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¿Son los ángeles superiores o inferiores a los seres humanos? Sacerdote responde


En primer lugar, es importante reconocer que tanto los ángeles como los seres humanos son creaciones de Dios. La Biblia nos dice que Dios creó a los ángeles como seres espirituales antes de la creación del mundo visible. En el libro del Génesis, leemos: "En el principio creó Dios el cielo y la tierra" (Génesis 1,1). Esto sugiere que los ángeles existían antes de la creación del mundo físico.

Además, en el Salmo 8, 5, el salmista pregunta: "¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?" Aquí vemos que Dios ha concedido a los seres humanos un lugar especial en su creación, lo que indica una cierta dignidad y privilegio.

Para comprender mejor la posición de los ángeles y los seres humanos, es útil considerar su naturaleza y propósito respectivos. Los ángeles son seres puramente espirituales, creados por Dios para adorar y servirle. En la Biblia, se menciona repetidamente la presencia y la obra de los ángeles como mensajeros divinos, protectores y guerreros espirituales. Por ejemplo, en el libro de los Salmos, se dice: "Porque a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos" (Salmo 91, 11). Los ángeles son seres poderosos y están más cerca de Dios, lo cual se refleja en su capacidad para alabar y adorar a Dios continuamente.

En cuanto a los seres humanos, somos una combinación de cuerpo y alma. El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1, 27). Esto significa que tenemos una naturaleza espiritual y racional, y tenemos la capacidad de conocer y amar a Dios. Además, Dios nos ha dado el don del libre albedrío, lo que significa que podemos elegir el bien o el mal.

La Biblia también habla del amor especial de Dios por los seres humanos. Por ejemplo, en el Evangelio de Juan, leemos: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3, 16). Esta enseñanza subraya la grandeza y el valor de los seres humanos ante los ojos de Dios.

Si bien los ángeles son seres espirituales superiores en su naturaleza y cercanía a Dios, los seres humanos tienen una dignidad y un valor únicos debido a nuestra creación a imagen y semejanza de Dios, y al amor especial que Dios nos muestra. Aunque los ángeles son poderosos y sirven a Dios de una manera especial, los seres humanos tienen la capacidad de tener una relación personal y amorosa con Dios y de participar en su plan de salvación.

Es importante destacar que la relación entre los ángeles y los seres humanos no se trata de una competencia o jerarquía en términos de superioridad o inferioridad. Cada uno tiene su propio papel y propósito en la creación de Dios. Los ángeles están llamados a servir y adorar a Dios de manera continua, mientras que los seres humanos están llamados a amar y servir a Dios y a los demás en este mundo, con la esperanza de alcanzar la vida eterna en la presencia de Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica también nos proporciona una perspectiva sobre los ángeles y los seres humanos. En el párrafo 329, se nos enseña que los ángeles son "servidores y mensajeros de Dios" y que "la tradición de la Iglesia afirma la existencia de los ángeles, una verdad de fe que está contenida en la creencia común de los fieles". Por lo tanto, creemos en la existencia de los ángeles basándonos en la enseñanza de la Iglesia y en la revelación divina transmitida en la Biblia.

En resumen, si bien los ángeles son seres espirituales superiores en su naturaleza y cercanía a Dios, los seres humanos tienen una dignidad y un valor únicos como creaciones a imagen y semejanza de Dios. Ambos tienen roles y propósitos distintos en la creación de Dios, y cada uno está llamado a amar, adorar y servir a Dios de acuerdo con su naturaleza y vocación específicas. La Iglesia Católica enseña que tanto los ángeles como los seres humanos son importantes y valorados por Dios, y están destinados a vivir en comunión con Él en la eternidad.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Cuando una persona muere se convierte en un ángel que nos cuida desde el cielo?



En películas, historias o dibujos animados llegamos a ver a personajes que al morir se convierten en ángeles: el alma vaporosa del ser humano se desprende de su cuerpo inerte y, con la ayuda de unas alas que de pronto le han aparecido, se eleva hacia el cielo, donde, se supone, lo esperan otros seres alados que, al igual, antes habitaron la tierra en su calidad de seres corporales.

O bien, vemos a la persona que, sentada sobre una nube, toca suavemente un harpa; tiene ahora una aureola dorada y brillante, y con sus suaves plumas blancas aletea sin preocupaciones. Es decir que, según la alegoría, ya se ha convertido en un angelito o en una angelita.

Asimismo, cuando alguien muere, sobre todo si se trata de un niño, también es frecuente escuchar que alguien dirija a los deudos palabras de consuelo como las siguientes: “Ahora ya tienen un angelito pidiendo a Dios por ustedes” o “El cielo está de fiesta porque ha llegado un ángel”.

Por otra parte, en la literatura o en el cine podemos encontrarnos con historias de ficción que narran situaciones a la inversa: de ángeles que, por alguna razón, han decidido participar de la vida terrena, y experimentar en cuerpo y alma las alegrías y sufrimientos que afectan los seres humanos.

En la literatura, por ejemplo, podemos citar el extraordinario cuento Un señor muy viejo con unas alas enormes, del famoso escritor colombiano Gabriel García Márquez, sobre un ángel de edad avanzada que sufre la degradación del cuerpo, incluida la desgracia de tener unas alas añejas.

En cuanto al cine, una de las películas más famosas sobre el tema es Las alas del deseo, del director Wim Wenders, que aborda la historia de unos ángeles aburridos y frustrados por no poder sentir placer, uno de los cuales se cuestiona sobre esa inmortalidad que lo aparta de vivir lo que los humanos sí son capaces de experimentar, por lo que decide cambiar su condición de ángel por la de humano.

Pero, ¿podrá realmente un ángel, en determinado momento, cambiar su condición de ángel?, ¿o un ser humano llegar a ser un ángel después de la muerte? El padre José de Jesús Aguilar, sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México, da una respuesta categórica a esta pregunta, y detalla los fundamentos de su afirmación.

La respuesta la da Jesús

Para dar respuesta a la pregunta frecuente sobre si los seres humanos al morir nos convertimos en ángeles, el padre José de Jesús Aguilar comienza explicando que, cuando Luzbel, siendo un ángel, se enemistó con Dios y se convirtió en un demonio, su naturaleza angélica persistió para siempre; es decir, que Luzbel siguió siendo un ángel, al que se le comenzó a conocer como un ‘ángel caído’.

Así también -refiere-, los seres humanos tenemos una naturaleza y una personalidad, mismas que conservamos al morir, lo cual, por otra parte, contradice a todos aquellos que creen en la reencarnación “y piensan que un ser humano, tras la muerte, puede meterse en el cuerpo de otra persona y cambiar su personalidad, y luego tener otra personalidad, y otra más, y otra más, y así sucesivamente”.

