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Reflexión y oración: "Señor, enséñame a envejecer"


¡Señor! ¡Enséñame a envejecer! Hazme comprender que la Comunidad no tiene la culpa si ya no me encomienda responsabilidades ni pide mi opinión y ha llamado a otros para que ocupen mi lugar. Aleja de mí el orgullo de la experiencia vivida y la convicción de que soy necesario.

Que no me aferre únicamente a la ley del tiempo mientras poco a poco me voy desprendiendo de las cosas y me dé cuenta de que en este turnarse de tareas, descubro una de las experiencias más interesantes de la vida que se renueva bajo el impulso de tu Providencia.

Haz, oh Señor, que yo pueda ser útil todavía, contribuyendo con el optimismo y la oración a la alegría y al entusiasmo de quienes están de turno en las responsabilidades, viviendo un estilo de vida humilde y sereno en contacto con el mundo en continua renovación, sin quejas sobre el pasado, conviertiendo mis sufrimientos humanos en un don de reparación social.

Que mi retiro de la vida activa se cumpla de una manera simple y natural como un feliz ocaso del sol.

Perdona si solamente hoy, en la tranquilidad, logro comprender todo lo que Tú me has amado y socorrido. Que al menos ahora yo tenga viva y penetrante la percepción del destino de gozo que me has preparado y hacia el cual me has encaminado desde el primer día de mi vida.

Señor, ¡enséñame a envejecer así! Amén

¡Cuidado! Existe una devoción a la preciosa sangre de nuestro señor Jesucristo que no es aprobada por la Iglesia Católica


¡CUIDADO! EXISTE UNA DEVOCIÓN A LA PRECIOSA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO QUE NO ES APROBADA POR LA IGLESIA CATÓLICA
Por Jorge Luis Zarazúa 

Esta devoción surgió en Olo (Nigeria) y está TERMINANTEMENTE PROHIBIDA en la Arquidiócesis Primada

UNA DEVOCIÓN SURGIDA EN NIGERIA

Desde hace algún tiempo se ha difundido en México una devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo que se ha originado en Nigeria a partir del mes de julio de 1995. Se ha difundido especialmente a través de un libro titulado “Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. La devoción más grande de nuestro tiempo”. El libro es editado por Queenship Publishing Company, una editorial con sede en Goleta, CA, USA y consta de unas 106 páginas.

Lo interesante es que el contenido del libro no sólo se atribuye Bernabé Nwoye, posible vidente, sino que se afirma que habría sido dictado por Nuestro Señor Jesucristo a Bernabé. Además, se afirma que diversos mensajes difundidos por Bernabé Nwoye provienen de la Santísima Virgen María y “una multitud de ángeles y santos, como San José, San Miguel Arcángel y otros arcángeles, San Antonio de Padua, Santa Brígida de Suecia, San Pío, Santa Gertrudis, San Judas Tadeo y muchos otros”. También se señala que, en varias ocasiones, “Bernabé ha visto a la Santísima Trinidad simultáneamente bendiciendo cuando los sacerdotes pronuncian la bendición final en la Misa”.

Según información presentada por el sitio “Foros de la Virgen”, el libro de oraciones, que habría sido dictado por Jesús a Bernabé, “ha recibido el Imprimátur del Obispo Ayo María Atoyebi de la diócesis de Llorín”, en Nigeria, África. Por otra parte, los controversiales mensajes “han recibido el Nihil Obstat oficial del Reverendo Stephen Obiukwu, una autoridad arquidiocesana”, encargado de Propagación de la Fe.

PRIMERA INTERVENCIÓN DE LA ARQUIDIÓCESIS PRIMADA DE MÉXICO

La devoción se ha difundido abundantemente en la República Mexicana, particularmente en la Parroquia La Lupita, en la Colonia San Rafael, y en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Tere Iturralde empezó a difundirla en México a partir de 2008. La devoción contó con el apoyo decidido de Unión de Voluntades. Pues bien, sobre la labor de Tere Iturralde hubo acusaciones de varias irregularidades que motivaron a la Arquidiócesis a investigar.

En efecto, el 26 de junio de 2015, en carta circular firmada por el Canciller de la Arquidiócesis Primada de México, el P. José V. Ortíz Montes, CCR, se da a conocer un Comunicado de la Comisión para la Doctrina de la Fe, dirigido a los Señores Obispos Auxiliares, a los Vicarios Generales y Episcopales, A los Señores Párrocos, Administradores Parroquiales, Rectores de Templos, Capellanes, Superiores Religiosos y Sociedades de Vida Apostólica y todos los Fieles laicos de la Arquidiócesis de México y personas de buena voluntad, donde se expresa el deseo del Cardenal Norberto Rivera Carrera de que esta devoción sea orientada en estricto apego al Evangelio y a la Doctrina Universal de la Iglesia Católica.

Así pues, el Señor Cardenal instruyó al Pbro. Dr. Rogelio Alcántara, director de la Comisión para la Doctrina de la Fe de esta Arquidiócesis Primada, para que dispusiera las siguientes acciones: coordinar el recto cauce de las prácticas devocionales, revisar los materiales rigurosamente, analizar las imágenes que se utilizan en esta devoción y mantener el contacto con quienes promueven esta devoción desde Nigeria.

Asimismo, se pidió a quienes promueven en la Arquidiócesis esta devoción no distribuir ningún libro o cualquier otro material hasta que no sea revisado y se le otorgue la debida licencia eclesiástica para su publicación.

SEGUNDA INTERVENCIÓN

El 20 de noviembre de 2015, en una nueva carta circular, firmada también por el Canciller, P. José V. Ortíz Montes, CCR, se dan a conocer las conclusiones de las gestiones dirigidas por el Pbro. Dr. Rogelio Alcántara, director de la Comisión para la Doctrina de la Fe.

Pues bien, ¿cuáles son las decisiones a las que se llegó en la Arquidiócesis?

La Cancillería comunicó que ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDA la literatura, iconografía y doctrina de la “Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo” venida de Olo, Nigeria.

Las razones aducidas para esta prohibición son las siguientes, basándose en una lectura atenta del libro “Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”, cuyas páginas se señalan entre paréntesis:

La devoción afirma que la Iglesia Católica está “embriagada con hiel y amargura” (p. 641) y que ya no se puede confiar en ella porque:

Saboteadores subversivos (masones) se han infiltrado en ella y han cambiado, y siguen cambiando, el Magisterio infalible de la Iglesia (p. 15 – 16).

El Papa está bajo la influencia del demonio (pp. 18, 63; cf. p. 61), porque “en la Sede de Pedro” el demonio “ha levantado el trono de su abominable impiedad” (p. 64).

El libro afirma que dicha infiltración se hizo para preparar la “apostasía final” mencionada en Dn 9, 21; Mt 24, 15 y 2Ts 2, 3. (p. 15 – 16).

Sostiene que quien siga a la Iglesia Católica como actualmente se encuentra, muy probablemente “terminará en el infierno”, dado que “toda clase de evangelios están siendo predicados aún [sic] dentro del catolicismo” (p. 18). Según sus autores, esta devoción es para no perder la verdadera fe durante la Tribulación actual. No es para llevar un proceso de conversión que lleve a vivir las obras de misericordia.

Presenta una devoción a la Preciosa Sangre totalmente ajena a la auténtica devoción ya secular en la Iglesia, promovida por santos como San Gaspar el Búfalo, San Juan XIII, etc.

Dice que el rezo de sus oraciones hace que “la Hora del Reino en la tierra venga más pronto” (p. 58), por lo que pasan por alto que el Reino de Dios ya llegó con Jesucristo (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 541- 556) y que la salvación ha sido ya realizada por su Misterio Pascual.

Afirma que si no se recibe el misterioso “Gran Sello de la Preciosa Sangre”, recibirá “el sello del enemigo, el 666” (p. 16). Este Sello se presenta como un pseudo-sacramento de naturaleza esotérica que concede la gracia santificante (p. 90), la presencia verdadera de Jesús “en [los] corazones” (p. 88), y la “gloria” divina (p. 90). Los ministros de este pseudo-sacramento, afirma, no son los sacerdotes, sino los mismos “ángeles de Dios” (p. 88).

Presenta a este “Gran Sello” como superior a todas las devociones de la Iglesia, a todos sus sacramentos e incluso a la misma Iglesia. Promueven un reino puramente terreno que consistirá en la reunión de todas las tribus de Jacob en un “nuevo Israel”, una nueva Iglesia cuyo inicio se ha dado ya en Olo, Nigeria (p. 16).

Por ministerio, la aprobación de supuestas apariciones y revelaciones compete al Ordinario del lugar donde se dieron (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe: Normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas Apariciones y Revelaciones, aprobado por Pablo VI en 1978). El Ordinario, en ese entonces, Mons. Anthony Gbuji, Obispo de Enugu, Nigeria, no solo NO aprobó la doctrina derivada de las supuestas apariciones a Bernabé Nwoye, sino que las prohibió, pidiendo a todos los seguidores de esta devoción en su Diócesis que obedecieran al Obispo.

CONCLUSIÓN

Pues bien, ante todas estas irregularidades, la Carta Circular señala que “no se puede considerar que esta devoción esté en consonancia con el Magisterio de la Iglesia Católica”. Por lo tanto, apunta, ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDA la literatura, iconografía y doctrina de la “Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo” venida de Olo, Nigeria, a fin de tutelar la fe y correcta devoción de todo fiel cristiano.

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La Ascención del señor


LA ASCENCIÓN DEL SEÑOR

A los cuarenta días después de la Resurrección habiendo instruido a sus Apóstoles sobre la nobilísima misión de establecer el Reino de Dios en el mundo, Jesús iba a subir al cielo, donde le esperaban las glorias celestiales. Bendijo a su querida Madre, a los Apóstoles y discípulos y se despidió de ellos. Una nube lo ocultó de sus miradas.

Le acompañaban innumerables espíritus, los primeros frutos de la redención, que Él había sacado del Limbo. Las jerarquías angélicas salían al encuentro del Salvador del mundo.

Al situarse junto al Padre, toda la corte celestial entonó un himno glorioso de alabanza, como el que oyó Juan en sus visiones: "Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza" (Ap 5, 12).

