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miércoles, 9 de octubre de 2019

Evangelio del día 9 Octubre 2019


EVANGELIO DEL DIA MIERCOLES
9 de Octubre de 2019

Verde / Rojo / Blanco Feria o Misa En cualquier necesidad, B MR, 1161 (1153) / Lecc. II, p. 875 o San Juan Leonardi, presbítero* o Santos Dionisio, obispo y compañeros, mártires**

Otros santos: Beato Juan Enrique Newman, cardenal.

UNA LECCIÓN GENIAL
Jon 4, 1-11; Lc 11, 1-4

El cierre del librito de Jonás nos da una lección magistral acerca de la compasión. Jonás se dispone a disfrutar de la catástrofe que según él sobrevendría sobre Nínive. Se resistía a creer que los ninivitas reacios a convertirse fueran perdonados por el Dios compasivo. Como el profeta no parece atender a otro argumento que el de la fuerza, Dios se vale de un argumento de fuerza para convencerlo. La secuencia del rápido crecimiento del ricino, el gusano devorador y la insolación abrasadora sobre la cabeza de Jonás, son una "bofetada con guante blanco". El profeta está enfadado por la pérdida de una hiedra que le protegía de la insolación. Defiende su enfado y su molestia. En este momento Dios le revira ingeniosamente el argumento. Si es legítima la compasión de Jonás por la pérdida de un ricino que no cultivó, con mucha mayor razón el Señor se apiadará de miles de criaturas que ha cuidado con paciencia.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 43, 26

Ven, Señor, en nuestra ayuda y redímenos por tu misericordia.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, mira con piedad nuestra aflicción, alivia las cargas de tus hijos y confirma su fe de tal manera, que confiemos siempre sin vacilación en tu providencia paternal. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tú estás triste por una hiedra, ¿y yo no voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad?.

Del libro del profeta Jonás: 4,1-11

Jonás se disgustó mucho de que Dios no hubiera castigado a los habitantes de Nínive, e irritado, oró al Señor en estos términos: "Señor, esto es lo que yo me temía cuando estaba en mi tierra, y por eso me di prisa en huir a Tarsis. Bien sabía yo que tú eres un Dios clemente y compasivo, lleno de paciencia y de misericordia, siempre dispuesto a perdonar. Ahora, Señor, quítame la vida, pues prefiero morir a vivir". Pero el Señor le respondió: "¿Crees que hay motivo para que te enojes?".
Jonás salió de Nínive y acampó al oriente de la ciudad. Allí construyó una enramada y se sentó a su sombra, para ver qué pasaba con Nínive. Entonces, el Señor Dios hizo nacer una hiedra, que creció tan tupida, que le daba sombra y lo resguardaba del ardor del sol. Jonás se puso muy contento por la hiedra.
Pero al día siguiente, al amanecer, el Señor envió un gusano, el cual dañó la hiedra, que se secó. Y cuando el sol ya quemaba, el Señor envió un viento caliente y abrasador; el sol le daba a Jonás en la cabeza y lo hacía desfallecer. Entonces Jonás deseó morir y dijo: "Prefiero morir a vivir".
Entonces el Señor le dijo a Jonás: "¿Crees que hay motivo para que te enojes así por la hiedra?". Contestó él: "Sí, y tanto, que quisiera morirme". Le respondió el Señor: "Tú estás triste por una hiedra que no cultivaste con tu trabajo, que nace una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, en donde viven más de ciento veinte mil seres humanos que no son responsables y gran cantidad de ganado?". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 85, 3-4.5-6. 9-10.

R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el día, y ya que a ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo tuyo de alegría. R/.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta. R/.
Dios entrañablemente compasivo, todo amor y lealtad, lento a la cólera, ten compasión de mí, pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Rm 8, 15
R/. Aleluya, aleluya.

Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! R/.

EVANGELIO

Señor, enséñanos a orar.

Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos". Entonces Jesús les dijo: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación".Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que te ofrecemos confiadamente y haz que la amargura de la tristeza que sufrimos, se convierta en sacrificio de suave fragancia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 16, 23-24

Cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te suplicamos, Señor, que, confortados y fortalecidos por el divino manjar, podamos sobrellevar con valentía las futuras dificultades, y ayudar generosamente a los hermanos que se hallan afligidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, dador de todo bien, que, por medio de san Juan Leonardi, presbítero, hiciste que fuera anunciado el Evangelio a las naciones, concede, por su intercesión, que siempre y en todas partes se extienda la fe verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo...

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que enviaste a san Dionisio y sus compañeros a predicar tu gloria a las naciones y los fortaleciste con la virtud de la constancia en sus padecimientos, concédenos, por su imitación, no apegamos a los bienes de este mundo y no temer ninguna de sus adversidades. Por nuestro Señor Jesucristo...


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martes, 9 de julio de 2019

Beata María de Jesus Petkovic


BEATA MARÍA DE JESUS, RUEGA POR NOSOTROS
9 JULIO

La intercesión de Marija Petkovic salvó la vida de submarinistas peruanos

En el accidente más grave de la flotilla de submarinos de ese país

A la intercesión de la primera beata de la historia de Croacia, elevada este viernes a la gloria de los altares por Juan Pablo II, varios oficiales peruanos atribuyen la salvación de su vida en el accidente más trágico en la historia de la flotilla de submarinos de ese país.

Para testimoniarlo, entre los 50.000 peregrinos reunidos en el puerto de Dubrovnik, se encontraba Roger Cotrina Alvarado, el teniente del submarino «Pacocha» que el 26 de agosto de 1988 chocó contra el pesquero japonés «Hyowa Maru», cerca del puerto de El Callao.

Cuando el submarino comenzaba a hundirse, el entonces joven oficial se encomendó a la intercesión de sor Marija de Jesús Crucificado Petkovic (1892-1966), fundadora de la Congregación Franciscana Hijas de la Misericordia.

En ese momento, Cotrina Alvarado logró cerrar una compuerta interna, venciendo con la fuerza de sus brazos la presión del agua que penetraba en el submarino.

La maniobra fue considerada «humanamente imposible» por dos comisiones, una militar y otra vaticana, de modo que el milagro se convirtió en la puerta que abrió el paso a la beatificación de la religiosa croata.

«Estaba al borde de la desesperación. Pensaba que todos íbamos a morir», comentaba este viernes en la explanada del puerto Dubrovnik.

«Me faltaba aire y entonces me puse a pensar con todas mis fuerzas en sor Marija Petkovic. De repente, vi una luz y experimenté una fuerza inefable que me permitió cerrar la compuerta», añade el oficial de marina, vestido con su uniforme blanco, en el que destaca una condecoración.

Diecinueve de los oficiales atrapados junto a Cotrina Alvarado salvaron de este modo la vida. En la tragedia murieron 6 submarinistas.

«Cuando era pequeño, conocí la historia de Marija Petkovic porque mi madre tenía un libro sobre ella y me leía cada noche algunas páginas antes de acostarme», explica.

«Para mí, Marija Petkovic era una mujer extraordinaria, ayudaba a los pobres del mundo entero, y en particular a los de América el Sur», reconoce.

Marija Petkovic, nacida en 1892 en la Korcula, en el Mar Adriático, fundó en 1920 la congregación de las Hijas de la Misericordia, y creó orfanatos y centros de acogida a través de la antigua Yugoslavia y después en América Latina.

La beata trabajó en centros asistenciales de Argentina y Paraguay entre 1940 y 1952, antes de regresar a Roma, donde falleció en 1966.

Roger Cotrina Alvarado muestra su condecoración por haber salvado la vida de sus compañeros en aquel momento dramático y añade: «el mérito es de ella», y señala la imagen de la nueva beata.

