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Biden afirma que los transexuales «conforman el alma de la nación»


El presidente de EE.UU., Joe Biden, emitió una proclamación oficial declarando que las personas transexuales «conforman el alma de la nación» estadounidense.

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Expreso frente a multitud de personas «Los estadounidenses transgénero conforman el alma de nuestra nación: sirven con orgullo en el Ejército, curan enfermedades mortales, ocupan cargos electos, dirigen empresas prósperas, luchan por la justicia, forman familias y mucho más», declaró el jueves en el marco del Día de la Visibilidad Transexual.

Además, Biden aparte de apoyar a los transexuales, también aprovecho para denunciar una “epidemia de violencia”, contra los transexuales, a quienes afirma, que le prohíben  derechos y libertades particulares. “Una oleada de leyes estatales discriminatorias, se dirige contra los jóvenes transgéneros, aterrorizan a las familias, y hace daño a los niños”, criticó.

A inicios del mes de marzo, el mandatario calificó de “cercano al pecado”, el hecho de que varios estados, niegan la cirugía de cambio de sexo, y los bloqueadores de la pubertad para los niños, una declaración que desató críticas, en parte de la comunidad médica.

Aunque usted no lo crea: Obispos alemanes aprueban que personas transexuales puedan ser sacerdotes.


De perdidos al río: el ‘camino sinodal’, ya en abierto desafío frente a Roma, no tiene límites, y acaba de aprobar que se permita el sacerdocio para personas ‘transgénero’ por 38 votos contra 7.

El documento establece que las personas ‘intersexuales y transexuales’ que quieren ser sacerdotes ‘no deben ser excluidas en todos los ámbitos’ y que las personas con confusión de género pueden cambiar la inscripción del sexo en sus formularios de bautismo.

Los participantes en esta asamblea hereje votaron abrumadoramente a favor del texto titulado “Tratar con la diversidad de género”, más del 95% de los votos, durante la quinta Asamblea Sinodal en Frankfurt am Main. De los 58 obispos alemanes, solo siete votaron en contra del texto, mientras que 13 se abstuvieron. Como señaló el periodista Martin Bürger en un artículo de CNA Deutsch , si los obispos que se abstuvieron hubieran votado “ no ”, la aprobación del documento podría haberse bloqueado debido a la mayoría requerida de dos tercios para los obispos.

El documento establece que para los católicos intersexuales y “transexuales”, “se puede omitir la inscripción del género en el registro bautismal o, como ahora lo dispone la ley alemana, inscribirse como 'diverso'” , y que “si el deseo de cambiar la entrada de género surge en una fecha posterior, el cambio se concede sin complicaciones”.

Además, el texto desafía el sacerdocio exclusivamente masculino llamando a la posibilidad de sacerdotes “transgénero”:

El acceso a las órdenes sagradas y las vocaciones pastorales también debe examinarse en cada caso individual para las personas intersexuales y transexuales bautizadas y confirmadas que sienten una vocación por sí mismas y no deben ser excluidas en todos los ámbitos.

El documento además busca eliminar el requisito de que los sacerdotes sean biológicamente varones: “Se abolirá la determinación del estado de los caracteres sexuales externos donde aún deba practicarse en el curso de la aceptación de un hombre como candidato a el sacerdocio”.

Autor: Carlos Esteban. 

Las transexuales que le llevan empanadas al Papa cada miércoles: Signo de una Iglesia abierta a integrar a todos sus hijos, que no discrimina.



"Marcela", "Minerva" y "Claudia" son algunas de las personas transexuales, la mayoría latinoamericanas, que cada miércoles se levantan de madrugada y dejan las calles del litoral de Roma en las que ejercen la prostitución para acudir a la plaza de San Pedro, donde el Papa las saluda tras la audiencia entre cardenales, obispos y autoridades.

Se ha convertido casi en una tradición: don Andrea Conocchia, el párroco de Torvajanica, una localidad a una treintena de kilómetros de Roma, recoge a "las chicas", como las llama cariñosamente, y las acompaña para asistir a la audiencia general en la plaza de San Pedro y luego se acercan a saludar a Francisco.