Jesús entró en los cielos para tomar posesión de su gloria. Mientras estaba en la tierra, gustaba siempre de la visión de Dios; pero únicamente en la Transfiguración se manifestó la gloria de su Humanidad Sacratísima, que, por la Ascensión, se colocó al lado del Padre celestial y quedó ensalzada sobre toda criatura humana.

La noche antes de morir oraba Jesús al Padre diciendo: "Te he glorificado en la tierra, cumpliendo la obra que me habías encargado. Ahora tu, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado desde antes que comenzara el mundo"(Juan 17, 4'’).

Por estar unida al Verbo Divino, que es la segunda persona de la Santísima Trinidad, la Humanidad de Jesús disfruta del derecho a la gloria eterna. Comparte con el Padre la infinita felicidad y poder de Dios. Justa recompensa por todo lo que hizo y mereció en la tierra. Humanidad elevada al Cielo por encima de toda criatura, porque en la tierra por debajo de todo se humilló.

Cuando acabe la lucha en esta vida, Jesús nos dará la gracia de compartir eternamente el gozo de su victoria.

Jesús subió a los cielos para ser nuestro Mediador ante el Padre. Allí está intercediendo por nosotros. Subió para rendir cuentas al Padre celestial de la gran obra que había acabado en la tierra. La Iglesia nació, la gracia brota en abundancia de su Cruz en el Calvario y se distribuye por los Sacramentos, la duda de justicia es pagada, la muerte y el infierno son vencidos, el Cielo es abierto y el hombre es puesto en el camino de salvación. Jesús merecía este glorioso recibimiento, al regresar a su hogar.
La Ascensión, además, es garantía de nuestra propia subida al Cielo, después del Juicio de Dios. Fue a prepararnos sitio en su Reino y prometió volver para llevarnos con Él.

Vayamos en espíritu con Jesús al Cielo y moremos allí. Sea esta nuestra aspiración ahora en fe, esperanza en caridad. Busquemos solamente los gozos verdaderos.

LO VIERON LEVANTARSE (Hc 1, 1-11)

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» Ellos lo rodearon preguntándole:-
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:- «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

Palabra de Dios.

NOVENA DE LA ASCENSIÓN


Palabra de Dios

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. (Marco 16, 19)

Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres. (Ef 4,8 y Sal 68, 19)

Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. (Col 3, 1-2)

Oración propia de la Novena
Jesús, te rindo homenaje en la fiesta de tu Ascensión a los Cielos. Me alegro de todo corazón por la gloria en que has entrado a reinar como Señor del Cielo y tierra. Cuando acabe la lucha de este mundo, dame la gracia de compartir en el Cielo el gozo de tu victoria por toda la eternidad.
Yo creo que entraste en tu Reino glorioso a preparar mi sitio, pues prometiste volver y llevarme contigo. Concédeme buscar solamente la dicha de tu amor y amistad, para que yo merezca unirme contigo en el Cielo.

Cuando me llegue la hora de subir y presentarme al Padre para rendir cuentas de mi vida, ten compasión de mí.

Jesús, por el amor que me tienes, me has trasladado del mal al bien y de la desgracia a la felicidad. Dame la gracia de elevarme sobre mi debilidad humana. Que tu Humanidad me dé fuerza en la flaqueza y me libre de los pecados.

Con tu gloria dame ánimo de perseverancia, pues me has llamado y justificado por la fe. Que yo profundice en la vida que me has dado y alcance los premios eternos que prometes.

Tu me amas, buenísimo Jesús. Haz que yo a mi vez te ame. Te pido ahora esta gracia en particular (mencione el favor que desea).

En tu constante providencia, guía mis pasos a la vida gloriosa que has preparado para aquellos que te aman. Hazme crecer en santidad y darte gracias, viviendo fielmente para Ti.


Alabanza a Jesús glorioso
Te alabo, Corazón de Jesús amadísimo, Fuente de toda bondad.
Te alabo, Corazón de Jesús, todo bondad, por las infinitas gracias que has dado y seguirás dando a las almas de los justos.

Te alabo, Corazón de Jesús, por el tierno amor con que has aliviado tan frecuentemente los corazones devotos con tu divino consuelo.
Te alabo, Corazón de Jesús, que eres todo amor, por la plenitud de tu gracia, el esplendor de tus virtudes, la generosidad de tu corazón y la pureza de tu amor.

Te alabo, Real Corazón de Jesús por tu victoria sobre la muerte y el pecado, tu poder sobre las almas y el triunfo sobre la muerte y el pecado, tu poder sobre las almas y el triunfo sobre vivos y difuntos.

Te alabo, Corazón tan pobre siendo tan rico, por haber despreciado las riquezas terrenas y haber renunciado a los honores mundanales.
Te alabo, Corazón de Jesús obedientísimo por tener hambre de cumplir la voluntad del Padre, y estar sediento de la mayor gloria de Dios y salvación de las almas.

Te alabo, Corazón de Jesús generosísimo, que no buscaste tu gloria propia; Corazón pascientísimo, que voluntariamente sobrellevaste los mayores insultos; Corazón más abnegado, que anhelabas la Cruz y la abrazaste con amor.

Sacratísimo Corazón de Jesús, enséñame a amarte con todo mi corazón y concede que en la medida de mis limitadas fuerzas imite yo tus admirables virtudes. Amén.

Oración
Dios y Padre nuestro, haznos participar del gozo de la Ascensión de tu Hijo Jesucristo. Que la sigamos en la nueva creación, pues su ascensión es nuestra gloria y nuestra esperanza. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

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Solemnidad de la ascensión del Señor


SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR: “El Señor Jesús subió al Cielo y se sentó a la derecha de Dios”
I. LA PALABRA DE DIOS

Hech 1,1-11: “Lo vieron levantarse”

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando desde el principio hasta que, después de dar instrucciones por medio del Espíritu Santo a los Apóstoles, ascendió al cielo. Después de su pasión se les presentó, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del Reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó:
— «No se alejen de Jerusalén; aguarden que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo les he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días ustedes serán bautizados con Espíritu Santo».
Ellos lo rodearon preguntándole:
— «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó:
— «No les toca a ustedes conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, recibirán fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo».
Dicho esto, fue elevado, hasta que una nube lo ocultó de su vista. Mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que dijeron:—«Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo? Este Jesús que de entre ustedes ha sido llevado al cielo volverá de la misma manera que lo han visto marcharse».

Sal 46,2-3.6-7.8-9: “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas”

Pueblos todos, batan palmas,
aclamen a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
toquen para Dios, toquen,
toquen para nuestro Rey, toquen.

Porque Dios es el rey del mundo;
toquen con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

Ef 1,17-23: “Lo sentó a su derecha en el Cielo”

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la glo­ria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de su corazón, para que comprendan cuál es la esperanza a la que han sido llamados, cuál es la riqueza gloriosa que da en herencia al pueblo santo, y cuál la extraordinaria gran­deza de su poder para con nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resuci­tándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el Cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y domi­nación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Todo lo puso bajo los pies de Cristo, constituyéndolo Cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo y, por lo mismo, pleni­tud del que llena totalmente el universo.

Mc 16,15-20: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación”

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
— «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación.
El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán de­monios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán ser­pientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al Cielo y se sen­tó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

II. APUNTES

Antes de ascender al Cielo, el Señor Resucitado manda a sus Apóstoles que permanezcan en Jerusalén para aguardar el Don del Espíritu, prometido por el Padre. Por Él recibirán “el poder de lo Alto” para ser sus testigos «en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo» (1ª lectura). La reconciliación obtenida por el Señor Jesús no es ya solamente para los hijos de Israel, sino que tiene un alcance universal: es para todos los hombres de todos los tiempos y culturas.

El mandato explícito y misión de ir al mundo entero y proclamar el Evangelio a todas las naciones es una tarea que no podrán realizar con sus solas fuerzas, sino sólo con la fuerza del Espíritu divino. El Espíritu del Señor es el que enciende los corazones en el fuego del divino amor y los lanza al anuncio audaz, decidido, valiente. La evangelización, en ese sentido, tendrá como protagonista al Espíritu Santo que actúa en aquellos que humilde y decididamente cooperan con Él prestándole sus mentes, sus corazones y sus labios. Con la fuerza de lo Alto, los Apóstoles podrán encender otros corazones con ese mismo fuego de amor. El Espíritu Santo anima y conduce a la Iglesia en la tarea evangelizadora a lo largo de los siglos, hasta que el Señor vuelva en su gloria.

En la Ascensión misma contemplamos al Señor resucitado que victoriosamente asciende al Cielo. ¿Quién asciende al Cielo, sino Aquel que antes ha bajado del Cielo? El misterio de la Ascensión hay que verlo como la culminación de un proceso kenótico-ascensional, es decir, un proceso mediante el cual el Hijo de Dios “se abaja” al asumir nuestra naturaleza humana para luego “elevarse” nuevamente al Padre con un cuerpo resucitado y glorificado (ver Flp 2,6-11). Todos los misterios del Verbo Eterno que siendo Dios se hace hombre en las entrañas de María Inmaculada, están unidos entre sí, desde la kénosis o abajamiento de la Encarnación, pasando por los acontecimientos dramáticos del Viernes Santo, hasta el júbilo del Primer Día de la Semana, la Pascua del Señor, la Resurrección y finalmente la Ascensión.

La Ascensión al Cielo constituye el fin de la peregrinación del Verbo Encarnado en este mundo. La presencia visible del Señor Jesús «termina con la entrada irreversible de su humanidad en la gloria divina simbolizada por la nube y por el Cielo» (Catecismo de la Iglesia Católica, 659). La Ascensión, por la que el Señor «deja el mundo y va al Padre» (ver Jn 16,28), se integra en el misterio de la Encarnación, y es su momento conclusivo.

