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Papa Francisco aclara comentario sobre homosexualidad al activista LGBT+ y jesuita James Martin


Apenas dos días después de la entrevista a AP, el Papa contesta una carta donde el activista James Martin le plantea tres preguntas sobre la homosexualidad.

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A raíz de la entrevista concedida por el Papa a AP, una de las preguntas giraba en torno al tema de la homosexualidad. Aprovechando esa interrogante en particular, el activista LGBT+ y sacerdote jesuita James Martin envió al Papa una carta con tres preguntas. La carta inicia agradeciendo el llamado a despenalizar la homosexualidad y después plantea: «¿Por qué decidiste decir esto en este momento?». A continuación, el activista estadounidense subraya la confusión derivada de una parte de la respuesta del Papa a AP: «Parece que hubo cierta confusión acerca de su comentario: “Ser gay es un pecado”, que, por supuesto, no forma parte de la enseñanza de la iglesia. Mi sensación era que simplemente estabas repitiendo lo que otros podrían decir hipotéticamente. Entonces, ¿piensas que el simple hecho de ser gay es un pecado?». Finalmente, el jesuita formula una tercera pregunta: «¿Qué le diría a los obispos católicos que aún apoyan la criminalización de la homosexualidad?».

Aunque no se especifica la fecha de la carta enviada por Martin al Papa, es comprensible que debe ser después del 25 de enero. Por eso algunos medios de comunicación han evidenciado la respuesta tan pronta que recibió el emisario de la carta (el 27 de enero), poniéndola en contraste con la respuesta nunca recibida por los cardenales que en el pasado plantearon también unas preguntas, sobre otro tema, al mismo destinatario.

A continuación la respuesta del Papa a James Martin:

***

R.P. James Martin, SJ

Querido hermano,

Muchas gracias por tu correo.

No es la primera vez que hablo sobre la homosexualidad y sobre personas homosexuales.

Y quise aclarar que no es delito para subrayar que toda criminalización no es buena ni justa.

Cuando dije que es pecado, simplemente me referí a la enseñanza de la moral católica que dice que todo acto sexual fuera del matrimonio es pecado. Por supuesto que hay que tener en cuenta las circunstancias que disminuyen o anulan la culpa. Como ves, estaba repitiendo una cosa general. Tendría que haber dicho «es pecado como lo es todo acto sexual fuera del matrimonio». Esto, hablando de «la materia» del pecado, pero sabemos bien que la moral católica, además de la materia, evalúa la libertad, la intención; y esto, para todo tipo de pecado.

Y a quien quiera criminalizar la homosexualidad le diría que está equivocado.

En una entrevista televisada, donde se hablaba con naturalidad y en un lenguaje de conversación, es comprensible que no se hagan precisiones.

Rezo por vos y por tu trabajo. Por favor, hacelo por mí.

Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.

Fraternalmente,

Francisco

El secretario de los laicos alemanes quiere que la Iglesia cambie su enseñanza sobre la homosexualidad



Marc Frings defiende que “la discriminación y la homofobia no tienen cabida donde la gente quiera sentirse segura”

El Sínodo alemán ha abierto la puerta a muchas reflexiones. Sin embargo, hay una en la que, para Marc Frings, secretario general del Comité Central de Católicos Alemanes, y es cómo afronta la Iglesia la homosexualidad. Así, Frings defiende, en un artículo publicado por Outreach, que el sínodo alemán debería proponer “un reajuste claro de la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad”.

Tal como señala Frings, el documento resultante del sínodo “ha reconocido que la homosexualidad es una orientación que no se elige. Los católicos están siendo empujados cada vez más a la disonancia cognitiva si intentan seriamente reconciliar las posiciones oficiales de la Iglesia sobre la homosexualidad y los creyentes homosexuales con sus propias realidades de vida: es completamente normal que los niños y jóvenes de hoy se asocien con identidades queer en sus compañeros de estudios, profesores, amigos y el entorno adulto”.

Contra la homofobia en la Iglesia

Por tanto, para Frings es lógico que el “texto de base” del foro sinodal responsable exija un reajuste claro: “El reconocimiento de la igualdad y la legitimidad de las orientaciones de las personas no heterosexuales, sus prácticas y relaciones, y la eliminación relacionada de la discriminación basada en la orientación sexual es una necesidad urgente”.

Asimismo, Frings señala que tanto parejas heterosexuales como homosexuales “experimentan el éxito y el fracaso”, y que, “independientemente de su orientación sexual, la Iglesia siempre debe estar a su lado para apoyarlos y transmitirles un mensaje de bienvenida, porque debe pretender ser un hogar para todas las personas”. “La discriminación y la homofobia no tienen cabida donde la gente quiera sentirse segura”, añade, convencido de que tanto “los cristianos queer no quieren ser tratados de esa manera, ni los cristianos heterosexuales se sienten representados por una Iglesia que actúa de esta manera”.