Se sienten acogidas por Francisco

En ese momento, explican a EFE las primeras que recibió el Papa, en abril pasado, se sienten "acogidas" porque, como les recordó Francisco: "A los ojos de Dios somos todos iguales", dice Marcela, uruguaya, mientras enseña una foto de aquel día en la que aparece con la bandera de su país sobre los hombros.

De ese primer grupo "ya no está entre ellas" Naomi Cabral, prostituta transexual argentina y quien, cuentan con un nudo en la garganta, fue hallada muerta el pasado 6 de octubre en la habitación de un hotel de la costa romana donde recibía a los clientes. "El Papa les ha dicho a las otras chicas que tiene una foto de Naomi en su escritorio para recordarla", confiesa Marcela.

Una carta al Papa

Todo comenzó durante el confinamiento en la pandemia, cuando estas trabajadoras sexuales llamaron a la puerta de la parroquia de la Santísima Virgen Inmaculada, que se asoma al mar del litoral romano, para pedir ayuda y entonces don Andrea les sugirió que escribieran al Papa explicando su situación. Y así empezaron a llegar las ayudas: alimentos, dinero e incluso la vacuna contra el coronavirus, en algunos casos entregadas personalmente por el limosnero papal, el cardenal Konrad Krajewski.

Las mujeres querían agradecer esta ayuda personalmente al pontífice y Don Andrea se lo pidió a sor Geneviève Jeanningros, una monja francesa que trabaja desde hace años con los trabajadores circenses en la costa romana y que es una antigua conocida de Jorge Mario Bergoglio de cuando estaba en Argentina. Al cabo de unos días llegó la respuesta: "El Papa quiere conocerlas a todas".

Entre ese primer grupo que vio el papa estaba Claudia Vittoria Sala, que reivindica con orgullo que es argentina, la tierra de Bergoglio, y explica entre lágrimas: "Cuando el Papa me puso la mano en la frente, me sentí tan pura, feliz, libre de todos mis pecados, porque hay gente que tiene mas pecados que yo".

Asegura que "hay una Iglesia que no discrimina a los trans y a los gais" porque señala: "A mí el Papa me ha recibido, me ha ayudado, también económicamente. Fue una gloria de Dios. Las que discriminan son las personas, van a misa y luego no nos dan trabajo".

Empanadas para Francisco 

El 19 de noviembre, que es su cumpleaños, va a volver a ver a Francisco: "Es mi regalo, no quiero otra cosa, y le volverá a llevar las empanadas que tanto le gustaron. "Las dejo aquí, que éstas me las como al mediodía", le dijo el Papa la primera vez que se las llevó.

A su lado, Miverva Mota Nuñéz, peruana, escondida tras una enormes gafas de sol, cuenta emocionada que cuando dio la mano al Papa, "la mano de un niño, con esa piel tan suave", sintió que la "estaba limpiando". "Yo, cuando era chiquito, iba a la parroquia, pero luego cuando fui trans me alejaron, pero ahora estoy aquí. He vuelto a acercarme. He vuelto a venir a mi misa", comenta.

Lo mismo le ha ocurrido a Marcela, que cuando conoció al Papa le agradeció el haber "recuperado la fe". "Yo fui criada en una familia católica, pero cuando uno comienza la transición la gente te va alejando y también la Iglesia. Tuvimos ese rechazo pero también es verdad que era otra generación. Ahora nuestro Papa va adelante con el mundo", destaca.

La importancia de que el Papa las escuche

Don Andrea explica que la experiencia que vive en la audiencia "es un don, una gracia, porque los miércoles, el Papa saluda a pequeños grupos de personas transexuales que él, a través de su caridad, del limosnero vaticano, ha ayudado durante la pandemia y que después ha querido encontrarlas y conocerlas personalmente".

