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¿Por qué Dios permite el sufrimiento?


¿POR QUÉ DIOS PERMITE EL SUFRIMIENTO?
Por Convertidos Católicos

Uno de los principales argumentos de los ateos para negar la existencia de Dios es el siguiente:

“Como todos sabemos existe el sufrimiento, por ejemplo, cuando un ser querido fallece, cuando alguien tiene una enfermedad, cuando mueren niños inocentes, etc. y este sufrimiento es permitido por Dios. Por ello, concluimos que Dios no es omnipotente, ni bueno, ni tampoco nuestro Padre porque no interviene para evitarlo. Si Dios existiera no habría sufrimiento, porque Dios es bueno y el sufrimiento es malo”.


¿Cómo podemos responder a esto desde la fe católica?

Solo a través de la fe cristiana se puede dar una respuesta completa y precisa al problema del dolor y del sufrimiento. Para comenzar quisiera citar al profeta Isaías:

Pero ¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues, aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré. Isaias 49,15

Estas palabras del libro de Isaías nos dan luz para abordar el tema. Dios no olvida a los hombres, no olvida sus dolores y sus sufrimientos, es un Padre bueno que nos ama. De la misma manera que a un niño pequeño le genera dolor cuando le ponen una inyección, pero sus padres se la ponen por su bien, de esta misma forma, Dios nos manda el sufrimiento para redimirnos, si, el sufrimiento es redentor y pronto lo veremos.

El sufrimiento es parte del mal moral, producido por el pecado en el mundo (Rom 5,12). El hombre haciendo mal uso de la libertad comete abusos morales lo que encadena el sufrimiento de otras personas. En otros casos, el sufrimiento viene a los hombres para sacar un bien de ellos, por ejemplo, una enfermedad nos hace sufrir, pero a la vez podemos santificarnos y ganarnos más el cielo. La visión atea del sufrimiento es muy materialista y simplista, reduciendo la existencia del hombre a la Tierra conlleva esto a que no se le dé el verdadero valor que el sufrimiento puede tener. La propia Escritura enseña que Dios puede sacar de un mal un bien mejor:

Ahora bien: sabemos que Dios hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman, de los que según sus designios son llamados. Romanos 8,28

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Génesis 50,20

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3,16


Estas citas nos demuestran como Dios de un mal puede sacar un gran bien, así, José habla de cómo sus hermanos habían actuado mal contra él, pero gracias a eso, el pueblo de Egipto se mantuvo con vida y con muchas cosechas.

También el Señor nos entregó a su único Hijo para que con su muerte gloriosa todos nosotros, pudiéramos ser salvados. Para nosotros el sufrimiento es purificación y santificación, y de ese sufrimiento se saca un bien: purificar el mundo, alcanzar nuestra santidad, por ello San Pablo habla de que Dios hace que todo coopere para el bien.

Sobre el mal moral nos enseña el Catecismo que:

Los ángeles y los hombres, criaturas inteligentes y libres, deben caminar hacia su destino último por elección libre y amor de preferencia. Por ello pueden desviarse. De hecho, pecaron. Y fue así como el mal moral entró en el mundo, incomparablemente más grave que el mal físico. Dios no es de ninguna manera, ni directa ni indirectamente, la causa del mal moral. Sin embargo, lo permite, respetando la libertad de su criatura, y, misteriosamente, sabe sacar de él el bien: ‘Porque el Dios Todopoderoso… por ser soberanamente bueno, no permitiría jamás que en sus obras existiera algún mal, si El no fuera suficientemente poderoso y bueno para hacer surgir un bien del mismo mal’ (San Agustín)’ (Catecismo, n. 311).

Por ello, no debemos culpar del sufrimiento a Dios sino al pecado, pero aún en el sufrimiento debemos ver a Dios y ofrecérselo a Él para que de este saque un bien aún mayor. Así que la libertad del hombre, el pecado, y la evolución de este mundo hacia una perfección mayor junto con las leyes físicas que lo rigen, es lo que causa el mal.

Dios no es el responsable del mal, tampoco lo impide, pues la libertad del hombre trajo el pecado, y Dios le creó libre para amar y libre para pecar. Dios tampoco impide un mal, ya que del mismo mal, él puede sacar un gran bien aunque muchas veces nosotros no seamos capaces de entenderlo ni comprender que bien sacará de ello.

Ahora bien, hace 2000 años Dios respondió al problema del sufrimiento, ¿Cómo? Muriendo por nosotros en la Cruz. Sufriendo por el hombre, sufrió por amor, para salvarnos por su amor. Dio por tanto la clave para entender el sufrimiento: la Cruz, o lo que viene a ser lo mismo, el propio sufrimiento. Por eso nuestro sufrimiento puede convertirse en trabajo de salvación, de ayuda a ganar para aquellos que amamos la alegría y felicidad eterna, la salvación.

En resumen, Jesús hizo tres cosas para resolver el problema del sufrimiento.

Primero, se hizo hombre para compartir la cruz. Él vino y sufrió con nosotros: Lloró por los seres queridos, padeció, murió en la Cruz.

Que el mismo Dios haya sufrido por nosotros, haya sentido el sufrimiento humano significa un amor muy grande que Dios tiene por los hombres, respondiendo al ateísmo que dice Dios se desentiende del sufrimiento humano: Si de veras fuera así, ¿Por qué se hizo carne? ¿Por qué sufrió en la cruz por nosotros? Todo lo hizo por amor, para darnos a entender que el sufrimiento se vence con amor, y es solo con este con él que se puede encontrar sentido a nuestros sufrimientos y dolores. El mismo mando compartir nuestras cruces con él: Vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Mateo 11,28. A través de nuestra vida de fe nuestra oración podemos pedirle al Señor que nos ayude con nuestros padecimientos.

Segundo, esta el sufrimiento redentor. Al convertirse en hombre, transformó el significado de nuestro sufrimiento: ahora es parte de su obra de redención. Nuestros dolores de muerte se convierten en dolores de parto para el cielo, no solo para nosotros sino también para aquellos que amamos. El propio San Pablo nos habla de esto:

ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. Colosenses 1,24

a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. Filipenses 3,10

¿Cómo podemos, como dice San Pablo, completar lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de la Iglesia? Ofrecemos nuestro sufrimiento como un sacrificio de alabanza a Dios. Esto es lo que la Iglesia llama "sufrimiento redentor." Este tipo de sufrimiento es de lo que Pablo se regocija ac y esta es la razón por la manera en que manejamos el sufrimiento es tan importante. Tal sufrimiento puede beneficiar no sólo a los que sufren, sino a todos los miembros del cuerpo. Sólo la Iglesia Católica, durante 2.000 años, ha enseñado y vivido tanto las enseñanzas de San Pablo en el sufrimiento.

De alguna manera misteriosa Y gloriosa Dios escoge involucrarnos en la Redención (siempre en un sentido secundario y derivado, pero real, no obstante), del mismo modo que voluntariamente nos involucra en su providencia por medio de la oración y el evangelismo, y en su creación por nuestra procreación y el parto. Nuestros sufrimientos se identifican con los de Cristo. (Los casos de los estigmas, por el cual las personas santas -tales como San Francisco de Asís - en realidad reciben las heridas de Cristo en sus cuerpos, son una imagen muy gráfica de esta enseñanza bíblica.)

