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Cardenal Sarah afirma: "ningún sínodo puede inventar un ‘sacerdocio femenino’"


El Cardenal Robert Sarah, prefecto emérito del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha afirmado que “el sacerdocio es único” y advirtió que “ningún concilio, ningún sínodo” puede “inventar un sacerdocio femenino”.

Hablando en una conferencia sobre el sacerdocio en Ciudad de México, el purpurado africano dijo que el Sacramento de las Órdenes Sagradas es el mismo para toda la Iglesia Universal, y no puede ser transformado o adaptado para reducirlo a contextos culturales o ambientales.

“Ningún concilio, ningún sínodo, ninguna autoridad eclesiástica tiene el poder de inventar un sacerdocio femenino… sin dañar gravemente la perenne fisionomía del presbítero, su identidad sacramental, dentro de la renovada visión eclesiológica de la Iglesia, misterio, comunión y misión”, recalcó.

De acuerdo con el Cardenal Sarah, el sacerdocio es un don divino que no debe ser desperdiciado. Y lo describió como un gran misterio, resaltando el papel del sacerdote como representante de Cristo, llamado a conformarse a Él y a mediar su presencia a través de la ordenación.

“Es un don divino que debe ser recibido, entendido y vivido, y desde siempre la Iglesia busca comprender y profundizar en el ser propio y real del presbítero, como hombre bautizado, llamado a ser un alter Christus, otro Cristo, más aun, un ipse Christus, Cristo mismo, a representarlo, a conformarse a Él, a ser configurado y mediado en Cristo con la ordenación sacerdotal”, explicó.

Orar, pedir por las vocaciones

El Cardenal resaltó la importancia de la oración para los sacerdotes, afirmando que un sacerdote que no reza está en riesgo de decadencia espiritual. E instó a los fieles a rezar por el aumento de las vocaciones sacerdotales, recalcando que hay actualmente un número significativo de sacerdotes en el mundo, pero no todos están comprometidos activamente en sus deberes sacerdotales.

El Cardenal Sarah incentivó a los sacerdotes a ser alegres en su vocación, incluso en medio del sufrimiento, pues su felicidad puede atraer a otros a optar por el sacerdocio. E hizo énfasis en la necesidad de una Iglesia vibrante y orante, afirmando que la Iglesia que no ora está espiritualmente muerta.

Las declaraciones del Cardenal reflejan su vigorosa defensa de la comprensión tradicional del sacerdocio dentro de la Iglesia Católica, incluyendo la exclusión de la mujer de la ordenación sacerdotal. Sus puntos de vista están de acuerdo con las enseñanzas oficiales de la Iglesia, las cuales reservan la ordenación sacerdotal al hombre.

Con respecto a la falta de vocaciones sacerdotales, él incentivó a los fieles a orar, porque “no es que seamos pocos”.

“Cristo ordenó a doce para todo el mundo. ¿Hoy cuántos somos los sacerdotes? Somos cerca de 400.000 sacerdotes en el mundo. Somos demasiados”, dijo, citando la misma observación hecha por el Papa Gregorio Magno en el siglo VII.

“Muchos han aceptado el sacerdocio, pero no hacen el trabajo del sacerdote”, indicó.

“Entonces, para responder, debemos rezar. Pedir que envíe obreros a su mies, rezar. Y mostrar que somos felices los sacerdotes, porque si los jóvenes ven que estamos tristes, no atraeremos a nadie”, insistió. “Tenemos que ser felices, incluso si sufrimos”. (Raju Hasmukh con informaciones de CNA).

¿La Iglesia es machista y misógina por no aceptar el sacerdocio femenino?


Es importante abordar la cuestión de la participación de las mujeres en la Iglesia, así como el papel que desempeñan. En primer lugar, debemos reconocer que las mujeres han tenido un papel fundamental en la Iglesia desde su inicio. Las mujeres jugaron un papel clave en la vida y ministerio de Jesús, y muchos de los primeros seguidores de Jesús eran mujeres. En la historia de la Iglesia, las mujeres han sido líderes, misioneras, santas y teólogas.

Es importante señalar que el papel de la mujer en la Iglesia no se limita a las funciones eclesiales oficiales, como el sacerdocio. Las mujeres tienen una presencia significativa en la Iglesia a través de su participación en la vida sacramental, en la educación y formación, y en la pastoral.