Aquel que se ha abajado se eleva a los Cielos llevando consigo una multitud de redimidos. Por ello la Ascensión es una fiesta de esperanza para toda la humanidad. Celebrar la Ascensión del Señor resucitado es confesar que Él es verdaderamente el Camino, la Verdad y la Vida que conducen al Padre (verJn 14,6), es repetir en el corazón alborozado que realmente vale la pena ser persona humana pues Dios, habiéndose hecho hombre, reconciliándonos por su muerte en Cruz, resucitando al tercer día y realizando una nueva Creación mediante el don de su Espíritu, por su Ascensión nos ha abierto finalmente el camino ascensional que conduce a la plena realización humana en participación de la Comunión Divina de Amor.

He allí la esperanza a la que todo ser humano ha sido llamado por Dios, la riqueza de la gloria que otorga en herencia a los santos (2ªlectura). El Señor Jesús, como primicia, como Cabeza de la Iglesia cuyos miembros somos nosotros, ha ascendido a la dere-ha del Padre para prepararnos un lugar (ver Jn 14,2-3). Hacia allí donde el Señor Resucitado ha ascendido, se di-rige también todo aquel que hace de Cristo su Camino, la Verdad que ilumina sus pasos, la Vida de la que se nutre y que al mismo tiempo es la meta final de su terreno peregrinar (ver Jn 5,24; 6,40).

Luego de su Ascensión los Apóstoles se volvieron a Jerusalén en espera del acontecimiento anunciado y prometido. En el Cenáculo, unidos en común oración en torno a María, la Madre de Jesús (ver Hech 1,13-14), los discípulos preparan sus corazones aguardando la Promesa del Padre. En los Hechos de los Apóstoles San Lucas relata la vida y acción evangelizadora de la Iglesia primitiva a partir de la Ascensión. Este acontecimiento, junto con el don del Espíritu Santo el día de Pentecostés, marca el inicio del despliegue de la misión evangelizadora de la Iglesia.

San Pablo es llamado por el Señor a sumarse a aquellos Apóstoles que cumplen fielmente la misión confiada a ellos por el Señor. El “Apóstol de los Gentiles” escribe a los efesios de Aquel a quien el Padre, luego de resucitarlo de entre los muertos, ha «sentado a su diestra en los Cielos», sometiendo to-das las cosas bajo sus pies y constituyéndole «Cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo» (2ª lectura).

III. LUCES PARA LA VIDA CRISTIANA

Contemplamos a Cristo, el Señor resucitado, que victoriosamente asciende al Cielo. Al contemplarlo nuestros ojos se dirigen con firme esperanza hacia ese destino glorioso que Dios por y en su Hijo nos ha prometido también a cada uno de nosotros: la participación en la vida divina, en la comunión de Dios-Amor, por toda la eternidad (ver 2Pe 1,4;Ef 1,17ss).

Mas al contemplar nuestro destino glorioso no podemos menospreciar nuestra condición de viadores. Mientras estemos en este mundo, hay ca-mino por recorrer. Por tanto, tampoco nosotros podemos quedarnos «allí parados mirando al cielo» (Hech 1,11), si-no que hemos de “bajar del monte” y “volver a la ciudad” (ver Hech 1,12), volver a la vida cotidiana con todos sus quehaceres, con toda la a veces pesada carga de preocupaciones diarias. Sin embargo, aunque hemos de sumergirnos nuevamente en las diversas actividades y preocupaciones de cada día, tampoco podemos perder de vista nuestro destino eterno, no podemos dejar de dirigir nuestra mirada interior al Cielo.

Así hemos de vivir día a día este dinamismo: sin dejar de mirar siempre hacia allí donde Cristo está glorioso, con la esperanza firme y el ardiente anhelo de poder participar un día de su misma gloria junto con todos los santos, hemos de vivir intensamente la vida cotidiana como Cristo nos ha enseñado, buscando en cada momento impregnar con la fuerza del Evangelio nuestras propias actitudes, pensamientos, opciones y modos de vida, así como las diversas realidades humanas que nos rodean.

La “aspiración a las cosas de arriba” (ver Col 3,2), el deseo de participar de la misma gloria de Cristo, lejos de dejar-nos inactivos frente a las realidades temporales nos compromete a trabajar intensamente por transformarlas, según el Evangelio.

Sin dejar de mirar al Cielo, ¡debemos actuar! ¡Hay mucho por hacer! ¡Hay mucho que cambiar, en mí mismo y a mi alrededor! ¡Muchos dependen de mí! ¡Es todo un mundo el que hay que transformar desde sus cimientos! Y el Señor nos promete la fuerza de su Espíritu para que seamos hoy sus apóstoles que anuncien su Evangelio a tiempo y destiempo, un pequeño ejército de santos que con la fuerza de su Amor trabajemos incansablemente por cambiar el mundo entero, para hacerlo más humano, más fraterno, más reconciliado, según el Evangelio de Jesucristo y con la fuerza de su gracia, sin la cual nada podemos.

IV. PADRES DE LA IGLESIA

San León Magno: « Así como en la solemnidad de Pascua la Resurrección del Señor fue para nosotros causa de alegría, así también ahora su Ascensión al cielo nos es un nuevo motivo de gozo, al recordar y celebrar litúrgicamente el día en que la pequeñez de nuestra naturaleza fue elevada, en Cristo, por encima de todos los ejércitos celestiales, de todas las categorías de ángeles, de toda la sublimidad de las potestades, hasta compartir el trono de Dios Padre».

San Gregorio de Nisa: «Cristo, el primogénito de entre los muertos, quien con su resurrección ha destruido la muerte, quien mediante la reconciliación y el soplo de su Espíritu ha hecho de nosotros nuevas criaturas, dice hoy: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. ¡Oh mensaje lleno de felicidad y de hermosura! El que por nosotros se hizo hombre, siendo el Hijo único, quiere hacernos hermanos suyos y, para ello, hace llegar hasta el Padre verdadero su propia humanidad, llevando en ella consigo a todos los de su misma raza».

San Cirilo de Alejandría: « El Señor sabía que muchas de sus moradas ya estaban preparadas y esperaban la llegada de los amigos de Dios. Por esto, da otro motivo a su partida: preparar el camino para nuestra ascensión hacia estos lugares del Cielo, abriendo el camino, que antes era intransitable para nosotros. Porque el Cielo estaba cerrado a los hombres y ningún ser creado había penetrado nunca en este dominio santísimo de los ángeles. Es Cristo quien inaugura para nosotros este sendero hacia las alturas. Ofreciéndose Él mismo a Dios Padre como primicia de los que duermen el sueño de la muerte, permite a la carne mortal subir al cielo. Él fue el primer hombre que penetra en las moradas celestiales… Así, pues, Nuestro Señor Jesucristo inaugura para nosotros este camino nuevo y vivo: “ha inaugurado para nosotros un camino nuevo y vivo a través del velo de su carne” (Heb 10,20)».

San Gregorio Magno: « El Señor arrastró cautivos cuando subió a los cielos, porque con su poder trocó en incorrupción nuestra corrupción. Repartió sus dones, porque enviando desde arriba al Espíritu Santo, a unos les dio palabras de sabiduría, a otros de ciencia, a otros la gracia de los milagros, a otros la de curar, a otros la de interpretar. En cuanto Nuestro Señor subió a los cielos, su Santa Iglesia desafió al mundo y, confortada con su Ascensión, predicó abiertamente lo que creía a ocultas».

V. CATECISMO DE LA IGLESIA

«Jesucristo subió a los Cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso»

659:«Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al Cielo y se sentó a la diestra de Dios» (Mc 16,19). El cuerpo de Cristo fue glorificado desde el instante de su Resurrección, como lo prueban las propiedades nuevas y sobrenaturales, de las que desde entonces su cuerpo disfruta para siempre. Pero durante los cuarenta días en los que él come y bebe familiarmente con sus discípulos y les instruye sobre el Reino, su gloria aún queda velada bajo los rasgos de una humanidad ordinaria. La última aparición de Jesús termina con la entrada irreversible de su humanidad en la gloria divina simbolizada por la nube y por el cielo donde él se sienta para siempre a la derecha de Dios. Sólo de manera completamente excepcional y única, se muestra a Pablo «como un abortivo» (1Cor 15,8) en una última aparición que constituye a éste en apóstol.

661:Esta última etapa permanece estrechamente unida a la primera, es decir, a la bajada desde el Cielo realizada en la Encarnación. Sólo el que «salió del Padre» puede «volver al Padre»: Cristo. «Nadie ha subido al Cielo sino el que bajó del Cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3,13). Dejada a sus fuerzas naturales, la humanidad no tiene acceso a la «Casa del Padre» (Jn 14,2), a la vida y a la felicidad de Dios. Sólo Cristo ha podido abrir este acceso al hombre, «ha querido precedernos como Cabe-za nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ar-diente esperanza de seguirlo en su Reino».

662:En el Cielo, Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio. «De ahí que pueda salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor» (Heb 7,25).

663:«Por derecha del Padre entendemos la gloria y el honor de la divinidad, donde el que existía como Hijo de Dios antes de todos los siglos, como Dios y consubstancial al Padre, está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada».

664:Sentarse a la derecha del Padre significa la inauguración del reino del Mesías… A partir de este momento, los Apóstoles se convirtieron en los testigos del «Reino que no tendrá fin».

668:La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos y en la tierra. Él está «por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación» porque el Padre «bajo sus pies sometió todas las cosas» (Ef 1,20-22). Cristo es el Señor del cosmos y de la historia. En él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su re-capitulación, su cumplimiento trascendente.

El mandato misionero

849-850:«“La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser ‘sacramento universal de salvación’, por exigencia íntima de su misma catolicidad, obedeciendo al mandato de su Fundador se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres” (AG, 1): “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”(Mt 28,19-20)».

VI. TEXTOS DE LA ESPIRITUALIDAD SODÁLITE

Después de su resurrección, el Señor Jesús se presentó muchas veces a los apóstoles, reforzando su fe y preparándolos para el inicio de una gran misión evangelizadora, que les confió de modo definitivo en el momento de su ascensión al cielo. Es entonces cuando el Señor dirigió a sus apóstoles este mandato: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación». De este momento el Evangelista San Mateo recoge también estas otras palabras del Señor: «Id y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado». El del Señor es un llamado a ponerse en marcha, un envío con su poder para continuar su propia misión reconciliadora y proclamar el Evangelio a todas las culturas de todos los tiempos para transformar a modo de fermento el mundo entero.