Tercero, Él murió y resucitó. Al morir, pagó el precio del pecado y nos abrió el cielo; Levantándose de entre los muertos, transformó la muerte de un agujero en una puerta, de un final a un comienzo. El mismo Pablo dijo: "Si Cristo no ha resucitado, entonces nuestra predicación es en vano y su fe es en vano ... Si solo por esta vida hemos esperado en Cristo, somos de todos los hombres más lamentables". (1 Corintios 15,14; 19).

Debido a la resurrección, cuando todas nuestras lágrimas hayan terminado, increíblemente las miraremos y reiremos, no con burla sino con alegría. Hacemos un poco de eso incluso ahora en la Tierra. Después de que se levanta una gran preocupación, se resuelve un gran problema, se cura una gran enfermedad, se alivia un gran dolor, todo se ve muy diferente como pasado, a los ojos de la retrospección, de lo que parecía futuro, como perspectiva o como presente, como experiencia. El cristiano por tanto ve en la muerte de un ser querido, la puerta de éste a la nueva vida, a la vida eterna, el problema del ateo es que para ellos todo termina con la muerte, de esta forma no pueden encontrar sentido al sufrimiento, demostrando así que su postura es irracional, pues no tienen respuestas ni explicaciones para esto.

Jesús Urones

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religión en Libertad

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¿Por qué la Iglesia Católica añade 5 mandamientos más a los ya existentes?


¿POR QUÉ LA IGLESIA CATÓLICA AÑADE 5 MANDAMIENTOS MÁS A LOS YA EXISTENTES? 

Los preceptos de la Iglesia tienen por finalidad garantizar que los fieles cumplan con lo mínimo indispensable en relación al espíritu de oración, a la vida sacramental, al esfuerzo moral y al crecimiento en el amor a Dios y al prójimo. 

Los mandamientos de la Iglesia son una muestra de cariño: al dictar estas normas pretende ayudarnos a cumplir los 10 mandamientos de la Ley de Dios. Estas obligaciones del cristiano garantizan convenientemente el camino de la salvación 

LISTA DE LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA 

1. OÍR MISA ENTERA LOS DOMINGOS Y FIESTAS DE GUARDAR 

Los católicos tienen la obligación de acudir a misa todos los domingos. Este mandamiento de la Iglesia está muy relacionado con el tercer mandamiento de la Ley de Dios: santificarás las fiestas. A la misa dominical se le añaden algunas fiestas que establece la diócesis, que se suelen referir al patrono de la región o de la ciudad. Estos días son las «fiestas de guardar», también conocidas como días de precepto, en las que los católicos tienen la obligación de asistir a misa. 

Por ejemplo, en España en 2019 son fiestas de precepto las siguientes: 

1 de enero – Santa María, Madre de Dios
6 de enero – Epifanía del Señor
19 de marzo – San José, Esposo de la Virgen María
25 de julio – Santiago Apóstol, Patrono de España
15 de agosto – La Asunción de la Virgen María
1 de noviembre – Todos los Santos
8 de diciembre – La Inmaculada Concepción de la Virgen María
25 de diciembre – La Natividad del Señor 

2. CONFESAR LOS PECADOS MORTALES, AL MENOS UNA VEZ AL AÑO, Y EN PELIGRO DE MUERTE Y SI SE HA DE COMULGAR 

El segundo mandamiento de la Iglesia se refiere a dos sacramentos: la confesión y la eucaristía. Los católicos tienen la obligación de acudir al sacramento de la confesión como mínimo una vez al año. Además, también deberían confesarse si se encuentran en peligro de muerte y cuando se recibe la comunión. Para poder recibir la comunión, la persona que comulga debe estar en gracia de Dios (ausencia de pecados mortales o graves) por lo que existe la obligación de confesarse si uno ha cometido pecados mortales y quiere recibir la eucaristía. 

3. COMULGAR POR PASCUA DE RESURRECCIÓN 

Después de haber recibido la primera comunión los católicos tienen la obligación de comulgar al menos una vez al año. El periodo en el que la Iglesia manda a los fieles recibir la comunión es al menos una vez por Pascua de Resurrección, es decir, durante los 50 días de duración del Tiempo Pascual, que van desde el domingo de Pascua al Domingo de Pentecostés. 

4. AYUNAR Y ABSTENERSE DE CARNE CUANDO LO MANDA LA IGLESIA 

Ayuno y abstinencia son dos conceptos que suelen ir juntos, pero tienen significados distintos. El ayuno consiste en realizar una única comida fuerte al día y comer poco en el desayuno y la cena. En cambio, la abstinencia de carne consiste en no tomar carne ni productos derivados de los mamíferos. 

Hay dos días en los que ayuno y abstinencia tienen una especial importancia: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo. Con respecto a la abstinencia de carne, habría que añadir que la Iglesia indica que hay que vivirla todos los viernes del año, pero puede sustituirse por prácticas de piedad, obras de misericordia u otras formas de penitencia. 

De hecho, el Papa Francisco, por ejemplo suele acudir todos los viernes a realizar una obra de misericordia, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia. 

Para profundizar en este asunto se pueden consultar los puntos del Código de Derecho Canónico que se refieren a este precepto de la Iglesia. 

5. AYUDAR A LA IGLESIA EN SUS NECESIDADES 

Para comprender qué significa ayudar a la Iglesia en sus necesidades podemos hacer referencia al Catecismo de la Iglesia Católica, concretamente al punto 222. 

222 § 1. Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras de apostolado y de caridad y el conveniente sustento de los ministros. 

§ 2. Tienen también el deber de promover la justicia social, así como, recordando el precepto del Señor, ayudar a los pobres con sus propios bienes. 

Citado el punto, podríamos decir que ayudar a la Iglesia en sus necesidades significa: 

Ayudar económicamente al sostenimiento de las iglesias y el desarrollo de la liturgia.
Contribuir al sostenimiento de las obras de evangelización y de caridad de la Iglesia
Ayudar a la Iglesia para que los sacerdotes puedan tener un sueldo y puedan desarrollar su labor. 
Promoción de la justicia social. Ayudar a los pobres con los propios bienes. 

Fuente: Los tesoros de la litúrgia 

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¿Por qué el Catolicismo mexicano ha perdido terreno desde el Concilio de Trento?


¿POR QUÉ EL CATOLICISMO MEXICANO HA PERDIDO TERRENO DESDE EL CONCILIO DE TRENTO?
Por Todd Hartch

Traducción libre del P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap

Una pregunta inevitable

Al escribir un libro sobre el cristianismo mexicano, una pregunta es inevitable: ¿por qué ha crecido el protestantismo y ha disminuido el catolicismo, especialmente en las áreas con mayor presencia indígena del país? Parte de la respuesta, creo, tiene que ver con la historia de la traducción en la República mexicana.

En las primeras décadas después de la conquista de México en 1521, los misioneros franciscanos, dominicanos y jesuitas hicieron una gran cantidad de traducciones a distintos idiomas indígenas como el náhuatl (el idioma de los aztecas), el mixteco y el maya yucateco. Sin embargo, después del Concilio de Trento (1545-1563), la Iglesia Católica en México produjo cada vez menos catecismos, sermones y traducciones de la Biblia en lenguas indígenas. 

En el siglo XVIII, pocos sacerdotes conocían estas lenguas nativas y prácticamente ningún varón indígena fue ordenado sacerdote.

Así el catolicismo mexicano desarrolló dos niveles. Los hispanohablantes escucharon sermones en su lengua materna y disfrutaron de una vasta literatura devocional, catequética y teológica. Los hablantes de lenguas indígenas, por otro lado, tenían poco o nada de todo esto en sus lenguas propias. No es de extrañar que el catolicismo indígena se volviera más bien excéntrico y, con frecuencia, heterodoxo, más centrado en los santos que en la Santísima Trinidad.

