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Es sacerdote y militar; sirve a Dios y a su Patria.



El colombiano Silverio Suárez sintió la llamada de Dios para dos misiones: salvar almas a través del sacerdocio y salvar vidas desde el Cuerpo de Policía.

El padre Suárez, de 61 años, es el único sacerdote católico que sirve como oficial de alto rango en la fuerza policial de Colombia.

Hace apenas unos días ha sido nombrado el número dos de la Policía Nacional de Colombia, desde donde lucha contra el narcotráfico y por los procesos de paz, al mismo tiempo que confiesa a presos, acompaña a las familias en momentos de dolor o invita a sus compañeros a rezar el Rosario.

El P. Silverio trabajaba como periodista en el periódico “El Tiempo” y fue en una de sus páginas donde vio un anuncio para un puesto en la policía de Colombia.

Tras varias pruebas y entrevistas logró ingresar, sin imaginar la gran misión que todavía Dios le reservaba.

Fue durante sus primeros años como policía, donde ingresó a los 32 años, cuando vio la necesidad de cambiar “los corazones” de sus compañeros y donde pudo ver de cerca la muerte y plantearse o efímero de la vida.

En conversación con ACI Prensa, contó que “lo que más me impactó fue el lema de la policía, que era ‘Dios y Patria’, y yo quería entregar mi vida a servir a Dios y servir a mi patria, esto era lo que yo estaba buscando”.

“Le entregué un cheque en blanco a nuestro Señor”, dijo el padre Silverio, quien pudo combinar sus estudios de sacerdote con su trabajo de policía a pesar de las dificultades y complicaciones que eso conllevaba. Fue ordenado a los 39 años.

“¿Cuál es la misión del sacerdote? Ante todo servir a Dios y servir a sus semejantes. ¿Cuál es la misión de la policía? El lema lo dice, servir a Dios y, segundo, servir a la patria, servir a mis semejantes. Mi misión como sacerdote es salvar almas y como policía salvar vidas”, explicó el sacerdote y General.

“Yo he visto compañeros una tarde, y a los dos días han sido asesinados en un acto terrorista. Me tocó enterrarlos, y he visto tantos compañeros víctimas de la violencia, que han sido secuestrados en las peores condiciones de vida”, lamentó.

El sacerdote explicó que en Colombia la guerrilla tenía campos de concentración donde había personas viviendo en las peores condiciones, “donde ni a los animales se trataba de esa forma”.

“Encadenados, en cárceles de alambre de púas, donde no podían ir ni siquiera al baño. No tenían ni un sitio donde dormir… por el hecho de ser policías. Y como sacerdote acompaño a esas familias en su dolor”, explica.

Recordó emocionado una ocasión en la que estuvo hablando con un compañero, “y me pidió que rezara por él y por sus hombres”.

“Nos despedimos y por sorpresa a los pocos días lo secuestraron. Él consiguió escaparse de los guerrilleros, que lo volvieron a tomar prisionero, lo violaron y lo mataron. Unas cosas durísimas”, lamentó.

Relató que, como sacerdote, “también hay que dar mucho ánimo a los policías, sobre todo últimamente con las protestas sociales, donde prácticamente quemaban vivos a los policías”.

Preguntado acerca del peligro que corre su vida, aseguró que “yo voy con Dios, a eso no le tengo temor. Yo vivo una vida común y corriente, yo no tengo escoltas, no tengo nada de esas cosas”.

“Aunque he vivido muchas situaciones de peligro, especialmente en la época fuerte de la guerrilla, en el 95”.

El padre explicó que ambas vocaciones son compatibles y señaló que “cuando ha estado en peligro mi vida, me he tenido que defender. La misma Iglesia lo contempla: el injusto agresor”.

“Yo tengo que defender mi vida frente a la agresión de alguien que quiere hacerme daño. Sí que he tenido que actuar como policía, pero por fortuna no he tenido que matar a nadie. Pero defenderme sí, claro”, precisó.

También contó a ACI Prensa que “mientras patrullamos, voy hablando con los policías, y muchos son alumnos de la escuela. Son ‘confesiones’ de dos horas, donde los muchachos abren su corazón y salen totalmente renovados. Era muy bonito”.

“Quedaban felices...”

“También iba por las garitas y vi a un muchacho solo, con su fusil, pensando tantas cosas. Y les hacía la visita, les hablaba, les preguntaba si eran católicos y les invitaba a rezar el Rosario juntos. Rezábamos por sus familias y sus novias. Y ellos se quedaban felices”, recordó.