El párroco de Torvajanica destaca la importancia de estos encuentros en los que el Papa las "acoge", "acompaña", pero sobre todo "escucha", porque cada miércoles "Francisco se acuerda y pregunta ¿Cómo está? ¿Cómo le va? y pide, por ejemplo, si pueden llevarle alguna empanada más hecha por ellas".

Es, agrega el párroco, "una experiencia muy bonita, un ejemplo de una Iglesia de acogida, abierta y disponible que quiere incluir de verdad e integrar a todos sus hijos, a todos, con su unicidad, su valor, y obviamente su diversidad". 

Varias transexuales han intentado ingresar al seminario como hombres. El arzobispo de Milwaukee pide realizar pruebas de género.



El arzobispo de Milwaukee, Jerome Listecki, ha sugerido en un documento interno de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que se considere de manera formal la posibilidad de exigir pruebas de ADN o exámenes físicos para asegurarse de que todos los seminaristas son varones –biológicamente hablando–. Esta propuesta la hace, señala, después de descubrir que “una mujer que vivía bajo una identidad transgénero había sido admitida sin saberlo en el seminario o en una casa de formación de un instituto de vida consagrada”.

Admisión controlada

Listecki como presidente del Comité de Asuntos Canónicos y Gobierno de la Iglesia del Episcopado estadounidense ha estudiando a fondo la cuestión y por ello ha elaborado un informe publicado por la agencia CNA. Estos casos se han producido, advierte, después de que “los registros sacramentales de la persona habían sido obtenidos fraudulentamente para reflejar su nueva identidad”. Por ello, se ha enviado este documento a todos los obispos para que puedan “ejercer una vigilancia especial al comenzar un nuevo año de formación en el seminario”

“En todos los casos, nada en los informes médicos o psicológicos de estos individuos había señalado tratamientos anteriores o cirugías pertinentes”, se especifica en el informe. Si bien, Listecki ha confirmado que ninguna de estas personas transgénero –de las que no se dice el lugar en el que ocurrieron los hechos– llegó a ordenarse como diácono o sacerdote. El prelado recuerda que el Derecho Canónico es claro al exigir que “el obispo diocesano admita en el seminario mayor y promueva a las órdenes sagradas sólo a hombres que posean las cualidades físicas y psicológicas requeridas”, algo para lo que “puede exigir diversos medios para establecer la certeza moral en este sentido”.

Las atletas dicen basta: no quieren competir con transexuales


LAS ATLETAS DICEN BASTA: NO QUIEREN COMPETIR CON TRANSEXUALES
por Luis Luque

Save Women’s Sports (SWS) es una organización que aboga por preservar el criterio del sexo genético para la admisión a competiciones deportivas para mujeres. A finales de abril envió una petición al Comité Olímpico Internacional (COI) para que, aprovechando la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio a 2021, suspenda unas normas adoptadas en 2015, que permiten a las mujeres trans competir en certámenes femeninos.

“Las normas fijadas en el consenso de 2015, que permiten a los hombres que se identifican como mujeres entrar en las categorías femeninas, son inaceptables. Reducir simplemente los niveles de testosterona durante un año no anula la ventaja masculina sobre las atletas femeninas”, aseguran.

Entre las firmantes se encuentran las fundadoras de SWS: Linda Blade, excampeona canadiense de heptatlón y presidenta de Athletics Alberta, y la levantadora de pesas estadounidense Beth Stelzer. Pero se han sumado atletas de casi 30 países.

En su petición al COI, tildan la decisión de “irresponsable, negligente y peligrosa”, y señalan que el organismo deportivo ha abandonado su deber de proteger la seguridad y la integridad de las mujeres. Autorizar a transexuales a competir contra ellas es, dicen, “una rampante discriminación por sexo”.

La ciencia acude en apoyo de su petición. Una investigación del Karolinska Institute, publicada en septiembre pasado, se fijó como objetivo comprobar si las hormonas que se administran para el cambio de sexo tienen efecto en la función y el tamaño de los músculos de las personas receptoras. Participaron 11 mujeres trans (genéticamente hombres) y 12 hombres trans (genéticamente mujeres), y se demostró que, tras un año de tratamiento y reducción de testosterona al primer grupo, todavía mantenían la ventaja sobre las mujeres biológicas.

