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La ‘magia blanca’, ¿es buena o mala? ¿Qué dice la Iglesia?



El estadounidense David Copperfield fue capaz de “desaparecer” la Estatua de la Libertad ante los ojos atónitos de los espectadores y de las cámaras de televisión. ¿Mago?, no, tan sólo un prestidigitador; quizás el más famoso del mundo y el mejor pagado.

Prestidigitación significa rapidez de los dedos. Es un arte –de la ilusión y del engaño- tan deseado, que hasta pagamos por verlo. Allí no hay magia, hay habilidad, y si a la prestidigitación la llamamos “magia blanca”, entonces no tiene nada de malo, y es perfectamente lícita. Pero la magia blanca es otra cosa.

¿Qué es la magia?

Los diccionarios definen la palabra “magia” como el arte de influir en el curso de los acontecimientos o adquirir conocimientos por medios sobrenaturales, o como el arte o ciencia oculta con que se pretende producir -valiéndose de ciertos actos o palabras o con la intervención de seres imaginables- resultados contrarios a las leyes naturales.

Sobre esto, el Catecismo de la Iglesia Católica es muy claro: “todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios”.

Para el común de las personas, la magia blanca es aquella que se usa para obtener algo bueno o para defenderse de la magia negra, que es cuando se busca el mal de otro. Las personas creen que por tener el calificativo de “blanca” es buena y pagan por ella.

¿Se vale la magia blanca?

Podríamos pensar que el hecho de buscar el bien de los demás o la defensa del mal podrían ser motivo de que fuera lícito el uso de la magia blanca. Ésta es la creencia general e incluso algunas brujas que practican este tipo de magia hacen gala de que son muy católicas y de que aman a la Virgencita de Guadalupe.

Pero la magia blanca es mala, no porque busque el bien de los demás, sino porque en sí misma es una superstición y atenta contra el culto debido a Dios; en concreto, contra el primer mandamiento.

Y es que la magia consiste en atribuirle a las criaturas el poder que solamente Dios tiene. La magia implica una ofensa a Dios cuando tratamos de obligarlo a hacer nuestra voluntad con recursos que consideramos infalibles porque guardan en sí mismos un poder sobre Dios al que Él no puede resistirse.

Y si hablamos de la magia negra, que se caracteriza por la invocación de las potencias malignas para hacer el mal, ¡por supuesto que es mala!

¿Existe realmente la magia?

En esto hay que ser muy prudentes para no pecar de ingenuidad ni de incredulidad. Puede ser que algún brujo tenga un pacto con Satanás y pueda hacer uso de la magia negra para causar el mal. Puede ser, pero la mayor parte de las veces, los brujos, adivinadores y demás son charlatanes que lucran con la ignorancia humana. También puede suceder que haya brujos convencidos de que lo son y, entonces, ellos son los primeros engañados.

Es muy cierto que la magia forma parte de nuestra cultura ancestral, pero los que buscamos ser discípulos de Jesús debemos hacer un esfuerzo para liberarnos de esas prácticas que ofenden a Dios, porque sustituyen la fe, es decir, la confianza que deberíamos tener en Dios y sólo en Él.

Para un buen cristiano los consejos de magia que escuchamos continuamente por la radio y la televisión deberían de ser motivo de preocupación porque denotan la ausencia del Evangelio en nuestro mundo. “El que no conoce a Dios, ante cualquier palo se hinca”.

¡Librémonos de la magia!

Magia son:


• Las famosas cadenas de cartas, las novenas infalibles para obligar a Dios a conceder un favor.

•El sobar una imagen para después sobarnos a nosotros.

•El bañarnos con agua bendita.

•El usar calzones rojos o amarillos y sacar a pasear las maletas en año nuevo.

•Magia es llevar a bendecir semillas que no vamos a sembrar y preciosos borreguitos lanudos para obtener “lana”.

