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5 citas bíblicas para entender mejor el significado de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo.


Estas citas te ayudarán a explorar el significado y la importancia de esta festividad en la tradición católica. Aquí tienes las citas:

1) Hechos 2, 1-4: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron entonces lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse."

Esta cita describe el evento mismo de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos de Jesús y los capacitó para hablar en diferentes lenguas y proclamar el evangelio.

2) Juan 14, 16-17: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros."

Jesús promete enviar al Espíritu Santo como un Consolador y un guía para los creyentes. Esta promesa se cumplió en Pentecostés, cuando el Espíritu descendió sobre la comunidad de discípulos.

3) Gálatas 5, 22-23: "Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."

Esta cita destaca los frutos del Espíritu Santo, que son cualidades y virtudes que el Espíritu produce en aquellos que lo reciben. Estos frutos son fundamentales en la vida de un cristiano.

4) Hechos 1, 8: "Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."

Jesús les dice a sus discípulos que recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ellos. Este poder les permitiría ser testigos de Jesús y llevar el mensaje del Evangelio a todas las naciones.

5) Romanos 8, 26: "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles."

Esta cita nos recuerda que el Espíritu Santo es nuestro ayudador en momentos de debilidad. Él intercede por nosotros y nos fortalece cuando no sabemos cómo orar o enfrentar situaciones difíciles.

Estas citas bíblicas nos ayudan a comprender la importancia de Pentecostés como la venida del Espíritu Santo sobre los creyentes y cómo su presencia transforma y guía nuestras vidas.

Autor: Padre Ignacio Andrade

¿Por qué se dice que Pentecostés es la "fiesta de cumpleaños" de la Iglesia católica?


Es un placer abordar la importancia de Pentecostés como la "fiesta de cumpleaños" de la Iglesia católica, aunque hay que aclarar que oficialmente la Iglesia no se refiere a esta festividad como un "cumpleaños", aunque los fieles hablan en sentido popular, por ser el día que marca el arranque de la misión de la Iglesia. 

Para comprender plenamente esta afirmación, debemos remontarnos al Nuevo Testamento y explorar los eventos que tuvieron lugar en el día de Pentecostés, tal como se relata en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Antes de hablar específicamente sobre el día de Pentecostés, es fundamental entender que la Iglesia católica tiene sus raíces en la persona de Jesucristo y en los eventos descritos en el Evangelio. Jesús fue el fundador y cabeza de la Iglesia, y durante su ministerio terrenal, estableció los cimientos para la formación de su Iglesia.

En el Evangelio de Mateo (16,18), Jesús dijo a Pedro: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Aquí, Jesús designa a Pedro como el fundamento sobre el cual construiría su Iglesia. También le otorga a Pedro el poder de "atar y desatar" (Mateo 16,19), lo que implica una autoridad especial y un papel de liderazgo en la Iglesia.

Después de la muerte y resurrección de Jesús, y su posterior ascensión al cielo, los discípulos y seguidores de Jesús se reunieron en Jerusalén, siguiendo las instrucciones que Jesús les había dado. En el libro de los Hechos de los Apóstoles (capítulo 2), se narra el evento central de Pentecostés, que marca un momento crucial en la historia de la Iglesia.

El día de Pentecostés, que se celebra cincuenta días después de la Pascua, los discípulos estaban reunidos en un lugar y "de repente vino del cielo un estruendo como de un viento impetuoso que llenó toda la casa en la que estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía que hablaran" (Hechos 2,2-4).

Este evento es conocido como la venida del Espíritu Santo y marca el nacimiento formal de la Iglesia. Fue en ese momento cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos y los capacitó para llevar a cabo la misión de Jesús en la tierra. Pentecostés se convirtió así en un punto de inflexión en la historia de la Iglesia, ya que marcó el inicio de su misión de propagar el Evangelio y la Buena Nueva de Jesucristo.

El relato bíblico continúa describiendo cómo, llenos del Espíritu Santo, los discípulos comenzaron a predicar con valentía y poder, y tres mil personas se convirtieron y fueron bautizadas ese mismo día (Hechos 2,41). Desde entonces, la Iglesia ha crecido y se ha expandido por todo el mundo, llevando el mensaje de salvación a todas las naciones.