En cuanto a la idea que muchos tienen de que la muerte significa mudar de una naturaleza corporal a una angelical, el sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México señala que muchas veces se afirma por ese deseo de sentir la protección, la ayuda y la intercesión de nuestros seres queridos que han muerto, y por eso nos inclinamos por validar aquellas versiones del imaginario colectivo que aluden a este cambio al momento de la muerte.

Sin embargo -asegura-, la idea anterior es incorrecta, ya que el ser humano, como su nombre lo indica, tiene una naturaleza humana; mientras que los seres angelicales tienen una naturaleza distinta: una naturaleza angelical. “Y ninguna de las dos naturalezas puede perderse -señala-, sino que permanecen como tales”.

Lo que los humanos debemos entender -apunta-, es que nuestros difuntos no necesitan ser ángeles para interceder por nosotros ante Dios. Ya que, si es la voluntad de Él, ellos pueden estar a su lado, con un cuerpo; eso sí, con un cuerpo glorificado, espiritualizado, pero jamás perder su naturaleza humana.

Refiere que la Iglesia hace esta afirmación con base en el pasaje del Evangelio en el que a Cristo le preguntan qué pasa cuando han muerto varios hombres que una mujer tuvo como esposos en distintas etapas de su vida, y finalmente muere ella, ¿cuál de todos estos hombres será finalmente el esposo de esta mujer?

“En ese pasaje Cristo les contesta: ‘En el más allá, ya no necesitaremos casarnos, ya no habrá esposos ni esposas, porque serán como los ángeles que están en los cielos’. No dice que ‘seremos ángeles, sino como ángeles’, señala.

Por otra parte -explica-, de acuerdo con el cristianismo, al morir el ser humano tiene un juicio particular, y precisamente, de acuerdo con esa personalidad que tuvo mientras duró su paso por este mundo, recibe una sentencia: o bien hacia el Purgatorio, o bien hacia el Infierno, o bien hacia la Vida Eterna, donde seguirá conservando su naturaleza y su personalidad.

Con esta reflexión, el padre José de Jesús Aguilar deja en claro que, aunque en las películas, en las historias, en las caricaturas o en el habla popular se aluda o se diga que ‘el niño se convirtió en un angelito’, “ni ese pequeño, ni mi papá, ni mi mamá, ni ningún otro ser querido se volverá un ángel al morir, pues esas sólo son maneras de expresarnos, pero de ninguna manera es verdad”.

Cuando el ser humano fallece -hace hincapié finalmente-, el ser humano continúa con su naturaleza, pero en un cuerpo glorificado, en la presencia de Dios.

Entregó su vida a los niños con cáncer, y descubrió ángeles entre ellos



Hace siete años y medio, Susana Troyo recibió la noticia de que tenía cáncer y le restaba poco de vida. Fue de inmediato a contárselo a un sacerdote, quien la escuchó y le aseguró que no iba a morir pronto, pues no podía dejar este mundo sin antes compartir que había atestiguado la presencia de ángeles en la tierra.

Susana -o Susy, como le llaman los niños-, nació en la Ciudad de México, pero desde pequeña se fue a vivir a Mérida, Yucatán, con sus padres y sus tres hermanos, a fin de administrar una hacienda. El proyecto no dio el resultado que esperaban.

En 2006, ella arrancaría su propio proyecto: la asociación “Sueños de ángel”, que cumple los deseos de niños con cáncer. 

Su formación en la fe

La familia de Susy estaba muy familiarizada con la religión, pues tres de las hermanas de su abuela eran religiosas, y una más -la que más había deseado tomar los hábitos-, tuvo que sacrificar su vocación, pues entonces la Iglesia pedía que por lo menos una se quedara a cuidar a los padres. Así, esta última comenzó a encargarse de formar en la fe a la familia por la cercanía que mantuvo.

Sin embargo, la unión familiar comenzó a debilitarse en algún momento, y se perdió la costumbre de rezar. “Yo sentí que fui rescatada por Dios -platica Susy-, pues desde pequeña estuve en un grupo juvenil de oración. Aunque a mí en realidad casi no me gustaba orar, tenía el acompañamiento de dos mujeres consagradas que me hablaban mucho de Dios”.

Al encuentro de su vocación

Además de acudir asiduamente a aquel grupo, por propia cuenta comenzó a visitar las cárceles, pues le inquietaba saber acerca de las situaciones por las que atravesaban las mujeres presas. Llegó a sentir que su vocación estaba ahí, en servir a la gente encarcelada, a la que aprendió a respetar y a no juzgar.

Pero ocurrió que, siendo estudiante de la carrera de Educadora, cierta vez fue enviada con sus compañeras a un hospital infantil, donde comenzó a convivir con los niños. Aunque la conciencia de la responsabilidad que implicaba el estar con ellos, la adquiriría hasta el último año de la carrera, tras un suceso sumamente doloroso.

“Ocurrió que yo quedé prendada de un niño y pedí permiso para seguir visitándolo. Carlitos tenía un cáncer muy avanzado, pero le permitían ir a casa un día cada determinado tiempo. Un día que esperaba mi visita, él se negó a irse con sus papás. Yo fui irresponsable y no acudí. El día que llegué ya no lo vi en su cama, pregunté que había pasado y las enfermeras me informaron que había fallecido, que me había estado esperando y desde la ventana se asomaba a ver si me veía venir”.

Tanto dolor sintió ante lo sucedido, que se prometió jamás volverle a fallar a un niño. “Empecé a colaborar con las voluntarias Vicentinas, en el lugar donde se hospedaban los niños que iban al hospital, y ahí aprendí a conocer realmente a Dios a través de los ‘niños crucificados’, aquellos que están intubados, con el suero en una manita y la otra inmovilizada, como el mismo Jesús en la cruz”.

Activista por la educación en los hospitales

Cierto día, una niña que iba a ser dada de alta del hospital le dijo a Susana Troyo que no volvería a la escuela, pues había desertado en segundo año, y sus compañeritos ya iban en secundaria. Así que, comprometida totalmente con los pequeños, Susy quiso estudiar la carrera de Derechos y Necesidades de la Niñez, y al concluirla elaboró un programa educativo para los hospitales, que se implementó en el Hospital General de Mérida “Agustín O’Horán”. Dicho modelo posteriormente sería tomado como base a nivel nacional.