•Magia son esas herraduras, ajos, piedras, imanes, cruces hechas de ocote adornadas de color rojo y con múltiples estampas de la Virgen y de los santos que se utilizan como amuletos.

•Magia es la palma bendita puesta detrás de la puerta para que se vayan los malos vecinos.

•Magia es prender velas de diferentes colores para conseguir dinero, amor, salud, venganza.

•Magia son las limpias que se acostumbran en nuestras familias desde hace muchas generaciones.

«El libro de Tobías de la Biblia católica enseña magia negra» Aseguran los protestantes. ¿Es verdad esto?


«EL LIBRO DE TOBÍAS ENSEÑA MAGIA NEGRA» ASEGURAN LOS PROTESTANTES. CON ESE Y OTROS PRETEXTOS, LO HAN SACADO DE LA BIBLIA. 

¿ES VERDAD ESTO? ¿EL LIBRO DE TOBÍAS CONTIENE UN TRATADO DE MAGIA?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso) 

Con el propósito de justificar el haber sacado de la Biblia un libro tan valioso como lo es el "Libro de Tobías", los protestantes argumentan que en él se promueve la magia. ¿Son verdaderas esas afirmaciones? Procedamos a analizar los textos que según ellos son la prueba, de que ahí se enseña magia negra o brujería. 

Tobías 6,3-9
Bajó el muchacho al río a lavarse los pies, cuando saltó del agua un gran pez que quería devorar el pie del muchacho. Este gritó
pero el ángel le dijo: «¡Agarra el pez y tenlo bien sujeto!» El muchacho se apoderó del pez y lo arrastró a tierra.
El ángel añadió: «Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado y guárdatelo, y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles.»
El joven abrió el pez y tomó la hiel, el corazón y el hígado. Asó parte del pez y lo comió, salando el resto. Luego continuaron su camino, los dos juntos, hasta cerca de Media.
Preguntó entonces el muchacho al ángel: «Hermano Azarías, ¿qué remedios hay en el corazón, el hígado y la hiel del pez?»
Le respondió: «Si se quema el corazón o el hígado del pez ante un hombre o una mujer atormentados por un demonio o un espíritu malo, el humo ahuyenta todo mal y le hace desaparecer para siempre.
Cuanto a la hiel, untando con ella los ojos de un hombre atacado por manchas blancas, y soplando sobre las manchas, queda curado.» 

Tobías 8,1-3
Cuando acabaron de comer y beber, decidieron acostarse, y tomando al joven le llevaron al aposento.
Recordó Tobías las palabras de Rafael y, tomando el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los tenía, los puso sobre las brasas de los perfumes.
El olor del pez expulsó al demonio que escapó por los aires hacia la región de Egipto. Fuese Rafael a su alcance, le ató de pies y manos y en un instante le encadenó. 

¿QUÉ ES LA MAGIA? 

Según la Real Academia de la Lengua Española, la definición de "magia" es la siguiente. 

MAGIA 

Del lat. magīa, y este del gr.μαγεία mageía. 

1. Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales. 

2. Encanto, hechizo o atractivo de alguien o algo. 

magia blanca, o magia natural 

1. magia que por medios naturales obra efectos que parecen sobrenaturales. 

magia negra 

1. Rito supersticioso que trata de propiciar la ayuda del diablo para conseguir cosas extraordinarias. 

En suma, la magia pretende conseguir sus objetivos mediante un conjuro o hechizo, en el que se invocan para ello fuerzas ocultas (demonios), o mediante el empleo de objetos que "naturalmente" cuentan con poderes mágicos, o porque en ellos se realizó un hechizo o conjuro. 

¿Existen en los textos de Tobías antes vistos, objetos mágicos o conjuros a fuerzas ocultas y demoníacas? 

