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Rosario de Acción de Gracias a Dios Padre.

 


Rosario a Dios Padre.

El siguiente es un Rosario para exaltar y dar alabanza a Dios Padre por su Divina Misericordia que nos ha mostrado por medio de Jesús Nuestro Señor.

Esta no es solo una ofrenda espiritual para dar gracias por algo concreto que hayamos recibido de Dios últimamente, sino para darle gracias por la vida misma, por la esperanza de la salvación que nos ha concedido por medio de su Hijo Unigénito, por hacernos hijos adoptivos suyos en Cristo, por derramar su Espíritu Santo en nuestros corazones y por muchas otras cosas más por las que hay que dar gracias a nuestro Padre Celestial. 


Este Rosario es sumamente apegada a la Liturgia de la Iglesia, ya verás que usamos una oración muy importante de la Misa, la Doxología, la cual en el contexto de la liturgia es exclusiva del Sacerdote, pero que podemos realizar como oración personal fuera de la celebración litúrgica para dar Gloria a Dios Padre.

Pasos a seguir:

En la cruz del rosario vamos a hacer el Credo (de los Apóstoles o el Niceno-constantinopolitano).

Luego pasamos directamente a la medalla central o a la primera cuenta grande y ahí decimos:

"Por Cristo, con Él y en Él, a Ti Dios Padre Omnipotente, en la Unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén." 

Y seguidamente decimos "Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza nos atrevemos a decir" y hacemos un Padre Nuestro. 


Luego en las cuentas pequeñas decimos 10 veces: "Gracias Padre, porque eres Bueno y es Infinita tu Misericordia."

Al final de cada decena decimos "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén." y un Ave María.



En la segunda cuenta grande volvemos a hacer lo mismo y así hasta terminar las 5 decenas.

Y terminamos repitiendo tres veces: "Padre de Misericordia, por el inmenso, infinito e incalculable precio de la Poderosa y Preciosa Sangre de Tu Hijo Jesucristo, Señor Nuestro, ten piedad de nosotros". 

Coronilla al Espíritu Santo en honor a Sus Siete Dones.

 


Pasos para rezar la Coronilla o Rosario al Espíritu Santo para pedir y honrar sus siete Dones.

1. Con la cruz del rosario en nuestras manos recemos el 'Credo'.

2. Después de rezar el Credo rezaremos el 'Gloria'.

3. Luego del Gloria, meditaremos el primer misterio (ver los 7 misterios más abajo) y en la primer cuenta grande del rosario rezaremos un Padre Nuestro y la siguiente jaculatoria: "¡Oh, Padre!, envíanos a Tu Espíritu Paráclito, por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén".

4. Ahora, en las 10 cuentas rece 10 veces la siguiente oración: "¡Ven, oh, Espíritu Santo, ilumina los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu Divino Amor"

5. Al terminar la décima cuenta diga con mucha devoción y fe: "Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado y renovarás la faz de la tierra". 

6. Pasamos al segundo misterio, y empezamos siempre con el Padre Nuestro y la jaculatoria indicada en el punto 3 y seguimos con el punto 4 y 5.

7. Al finalizar las siete decenas rezaremos la Salve en honor de la Santísima Virgen María, esposa del Espíritu Santo. 

Los siete misterios de la Coronilla al Espíritu Santo:

Primer misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo como al Amor Substancial que procede del Padre y del Hijo, unido a Ellos en amor eterno e infinito. 

Segundo misterio: Honremos al Espíritu Santo en el Corazón Inmaculado de María a quien santificó desde el primer instante de su ser inmaculado con la plenitud de Su Gracia.

Tercer misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo en su operación en la Santísima Virgen María al encarnarse el Verbo Divino, Hijo de Dios por Su Naturaleza Divina e Hijo de María por Su Humanidad. 

Cuarto misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo cuando vino sobre Nuestra Santa Madre, la Iglesia, y derramó sobre ella Sus Gracias y Sus Dones el Domingo de Pentecostés. 

Quinto misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo en la guía y asistencia sobrenatural y permanente de Su Iglesia y sus fieles hasta el fin de los siglos, según Sus promesas divinas.

Sexto misterio: Honremos al Espíritu Santo, adorándolo en su obra creadora en la Iglesia Católica: envía otro Cristo en cada Sacerdote y confiere la plenitud del Sacerdocio en los Obispos.

Séptimo misterio: Honremos la Obra del Espíritu Santo y adorémosle por las heroicas virtudes que ha suscitado en Todos los Santos de la Iglesia, pidiendo que imprima las virtudes cristianas en nuestras almas. 

Letanías de la Humildad, ¿te atreves a vencer tu ego y pedirle a Jesús esto de corazón?

 


LETANÍAS DE LA HUMILDAD del Padre Merry del Val

Jesús manso y humilde de Corazón, Óyeme.


Del deseo de ser elojiado, Líbrame Jesús
Del deseo de ser alabado, Líbrame Jesús
Del deseo de ser honrado, Líbrame Jesús
Del deseo de ser aplaudido, Líbrame Jesús
Del deseo de ser preferido a otros, Líbrame Jesús
Del deseo de ser consultado, Líbrame Jesús
Del deseo de ser aceptado, Líbrame Jesús
Del temor de ser humillado, Líbrame Jesús
Del temor de ser despreciado, Líbrame Jesús
Del temor de ser reprendido, Líbrame Jesús
Del temor de ser calumniado, Líbrame Jesús
Del temor de ser olvidado, Líbrame Jesús
Del temor de ser puesto en ridículo, Líbrame Jesús
Del temor de ser injuriado, Líbrame Jesús
Del temor de ser juzgado con malicia, Líbrame Jesús

Que otros sean más amados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean más estimados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse, Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso, Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil, Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean preferidos a mí en todo, Jesús dame la gracia de desearlo
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda, Jesús dame la gracia de desearlo
Oración:

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

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