El Instituto Lingüístico de Verano

A mediados del siglo XX, lingüistas protestantes del Instituto Lingüístico de Verano (SIL, por sus siglas en inglés: Summer Institute of Linguistics) comenzaron a traducir la Biblia a las lenguas indígenas. 

La misionera protestante Artemisa Echegoyen, por ejemplo, se mudó a una remota aldea de montaña, aprendió el otomí de la sierra de Hidalgo, creó una gramática y tradujo al otomí el Nuevo Testamento. 

Pues bien, un buen número de personas en la aldea de San Antonio El Grande, en el estado mexicano de Hidalgo, estaban tan fascinados con las Sagradas Escrituras, que se convirtieron en protestantes. Hoy adoran y predican en su idioma nativo, al igual que los protestantes indígenas en todo México.

La experiencia del padre Amatulli

Comparemos la experiencia del apologista católico Flaviano Amatulli. En una de sus primeras tareas como joven sacerdote, en el pueblo chinanteco de San Felipe Usila en Oaxaca, descubrió que los colegas de Echegoyen en el Instituto Lingüístico de Verano estaban traduciendo la Biblia en tres pueblos vecinos y que su antecesor en la parroquia, el padre Luis Pacheco Carrillo, se había convertido al protestantismo, juntamente con muchos de sus feligreses. Amatulli también se sorprendió al descubrir que la mayoría de sus feligreses no estaban familiarizados con la doctrina católica básica.

Esta experiencia cambió la trayectoria de la vida de Amatulli. En 1978 fundó un nuevo movimiento eclesial, los Misioneros “Apóstoles de la Palabra”. Durante los siguientes cuarenta años, Amatulli y su movimiento catequizaron a los católicos mexicanos y refutaron los errores del protestantismo.

Una desafortunada omisión

Amatulli escribió más de 70 libros, comenzó un seminario y nunca dejó de denunciar la “invasión de las sectas”. Podemos decir que, hasta cierto punto, tuvo éxito. Miles de mexicanos leyeron sus materiales didácticos, tomaron sus cursos y se hicieron católicos más informados y comprometidos. Sin embargo, es notable que, después de dejar Oaxaca, trabajó y escribió en español. Lamentablemente no surgió ningún movimiento de traducción católica. Esta desafortunada omisión ha debilitado el catolicismo mexicano hasta nuestros días.

Todd Hartch es autor del libro “Understanding World Christianity: Mexico”, (‘Entendiendo el Cristianismo Mundial: México’).

Publicado originalmente en Catholic Herald

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Educar el pudor: por qué es importante enseñarles a guardar su intimidad


EDUCAR EL PUDOR: POR QUÉ ES IMPORTANTE ENSEÑARLES A GUARDAR SU INTIMIDAD

Distinto de la vergüenza, el pudor es una defensa contra miradas y actitudes que no están acordes con la dignidad del cuerpo y una ayuda para prevenir posibles abusos.

Por Marta Peñalver

No es ningún secreto: la sociedad rechaza el pudor, fomenta actitudes desprovistas de todo cuidado y respeto hacia la intimidad y la sexualidad. “Esto provoca que muchos niños no desarrollen plenamente este sentimiento y esta virtud, y cuando llegan a la adolescencia, se comporten de acuerdo a una educación sin pudor o con una versión reducida del mismo”, asegura Carlos Beltramo, investigador del proyecto Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana, del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra. Frente a esta actitud generalizada, es bueno que los padres reflexionen y se planteen educar en esta virtud, porque si no, serán la televisión o la pornografía quienes eduquen a sus hijos por ellos.

Distinto a la vergüenza

Pero ¿qué es realmente el pudor? El pudor es un mecanismo de defensa contra miradas y actitudes que no están acordes con la dignidad del propio cuerpo. Beltramo explica que “el pudor es un sentimiento por el que la persona tiende a proteger cosas buenas en su intimidad”. “Tiene mucho que ver con la vergüenza, pero mientras el pudor oculta cosas ‘buenas’ (por ejemplo, las relacionadas con una sexualidad sana o con haber hecho un acto heroico), la vergüenza hace lo mismo con cosas ‘malas’ (como haber mentido o cualquier otro acto del que una persona no se siente orgullosa)”, afirma Beltramo. Así, el pudor no es solo un sentimiento, también es una virtud que plantea la necesidad de preservar ciertas conductas o partes del cuerpo de la “vista” de los demás.

Guardar la intimidad

Para que los valores sexuales puedan conducirse desde y hacia el amor, el pudor es fundamental. Beltramo alerta de que “no enseñar este concepto es desconectar la sexualidad de su belleza, y dificulta que se alcance una sexualidad sana”, ya que “el pudor es la conciencia de la relación entre el sexo y la dignidad propia de la persona”.

Para enseñar a los hijos a ser pudorosos, lo principal es “ser pudorosos”, explica Beltramo. Y, luego, habrá que inculcarles la importancia de guardar ciertas cosas solo para ellos. Otras solo podrán compartirlas con las personas con quienes tengan una confianza incondicional. Es lo que se llama guardar la intimidad.

“Es difícil que un niño o una niña que no comprenden lo que es la intimidad desarrollen el pudor, si no se les inculca la importancia de lo ‘íntimo’”, matiza Beltramo. Según adquieren la noción de lo que es íntimo, surge naturalmente el pudor, pero, aun siendo un sentimiento espontáneo, conviene que los padres ayuden a los niños a incorporarlo a su vida y los protejan de los muchos estímulos que intentan borrarlo.

El pudor para hacer frente a los abusos “El pudor es una de las primeras líneas de defensa contra los abusos y otras conductas sexuales inapropiadas”, afirma Carlos Beltramo. Una manera de explicarlo a un niño puede ser decirle que el cuerpo es su territorio: nadie debería mirar ni tocar ese territorio, excepto sus padres cuando sea necesario, y el médico durante la consulta (y mejor en presencia de sus papás), y ambos respetándolo al máximo. Beltramo asegura que “un niño que desarrolla la virtud del pudor puede darse cuenta de que se encuentra ante una situación de riesgo”, y será capaz de identificar si algún compañero o un adulto “se está pasando de la raya al querer ver sus genitales o mostrarle los propios, tocarlo o introducirlo en el mundo de la pornografía”. En estos casos, el niño sabrá actuar, rechazándolo y buscando un adulto de confianza. El pudor no solo protege a uno mismo; también inculca el respeto a los demás. Es bueno enseñar a los niños a llamar a la puerta antes de entrar en una habitación, o explicarles que deben salir de un lugar cuando se les invita a hacerlo, para que en su madurez sean capaces de respetar la intimidad de los demás.


Fuente revistamision

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¿Por qué julio está dedicado a la Santísima sangre de Cristo?


¿POR QUÉ JULIO ESTÁ DEDICADO A LA SANTÍSIMA SANGRE DE CRISTO?
Por Philip Kosloski

Un Papa estableció esta fiesta cuando se vio exiliado de Roma

Una devoción particular en la Iglesia Católica relacionada con la Pasión de Jesucristo consiste en honrar su Preciosa Sangre. Es un reconocimiento del sacrificio de Jesús y de cómo derramó su sangre para la salvación de la humanidad. Además, esta sangre se hace presente a través del don de la Eucaristía y es algo que podemos consumir en la misa, junto con el cuerpo de Cristo, bajo la apariencia de pan y vino.

