miércoles, 27 de octubre de 2021

Alexander Acha: “El mayor regalo que me dio la Virgen fue a mi esposa”



“Mi esposa y mis hijos son el más grande regalo que la Virgen de Guadalupe me dio”, expresa Alexander Acha previo a las Fiestas Guadalupanas 2020.  

En entrevista, el cantante, compositor y artista asegura que Dios lo convirtió en un católico comprometido, pues después de su conversión, no ha sido nada fácil seguir el camino de la fe.

Su transformación

“No siempre creí ni fui converso, en la adolescencia me olvidé de lo que me enseñaron mis padres, me alejé mucho y tomé un camino irresponsable, lleno de excesos, los cuales sólo anestesiaban mis dolores y mis heridas psicológicas y espirituales”.

Cuando ya no pudo más –comenta-, decidió buscar y salir al encuentro de Dios. Estudió filosofía, teología, asistió al catecismo; asimismo tuvo consejeros espirituales, pero no encontraba la famosa ‘llamada de Dios’, hasta que logró abrir su corazón.

“Al abrirme y decirle que me mostrara el camino de mi felicidad Él salió a mi encuentro. Me mostró el camino, pero me preguntó ‘¿vas a andar este camino?’ Entonces decidí asumir las exigencias del Señor, elegí una vida virtuosa”.

Asegura que no ha sido fácil. “Seguir a Dios tiene un precio y lo he pagado en mi carrera. Me han calumniado, me han rechazado de la industria, muchos ‘amigos’ me abandonaron; he vivido la abundancia y escasez de recursos económicos, mucho de ello es porque no he participado en videos, canciones, campañas o patrocinios que vayan en contra de mis principios y mi fe. Vivo en coherencia con mi credo”.

Dios escucha a la Virgen

“Para mí la Virgen de Guadalupe no sólo es la madre de Jesús y mi madre, a la que le encomiendo todo lo que soy y todo lo que amo, Ella me lleva siempre de la mano con Jesús”.

Durante su conversión, Alexander pasó por un divorcio y asegura que posterior a ello, uno de sus más importantes anhelos fue estar de nuevo en familia.

“En la intimidad de mi recámara, le pedí a la Virgen de Guadalupe que no me dejara solo, que le pidiera a Dios una compañera para mí. Una mujer que me aceptara tal cual soy, que no me hiriera”.

Al poco tiempo Alexander conoció a su esposa, y señala que ella lo equilibra y complementa. “Dios y la Virgen me la confiaron sin que yo la mereciera, luego nos mandaron a nuestros hijos y creo que hasta ahora los he cuidado muy bien, porque somos muy felices”.

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