.

Fue nada más ponerle la capa y el animal se levantó del suelo donde antes se retorcía por la fuerza del dolor. La vaca se puso a comer como si nada hubiese pasado.

—¿Lo ves? -dijo Ismael-, este manto es un tesoro. Desde que él está en nuestra compañía, somos felices. Conservemos esta prenda de los cielos; no nos desprendamos de ella ni aunque nos dieran todo el oro del mundo.
—¿Ni al mismo dueño se la devolveremos?-dijo Eva inquieta.
—Ni al mismo dueño -contestó resueltamente Ismael.
—Entonces -dijo Eva- le compraremos otra mejor que ésta, en el mercado de Jerusalén, y si te parece bien iremos los dos a llevársela.
—Sí -contestó el marido-. Yo le perdono la deuda y además estoy dispuesto a darle de aquí en adelante toda la madera que necesite.
—¿No has dicho que tiene un hijo llamado Jesús? -preguntó Eva-. Le llevaré de regalo un par de corderos blancos y un par de palomas como la nieve, y a María aceite y miel. ¿Te parece bien, esposo mío?
—Todo me parece bien –contestó-. Mañana iremos a Jerusalén y desde allí a Nazaret.

Cuando estaban los camellos preparados para el viaje, llegó jadeante el hermano menor de Ismael, diciendo que la casa de su padre estaba ardiendo y había que llevar el Manto del Carpintero, con el fin de apagar el incendio. No había tiempo que perder. Los dos hermanos corrieron precipitadamente a la casa del padre y al llegar, cortaron un pedazo del milagroso manto y lo arrojaron al fuego. No hubo necesidad de derramar una sola gota de agua; aquello fue bastante para atajar el incendio y apagarlo. Las gentes se admiraron al ver el prodigio y bendijeron al Señor.

—Qué fue -preguntó Eva al verlos llegar- ¿se ha apagado el fuego?
—Sí -contestó el esposo lleno de satisfacción-; un pedazo del manto ha bastado para realizar el milagro.

Días después se bajaron de sus camellos a la puerta del Carpintero de Nazaret. Ismael, el antiguo usurero y Eva su esposa, venían llenos de humildad a postrarse a los pies de José y María y a hacerles varios regalos. Al verlos San José y la Santísima Virgen María creyeron que vendrían reclamando la deuda y se llenaron de tristeza porque aún no tenían el dinero reunido. Pero el entrar en la casa donde José, María y el Niño Jesús estaban, se pusieron ambos de rodillas, y tomando la palabra Ismael, dijo:

—Venimos mi esposa y yo a darte las gracias por los inmensos bienes que hemos recibido del cielo desde que me dejaste el manto en prenda; y no nos levantaremos de aquí sin obtener tu consentimiento de quedarnos con él para que siga protegiendo mi casa, mi matrimonio, mis intereses y mis hijos.
—Levantaos -dijo José, tendiéndoles las manos para ayudarles.
—iOh, santo Profeta! -respondió Ismael en un arrobo espiritual-; permite hablar a tu siervo de rodillas y escucha estas palabras: Yo estaba enfermo de los ojos y por medio de tu manto se han curado; era usurero, altivo, rencoroso y hombre sin entrañas y me he convertido a Dios; mi esposa estaba dominada por la ira y ahora es un ángel de paz; me debían grandes cantidades y las he cobrado todas sin costarme trabajo alguno; estaba enferma la mejor de mis vacas y ha sanado de repente; se incendió, en fin, la casa de mi padre y se apagó el fuego instantáneamente al arrojar en medio de las llamas un pedazo de tu manto
—¡Loado sea Dios por todo! -dijo bajando los ojos el santo Carpintero-. Levantaos, que no está bien que estéis de rodillas delante de un hombre tan miserable como yo.
—Aún no he terminado -respondió Ismael-. Tú no eres un hombre como los demás, sino un Santo, un Profeta, un ángel en la tierra. Te traigo un manto nuevo, de los mejores que se tejen en Sidón; a María tu esposa, le traemos aceite y miel, y a Jesús, tu hijo, le regala mi esposa un par de corderos blancos y un par de palomas más blancas que la nieve del Líbano. Aceptad estos pobres obsequios, disponed de mi casa, de mis ganados de mis bosques, de mis riquezas, de todo lo que poseemos, y... ¡no me pidáis vuestro manto!

— Quedaos con él, ¡en buena hora! -dijo el Santo Carpintero-; y gracias, muchas gracias por vuestros ofrecimientos y regalos.

Y mientras se levantaban del suelo y acercaban los presentes, les dijo María:

—Sabed, buenos esposos, que Dios ha determinado bendecir todas aquellas familias que se pongan bajo el Manto protector de mi santo esposo. No os extrañen pues los prodigios obrados; otros mayores veréis; amad a José, servidle, guardad el Manto, divididlo entre vuestros hijos, y sea ésta la mejor herencia que les dejéis en el mundo.

…Y es sabido que los esposos guardaron fielmente los consejos de la Santísima Virgen María y fueron siempre felices, lo mismo que sus hijos y los hijos de sus hijos."

**************
NOTA: Las reliquias no son objetos mágicos que nos resulven la vida. Esta historia no debe entenderse en el sentido material, sino espiritual y teológico. El "Manto de San José" representa su intercesión por nosotros ante Dios y no como un objeto que por arte de magia resuelve todos nuestros problemas. El Señor los bendiga por siempre.

Fuente Portaluz

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