Pentecostés también tiene un significado simbólico y teológico profundo para la Iglesia católica. La venida del Espíritu Santo representa la plenitud de la gracia de Dios y su presencia activa en la vida de la Iglesia. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, el que guía, santifica y da vida a los creyentes. Es a través del Espíritu Santo que los fieles reciben los dones y carismas necesarios para cumplir con su vocación y misión en la Iglesia.

Además, Pentecostés une estrechamente el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, Pentecostés era una festividad judía que celebraba la entrega de la Ley a Moisés en el monte Sinaí. En el Nuevo Testamento, en Pentecostés, el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos, sellando la nueva alianza y dando inicio a la misión de la Iglesia.

En resumen, se dice que Pentecostés es la "fiesta de cumpleaños" de la Iglesia católica porque marca el nacimiento formal de la Iglesia cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en Jerusalén. Fue en ese momento cuando los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo y capacitados para llevar a cabo la misión de Jesús en el mundo. Pentecostés es una celebración de la presencia activa de Dios en la vida de la Iglesia y un recordatorio del papel vital que desempeña el Espíritu Santo en la vida de los creyentes. Que esta fiesta nos impulse a vivir con fervor apostólico y a ser testigos del amor y la salvación que Jesucristo nos ha dado.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Por qué Shakira y Piqué son noticia y no la masacre de Pentecostés? Sacerdotes responden



Mientras que la separación de la cantante colombiana Shakira y el futbolista Gerard Piqué ocupan los titulares de los medios en el mundo entero, y la masacre de decenas de católicos en Pentecostés en Nigeria pasa bastante desapercibida, dos sacerdotes reflexionan sobre esta desproporcionada diferencia en la atención de la prensa internacional.

En los últimos días, la prensa internacional siguió muy de cerca las tensiones entre la cantante colombiana Shakira y el futbolista del Barcelona, Gerard Piqué, quien le habría sido infiel con una joven de 22 años.

En un comunicado publicado el fin de semana, ambos anunciaron su separación y pidieron respeto a su privacidad “por el bienestar de nuestros niños”. Fruto de su relación iniciada en 2010, tienen dos hijos: Milan de 9 años y Sasha de 7.

Cuando los medios del mundo entero dedicaban varios artículos al drama matrimonial de los dos famosos, el domingo 5 de junio un grupo de hombres armados, que serían pastores musulmanes de la etnia fulani, ingresó a la iglesia católica San Francisco Javier en Nigeria, asesinado a decenas de personas que asistían a la Misa de la Solemnidad de Pentecostés.

Si bien algunos medios han informado sobre el hecho, la cobertura periodística ha sido minúscula en comparación a la difusión de las tensiones entre Shakira y Piqué.

Los medios publican lo que más vende

“Es natural que los medios de comunicación, que ante todo son un negocio, tiendan a publicar lo que más se vende, así sean cosas absolutamente frívolas como lo de la cantante y el futbolista”, dijo el P. Hugo Valdemar, sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México.

“Lo de los mártires nigerianos es un crimen pavoroso, pero a Occidente no le importa África y muchos menos si las víctimas son católicos. La reacción mediática desenmascara un mundo que se ha deshumanizado y se ha vuelto indolente y frívolo”, lamentó el sacerdote mexicano, que durante 15 años fue el director de Comunicación de la Arquidiócesis de México.

Sin embargo, continuó, “para quienes somos creyentes, la muerte de estos cristianos inocentes no es una derrota sino un glorioso triunfo, pues con su sangre derramada alcanzaron la palma gloriosa del martirio”.

Estos católicos “murieron para el mundo pero ahora gozan del triunfo de Cristo resucitado, no ha sido banal que su muerte haya sido en la celebración de la solemnidad de Pentecostés, pues finalmente el martirio ha sido para ellos una gracia concedida por el Espíritu Santo”.

“No podemos decir de ellos: ‘pobrecitos’, sino más bien: ‘dichosos’, ‘bienaventurados’ porque su martirio es un triunfo de la fe”, concluyó.

Las 3 razones de Fray Nelson

Fray Nelson Medina, sacerdote dominico conocido por su apostolado en redes sociales y doctor en Teología Fundamental, compartió  3 razones por las que considera que Shakira y Piqué son noticia en todo el mundo, y no lo son los cristianos masacrados.

