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Cardenal Cupich da discurso en la Convención Demócrata que eligió a Kamala Harris como su candidata presidencial.


El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, aprovechó su intervención en la convención nacional del Partido Demócrata, que lanzó la candidatura de Kamala Harris a la presidencia de Estados Unidos, para introducir una serie de referencias al Papa Francisco y su magisterio. Durante su alocución, Cupich destacó la visión de Francisco al pedir que “este nuevo capítulo de la historia de nuestra nación esté lleno de una esperanza abrumadora, una esperanza que se niegue a limitar nuestra visión nacional, sino que, como ha dicho el Papa Francisco, “sueñe sueños y vea visiones” de lo que, por tu gracia, nuestro mundo puede llegar a ser”.

El cardenal Cupich, nombrado por el Papa Francisco como arzobispo de Chicago en 2014 y creado cardenal en 2016, es conocido por ser un fiel seguidor del pontífice argentino. A pesar de haber presentado su renuncia por razones de edad en marzo pasado, no se espera que el Papa acepte su dimisión en breve, dado su papel crucial en la jerarquía eclesiástica estadounidense, a menudo caracterizada por sus divisiones internas.

En su discurso, Cupich enfatizó la necesidad de un liderazgo basado en el servicio público, evocando nuevamente las enseñanzas del Papa Francisco: “Que sea impulsado por las mujeres y los hombres elegidos para servir en la vida pública, que saben que el servicio es la marca del verdadero liderazgo”. Además, hizo un llamado a la paz, instando a los presentes a orar por aquellos afectados por la guerra, pero subrayando que “mientras oramos, también debemos actuar, porque construir el bien común requiere trabajo”. El cardenal rezó para que “nuestra nación se convierta más plenamente en un constructor de paz en nuestro mundo herido, con el coraje de imaginar y perseguir juntos un futuro lleno de amor”.

Cupich, conocido por su moderación en un entorno episcopal a menudo polarizado, hizo eco de la encíclica Fratelli tutti al referirse a la diversidad cultural de Estados Unidos. “Somos una nación compuesta por todos los pueblos y culturas, unidos no por lazos de sangre, sino por las aspiraciones profundas de vida, libertad, justicia y esperanza ilimitada”, afirmó. Este llamado a la unidad y la reflexión sobre las injusticias nacionales, especialmente aquellas motivadas por el “miedo al otro”, fue un claro mensaje contra políticas divisivas como la construcción del muro fronterizo con México, un proyecto defendido por la administración Trump.

No es la primera vez que Cupich utiliza su plataforma para criticar políticas que considera contrarias a los valores cristianos. En 2021, tras la toma de posesión de Joe Biden y Kamala Harris, recordó que “hace apenas dos semanas, el mundo observó cómo nuestra democracia era atacada”, refiriéndose al asalto al Capitolio incitado por el expresidente Donald Trump.

Sin embargo, la participación del cardenal en la convención demócrata no estuvo exenta de controversia. Algunos sectores criticaron su presencia en un evento de un partido que defiende el aborto, pero es importante señalar que Cupich no fue el único líder religioso en participar. Invitado por el Partido Demócrata, su intervención se sumó a otras voces que, desde una perspectiva de fe, respaldaron la candidatura de Kamala Harris y reconocieron el papel de Joe Biden como el segundo presidente católico en la historia de Estados Unidos.

¿Qué está pasando en EE.UU. con el tema del aborto? ¡Entérate!



Es de sumo interés lo que ahora está sucediendo en Estados Unidos con el tema del aborto.

Nunca en la historia de ese país se había filtrado a la prensa un documento de la Suprema Corte de Justicia como ocurrió hace unos días.

El documento es un borrador que expresa la opinión de la mayoría de los nueve jueces de la Corte sobre el aborto, y en él se define como “error flagrante” la histórica decisión de la Corte Suprema en 1973 de legalizar el aborto en el famoso caso "Roe vs Wade".

Esto ha armado la pelotera en grande y desatado la furia de la progresía estadounidense que ve muy cerca el final del derecho al aborto.