Para SWS, el COI ha abandonado su deber de proteger la seguridad y la integridad de las mujeres

“El volumen muscular guarda estrecha relación con la fuerza. (…) Los niveles absolutos de volumen muscular y de fuerza de extensión de las rodillas después de la intervención, todavía favorecen a las mujeres trans. Conclusión: El tratamiento con hormonas de sexo contrario incide notablemente en la fortaleza, tamaño y composición de los músculos en los transexuales. A pesar del notable incremento de la masa muscular y de la fuerza en los hombres trans, tras 12 meses de tratamiento las mujeres trans aún son más fuertes y tienen más masa muscular”.

Según los investigadores suecos, estos resultados “pudieran ser relevantes cuando se valore la admisión de las mujeres trans a competir en la categoría femenina”.

Más ventaja que el “doping”

Según las normas del COI de 2015, las mujeres trans pueden tomar parte en eventos femeninos si sus niveles de testosterona –normalmente entre los 7,7 y los 29,4 nanomoles por litro (nmol/L)– están por debajo de 10 nmol/L durante no menos de 12 meses. Pero SWS señala el sinsentido, pues para la mayoría de las mujeres, el rango de esa hormona no suele estar más arriba de los 3 nmol/L.


Linda Blade

A lo que parece, la petición al organismo internacional no es mero capricho ni “fobia a la diversidad”. Hablamos sobre el tema con Linda Blade, cofundadora de SWS:

¿Qué problemas implicaría aceptar a mujeres transexuales en las competencias femeninas?

— Las mujeres trans son hombres, por eso es injusto, ilógico y carente de ética. Un estudio publicado el 12 de mayo pasado (“Mujeres transexuales en categorías deportivas femeninas: ¿La supresión de la testosterona suprime la ventaja en el rendimiento deportivo del hombre?”, de un equipo del Karolinska y la Universidad de Manchester), muestra que los hombres tienen una ventaja sobre las atletas de entre un 10% y un 50%, según del deporte del que se trate. ¡Es una ventaja mayor que la del doping!

¿Por qué el organismo deportivo decidió cambiar las reglas?

— El COI no ha aportado otro argumento para explicar su prisa por modificarlas que no sea este, ya presente en el Consenso de 2015: “Desde el Consenso de Estocolmo de 2003 sobre la reasignación de sexo en el deporte, ha habido un creciente reconocimiento de la importancia de la autonomía de la identidad de género en la sociedad, como lo reflejan muchas leyes en varias partes del mundo”.

Pero esta prisa por ser “inclusivos” no es característica del COI. Es un misterio. A partir de los documentos citados, se puede sospechar que la decisión tuvo más que ver con ciertos códigos de derechos humanos en Europa que con cualquier principio biológico. Es realmente sorprendente que el COI tome tal decisión sin investigar en profundidad, sin consultas. Si consideramos que se tomó 84 años (de 1900 a 1984) para “permitir” que las mujeres corrieran el maratón, uno pensaría que sus miembros se tomarían al menos unos pocos años para determinar si las atletas podían ser colocadas en posición de desventaja o en peligro, al autorizar a hombres que se declaran mujeres a participar en competencias femeninas.

El COI, al rincón de pensar

— El Karolinska Institute demostró recientemente que las mujeres trans ganan más masa muscular y resistencia que las mujeres biológicas. ¿Le parece que esto pueda tomarse en cuenta para modificar nuevamente las reglas?

— En el Documento de Consenso, de 2015, artículo 1 G, referido a “Líneas de actuación sobre transexuales”, se estipula que dichas normas “son un texto vivo y serán sujetos a revisión a la luz de cualquier desarrollo científico o médico”. Con esta declaración, el COI se garantiza una “puerta de escape” en caso de promulgar una decisión perjudicial. Y claramente, tanto la investigación del Karolinska como la otra mencionada ofrecen razones de peso para replantearse este asunto.