Tras el éxito del programa educativo en hospitales, se sentía llamada a hacer algo más. Así, en el año 2006, con la ayuda de un grupo de voluntarias, creo la asociación “Sueños de ángel”, cuya labor es cumplir sueños de niños con cáncer. Y fue justo ahí donde comenzó a ser testigo de un sinfín de experiencias sobrenaturales.

Ángeles Custodios

Susy cuenta el caso de una pequeña de nombre María de los Ángeles, a quien, por petición de un enfermero, ella bañó para bajarle la fiebre.

“Cuando la iba a acostar -platica-, la pequeña me dijo: ‘No, ¡abrázame!’. Lo hice, ella dirigió su mirada hacia el techo y comenzó a saludar y a reír. ‘¡Míralo, Susy!’, me dijo. ‘¿A quién ves?’, le pregunté. ‘¡Es un angelito!’, respondió ella”.

Platica que recostó a la niña en el momento en que llegaron la mamá y la oncóloga. “María de los Ángeles le dijo entonces a su mami: “¡Ven!”. Cuando la mamá se acercó, ella le dio un beso y le dijo: ‘¡Mamá, me voy con él!’. ‘¿Con quién?’, preguntó la mamá. Y señalando donde estaba viendo al ángel, la pequeña respondió: ‘Con él, es un ángel’. En ese justo momento cerró los ojos, y partió al cielo con una sonrisa maravillosa”.

Al llegar a casa, como era su costumbre, Susana Troyo anotó lo sucedido en una agenda. “Hoy se fue al cielo María de los Ángeles”, escribió. Y en ese momento se percató que era 2 de octubre, Día de los Ángeles Custodios.

La Señora bonita

Otro caso es el de Dalita, una niña de cuatro años que le insistía a su mamá que se fuera a comer con las monjitas, refiriéndose a las hermanas Vicentinas. Una vez Dalita volvió a pedírselo, y como siempre la mamá le respondió que no, porque no la quería dejar sola. “No estoy sola -le respondió Dalita-, la Señora bonita viene a hacerme compañía”.

“Esa vez -refiere- estábamos con Dalita su mamá, sor Rosario y yo. Fue entonces que sor Rosario quiso regalarle a Dalita una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Dalita puso una gran sonrisa y dijo: “Es Ella la que me viene a acompañar, es la Señora bonita”.

Una cita en el cielo, con día y hora

Susana también se acuerda mucho de la experiencia de Rodrigo, un niño al que le habían amputado ya una pierna y se encontraba muy grave de salud, por lo cual los doctores convinieron en que debía pasar sus últimos días en casa con sus padres.

Cierto día, Rodrigo despertó y, al igual que Dalita, hizo alusión a la Señora bonita. “Mamá -dijo-, ya me enseñó la Señora bonita dónde voy a estar. Voy a tener otra vez mi pierna. Allá están mis amiguitos que ya murieron, y están muy felices. Pero me dijo que no me voy ahorita, sino hasta el jueves a las doce del día”.

Refiere Susana Troyo que a menudo, cuando suceden ese tipo de situaciones, ocurre en la gente una especie de bloqueo que de momento no se puede concientizar; de manera que lo que creyeron todos era que en niño había tenido un sueño precioso y nada más.

“Muchas casas de los pueblitos situados en los alrededores de Mérida son de paja -platica-, y afuera de estas casitas es donde las personas cocinan y lavan la ropa en las bateas. Llegado el jueves, Rodrigo le pidió muy temprano a su mamá que lo bañara y le pusiera su traje de Primera Comunión. La mamá accedió y le ayudó a acostarse en su hamaca”.

Platica Susy que a la hora en que la señora estaba cocinando y lavando la ropa fuera de la casa, fue cuando le cayó el veinte: reparó en que era jueves y quedó helada. Entró a la casa, vio que el reloj marcaba las doce con unos minutos, corrió hacia Rodrigo y lo vio en su hamaca con una sonrisa grandísima, pues ya se había ido al cielo.

El cáncer en carne propia

“No soy una mujer organizada -platica Susy-, pero eso sí, mis agendas las he llevado siempre con mucho orden: en ellas he escrito experiencias maravillosas, otras muy fuertes, unas muy dolorosas. Pero he registrado cada una”.

Así, hace 7 años y medio, Susy recibió la noticia de que tenía cáncer y le quedaba poco tiempo de vida. No sintió ninguna angustia, salvo por el hecho de que sentía la necesidad de encomendar a alguien la tarea de rezar por su familia una vez que ella faltara.

“Pero encontré pronto la solución: fui con el padre Ricardo, que es un sacerdote argentino, y llorando le encargué que rezara mis seres queridos, porque yo estaba muy enferma y me restaba poco de vida. El padre Ricardo me escuchó y finalmente me hizo una pregunta: ‘¿Hay algo que te haga feliz?’”.

En ese momento, el llanto de Susy se volvió sonrisa, pues sintió de golpe toda la felicidad que sentía al estar con los pequeños. “Le dije que yo era muy feliz con los niños, y que había anotado todas sus historias en esas agendas que ahora tendría que tirar”.

El padre Ricardo le pidió que le relatara algunas de esas historias, y Susy procedió… “‘¡Contame otra!’, me pedía el padre Ricardo. Y yo le contaba más. Fue entonces que me dijo que yo no me iba a morir pronto, pues no me podía ir de este mundo sin haber compartido mis historias con la gente”.




Susana Troyo se resistía a escribirlas, pues creía que las personas la tirarían de loca si leían acerca de niños que veían ángeles en la tierra, o de otros que se daban un paseo por el cielo, o que veían a un Señor muy hermoso que les daba a probar frutos muy sabrosos, o que jugaban con Él con una pelota dorada, u otras cosas más por el estilo.

Pero finalmente accedió, con la ayuda del padre Ricardo y otras personas de buena voluntad, a escribir todas las historias de sus agendas en un libro que tituló *El camino de los ángeles. Y en la medida que las iba escribiendo -asegura-, su enfermedad iba disminuyendo.

“Y pues aquí estoy después de siete años y medio -finaliza Susy-, poniendo mi vida al servicio de Dios. Seguramente también sigo aquí porque no me he ganado el Cielo. Dios me está dando la oportunidad de hacer cosas, de compartir con la gente, de intentar tener un corazón de niño, pero creo que aún me falta mucho”.

Nuestra Señora la Reina de los Ángeles


NUESTRA SEÑORA LA REINA DE LOS ÁNGELES, RUEGA POR NOSOTROS
2 de Agosto

María es en verdad Reina de los ángeles y de los santos. Ella es reina donde Jesús es Rey.