¿La Iglesia católica odia a los homosexuales? Te decimos la verdad.

 

 
Si hay una idea fuertemente instalada en la mentalidad de la sociedad occidental es aquella de que el catolicismo odia a los homosexuales, que los detesta, que si no fuera por los derechos humanos los metería a todos a la hoguera. Pues nada más falso. La Iglesia católica no solo no odia a los homosexuales, sino que condena gravemente cualquier expresión de discriminación u odio contra ellos.

Sí, aunque te sorprenda, dentro del sistema moral cristiano de la Iglesia católica es un pecado ofender a los homosexuales, y si algún católico agrede física o verbalmente o incluso si tan solo piensa (en el catolicismo existe el pecado de pensamiento) algo malo sobre algún homosexual, es su deber confesarse y hacer penitencia por esa falta contra el prójimo.

¿Pero y eso de cuando a acá? ¿Cuándo cambiaron las reglas? No, nunca han cambiado, la Iglesia siempre ha enseñado que es contrario a la voluntad de Dios ofender de cualquier manera a su prójimo, pues la ley de Cristo es la ley del amor; amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

El Catecismo dice al respecto del trato hacia los homosexuales:

"Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta." (CIC, 2358).

¿Entonces la Iglesia ya acepta el matrimonio entre personas del mismo sexo? ¡NO! Y es aquí donde surgen todas las confusiones. La Iglesia mantiene inalterable su posición (que no es que la haya creado ella por su cuenta, sino que la recibió de Dios a través de la Revelación) de que el matrimonio es una institución establecida entre un hombre y una mujer.

¿Pero entonces cómo es eso de que la Iglesia condena hasta los pensamientos contra los homosexuales pero está en contra de que se casen? Bueno, la respuesta es: ¡Porque los ama!

Sí, sabemos que según la mentalidad del mundo, la "prueba de amor" que la Iglesia podría darle a las personas homosexuales sería exclusivamente la de aprobar sus uniones a través del matrimonio. Pero el amor no solo es consentir, amar es querer el mayor bien para la persona amada, y la Iglesia está convencida de que estas relaciones ofenden gravemente a Dios, por lo que consentirlas sería hacerle un profundo daño a quienes buscan establecerlas. La Iglesia solo obedece lo que ha recibido en el Depósito de la Fe Revelada y actúa en consecuencia por el bien y la salvación de las almas.

¿Y por qué reprueba Dios estas uniones si están basadas en el amor?

Los católicos no negamos que pueda existir amor entre dos personas del mismo sexo, pero de ahí no se desprende que deba tratarse de amor erótico, y que tengan que llevar implícita la intimidad sexual, la cual creemos que Dios ha reservado para una relación específica, el matrimonio entre un hombre y una mujer. Un padre y un hijo se aman profundamente, y no podríamos justificar con eso que tuvieran intimidad sexual. El sentimiento de amor no es la única condición para entablar uniones sexuales.

Dos hombres o dos mujeres pueden experimentar un auténtico y profundo amor fraterno, pero si éste deviene en una forma de "amor" erótico, se trata de una distorsión.

Dios ha creado dos clases de cuerpos humanos para ser complementarios, y que al unirse físicamente, unen también la dimensión espiritual (dimensión unitiva de la sexualidad humana), y estableciendo una perfecta comunión quedan abiertos al don de la vida (la reproducción).

No existe la complementariedad física entre dos cuerpos del mismo sexo, por lo que sus relaciones no cumplen con el sentido unitivo, ni mucho menos con el reproductivo.

¿Qué puede hacer entonces una persona con esta inclinación fuertemente arraigada?

Citamos de nueva cuenta el Catecismo: "Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana." (CIC 2359).


Y la perfección cristiana es el amor. La persona homosexual está llamada a amar, esa es la vocación fundamental de todos los seres humanos, el amor. Pero la expresión del amor se cumple en las distintas facetas de la vida de maneras específicas y fuera del matrimonio entre hombre y mujer, la expresión del amor no incluye la sexualidad. Si una persona definitivamente no cree posible establecer una relación con alguien del sexo opuesto, bien puede, guardando la castidad, amar profundamente al prójimo por medio de las obras de misericordia al modelo del amor perfecto que es del Cristo.


Testimonio de un exgay sin orgullo: "La homosexualidad no es más que otra debilidad humana"

Dean Bailey explica en su testimonio como su aparente homosexualidad era en verdad un estado psicológico de perdida de identidad/LifeSiteNews 

TESTIMONIO DE UN EXGAY SIN ORGULLO: «LA HOMOSEXUALIDAD NO ES MÁS QUE OTRA DEBILIDAD HUMANA»

Dean Bailey sufrió la perdida de identidad y la falta de aceptación familiar, algo que le llevaron a tener una relación compulsiva con el sexo homosexual. Restaurado de los traumas de su pasado, cuenta su peripecia y asegura que la homosexualidad es sinónimo de debilidad.