El COI puede y debe aprovechar la oportunidad y suspender las normas de 2015, de cara a los Juegos de Tokyo. Debe hacer un esfuerzo mayor y consultar con expertos en deporte femenino, como parte de un cuidadoso proceso para hallar una solución a la participación de los atletas trans e intersexuales, porque es insultante que el Comité utilice la categoría femenina como un “cajón de sastre”.

Para asegurar la justicia según el principio de la “ausencia de ventaja competitiva”, la categoría masculina debería ser la que sirviera como “categoría abierta”, mientras que la femenina debería restringirse para, únicamente, las personas biológicamente femeninas.

Las mujeres “trans” conservan la ventaja en fuerza muscular propia de los hombres

¿Ha conversado sobre este tema con mujeres atletas? ¿Cuál es la opinión dominante?

— Como presidenta de una asociación atlética, y como preparadora de cientos de atletas, desde la base a la élite, durante 30 años, puedo asegurarle que están preocupadas. Sí, he hablado con muchas. Los atletas varones piensan que todo esto es injusto, pero ellas tienen temor por dos razones: una, tienen miedo a hablar y que el COI las sancione, y dos, temen que se les obligue a competir contra cuerpos masculinos.

Además de ellas, también muchos funcionarios y entrenadores tienen reservas para expresar sus opiniones. En Canadá es posible que hacer la pregunta equivocada sobre la identidad de un atleta en una competición sea penalizado por la ley. Si ellos renuncian, dirigir el deporte se volverá difícil. Todos los atletas, mujeres y hombres, sufrirán las consecuencias. Te digo más: incluso los padres de chicas atletas me dicen que quitarán a sus hijas del deporte si no aseguramos las categorías por sexo.

El COI no ha se ha dado cuenta del efecto que sus normas de 2015 están teniendo en todo el sistema deportivo, desde la base hasta la élite. Espero que encuentren la sabiduría y el sentido común antes de que sea demasiado tarde.

“No tenemos oportunidad de ganar”

Hay quejas en Canadá y en otros lugares. Las voces contra la participación de transexuales en pruebas femeninas van desde las de deportistas de élite, como la extenista Martina Navratilova, las corredoras Dame Kelly Holmes y Paula Radcliffe, y la nadadora Sharron Davies, hasta las de un grupo de adolescentes norteamericanas que han llevado su caso a los tribunales.

A raíz de la decisión de la Interscholastic Athletic Conference de Connecticut (CIAC) de permitir a atletas trans participar en pruebas femeninas, desde 2017 dos transexuales han ganado 15 campeonatos de pista que antes habían sido conquistados por 10 muchachas.

Por tal motivo, tres corredoras, alumnas de enseñanza secundaria, han presentado una demanda contra la organización deportiva por infringir el Título IX de la Ley de Derechos Civiles, que estipula que nadie puede ser sujeto a discriminación por su sexo en ninguna actividad o programa financiado con fondos federales.

Una de las jóvenes, Selina Soule, dijo al Wall Street Journal que la política de la CIAC es “frustrante y decepcionante, porque todas nosotras entrenamos muy duro para restarle solo unas fracciones de segundo a nuestros tiempos, y esos atletas pueden hacerlo con la mitad del trabajo que hacemos (…). No tenemos oportunidad de ganar”.

“Las chicas no deben quedar reducidas a ser espectadoras de sus propios deportes –afirma por su parte la asesora jurídica Christiana Holcomb, de Alliance Defending Freedom, que apoya a las jóvenes atletas–. Permitir a los varones competir en categorías femeninas no es justo y perjudica las oportunidades de las deportistas. Los hombres siempre tendrán ventajas físicas inherentes sobre mujeres con aptitudes y entrenamiento similar. Las creencias de un hombre sobre su género no eliminan esas ventajas”.

Fuente aceprensa.com

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Transexuales: ¿El cuerpo humano miente?


TRANSEXUALES: ¿EL CUERPO HUMANO MIENTE?
Por: Javier Ordovàs

La identidad sexual forma parte de la identidad biológica de cada persona.