Fuente zenit

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sábado, 8 de junio de 2019

Fiesta de Pentecostés


FIESTA DE PENTECOSTÉS

Sermón 5º de Juan Taulero para la fiesta de Pentecostés o para los días de la Octava: Sobre cómo a ejemplo de los discípulos de Cristo debemos prepararnos para recibir al Espíritu Santo[1]

Los Apóstoles regresaron a Jerusalén (Hch 1, 12)

Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo único de Dios, habiendo concluido todo lo que el Padre le había concedido hacer, y habiendo dado fin a la obra para la que había sido enviado a este mundo, acababa el día de la Ascensión de sustraer su dulce presencia corporal a los apóstoles, para retornar al cielo, y éstos, abandonando entonces el monte de los olivos, regresaron a Jerusalén. Allí se dedicaron a seis cosas.

En primer lugar, viéndose abandonados por el mundo entero, sin amigos, sin consuelos de ninguna clase, se apartaron completamente de todas las cosas exteriores para entrar en sí mismos, en su interior. A partir de ese momento, en efecto, habían hecho el sacrificio del mundo y de todo lo que podía proporcionarles alguna satisfacción: habían muerto a todo.

En segundo lugar, se ofrecieron enteramente a Dios, dispuestos a morir o a vivir por su amor, no teniendo otra preocupación que ser los instrumentos dóciles de su santísima voluntad, indiferentes a su propia suerte, cualquiera que fuesen los sufrimientos que tuvieran que soportar, con tal de que Dios fuera glorificado en ellos. También regresaron, siguiendo la orden que habían recibido, a la ciudad de Jerusalén, en medio de sus enemigos, esperando la buena voluntad de Dios. Sin duda, sin embargo, no se resignaron a este proceder sin un gran temor.

En tercer lugar, repasando en su espíritu las dulces enseñanzas de Cristo, se daban cuenta, en ese momento, con qué falta de respeto las habían recibido; les parecía que se habían mostrado indignos de ver los magníficos ejemplos que habían tenido ante sus ojos, y de escuchar los discursos abrasados de amor de su divino Maestro. ¿Qué habían hecho para sacar provecho de ello? ¡Cómo le habían seguido con tibieza y cobardía! Entonces –digo yo– comenzaron a conocer su error, a lamentar su endurecimientos y castigarse a sí mismos con lágrimas amargas y sollozos profundos.

En cuarto lugar, se acordaron con atención de la perfecta abnegación de su santísimo Maestro: jamás lo habían visto, a lo largo de toda su vida, buscarse a sí mismo. Las palabras que él había dicho le venían a la memoria: Si alguien quiere venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo (Mt 16, 24), y, bajo la impresión de estos recuerdos, examinaban y veían claramente lo alejados que estaban de esta verdadera abnegación total de Cristo y cómo habían tomado de una manera natural y carnal sus ejemplos Se daban cuenta de lo poco libres que eran todavía y de lo poco desprendidos que estaban del vano temor y de las preocupaciones de la naturaleza. Y se acusaban sin piedad, se confesaban culpables, reconociendo humildemente su imperfección con una especie de disgusto de sí mismos.

En quinto lugar, después de haber reconocido sus vicios y sus defectos, se dirigieron interiormente, con todo el afecto de su alma, hacia su querido Maestro, para suplicarle, desde el fondo de su corazón, para que les perdonase todas sus afecciones, todos sus deseos desordenados, su excesiva grosería, sus incontables imperfecciones de todo tipo; le pedían insistentemente que destruyera en ellos el vano temor, el amor propio, todos los sentimientos sensuales que habían tenido hacia las formas exteriores de su humanidad: le rogaban, finalmente, que les quitara totalmente todos los obstáculos que se oponían a su verdadero progreso hacia la vida perfecta. Eso es lo que deseaban, lo que pedían de todo corazón. Y si no hubiera sido así –es mi convicción– no hubieran recibido el Espíritu Santo.

En sexto lugar, tenían una confianza absoluta en que el Señor Jesús les enviaría los consuelos y las ayudas que les había prometido. También, a pesar de la privación de las cosas más necesarias, a pesar de las oposiciones del mundo entero, se sentían sostenidos por esta confianza que tenían puesta en su buen Señor y su dulce Maestro. Estaban seguros de que no les abandonaría jamás, a pesar del temor que a veces les invadía al recordar sus propias faltas. ¿No serían castigados por su poca resignación?