En contra de quienes sostienen que la homosexualidad es innata e irreversible, contradiciendo los últimas investigaciones, como las recogidas recientemente en la prestigiosa revista The New Atlantis, tenemos el testimonio de un ex gay norteamericano. Su odisea vital y afectiva resulta muy elocuente.

La vida de Dean Bailey ha tenido muchos altibajos. Una infancia robada, una adolescencia sexualmente convulsa, un alma quebrantada… una vida basada en la pérdida de identidad, la soledad y una “orientación sexual centrada en la opinión de los demás”.

Pero la vida de este americano de nacimiento, demuestra que la restauración también existe, que la fe sana y ha aprendido, como dice él mismo que “la homosexualidad no es más que otra debilidad humana”.

Desde nino, Dean se sentía diferente al resto de los chicos de su edad, apenas tenía amigos y en su casa el ambiente familiar tampoco era estable. Su padre era alcohólico y consumidor habitual de pornografía, un hecho que influyó de manera negativa en el estado afectivo-sexual de su hijo. Bailey asegura que a medida que cumplía años, buscó en otros hombres la afirmación que nunca recibió de su padre.

«Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para no quedarme solo”

Así relata Bailey sus inicios homosexuales en una entrevista para LifeSiteNews: “En mi tercer año de secundaria, conocí al chico más popular del instituto y nos hicimos muy amigos, yo me sentí muy halagado porque alguien quisiera ser mi amigo y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para no quedarme solo”.

Tiempo después este amigo invitó a Dean a su casa, para pasar una “noche de pijamas” con varios compañeros del instituto, pero lo que parecía una simple quedada de amigos, resultó ser una noche decisiva en la vida de Dean.

Esa noche mi amigo propuso varios juegos sexuales que incluía correr desnudos y sexo oral. La experiencia no solo me robó la inocencia sino que incrementó mi curiosidad por el sexo”.

«Cuanto más experimentaba con el sexo, el vacío espiritual iba aumentando”

Desde ese momento, empezó a obsesionarse con imágenes de hombres desnudos. Lo que derivó en buscar encuentros esporádicos con diferentes chicos; Sin embargo «cuanto más experimentaba con el sexo, más vacío se sentía por dentro».

“Intentaba aplacar mi soledad teniendo sexo con muchos hombres, lo que buscaba era sentirme amado por ellos, pero cuantos más encuentros tenía, mi alma se quebrantaba más y el vacío espiritual iba aumentando”, confiesa el protagonista.

Adicción al sexo homosexual

El sexo con hombres llegó a ser una adicción para Dean, quién arrepentido por sus actos intentó encauzar su vida sin mucho éxito. El joven le pidió una cita a una chica para ver si era capaz de tener una relación heterosexual, pero ella no acudió al encuentro. Dean se sintió rechazado, algo que le recordó a su infancia rota.

«Llegué a pensar que no tenía lo necesario para ser un hombre»

“Sentí realmente que había algo anormal en mí, y años más tarde intenté de nuevo salir con una mujer más mayor que yo y también me rechazó; eso me hizo pensar que realmente no tenía lo necesario para ser un hombre, recuerda.

Pero la vida siguió para este joven. Al acabar los estudios, ingresó en el ejército y vivió unos años en aparente normalidad. Parecía que por fin había tomado las riendas de su vida, e incluso se casó con una mujer, Della, de la que asegura que se enamoró. Sin embargo, en su interior luchaba todavía con sus propios demonios. Estaba atrapado en lo que se conoce en psicología como ‘Atracción al Mismo Sexo’.

En el ejército mantuvo una relación homosexual fuera de su matrimonio

En el ejército conoció a un compañero al que admiraba mucho y pronto comenzaron una amistad afectiva –no sexual- Pero poco tiempo tuvo que pasar para que esa amistad acabara en una relación homosexual explícita.

Sintió todo menos orgullo homosexual

Su mujer acabó descubriendo la relación extramatrimonial de su marido, lo que dañó su relación. Della recuerda en el testimonio de su marido que sintió que «ya no podía confiar en el hombre con el que se había casado”.

«Cuando peor estaba conocí a Dios que me llevó por un viaje de confianza»

Por su parte la inseguridad de Dean intensificaba más el caos de emociones que sentía. Cuando tuvo que enfrentarse a su mujer por su infidelidad homosexual, Bailey supo que se encontraba en el principio del fin de la dualidad de su vida.

En esta caída libre sin rumbo fijo, Dean asegura que encontró a Dios.