A pesar de los eslóganes ideológicos, la ciencia afirma que la naturaleza humana exige coherencia entre los genes y el sexo fisiológico
Asistimos a un experimento antropológico, que se apoya en la Biotecnología, con la pretensión de conducir hacia un tipo de ser humano para el que no existen sexos, «sólo roles», y según el cual la identidad sexual, ser varón o ser mujer, es de libre elección ¿Significa que no es importante, o incluso no es necesaria, la conexión psicológica entre «yo y mi cuerpo»?

Los conocimientos actuales de la Biología humana, especialmente los datos de las neurociencias, acerca de la identidad sexual, nos permiten analizar con serenidad, sin prejuicios y sin enjuiciamientos de ningún signo, ni transfobias, qué puede suponer alejarse uno mismo del propio cuerpo.

El sexo corporal está determinado en la herencia biológica recibida de los padres. En primer lugar, por la diferente información genética del par de cromosomas XX de la mujer, o XY varón. En segundo lugar, porque los patrones, de la feminidad o de la masculinidad, se ponen en marcha ordenadamente por componentes específicos del cromosoma Y, o del par XX. La misma herencia genética –23 pares de cromosomas– está presente en todas las células del organismo.

Los genes de las células que constituyen las gónadas –ovarios o testículos–, que generan, a su vez, las células de la transmisión de la vida, bien femeninas –óvulos– o masculinas –espermios–, así como las células que forman los genitales, y las células del cerebro, se activan o se silencian al compás de las hormonas sexuales, cuya síntesis dirige la ausencia de un cromosoma Y en la mujer o la presencia en el varón.

Los órganos de la reproducción y el cerebro tienen sexo. Sólo un cuerpo de mujer forma y madura óvulos, y sólo un cuerpo de varón produce espermios. El estado del ADN de los óvulos es diferente del estado que tiene el material genético de los espermios. Ese estado del ADN específico de sexo se denomina impronta parental.

La identidad sexual forma parte de la identidad biológica de cada persona. El «yo» se somatiza en el cuerpo, que es sexuado. El sexo cerebral, psicológico, coincide con el corporal, y da lugar a un amplio margen de estilos de los varones y las mujeres. El cerebro tiene sexo.

Esto no supone ignorar que hay personas transexuales, que se sienten del sexo opuesto al de su cuerpo, ni ignorar que existen personas con un trastorno del desarrollo gonadal –«ovotesticular»–, que presentan ambigüedad en las estructuras gonadales y en los genitales.

Hoy sabemos que la causa de ambas condiciones es genética. La alteración de uno o más genes lleva consigo deficiencia de alguna de las enzimas ligadas al metabolismo de las hormonas sexuales y, con ello déficit, o exceso, en la acción que éstas ejercen sobre la regulación de otros genes.

Durante la fase prenatal los genes de los cromosomas sexuales establecen las estructuras de los testículos o de los ovarios fetales que fabrican las hormonas. También el cerebro recibe y metaboliza las hormonas, en momentos adecuados y diferentes de los de la consolidación de las gónadas. Mantiene un delicado equilibrio hormonal que traza las líneas maestras del patrón cerebral femenino o masculino.

A diferencia de cualquier otro órgano, el cerebro es plástico toda la vida. Se estructura y funciona a golpe de hormonas en algunas fases tempranas de la vida, y sobre todo de vivencias, experiencias, adicciones y decisiones. La acción de las hormonas es especialmente intensa en la infancia –primera pubertad– y en la pubertad con la que comienza la adolescencia.

Puede afirmarse que la acción directa de las hormonas sexuales sobre el cerebro es un factor crucial en el desarrollo de la identidad de género, masculina o femenina. No obstante no es suficiente. De hecho, hay diferencias en la sensibilidad a los andrógenos, hay diferentes niveles hormonales y de los receptores, que las captan para que ejerzan su acción específica en las células tanto de los órganos de la reproducción, como del cerebro.