Dios nos ha llamado a cada uno por nuestro nombre, nos ha ungido y nos ha enviado, haciéndonos partícipes de la misión de su Hijo amado. Tenemos también hoy en nosotros la fuerza del Espíritu y experimentamos el dinamismo expansivo de la Buena Nueva: ¡no podemos contener su anuncio! Arde en nuestro corazón un fuego que necesita comunicarse y expandirse encendiendo otros corazones con el anuncio del Evangelio, buscando ganarlos para el Señor con el testimonio de una vida que llevando al Señor muy dentro lo irradia con su sola presencia. Eso no puede sino expresarse en la creciente coherencia con que en la vida cotidiana vivimos el Evangelio que predicamos. Por ello la semilla de la Buena Nueva espera y necesita ser acogida por nosotros mismos cada día, pues está llamada a germinar y dar frutos de conversión y santidad en mí, para que de ese modo pueda anunciarla de modo creíble y convincente a todas las personas con las que diariamente me encuentre. ¡Jamás podemos olvidar que la evangelización del mundo entero pasa a través de nuestra propia santidad, posible sólo en la medida en que cada uno sepa acoger el Espíritu divino en sí dejándose transformar por su dinamismo de amor! No olvidemos que nadie da lo que no tiene: ninguno de nosotros podrá transmitir al Señor si no lo lleva dentro, si cada día no le abre la puerta de su corazón y se encuentra con Él. Si no arde el fuego del amor del Señor en nuestros corazones, ¿Cómo podremos encender otros corazones, cómo podre-mos encender el mundo entero?

El Señor nos invita, en compañía de Santa María y unidos a Ella en la ora-ción, a disponer nuestros corazones para acoger el don del Espíritu y por su impulso poder anunciar al Resucitado con aquél mismo celo con el que lo anunciaron los primeros apóstoles, un celo que los impulsó a llevar el Nom-bre del Señor a todos los confines de la tierra. (Camino hacia Dios #121)

Volvamos entonces a los cuestionamientos iniciales ¿Estamos los cristianos limitados a vivir nuestra fe en el ámbito privado y a escondernos, siendo incoherentes con lo que creemos y amamos? La respuesta es clara: de ninguna manera. Más bien todo lo contrario. El auténtico cristiano es el que siempre es de Cristo, siempre es coherente y no puede ni quiere callar, sino que quiere ser esa luz del Señor en todos los momentos de su vida y en todos los ámbitos de su existencia. Sin embargo ¿Esto es sólo para algunos cristianos? ¿El Señor se lo dice so-lo a algunos? ¿No será que se trata de un mandato sólo para los Apóstoles? La respuesta la tenemos al inicio del relato del sermón del monte que comienza así: “Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron” (Mt 5,1). Somos pues todos los cristianos, cada uno desde su vocación, llamados al apostolado, a manifestar nuestra fe y vivirla en la vida pública y, siendo de Cristo, ser luz del mundo. Como nos mandó el Señor, estamos llamados a evangelizar el mundo entero: “Id pues y haced discípulos de todas las gentes…y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,19). Por eso, nada de lo humano nos es ajeno. (Camino hacia Dios #175)

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Señor, permíteme ser valiente como Santo Tomás


SEÑOR, PERMÍTEME SER VALIENTE COMO SANTO TOMÁS

El pasado domingo 28 de abril, la lectura del Evangelio nos invitó a hacer una reflexión sobre el papel de Tomás el Apóstol en el regreso de Cristo.

Santo Tomás Apóstol fue uno de los privilegiados discípulos elegidos por Jesús en los primeros días de su vida pública. El propio San Juan relata diversas intervenciones de Tomás que nos revelan su carácter, como cuando Jesús se preparaba para partir hacia Betania en el momento de la muerte de Lázaro, corre peligro y los discípulos le recuerdan: «Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos» (Jn 11, 8).Pero, Tomás dice a los demás discípulos: «Vamos también nosotros y muramos con él» (Jn 11, 16). Tomando la batuta en liderazgo y la valentía de llegar a ofrecer la vida por su Maestro.

Igualmente, en la escena de la Última Cena cuando Jesús anuncia su partida, es Tomás quien, con un nudo en la garganta, le pregunta: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? » (Jn 14, 5). Jesús le respondo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6).

No obstante, el famoso apóstol debe su celebridad a sus dudas más que a su fe, hasta se le conoce como Tomás el incrédulo. Y el nombramiento se remonta al momento cuando los demás discípulos le mencionan: «Hemos visto al Señor» (Jn 20, 25), y él contesta: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo» (Jn 20, 25). Esto, presumiendo de un espíritu “científico” que cree sólo en aquello que ha verificado.

Pero, lo curioso se encuentra algunos versículos antes:

«Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

Y en eso entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «La paz esté con ustedes».
(Jn 20, 19)

La Biblia lo dice, los discípulos estaban encerrados en la casa por miedo a ser perseguidos y atrapados por los judíos. Ante su temor Jesús les dice: «La paz esté con ustedes», como una invitación a tranquilizarse y dejar el miedo a un lado porque Dios estaba con ellos.

Pero, ¡Tomás no estaba ahí! Él estaba fuera, posiblemente predicando cuánto Jesús les había enseñado. Él, convencido del mensaje de salvación, había vencido el miedo a la persecución y, en su valentía, había salido mientras los demás temían. El creyó y confió profundamente en las enseñanzas y promesas de Cristo,… tanto así que al salir se arriesgó y entregó totalmente, consciente de que Dios estaba con ellos.

Él fue el valiente que, en la plena confianza en su Maestro, salió.

Cuenta la escritura que ocho días después, los discípulos estaban aún dentro, pero ahora Tomás estaba con ellos. Llegó Jesús, estando aún cerradas las puertas del lugar, y se puso en medio de ellos, de nuevo recordándoles que la Paz estaba con ellos. Se dirigió a Tomás y le dijo: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» (Jn 20, 27). Es en este momento cuando Tomás se convierte en el primero que reconoce a Jesús con su verdadero título, diciéndole: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20, 28). Es el primero que llega con su fe a este extremo, un reconocimiento que no nació de un instante, sino de toda una experiencia de entrega profunda.

Reflexionando, podemos ver a Tomás como un verdadero hombre moderno, un realista y existencialista que no quiere vivir de ilusiones y que teme que se le engañe, por eso es que menciona: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos (…), no lo creo”. Pero, a la vez podemos entender estas palabras como una respuesta en prevención al sufrimiento por el que todos habían pasado, un no quererse arriesgar de nuevo a la pérdida. Pero, al final, Jesús responde de manera inaudita y Santo Tomás Apóstol es bañado por su Amor e Indulgencia.

Del apóstol, quien pareciera responder escéptico y exigente, obtiene Jesús uno de los actos de fe más hermosos de todo el Evangelio. Pidamos a Dios que nos de la valentía de Santo Tomás para salir y hablar de la Verdad, en pleno convencimiento. Especialmente ante las presentes crisis de fe que experimenta nuestra época. Pidamos, también, por un constante entusiasmo por reforzar nuestra fe, para que en nuestras crisis podamos crecer y caminar hacia la Casa de nuestro Padre.

Oro por ti,

Myriam Ponce

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Algunos ataques de Satanás contra el creyente. El Señor lo reprenda


ALGUNOS ATAQUES DE SATANÁS CONTRA EL CREYENTE. EL SEÑOR LO REPRENDA
Por Frank Morera

1. Satanás miente, y es el padre de la mentira.

“Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44). La primera vez que Satanás aparece en la Biblia en Génesis 3, las primeras palabras de sus labios son de sospecha a la verdad (“¿Conque Dios os ha dicho: ‘No comeréis de ningún árbol del huerto’”). Y las segundas palabras de sus labios son una mentira sutil (“Ciertamente no moriréis”). Juan dice que Satanás “no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él” (Juan 8:44). Estamos tratando con la esencia de la mentira y el engaño.

2. Él ciega las mentes de los incrédulos.

“El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4). Así que no solo habla lo que es falso; esconde lo que es verdadero. Él nos impide ver el tesoro del evangelio. Él nos deja ver los hechos, incluso las pruebas, pero no con precisión.

3. Él se disfraza con trajes de luz y justicia.

En 2 Corintios 11:13-15 Pablo dice que algunas personas se están haciendo pasar por apóstoles y no lo son. Se explica así: “Pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia”.

En otras palabras, Satanás tiene sirvientes que profesan verdad suficiente para unirse a la iglesia, y desde el interior enseñar lo que Pablo llama “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Jesús dice que son como lobos con piel de oveja (Mateo 7:15). Hechos 20:30 dice que no perdonan al rebaño sino que alejan a la gente para destrucción. Sin el don de discernimiento de Dios (Filipenses 1:9), nuestro amor será llevado a la tontería.

4. Satanás hace señales y maravillas.

En 2 Tesalonicenses 2:9, los últimos días se describen así: “La venida del sin-ley es por operación de Satanás, con todo poder, y con señales y maravillas de la mentira”. Esa es mi traducción incómoda. Algunos lo traducen: “con falsas señales y maravillas”. Pero esto hace que las señales y maravillas se vean irreales. De hecho, algunas personas dicen que Satanás solo puede falsificar milagros. Lo dudo. E incluso si es verdad, su falsificación va a ser lo suficientemente buena para parecer real a casi todo el mundo.

Una de las razones por las que dudo que Satanás solo puede fingir sus milagros es que en Mateo 24:24 Jesús describe los últimos días de esta manera: “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos”. No hay ningún indicio de que estas “señales y maravillas” sean trucos.

Deja que tu confianza se base en algo mucho más profundo que cualquier supuesta incapacidad de Satanás para hacer señales y maravillas. Las verdaderas señales y maravillas al servicio de afirmaciones anticristianas no prueban nada, incluso cuando se hacen “en el nombre de Jesús”. “Señor, Señor, ¿no hicimos muchos milagros en tu nombre?”. A lo que Jesús les responderá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23). El problema no era que las señales y maravillas no fueran reales, sino que estaban al servicio del pecado.