Podemos preguntarnos aquí, no sin razón, ¿por qué la misión del Espíritu Santo había sido retrasada?, ¿por qué no fue enviado inmediatamente después de la Ascensión, puesto que ya en ese momento los Apóstoles habían muerto para el mundo, y habían pedido que todo afecto carnal, toda sensualidad de la naturaleza, les fuera quitada por la luz divina?

A esa cuestión respondo diciendo que no es verosímil que el Espíritu Santo les haya sido negado hasta el día santo de Pentecostés. Ya lo habían recibido, incluso antes de que Nuestro Señor hubiera subido al cielo, y a continuación fueron penetrados cada vez más profundamente por él. Entre más a fondo se conocían, más descendían en la humildad y el desprecio de sí mismos, y más también los visitaba e inundaba el Espíritu de Dios. Sin embargo, jamás lo habían recibido aún con esta plenitud y esta sobreabundancia que les fue concedida el día de Pentecostés, porque hasta ese momento no se habían desprendido totalmente de sí mismos, no se habían vaciado totalmente, no se habían desnudado completamente, no estaban todavía exentos de todo bien. En Pentecostés, por el contrario, el vacío es completo, el desprendimiento es total. Sin embargo, antes de la recepción del Espíritu Santo no había sido abandonados completamente; pero solamente entonces la fuerza divina se derramó sobre ellos sin el menor obstáculo, y penetrándoles perfectamente, les desprendía, les hacía completamente libres de su naturaleza. Y, al mismo tiempo que esta fuerza se derramaba, se instauraba la paz en sus almas.

San Gregorio, hablando de los discípulos del Señor, y de todos los que se le asemejan, se expresa así: “Entre más crece en nosotros la fuerza divina, más va perdiendo su fuerza nuestro espíritu. Cuando nos negamos plenamente a nosotros mismos adquirimos el perfecto desarrollo en Dios”.

Que Dios Padre, que Dios Hijo, que Dios Espíritu Santo, bendito por todos los siglos, se digne concedernos a todos esta gracia. Así sea.

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lunes, 6 de mayo de 2019

Santa Luisa de Marillac


SANTA LUISA DE MARILLAC, RUEGA POR NOSOTROS

Fundadora de las Hermanas Vicentinas
(año 1660) 6 mayo

Nació en Francia el 12 de Agosto de 1591. Huérfana a los 14 años, sintió un fuerte deseo de hacerse religiosa, pero por su delicada salud, y su débil constitución no fue admitida. Un sacerdote le dijo: "Probablemente, Nuestro Señor te ha destinado a formar un hogar".

Se casó entonces con Antonio Le Grass, secretario de la reina de Francia, María de Médicis.

Dicen sus biógrafos: "Luisa fue un modelo de esposa. Con su bondad y amabilidad logró transformar a su esposo que era duro y violento, y hasta obtuvo que en su casa todos rezaran en común las oraciones de cada día.

Dios le concedió un hijo, al cuál amó de tal manera que San Vicente le escribió diciéndole: "Jamás he visto una madre tan madre como usted".

Y en otra carta le dice el santo: "Que felicidad nos debe traer el pensar que somos hijos de Dios. Pues Nuestro Señor nos ama con afecto muchísimo más grande que el que Usted le tiene a su hijo. Y eso que yo no he visto en ninguna otra madre un amor tan grande por el propio hijo, como el que Usted tiene hacia el suyo".

A los 34 años queda viuda y entonces decide hacerse religiosa. "Ya he servido bastante tiempo al mundo, ahora me dedicaré totalmente a servir a Dios". Claro está que en la vida "mundana" que había tenido se había comportado tan sumamente bien que los que la conocieron están de acuerdo en afirmar que lo más probable es que ella no cometió ni siquiera un solo pecado mortal en toda su vida.

