Mi hijo único quiere irse de sacerdote y yo quiero nietos, ¿qué puedo hacer?


Querida amiga,

Primero que nada, quiero decirte que entiendo tus sentimientos y preocupaciones. La idea de ver a tu hijo seguir una vocación tan noble como el sacerdocio puede ser a la vez un motivo de orgullo y una fuente de inquietud, especialmente cuando tienes sueños y esperanzas de ver crecer a tu familia con nietos.

En estos momentos, lo más importante es escuchar y comprender tanto tus sentimientos como los de tu hijo. La vocación sacerdotal es un llamado profundo y significativo que viene de Dios. No es una decisión que se toma a la ligera, sino que nace de una respuesta al amor y al servicio a Dios y a la comunidad. Es algo que, como padres, puede ser difícil de comprender y aceptar si nuestros deseos para nuestros hijos son diferentes.

La vocación: Un llamado divino

La vocación sacerdotal es considerada un regalo y una llamada de Dios. En el Evangelio de Mateo, Jesús dice: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9,37-38). Si tu hijo siente este llamado, es una señal de que Dios tiene un plan especial para él en la Iglesia.

El deseo de tener nietos

Es completamente natural y hermoso que desees nietos. La familia es un don precioso de Dios y los niños son una bendición. El Salmo 127,3 dice: “Herencia del Señor son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”. Sin embargo, debemos recordar que cada hijo tiene su propio camino y llamado en la vida. Así como Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, Él también tiene un plan para tu hijo, y ese plan puede ser diferente del que tú habías imaginado.

Acompañar y apoyar a tu hijo

Es fundamental que hables abiertamente con tu hijo sobre sus sentimientos y su vocación. Escúchalo con el corazón abierto y trata de comprender su deseo de servir a Dios de esta manera especial. La comunicación honesta y amorosa es clave en este proceso.

Recuerda que, como padres, nuestra misión es acompañar y apoyar a nuestros hijos en su camino hacia la felicidad y la realización personal. Si su felicidad y realización están en el servicio a Dios como sacerdote, entonces tu apoyo será una fuente inmensa de fortaleza y alegría para él.

La vida de un sacerdote: un compromiso de amor

Ser sacerdote no significa renunciar al amor, sino vivirlo de una manera diferente. El amor sacerdotal es un amor entregado a Dios y a la comunidad. Los sacerdotes dedican sus vidas a servir, consolar, guiar y amar a los fieles. Esta es una forma de paternidad espiritual muy profunda y significativa. El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que el sacerdocio es un sacramento instituido por Cristo para el bien de la Iglesia (CIC 1536).

La alegría de ver a tu hijo realizar su vocación

Imagina la alegría y el orgullo de ver a tu hijo feliz y realizado en su vocación. Verlo celebrar la Misa, administrar los sacramentos, y ser un pastor para su comunidad puede ser una fuente de inmenso gozo para ti. Además, los sacerdotes también forman parte de una gran familia, la familia de la Iglesia, y su servicio tiene un impacto duradero y significativo en la vida de muchas personas.

Confía en Dios

Finalmente, te invito a confiar en Dios y en Su plan para tu hijo. Dios conoce los deseos de tu corazón y también los de tu hijo. En la carta a los Romanos, San Pablo nos recuerda: “Sabemos que en todas las cosas Dios trabaja para el bien de aquellos que le aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito” (Romanos 8,28). Confía en que Dios está guiando a tu hijo y que Su plan es siempre para el bien.

Orar juntos

Te animo a orar por tu hijo y con tu hijo. La oración es una poderosa herramienta para buscar la voluntad de Dios y encontrar paz y fortaleza. Puedes rezar el Rosario, pedir la intercesión de la Virgen María y de los santos, y participar en la Eucaristía juntos. La oración unirá sus corazones y les dará claridad y serenidad.

Un acto de amor

Apoyar a tu hijo en su vocación sacerdotal puede ser uno de los actos más grandes de amor que puedes hacer. Es un testimonio de tu fe y tu confianza en Dios. Además, aunque pueda parecer difícil ahora, este apoyo puede traer bendiciones inimaginables a tu vida y a la vida de tu familia.

Recuerda que no estás solo en esto. La comunidad de la Iglesia está aquí para apoyarte y caminar contigo en este proceso. Puedes hablar con tu párroco, buscar consejo espiritual, y encontrar apoyo en otros padres que han pasado por experiencias similares.

Espero que estas palabras te hayan brindado un poco de consuelo y perspectiva. Que Dios te bendiga a ti y a tu hijo, y que la Virgen María los acompañe y guíe siempre en su camino.

Con todo mi cariño y oraciones,

Tu amigo, el sacerdote Ignacio Andrade

1 comentario:

  1. Así es... totalmente de acuerdo con el sacerdote
    Muchas bendiciones

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