La respuesta es un claro NO, no existen objetos mágicos ni conjuros o hechizos. El ánge "Rafael",  cuyo nombre precisamente significa "Dios cura", le dice a Tobías que el corazón y el hígado del pez son "remedios útiles"

Y, ¿Qué es un remedio? Según la RAE, un remedio es: reparación, enmienda, corrección, recurso, medicamento, medicina, que se toma para reparar un daño o inconveniente. Enmienda o corrección. Recurso, auxilio o refugio. Aquello que sirve para producir un cambio favorable en las enfermedades

OTROS RELATOS BÍBLICOS QUE TAMBIÉN PUEDEN INTERPRETARSE COMO BRUJERÍA 

Si empleamos el mismo "método" que los protestantes usan para "interpretar" el libro de Tobías, podremos ver que existen otros textos con relatos que podrían ser tomados como brujería o magia, incluso más que Tobías. Veamos. 

Jacob utiliza unas varas para hacer que el ganado de su suegro Labán, sólo produzca crías listadas, pintas o manchadas: 

Génesis 30,31-43
Dijo Labán: «¿Qué he de darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esta, volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien: 

Voy a desfilar hoy con todo tu rebaño. Aparta toda oveja negra y las cabras pintas y manchadas, y eso será mi paga, y la garantía de mi honradez el día de mañana. Cuando te presente a controlar mi paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las cabras y negro entre los corderos, será lo que he robado.» 

Dijo Labán: «Bien, sea como dices.» 

Y aquel mismo día apartó los machos cabríos listados y manchados, todo lo que tenía en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a sus hijos, interponiendo tres jornadas de camino entre él y Jacob. Este último apacentaba el resto del rebaño de Labán. 

Entonces Jacob se procuró unas varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas, e hincó las varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses a beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se calentaban al acercarse a beber

O sea, que se calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas, pintas o manchadas. 

Luego separó Jacob los machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que no mezclaba con el rebaño de Labán. 

Además, siempre que se calentaban las reses vigorosas, poníales Jacob las varas ante los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el influjo de las varas; mas cuando el ganado estaba débil, no las ponía de modo que las crías débiles eran para Labán, y las vigorosas para Jacob. 

Así que éste medró muchísimo, y llegó a tener rebaños numerosos, y siervas y siervos y camellos y asnos. 

¿Empleó Jacob magia o hechicería? Claro que no, puesto que no se le atribuye a las varas ningún poder mágico, ni se realizó sobre ellas conjuro alguno a fuerzas ocultas o demoníacas, como tampoco se hizo con el corazón y el hígado del relato de Tobías. A lo más, Jacob utilizó dichas varas como un "afrodisíaco", pues la propia Escritura dice que a la vista de tales varas "las reses se calentaban"

¿Es la simple harina empleada por Eliseo en el siguiente relato, un remedio contra los hongos venenosos? Sabemos que no, sin embargo: 

II Reyes 4:38-41
Cuando Eliseo se volvió a Guilgal había hambre en el país. La comunidad de los profetas estaba sentada ante él y dijo a su criado: «Toma la olla grande y pon a cocer potaje para los profetas.» 

Uno de ellos salió al campo a recoger hierbas comestibles; encontró una viña silvestre y recogió una especie de calabazas silvestres hasta llenar su vestido; fue y las cortó en pedazos en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. 

Lo sirvieron después para que comieran los hombres y, cuando estaban comiendo, comenzaron a gritar diciendo: « ¡La muerte en la olla, hombre de Dios!» Y no pudieron comer. 

El dijo: «Traedme harina», y la echó en la olla. Dijo: «Repartid entre la gente.» Comieron y no había nada malo en la olla. 

Tampoco empleó Eliseo "harina mágica" ni realizó sobre ella ningún conjuro o hechizo, pero lo que hizo el profeta funcionó. ¿Y qué decir del siguiente texto? ¿Es el agua del río Jordán "mágica" que puede curar la lepra? 

II Reyes 5:8-14
Cuando Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: « ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel.» 