La Suprema Corte confirmó el martes 3 de mayo que el documento filtrado es auténtico, pero aclaró que no es la decisión definitiva de la Corte ni la postura final de ninguno de los miembros.

Efectivamente, el documento tiene únicamente valor de estudio y está sujeto a nuevas discusiones y argumentos antes de dar el fallo definitivo, el cual se espera a más tardar en junio de este año.

La consecuencia inmediata de la filtración ha sido la enorme presión que comenzó a ejercerse contra los jueces a través de protestas y actos violentos frente a sus casas, al grado que uno de ellos tuvo que huir con su familia a un lugar secreto.

Pero además, y debido a que algunos jueces son católicos, los abortistas arremetieron contra diversas parroquias interrumpiendo la celebración de la Eucaristía con actos violentos y dejaron pintas en las paredes.

La pregunta es ¿por qué el documento se filtró a la prensa? El delito es gravísimo. El mismo juez de la Corte John Roberts calificó la filtración como una “atroz ruptura de la confianza” y ordenó abrir una investigación.

Según Pablo Muñoz Iturrieta, politólogo experto en política estadounidense, uno de los motivos puede ser que, debido a que la sentencia final sobre la derogación del derecho al aborto no ha sido dada y la información filtrada ha sido un escándalo gigantesco, esto puede hacer que el Congreso cierre el año de la Suprema Corte, así todos tengan que irse a casa y se posponga la sentencia final debido a la falta de consenso.

Así que las cosas no están fáciles, y menos con la filtración del documento, que ha puesto el agua progre a hervir antes de tiempo. Lo cierto es que si en junio se llega a eliminar el derecho al aborto en Estados Unidos, se dará el golpe más duro al negocio del aborto en nuestro vecino país y también en otros países.

Al menos 22 estados de la unión norteamericana impondrían muchas restricciones al aborto y, lo mejor para nosotros en latinoamérica es que se prohibiría a grupos económicos y asociaciones abortistas como Planned Parenthood financiar a grupos promotores del aborto en Hispanoamérica.

No sólo eso. La llegada de un presidente norteamericano pro vida a la Casa Blanca podría exigir a países que reciben ayuda financiera de Estados Unidos –México entre ellos– que dejara de promover el aborto en su país a cambio de tener esa ayuda.

El ambiente en Norteamérica está más polarizado que nunca. Se trata de dos posturas irreconciliables que reflejan dos manera de interpretar el derecho. Por un lado quienes juzgan y entienden la Constitución con el espíritu con el que fue escrita y, por otro, quienes afirman que la Constitución debe adecuarse a los tiempos actuales.

Algunos funcionarios de primer nivel, visiblemente enojados, azuzaron la furia de los demócratas abortistas, como la vicepresidenta Kamala Harris: “¿Cómo se atreven  a decirle a una mujer lo que puede hacer con su propio cuerpo? ¿Cómo se atreven a tratar de evitar que determine su propio futuro? ¿Cómo se atreven a negar a las mujeres sus derechos y libertades?”

A la progresía le han clavado banderillas negras. Están fúricos al grado de que algunos sitios católicos han comenzado a dar consejos e instrucciones de cómo los feligreses pueden defender sus parroquias de las hordas abortistas.

En las antípodas del progresismo estamos los pro vida que afirmamos que los abortos niegan todos los derechos y libertades a los bebés por nacer, ya que son seres humanos vivos e insustituibles desde el momento de su concepción; que el derecho a la vida de un inocente prevalece sobre otros derechos que reclamen las mujeres; y que la grandeza y el futuro de una nación democrática está en la protección a toda vida humana desde el vientre materno.

Mientras llega la decisión final de la Suprema Corte –que será hacia finales de junio y esperemos que sea a favor de la vida– quienes defendemos la dignidad de la persona humana debemos seguir orando; porque esta es una batalla, ante todo, espiritual, un choque frontal entre la luz y las tinieblas. La escalofriante cifra de más de 63 millones de bebés que han sido sacrificados en abortos en Estados Unidos desde 1973 podría empezar a detenerse, y Norteamérica podría representar un futuro de esperanza para muchas naciones.

El P. Eduardo Hayen es Director de Comunicación de la Diócesis de Ciudad Juárez.

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