La ciudad de Los Angeles, California. El nombre completo de la famosa ciudad de Los Ángeles, en California, es "El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Angeles", que se fundó como un eslabón en la cadena de misiones de Junípero Serra.

María Santísima está siempre rodeada de ángeles. El arcángel san Gabriel le anuncia que Dios la escogió para ser Madre del Verbo. Cuando da a luz al Redentor, coros de ángeles cantan y anuncian la buena nueva en torno al establo de Belén. Los ángeles se la llevan al cielo, en cuerpo y alma en la Asunción.

Según la tradición, ángeles trasladan su casa de Nazaret a Loreto, Italia.

DULZURA DE LOS ÁNGELES
de la liturgia bizantina

Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos,
abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor,
protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro,
que ha contenido a la Trinidad excelsa;
en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y
el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra,
Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti, Theotókos;
tú eres nuestra defensa ante Dios.
Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos.
Manda a tus siervos el socorro del cielo.

Fuente corazones

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3 cosas que nos enseñan los ángeles de la guarda y una oración de invocación



3 COSAS QUE NOS ENSEÑAN LOS ÁNGELES DE LA GUARDA Y UNA ORACIÓN DE INVOCACIÓN

Gracias te doy, ángel de la guarda, por tu cuidado vigilante perenne. Ven y protégeme siempre de las trampas del demonio

Un ángel de la guarda es un ángel que está asignado para proteger y guiar a una persona en particular, grupo, reino o país.

La creencia en los ángeles de la guarda se puede rastrear a través de toda la antigüedad. El concepto de los ángeles y su jerarquía se desarrolló extensamente en el cristianismo en el siglo V por San Dionisio el Areopagita

Dios quiere la salvación de todos los hombres. Y todos los hombres necesitan y reciben la gracia suficiente para salvarse y además pueden contar con la asistencia divina de estos seres en todo momento

Los Santos Ángeles de la guarda tienen el poder de ayudarnos a hacer una buena meditación. Dada que nuestra imaginación es, en nuestros sentidos, un poco limitada y muy interior a la de los ángeles, ellos pueden colocar imágenes sagradas en nuestra mente, sobre todo si le pedimos su ayuda.

Si los demonios pueden colocar imágenes impuras en la imaginación de alguien, en sus intentos de atraernos a la inmundicia del pecado consentido, entonces los ángeles buenos pueden colocar imágenes sagradas en la mente para movernos a los actos de amor.

Del mismo modo, los ángeles buenos pueden evitar que los demonios asalten a nuestra imaginación protegiendo nuestras mentes si con fe se lo pedimos.

Enseñanzas de los Ángeles de la Guarda.

Los Ángeles de la guarda nos enseñan 3 grandes cosas:

A glorificar al Señor, proclamar su santidad y rendirle sus homenajes de adoración, de amor y de ininterrumpida alabanza.

A cumplir a fidelidad y con prontitud todas las órdenes que reciben del Señor. A cumplir con la voluntad de Dios sin discutir sus órdenes ni aplazando el cumplimiento de éstas

A servir al prójimo. Están preocupados por nosotros y quieren ayudarnos en las diversas circunstancias que se nos presentan a lo largo de la vida. Esto nos debe animar a servir generosamente a nuestros hermanos y a compartir con ellos penas y alegrías y los dones que nos ha dado Dios.

San Bernardo y el Ángel de la Guarda

En el año 1010, San Bernardo hizo un sermón muy célebre acerca del Ángel de la Guarda, comentando estas tres frases:

"Respetemos su presencia (portándonos como es debido). Agradezcámosle sus favores (que son muchos más de los que nos podemos imaginar).

Y confiemos en su ayuda (que es muy poderosa porque es superior en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan)"

San Juan Bosco y los Ángeles

San Juan Bosco narra que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel de la Guarda

Don bosco contó la historia de dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo oído y exclamó: "Ángel de mi guarda!". Cayeron sin sentido. Fueron a recoger al uno y lo encontraron muerto, y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel Custodio, este recobró el sentido y subió corriendo la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado.

Ese obrero exclamó:

"Cuando vi que me venía abajo invoqué a mi Ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por debajo una sábana y me bajaran suavecito. Y después ya no recuerdo más".

Oración al Ángel de la guarda

Ángel de la guarda de mi alma, a quien Dios me envió como compañero en la tierra, protégeme de las trampas del maligno, y ayúdame a caminar siempre como hijo de Dios, mi Creador.

Ángel custodio de mi alma, cuyo conocimiento perfecto sirve lo que es verdadero, líbrame de engaños y tentaciones. Ayúdame a conocer la verdad, y siempre a vivir en ella.

Ángel custodio de mi alma, que alabas a Jesucristo, el único Hijo de Dios, que sacrificó su vida por amor a nosotros, ven y sé mi sostén a medida que aprendo los caminos del amor divino, de la generosidad del sacrificio, de la mansedumbre y la humildad de corazón.

Gracias te doy, mi amigo celestial, por tu cuidado vigilante perenne. En el momento de mi muerte, llévame al cielo, donde el único y verdadero Dios, que es la luz, la verdad y el amor, vive y reina por los siglos de los siglos.

Amen.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con aportes de: Mercaba.org

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La nueva era y el falso culto a los Ángeles y a los Arcángeles


LA NUEVA ERA Y EL FALSO CULTO A LOS ÁNGELES Y A LOS ARCÁNGELES
Por P. Modesto Lule Zavala msp

¿Qué debe, y que no debe, creer un católico sobre los ángeles?

Actualmente se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles. Todos tenemos un ángel guardián. En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969 quedó establecido el día 29 de septiembre para recordar a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre como el día para memoria de los ángeles custodios. El Catecismo de la Iglesia Católica dice en su # 328: La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El # 336 dice: "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida".

Los ángeles y sus funciones

Arcángeles: Les podríamos llamar los "asistentes" de Dios. Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales. Ángeles: Su misión es ayudar a los hombres a llegar a la salvación eterna, guiándolos y protegiéndolos de los peligros de alma y cuerpo.

Dios ha encomendado a los arcángeles las misiones más importantes en relación a los hombres. Son guardianes de personas a quién Dios ha confiado grandes misiones, como del Santo Padre, cardenales, obispos. Según las Sagradas Escrituras hay siete arcángeles: "Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada a la gloria del Señor" (Tb 12,15) "Reciban gracia y paz de Aquel que Es, que era y que viene de parte de los Siete Espíritus que están delante de Su Trono" (Ap 1,4).