Por ello, existen personas transexuales a las que su cuerpo no les dice lo mismo que su «yo». Y existen personas, antiguamente denominados «intersexos» o «hermafroditas», que su cuerpo les da un mensaje ambiguo, por sufrir un trastorno del desarrollo ovotesticular.

Los conocimientos actuales apuntan, en el caso de la transexualidad, a una disfunción en la percepción cerebral del propio cuerpo, que no es una simple cuestión de preferencia dependiente del entorno social o del aprendizaje. Y, por ello, la investigación biomédica pone en tela de juicio que la armonía psique/ corporalidad se alcance con las intervenciones quirúrgicas y los tratamientos hormonales que cambian el sexo genital y los caracteres sexuales secundarios y a su vez afectan al cerebro.

Las personas con trastorno genético del desarrollo gonadal tienen estructuras corporales con ambigüedad sexual, sin efectos cerebrales. Los niños que nacen genética y hormonalmente como varones se identifican desde la infancia como varones, a pesar de haber sido, muchas veces, criados y educados como mujeres, e incluso haberles sometido a una cirugía feminizante y des-masculinizante en el nacimiento.

A su vez, niñas sometidas a altos niveles de andrógenos –que proceden de las glándulas suprarenales– en la etapa prenatal tienen genitales masculinizados y, sólo en casos extremos, presentan transexualidad. Hoy podemos saber qué ha causado la ambigüedad gonadal, y educarle como lo que es en realidad. Los tiempos de que ante la duda «sea niña», han pasado afortunadamente.

Es un principio general que el cuerpo humano no miente, y siempre avisa de lo que ocurre. Por el contrario, el cerebro puede errar en sus percepciones. Pero, aún entonces, todo lo que ocurre en la psique el cuerpo lo somatiza. La información sobre los avances de la neuroendocrinología y de la neuroimagen, en este campo, debe darse a conocer, y debería tenerse en cuenta en la educación de las nuevas generaciones. Los slogans al uso «no existen sexos, sólo roles», impuestos desde la infancia, no reconocen lo que la ciencia pone de manifiesto: la naturaleza humana exige coherencia en los niveles genético y gonadal, porque el «yo» está somatizado en un cuerpo que es sexuado.

Desde hace algo más de una década, ese slogan se ha convertido en el icono de la modernidad y algunos defienden que esta perspectiva ha de aceptarse y transmitirse desde la infancia. La idea que subyace es librarse de las exigencias del propio cuerpo, ser autónomo y auto-construirse a sí mismo. El sexo –se dice– no es nada más que una función fisiológica –que sólo ofrece ser varón o mujer como únicas posibilidades–, mientras el género se refiere a las preferencias y éstas son realidades sociales sujetas a cambios tantas veces como se quiera.

No obstante, así como la igualdad de derechos de la mujer con el varón es una cuestión social, cultural y jurídica, la superación de los sexos exige la intervención de la biotecnología. Se trata de llevar a cabo una revolución de la humanidad opuesta a los procesos de la Evolución biológica. De ahí que haya una fuerte brecha en el planteamiento de este experimento sobre la identidad de género. La biología humana, que no es mera zoología, pone de manifiesto lo especifico de un ser vivo cultural.

Y sin embargo, la biología no es cultura y no se cambia fácilmente, sin pagar un alto precio. Es la persona, cada uno de los hombres y mujeres, el que es un ser vivo cultural. El protocolo de este experimento requiere pasar el tribunal de la ciencia ¿Qué supone contraponer en una persona el sexo biológico y el psicológico y social? ¿Qué es innato en ello, y qué cultural? ¿Qué ofrece la biotecnología, de hecho, al cambio de sexo? ¿Qué garantías de éxito hay?

Y si resultara que el experimento no es válido: ¿Cómo paliaríamos las consecuencias en las posibles víctimas a las que no se les ha dado opción de elegir participar o no en el experimento?

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://www.es.catholic.net/op/articulos/72457/transexuales-el-cuerpo-humano-miente.html

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