Esta santa mujer tuvo la dicha inmensa de tener como directores espirituales a dos santos muy famosos y extraordinariamente guías de almas: San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Con San Francisco de Sales tuvo frecuentes conversaciones espirituales en París en 1618 (tres años antes de la muerte del santo) y con San Vicente de Paúl trabajó por treinta años, siendo su más fiel y perfecta discípula y servidora.

San Vicente de Paúl había fundado grupos de mujeres que se dedicaban a ayudar a los pobres, atender a los enfermos e instruir a los ignorantes. Estos grupos de caridad existían en los numerosos sitios en donde San Vicente había predicado misiones, pero sucedía que cuando el santo se alejaba los grupos disminuían su fervor y su entusiasmo. Se necesitaba alguien que los coordinara y los animara. Y esa persona providencial iba a ser Santa Luisa de Marillac.

Cuando Luisa se ofreció para coordinar y dirigir los grupos de caridad, el santo se entusiasmó y le escribió diciendo: "Vaya en nombre del Señor. Que Dios la acompañe. Que El sea su fuerza en el trabajo y su consuelo en las dificultades".

En aquellos tiempos los viajes eran muy penosos y peligrosos. Los caminos eran largos, las comidas malas, y los alojamientos incómodos. La santa tenía una constitución muy débil, pero San Vicente exclamaba: "Su salud es poca, sus tribulaciones son muchas y su actividad es infatigable. Pero sólo Dios sabe la fuerza de ánimo y de voluntad que esta mujer tiene".

Dicen sus biógrafos que Luisa recorría el país visitando las asociaciones de caridad y que levaba siempre gran cantidad de ropas y medicinas para regalar y que casi todo lo compraba con dinero que ella misma por sus propios esfuerzos había conseguido.

Apenas llegaba al lugar, reunía a las mujeres de la asociación de la caridad, les recordaba los deberes y virtudes que debían cumplir quienes formaban parte de aquella asociación, las entusiasmaba con sus recomendaciones y se esforzaba por conseguir nuevas socias. Ella misma visitaba a los enfermos e instruía a los ignorantes y repartía ayuda a los pobres, y esto lo hacía con tal entusiasmo y tan grande bondad, que cuando marchaba de ahí, quedaba todo renovado y rejuvenecido.

La familia Marillac, que ocupaba altos puestos en el gobierno, cayó en desgracia del rey Luis Trece y uno fue condenado a muerte y otros fueron a la cárcel. Luisa, aunque sufría mucho a causa de esto, no permitía que nadie hablara mal en su presencia contra el rey, y su primer ministro Richelieu que tanto los habían hecho padecer.

En 1633, el 25 de marzo, las primeras cuatro jóvenes hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, bajo la dirección de Luisa, Así nació la más grande comunidad femenina que existe, las Hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad.

San Vicente les hizo este reglamento: "Por monasterio tendrán las casas de los enfermos. Por habitación una pieza arrendada. Por claustro tendrán las calles donde hay pobres que socorrer. Su límite de acción será la obediencia. Puerta y muro de defensa será el temor de ofender a Dios. El velo protector será la modestia o castidad"

En aquellos años de 1633, Francia estaba pasando por una situación dificilísima de guerras, miseria, ignorancia y abandono. Fue entonces cuando guiadas por el incansable San Vicente de Paúl, las Hijas de la Caridad se dedicaron a colaborar en todos los frentes posibles, para socorrer a los más necesitados.

Santa Luisa consiguió una casa grande y allí reunía a los pordioseros y los ponía a trabajar. Las mujeres a hilar y a coser y los hombres a hacer diversas obras manuales. Así los fue transformando en personas útiles a la sociedad. La alegría y el trabajo reinaban en aquel inmenso asilo ocupado por la mayoría de los mendigos de París. Y las Vicentinas los atendían con exquisita caridad.

Consiguió otra casa y allí recogía a los locos o enfermos mentales, y a base de una buena alimentación y de medicinas y de mucho cariño, con sus religiosas los atendía esmeradísimamente, y lograba en muchísimos casos su recuperación.

