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"Mejor imposible": 8 motivos por los que la fe católica es la mejor imaginable… y cómo defenderla




Si la fe es la Verdad, ¿por qué los católicos se avergüenzan de ella? ¿Por qué tiende a apagarse en nuestros días? Si el yoga es miles de años más antiguo que el cristianismo, ¿por qué es entendido como un sinónimo de modernidad frente una fe "anticuada"? Desde su ordenación, el sacerdote José Luis Retegui ha recopilado cientos de respuestas y llegado a la misma conclusión: "La visión católica de la realidad es la mejor imaginable", pero en muchos casos, no sabemos por qué.

Retegui, vicario parroquial y profesor de Religión, acaba de publicar Mejor imposible (Palabra), donde expone de una forma breve, amena y convincente los pilares de la fe católica con argumentos actuales, sin tapujos y, sobre todo, "sin rehuir ningún tema".

El libro, estructurado en ocho capítulos, tiene un título -Mejor imposible- y un objetivo -"explicar porqué no es posible una visión de la realidad más elevada que la católica"- que podrían parecer grandilocuentes de no dar respuesta a cada una de las objeciones con las que se ha topado. Pero lo hace, y con argumentos que sorprenden

Por ejemplo, que el mal no solo puede ser "inofensivo" sino que de hecho "nos hace mejores". "La visión católica del mal es la más positiva que podemos concebir: gracias a la Cruz creemos que el mal nos permite amar con más intensidad a Dios y a los demás. El mal sufrido no es culpa tuya y solo padeceremos aquellos males que Dios permita para sacar bienes mayores", explica.

A lo largo de Mejor imposible, Retegui reflexiona sobre algunos peligros que enfrenta la fe y la Iglesia contemporáneas. Así, explica que uno de los "principales defectos a la hora de transmitir el mensaje cristiano no es transmitirlo mal, sino -directamente- no transmitirlo".

En este sentido, también observa una "falta de claridad" que lleva a seleccionar aspectos separados del mensaje evangélico. "La fe o se transmite entera o no se entiende. Por miedo a gustar se predica solo lo fácil, que Dios es bueno y nos ama mucho. Es verdad, y lo fundamental, pero también hay que exponer claramente las consecuencias del pecado -el infierno, las drogas, el sexo desordenado…- la Iglesia tiene el antídoto para lo que más daño nos hace", comenta.

Con los defectos, también menciona las amenazas de la evangelización y la vida de fe. "La mayor dificultad no es intelectual, sino vivencial. El hombre está hecho para convivir, si no vive la fe acompañado, la fe se apaga. Sin la comunidad es difícil evangelizar, por eso urge ofrecer una amistad o comunidad en la que vivir la fe, así como propiciar familias fuertes donde se transmita la fe".

Chispazos que no convencen

Otro de los aspectos centrales de Mejor imposible es su visión apologética, pues aborda el aparente triunfo de las ideologías modernas -y no tan modernas- sobre la Iglesia.

"Las de corte oriental como el yoga, el karma o la reencarnación son del 5000 antes de Cristo, incluso el cientificismo tiene más de cuatro siglos", menciona. Estas son solo algunas de las "ideologías dominantes" a las que el autor, al final de cada capítulo, contrapone "la maravilla de la verdad católica" con la pobreza de estas doctrinas que, a su juicio, "son como chispazos, pero no terminan convenciendo del todo".

"Buscar la relajación del yoga en vez de dar un sentido al sufrimiento, sustituir a un Dios personal por una energía cósmica que no te ama, o aceptar que el mal vencerá y no volveremos a ver a nuestros seres queridos después de morir no satisface al ser humano. Estamos hechos para algo superior, aspiramos al máximo amor y felicidad posible, y solo Jesús nos lo ha ofrecido", expresa convencido.

En Mejor imposible, Retegui considera, en definitiva, que "la verdad de la Iglesia no puede ser más verdadera ni con un Dios más perfecto" y su objetivo es transmitirlo.

"Pretende ser una exclamación positiva de la inmensa suerte que tenemos de participar de la fe católica. Nuestra vida no puede ser mejor. Sabemos que Dios nos ama sin límites, que podemos amar como Él y que nuestro destino es una eternidad de completa felicidad. La vida mejor que pudiéramos soñar se ha hecho realidad y podemos disfrutarla", concluye.

Ocho capítulos para enfrentar las ideologías dominantes

El autor comparte el extracto de los ocho capítulos del libro, que condensan las respuestas y argumentos a las grandes objeciones de la fe de nuestros días y las contrapone de forma sencilla a las ideologías dominantes:

1.- Verdad

No hay una doctrina que haya dado más pruebas de su veracidad: Dios en persona ha bajado del cielo y te la ha contado. Miles de milagros a lo largo de la historia certifican que estamos en lo cierto.

2.- Dios

Creemos en un Dios que tiene todas las perfecciones posibles. Ha derrochado inteligencia en toda la creación para que no dudemos de que un ser inteligente nos ha creado. Además, sólo la religión cristiana defiende que Dios es amor, le otorga a Dios en grado sumo la mayor perfección del hombre. Un Dios que te ama de modo omnipotente y todopoderoso es el mejor imaginable.

3.- Hombre

No seremos igual a Dios en todas sus características (omnipotencia, omnipresencia) pero si en la principal: en la capacidad de amar sin límites y humanamente, como Jesucristo. Ninguna visión del mundo promete al hombre algo mayor a ser como Dios (sería imposible).

4.- Religión

La relación entre Dios y el hombre según la fe católica es de la mayor intensidad. Creemos que Dios la ha reducido la distancia entre Él y nosotros a la mínima expresión. Con la encarnación y el bautismo, la vida de Dios y la del hombre unen totalmente por amor. La eucaristía es esa unión perfecta entre Dios y el hombre que acontece en cada comunión.

5.- Iglesia

La mejor compañía imaginable que puede tener el hombre es la Iglesia. Primero, porque está formada por pecadores y así puedes formar parte. “La Iglesia te coge pecador y te hace santo”. Es una comunidad pensada para santificar a pecadores reincidentes.

6.- Mal

La visión católica del mal es la más positiva que podemos concebir: gracias a la Cruz creemos que el “mal es bueno”, pues nos permite amar con más intensidad a Dios y a los demás. El mal tiene fecha de caducidad: Cristo lo ha aniquilado en la Cruz. Además, los católicos identificamos y tenemos las herramientas para combatir el único mal que nos debe preocupar: el pecado.

7.- Cielo

La vida después de la muerte es más del 99,999999999% de nuestra existencia. Nuestro futuro no puede ser mejor: participar para siempre del todo el amor y felicidad de Dios. Además, con nuestro mismo cuerpo, nuestra misma voz y personalidad. Dios compartirá contigo toda su capacidad de amar.

8.- Jesucristo


La mejor persona de la historia de la humanidad está completamente enamorada de nosotros. Cristo es todopoderoso y está más empeñado en tu felicidad que tú mismo. ¿Con quién mejor podemos compartir nuestra vida?

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