Con el tiempo, la Iglesia desarrolló varias fiestas de la Preciosa Sangre, pero no fue hasta el siglo XIX cuando se estableció una fiesta universal.

Durante la Primera Guerra Italiana por la Independencia en 1849, el Papa Pío IX se exilió a Gaeta. Fue allí con Don Giovanni Merlini, tercer superior general de los Padres de la Preciosa Sangre.

Mientras la guerra seguía en su apogeo, Merlini le sugirió al Papa Pío IX que creara una fiesta universal a la Preciosa Sangre para rogar a la ayuda celestial de Dios para que terminara la guerra y llevar la paz a Roma. Pío IX posteriormente hizo una declaración el 30 de junio de 1849 de que tenía la intención de crear una fiesta en honor de la Preciosa Sangre. La guerra pronto terminó y regresó a Roma poco después.

El 10 de agosto lo hizo oficial, y proclamó que el primer domingo de julio se dedicará a la Preciosa Sangre de Jesucristo. Más tarde, el Papa Pío X asignó el 1 de julio como la fecha fija de esta celebración.

Después del Concilio Vaticano II, la fiesta se eliminó del calendario, pero se estableció una Misa votiva en honor de la Preciosa Sangre que se puede celebrar en el mes de julio (como en la mayoría de los otros meses del año).

Por estas razones, todo el mes de julio se dedica tradicionalmente a la Preciosa Sangre, y se alienta a los católicos a meditar en el sacrificio profundo de Jesús y el derramamiento de su sangre por la humanidad.

A continuación se muestra la oración de apertura de la Misa votiva, así como una oración adicional que puede usarse como nuestra propia meditación u oración personal durante el mes de julio.

Oh Dios, que por la Preciosa Sangre de tu Unigénito has redimido al mundo entero,
conserva en nosotros la obra de tu misericordia,
para que, honrando siempre el misterio de nuestra salvación,
Podamos merecer la obtención de sus frutos.
Por nuestro señor Jesucristo, tu Hijo.
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Admitido a tu mesa sagrada, oh Señor, hemos sacado con alegría el agua de las fuentes del Salvador: Oh, sangre, te suplicamos, te conviertas en una fuente de agua que brota de la vida eterna.

Fuente, Aleteia

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¿Por qué el secreto de confesión es inviolable?



¿POR QUÉ EL SECRETO DE CONFESIÓN ES INVIOLABLE? 

POR PBRO. SERGIO G. ROMÁN 

Nadie puede obligar a un sacerdote a revelar lo escuchado en confesión, ni siquiera la ley civil. 

La importancia del sigilo 

¡Qué difícil es confesarse!, nos da una natural pena o vergüenza el decir nuestros pecados a un hombre igual o peor que nosotros. Aceptamos este sacramento porque fue instituido por Jesús y practicado por la Iglesia desde la era apostólica. Si frecuentamos este sacramento nos damos cuenta de que es hermoso y de que es fruto del amor misericordioso de Jesús, que nos da así la oportunidad de recobrar la gracia perdida por el pecado después del Bautismo. 

San Ambrosio de Milán, en el S.V, decía que “en la Iglesia, existen el agua y las lágrimas: el agua del Bautismo y las lágrimas de la Penitencia”, refiriéndose a la conversión que supone la confesión de los pecados. 

Cuando hemos experimentado la tristeza del pecado y cómo nos aleja no sólo de Dios sino de nuestros hermanos los hombres, sentimos la necesidad del perdón, de la reparación del daño, de manifestar de viva voz nuestro arrepentimiento. Confesar los pecados es humillante, pero purifica el alma, la consuela de las lágrimas derramadas y la fortalece para una vida nueva. 

Temor a la indiscreción 

Todos los sacerdotes tenemos el poder de perdonar los pecados, incluso los que han renegado de su fe y han sido apartados del ministerio sacerdotal. Ellos saben que, en caso de necesidad, pueden absolver a un pecador arrepentido, porque ellos mismos son sacerdotes para siempre. 

Normalmente nos confesamos con los sacerdotes cercanos a nosotros, y entonces la confesión transcurre de una forma más natural, como la charla con un amigo que nos estima y al que estimamos. Podemos escoger a nuestro confesor y acercarnos a aquel sacerdote que sabe guiarnos, que nos aconseja con sabiduría y que nos perdona dejando ver a través de su persona a la persona de Cristo, que es el verdadero ministro de todo sacramento. 

¿Cómo saber que nuestro confesor no va a traicionar nuestra confianza? 

Podemos estar seguros de que nunca, por ningún motivo, en ninguna circunstancia, el confesor dirá lo que ha escuchado en confesión. 

Si ya por derecho natural todos estamos obligados a saber guardar un secreto que se nos confía, con mucha mayor razón, por derecho divino, un sacerdote está obligado al sigilo sacramental, y nadie puede obligarlo a revelar lo escuchado en confesión, ni siquiera la ley civil. 

La ley de la Iglesia 

La Iglesia, en el Catecismo de la Iglesia Católica #1467, nos enseña: “Dada la delicadeza y la grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, la Iglesia declara que todo sacerdote que oye confesiones está obligado a guardar un secreto absoluto sobre los pecados que sus penitentes le han confesado, bajo penas muy severas (CIC can. 983-984. 1388, §1; CCEO can 1456). Tampoco puede hacer uso de los conocimientos que la confesión le da sobre la vida de los penitentes. Este secreto, que no admite excepción, se llama “sigilo sacramental”, porque lo que el penitente ha manifestado al sacerdote queda “sellado” por el sacramento. 

La grave pena impuesta por la Iglesia a un sacerdote que se atreviera a romper el sigilo sacramental es la Excomunión, por la cual no sólo se vería privado del ejercicio de su ministerio, sino se vería fuera de la Iglesia católica. 

Para conservar este sigilo, los sacerdotes hemos sido preparados para actuar con extremada prudencia. Ni siquiera podemos hablar de los pecados de un penitente con él mismo fuera de la Confesión. 

Este derecho al sigilo lo tienen también los delincuentes que se arrepienten y desean ser absueltos. El confesor tratará de conducirlos a una verdadera conversión y a un cambio de vida. 

Una de las experiencias más hermosas en este sacramento es el ser confesor en una prisión, porque entonces se da uno cuenta de qué forma tan maravillosa actúa el amor de Dios con los que el mundo llama criminales y a los que Dios sigue llamando “hijos”. 

Fuente, desdelafe.mx

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¿Por qué los Católicos decimos que María es Reina?


¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS DECIMOS QUE MARÍA ES REINA?
Por Convertidos Católicos 

Este mes de Mayo que la Iglesia lo dedica a la Virgen María creo no puede faltar un artículo sobre la Santísima Madre de Dios. Pues bien, en esta ocasión quiero hablar de la doctrina de María como Reina de todo lo creado. 

La enseñanza de la Iglesia es sencilla: María es Reina por ser la Madre del Rey del universo, Jesucristo. Como vemos nuevamente, la doctrina mariana esta referenciada a Cristo, en este caso a su Señorío y Reinado, por ello podemos decir toda doctrina mariana es cristológico pues tiene su sentido último en Cristo. El magisterio dice esto: 

"La Virgen Inmaculada ... asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte". (Lumen Gentium, n.59). 