La Biblia y los arcángeles

Las Sagradas Escrituras mencionan el nombre de solo tres: Miguel (Ap 12.7-9) El nombre de Miguel significa "quién como Dios". Es el que arrojó del cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. Gabriel (Lc 1.11-20; 26-38) Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de noticias felices. Rafael (Tobit 12.6, 15) En hebreo significa "Dios es fuerte", "fortaleza de Dios". Su nombre quiere decir "medicina de Dios. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes por tierra y por mar. Es patrono de los médicos (enfermedades de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías.

Los otros cuatro arcángeles

Los nombres de los otros cuatro arcángeles (San Uriel, San Barachiel ó Baraquiel, San Jehudiel y san Saeltiel) estos no aparecen en la Biblia, se encuentran en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica, libros judíos antiguos. La Iglesia reconoce solamente los nombres que se encuentran en la Biblia. Los demás nombres pueden tenerse como referencia pero, no son doctrina de la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura. Por lo mismo debemos tener cuidado con otros nombres dados a los ángeles porque algunos de los cuales son de origen ocultista o de la Nueva Era. Y para muestra un les dejo algunos para que vean hasta donde puede llegar el sincretismo, (mezclar sin criterio todo tipo de creencias) Estos son los nombres de ángeles, organizados de acuerdo a la fecha de nacimiento de la persona: Vehuiah, Jeliel, Sitael, Elemiah, Mahasiah, Achaiah, Cahetel, Haziel, Aladiah…Y muchos más.

Nota acerca de los demonios o ángeles caídos
 
Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia, pero algunos, encabezados por Luzbel, el más bello de los ángeles, por su malicia y soberbia, se negaron a adorar a Jesucristo, por sentirse seres superiores y así rechazaron eternamente a Dios. Luzbel, llamado Lucifer, Diablo o Satán y los ángeles rebeldes que le siguieron, convertidos en demonios, fueron arrojados del Cielo y fueron confinados a un estado eterno de tormento en donde nunca más podrán ver a Dios. No cambiaron su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales.

Así que mucho cuidado, no le vayan a estar engañando.

Para los católicos:
 
Dios asigna los Ángeles Guardianes a proteger no solo a personas sino también familias, comunidades, instituciones, ciudades y naciones. San Miguel Arcángel vela por la Iglesia

No pidamos a los ángeles por caprichos sino por ayuda para hacer la voluntad de Dios. La misión de los ángeles no es responder a nuestros caprichos sino cooperar con los designios de Dios que siempre son para nuestro bien. Es correcto rezar por protección contra accidentes y peligros pero aún más importante es pedir que nos defienda contra el maligno.

Es un error pensar que el ángel es solo para los niños. Por lo general representamos al ángel custodio cuidando a niños indefensos. Pero no nos dejemos llevar por la soberbia de pensar que los adultos no necesitamos ayuda. La verdad es que no somos capaces de ser independientes. Todos necesitamos ayuda. También hay la tendencia de pensar que los ángeles son una fábula graciosa, un cuento para niños, como si fuéramos muy viejos para pensar en ángeles custodios. Pero Jesús nos enseñó que si no somos como niños no entraremos en el Reino de los cielos. Entonces los adultos debemos ser humildes y aprender a recurrir a la ayuda de los ángeles. Nuestro ángel es nuestro intercesor, nuestro abogado y mediador que continuamente reza por nosotros.

Pidámosle a nuestro ángel ayuda para cumplir nuestros deberes y vencer sobre las acechanzas del demonio.

SOBRE LOS ARCÁNGELES

Aquí dejamos lo que dice san GREGORIO MAGNO papa. Lectura del oficio de lectura del día 29 de septiembre.

El NOMBRE DE «ÁNGEL» DESIGNA LA FUNCIÓN, NO EL SER

Hay que saber que el nombre de «ángel» designa la función, no el ser, del que lo lleva. En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles.

Por esto a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido por un ángel de la máxima categoría.

Por la misma razón se les atribuyen también nombres personales, que designan cuál es su actuación propia.Porque en aquella ciudad santa, allí donde la visión del Dios omnipotente da un conocimiento perfecto de todo, no son necesarios estos nombres propios para conocer a las personas, pero sí lo son para nosotros, ya que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados. Y, así, «Miguel» significa: «¿Quién como Dios?», «Gabriel» significa: «Fortaleza de Dios» y «Rafael» significa: «Medicina de Dios».

Por esto, cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: Escalaré los cielos, por encima de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo, nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando al fin del mundo será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta Juan: Se entabló una batalla con el arcángel Miguel.

A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa: «Fortaleza de Dios», porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es el Señor de los ejércitos y héroe en las batallas.

«Rafael» significa, como dijimos: «Medicina de Dios»; este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de las tinieblas de su ceguera. Si, pues, había sido enviado a curar, con razón es llamado «Medicina de Dios»

SOBRE LOS ÁNGELES DE LA GUARDA

De los Sermones de san Bernardo, abad.
Oficio de lectura 2 de octubre

A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos están presentes junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos dejar de estarles agradecidos, pues que cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes.

Seamos, pues, devotos y agradecidos a unos guardianes tan eximios; correspondamos a su amor, honrémoslos cuanto podamos y según debemos. Sin embargo, no olvidemos que todo nuestro amor y honor ha de tener por objeto a aquel de quien procede todo, tanto para ellos como para nosotros, gracias al cual podemos amar y honrar, ser amados y honrados.

En él, hermanos, amemos con verdadero afecto a sus ángeles, pensando que un día hemos de participar con ellos de la misma herencia y que, mientras llega este día, el Padre los ha puesto junto a nosotros, a manera de tutores y administradores. En efecto, ahora somos ya hijos de Dios, aunque ello no es aún visible, ya que, por ser todavía menores de edad, estamos bajo tutores y administradores, como si en nada nos distinguiéramos de los esclavos.

Por lo demás, aunque somos menores de edad y aunque nos queda por recorrer un camino tan largo y tan peligroso, nada debemos temer bajo la custodia de unos guardianes tan eximios. Ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


http://es.catholic.net/op/articulos/62465/la-nueva-era-y-el-falso-culto-a-los-ngeles-y-a-los-arcngeles-


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Santos Ángeles Custodios


SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, RUEGUEN POR NOSOTROS
2 de octubre

Memoria de los santos Ángeles Custodios (o Ángeles de la Guarda), que llamados ante todo a contemplar en la gloria el rostro del Señor, han recibido también una función en favor de los hombres, de modo que, con su presencia invisible pero solícita, los asistan y aconsejen. Fiesta patronal de los cuerpos de la Policía.