“Cuando peor estaba, cuando pensaba que ya no podía hacer nada para encauzar mi vida, conocí a Dios que me llevó por un viaje de confianza plena en donde conocí a Jesús, relata. “Empece a experimentar lo que era el amor, la aceptación y la afirmación que siempre había deseado”.

A partir de la oración constante, su vida dio un giro impensable. “Me sentí liberado de todas las ataduras, fui perdiendo la compulsión sexual que tenía hacía los hombres”, y entonces Dean comprendió que su homosexualidad se basó en la debilidad humana y no en un identidad homosexual como tal.


Dean Bailey junto a su mujer Della y sus dos hijas/LifeSiteNews


Poco a poco, el protagonista de esta historia empezó una vida restaurada, “la relación con mi esposa se ha fortalecido y Dios nos ha bendecido con dos hijas maravillosas”.

Dean decidió contar su testimonio en un libro publicado en 2011 llamado: Más allá de las sombras grises para compartir su punto de vista sobre la homosexualidad.

“Mi experiencia con hombres se ha basado en la adicción y en la dependencia, no lo llevé con orgullo, sino como una debilidad”.

Fuente, Actuall

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¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?


¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD?

Un total de 15 pasajes bíblicos condenan explícitamente este tipo de relación sexual

Advertir la inmoralidad de un acto no es falta de amor hacia quien lo pudiera cometer, al contrario, quien ama siempre advertirá al ser amado del peligro inminente y las consecuencias de llegar a cometerlo.

La Biblia trata explícitamente la práctica homosexual numerosas veces

Levítico Capitulo 18 


22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable..
23 No te acostarás con un animal: la mancha te quedaría. Tampoco la mujer se dejará cubrir por un animal: esto es una cosa abominable.

Levítico Capitulo 20

13 Si un hombre se acuesta con un varón, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una infamia; los dos morirán y serán responsables de su muerte.

Deuteronomio Capitulo 23


17 Sea cual fuere el voto que hayas hecho, no llevarás a la casa de Yavé, tu Dios, regalo de prostitutas, ni salario de perro, o sea, prostituto, porque ambas cosas son abominables a los ojos de Yavé.
18 No habrá entre las hijas de Israel prostituta sagrada, ni prostituto sagrado entre los hijos de Israel.

Primera de Reyes Capitulo 14


24 Hubo además homosexuales sagrados en el país e imitaron todas las prácticas vergonzosas de los paganos que había expulsado Yavé ante los israelitas.

Primera de Reyes Capitulo 15

12 hizo que desaparecieran del país los prostitutos y destruyó todos los ídolos que ha bían hecho sus padres.

Primera de Reyes Capitulo 22


47 Eliminó también a los homosexuales sagrados que habían seguido en tiempos de su padre Azá.

Jueces Capitulo 19


22 Todo parecía ir muy bien hasta que los hombres de la ciudad, verdaderos depravados, rodearon la casa y golpearon la puerta. Le dijeron al anciano, dueño de la casa: «Di a ese hombre que está en tu casa que salga para que abusemos de él».

Segunda de Reyes Capitulo 23


7 Demolió las casas de los homosexuales sagrados que había en la casa de Yavé, y en donde las mujeres tejían velos para la Asera.

Romanos Capitulo 1

(El pecado de los paganos)
26 Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza.
27 Del mismo modo, los hombres dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío.

Primera de Corintios Capitulo 6


9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

Primera de Timoteo Capitulo 1


8 Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9 conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,

Segunda de Pedro Capitulo 2

6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

Judas Capitulo 1

7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Éxodo Capítulo 19


(Sobre el Pecado de Sodoma)
4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