La Virgen es Reina, porque el Señor así la ensalzó, no por sus propios medios, estamos entonces otra vez ante una doctrina mariana pero que depende de Cristo, todo lo de María es de Cristo, y aquí claramente se puede observar eso. 

¿La Biblia enseña que María es reina? 

Es reina por ser Madre del Rey: 

Vino Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y el rey se levantó a recibirla, y se inclinó ante ella, y volvió a sentarse en su trono, e hizo traer una silla para su madre, la cual se sentó a su diestra. 

20 Y ella dijo: Una pequeña petición pretendo de ti; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te la negaré. 1 Reyes 2,19-20 

El hebreo usa la palabra כִּסֵּא para designar el trono de Betsabé, podemos ver esta palabra usada para trono en Éxodo 11,5; Éxodo 12,29 y 1Reyes 1,37.47 

La madre del rey Salomón, el hombre más sabio según las Escrituras, el Hijo de David honra a su madre la reina y esa es sentada en su trono a la derecha del rey. 

Por tanto, la madre de los reyes tiene en las Escrituras un papel destacado y muy importante. 

Di al Rey y a la Reina Madre: Siéntense en el suelo, porque ha caído de sus cabezas su corona gloriosa. Jeremias 13,18 

2 (después que salió el rey Jeconías, la reina, los del palacio, los príncipes de Judá y de Jerusalén, los artífices y los ingenieros de Jerusalén), Jeremias 29,2 

13 Y halló allí a los hermanos de Ocozías rey de Judá, y les dijo: ¿Quiénes sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ocozías, y hemos venido a saludar a los hijos del rey, y a los hijos de la reina. 2Reyes 10,13 

Aquí se usa la palabra גְּבִירָה que se traduce como REINA MADRE (gebirah). Este título se usa también en Jeremías 29,2 para referirse a la madre de Jeconias como reina y en 2Reyes 10,13 para designar a la reina madre de Ocozías. 

Por lo tanto, la Reina Madre, tiene un título propio (gebirah: Señora Reina Madre) y un puesto especifico en el AT: estar en un trono a la diestra del Rey. De la misma manera nuestra Gebirah, la Santísima Virgen María, debe tener un puesto especial en el reino de su Hijo, pues bien, la escritura describe este puesto: 

45:9 Hijas de reyes están entre tus ilustres; 

Está la reina a tu diestra con oro de Ofir. Salmo 45,9 

Todos reinaremos con Cristo: 

Apocalipsis 1, 5-6: “Al que nos ama, y nos ha absuelto de nuestros pecados por la virtud de su sangre, y nos ha hecho REYES y sacerdotes de Dios, su Padre, a Él la gloria...” 

Apocalipsis 5,10: “Y nos ha hecho para nuestro Dios, REYES y sacerdotes, y REINAREMOS sobre la tierra” 

2Timoteo 2,12 "si nos mantenemos firmes, también REINAREMOS con él; si le negamos, también él nos negará" 

Romanos 5,17 "En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, REINARÁN en la vida por uno solo, por Jesucristo!" 

Apocalipsis 20,4: “Bienaventurado el santo que tiene parte en la primera resurrección…sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y REINARÁN CON ÉL por mil años” 

Si la misma Biblia dice que somos un pueblo de reyes y que reinaremos con Cristo, entonces María la llena de Gracia debe ser reina, y reinar como enseñan estas escrituras. Ahora bien, como vimos antes en el primer argumento, ella reina, pero como Reina Madre, o Gebirah, lo cual la sitúa en una situación diferente al resto de nosotros. 

¿Qué enseñaron los padres de la Iglesia sobre la realeza de Maria? 

A continuación citaré algunas referencias patristicas sobre la realeza de la Virgen María, para demostrar esta doctrina mariana esta contenida dentro de la Sagrada Tradición que la Iglesia ha recibido de los apóstoles. 

San Efrén: “Madre de Dios inviolada, Reina de todas las cosas, más honorable que los querubines” 
(De Laud Deiparae) 

Juan de Tesalónica: “la admirable gloriosísima Soberana del universo entero” (PG 19,375) 

San Isidoro de Sevilla: “María en lengua semítica siriaca significa Señora, hermoso significado porque puesto que Ella dio a luz al Señor (Etimolog I .VIII c 10, PL 82,289) 

San Andres de Creta: “ A su Madre, siempre virgen, en cuyo seno el mismo Dios tomó naturaleza humana, la traslada hoy de la tierra, como Reina de todo género Humano” (Hom 2 in Dormit Deiparae) 

“En Getsemani hallaras una magnifica iglesia , muy hermosa, bien dispuesta y adornada. En esta excelsa y sagrada mansión observa el sagrado aposento nupcial y virgineo de la Madre de Dios. Con visión de fe examina y contempla como, sin intervención de manos humanas, quedó en la piedra la impronta de los sagrados miembros de la Reina, al haber estado allí depositados, durante el breve tiempo que media entre su colocación en el sepulcro y el traslado de este augusto tabernáculo” (Sermón I sobre la Dormición PG 97, 1064) 

“La Iglesia hoy, reina dela multitud de los creyentes, acompaña hoya en triunfo y ofrece con regocijo sus mejores obsequios a la Reina de todo el género humano, a la que Dios, Rey y Señor del Universo, con triunfal magnificencia constituye Reina de los cielos“ (Sermón II sobre la Dormición PG 97,1079) 

San German de Constantinopla: “Siéntate Señora, es honra a ti debida que siendo, como eres, Reina y más gloriosa que los reyes todos de la tierra ocupes lugar tan alto…He aquí que por tus méritos te ofrezco como a Reina de todos, la primera silla” (Hom 1 In Praesent) 

San Juan Damasceno: Ni tu alma descendió al infierno ni tu carne sufrió corrupción. No fue dejado en la tierra tu cuerpo inmaculado, y libre de toda mancha, sino que como Reina, Soberana, Señora y Madre verdadera de Dios, fuiste trasladada a las regias mansiones de los cielos” (Homilía I in Dormition BM Virginis) 

San Teodoro Estudita: Espero que la reina y señora de todo reciba también este pequeño y pobrísimo sermón nuestro consagrado del todo a su servicio” (Hom In dormit Deiparae) 

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Si deseas conocer más argumentos apologéticos sobre la Virgen Maria, te recomiendo adquirir mi libro "Fundamentos Bíblicos del Catolicismo - Tomo II, Maria Virgen y Madre" dando clic aquí 

Jesús Urones 

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad


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¿Por qué algunas sectas predican sobre el Armagedón?


¿POR QUÉ ALGUNAS SECTAS PREDICAN SOBRE EL ARMAGEDÓN?
Por: Jesús Manuel Urones Rodriguez 

"No se sabe el día ni la hora de la Segunda Venida de Cristo"

Las tres principales sectas de impronta cristiana como son los testigos de Jehová, adventistas y mormones creen en el Armagedón y el posterior reinado milenario de Jesucristo. Con este tema suelen asustar y engañar a los nuevos adeptos de forma que consiguen que entren en su secta prometiéndoles una salvación segura, al menos eso ocurre en los testigos de Jehová y los adventistas. En el caso de los mormones, no es una enseñanza tan común ni que prediquen en su proselitismo, pero si viene dentro de su programa de enseñanzas doctrinales, y por tanto, forma parte de su credo. En este artículo, pretendo dar la información sobre el Armagedón en estas tres sectas y luego finalmente una breve refutación acompañada de una explicación católica del pasaje en cuestión (Apocalipsis 16,16).