El mayor general de la policía explicó que “gran parte de mi labor fue con los presos. En las comisarías de policía hay salas de retenidos, y en esas salas hay un hacinamiento bárbaro”.

“En sitios donde había 150 internos que muchas veces duermen incluso en cuclillas o sentados, porque no hay sitio. A ellos me dediqué plenamente, les llevaba ropa, les daba algo de dinero para que pudieran hacer llamadas… la mayoría eran muy pobres”, lamentó el sacerdote.

Contó también que “muchos de ellos robaban porque tenían que dar de comer a sus familias. Con la lluvia en Bogotá se moja el cartón y ellos no tienen qué vender. Me decían: ‘Usted no sabe lo que es llegar a mi casa y escuchar a mis hijos llorar de hambre’. Este es el hurto famélico”, explicó.

El narcotráfico

A continuación, afirmó que el narcotráfico “es lo peor que le ha podido pasar a Colombia”.

“Antes del narcotráfico Colombia era un país trabajador, con gente que estudiaba, trabajaba en la agricultura, y el narcotráfico se infiltró en los corazones colombianos. Hasta a la propia Iglesia a uno le ofrecían ofertas de narcotráfico. Así se metió el demonio en Colombia, con el narcotráfico”, aseguró.

“Pablo Escobar parecía intocable, él tenía su propio ejército. Y la policía le dio de baja, y a todos los que estaban con él”, señaló.

Resaltó que “el objetivo de Pablo Escobar eran los policías, ofrecían un millón de pesos por un policía, mató más de 500 policías en aras de sembrar el terror”, recordó el sacerdote.

“Murió gente muy buena. Ha degradado mucho los valores en nuestro país, el dinero fácil es lo peor. Y aquí en Europa venden la camiseta de Pablo Escobar como si fuese un héroe, y me pregunto, ¿qué les pasa?”.

También dijo que los policías “somos las personas más expuestas a la corrupción dentro de la policía. Hemos luchado mucho contra eso”.

“Juramos ante Dios cumplir con nuestro deber, y en eso somos muy respetuosos, aunque desafortunadamente algunas personas se dejan corromper y hay que luchar contra eso. Es muy triste cuando un policía se deja corromper, el dinero fácil corrompe los corazones y es un dinero maldito”, sentenció.

«Defenderemos a Dios, la patria y la familia», el radical discurso de la nueva primera ministra de Italia.



La recién electa como Primera Ministra de Italia, Giorgia Meloni, se ha vuelto viral debido a un video de ella misma dando su radical punto de vista cristiano y conservador sobre lo que está oprimiendo a los valores tradicionales en este momento dentro de la sociedad.

El clip muestra a Meloni en un discurso de 2019 durante su intervención en el Congreso Mundial de la Familia, que en aquel entonces fue criticado por la comunidad LGBT como “homofóbico”.

Allí, entonces congresista y ahora primera ministra expresaba como el ataque a la identidad actualmente crece más al punto de que no hay libertad de expresión o de religión por el solo hecho de respetar mandatos que Dios ha dicho sobre temas como la sexualidad y familia.

Ella comenzó diciendo que la sociedad actual defiende que quienes defienden la vida y la familia basada el matrimonio heterosexual son “retrogrados”, en el que destacó que en aquel entonces la cantidad de negativas por tal congreso habían sido incontables pero que aun así su propósito no lo detendría nadie.

“Impresentables son aquellos que sostienen prácticas como el útero en alquiler, el aborto en el 9º mes y el intento de bloquear el desarrollo de niños con medicamentos a los 11 años. Eso es impresentable”, dijo ella.

Asimismo, defendió la vida ante la ola de destrucción de bebés no nacidos que desea imponerse en el mundo, debido a que múltiples factores para ese año y que siguen estando obligan a las mujeres a abortar para poder obtener un trabajo, ya que si hay alternativa para la vida que se gesta desde el vientre, además de defender y promover la idea del matrimonio como base de la familia.

Afirmó que desde ese momento, y se mantiene hasta hoy, la sociedad tiene el pensamiento de que la familia basada en fundamentos conservadores principalmente cristianos representan una amenaza, y que no solo ese factor sino también el hecho de que la identidad de género es atacada y que por tal causa, la libertad de expresión se vea limitada a la conveniencia de los que piden igualdad e inclusión.

«Y así atacan la identidad nacional, atacan la identidad religiosa, atacan la identificación de género, atacan la identidad familiar. No me puedo definir como italiana, cristiana, mujer, madre. No. Debo ser Ciudadano X, Género X, Padres 1, Padres 2. Debo ser un número. Porque cuando solo sea un número, cuando ya no tenga identidad o raíces, entonces seré el esclavo perfecto a merced de los especuladores financieros. El consumidor perfecto”, expresó.