Memoria de los santos Ángeles Custodios, que llamados ante todo a contemplar en la gloria el rostro del Señor, han recibido también una función en favor de los hombres, de modo que, con su presencia invisible pero solícita, los asistan y aconsejen. Fiesta patronal de los cuerpos de la Policía. Martirologio romano

Vida de Santos Ángeles Custodios

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho, tus alas de nácar y oro. Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

Así de hermosa es la poesía con que dan comienzo las laudes de este día. En ella ya se encuentra sintetizada la espiritualidad y sentido de esta fiesta.

La existencia de los ángeles está fuera de duda y siempre la Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Un ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un ángel socorre al Profeta San Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías está en torno al arcángel San Rafael. También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...

En las vidas de los Santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y, modernos, como Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales... la presencia del Ángel de su Guarda en sus vidas es como algo inseparable. Mucho lo vivió también el Beato Manuel Domingo y Sol.

Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.

Es doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: «Sí, cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras».

Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

Los mismos Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus purísimos. San Agustín afirmaba en su tiempo que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con una santa impaciencia por vernos ocupar en el cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes». ¿Qué hacer nosotros por el Ángel, ya que tanto hace él por nosotros? Dice el Éxodo: «Respétale y escucha su voz... Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, seré enemigo de tus enemigos».

(Fuente: magnificat.ca )



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Pequeño tratado sobre los ángeles


PEQUEÑO TRATADO SOBRE LOS ÁNGELES


El número de los ángeles es increíblemente grande: Decir que hay trillones de trillones de ángeles es bien poco. Y a pesar de ser tantos, ningún ángel se parece a otro, hay un abismo de diferencias tan grande entre cada uno de los ángeles, que se puede afirmar que cada ángel es el único ejemplar de su especie. Aunque cada ángel es distinto completamente de los demás, todos los ángeles se agrupan en nueve coros que se dividen en tres jerarquías:




Jerarquía Suprema: Están más cerca de Dios y se dedican únicamente a adorarlo, profundizando más que los otros ángeles en el infinito misterio divino. A esta jerarquía pertenecen los coros angélicos:

- Serafines
- Querubines
- Tronos

Jerarquía Media: Se encargan de regir el orden del Universo, de hacer los milagros y repartir todos los bienes espirituales. A esta jerarquía pertenecen los coros angélicos:

- Dominaciones
- Virtudes
- Potestades

Jerarquía Inferior: Son los que más cerca están de los hombres y se encargan de los países, de enviar mensajes a los hombres y de velar por cada uno de ellos. A esta jerarquía pertenecen los coros angélicos:

- Principiados
- Arcángeles
- Ángeles

La belleza de los ángeles del Cielo es inmensa, tanto así que la persona más hermosa del mundo es feísima a comparación del menor de los ángeles. Y esta belleza va creciendo a grados inimaginables conforme se sube de coro y jerarquía angélicos. Y así sucede lo mismo con la inteligencia y el poder de los ángeles.

Por simple naturaleza los hombres serán siempre muy inferiores que los ángeles, pero por la gracia santificante, los hombres pueden igualar en gloria a los ángeles hasta incluso superarlos, como es el caso de la Santísima Virgen. En el Cielo los hombres estarán entre los ángeles pero jamás se convertirán en ángeles, siempre conservarán su naturaleza humana, pero glorificada.

El conocimiento de los ángeles es intuitivo. Ellos aprenden de un golpe de vista. No necesitan hacer discursos racionales; todo lo entienden, hasta sus últimos detalles, en un instante. Dios, al momento de crear a los ángeles, puso en sus entendimientos el conocimiento de todas las cosas creadas. Su conocimiento de Dios es tan grande y profundo (aunque nunca podrá abarcar por completo toda la infinidad de Dios) que ningún hombre en la tierra, por muy santo que sea, tendrá un conocimiento de Dios como un ángel.

Los ángeles se comunican entre sí, no por un lenguaje de sonidos articulados, sino por medio de un lenguaje intelectual llamado iluminación. Éste consiste en la simple trasmisión de ideas o pensamientos entre entendimientos angélicos. Si un ángel quiere comunicarse con otro, simplemente trasmite a la mente del ángel con quiere hablar una idea o pensamiento. Este lenguaje es el más privado que existe porque solamente los que participan de la conversación pueden escucharlo (esto hablando de manera metafórica porque en realidad no hay sonidos que escuchar). Solamente Dios puede saber lo que hablan dos ángeles entre sí. Las alabanzas angélicas a Dios no son sonoras sino intelectuales. Pero esto no significa que por carecer de sonidos, las alabanzas angélicas a Dios, son menos que las alabanzas sonoras de los hombres en la tierra. En realidad las alabanzas angélicas superan en armonía, majestuosidad y perfección a todo lo que se pueda concebir en alabanzas y cantos a Dios en la tierra.

Los ángeles gozan del don de agilidad que gozarán los cuerpos resucitados de los bienaventurados. Los ángeles son capaces de trasladarse de un lugar a otro en un instante, aunque haya una enorme distancia de por medio.

Los ángeles en realidad no tienen forma humana sino que esa apariencia la asumen cuando se aparecen a los hombres. Si se aparecen pueden hacerlo por visión imaginaria o por visión corporal. Si es por visión imaginaria, el ángel pone una imagen de él (en forma humana, la inmensa mayoría de veces) en la imaginación de la persona que quiera que lo vea. Si es por visión corporal, es decir, que se lo pueda ver con los ojos del cuerpo, el ángel forma un cuerpo humano aparente (en la mayoría de los casos) con la luz y el aire o cualquier materia que lo rodee. También puede aparecerse con otras formas, como la de animales.

Los ángeles no tienen sexo o género, no son ni hombres ni mujeres; ni una mezcla de ambos. De estos espíritus puros no se puede hablar en absoluto de géneros sexuales.

Fuente: Summa Teológica - Santo Tomás de Aquino.


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La rebelión de Lucifer


LA REBELIÓN DE LUCIFER

SI DIOS ES BUENO, ¿POR QUÉ EXISTE EL MAL?

DIOS NO HIZO AL DIABLO, DIOS CREÓ UN ÁNGEL DE LUZ QUE LIBREMENTE ESCOGIÓ EL MAL
Por Jesús Mondragón

Si Dios es bueno y existe ¿Por qué permite el mal? ¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo? Son las preguntas que muchas personas se hacen.

Comencemos diciendo que lo quieran o no, lo sepan o no, todo ser humano se encuentra envuelto en un conflicto, una guerra entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas, entre la salvación y la condenación. Tal conflicto nos envuelve a todos, como objeto y víctimas.