La cita bíblica que nos habla del Armagedón es:

15- He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Apocalipsis 16,15-16

El Armagedón para los testigos de Jehová:

EL REINADO Milenario de Cristo redundará en incalculables beneficios para la familia humana. Bajo la dirección amorosa de Jesús, la humanidad se elevará de la lamentable condición actual a un estado de perfección gloriosa. Piense en lo que eso puede significar para usted: salud rebosante. Imagínese despertar por la mañana y sentirse cada día mejor.

Millones de hombres, mujeres y niños anhelan vivir felices en ese tiempo. No solo están seguros de ello, sino que lo piden a Dios en oración. Su investigación de la Biblia les ha convencido de que pueden disfrutar de estas bendiciones. Sin embargo, antes de que empiece el Reinado Milenario, Jesucristo tendrá que limpiar la Tierra de todos los que se opongan a su gobernación. Efectuará esta limpieza mediante la guerra que en la Biblia se llama Armagedón (Revelación 16:16).

Los cristianos verdaderos que vivan en la Tierra no pelearán. Será la guerra de Dios, y no se circunscribirá a una región geográfica. La Biblia explica que alcanzará hasta las partes más remotas del planeta. Ningún enemigo de la gobernación de Cristo escapará, todos serán eliminados (Jeremías 25:33).

¿Qué sucederá en la guerra de Armagedón? No sabemos de qué forma usará Dios su poder, pero seguro que contará con el mismo arsenal que ya usó en el pasado: granizo, terremotos, inundaciones, lluvias de fuego y azufre, relámpagos y epidemias (Job 38:22, 23; Ezequiel 38:19, 22; Habacuc 3:10, 11; Zacarías 14:12). Debido a la confusión que reinará, por lo menos una parte de los enemigos de Dios se matarán entre sí, aunque al final se darán cuenta de que él mismo es quien lucha contra ellos (Ezequiel 38:21, 23; Zacarías 14:13).

¿Traerá el Armagedón el fin del mundo? Nuestro planeta no será destruido en el Armagedón. La Tierra fue hecha para que la humanidad viva para siempre en ella (Salmo 37:29; 96:10; Eclesiastés 1:4). Por tanto, el Armagedón no puede ser una destrucción total. En realidad, el Armagedón hará posible que sobreviva “una gran muchedumbre” de siervos leales de Dios (Revelación 7:9, 14; Salmo 37:34).

¿Cuándo estallará la guerra de Armagedón? Al hablar de una “gran tribulación” que desembocará en la guerra de Armagedón, Jesús declaró: “ Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:21, 36). Con todo, la Biblia sí revela que el Armagedón tendrá lugar durante un período que se conoce como la presencia de Jesús, la cual comenzó en 1914 (Mateo 24:37-39).

Por ello los testigos de Jehová no se cansan de predicar que el fin del mundo está cerca porque para ellos la presencia de Jesús en la Tierra comenzó en 1914 y a partir de ese periodo se dará el Armagedón. Ellos creen que antes del Reinado milenario de Cristo, se producirá el Armagedón donde sobrevivirán solo aquellos que son auténticos cristianos, es decir Testigos de Jehová. Para los testigos estos mil años son literales y la guerra del Armagedón que abarcará todo el mundo también.

El Armagedón en el Adventismo del Séptimo día:

“Un terrible conflicto está delante de nosotros. Nos acercamos a la batalla del gran día del Dios todopoderoso. Lo que ha estado sujeto será puesto en libertad. El ángel de la misericordia está plegando sus alas, preparándose para descender del trono, y abandonar el mundo al gobierno de Satanás. Los principados y potestades ele la tierra se hallan empeñados en airada revuelta contra el Dios del cielo, listan llenos de odio contra los que sirven al Señor, y pronto, muy pronto, se pelearé la última aran batalla entre el bien y el mal. La tierra ha de ser el campo de batalla: la escena del conflicto final y de la victoria postrera. Aquí, donde por tanto tiempo Satanás ha inducido a los hombres a ir contra Dios, la rebelión ha de ser suprimida para siempre” (EGW en RH, mayo 13 de 1902, pág. 9).

“El último gran conflicto entre la verdad y el error no es más que la última batalla de la controversia que se viene desarrollando desde hace tanto tiempo con respecto a la ley de Dios” (CS 639).

“Todos los que no tienen el espíritu de la verdad y no obedecen a los mandamientos de Dios, se unirán bajo la dirección de agentes satánicos, pero no podrán poner sus poderes en acción hasta que venga el tiempo para la batalla del Armagedón” (Carta 79, 1900, publicada en Our Firm Foundation, tomo 2, pág. 287).

Debe reposar sobre nosotros el poder del Espíritu Santo, y el Capitán de las huestes del Señor estará a la cabeza de los ángeles del cielo para dirigir la batalla. Solemnes eventos están a punto de ocurrir ante nosotros. Las trompetas suenan una tras la otra, se derrama una copa tras otra sobre los habitantes de la tierra.17 {MSV76 255.5}

Esta es la posición de la Iglesia Adventista sobre el tema del Armagedón. Para ellos los que no guardan los mandamientos del Señor, esto es el Sábado, luchan del lado de Satanás, contra los fieles (o sea los Adventistas). Esta lucha se desarrollará por toda la Tierra, y será una batalla que se producirá muy pronto. Tras la victoria, comenzará el periodo de mil años, en el cual Cristo reinará con los santos en el cielo, se producirá el arrebatamiento de los que queden con vida en la Tierra, y esta quedará desolada.

El Armagedón en el mormonismo:

Armagedón marca el fin del mundo, el cual se define como la destrucción de los malvados. Pero prepara el camino para iniciar el reinado milenario de Cristo y la era de paz que se prolongará por mil años. La humanidad entrará en un período destacado por la rectitud, la salud, la educación, la prosperidad y la seguridad. (Véase Isaías 65:17-25; Zacarías 14:9, 16-20; D. y C. 84:98-102; 101:23-24; 133:52-56.)

Las escrituras afirman que cuando la batalla está en su apogeo, Cristo, el Rey de Reyes, aparecerá en el Monte de los Olivos acompañado de convulsiones dramáticas. Posteriormente, los ejércitos de los que habla Juan serán destruidos, seguido por el reino milenial de Cristo (véase Zacarías 11-14 , Apocalipsis 16: 14-21 , D. y C. 45: 42-53 , JD 7: 189; MD , pág. 71). No se revela cuánto tiempo tomará llevar a cabo estos eventos.

También los mormones al igual que adventistas y testigos creen en un reinado milenario de Cristo posterior al Armagedón y que solamente ellos por ser la Iglesia de Dios serán salvados.

En la Guía del Estudio de las Escrituras (GEE) SUD nos dicen: “el gran conflicto final que se efectuará poco antes de la segunda venida del Señor, lleva el nombre de batalla Armagedon, porque la lucha comenzara en el sitio que lleva ese nombre”.

Aquí vemos una diferencia con respecto a los adventistas, pues ellos no creen la lucha comience allí. Se dan por tanto, distintas interpretaciones de un mismo pasaje en las tres diferentes sectas.

¿Cuál es la postura católica sobre el Armagedón?