En el mismo discurso confesó como su madre estuvo a punto de abortarla y que después de un cambio de opinión durante el trayecto, decidió tenerla aun sin contar con el apoyo del padre, ya que las abandonó poco tiempo después; tal motivo le inspira a defender la familia tradicional y no la que enumera a los progenitores.

Meloni antes de recibir la mayoría de votos para ser la nueva primera ministra de Italia, se destacaba como política y periodista, y presidenta de partidos políticos además de ser ministra de la Juventud hace unos años.

Graham durante esa publicación de Facebook expresó que aunque una de las principales razones que motivaba el discurso de Meloni era la parte monetaria a través de la política, esto no está muy distanciado de la realidad espiritual en la que se encuentra el mundo actual.

“Creo que hay más detrás de esto que ganancia monetaria—creo que es un ataque espiritual, es una rebelión en el corazón del hombre contra el orden creado por Dios”, escribió él.

Y es que la familia, la identidad sexual natural dada por Dios y la defensa de la vida son motivos de odio desde ciertos grupos radicales que simplemente la han dado la espalda al Señor para vivir su vida de forma desordenada y en rebeldía, hacia quienes todavía se mantienen firme y a favor de todo lo que dice el Evangelio.

El 5º mandamiento dice: «no, matarás» ¿Qué pasa con los soldados que defienden su patria?


EL 5º MANDAMIENTO DICE: «NO MATARÁS» ¿QUÉ PASA CON LOS SOLDADOS QUE DEFIENDEN SU PATRIA?
Por Jesús Mondragón 

La siguiente pregunta fue formulada por un hermano en el grupo de CATÓLICO DEFIENDE TU FE.

Hola buenas noches tengo una pregunta respetuosamente...dice el quinto mandamiento NO MATAR entonces los soldados ""que hacen por defender nuestra patria""" que pasa?


Mi respuesta para este hermano fue breve, pero apegada a la enseñanza oficial de la Iglesia Católica y es la siguiente.

«Si es en defensa de la patria no es pecado, es legítima defensa. Pero si se invade otra nación SÍ es pecado.»


De inmediato varios hermanos amablemente dieron su opinión al respecto, en franco desacuerdo con mi respuesta. He aquí algunas de ellas.

"Jesús Mondragón matar es matar... sin substerfugios."

"Estas equivocado. Son leyes del mundo, las de DIOS TE DICEN QUE NO DEBES MATAR. No juegues con los mandamientos."

"Matar es matar..."
 


Debo señalar que mientras los hermanos dieron "su opinión personal", mi respuesta no era una mera opinión, sino la doctrina oficial de la Iglesia Católica sobre ese tema en concreto.

Las redes sociales son sin duda una herramienta valiosísima para manifestar nuestras opiniones. Pero, "la religión no es cuestión de opinión, sino de estudio". Sobre temas religiosos se debe responder con bases sólidas fundamentadas en la Biblia, la Tradición de la Iglesia y el Magisterio oficial de la Iglesia Católica. No es cuestión de sentimentalismos porque éstos nublan la razón y la justicia. Cómo Cristianos Católicos debemos estudiar y conocer qué enseña nuestra Iglesia y responder a las posibles preguntas de otras personas en base a la verdad y no a opiniones personales.


Reitero una vez más, la religión no es cuestión de opinión hermanos, sino de estudio. La Iglesia Católica ha canonizado Santos a mártires de la guerra cristera. Proclamó a la Santísima Virgen María, "Auxilio de los cristianos" cuando gracias a su intercesión se ganó la Batalla de Lepanto en legítima defensa contra el Imperio Otomano.

Un soldado que va a la guerra por defender a su patria, es inocente del pecado de homicidio, porque existe el principio universal de la legítima defensa y no es cosa de hombres. He aquí la enseñanza oficial de la Iglesia Católica sobre ese principio, del Catecismo de la Iglesia Católica. Los textos en mayúsculas se resaltan para precisar la doctrina.

LA LEGÍTIMA DEFENSA

2264 El amor a sí mismo constituye un principio fundamental de la moralidad. ES, POR TANTO, LEGÍTIMO HACER RESPETAR EL PROPIO DERECHO A LA VIDA. EL QUE DEFIENDE SU VIDA NO ES CULPABLE DE HOMICIDIO, incluso cuando se ve obligado a asestar a su agresor un golpe mortal:

«Si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia en forma mesurada, la acción sería lícita [...] y no es necesario para la salvación que se omita este acto de protección mesurada a fin de evitar matar al otro, pues ES MAYOR LA OBLIGACIÓN QUE SE TIENE DE VELAR POR LA PROPIA VIDA QUE POR LA DE OTRO» (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 64, a. 7).