5. Satanás tienta a la gente a pecar.

Esto es lo que hizo sin éxito con Jesús en el desierto; quería que abandonara el camino del sufrimiento y obediencia (Mateo 4:1-11). Esto es lo que hizo con éxito en Judas en las últimas horas de la vida de Jesús (Lucas 22:3-6). Y en 2 Corintios 11:3, Pablo advierte en contra de esto a todos los creyentes: “Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo”.

6. Satanás arranca la palabra de Dios del corazón de la gente y ahoga la fe.

Jesús contó la parábola del sembrador en Marcos 4:1-9. En ella, la semilla de la palabra de Dios se siembra, y algunas semillas caen en el camino y las aves rápidamente las toman. Se explica en el verso 15: “Viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos”. Satanás arrebata la palabra porque odia la fe que produce la palabra (Romanos 10:17).

Pablo expresa su preocupación por la fe de los tesalonicenses así: “Por eso también yo, cuando ya no pude soportar más, envié para informarme de vuestra fe, por temor a que el tentador os hubiera tentado y que nuestro trabajo resultara en vano” (1 Tesalonicenses 3:5). Pablo sabía que el designio de Satanás era ahogar la fe de las personas que han oído la palabra de Dios.

7. Satanás causa algunas enfermedades y dolencias.

Jesús sanó una vez a una mujer que estaba encorvada y no podía enderezarse. Cuando algunos lo criticaron por hacer eso en sábado, dijo: “Y ésta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en día de reposo?” (Lucas 13:16). Jesús vio a Satanás como el que había causado esta enfermedad.

En Hechos 10:38, Pedro describe a Jesús como uno que “anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo”. En otras palabras, el diablo a menudo oprime a las personas con enfermedad. Esto también es uno de sus designios.

Pero no cometa el error de decir que toda enfermedad es la obra del diablo. Es cierto, aun cuando un “aguijón en la carne” es el diseño de Dios para nuestra santificación, también puede ser el “mensajero de Satanás” (2 Corintios 12:7). Sin embargo hay otros casos en los que la enfermedad es exclusivamente atribuida al diseño de Dios sin hacer referencia a Satanás: “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:3). Jesús no siente la necesidad de mencionar a Satanás como el culpable de sus propios diseños misericordiosos.

8. Satanás es un asesino.

Jesús dijo a los que estaban planeando matarlo: “Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad” (Juan 8:44). Juan dice: “No como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano” (1 Juan 3:12). Jesús le dijo a la iglesia sin mancha en Esmirna: “He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel… Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida (Apocalipsis 2:10).

Para decirlo sencillamente, Satanás está sediento de sangre. Cristo vino al mundo para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Juan 10:10). Satanás viene para deshacer la vida dondequiera que puede y al final hacerla eternamente miserable.

9. Satanás lucha contra los planes de misioneros.

Pablo dice cómo se vieron frustrados sus planes misioneros en 1 Tesalonicenses 2:17-18: “Estábamos muy ansiosos, con profundo deseo de ver vuestro rostro… pero Satanás nos lo ha impedido”. Satanás odia el evangelismo y el discipulado, y él va a poner todo obstáculo que pueda en el camino de los misioneros y las personas que tengan un celo por la evangelización.

10. Satanás acusa a los cristianos delante de Dios.

Apocalipsis 12:10 dice: “Y oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado”. La derrota de Satanás es segura. Pero sus acusaciones no han cesado.

Es lo mismo con nosotros como lo fue con Job. Satanás le dice a Dios sobre nosotros: “En realidad no te aman; aman tus beneficios”. “Extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene[n], verás si no te maldice[n] en tu misma cara” (Job 1:11). “Su fe no es real”, dice Satanás. Él nos acusa delante de Dios, como lo hizo con Job. Pero es una cosa gloriosa que los seguidores de Jesús tienen un abogado que “vive perpetuamente para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

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Epifanía del Señor


EPIFANÍA DEL SEÑOR
6 de enero

Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tres manifestaciones del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y reconocido como Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, al hacer patente su gloria transformando el agua en vino en las bodas.

EPIFANÍA

La epifanía (por etimología, del griego: επιφάνεια que significa «manifestación») es un acontecimiento religioso. Para muchas culturas las epifanías corresponden a revelaciones o apariciones en donde los profetas, chamanes, médicos brujos u oráculos interpretaban visiones más allá de este mundo.

Tipo Celebración religiosa Celebrada por Iglesia católica, Iglesia anglicana, Iglesia ortodoxa Ubicación En la liturgia católica, esta solemnidad está dentro del tiempo de Navidad, el cual comienza con la solemnidad de la Natividad del Señor el 25 de diciembre, y termina con la fiesta del Bautismo del Señor.Comienzo6 de enero Motivo En la Iglesia católica se celebra la llegada de los magos de Oriente por el nacimiento de Jesús de Nazaret, es decir, la revelación de Jesucristo a los paganos. En la Iglesia ortodoxa se celebra el nacimiento de Jesús, es decir, su aparición en la carne.]​Costumbres celebraciones eucarísticas y representaciones artísticas alusivas

Es también una fiesta cristiana en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, es decir, Jesús se «da a conocer».

El término epifanía puede entenderse, según Giacomo Cannobio, en la Biblia de los Setenta, como una traducción del concepto de «gloria de Dios», que indica las huellas de su paso o, para simplificar, su presencia.

En el Nuevo Testamento, en las cartas paulinas tardías, se refiere a la entrada de Cristo en el mundo, presentada como la del emperador que viene a tomar posesión de su reino (latín: adventus, de ahí el tiempo de Adviento como preparación a la Navidad). A partir de este significado, el término se usó en Oriente para indicar la manifestación de Cristo en la carne y a continuación, a partir del siglo IX, para designar la fiesta de la revelación de Jesús al mundo pagano. Esta es la fiesta que se sigue celebrando el día 6 de enero.

En la narración de la Biblia, Jesús se dio a conocer a diferentes personas y en diferentes momentos, pero el mundo cristiano celebra como epifanías tres eventos, a saber:

La Epifanía ante los magos de Oriente (tal y como se relata en Mateo 2, 1-12[3]​) y que es celebrada el día 6 de enero de cada año esa fecha aún es considerada (al no haberse ajustado al calendario gregoriano) la de la Navidad por la Iglesia armenia.

LA EPIFANÍA A SAN JUAN BAUTISTA EN EL RÍO JORDÁN

La Epifanía a sus discípulos y comienzo de su vida pública con el milagro en Caná en el que inicia su actuación pública.

En realidad la fiesta de Epifanía que más se celebra es la que corresponde al día 6 de enero de cada año en la que los tres magos, según la tradición (en las traducciones de Biblias protestantes, y ya actualmente en las últimas traducciones de las biblias católicas, elaboradas en colaboración ecuménica e interconfesional, se menciona el adjetivo «sabios»)[cita requerida denominados: Gaspar, Melchor y Baltasar que aparecen del oriente para adorar la primera manifestación de Jesucristo como niño ofreciendo tres regalos: oro, incienso y mirra (simbolizando cada uno de estos tres regalos: la majestad, la sacralidad y la perpetuación ante la muerte). En realidad, la Biblia no habla del número de los magos, o sabios, ni tampoco de sus nombres. Ha sido la tradición posterior la que ha identificado su número y nombres. Los restos de los magos, según la tradición católica, descansarían en la Catedral de Colonia en Alemania.

ORÍGENES

La Epifanía es una de las fiestas litúrgicas católicas más antiguas, más aún que la misma Navidad. En Egipto y Arabia se celebraba el solsticio de invierno en el año 361. Cabe mencionar que la iglesia católica no tiene ninguna referencia de cuando llegaron dichos reyes y adoptaron el 5 y 6 de enero para interferir con las celebraciones denominadas 'paganas'.

En el siglo XV existía en Florencia la Compagnia dei Magi o Compagnia della Stella, una de las congregaciones más importantes de la ciudad, protegida por los Médici, que tenían una particular devoción por los Magos (les dedicaron la Cappella dei Magi en su palacio -con frescos de Benozzo Gozzoli- y la Adoración de los Magos de Fra Angelico en la capilla de Cosme el Viejo en el convento de San Marcos). Esta hermandad imitaba cada tres años (desde 1447 cada cinco) el viaje de los Reyes Magos por las calles de Florencia, uno de los festejos más suntuosos de la ciudad toscana.

DÍA DE LOS REYES MAGOS

En algunos países este día es tradicional hacer regalos a los niños conmemorando los presentes que los Magos llevaron al Niño Jesús, según cuenta el Evangelio de Mateo. Este evangelio menciona que unos Magos siguieron una brillante estrella para adorar y llevar regalos al Niño Jesús.

Según la tradición, Gaspar, Melchor y Baltasar(según ciertas creencias representan a Europa, Asia, y África respectivamente) llegaron en un caballo, en un camello y un elefante (o en tres camellos dependiendo del país) trayendo consigo oro, incienso y mirra.

COSTUMBRES POR REGIÓN

En España, la tradición es que los niños escriban una carta a los Magos y que se envía días antes del día de Epifanía. En este día, popularmente conocido como Noche de Reyes (de la noche del 5 de enero al día 6 de enero) se consume el deseado roscón de reyes que contiene un haba, desde antiguo (esta tradición puede remontarse a la época romana) el que la encontraba era el rey de la reunión (léase Caro Baroja "El Carnaval"), en la actualidad el imperio de las casas comerciales han impuesto que una sorpresa en forma de figurilla corresponda al coronado, castigando al que recibe el haba a pagar el roscón.

En muchos lugares es también tradición dejarles algo de comer y beber (normalmente algún licor o vino, y dulces) a los Reyes Magos y a sus camellos. Los platos al día siguiente aparecen vacíos, y en su lugar aparecen los regalos.

El día anterior se realiza una cabalgata de Reyes Magos en diferentes lugares y ciudades de España donde aparecen los magos con los regalos que durante esa noche ofrecerán a los niños.

Antes de irse a dormir, se coloca un zapato de cada persona de la casa en fila, y los reyes ponen los regalos de cada uno junto al zapato correspondiente.