Además, la Iglesia católica ha reconocido formalmente la importancia del papel de las mujeres en la Iglesia. Por ejemplo, el Concilio Vaticano II, en su declaración "Apostolicam Actuositatem", reconoció el importante papel que las mujeres desempeñan en la Iglesia y les animó a participar plenamente en la vida y misión de la Iglesia.

Con respecto a la cuestión del sacerdocio de las mujeres, es importante tener en cuenta que la Iglesia católica no permite la ordenación de mujeres al sacerdocio. Esto no significa que la Iglesia sea machista o misógina. La posición de la Iglesia sobre la ordenación de mujeres está basada en su comprensión teológica del sacerdocio y la naturaleza de la vocación sacerdotal.

El sacerdocio en la Iglesia católica se entiende como una participación en el sacerdocio de Cristo, quien eligió a hombres como sus apóstoles. La Iglesia sostiene que esta elección no fue un acto cultural o social, sino que fue una decisión de Cristo que se mantiene hasta nuestros días.

Además, la Iglesia reconoce la igualdad fundamental entre hombres y mujeres y su dignidad inherente. Pero esto no significa que los hombres y las mujeres sean idénticos en todo. La Iglesia cree que hombres y mujeres tienen diferentes roles y vocaciones dentro de la Iglesia y la sociedad en general. El sacerdocio es una vocación específica que se ha reservado para los hombres.

Es importante señalar que esta posición de la Iglesia no implica que las mujeres sean consideradas como inferiores o menos importantes que los hombres. La Iglesia valora la contribución y el papel de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad. Además, la Iglesia tiene una rica tradición de mujeres santas, teólogas y líderes que han tenido un impacto significativo en la vida de la Iglesia y del mundo.

La preponderancia que tiene la Virgen María en la Iglesia católica es un ejemplo importante de que la Iglesia no es misógina. La figura de la Virgen María es un ejemplo destacado de una mujer que es valorada y respetada en la Iglesia católica. Piensa en esto: La figura más importante dentro de la fe cristiana solo después de Jesús, es la Virgen María, una mujer. 

En conclusión, el papel de las mujeres en la Iglesia es fundamental y valioso. La Iglesia católica reconoce esto y anima a las mujeres a participar plenamente en la vida y misión de la Iglesia. Si bien la Iglesia no permite la ordenación de mujeres al sacerdocio, esto no significa que la Iglesia sea machista o misógina. La posición de la Iglesia está basada en su comprensión teológica del sacerdocio y la naturaleza de la vocación sacerdotal. 

Termino mencionando que la Iglesia ha nombrado a cuatro Doctoras, que es el título eclesiástico más alto que existe para quienes han aportado al entendimiento de la fe:

1. Santa Teresa de Ávila (1515-1582): También conocida como Teresa de Jesús, fue una monja carmelita, escritora y mística española. Sus obras incluyen "El Castillo Interior" y "Camino de Perfección". Fue declarada Doctora de la Iglesia en 1970 por el Papa Pablo VI.

2. Santa Catalina de Siena (1347-1380): Fue una religiosa y mística italiana, conocida por su devoción a Cristo y su papel en la reforma de la Iglesia en la Edad Media. Escribió muchas cartas y diálogos, incluyendo "El Diálogo". Fue declarada Doctora de la Iglesia en 1970 por el Papa Pablo VI.

3. Santa Teresa de Lisieux (1873-1897): También conocida como Teresa del Niño Jesús o Teresa de Lisieux, fue una monja carmelita francesa conocida por su espiritualidad de la "pequeña vía". Su obra más conocida es "Historia de un Alma". Fue declarada Doctora de la Iglesia en 1997 por el Papa Juan Pablo II.

4. Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179): Fue una abadesa benedictina alemana, escritora, profetisa y visionaria. Sus obras incluyen tratados teológicos, música, poesía y cartas. Fue declarada Doctora de la Iglesia en 2012 por el Papa Benedicto XVI.

Autor: Pbro. Ignacio Andrade.

Cardenal Hollerich cree que las mujeres pueden ser sacerdotes; alega que la declaración de exclusividad del sacerdocio masculino no fue dogmática ni infalible.

 

El relator general del Sínodo declaró que no hay certeza de que la doctrina escrita por Juan Pablo II en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis en 1994 haya sido promulgada «infaliblemente».

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El Cardenal Jean-Claude Hollerich, Arzobispo de Luxemburgo y miembro del Consejo de 9 Cardenales que asisten al Papa Francisco, además de relator general del Sínodo sobre la Sinodalidad, concedió una entrevista exclusiva al semanario croata Glas Koncila, en el que abordó la ordenación de mujeres, la posición de la Iglesia en relación a la homosexualidad, el papel de la mujer en la Iglesia y el llamado “camino sinodal” alemán.