1. La banalidad de nuestra cultura

“Es una explicación válida. La superficialidad, alimentada por una cultura que exacerba el subjetivismo, el emocionalismo, el materialismo y el hedonismo conduce a una especie de fijación en aspectos de la vida social que objetivamente hablando tienen mucha menos importancia de la que se les suele dar”, explicó el sacerdote.

“La respuesta cristiana a esta tendencia es larga y ardua: supone sembrar y cultivar lo que se opone a la cuádruple raíz de superficialidad que he mencionado”, destacó.

2. Es parte de la guerra cultural contra la fe cristiana

“No debemos olvidar que los medios de comunicación, sean los tradicionales como la prensa o los más recientes como las grandes redes sociales, tienen sus herramientas para posicionar en primera fila, a vista de todos, aquellos aspectos de la vida social o cultural que por diversas razones ellos consideran más importantes”, dijo Fray Nelson.

“El recurso actual son los famosos ‘algoritmos’ pero la tendencia es tan vieja como los medios mismos de comunicación”, agregó.

En el tiempo presente, “dado el estorbo que la fe y la vida auténticamente cristianas le hacen a la agenda del Nuevo Orden Mundial, es apenas entendible que reconocer el dolor de los cristianos o las injusticias contra ellos es poco útil a los intereses de los grandes medios”, alertó el sacerdote colombiano.
3. Muchas personas proyectan sus propias frustraciones en las historias de los famosos

En efecto, dijo Fray Nelson, “la empatía no es algo ‘automático’ sino que tiene sus condiciones previas; en concreto, es sabido que para que haya una empatía fuerte tiene que ver un margen amplio de coincidencia entre la persona que sufre y la persona que sabe de ese sufrimiento”.

En ese sentido, continuó el sacerdote dominico, “muchas personas sienten tremenda empatía con los dramas afectivos y domésticos, precisamente porque los sienten mucho más cercanos. Pocas personas saben lo que es sufrir por la fe y por ello sienten ajeno y casi irreal que una persona hiera, torture o mate a otra en razón de la fe”.

Fray Nelson Medina consideró que la respuesta a la pregunta sobre el protagonismo en las noticias de Shakira y Piqué es “una combinación de estas tres respuestas, que nos dan un panorama sobre cómo escoge la gente qué noticias leer y también qué noticias les ofrecen más a menudo los medios”.

Para concluir, el sacerdote dijo que “nos corresponde a nosotros, creyentes en Cristo, y hermanos de quienes fueron masacrados recientemente en Nigeria, hacer visible y digna de amor nuestra fe, a la vez que mostramos las incoherencias y banalidad del mundo en que vivimos”.

¿Qué celebramos en la fiesta de Pentecostés?




Pentecostés, como la Pascua, es una fiesta que ya celebraban los hebreos en los tiempos de Jesús. Siete semanas más un día, cincuenta días, después de la Pascua, presentaban a Dios dos panes hechos con el trigo nuevo recién cosechado. Fiesta de la cosecha, recordaba el tiempo en que el pueblo de Dios vagaba por el desierto sin tener donde sembrar ni qué cosechar. Dios les dio una tierra para que la sembraran. Imaginemos la alegría el día en que recogieron su primera cosecha en aquella tierra tantas veces prometida y otras tantas esperada. Por fin podían comer un pan sembrado, cosechado, molido, amasado y cocido por ellos mismos. ¡Ya eran libres! La palabra “Pentecostés” significa en griego “cincuenta”, haciendo referencia al número de días transcurridos después de la Pascua.

Esta fiesta adquiere un significado nuevo entre los cristianos. En la fiesta de Pentecostés descendió el Espíritu Santo sobre los apóstoles, Iglesia naciente, cuerpo de Cristo que recibe al Espíritu Santo para que lo anime.

El Espíritu Santo en la Biblia

Los Evangelios narran los hechos hasta el momento de la ascensión de Jesús a los cielos; toca ahora a san Lucas narrar el acontecimiento de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles, ese otro libro histórico del Nuevo testamento al que se le suele llamar “el quinto Evangelio” y, también, “el Evangelio del Espíritu Santo” con justa razón, porque nos presenta el protagonismo del Espíritu en la Iglesia de los apóstoles.