Ésta guerra tiene su origen antes del principio de los tiempos, antes de que el hombre y el universo fueran creados, cuando Dios creó a incontables espíritus puros, seres de luz e infinita belleza llamados Ángeles. Existe sin embargo un libro inspirado por Dios, un libro llamado Biblia, que nos permite reunir los cabos sueltos y conocer lo que pasó.

Pero antes de realizar su obra, Dios creó las leyes que regirían su creación, las leyes de la física que regirían el mundo material, gracias a las cuales, el universo es un cosmos y no un caos y las leyes naturales o morales que regirían el cosmos y a sus criaturas.

A éstos ángeles de luz se les dotó desde el principio de su creación de una ciencia infusa, es decir, los ángeles nacieron sabiendo todo lo que debían saber, todos los secretos del universo y las leyes que lo rigen. Tenían también conocimiento de su creador, conocían a Dios, pero no le podían ver, es decir, no gozaban de la visión beatífica de Dios. Antes, debían pasar una prueba, la prueba de la SANTA OBEDIENCIA.

Todo rey en la tierra debe recibir el juramento de lealtad y obediencia de todos y cada uno sus súbditos. Así también los ángeles debían manifestar a Dios, a su creador; lealtad, obediencia y adoración. Pero entre todos ellos, entre todos los ángeles, había uno, que era el más hermoso, el más poderoso, el más bello, el predilecto de Dios. Ese ángel era el depositario de todas las gracias angélicas y a su vez, era él, el encargado de transmitirlas a todos los demás ángeles. Su nombre era LUZBEL.

Sin embargo, ese ángel, al verse tan hermoso, tan poderoso, al ver su belleza, su potencia, se enamoró de sí mismo. En lugar de mirar a su Dios, a su creador. Es que en su interior, había surgido el germen de la maldad, de la envidia, del pecado. No era tan fuerte aún, no como para rebelarse. Así que, al mirar a todos los incontables ángeles postrarse ante Dios y jurarle lealtad, obediencia y adoración, él también se postró, pero no por amor, no por obediencia, sino ¡PORQUE NO TENÍA OPCIÓN!

Luzbel mientras tanto, en su interior concebía planes secretos contra la soberanía y majestad de Dios.

Isaías 29,15

Ay de los que se esconden de Yahveh para ocultar sus planes, y ejecutan sus obras en las tienieblas, y dicen: «¿Quién nos ve, quién nos conoce?»

Pero no pienses querido lector, que todo esto tomó a Dios por sorpresa, Él que conoce los pensamientos de todas sus criaturas, en un arranque de amor infinito advirtió al hermoso ángel del peligro de sus pensamientos. Jesucristo diría posteriormente que Satanás es homicida desde el principio. Así que la Biblia nos revela lo que Dios le dijo al primer homicida, en la advertencia que le hizo a Caín, el primer homicida humano, antes de matar a su hermano Abel.

«¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.» Génesis 4,6-7.

En un momento dado, Dios reveló a los ángeles la creación de nuevos seres, hombres, de naturaleza inferior a los ángeles, a los que Dios les daría el honor de ser “hijos de Dios”, pues los ángeles no tienen la gracia, el honor de ser hijos de Dios.

“En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo? Hebreos 1,5.

También les reveló, que el hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, se haría hombre, y aún como hombre los ángeles tendrían que adorarlo.

“Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios” Hebreos 1,6.

Adorar y postrarse ante una naturaleza inferior a la suya, era algo que Luzbel no pudo soportar. ¿Yo, adorar a Dios hecho hombre? ¡Jamás! Y gritó con voz luciferiana una exclamación que estremecería el cielo: ¡YO NO SERVIRÉ! Porque ¡¿QUIÉN ES COMO
YO?!

Al fin el pecado surgido en el interior de Luzbel había adquirido la fuerza para rebelarse, porque Dios lo había hecho tan bello, tan excelso, que la Sagrada Escritura nos lo cuenta así:

“...Así dice el Señor Yahveh: Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los aretes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación. Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego. Fuiste perfecto en tu conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló iniquidad en ti. Por la amplitud de tu comercio se ha llenado tu interior de violencia, y has pecado. Y yo te he degradado del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Tu corazón se ha pagado de tu belleza, has corrompido tu sabiduría por causa de tu esplendor. Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes. Por la multitud de tus culpas por la inmoralidad de tu comercio, has profanado tus santuarios. Y yo he sacado de ti mismo el fuego que te ha devorado; te he reducido a ceniza sobre la tierra, a los ojos de todos los que te miraban. Todos los pueblos que te conocían están pasmados por ti. Eres un objeto de espanto, y has desaparecido para siempre” Ezequiel 28,12-19.


Inmediatamente, Luzbel comenzó a sembrar la discordia entre los demás ángeles, pintando a Dios como un opresor. Recordemos cómo Satanás, sembró la discordia entre Dios y el hombre al decir a la mujer: “Dios no quiere que coman porque el día que lo hagan, seréis como dioses” ¿Qué fue lo que Luzbel prometió a los ángeles si se rebelaban contra Dios y lo seguían a él?

“¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora! ¡Has sido abatido a tierra, dominador de naciones! Tú que habías dicho en tu corazón: «Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extremo norte. Subiré a las alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo” Isaías 14,12-14.


Y una tercera parte de los ángeles de Dios lo escucharon y le creyeron. ¿Cómo fue posible, que seres de luz perfectos y tan inteligentes creyeran que Luzbel podía poner su trono por encima del trono de Dios y reinar sobre ellos (las estrellas de Dios)? ¿En qué momento se le ocurrió a Luzbel, que podría derrocar a Dios?

Ante todo debemos tomar en cuenta que Luzbel era muy querido, respetado y admirado por los demás ángeles, y que hasta ese momento los ángeles no tenían malicia y nunca habían escuchado una mentira. Con cuánta razón diría Jesucristo que, ¡Satanás es el padre de la mentira! Juan 8,44.

¿CÓMO REACCIONARÍA DIOS ANTE LA REBELIÓN DE SU ÁNGEL PREDILECTO?

Primero que nada, Dios experimentó un profundo dolor y decepción.

Él podía terminar la rebelión destruyendo a Lucifer, pero eso, lejos de solucionar las cosas, las empeoraría, y ante los ojos de los demás ángeles rebeldes, significaría que Luzbel tenía razón.