Génesis Capitulo 19


01 Los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer. Lot estaba sentado a la entrada del pueblo. Apenas los vio, salió a su encuentro, se arrodilló inclinándose profundamente,
02 y les dijo: «Señores míos, les ruego que vengan a la casa de este siervo suyo a pasar la noche. Se lavarán los pies, descansarán y mañana, al amanecer, podrán seguir su camino.» Ellos le respondieron: «No, pasaremos la noche en la plaza.» Pero él insistió tanto, que lo siguieron a su casa, y les preparó comida.
03 Hizo panes sin levadura y comieron.
04 No estaban acostados todavía cuando los vecinos, es decir los hombres de Sodoma, jóvenes y ancianos, rodearon la casa: ¡estaba el pueblo entero!
05 Llamaron a Lot y le dijeron: «¿Dónde están esos hombres que llegaron a tu casa esta noche? Mándanoslos afuera, para que abusemos de ellos.»
06 Lot salió de la casa y se dirigió hacia ellos, cerrando la puerta detrás de sí,
07 y les dijo: «Les ruego, hermanos míos, que no cometan semejante maldad.
08 Miren, tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mi hospitalidad.»
09 Pero ellos le respondieron: «¡Quítate del medio! ¡Eres un forastero y ya quieres actuar como juez! Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Lo empujaron violentamente y se disponían a romper la puerta.
10 Pero los dos hombres desde adentro extendieron sus brazos, tomaron a Lot, lo introdujeron en la casa y cerraron la puerta.
11 Hirieron de ceguera a los hombres que estaban fuera, desde el más joven hasta el más viejo, de modo que no fueron ya capaces de encontrar la puerta.
12 Los dos hombres dijeron a Lot: «¿A quién más de los tuyos tienes aquí? ¿Tus yernos? Tienes que llevar de este lugar a tus hijos e hijas y todo lo que tienes en la ciudad.
13 Vamos a destruir esta ciudad, pues son enormes las quejas en su contra que han llegado hasta Yavé, y él nos ha enviado a destruirla.»
14 Salió entonces Lot y dijo a sus yernos, a los que iban a casarse con sus hijas: «Levántense y salgan de aquí, pues Yavé va a destruir la ciudad.» Pero ellos creían que Lot estaba bromeando.
15 Al amanecer los ángeles apuraron a Lot diciéndole: «Date prisa, toma a tu esposa y a tus dos hijas y márchate, no sea que te alcance el castigo de esta ciudad.»
16 Y como él aún vacilase, lo tomaron de la mano, junto a su mujer y a sus dos hijas, porque Yavé había tenido compasión de ellos, y lo llevaron fuera de la ciudad.
17 Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo. Por tu vida, no mires hacia atrás ni te detengas en parte alguna de esta llanura, sino que huye a la montaña para que no perezcas.»
18 Pero Lot replicó: «¡Oh, no, Señor mío!
19 Veo que me has hecho un gran favor y que has sido muy bueno conmigo conservándome la vida. Pero yo no puedo llegar hasta la montaña sin que me alcance el desastre y la muerte.
20 Mira este pueblito que está más cerca y en el que podría refugiarme. Es tan pequeño, y para mí es cosa de vida o muerte, ¿no podría estar a salvo allí?»
21 El otro respondió: «También este favor te lo concedo, y no destruiré ese pueblo del que has hablado.
22 Pero huye rápidamente, ya que no puedo hacer nada hasta que tú no hayas llegado allá. (Por esto, aquel pueblo fue llamado Soar, o sea, Pequeño.)
23 El sol ya había salido cuando Lot entró en Soar.
24 Entonces Yavé hizo llover del cielo sobre Sodoma y Gomorra azufre ardiendo que venía de Yavé,
25 y que destruyó completamente estas ciudades y toda la llanura con todos sus habitantes y la vegetación.
26 La mujer de Lot miró hacia atrás, y quedó convertida en una estatua de sal.
27 Abraham se levantó muy de madrugada y fue al lugar donde antes había estado con Yavé.
28 Miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la comarca del valle y vio una gran humareda que subía de la tierra, semejante a la humareda de un horno.
29 Cuando Dios destruyó las ciudades de la llanura, se acordó de Abraham y libró a Lot de la catástrofe, mientras arrasaba las ciudades donde Lot había vivido.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


http://es.catholic.net/op/articulos/58295/cat/12/que-dice-la-biblia-sobre-la-homosexualidad.html


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¿Cómo la Virgen ayudó a mister gay Italia a dejar la homosexualidad y casarse?


¿CÓMO LA VIRGEN AYUDÓ A MISTER GAY ITALIA A DEJAR LA HOMOSEXUALIDAD Y CASARSE?

Sumido en una depresión rezó el rosario y consiguió una paz profunda, «era el amor de la Virgen que con los brazos abiertos me animaba a seguir adelante», buscó ayuda para personas gays y lo superó y pidió a la Virgen que le encontrara una mujer para formar una familia.

(ACI) Luca di Tolve ganó el Mister Gay en Italia en los años 90, pero experimentó un dramático cambio de vida con la ayuda de la Virgen María. Su historia la plasmó en el libro «Yo fui gay».

En entrevista concedida a ACI Prensa, Luca di Tolve recordó que tuvo una infancia muy dura.

«Mis padres siempre discutían y después de un tiempo se separaron. Mi madre me crió solo y cuando ella llegaba tarde del trabajo yo me quedaba con una familia vecina que todas eran niñas y que criticaban a mi padre porque se había desentendido de nosotros», precisa.

«Yo no tuve ese modelo masculino del que fijarme y de hecho crecí con odio hacia mi padre por la situación en la que nos encontrábamos mi madre y yo. No podía jugar al fútbol con mis compañeros porque no sabía cómo hacerlo», recuerda.

En la adolescencia comenzó a sentir una atracción por su compañero de clase.