Llegó Naamán con sus caballos y su carro y se detuvo a la entrada de la casa de Eliseo. 

Eliseo envió un mensajero a decirle: «Vete y lávate siete veces en el Jordán y tu carne se te volverá limpia.» 

Se irritó Naamán y se marchaba diciendo: «Yo que había dicho: ¡Seguramente saldrá, se detendrá, invocará el nombre de Yahveh su Dios, frotará con su mano mi parte enferma y sanaré de la lepra! 

¿Acaso el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos para quedar limpio?» Y, dando la vuelta, partió encolerizado. 

Se acercaron sus servidores, le hablaron y le dijeron: «Padre mío; si el profeta te hubiera mandado una cosa difícil ¿es que no la hubieras hecho? ¡Cuánto más habiéndote dicho: Lávate y quedarás limpio!» 

Bajó, pues, y se sumergió siete veces en el Jordán, según la palabra del hombre de Dios, y su carne se tornó como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. 

¿Qué hay de los siguientes relatos sobre el mismo Señor Jesucristo,  en los que emplea su ropa, saliva y lodo para curar a mudos, ciegos y curar enfermedades? 

Marcos 6,56
Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados

Marcos 7:32-35
Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. 

El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua

Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Abrete!» 

Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente.


Marcos 8:23-25
Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» El, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan.» 

Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. 

Juan 9:6-7
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo. 

¿POR QUÉ SE EMPLEAN CIERTOS OBJETOS EN LA REALIZACIÓN DE MILAGROS? 

Cuando Jesucristo realizaba algún milagro, lo único que pedía a la persona era FE. Pero la fe no es la misma en todos los seres humanos, hay quienes tienen mucha como María Magdalena, a quien Jesús no le permite que lo toque porque ella inmediatamente creyó en su resurrección o quienes no tienen ninguna como Tomás, al que el Señor invita a tocarlo para que crea en su resurrección. Magdalena no necesita tocar para creer, Tomás sí. El protestante que alega tener mucha fe, no cree nada si no lo ve en la Biblia, él necesita ver para creer y cuando se le muestra tampoco lo cree. 

De igual modo, ni el corazón e hígado de Tobías, las varas de Jacob, la harina de Eliseo, el agua del río Jordán, ni tampoco la ropa, la saliva o el lodo de Jesucristo son objetos mágicos, ni tienen poder alguno. Simplemente fueron empleados porque la FE de las personas es pobre y muchas veces necesitan como el padre del joven enfermo que tenía poca fe, una ayuda para aumentarla y que así suceda el milagro: 

Marcos 9,23-25
Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!»
Al instante, gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!»
Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.» 

Jesús creó el universo sólo con su palabra, Él no necesitaba más que su palabra para sanar a los enfermos. ¿Por qué usar su ropa, saliva o lodo para sanarlas? Él no necesitaba esas cosas, pero las personas a las que sanó sí, ellos necesitaban una ayuda para su poca fe, tan esto es verdad, que el ciego de Marcos 8,23-25 a quien Jesús puso saliva en los ojos no recuperó la vista al primer intento, pues veía a la gente como árboles, ¿Fue ineficaz Nuestro Señor o la falla estuvo en la falta de fe del ciego? Obvio, al ciego le faltaba fe. El Señor impone sus manos nuevamente y quedó curado. 

En el caso del libro de Tobías, aunque enviado por Dios, el ángel Rafael actuaba de incógnito haciéndose pasar por hombre. No podía actuar directamente a la vista de Tobías, sino ayudando a la fe de éste, por medio de tales remedios, el corazón y el hígado. 

CONCLUSIÓN 

El libro de Tobías no contiene magia negra como aseguran los protestantes, a pesar de que aquí lo hemos demostrado. Pero cuando sólo se tienen prejuicios y odio hacia lo desconocido, únicamente la FE puede ayudarnos a creer... 

PAX ET BONUM 

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