El prelado jesuita de 64 años declaró que, en el futuro, un Papa podría eventualmente permitir el sacerdocio femenino, cuestionando la infalibilidad e inmutabilidad de esta enseñanza.

“El Papa Francisco no quiere la ordenación de mujeres, y yo soy completamente obediente a eso. Pero la gente sigue discutiendo el tema”, destacó Hollerich quien cuestiona la posición asumida por Juan Pablo II, que determina que sólo los hombres pueden recibir el Orden sacerdotal. El Papa polaco, canonizado en 2014, determinó además que esta enseñanza no estaba sujeta a modificaciones futuras. Hollerich, sin embargo, afirma que “con el tiempo” un Papa podría ir en contra de lo que escribió Juan Pablo II en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis en 1994. El cardenal dice que no hay certeza de que esta doctrina haya sido promulgada “infaliblemente”.

Una tradición constante, que ahora cuestiona el Cardenal

Juan Pablo II, considerado conservador, escribió que la “ordenación sacerdotal” estaba “reservada sólo a los hombres” y que esto fue “preservado por la Tradición constante y universal de la Iglesia”. El Papa polaco escribió además “que la Iglesia no tiene autoridad para conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres” y esto “debe ser mantenido definitivamente por todos los fieles de la Iglesia”.

Sobre el veto de la iglesia al sacerdocio de las mujeres, Hollerich dijo que “ciertamente es una verdadera enseñanza para su época, y no podemos simplemente dejarla de lado. Pero creo que podría haber espacio para ampliar esta enseñanza, para ver cuáles de los argumentos del Papa Juan Pablo II podrían desarrollarse”. “Es el Santo Padre quien debe decidir si las mujeres pueden ser sacerdotes”, pero esta “no es una opción para el Papa Francisco”.

En noviembre de 2022, en declaraciones a la revista América, dirigida por los jesuitas en Estados Unidos, Francisco dijo que “las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdotes” porque “el principio petrino no lo previó”. Según el Papa argentino, el papel de la mujer en la Iglesia es incluso “más importante” que el ministerio de los sacerdotes, y subrayó que “nosotros (los papas) todavía no lo hemos desarrollado”.

Contrariamente a las declaraciones del cardenal Hollerich, Francisco confirmó la posición doctrinal de Juan Pablo II en 2016, hablando con periodistas en un vuelo papal. Destacó que “la última palabra está clara, la dijo san Juan Pablo II y permanece”. En otra ocasión, en una entrevista con Reuters, Francisco abordó la posibilidad de la ordenación de mujeres y volvió a citar al Papa polaco: “Juan Pablo II fue claro y cerró la puerta, no voy a dar marcha atrás en eso”.

Por su parte, el cardenal Jean-Claude Hollerich afirmó que no es un promotor de la ordenación de mujeres, pero está a favor de que las mujeres tengan “más responsabilidades pastorales”. Citó el ejemplo de su propia diócesis de Luxemburgo donde las mujeres se ocupan de la formación de los fieles e incluso predican en la Catedral, pero fuera de las misas.

En la entrevista con el semanario croata, Hollerich también expresó posiciones divergentes de la doctrina católica tradicional en relación a la homosexualidad, en línea con la reciente posición de los obispos alemanes que, desobedeciendo al Vaticano, aprobaron un ritual de bendiciones para parejas del mismo sexo. La decisión fue aprobada durante la asamblea final del Camino Sinodal Alemán -una secuencia de encuentros entre obispos y laicos que ha durado 3 años y ha sido escenario de propuestas contrarias a la doctrina católica, como la ordenación sacerdotal de mujeres, bendiciones de uniones homosexuales y homilías pronunciadas por laicos en misas.

De acuerdo a Hollerich, San Pablo no sabía de la posibilidad de la atracción homosexual

Hollerich afirmó que “cuando se hizo la enseñanza de la Iglesia, el término homosexualidad ni siquiera existía. La homosexualidad es una palabra nueva; incluso en la época de San Pablo, la gente no tenía idea de que podía haber hombres y mujeres atraídos por el mismo sexo”. “¿Cómo se puede condenar a las personas que no pueden amar más que a su propio sexo? Para algunos es posible ser castos, pero llamar a otros a la castidad es como hablar egipcio para ellos”, subrayó el cardenal.