Obedecerían a Dios, no por amor, ni por propia voluntad, sino por miedo a las represalias. Y el amor, la lealtad, la obediencia, para que sean genuinos ¡tienen que ser libres! El libre albedrío es algo tan sagrado para Dios, que Él mismo, jamás violaría nuestra voluntad.

Si Dios quisiera exterminar la maldad, tendría que destruir a todos los seres humanos, pues en mayor o menor medida, tú querido lector, y yo, somos todos pecadores. La libertad es un don precioso que Dios nos dio, de lo contrario, sólo seríamos robots, siguiendo instrucciones programadas.

Pero la libertad también tiene sus desventajas. Como que alguien decida rebelarse contra el orden establecido por Dios. La libertad lleva implícito el riesgo de la rebeldía. ¿Qué decisión tomaría Dios? Sin duda la más sabia…

“Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" El les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?" Díceles: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero."» Mateo 13,27-30.




Lucifer y sus ángeles no podían permanecer en el cielo para seguir sembrando la discordia y atentando contra el gobierno de Dios. Pero una cosa era clara, ellos no se irían voluntariamente. No quedaba sino un sólo camino… ¡LA GUERRA!

Cuando estuvo en la tierra, Jesucristo declaró ante Pilatos: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.» Juan 18,36 Y EN EL CIELO, EN SU MUNDO, EN SU REINO, SUS SERVIDORES FUERON A LA GUERRA POR SU SEÑOR, POR SU REY, POR SU DIOS...

¿Cómo se peleó, qué armas se utilizaron y cuánto duró? Son cosas que la mente humana no puede comprender, sólo sabemos que a diferencia de Lucifer, que se miró a sí mismo y se enamoró de su belleza. Otro ángel se despreció a sí mismo, miró a su Dios, a su creador y se enamoró de Él. Y exclamó con un fuerte grito, el que vendría a ser su nombre: MIGUEL, ¡¿QUIÉN COMO DIOS?! Y éste ángel ocupó el lugar que perdió Lucifer. San Miguel Arcángel, Príncipe de los ejércitos celestiales, comandaría a los ejércitos de Dios ¡en la Madre de todas las batallas!

“Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él. Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios. Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte. Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo»” Apocalipsis 12,7-12.


Satanás fue expulsado para siempre, y ese hermoso ángel de luz, privado de la gloria del resplandor de Dios, fue perdiendo su brillo, su esplendor, su belleza, y se convirtió en un ser que hoy en día sólo causa espanto y horror.

Dios dejó crecer el mal junto con el bien. Los ángeles ya tomaron su decisión. La decisión de un ángel es irrevocable, un ángel no se arrepiente, no cambia de opinión, por eso Dios no podría perdonarlos, porque DIOS NO PUEDE PERDONAR A QUIEN NO QUIERE SER PERDONADO.

Ahora corresponde al hombre elegir el bando en el que quiera servir. En adelante, los hombres serán, o los hijos de la luz, o los hijos de las tinieblas. Al final del mundo serán separados los malos de los buenos y cada quien recibirá lo que merece. No olvides que Lucifer ignoró a Dios y se miró a sí mismo, y Miguel se despreció a sí mismo y levantó los ojos hacia Dios.

Siempre que te olvidas de Dios y te miras a ti mismo, tus logros, tu autosuficiencia, debes tener mucho cuidado ¡porque estás pisando terrenos luciferianos!

¡GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD, ¡¿QUIÉN ES COMO DIOS?!


PAX ET BONUM


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Los ángeles de la guarda en la Biblia


LOS ÁNGELES DE LA GUARDA O ÁNGELES CUSTODIOS EN LA BIBLIA

A PESAR DE SER MENCIONADOS POR EL MISMO JESUCRISTO, MUCHOS NO CREEN EN SU EXISTENCIA
Por Jesús Mondragón (saulo de Tarso)

La existencia de los ángeles de la guarda o ángeles custodios, tiene sólidas bases en la Sagrada Escritura, no obstante, fieles a su costumbre de negar todo lo que enseña la Iglesia Católica, ésta verdad de fe es negada por las sectas.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en los numerales 335 y 336 nos dice sobre los ángeles custodios:

335 En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo (cf Misal Romano, "Sanctus"); invoca su asistencia (así en el «Supplices te rogamus...» [«Te pedimos humildemente...»] del Canon romano o el «In Paradisum deducant te angeli...» [«Al Paraíso te lleven los ángeles...»] de la liturgia de difuntos, o también en el "himno querúbico" de la liturgia bizantina) y celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (san Miguel, san Gabriel, san Rafael, los ángeles custodios).

336 Desde su comienzo (cf Mt 18, 10) hasta la muerte (cf Lc 16, 22), la vida humana está rodeada de su custodia (cf Sal 34, 8; 91, 10-13) y de su intercesión (cf Jb 33, 23-24; Za 1,12; Tb 12, 12). "Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida" (San Basilio Magno, Adversus Eunomium, 3, 1: PG 29, 656B). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.

LOS ÁNGELES CUSTODIOS EN LA BIBLIA

“No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda; que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos” Salmo 91,10-11.


Si hay entonces junto a él un Ángel, un Mediador escogido entre mil, que declare al hombre su deber, que de él se apiade y diga: «Líbrale de bajar a la fosa, yo he encontrado el rescate de su alma». Job 33,23-24


“cuando veáis la turba delante y detrás de ellos adorándoles. Decid entonces en vuestro interior: «A ti solo se debe adoración, Señor.» Pues mi ángel está con vosotros: él tiene cuidado de vuestras vidas.” Baruc 6,5-6


Después de ser liberado milagrosamente por un ángel, el Apóstol San Pedro acude a los suyos y los presentes lo confunden con su ángel custodio.

“Llamó él a la puerta y salió a abrirle una sirvienta llamada Rode; quien, al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría no abrió la puerta, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta. Ellos le dijeron: «Estás loca.» Pero ella continuaba afirmando que era verdad. Entonces ellos dijeron: «Será su ángel.» Pedro entretanto seguía llamando. Al abrirle, le vieron, y quedaron atónitos” Hechos 12,13-16.

Pero sin duda, el testimonio más importante sobre los ángeles custodios nos lo da Nuestro Dios y Señor Jesucristo, quien nos advierte sobre rechazar a los niños:

“Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos” Mateo 18,10.

No olvides acudir a tu ángel, ni pedir a Dios su protección, tu libre albedrío es sagrado y tu ángel no puede actuar sin tu petición y consentimiento.

Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día
Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría
No me dejes solo,
sé en todo mi guía;
sin Ti soy chiquito
y me perdería
Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!


PAX ET BONUM


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