Para comenzar debo decir que la Iglesia católica no tiene una interpretación dogmática sobre este pasaje del libro del apocalipsis, por lo tanto, debemos consultar a exégetas católicos de renombre para poder elaborar una interpretación que este acorde con la Escatología católica. Para ello he consultado a 3 exégetas católicos: Alberto Colunga OP, Juan Straubinger y el Padre Bover SJ y sus respectivas biblias (Nacar Colunga, Biblia Platense de Straubinger, la Bover Cantera). He aquí el resumen de sus interpretaciones sobre este pasaje:

Harmagedón en hebreo significa montaña de Meguido, era el lugar en que fue derrotado el rey Josías (2 Reyes 23,29-30; 2 Crónicas 35:22) y con su muerte la monarquía de Israel llegaría a su fin. También allí murió el rey Ocozías ( 2 Reyes 9:27) .Seguirá siendo en la literatura judía un símbolo de desastre para los ejércitos que se reúnan allí ( Zacarias 12,11). Se tratará entonces de un lugar puramente simbólico y proverbial, para simbolizar el desastre que va a sufrir Satanás y las huestes del anticristo. Ahora bien, esta cita debe ser entendida junto con estas otras dos del apocalipsis que nos narra la batalla del día del juicio final:

Y vi a la bestia, a los ojos de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Apocalipsis 19:19

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Apoc 20,11

Es decir la batalla triunfal de Cristo, es el advenimiento de este el día del fin del mundo donde juzgara a vivos y a muertos. El verbo de Dios toma parte en el combate derrotando a todos sus enemigos, las fuerzas anticristianas y del Anticristo a quien Cristo aniquilará con el esplendor de su venida:

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 2Tesalonicenses 2:8

Entonces el problema de las sectas es doble:

1) Por un lado, afirman que el Armagedón ya va a venir, en breve y en poco tiempo llegará. Asustando a los ignorantes y haciéndoles creer esto para que se unan a su grupo y así creer que pueden salvarse. Es la forma de captar adeptos, mas sin embargo, las Escrituras nos señalan sobre cuándo y cómo sucederá esto:

La clave nos la da el versículo 14: “para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.” Se está refiriendo al día del juicio final, al día de la Segunda Venida de Cristo, que como bien sabemos, no conocemos ni el día ni la hora:

Pero del día y la hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles de los cielos, sino solamente mi Padre. Mateo 24:36

Es decir, no se sabe el día ni la hora de la Segunda Venida de Cristo, por lo tanto es absurdo andar predicando que ya viene Cristo, o que ya vino, porque la Biblia afirma que nadie puede saberlo.

2) Por otro lado, afirman que tras el Armagedón se producirá el reinado Milenario de Cristo. Tanto Testigos de Jehová como Adventistas y Mormones coinciden en esto y esta doctrina se conoce como “dispensacionalismo” o “milenarismo” y fue rechazada por la Iglesia (CIC 676). Como hemos visto en la interpretación católica el Armagedon ocurre en el fin del mundo cuando Cristo venga y derrote al Anticristo (2Tes 2:8 y Apoc 20:11-12) no ocurrirá como ellos afirman mil años antes del fin del mundo. (entendiendo estos mil años en sentido literal).

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Por qué yo nunca sería testigo de Jehová


POR QUÉ YO NUNCA SERÍA TESTIGO DE JEHOVÁ
Por José Leopoldo Fierro Córdova 

Siempre he pensado que si uno se convierte a tal o cual religión, esta uno siguiendo los pasos del líder que la originó. Ejemplo:

Si me hago:

• Metodista, estaria siguiendo a Carlos Wesley
• Mormon a Jose Smith
• Adventista a Guillermo Miller
• Iglesia de cristo a Cambell
• Bautista a Juan Smith
• Iglesia Universal a Edir Macedo
• Luterano a Martin Lutero
• Sabatista a Hellen Gould White
• Luz del mundo a Joaquin Gonzalez

Y por supuesto
• Testigo de jehova a Carlos Rusell

Esto pondría en peligro mi salvación eterna. Se conoce quien inventó el foco, por ejemplo Tomas Alba Edison, el pararrayos, Benjamin Franklin, etc. Cosas muy importantes para el bien de la humanidad. Por eso siempre con mayor razón debemos saber si yo estoy en tal o cual religión, debo saber quien la fundó o inventó.

En el catolicismo, estoy convencido que fue Jesucristo. Si se supiera que fue otro, ya nos lo hubieran dicho y nadie ha podido encontrar (con pruebas) que fuera de Jesucristo, el catolicismo lo hubiera fundado tal o cual persona. Si se sabe lo del pararrayos y otras cosas importantes, con mayor razón se debe de saber lo mismo de una iglesia tan importante y reconocida mundialmente con millones de miembros, como es la católica. Sinceramente te digo, si yo me convirtiera en Testigo de Jehova Sentiría que hasta el Sr. Rusell se estaría riendo de mi en su tumba diciendo "otro mas que me sigue en mis ideas".

Nunca he podido encontrar con datos y nombres, quienes fueron Testigos de Jehová antes del Sr. Carlos Rusell, lo que es prueba de que no existieron. Del catolicismo si se sabe nombres y direcciones de católicos desde cristo hasta el año 2002 en que nos encontramos. Eso de que los Testigos de Jehová son tan antiguos como Abel, es algo que no prueba nada al respecto y mucho menos si buscamos Testigos de Jehová a partir de la muerte del ultimo apóstol Juan, año 100 d.c.

La misma Watch Tower(Sociedad de los Testigos de Jehová) dice en su libro "el reino de los 1000 años de Dios ", pag. 345 que "no tiene registro absoluto de ello y máxime de sus dirigentes desde el siglo I hasta Rusell", en cambio en ese mismo libro, pag. 379 reconoce que ya existen católicos como san Cipriano de Cartago (quien vivió en el siglo III d.c.), personaje que sigue diciendo la Watch Tower. esta íntimamente ligado con los Apostoles de Jesús. ¿Quieres mas pruebas que estas? Fíjate, los mismos Testigos de Jehová. Lo reconocen.

Ponte a pensar ¿Es lógico que los Testigos de Jehová conozca mas de sus "enemigos" de los babilonios como nos dice a los católicos" que de su propia historia? La única respuesta a esta conducta ilógica, es que los Testigos de Jehová Antes de Rusell no existían, sino que es una religión inventada por Carlos Rusell en el siglo XIX d.c. en Estados Unidos, como también lo dice el libro citado en la pag. 185 donde cita: Que la historia moderna de los Testigos de Jehová empezó con "un pequeño grupito en Estados Unidos el año 1873..." Imagínate que pensaría yo de ti si te preguntara

¿Conoces la historia familiar de tus antepasados y tu me contestaras, "no tengo registro alguno", pero si conozco registros muy antiguos de los enemigos de mi familia..."? ¿Verdad que estarías actuando ilógicamente?, Pues así actúan los Testigos de Jehová que cierran los ojos ante esta evidencia.

Como vez, esta es mi forma de pensar y la seguridad que tengo de mi fe. Espero que tu puedas sentir y probar lo mismo. Seguiremos platicando.

Dios te siga bendiciendo.

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¿Por qué los católicos nos confesamos con un sacerdote?


¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS NOS CONFESAMOS CON UN SACERDOTE?
Por Convertidos Católicos

Una de las principales críticas que nos hacen los protestantes y las sectas es que nosotros nos confesamos con un hombre, y que por ello esta doctrina es antibíblica ya que eso solo lo puede hacer Dios (Marcos 2,7). Negando así, el sacramento de la confesión o penitencia.

¿Qué enseña la Iglesia Católica sobre la confesión?