El Cenáculo

El Cenáculo es el escenario de los momentos más importantes de la naciente Iglesia. Es un cuarto en un segundo piso, propiedad de algún amigo de Jesús, por allí algunos dicen que pertenecía a los padres de san Marcos el evangelista y que así él fue testigo de la Cena del Señor. Fue la primera casa de la comunidad cristiana, lo que hoy llamaríamos una iglesia, donde se celebró la primera misa, donde los apóstoles perseveraron en la oración en torno a María, la dulce madre de Jesús, y donde fueron confirmados y enviados por el Espíritu Santo.

También fue el refugio seguro donde se encerraron por miedo a los judíos. De ese refugio en el que se sentían seguros fueron sacados por Jesús resucitado que los llena de su Espíritu y los envía con la misma misión con la que él fue enviado por su padre.

De ese mismo refugio son sacados por el Espíritu Santo a enfrentarse a ese mundo al que temen, llenos de la santa audacia del Espíritu.

Señor Jesús, renueva en nosotros la efusión del Espíritu Santo; en este Pentecostés, ayúdanos a abrirnos a los 7 dones que Él nos quiere regalar.

Hombres armados atacan una iglesia en plena celebración de Pentecostés, hay decenas de muertos



El Papa Francisco envió sus condolencias a los fieles de Nigeria, reza por las víctimas y por el país.

Decenas de fieles murieron este domingo cuando hombres armados dispararon contra los fieles que estaban dentro de la iglesia de San Francisco Javier en Owo, al suroeste de Nigeria.

Los primeros reportes hablan de al menos 40 personas muertas.

“Estamos trabajando en la cifra exacta y compartiremos los detalles lo antes posible”, declaró a la agencia EFE el portavoz de la Policía de Ondo, Funmilayo Odunlami.

También hay heridos que fueron trasladados a hospitales y corren el riesgo de no sobrevivir dadas sus heridas.

Las condolencias del Papa Francisco

La Oficina de Prensa de la Santa Sede explicó que el Papa tiene conocimiento de lo ocurrió y reza por las víctimas.  “El Papa Francisco reza por las víctimas y por el país, dolorosamente afectado en un momento de celebración, y encomienda a ambos al Señor, para que envíe su Espíritu a consolarlos”, informa el portavoz Matteo Bruni.

Tras el ataque, algunos medios de comunicación reportaron que el párroco había sido secuestrado. El padre Augustine Ikwu, director de comunicación de la diócesis, desmintió la noticia.

“Los sacerdotes están a salvo -explicó- y el obispo de la diócesis también está con ellos en estos momentos difíciles. Precisamente el obispo pide en estos momentos de terror “mantener la calma, respetar la ley y rezar para que vuelva la paz y la normalidad” en la comunidad y en todo el país, dijo, de acuerdo con Vatican News.

“Nos dirigimos a Dios para consolar a las familias de los que perdieron la vida en este angustioso atentado y rogamos que las almas difuntas descansen en paz”. En una serie de tuits, el gobernador del estado de Ondo, Rotimi Akeredolu, lo calificó como un “ataque vil y satánico” contra personas inocentes. Hizo un llamado a la calma instando a la gente a no hacer justicia por propia mano.

5 disposiciones para recibir al Espíritu Santo este Pentecostés




Es vital aprender a recibir, recibirse uno mismo y recibir todo de Dios, aprende a hacerlo


Una de las cuestiones más importantes de nuestra vida cristiana consiste en cómo recibir la gracia del Espíritu Santo, en cómo permanecer siempre abiertos a su acción.

A veces creemos que ser cristiano es hacer un cierto número de cosas y que cuantas más se hacen, mejor cristiano se es. Pero en realidad lo que más importa —más que las obras exteriores— es la disposición del corazón que nos abre a la acción del Espíritu Santo. Todo lo demás vendrá de ahí.

Se trata no tanto de hacer, sino de dejarse hacer, permitir que Dios actúe en nosotros, pase a través de nosotros.

Sin embargo, la acción del Espíritu Santo en nosotros es a veces imperceptible. Con bastante frecuencia es secreta.

En ocasiones nos enriquece con sus dones, pero en otras nos empobrece, haciéndonos tomar conciencia de nuestra miseria.



Poco importa si esta gracia es consoladora o es una gracia que nos pone a prueba. Siempre es fecunda y lo que importa es hacernos receptivos a ella.

Necesitamos aprender a recibir. A veces no es tan fácil como se podría pensar, pues solemos creer que no somos necesitados. Es vital aprender a recibir, recibirse uno mismo y recibir todo de Dios.