«Él era el más alto, el más fuerte, el más atlético, el más inteligente… Y veía en él todo lo que yo quería ser y me empezó a gustar. Mi madre se preocupó porque por la noche yo decía su nombre y me llevó al psicólogo. Éste le dijo que yo era homosexual y que ella tenía que aprender a quererme así. Pero nadie me había preguntado por la razón de esa atracción, por qué tenía esa tendencia o dónde tenía el origen», cuenta Luca di Tolve.

A los 16 o 17 años, Luca se hizo amigo de un chico de una escuela cercana que también era gay y que le introdujo en las discotecas y ambientes para homosexuales.

«En ese ambiente intentaba recuperarme de todo el sufrimiento que había pasado en el colegio y me contrataron en la discoteca para bailar. Me pagaban unos 150 euros que para un chico tan joven era muchísimo dinero».

Después se presentó al primer certamen de Mister Gay Italia y lo ganó.

«Mi ambición era ser alguien famoso, conocido. Vivía en la calle más cara de Milán, iba a los desfiles y conocí a Dolce Gabanna, a Gianni Versace, a todos los diseñadores de moda. Yo iba de vacaciones a Cerdeña al barco de un amigo y al lado estaba Madonna y otros famosos».

Depresión y conversión

En una vida de desenfreno, uno de sus novios murió de sida.

«Entonces tenía 25 años y varios amigos murieron de sida, también mi novio. Antes de morir le regalé una pequeña imagen de la Virgen, quizás por tradición, y sus últimas palabras fueron: ¿por qué me tiene que pasar esto a mí? Después de su muerte me agarré a las cosas del mundo, iba al gimnasio, salía muchísimo de fiesta, pero comencé a entrar en una depresión porque no encontraba la paz», aseguró Luca.

Después de un viaje comenzó a sentirse mal y estuvo un mes en el hospital, ahí le diagnosticaron que era seropositivo, es decir, portador del VIH y que había que darse prisa con el tratamiento para no desarrollar la enfermedad.

«Ahí entendí que no hay nada en el mundo que te pueda ayudar a afrontar la muerte. Se me empezó a caer el pelo, la piel la tenía muy mal… y eso para un joven narcisista como yo era doblemente terrible».

Sumido en una profunda depresión, cuando peor estaba, Luca vio un Rosario y una imagen de la Virgen que tenía en casa como decoración.

«Ahí pensé que la Virgen existe de verdad y con esa consciencia recé el rosario y pasó algo inimaginable. Caí de rodillas y comencé a sentir una paz profunda como jamás había sentido, era el amor de la Virgen que con los brazos abiertos me animaba a seguir adelante. Lloré muchísimo y, desde entonces, solo escuchaba Radio María porque quería rezar todos los Rosarios que pudiera para volver a sentir esa paz», contó.

Encontró la fuerza para salir de casa e ir a confesarse a una iglesia cercana.

«En la confesión me di cuenta de que justificaba todo lo que había hecho, como ser prostituto, por el dolor que tenía dentro», recuerda.

Después de volver a la fe, Luca continuaba teniendo atracción hacia el mismo sexo, pero encontró al grupo internacional Living Waters que ayuda a personas en esa situación.

«Pensé que no perdía nada por intentarlo y la Virgen me había dicho que siguiera adelante», dijo.

Tras un camino que duró más de un año y medio, Luca un día descubrió que ya no sentía ninguna atracción hacia los hombres.

«Había ido a pasar el día a la playa con mis amigos del grupo, llevaba horas hablando con uno y con otro. Y en ese momento me di cuenta que en una situación que antes me habría excitado, ahora no sentía nada, ya no me atraían», narró.

Una familia

Luca viajó a Medjugorje con su parroquia y allí pidió a la Virgen que le encontrara una mujer para formar una familia. Tuvo una relación fallida con una compañera de trabajo y en un verano decidió volver a ese santuario mariano donde se celebraba un festival de jóvenes.

«Allí conocí a una chica que venía en el mismo grupo que yo, era preciosa, comenzamos a hablar y conectamos muchísimo. Empezamos a salir y le conté la verdad, todo lo que había sido mi vida porque quería ser sincero con ella. Me sorprendió muchísimo porque ella me contestó con muchísima dulzura: ̏No me importa lo que eras antes, sino lo que eres ahora. Si tú eres sincero y quieres vivir así, vayamos adelante˝».

Dos años después esa joven y Luca se casaron.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC)señalan que una «carga viral indetectable» de VIH «reduce la posibilidad de transmitir el virus» a una pareja sexual y «es bueno para la salud general de una persona VIH positiva». Esta baja carga viral se puede alcanzar tomando diariamente los medicamentos contra el VIH y siguiendo el tratamiento adecuado.