En 1655, el Arzobispado de París le concede la aprobación a la Nueva Comunidad. Y San Vicente reúne a sus religiosas y les dice: "De hoy en adelante llevarán siempre el nombre de Hijas de la Caridad. Conserven este título que es el más hermoso que puedan tener".

De Santa Luisa se puede decir lo que Fray Luis de León dijo acerca de Santa Teresa: "Para conocer cómo era su personalidad, basta conocer cómo fueron las religiosas que ella formó y las obras que escribió". Las religiosas formadas por Luisa fueron personas dedicadas con cuerpo y alma y por toda la vida a las obras de la caridad y de apostolado. Y sus escritos causan asombro al considerar de dónde sacó tiempo para escribir centenares de cartas con consejos muy prácticos y provechosos, y para resumir las numerosas conferencias que dictaba San Vicente, copiarlas y hacerlas circular, y para hacer extractos de las meditaciones y de los Retiros Espirituales que predicaba el Santo, y formar así tres volúmenes de 1,500 páginas. Y todo esto en medio de una actividad asombrosa en favor de los enfermos, mendigos e ignorantes.

Trece años antes de que ella muriera, dijo San Vicente: "La hermana Luisa, por su debilidad y agotamiento debería haber muerto hace diez años. Al verla, parece que hubiera salido de una tumba: tan débil está su cuerpo y tan pálido su rostro. Pero sin embargo, trabaja y trabaja sin dejarse vencer por el cansancio".

San Vicente no pudo asistir a su santa discípula en la hora de la muerte porque el se hallaba también muy enfermo pero le escribió una nota diciéndole: "Usted se va adelante hacia la eternidad. Pero yo la seguiré muy pronto, y nos volveremos a ver en el cielo". Y así sucedió.

El 15 de Marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad y la gangrena de un brazo murió santamente, dejando fundada y muy extendida la más grande comunidad de religiosas. (San Vicente murió el 27 de Septiembre de ese mismo año).

Las 33,000 religiosas vicentinas o hijas de la Caridad tienen más de 3,300 casas en el mundo. En la casa donde está sepultada su fundadora, en París, allí mismo sucedieron las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa a la vicentina Santa Catalina Labouré. Las religiosas fundadas por Santa Luisa se dedican exclusivamente a obras de caridad.

El Papa Pío XI declaró santa a Luisa de Merillac en 1934, y el Sumo Pontífice Juan XXIII la declaró Patrona de los Asistentes Sociales.

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sábado, 6 de octubre de 2018

9 Pruebas de que la Santísima Virgen María no tuvo más hijos



9 PRUEBAS DE QUE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA NO TUVO MÁS HIJOS

La mayor parte de los grupos no católicos atacan mucho a la Virgen María principalmente negando su perpetua virginidad; esto es, aunque aceptan su virginidad antes del parto, niegan su virginidad en el parto y después del parto, señalando especialmente que nuestra Señora tuvo más hijos aparte de Jesús. Varios de los textos bíblicos que ellos utilizan para tener estas ideas son Mt 13,46-47 y Mc 3,31 donde se dice “Tus hermanos” o donde, según la interpretación no católica, hasta vienen los nombres de los hermanos carnales de Jesús: “José, Santiago, Judas y Simón” (Mt 13,56; Mc 6,3).

Ante esto, vamos a señalar nueve pruebas por las cuales los católicos decimos que María es siempre virgen. Ojalá que después de estas nueve pruebas no me digan como un pastor pentecostal: “¿Y para qué me sirve la virginidad de María?” La respuesta sería: “¿Y para que te sirve hablar mal de ella?” ¡Ten cuidado! El diablo es el padre de la mentira. No sea que en vez de servir a Dios estés sirviendo al diablo con tus mentiras.