Aprendamos pues cómo hacerlo:

1LA PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN

«Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, ¿le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»». Lc 11, 9-13

La primera condición para recibir el Espíritu es pedirlo en la oración. Una oración perseverante y llena de deseo; y si a veces a nuestra oración le falta deseo, que sea perseverante igual, Dios sabrá cómo asistirnos.
2LA HUMILDAD


“Lo que agrada a Dios de mi alma es verme amar mi pequeñez y mi pobreza… Huyamos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, amemos no sentir nada, entonces seremos pobres de espíritu, y Jesús vendrá a buscarnos, por muy lejos que estemos, nos transformará en llama de amor”. Teresita de Lisieux

La humildad es condición de apertura. Si soy humilde acepto los consejos y las correcciones, acepto recibir algo de los demás.

La humildad es condición para recibirnos de Dios que quiere llenarnos, lo único que lo limita es nuestro ego.

3VIVIR EN EL INSTANTE PRESENTE

Cuanto más estamos en el instante presente más en contacto estamos con la realidad, con Dios, con nuestro interior, con aquello que nos hace asumir nuestra vida y acoger la gracia de Dios.

Los lamentos estériles, mirar constantemente el pasado, las inquietudes por el porvenir, nos separan de la gracia.

Si hacemos cada día lo que se requiere de nosotros con amor, dispondremos de la gracia necesaria un día tras otro.

4 EL DESPRENDIMIENTO

Para permitir que el Espíritu actúe en nosotros hay que ir ligeros de equipaje, tener un corazón libre y desprendido. Si estamos aferrados a nuestros planes no dejamos espacio a la creatividad del Espíritu.

5 LA GRATITUD

La gratitud nos abre a los dones de la gracia. No es que haga a Dios más generoso —porque ya lo es— sino que nos hace más abiertos y receptivos a su amor.

La gratitud es muy fecunda porque es señal de que hemos comprendido y queremos seguir recibiendo el amor de Dios. El amor atrae al amor.

«El mundo necesita esperanza y, con la gratitud, transmitimos esperanza porque si somos portadores de gratitud, también el mundo se vuelve mejor». Papa Francisco

Fiesta de Pentecostés


FIESTA DE PENTECOSTÉS

Sermón 5º de Juan Taulero para la fiesta de Pentecostés o para los días de la Octava: Sobre cómo a ejemplo de los discípulos de Cristo debemos prepararnos para recibir al Espíritu Santo[1]

Los Apóstoles regresaron a Jerusalén (Hch 1, 12)

Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo único de Dios, habiendo concluido todo lo que el Padre le había concedido hacer, y habiendo dado fin a la obra para la que había sido enviado a este mundo, acababa el día de la Ascensión de sustraer su dulce presencia corporal a los apóstoles, para retornar al cielo, y éstos, abandonando entonces el monte de los olivos, regresaron a Jerusalén. Allí se dedicaron a seis cosas.

En primer lugar, viéndose abandonados por el mundo entero, sin amigos, sin consuelos de ninguna clase, se apartaron completamente de todas las cosas exteriores para entrar en sí mismos, en su interior. A partir de ese momento, en efecto, habían hecho el sacrificio del mundo y de todo lo que podía proporcionarles alguna satisfacción: habían muerto a todo.

En segundo lugar, se ofrecieron enteramente a Dios, dispuestos a morir o a vivir por su amor, no teniendo otra preocupación que ser los instrumentos dóciles de su santísima voluntad, indiferentes a su propia suerte, cualquiera que fuesen los sufrimientos que tuvieran que soportar, con tal de que Dios fuera glorificado en ellos. También regresaron, siguiendo la orden que habían recibido, a la ciudad de Jerusalén, en medio de sus enemigos, esperando la buena voluntad de Dios. Sin duda, sin embargo, no se resignaron a este proceder sin un gran temor.

En tercer lugar, repasando en su espíritu las dulces enseñanzas de Cristo, se daban cuenta, en ese momento, con qué falta de respeto las habían recibido; les parecía que se habían mostrado indignos de ver los magníficos ejemplos que habían tenido ante sus ojos, y de escuchar los discursos abrasados de amor de su divino Maestro. ¿Qué habían hecho para sacar provecho de ello? ¡Cómo le habían seguido con tibieza y cobardía! Entonces –digo yo– comenzaron a conocer su error, a lamentar su endurecimientos y castigarse a sí mismos con lágrimas amargas y sollozos profundos.