AMÉRICA

Se dice que el fundador de Lima (Perú), Francisco Pizarro impuso a la naciente capital el mágico nombre de Ciudad de los Reyes porque coincidió con la fecha en que los Reyes Magos se encaminaron a Belén, al igual que el gobernador y sus compañeros andaban buscando en los arenales entre Lima y Pachacámac el lugar más adecuado para establecer la nueva capital. Sea esta historia cierta o no lo real es que cada 4 de enero tres policías montados y vestidos como los magos de Oriente cabalgan por el centro de la ciudad llevando tres ofrendas que depositarán en el Nacimiento (Belén) que hace la Municipalidad al lado de su local Institucional. La costumbre en Perú, no obstante de la celebración de los reyes Magos ha caído en desuso, cambiándose por otra: En el interior de dicho país y en algunas zonas de Lima, se acostumbra celebrar la Bajada de Reyes el mismo día; que consiste en una pequeña celebración mientras el Nacimiento es desmontado y guardado para la próxima Navidad. Algunas personas festejan con vecinos y familiares e incluso algunas instituciones privadas han adoptado esta celebración.

En casi toda la región, en la noche del 3 de enero los pequeños ponen una carta para los Tres Reyes Magos dentro de sus zapatos debajo del árbol de Navidad antes de irse a dormir, y de esta forma hacen saber a los Reyes Magos cuantos niños viven en esa casa. En Puerto Rico, República Dominicana, Paraguay, Argentina y Uruguay en la Víspera de Reyes los niños cortan grama fresca y la ponen en una caja de zapatos junto con agua para que los camellos de los Tres Reyes Magos tengan alimento a lo largo de su travesía. Al igual que en España, al día siguiente la comida y la bebida ya no se encuentra, y en su lugar aparecen los regalos.

Aunque muchas familias dan regalos a sus hijos en Navidad, el día de Reyes sigue siendo una de las más importantes tradiciones.

El ritual empieza en la tarde o a la hora de cenar. La familia comparte una deliciosa rosca, el pan está hecho con Flor de Naranja y mantequilla, decorado con frutas cristalizadas (rosca de reyes en México, Argentina y Uruguay).

En México, dentro de la rosca se encuentra una o varias figuras pequeñas en forma de niño que representa al niño Jesús. Quien encuentre el niño Jesús en su corte de la rosca debe preparar una fiesta el 2 de febrero, día de la Candelaria, ofreciendo tamales y atole. En ese día se presenta al niño Dios del nacimiento al templo en una canasta adornada con velas.

En Chile, la principal celebración de la Epifanía (y la más concurrida del país) es la fiesta del Niño Dios de Sotaquí, una tradicional fiesta religiosa que cuenta con la presencia de miles de fieles y que tiene una duración de 4 días, siendo el día 6 el más importante, donde se realiza una procesión con numerosa cofradías de bailes religiosos.

ICONOGRAFÍA

La Epifanía ha sido representada multitud de veces en el arte, habitualmente bajo la denominación Adoración de los Magos.


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¿Usó Jesucristo los libros Deuterocanónicos que los protestantes quitaron de la Biblia?


A LAS BIBLIAS PROTESTANTES LES FALTAN 7 LIBROS LLAMADOS DEUTEROCANÓNICOS

¿NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y LOS APÓSTOLES USARON LOS DEUTEROCANÓNICOS?

Por: Manuel (Miles Christi) 

Uno de los ataques de los protestantes y sectarios respecto a la Biblia Católica es que según ellos, los libros "Deuterocanónicos" no forman parte de la Biblia y ellos les dicen equivocadamente "apócrifos", lo cual muestra tanto su ignorancia como su mala fe al emplear esos términos.

Cuando les demostramos que de acuerdo a la historia del Canon Bíblico los llamados "Deuterocanónicos" se usaban desde el principio de la Iglesia cambian de táctica, y dicen, ¿Jesús nunca los usó ni conoció? Ustedes que creen hermanos? Bueno la respuesta es un SÍ contundente, Jesús y sus Apóstoles usaron en muchísimas ocasiones los libros "Deuterocanónicos" y la prueba es que podemos checar fácilmente en nuestra Biblia este hecho.

En los tiempos de Jesús había dos Antiguos Testamentos en uso. Uno era el Canon Palestino (o texto masorético escrito en hebreo) que es idéntico al Antiguo Testamento protestante y el otro el Canon Alejandrino (escrito en griego) conocido también como “la Septuaginta” que es idéntico al Antiguo Testamento católico. Los “Rollos del Mar Muerto” son un testimonio “viviente” de la existencia de la Septuaginta. Jesús cita frases de la Septuaginta en el 80% de sus referencias al Antiguo Testamento; era la Escritura en los tiempos de Jesús. Este es el orden de los libros de la Biblias modernas. El canon palestino tiene una ordenación diferente. La Biblia protestante utiliza el ordenamiento de la Septuaginta, sin embargo no contienen algunos de sus libros (los “Deuterocanónicos).


Los cánones Alejandrino y Palestino eran casi idénticos salvo en su ordenamiento y en que la Septuaginta contenía estos 7 libros “Deuterocanónicos” que los protestantes llaman “Apocrypha” (Canon significa lista, en este caso la lista de los libros). Los apóstoles y la Iglesia primitiva de los “Padres de la Iglesia” usaban la Septuaginta. Los sínodos de Hipona (393 D.C.) y Cartago (397 D.C.) también lo aprobaron.

Los protestantes prefirieron el canon Palestino porque fue el que los judíos ratificaron en el año 90 D.C. en su Concilio de Jamnia. Los católicos pensaban que este concilio judío ya no contaba con la infalibilidad de Dios porque la autoridad de Dios había pasado a los cristianos en Pentecostés (Hech.2,1) sesenta años antes.


Los libros Deuterocanónicos no fueron añadidos a la Biblia por el Concilio de Trento como muchos oponentes de la Iglesia lo dicen. Los cristianos siempre los han considerado parte de la Biblia. La Vulgata escrita en latín por Jerónimo en el 400 D.C. incluye estos libros Deuterocanónicos. La declaración formal de aceptación en Trento es nada más que una respuesta a la Reforma. Esta fue la primera vez que los libros Deuterocanónicos eran puestos seriamente en cuestionamiento.


Los que dicen que los libros Deuterocanónicos no son bíblicos en realidad los rechazaron porque los libros Deuterocanónicos fundamentan la posición católica sobre el Purgatorio y la oración por las almas que allí se encuentren.


De hecho no hay solamente un cuerpo de textos único llamado “la Septuaginta (LXX)”. Hay en realidad varias familias y la vasta mayoría de ellas son de origen cristiano tan antiguos como de la primera centuria. Lo que sabemos de ellos [hablando de los libros Deuterocanónicos] es que estaban virtualmente en todas las colecciones cristianas de aquel tiempo. Esto es lo que cuenta. Cuando los cristianos coleccionaron el AT en los 3 primeros siglos DC, INVARIABLEMENTE usaban la LXX e incluían no solamente todos los libros Deuterocanónicos sino también otros textos que nosotros consideramos apócrifos. Sabemos de esto porque tenemos varios “códices” (es decir libros de aquel tiempo encuadernados) que desde la Iglesia Primitiva parecen haber sido creados por edicto imperial poco después del Concilio de Nicea en 325. También tenemos colecciones de libros del siglo II (ej. “el Fragmento Muratoriano”) y el testimonio de varios Padres de la Iglesia que comienzan con Justino Mártir en el año 150 D.C, Los Padres de la Iglesia citaban frecuentemente los libros Deuterocanónicos a partir del siglo I y hacia adelante. Hasta el siglo IV nadie discutió el canon “largo” del AT.


Peter Flint, el autor de la única traducción al inglés existente de los Rollos del Mar Muerto (publicada in 1999, http://www.deadseascrolls.org) en su libro que fue declarado “Libro del Año” en 2003 por el Institute of Biblical Archeology en Washington DC. demostró que los libros Deuterocanónicos (Apocrypha) eran incluidos con los otros libros del AT en los escritos del Mar Muerto. Los hallaron allí todos juntos. Esto ayuda a confirmar que los libros Deuterocanónicos eran reconocidos junto con los demás por los judíos de aquel tiempo (Siglo II A.C.).

El profesor Flint, que no es católico ha hecho esta contundente afirmación: “ustedes no tendrían una Biblia sin la Iglesia” y reafirma “Sin la Iglesia ustedes tendrían un puñado de libros. Con la Iglesia tienen la Biblia” (Lecture at Canadian Museum of Civilization Feb. 13, 2004, Ottawa, Canada).


Bueno pasando ya de lleno a los Deuterocanónicos, el Antiguo Testamento en las Biblias Católicas tiene siete libros más que las Biblias protestantes (46 y 39, respectivamente). Los protestantes llaman a esos libros Apócrifos y los católicos los conocen como los libros Deuterocanónicos. Estos siete libros son: Tobías, Judit, 1ª y 2ª Macabeos, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico (o Sirac), y Baruc. También, las Biblias católicas contienen seis capítulos adicionales (107 versículos) en el libro de Ester y otros tres en el libro de Daniel (174 versículos)
Dicen lo protestantes que los libros apócrifos no son citados nunca por el Señor ni por sus apóstoles en el Nuevo Testamento”.


La verdad es que eso no es cierto, pero antes que nada, hay que saber diferenciar entre las formas de hacer referencia al Antiguo Testamento que usaron los autores del Nuevo Testamento. Primero tenemos las referencias directas, que generalmente usan la forma “para que se cumpliera lo que estaba escrito” o simplemente “como está escrito”; y las indirectas, que carecen de dicha fórmula. Aquí hay algunos ejemplos de referencias indirectas hechas a los libros Deuterocanónicos en el Nuevo Testamento.

1. Hebreos 11,35: “…Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor.” El único lugar en el Antiguo Testamento en que encuentras referencia a esto es en 2 Macabeos 7:1-29. Si no tienes 2 Macabeos, ¿Cómo puedes explicar esto?

2. Hebreos 11,38: “…errantes por desiertos y montañas,…” Esto se encuentra en 1 Macabeos 2,28-30 y 2 Macabeos 5,27.

3. Juan 10,22: “Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación…” Esto se encuentra en 1 Macabeos 4,52-59.

4. Romanos 9,21: “El alfarero no es dueño de hacer de una misma masa…” Esto se encuentra en Sabiduría 15,7.

5. 1 Pedro 1,6-7, “…el oro que es probado por el fuego…” Esto se encuentra en Sabiduría 3,5-6.