“Si decimos que todo lo que ellos (los homosexuales) hacen es intrínsecamente malo, es equivalente a decir que sus vidas no valen nada. Muchos jóvenes vinieron a mí y me hablaron como uno le habla a un padre sobre ser homosexual… ¿Y qué hace un padre? ¿Los desecha o los abraza incondicionalmente?

“Los homosexuales deberían sentirse bienvenidos en nuestra casa. De lo contrario, se irán. El Papa dijo algo crucial sobre este tema. Lo parafraseo: de hecho, la homosexualidad es un pecado, como todo sexo fuera del matrimonio es un pecado”.

Hollerich también cree que se debe modificar la enseñanza sobre la homosexualidad en el Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por Juan Pablo II en 1992.

“Encuentro un poco dudosa la parte (del catecismo) que llama a la homosexualidad ‘intrínsecamente desordenada’. Aún así, tenemos que acoger a todas las personas y hacerles sentir el amor de Dios. Si lo sienten, estoy seguro de que algo cambiará en sus corazones”.

Por ser jesuita y por su posición destacada en el Vaticano, Hollerich es visto como un posible sucesor de Francisco, pero sus posiciones favorables a los cambios doctrinales en la Iglesia han encontrado resistencia por parte de los fieles, obispos y cardenales de la Iglesia Católica.

En un manuscrito publicado póstumamente, el cardenal australiano George Pell acusó a Hollerich de ser “herético” y que debería ser corregido. Pell murió en enero de este año después de un procedimiento quirúrgico que quería tener en Roma en lugar de Australia, creyendo que un cónclave era inminente. Su manuscrito circuló entre los cardenales bajo el seudónimo de “Demos”. Pell también describió el pontificado de Francisco como “catastrófico” y que el futuro Papa debería revisar los temas promovidos en el presente pontificado.

Uno de los críticos de posiciones como las del cardenal Hollerich es el Cardenal Gerhard Ludwig Müller, ex prefecto para la Doctrina de la Fe, quien fue remplazado por Francisco en 2017. Müller ha defendido el mantenimiento de las enseñanzas sobre el matrimonio y la homosexualidad, criticando incluso al Papa Francisco cuando afirmó que esto permitía “la confusión” entre los católicos y que debía “corregir” o “sancionar” a los obispos que promovieran posiciones contrarias a la doctrina, en particular, a los participantes del Camino Sinodal Alemán.

Sin embargo, para el cardenal Hollerich, la confusión no parece ser un problema. De hecho, en esta entrevista, hizo una comparación: “Pentecostés parecía un gran lío; ¡La gente incluso pensó que los apóstoles estaban borrachos! Sólo más tarde se estableció la armonía. El Espíritu Santo a veces genera una gran confusión para producir una nueva armonía”.

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Fuente: https://es.gaudiumpress.org/

Obispo considera que la prohibición del sacerdocio femenino ‘bloquea’ el mensaje evangélico

 

Según Peter Kohlgraf, obispo de Maguncia, la falta de igualdad de género bloquea el camino hacia el corazón del mensaje de la Iglesia. Por eso, suponemos, no ha habido católicas en estos últimos dos mil años.

«Evitamos el anuncio del Resucitado al quedar atrapados en la cuestión de las mujeres», dice Kohlgraf en una doble entrevista con la teóloga de Münster Dorothea Sattler, aparecida en el suplemento religioso del diario Zeit. La ‘cuestión de las mujeres’, no hay que decirlo, es la ordenación sacerdotal femenina, aunque el obispo evita el término.

Recuerda Kohlgraf que esta ‘cuestión’ rSegún Peter Kohlgraf, obispo de Maguncia, la falta de igualdad de género bloquea el camino hacia el corazón del mensaje de la Iglesia. Por eso, suponemos, no ha habido católicas en estos últimos dos mil años.

«Evitamos el anuncio del Resucitado al quedar atrapados en la cuestión de las mujeres», dice Kohlgraf en una doble entrevista con la teóloga de Münster Dorothea Sattler, aparecida en el suplemento religioso del diario Zeit. La ‘cuestión de las mujeres’, no hay que decirlo, es la ordenación sacerdotal femenina, aunque el obispo evita el término.

Recuerda Kohlgraf que esta ‘cuestión’ recibió un apoyo mayoritario en la asamblea sinodal alemana “porque casi todos ven que se trata de asuntos que surgen en muchos rincones de la iglesia universal. Tenemos que llegar a eso”.