En cuarto lugar, se acordaron con atención de la perfecta abnegación de su santísimo Maestro: jamás lo habían visto, a lo largo de toda su vida, buscarse a sí mismo. Las palabras que él había dicho le venían a la memoria: Si alguien quiere venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo (Mt 16, 24), y, bajo la impresión de estos recuerdos, examinaban y veían claramente lo alejados que estaban de esta verdadera abnegación total de Cristo y cómo habían tomado de una manera natural y carnal sus ejemplos Se daban cuenta de lo poco libres que eran todavía y de lo poco desprendidos que estaban del vano temor y de las preocupaciones de la naturaleza. Y se acusaban sin piedad, se confesaban culpables, reconociendo humildemente su imperfección con una especie de disgusto de sí mismos.

En quinto lugar, después de haber reconocido sus vicios y sus defectos, se dirigieron interiormente, con todo el afecto de su alma, hacia su querido Maestro, para suplicarle, desde el fondo de su corazón, para que les perdonase todas sus afecciones, todos sus deseos desordenados, su excesiva grosería, sus incontables imperfecciones de todo tipo; le pedían insistentemente que destruyera en ellos el vano temor, el amor propio, todos los sentimientos sensuales que habían tenido hacia las formas exteriores de su humanidad: le rogaban, finalmente, que les quitara totalmente todos los obstáculos que se oponían a su verdadero progreso hacia la vida perfecta. Eso es lo que deseaban, lo que pedían de todo corazón. Y si no hubiera sido así –es mi convicción– no hubieran recibido el Espíritu Santo.

En sexto lugar, tenían una confianza absoluta en que el Señor Jesús les enviaría los consuelos y las ayudas que les había prometido. También, a pesar de la privación de las cosas más necesarias, a pesar de las oposiciones del mundo entero, se sentían sostenidos por esta confianza que tenían puesta en su buen Señor y su dulce Maestro. Estaban seguros de que no les abandonaría jamás, a pesar del temor que a veces les invadía al recordar sus propias faltas. ¿No serían castigados por su poca resignación?

Podemos preguntarnos aquí, no sin razón, ¿por qué la misión del Espíritu Santo había sido retrasada?, ¿por qué no fue enviado inmediatamente después de la Ascensión, puesto que ya en ese momento los Apóstoles habían muerto para el mundo, y habían pedido que todo afecto carnal, toda sensualidad de la naturaleza, les fuera quitada por la luz divina?

A esa cuestión respondo diciendo que no es verosímil que el Espíritu Santo les haya sido negado hasta el día santo de Pentecostés. Ya lo habían recibido, incluso antes de que Nuestro Señor hubiera subido al cielo, y a continuación fueron penetrados cada vez más profundamente por él. Entre más a fondo se conocían, más descendían en la humildad y el desprecio de sí mismos, y más también los visitaba e inundaba el Espíritu de Dios. Sin embargo, jamás lo habían recibido aún con esta plenitud y esta sobreabundancia que les fue concedida el día de Pentecostés, porque hasta ese momento no se habían desprendido totalmente de sí mismos, no se habían vaciado totalmente, no se habían desnudado completamente, no estaban todavía exentos de todo bien. En Pentecostés, por el contrario, el vacío es completo, el desprendimiento es total. Sin embargo, antes de la recepción del Espíritu Santo no había sido abandonados completamente; pero solamente entonces la fuerza divina se derramó sobre ellos sin el menor obstáculo, y penetrándoles perfectamente, les desprendía, les hacía completamente libres de su naturaleza. Y, al mismo tiempo que esta fuerza se derramaba, se instauraba la paz en sus almas.

San Gregorio, hablando de los discípulos del Señor, y de todos los que se le asemejan, se expresa así: “Entre más crece en nosotros la fuerza divina, más va perdiendo su fuerza nuestro espíritu. Cuando nos negamos plenamente a nosotros mismos adquirimos el perfecto desarrollo en Dios”.

Que Dios Padre, que Dios Hijo, que Dios Espíritu Santo, bendito por todos los siglos, se digne concedernos a todos esta gracia. Así sea.

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