2265 LA LEGÍTIMA DEFENSA PUEDE SER NO SOLAMENTE UN DERECHO, SINO UN DEBER GRAVE, para el que es responsable de la vida de otro. La defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar perjuicio. Por este motivo, LOS QUE TIENEN AUTORIDAD LEGÍTIMA TIENEN TAMBIÉN EL DERECHO DE RECHAZAR, INCLUSO CON EL USO DE LAS ARMAS, a los agresores de la sociedad civil confiada a su responsabilidad.

GUERRA JUSTA, ES DECIR, NO UNA GUERRA DE INVASIÓN, SINO DE DEFENSA DE LA PATRIA


EVITAR LA GUERRA

2307 El quinto mandamiento condena la destrucción voluntaria de la vida humana. A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, LA IGLESIA INSTA CONSTANTEMENTE A TODOS A ORAR Y ACTUAR PARA QUE LA BONDAD DIVINA NOS LIBRE DE LA ANTIGUA SERVIDUMBRE DE LA GUERRA (cf GS 81).

2308 Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras.

Sin embargo, “mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, UNA VEZ AGOTADOS TODOS LOS MEDIOS DE ACUERDO PACÍFICO, NO SE PODRÁ NEGAR A LOS GOBIERNOS EL DERECHO A LA LEGÍTIMA DEFENSA” (GS 79).

2309 Se han de considerar con rigor las condiciones estrictas de una legítima defensa mediante la fuerza militar. La gravedad de semejante decisión somete a esta a condiciones rigurosas de legitimidad moral. Es preciso a la vez:

— Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto.

— Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces.

— Que se reúnan las condiciones serias de éxito.

— Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar. El poder de los medios modernos de destrucción obliga a una prudencia extrema en la apreciación de esta condición.

ESTOS SON LOS ELEMENTOS TRADICIONALES ENUMERADOS EN LA DOCTRINA LLAMADA DE LA “GUERRA JUSTA”.

La apreciación de estas condiciones de legitimidad moral pertenece al juicio prudente de quienes están a cargo del bien común.

2310 Los poderes públicos tienen en este caso el derecho y el deber de imponer a los ciudadanos las obligaciones necesarias para la defensa nacional.

LOS QUE SE DEDICAN AL SERVICIO DE LA PATRIA EN LA VIDA MILITAR son servidores de la seguridad y de la libertad de los pueblos. Si realizan correctamente su tarea, COLABORAN VERDADERAMENTE AL BIEN COMÚN DE LA NACIÓN Y AL MANTENIMIENTO DE LA PAZ (cf GS 79).

2311 Los poderes públicos atenderán equitativamente al caso de QUIENES, POR MOTIVOS DE CONCIENCIA, REHÚSAN EL EMPLEO DE LAS ARMAS; éstos SIGUEN OBLIGADOS A SERVIR DE OTRA FORMA a la comunidad humana (cf GS 79).

2312 La Iglesia y la razón humana declaran la validez permanente de la ley moral durante los conflictos armados. “Una vez estallada desgraciadamente la guerra, no todo es lícito entre los contendientes” (GS 79).

2313 Es preciso respetar y tratar con humanidad a los no combatientes, a los soldados heridos y a los prisioneros.

Las acciones deliberadamente contrarias al derecho de gentes y a sus principios universales, como asimismo las disposiciones que las ordenan, son crímenes. Una obediencia ciega no basta para excusar a los que se someten a ella. Así, el exterminio de un pueblo, de una nación o de una minoría étnica debe ser condenado como un pecado mortal. Existe la obligación moral de desobedecer aquellas decisiones que ordenan genocidios.

2314 “Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes, es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo, que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones” (GS 80). Un riesgo de la guerra moderna consiste en facilitar a los que poseen armas científicas, especialmente atómicas, biológicas o químicas, la ocasión de cometer semejantes crímenes.

Hasta aquí las palabras del Catecismo de la Iglesia Católica.

Queda claro entonces, que un soldado que actúa en defensa de la patria, no es culpable de violar el mandamiento de "No matarás", se trata de una "Guerra Justa". Caso contrario son las guerras de invasión o "guerras preventivas" como lo han denominado ciertas naciones que imponen la guerra a otras  según la conveniencia de sus intereses, ahí sí, el soldado es culpable de homicidio.

PAX ET BONUM

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