No van a parar hasta que lo consigan, aunque el obispo insiste en que «no queremos pasar por la iglesia universal como una apisonadora. Se trata de reunir ideas más profundas». Sin embargo, el efecto que hacen es exactamente el de una apisonadora que no acepta un ‘no’ por respuesta.

El de Maguncia encuentra en el Evangelio argumentos para la ordenación de mujeres, como el hecho de que fuera una mujer el primer testigo de la Resurrección. «María Magdalena, por ejemplo, a quien el Papa Francisco también describe como apóstol. Hay que continuar por este camino». Los argumentos en contra de la ordenación de mujeres, según los cuales Jesús solo llamó a hombres a ser apóstoles, puede refutarse fácilmente, opina el obispo.

Kohlgraf llegó a referirse directamente a su entrevistadora, la teóloga Sattler, de quien dijo que la imaginaba perfectamente de obispa. Sattler, que junto con el obispo Franz-Josef Bode de Osnabrück dirige el Foro III «Mujeres en el servicio y los ministerios de la Iglesia» del Camino Sinodal , dijo que estaría abierta a la idea, aunque «por supuesto que tendría que evaluarme y sometermen a evaluación si se me llamara al episcopado».ecibió un apoyo mayoritario en la asamblea sinodal alemana “porque casi todos ven que se trata de asuntos que surgen en muchos rincones de la iglesia universal. Tenemos que llegar a eso”.

No van a parar hasta que lo consigan, aunque el obispo insiste en que «no queremos pasar por la iglesia universal como una apisonadora. Se trata de reunir ideas más profundas». Sin embargo, el efecto que hacen es exactamente el de una apisonadora que no acepta un ‘no’ por respuesta.

El de Maguncia encuentra en el Evangelio argumentos para la ordenación de mujeres, como el hecho de que fuera una mujer el primer testigo de la Resurrección. «María Magdalena, por ejemplo, a quien el Papa Francisco también describe como apóstol. Hay que continuar por este camino». Los argumentos en contra de la ordenación de mujeres, según los cuales Jesús solo llamó a hombres a ser apóstoles, puede refutarse fácilmente, opina el obispo.

Kohlgraf llegó a referirse directamente a su entrevistadora, la teóloga Sattler, de quien dijo que la imaginaba perfectamente de obispa. Sattler, que junto con el obispo Franz-Josef Bode de Osnabrück dirige el Foro III «Mujeres en el servicio y los ministerios de la Iglesia» del Camino Sinodal , dijo que estaría abierta a la idea, aunque «por supuesto que tendría que evaluarme y sometermen a evaluación si se me llamara al episcopado».

Philippa Rath, la monja alemana que afirma con rotundidad que verá mujeres ordenadas


La benedictina se ha mostrado a favor del sacerdocio femenino y del celibato opcional

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La religiosa Philippa Rath está convencida de que verá mujeres ordenadas. Y es que esta benedictina ha asegurado en una entrevista con Welt am Sonntag que su objetivo no es otro que “la igualdad de género” dentro de la Iglesia, lo cual “incluye la admisión de mujeres al sacerdocio”.

Rath, que es miembro de la asamblea general del diálogo de reforma de la iglesia Camino Sinodal, ha asegurado que cuando dijo “hace tres años en el servicio de apertura del Camino Sinodal que la justicia de género es crucial en el futuro de la Iglesia, estaba bastante sola”. “Hoy el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Georg Bätzing, y muchas otras personas responsables quienes lo ven de la misma manera”, ha asegurado.

A favor del celibato opcional

“Veré ordenarse a las primeras mujeres”, afirmó, convencida. “No es el género lo decisivo, sino el ser humano”. Asimismo, la religiosa también se pronunció a favor de la exención del celibato obligatorio para los sacerdotes en la Iglesia católica. “Lo decisivo es que los religiosos vivamos el celibato voluntariamente y en comunidad. Muchos sacerdotes, en cambio, lo han aceptado como un mal necesario. Cuando veo a tantos sacerdotes solos, me estremezco. Otros llevan una doble vida, me imagino que igual de angustiosa”.

Para Rath, la Iglesia siempre existirá “porque la buena noticia de Jesús permanece y siempre está actualizada”, pero la forma de la Iglesia sí sufrirá cambios. “Muchas formas tradicionales se están desmoronando, y de ahí puede surgir algo nuevo”.

8 de cada 10 Obispos alemanes piden al Papa considerar el sacerdocio para las mujeres.