Tras años sin tener hijos, la esposa de Luca quedó embarazada y tuvo una niña. Según explica a ACI Prensa, su objetivo es «que quien quiera recibir ayuda en su atracción hacia el mismo sexo pueda hacerlo libremente. Yo lo hice y soy muy feliz, querría que quien estuviera en la misma situación pudiera elegir con libertad».

Luca y su esposa fundaron el grupo Lot Regina della Pace en el que se dedican a ayudar a otras personas que sufren heridas y dependencias a nivel emotivo, relacional, de identidad sexual, de abuso y violencia y que tienen dificultad para tener relaciones buenas y sanas con los demás.

Fuente, infocatolica.com

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Oscar Wilde una figura explotada como "ícono gay" pero de la que se silencia su conversión final


ÓSCAR WILDE, UNA FIGURA EXPLOTADA COMO "ICONO GAY" PERO DE LA QUE SE SILENCIA SU CONVERSIÓN FINAL 

La religiosidad de Oscar es a menudo censurado por quienes lo quieren reducir a simple icono gay. 

Oscar Wilde fue uno de los grandes escritores del siglo XIX, y a día de hoy es considerado como uno de los iconos gays más universales. Esto ocurre por el silencio y/o la censura que se ha realizado sobre su lucha interior y posterior conversión al catolicismo que realizó antes de morir. Son muchos los que no conocen este vital episodio de su vida, pero sí sus romances con otros hombres. 

Una nueva película sobre los últimos días del escritor irlandés está levantando gran expectación por todo el mundo. Y en el filme sí aparece este deseo de ser católico, y que finalmente se pudo llevar a término tal y como cuenta en este reportaje La Nuova Bussola Quotidiana: 

El retrato de Oscar Wilde que la vulgata gay esconde 

La reciente película Happy Prince: el último retrato de Oscar Wilde, escrita, dirigida e interpretada por Rupert Everett, uno de los nombres más importantes del cine británico, tiene el gran mérito de presentarnos los últimos días de uno de los más célebres y celebrados escritores de los últimos dos siglos, mostrándonoslo en toda su plenitud, con todas sus contradicciones, su fragilidad ante las tentaciones pero, también, con ese deseo de Dios que lo llevó, antes de morir, a convertirse al catolicismo y a pedir los Sacramentos. 

Un aspecto, el de la religiosidad de Oscar, que es a menudo censurado por quienes lo quieren reducir a simple icono gay. 

Mientras estaba detenido en la cárcel de Reading, condenado a dos años de trabajos forzados, leyó numerosas obras religiosas, entre las cuales todas las obras de John Henry Newman. En la cárcel se reconcilió con su mujer: se abrazaron después de tanto tiempo, hablaron todo el tiempo que les fue posible, sobre todo de los hijos, y Oscar le pidió a su esposa que no los malcriara, que los educara de manera que cualquier cosa que hicieran, incluso la más equivocada, lo importante era que no mintieran y volvieran a ella para contarsela: sólo así les podría enseñar qué era la redención. 

De Profundis

Wilde había podido reflexionar profundamente sobre su historia y su relación con Bosie Douglas, el joven que le había llevado a la ruina. Escribió una larga carta a su ex amigo, que años después fue publicada con el título De Profundis. Era verdaderamente el grito de dolor de Oscar desde lo más hondo de su noche más oscura; una oscuridad que, sin embargo, aún no se había adueñado de su alma. Al contrario: al cabo de mucho tiempo parecía que Oscar podía, por fin, comprenderse a sí mismo, leer entre las líneas de su vida. 

Escribió: "Ahora encuentro, escondido en el fondo de mi naturaleza, algo que me dice que, en el mundo entero, nada está privado de significado, mucho menos el sufrimiento. Ese algo escondido en el fondo de mi naturaleza, como un tesoro en un campo, es la humildad. Es la última cosa que me queda, y la mejor de todas; el descubrimiento final al que he llegado, el punto de partida para una nueva evolución". 

Tras su puesta en libertad, Oscar transcurrió dos años de vagabundeo, de confusión, de soledad. Por desgracia, volvió a ver a Bosie, que lo llevó consigo a Italia, a Nápoles, donde Oscar vio por última vez su malvada naturaleza en acción, truncando definitivamente la relación. No volvió a ver a su esposa, que murió en Génova debido a una lesión en la espina dorsal. Arrastró su vida, marcada por la enfermedad, hasta París. 

Su amigo y su hijo se convirtieron al catolicismo

En París se reunió con él su viejo amigo Robbie Ross, que había sido su primer amante de sexo masculino. Robbie, precisamente gracias a Oscar, había descubierto el catolicismo, se había convertido y había cambiado radicalmente su vida. Ahora, Robbie era para Oscar "sólo" un amigo, una amistad profunda y maravillosa. Con Ross hablaba de sus hijos, que el amigo visitaba con regularidad, y fue feliz de saber que uno de ellos, Vyvyan, se había convertido al catolicismo. 