Aquí están, pues, las nueve pruebas de la virginidad de María:

1.- En la Biblia, la palabra hermano tiene distintos significados: tío, sobrino, paisano, esposo, etc. Por ejemplo, en Gn 13,8 vemos que Abraham dice a Lot que son “hermanos”, pero en Gn 11,27 y Gn 12, 5 se ve claramente que Abraham es tío de Lot; son, por tanto, tío y sobrino, sin embargo se dicen “hermanos”. Por lo tanto, no podemos tomar la palabra “hermano” en la Biblia pensando que se refiere siempre a los “hermanos carnales”. Por lo demás, hay varios modismos utilizados por el pueblo de Dios para referirse a los hermanos carnales, como puede verse en Cantar de los Cantares 1, 6, donde la Sulamita dice emotivamente: “No se fijen en que estoy morena, el sol fue el que me tostó. Los hijos de mi madre, enojados contra mí, me pusieron a cuidar las viñas”. En el Salmo 50, 20, el escritor sagrado utiliza las dos expresiones: “hermano”, cuyo significado es más amplio y “hijo de tu madre”, que es más específico: “Si te sientas, hablas mal de tu hermano, deshonras al hijo de tu madre”.

2.- De los famosos hermanos de Jesús mencionados en Mc 6,3 que son José, Santiago, Judas y Simón; vamos a ver si su padre es José y si María es su madre. Por ejemplo, con relación a Santiago, en Mt 10,3 vemos que su padre es Alfeo=Cleofás. Entonces no es hijo de san José.

Sobre la madre de Santiago y José vemos en la Biblia que se trata de una mujer llamada María (Mt 27,56; Mc 15,40) pero la misma Biblia aclara que es distinta a la madre de Jesús: “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María esposa de Cleofás y la madre de los hijos de Zebedeo” (Jn 19,25); por lo tanto, lo más seguro es que la madre de los “hermanos de Jesús” sea pariente (prima) de la Virgen María y los así llamados “hermanos de Jesús” sean, en realidad, parientes (primos) de Jesús.

3.- Si María tenía más hijos, ¿por qué Jesús se la encarga a un extraño (Jn 19,25-27)? La verdad es que la virgen María no tenía más hijos, por eso Jesús, para que su madre no se quedara sola, la entrega al discípulo amado.

4.- En Lc 2,41ss vemos que se habla de la familia de Nazareth: Jesús, María y José; aquí no se habla de otros hijos, por lo tanto no los hay.

5.- En Mc 6 se dice “el hijo de María” no “uno de los hijos de María”; siempre es singular la relación de Jesús con María.

6.- En el esquema bíblico, cada vez que Dios anuncia mediante un ángel a una mujer que concebirá y dará a luz “un hijo”, sólo tiene uno. Por ejemplo: Dios anuncia a Abraham que su mujer, Sara, dará a luz un hijo; pues bien, Isaac es el hijo único concebido y dado a luz por Sara. También pasa lo mismo con la madre de Sansón (Jue 13,3). Otro caso es la esposa de Zacarías (santa Isabel), la cual sólo tuvo un hijo: san Juan Bautista (Lc 1,3). En el caso de María, también se le profetiza que “dará a luz un hijo”; entonces sólo dio luz un hijo, por lo que tampoco en el caso de la santísima Virgen María se rompe el esquema bíblico.

7.- La profecía de Isaías 7,14 dice que “la Virgen concebirá”. La manera en que la gente reconocerá que Jesús es el mesías, es mediante su madre. Si la madre de Jesús tiene más hijos y por lo tanto no es virgen, la señal se pierde. Puesto que los apóstoles reconocieron que Jesús es el mesías y conocían a su madre, podemos concluir en lo que la Iglesia siempre ha creído: la perpetua virginidad de María.

8.- La Biblia dice: “hermanos de Jesús” no dice “hijos de María”. No hay ningún texto en la Biblia que diga “hermanos de Jesús, hijos de María”. Revise la prueba número 1.

9.- Durante los primeros cuatro siglos en la historia de nuestra Iglesia, nadie formuló la idea de que los “hermanos de Jesús” eran sus hermanos carnales. El primero fue Elvidio, hacia el año 380 d. C., y san Jerónimo le respondió rápidamente.


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