6. Romanos 1,18-32, “Dios es conocido por las cosas que Él ha creado…” Esto se encuentra en Sabiduría 13,1-9.

7. Apocalipsis 21,18: “El material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro.” Se encuentra en Tobías 13,16-17.

8. Mateo 13,43: “Entonces los justos brillarán…” Se encuentra en Sabiduría 3,7.

9. Marcos 14,61-62: “…¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y dijo Jesús: “Sí, yo soy…” Se encuentra en Sabiduría 2,13.

10. Lucas 24,4: “… se presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes.” Se encuentra en 2 Macabeos 3,26.

11. Romanos 11,33: “…¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!” Se encuentra en Judit 8,14.

12. 1 Corintios 10,20: “…lo inmolan a los demonios y no a Dios…” Se encuentra en Baruc 4:7.

13. 1 Juan 3,17: “Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” Se encuentra en Tobías 4,7.

14. 1 Corintios 15,29: “De no ser así ¿a qué viene el bautizarse por los muertos? Si los muertos no resucitan en manera alguna ¿por qué bautizarse por ellos?” Aquí San Pablo tenía en mente 2 Macabeos 12,44.

¿Quieren checar ustedes mismos que en todo el Nuevo Testamento tiene abundantes citas de los "Deuterocanónicos"? Chequen entonces esta lista:

Mateo
Mateo 4:4 Sabiduría 16:26
Mateo 4:15 1 Macabeos 5:15
Mateo 5:18 Baruc 4:1
Mateo 5:28 Eclesiástico 9:8
Mateo 5:2ss Eclesiástico 25:7-12
Mateo 5:4 Eclesiástico 48:24
Mateo 6:7 Eclesiástico 7:14
Mateo 6:9 Eclesiástico 23:1, 4
Mateo 6:10 1 Macabeos 3:60
Mateo 6:12 Eclesiástico 28:2
Mateo 6:13 Eclesiástico 33:1
Mateo 6:20 Eclesiástico 29:10s
Mateo 6:23 Eclesiástico 14:10
Mateo 6:33 Sabiduría 7:11
Mateo 7:12 Tobit 4:15
Mateo 7:12 Eclesiástico 31:15
Mateo 7:16 Eclesiástico 27:6
Mateo 8:11 Baruc 4:37
Mateo 8:21 Tobit 4:3
Mateo 9:36 Judit 11:19
Mateo 9:38 1 Macabeos 12:17
Mateo 10:16 Eclesiástico 13:17
Mateo 11:14 Eclesiástico 48:10
Mateo 11:22 Judit 16:17
Mateo 11:25 Tobit 7:17
Mateo 11:25 Eclesiástico 51:1
Mateo 11:28 Eclesiástico 24:19
Mateo 11:28 Eclesiástico 51:23
Mateo 11:29 Eclesiástico 6:24s
Mateo 11:29 Eclesiástico 6:28s
Mateo 11:29 Eclesiástico 51:26s
Mateo 12:4 2 Macabeos 10:3
Mateo 12:5 Eclesiástico 40:15
Mateo 13:44 Eclesiástico 20:30s
Mateo 16:18 Sabiduría 16:13
Mateo 16:22 1 Macabeos 2:21
Mateo 16:27 Eclesiástico 35:22
Mateo 17:11 Eclesiástico 48:10
Mateo 18:10 Tobit 12:15
Mateo 20:2 Tobit 5:15
Mateo 22:13 Sabiduría 17:2
Mateo 23:38 Tobit 14:4
Mateo 24:15 1 Macabeos 1:54
Mateo 24:15 2 Macabeos 8:17
Mateo 24:16 1 Macabeos 2:28
Mateo 25:35 Tobit 4:17
Mateo 25:36 Eclesiástico 7:32-35
Mateo 26:38 Eclesiástico 37:2
Mateo 27:24 Daniel 13:46
Mateo 27:43 Sabiduría 2:13
Mateo 27:43 Sabiduría 2:18-20
Marcos
Marcos 1:15 Tobit 14:5
Marcos 4:5 Eclesiástico 40:15
Marcos 4:11 Sabiduría 2:22
Marcos 5:34 Judit 8:35
Marcos 6:49 Sabiduría 17:15
Marcos 8:37 Eclesiástico 26:14
Marcos 9:31 Eclesiástico 2:18
Marcos 9:48 Judit 16:17
Marcos 10:18 Eclesiástico 4:1
Marcos 14:34 Eclesiástico 37:2
Marcos 15:29 Sabiduría 2:17s
Lucas
Lucas 1:17 Eclesiástico 48:10
Lucas 1:19 Tobit 12:15
Lucas 1:42 Judit 13:18
Lucas 1:52 Eclesiástico 10:14
Lucas 2:29 Tobit 11:9
Lucas 2:37 Judit 8:6
Lucas 6:35 Sabiduría 15:1
Lucas 7:22 Eclesiástico 48:5
Lucas 9:8 Eclesiástico 48:10
Lucas 10:17 Tobit 7:17
Lucas 10:19 Eclesiástico 11:19
Lucas 10:21 Eclesiástico 51:1
Lucas 12:19 Tobit 7:10
Lucas 12:20 Sabiduría 15:8
Lucas 13:25 Tobit 14:4
Lucas 13:27 1 Macabeos 3:6
Lucas 13:29 Baruc 4:37
Lucas 14:13 Tobit 2:2
Lucas 15:12 1 Macabeos 10:29 [30]
Lucas 15:12 Tobit 3:17
Lucas 18:7 Eclesiástico 35:22
Lucas 19:44 Sabiduría 3:7
Lucas 21:24 Tobit 14:5
Lucas 21:24 Eclesiástico 28:18
Lucas 21:25 Sabiduría 5:22
Lucas 24:4 2 Macabeos 3:26
Lucas 24:31 2 Macabeos 3:34
Lucas 24:50 Eclesiástico 50:20s
Lucas 24:53 Eclesiástico 50:22
Juan
Juan 1:3 Sabiduría 9:1
Juan 3:8 Eclesiástico 16:21
Juan 3:12 Sabiduría 9:16
Juan 3:12 Sabiduría 18:15s
Juan 3:13 Baruc 3:29
Juan 3:28 1 Macabeos 9:39
Juan 3:32 Tobit 4:6
Juan 4:9 Eclesiástico 50:25s
Juan 4:48 Sabiduría 8:8
Juan 5:18 Sabiduría 2:16
Juan 6:35 Eclesiástico 24:21
Juan 7:38 Eclesiástico 24:40, 43[30s]
Juan 8:44 Sabiduría 2:24
Juan 8:53 Eclesiástico 44:19
Juan 10:20 Sabiduría 5:4
Juan 10:22 1 Macabeos 4:59
Juan 14:15 Sabiduría 6:18
Juan 15:9s Sabiduría 3:9
Juan 17:3 Sabiduría 15:3
Juan 20:22 Sabiduría 15:11
Hechos
Hechos 1:10 2 Macabeos 3:26
Hechos 1:18 Sabiduría 4:19
Hechos 2:4 Eclesiástico 48:12
Hechos 2:11 Eclesiástico 36:7
Hechos 2:39 Eclesiástico 24:32
Hechos 4:24 Judith 9:12
Hechos 5:2 2 Macabeos 4:32
Hechos 5:12 1 Macabeos 12:6
Hechos 5:21 2 Macabeos 1:10
Hechos 5:39 2 Macabeos 7:19
Hechos 9:1-29 2 Macabeos 3:24-40
Hechos 9:2 1 Macabeos 15:21
Hechos 9:7 Sabiduría 18:1
Hechos 10:2 Tobit 12:8
Hechos 10:22 1 Macabeos 10:25
Hechos 10:22 1 Macabeos 11:30, 33 etc.
Hechos 10:26 Sabiduría 7:1
Hechos 10:30 2 Macabeos 11:8
Hechos 10:34 Eclesiástico 35:12s
Hechos 10:36 Sabiduría 6:7
Hechos 10:36 Sabiduría 8:3 etc.
Hechos 11:18 Sabiduría 12:19
Hechos 12:5 Judit 4:9
Hechos 12:10 Eclesiástico 19:26
Hechos 12:23 Judit 16:17
Hechos 12:23 Eclesiástico 48:21
Hechos 12:23 1 Macabeos 7:41
Hechos 12:23 2 Macabeos 9:9
Hechos 13:10 Eclesiástico 1:30
Hechos 13:17 Sabiduría 19:10
Hechos 14:14 Judit 14:16s
Hechos 14:15 Sabiduría 7:3
Hechos 15:4 Judit 8:26
Hechos 16:14 2 Macabeos 1:4
Hechos 17:23 Sabiduría 14:20
Hechos 17:23 Sabiduría 15:17
Hechos 17:24, 25 Sabiduría 9:1
Hechos 17:24 Tobit 7:17
Hechos 17:24 Sabiduría 9:9
Hechos 17:26 Sabiduría 7:18
Hechos 17:27 Sabiduría 13:6
Hechos 17:29 Sabiduría 13:10
Hechos 17:30 Eclesiástico 28:7
Hechos 19:27 Sabiduría 3:17
Hechos 19:28 Daniel 14:18, 41
Hechos 20:26 Daniel 13:46
Hechos 20:32 Sabiduría 5:5
Hechos 20:35 Eclesiástico 4:31
Hechos 21:26 1 Macabeos 3:49
Hechos 22.9 Sabiduría 18.1
Hechos 24:2 2 Macabeos 4:6
Hechos 26:18 Sabiduría 5:5
Hechos 26:25 Judit 10:13
Romanos
Romanos 1:19-32 Sabiduría 13-15
Romanos 1:21 Sabiduría 13:1
Romanos 1:23 Sabiduría 11:15
Romanos 1:23 Sabiduría 12:24
Romanos 1:28 2 Macabeos 6:4
Romanos 2:4 Sabiduría 11:23
Romanos 2:11 Eclesiástico 35:12s
Romanos 2:15 Sabiduría 17:11
Romanos 4:13 Eclesiástico 44:21
Romanos 4:17 Eclesiástico 44:19
Romanos 5:5 Eclesiástico 18:11
Romanos 5:12 Sabiduría 2:24
Romanos 9:4 Eclesiástico 44:12
Romanos 9:4 2 Macabeos 6:23
Romanos 9:19 Sabiduría 12:12
Romanos 9:21 Sabiduría 15:7
Romanos 9:31 Eclesiástico 27:8
Romanos 9:31 Sabiduría 2:11
Romanos 10.7 Sabiduría 16.13
Romanos 10:6 Baruc 3:29
Romanos 11:4 2 Macabeos 2:4
Romanos 11:15 Eclesiástico 10:20s
Romanos 11:33 Sabiduría 17:1
Romanos 12:15 Eclesiástico 7:34
Romanos 13:1 Eclesiástico 4:27
Romanos 13:1 Sabiduría 6:3s
Romanos 13.10 Sabiduría 6.18
Romanos 15:4 1 Macabeos 12:9
Romanos 15:8 Eclesiástico 36:20
1 Corintios
1 Corintios 1:24 Sabiduría 7:24s
1 Corintios 2:16 Sabiduría 9:13
1 Corintios 2:9 Eclesiástico 1:10
1 Corintios 4:13 Tobit 5:19
1 Corintios 4:14 Sabiduría 11:10
1 Corintios 6:2 Sabiduría 3:8
1 Corintios 6:12 Eclesiástico 37:28
1 Corintios 6:13 Eclesiástico 36:18
1 Corintios 6:18 Eclesiástico 23:17
1 Corintios 7:19 Eclesiástico 32:23
1 Corintios 9:19 Eclesiástico 6:19
1 Corintios 9:25 Sabiduría 4:2
1 Corintios 10:1 Sabiduría 19:7s
1 Corintios 10:20 Baruc 4:7
1 Corintios 10:23 Eclesiástico 37:28
1 Corintios 11:7 Eclesiástico 17:3
1 Corintios 11:7 Sabiduría 2:23
1 Corintios 11:24 Sabiduría 16:6
1 Corintios 15:29 2 Macabeos 12:43s
1 Corintios 15:32 Sabiduría 2:5s
1 Corintios 15:34 Sabiduría 13:1
2 Corintios
2 Corintios 5:1, 4 Sabiduría 9:15
2 Corintios 12:12 Sabiduría 10:16
Gálatas
Gálatas 2:6 Eclesiástico 35:13
Gálatas 4:4 Tobit 14:5
Gálatas 6:1 Sabiduría 17:17
Efésios
Efésios 1:6 Eclesiástico 45:1
Efésios 1:6 Eclesiástico 46:13
Efésios 1:17 Sabiduría 7:7
Efésios 4:14 Eclesiástico 5:9
Efésios 4:24 Sabiduría 9:3
Efésios 6:12 Sabiduría 5:17
Efésios 6:14 Sabiduría 5:18
Efésios 6:16 Sabiduría 5:19, 21
Filipenses
Filipenses 4:5 Sabiduría 2:19
Filipenses 4:13 Sabiduría 7:23
Filipenses 4:18 Eclesiástico 35:6
Colosenses
Colosenses 2:3 Eclesiástico 1:24s
1 Tesalonicenses
1 Tesalonicenses 3:11 Judit 12:8
1 Tesalonicenses 4:6 Eclesiástico 5:3
1 Tesalonicenses 4:13 Sabiduría 3:18
1 Tesalonicenses 5:1 Sabiduría 8:8
1 Tesalonicenses 5:2 Sabiduría 18:14s
1 Tesalonicenses 5:3 Sabiduría 17:14
1 Tesalonicenses 5:8 Sabiduría 5:18
2 Tesalonicenses
2 Tesalonicenses 2:1 2 Macabeos 2:7
1 Timoteo
1 Timoteo 1:17 Tobit 13:7, 11
1 Timoteo 2:2 2 Macabeos 3:11
1 Timoteo 2:2 Baruc 1:11s
1 Timoteo 6:15 2 Macabeos 12:15
1 Timoteo 6:15 2 Macabeos 13:4
2 Timoteo
2 Timoteo 2:19 Eclesiástico 17:26
2 Timoteo 2:19 Eclesiástico 23:10v1
2 Timoteo 2:19 Eclesiástico 35:3
2 Timoteo 4:8 Sabiduría 5:16
2 Timoteo 4:17 1 Macabeos 2:60
Tito
Tito 2:11 2 Macabeos 3:30
Tito 3:4 Sabiduría 1:6
Hebreos
Hebreos 1:3 Sabiduría 7:25s
Hebreos 2:5 Eclesiástico 17:17
Hebreos 4.12 Sabiduría 18.15s
Hebreos 4:12 Sabiduría 7:22-30
Hebreos 5:6 1 Macabeos 14:41
Hebreos 7:22 Eclesiástico 29:14ss
Hebreos 11:5 Eclesiástico 44:16
Hebreos 11:5 Sabiduría 4:10
Hebreos 11:6 Sabiduría 10:17
Hebreos 11.10 Sabiduría 13.1
Hebreos 11:10 2 Macabeos 4:1
Hebreos 11:17 1 Macabeos 2:52
Hebreos 11:17 Eclesiástico 44:20
Hebreos 11:27 Eclesiástico 2:2
Hebreos 11:28 Sabiduría 18:25
Hebreos 11:35 2 Macabeos 6:18-7:42
Hebreos 12:4 2 Macabeos 13:14
Hebreos 12:9 2 Macabeos 3:24
Hebreos 12:12 Eclesiástico 25:23
Hebreos 12:17 Sabiduría 12:10
Hebreos 12:21 1 Macabeos 13:2
Hebreos 13:7 Eclesiástico 33:19
Hebreos 13:7 Sabiduría 2:17
Santiago
Santiago 1:1 2 Macabeos 1:27
Santiago 1:13 Eclesiástico 15:11-20
Santiago 1:19 Eclesiástico 5:11
Santiago 1:2 Eclesiástico 2:1
Santiago 1:2 Sabiduría 3:4s
Santiago 1:21 Eclesiástico 3:17
Santiago 2:13 Tobit 4:10
Santiago 2:23 Sabiduría 7:27
Santiago 3:2 Eclesiástico 14:1
Santiago 3:6 Eclesiástico 5:13
Santiago 3:9 Eclesiástico 23:1, 4
Santiago 3:10 Eclesiástico 5:13
Santiago 3:10 Eclesiástico 28:12
Santiago 3:13 Eclesiástico 3:17
Santiago 4:2 1 Macabeos 8:16
Santiago 4:11 Sabiduría 1:11
Santiago 5:3 Judit 16:17
Santiago 5:3 Eclesiástico 29:10
Santiago 5:4 Tobit 4:14
Santiago 5:6 Sabiduría 2:10
Santiago 5:6 Sabiduría 2:12
Santiago 5:6 Sabiduría 2:19
1 Pedro
1 Pedro 1:3 Eclesiástico 16:12
1 Pedro 1:7 Eclesiástico 2:5
1 Pedro 2:25 Sabiduría 1:6
1 Pedro 4:19 2 Macabeos 1:24 etc.
1 Pedro 5:7 Sabiduría 12:13
2 Pedro
2 Pedro 2:2 Sabiduría 5:6
2 Pedro 2:7 Sabiduría 10:6
2 Pedro 3:9 Eclesiástico 35:19
2 Pedro 3:18 Eclesiástico 18:10
1 Juan
1 Juan 5:21 Baruc 5:72
Apocalipsis
Apocalipsis 1:18 Eclesiástico 18:1
Apocalipsis 2:10 2 Macabeos 13:14
Apocalipsis 2:12 Sabiduría 18:16 [15]
Apocalipsis 2:17 2 Macabeos 2:4-8
Apocalipsis 4:11 Eclesiástico 18:1
Apocalipsis 4:11 Sabiduría 1:14
Apocalipsis 5:7 Eclesiástico 1:8
Apocalipsis 7:9 2 Macabeos 10:7
Apocalipsis 8:1 Sabiduría 18:14
Apocalipsis 8:2 Tobit 12:15
Apocalipsis 8:3 Tobit 12:12
Apocalipsis 8:7 Eclesiástico 39:29
Apocalipsis 8:7 Sabiduría 16:22
Apocalipsis 9:3 Sabiduría 16:9
Apocalipsis 9:4 Eclesiástico 44:18 etc.
Apocalipsis 11:19 2 Macabeos 2:4-8
Apocalipsis 17:14 2 Macabeos 13:4
Apocalipsis 18:2 Baruc 4:35
Apocalipsis 19:1 Tobit 13:18
Apocalipsis 19:11 2 Macabeos 3:25
Apocalipsis 19:11 2 Macabeos 11:8
Apocalipsis 19:16 2 Macabeos 13:4
Apocalipsis 20:12s Eclesiástico 16:12
Apocalipsis 21:19s Tobit 13:17

Verdad que no es lo mismo de lo que dicen los protestantes y sectarios? No es solo no querer enseñarlo sino que desgraciadamente al protestante promedio es algo que le ocultan,pues claro está no conviene que sepan que sus Biblias están mutiladas.

Y hay mucho más sobre lo que los Padres de la Iglesia y las primeras comunidades Cristianas corroboran el uso de estos textos,y que fue hasta el siglo XVI cuando arbitrariamente por no convenir a sus fines, Martín Lutero decidió quitar los "Deuterocanónicos de la Biblia, pero eso será otro artículo que veremos luego.

CONCLUSIÓN.

JESÚS SI USÓ LOS DEUTEROCANÓNICOS.
EL NUEVO TESTAMENTO ESTÁ LLENO DE REFERENCIAS DE LOS DEUTEROCANÓNICOS.
SI TU BIBLIA NO TIENE DEUTEROCANÓNICOS ESTA MUTILADA.
Pax et bonum
Manuel.
Fuentes: Manuscritos de la Biblia- Roselyn Dupont
apologeticasiloe.net
teología e historia
catolicosfirmesensufe.org
corazones.org


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