Catecismo Iglesia Católica

1425 "Habéis sido lavados [...] habéis sido santificados, [...] habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Co 6,11). Es preciso darse cuenta de la grandeza del don de Dios que se nos hace en los sacramentos de la iniciación cristiana para comprender hasta qué punto el pecado es algo que no cabe en aquel que "se ha revestido de Cristo" (Ga 3,27). Pero el apóstol san Juan dice también: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros" (1 Jn 1,8). Y el Señor mismo nos enseñó a orar: "Perdona nuestras ofensas" (Lc 11,4) uniendo el perdón mutuo de nuestras ofensas al perdón que Dios concederá a nuestros pecados.

1426 La conversión a Cristo, el nuevo nacimiento por el Bautismo, el don del Espíritu Santo, el Cuerpo y la Sangre de Cristo recibidos como alimento nos han hecho "santos e inmaculados ante Él" (Ef 1,4), como la Iglesia misma, esposa de Cristo, es "santa e inmaculada ante Él" (Ef 5,27). Sin embargo, la vida nueva recibida en la iniciación cristiana no suprimió la fragilidad y la debilidad de la naturaleza humana, ni la inclinación al pecado que la tradición llama concupiscencia, y que permanece en los bautizados a fin de que sirva de prueba en ellos en el combate de la vida cristiana ayudados por la gracia de Dios (cf DS 1515). Esta lucha es la de la conversión con miras a la santidad y la vida eterna a la que el Señor no cesa de llamarnos (cf DS 1545; LG 40).

Sólo Dios perdona el pecado

1441 Sólo Dios perdona los pecados (cf Mc 2,7). Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra" (Mc 2,10) y ejerce ese poder divino: "Tus pecados están perdonados" (Mc 2,5; Lc 7,48). Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres (cf Jn 20,21-23) para que lo ejerzan en su nombre.

1442 Cristo quiso que toda su Iglesia, tanto en su oración como en su vida y su obra, fuera el signo y el instrumento del perdón y de la reconciliación que nos adquirió al precio de su sangre. Sin embargo, confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico, que está encargado del "ministerio de la reconciliación" (2 Co 5,18). El apóstol es enviado "en nombre de Cristo", y "es Dios mismo" quien, a través de él, exhorta y suplica: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5,20).

En el numeral 1441 se enseña que Solo Dios perdona los pecados, por tanto la acusación protestante carece de sentido porque es doctrina católica el creer que el único que perdona los pecados es Cristo/Dios (nuevamente el protestante desconoce la doctrina católica). Entonces, si solo Cristo perdona los pecados ¿por qué dejo un sacramento? ¿por qué los sacerdotes te absuelven los pecados? La respuesta es muy sencilla: Ellos son instrumentos de Dios, colaboradores de Dios, y por tanto colaboran en la reconciliación del hombre con Dios(2Cor 5:18).

¿Enseña la Biblia que podemos confesarnos con un hombre?

Veamos los antecedentes de este sacramento ya en el Antiguo Testamento:

Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Yahvé. Y Natán dijo a David: También Yahvé ha remitido tu pecado; no morirás. 2Samuel 12,13

David había pecado, el Señor envía al profeta Natán quien le ayuda a confesar su pecado. Cuando el profeta vio que David había reconocido su pecado, y pedía perdón le dijo que Dios le había perdonado.

Pasemos ahora al NT y veamos las bases bíblicas de este sacramento:

Ya a San Juan el Bautista los israelitas le confesaban sus pecados, sabían que era Dios quien les perdonaba, pero Juan al ser enviado por Dios actuaba como instrumento:

Marcos 1, 4-5: Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. Y salía a él toda la región de Judea y todos los habitantes de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados “.

Juan 20, 21-23: Jesús les dijo otra vez: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo "Y cuando hubo dicho esto, sopló sobre ellos y les dije:" Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados;.. Si que los retengáis, les quedan retenidos ".

También San Pablo lo enseña en sus cartas:

10 Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones. 2Cor 2, 6-11

De la misma manera que San Pablo perdona en “presencia de Cristo”, los sacerdotes actuando en “presencia de Cristo”, en “la persona de Cristo”, perdonan nuestros pecados. La Reina Valera traduce por “presencia de Cristo” la expresión griega προσώπῳ Χριστοῦ , o sea, “prosopon Christou”.La palabra prosopon significa concretamente persona , así que lo que el apóstol dice es “en la persona de Cristo” lo cual le da un sentido mucho más católico a este pasaje, y es que cuando Pedro Bautizaba, era Cristo quien bautizaba, y cuando Pedro perdonaba era Cristo quien perdonaba, esto es, el sacerdote es simplemente un instrumento, la gracia viene de Cristo.

De las citas antes mencionadas, la más importante es la de Juan 20:21-23 y será sobre ella sobre la que profundicemos un poco para dejar claro este sacramento:

Dos puntos son importantes:

La palabra griega usada para Soplo es : ἐνεφύσησεν (emphusaó) que se traduce como soplar en su interior, exhalar. Esta palabra solamente es usada en la escritura en otras dos ocasiones (prescindiendo de los deuterocanónicos) en Gén 2,7 y en Ez 37,9-10, en estos dos casos se observa un cambio en las personas a las cuales se les sopla el Espíritu o aliento. Aquí se produce un cambio en su vida, pasan del estado de muerte al estado de vida. Concretamente el sacramento de la confesión consiste en eso, en hacer que el hombre pase de su estado de muerte espiritual, al de vida en gracia santificante.

Cristo dice "como el Padre me envió( ἀπέσταλκέν -apostelló- ) así os envió yo" Cristo fue enviado por el Padre, para perdonar los pecados:

Mateo 9,13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Les anuncia que ellos van a ser sus "enviados," como él lo es del Padre. El, que tiene todo poder en cielos y tierra, les "envía" ahora con una misión concreta, con el poder de perdonar los pecados. Aquí se nos muestra como también los hombres pueden con el perdón de Dios renovar la vida del hombre.

¿Qué enseña la historia de la Iglesia?

Como toda enseñanza católica se puede encontrar ya en los primeros siglos de la era cristiana testimonios de cómo se ejercía este sacramento. Citaré solamente dos para no extenderme demasiado:

San Hipólito de Roma, en el año 225. D.C en su obra Tradición apostólica dice:

Padre, que conoces todos los corazones, concede a este siervo tuyo, que elegiste para el episcopado, que apaciente tu santa grey y ejerza ante ti el supremo sacerdocio de manera irreprochable sirviéndote día y noche, que sea siempre agradable en tu presencia y ofrezca los dones de tu santa Iglesia, que tenga, en virtud del espíritu del supremo sacerdocio, el poder de perdonar los pecados según tu mandato, que distribuya los cargos, según tu precepto, y que desate toda atadura por el poder que diste a los apóstoles, que te complazca por su mansedumbre y la pureza de su corazón. (San Hipólito de Roma-Tradición Apostólica 3)

Orígenes pocos años después escribiría:

La sexta se cumple por la abundancia de la caridad, según la palabra del Señor: Sus pecados le son perdonados porque ha amado mucho (Lucas 7,47) Hay todavía una séptima , áspera y penosa, que se cumple por la penitencia, cuando el pecador baña su lecho con lágrimas y no tiene vergüenza en confesar su pecado al Sacerdote del Señor, pidiéndole curación. (Orígenes Homilía in Levit. II,4)

Si desean más argumentos bíblicos o patrísticos para fundamentar este y otros sacramentos, os recomiendo leer mi libro "Fundamentos Bíblicos del Catolicismo- Tomo I: Iglesia, Culto y Sacramentos" dando clic aquí

Jesús Urones

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad


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