El llamado Camino Sinodal alemán ha dado un paso más allá en sus demandas. Mientras el pasado jueves, 33 obispos, frente a 21, votaron a favor de una resolución para cambiar la moral sexual de la Iglesia, ahora ha sido el 82% de los obispos alemanes el que ha solicitado al Vaticano si puede investigar la ordenación de mujeres en un futuro.

Exigencia, que queda en sugerencia

Los miembros de la asamblea plenaria del Camino Sinodal alemán aprobaron por amplísima mayoría un texto sobre "la igualdad de derechos de las mujeres en la Iglesia". Lo que no esperaba, esta mayoría, es que una enmienda introducida por los obispos impediría la solicitud explícita al Papa para que acepte la ordenación sacerdotal de las mujeres. Finalmente, lo aprobado ha sido una propuesta al Pontífice para que analice el tema.

Durante la votación del texto, el 92% de los delegados, y cerca del 82% de los obispos, votaron a favor. En la propuesta inicial se pedía reformar el documento magisterial Ordinatio sacerdotalis de 1994, que sentencia que el sacramento del orden sacerdotal está reservado solo a los hombres. El escrutinio terminó en un cerrado aplauso de los presentes, al temerse que se pudiera producir un nuevo rechazo.

El documento, de 32 páginas, afirma que: "No es la participación de las mujeres en todos los ministerios y cargos de la iglesia lo que requiere justificación, sino la exclusión de las mujeres del ministerio sacramental". Y, añade: "No existe ninguna línea de tradición ininterrumpida para esta exclusión". 

Durante las discusiones del texto algunos de los presentes llegaron a manifestar que la figura del sacerdote actuando "como la persona de Cristo" era algo superado "en la polaridad del género". En cambio, el obispo de Ratisbona, Rudolf Voderholzer, dijo que esta figura era "la base de la sacramentalidad del matrimonio y está muy bien fundada bíblicamente".

Por su parte, el cardenal Rainer Woelki señaló que con la Ordinatio sacerdotalis y la "correspondiente declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ha hecho la clasificación dogmática de este texto", el tema estaba cerrado. Dorothea Schmidt, otra de las participantes, expresó: "Es un misterio cómo queremos resolver los problemas en contra del Magisterio".

La teóloga Marianne Schlosser también se pronunció en contra del texto: "Para reconocer los signos de los tiempos, no sólo hay que ser hijo de la propia época. La vara de medir para esto es la Iglesia y su tradición". Por otro lado, el propio presidente de la Conferencia Episcopal y del Camino Sinodal, monseñor Georg Bätzing, deseó poder alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar el texto.

Una mayoría alarmante

El otro gran tema del Camino Sinodal de los últimos días ha sido el cambio en el enfoque de la Iglesia sobre moral sexual. En la votación sobre esta modificación se consiguieron entre los presentes más de dos tercios de votos a favor, pero, no así entre los obispos. Por lo que, finalmente, el documento no fue aprobado.

Lo llamativo de esta votación fue que 33 obispos (el 61%) estuvieron de acuerdo en modificar algunos de los aspectos morales más cruciales de la Iglesia, frente a 21 que votaron en contra. Tres prelados se terminaron absteniendo.

El documento, de 30 páginas y titulado "La vida en las relaciones exitosas: los principios de una ética sexual renovada", invita a la Iglesia a introducir cambios como los siguientes:

"Es urgente el reconocimiento de la igualdad de valor y la legitimidad de las orientaciones no heterosexuales, de sus prácticas y de sus relaciones, y en su contexto la eliminación de la discriminación basada en la orientación sexual".

“La sexualidad entre personas del mismo sexo, también expresada en actos sexuales, no es… un pecado que causa la separación de Dios, y no debe ser juzgado como intrínsecamente malo”.

"La seguridad en la propia identidad de género representa una base indispensable para la felicidad personal en la vida de todas las personas. Como iglesia, tenemos que respetar la autocomprensión individual de la identidad de género de cada persona como parte inviolable de su imagen única de Dios".

Tras la votación, muchos delegados expresaron su frustración con los votos de los obispos y les acusaron de no haber escuchado a su pueblo. Otros participantes instaron a que las futuras votaciones en la asamblea se llevaran a cabo con los votos de cada obispo registrados por nombre.

Durante estos días se votan un total de 14 textos entre los que destacan, además de los anteriores, uno llamado "Una reevaluación de la homosexualidad en el Magisterio", que propone modificar el Catecismo, y otro que sugiere la creación de un gran "consejo sinodal" permanente, compuesto por obispos y laicos, que supervise la Iglesia en Alemania. 

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