También él quería dar el gran paso, después de haber esperado toda su vida. Robbie se sorprendió y conmovió, casi no se lo creía. Le preguntó si realmente estaba convencido. "El catolicismo es la única religión en la que moriría", había dicho después de salir de la cárcel y ahora, por una vez en su vida, quería mantener la palabra. 

Toda su vida había vacilado, mientras a su alrededor sus amigos, uno detrás de otro, se convertían: Robbie, Gray, Beardsley y, por último, su hijo. 

Un religioso irlandés para que le diera los Sacramentos

Oscar murió con este consuelo. Cuando Robbie vio que empezaba a agonizar se precipitó a buscar un sacerdote. Se dirigió a un convento cercano de Padres Pasionistas y, por muy increíble que parezca, encontró a un religioso irlandés, el padre Cuthbert Dunne. 

Oscar recibió los Sacramentos de mano de un connacional, un hombre de la Isla del Destino que la Providencia había querido que estuviera con él en ese momento final. Perdió el conocimiento mientras apretaba entre sus manos el rosario del padre Cuthbert. 

Era el 30 de noviembre de 1900 y Oscar Wilde moría en paz. 

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Catolicos-Religion en Libertad


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¿Dónde está Cristo en tu sexualidad?


¿DÓNDE ESTÁ CRISTO EN TU SEXUALIDAD?
Por Álvaro Molina 

Muchos católicos ponen a San Antonio de cabeza para que les busque pareja. Pero esa superstición, que más bien degrada grandemente la vida consagrada de San Antonio, no lleva a ningún lado y no acerca a Cristo a sus vidas. 

Quedaste embarazada de tu novio y no sabes qué hacer, porque él no quiere responsabilizarse. Te casaste no hace mucho pero dentro de poco estarán divorciados, porque descubrieron que son compatibles solamente en lo sexual, y no siempre. Las prácticas homosexuales ya no te satisfacen y quieres abandonarlas pero no sabes cómo hacerlo. La pornografía te tiene en sus redes y no sabes cómo escapar. Le eres infiel a tu cónyuge. Te contagiaste de una enfermedad incurable debido a tu promiscuidad. 

A todo lo anterior, y a muchas otras situaciones más, relacionadas con la sexualidad, le cabe una pregunta: ¿Dónde dejaron a Cristo? Si reconocen a Cristo como el Señor, ¿Alguna vez lo invitaron a ser el Señor de sus vidas sexuales? 

Muchos puritanos se sonrojarán y clamarán por más respeto para Cristo. Pero recordemos que Cristo es el Señor, el que se supone debemos dejar que gobierne nuestras vidas, por completo, incluyendo lo sexual. De otro modo, Cristo no sería el Señor, sino que sería solo un mayordomo con poderes limitados, dejándonos a nosotros como nuestros propios señores. 

Cuando pasan catástrofes en lo sexual, es porque decidimos dejar a Cristo fuera de nuestra sexualidad. Le decimos el Señor, pero en lo sexual no le dejamos mandar, sino que mandamos solamente nosotros. Ahí es cuando nos volvemos dioses de nosotros mismos en nuestra sexualidad, y por eso nos ocurren tantas desgracias relacionadas con lo sexual. 

¿Dejaría de haber divorcios o enfermedades venéreas si dejáramos entrar a Cristo en nuestra sexualidad? Claro que sí. O por lo menos las cosas andarían mucho mejor de lo que hoy andan. No podemos olvidar que la obediencia no es precisamente nuestro común denominador, lo cual hará que siempre haya uno que otro que se salga del buen camino, pero serían casos en mucha menor cuantía. 

Nuestra actual sociedad híper sexualizada ha caído en la trampa de que lo sexual es la máxima expresión de la relación de pareja. También nos quiere hacer caer en la trampa de que las sensaciones son lo más importante, que sentirnos bien es lo fundamental. Además esa misma sociedad ha promovido que los valores morales son cosa del medievo, que la castidad y la fidelidad son aburridas, que una vida llena de picantes relaciones furtivas, que colmen nuestros sentidos, es la mejor forma de disfrutar la vida. De ahí que hoy tengamos tantas adolescentes embarazadas, muchísimas de ellas de apenas 16 o 15 años de edad. 

¿Tu salvación vale hacerte un aborto? ¿Tu salvación vale unos momentos de placer con esa otra persona que no es tu cónyuge? ¿Tener sexo libre es mejor que alcanzar la vida eterna? ¿Tu matrimonio se basa solo en lo sexual? ¿Crees que sólo los heterosexuales solteros están llamados a la castidad? ¿Crees que la pornografía es inofensiva y que no te afecta? Jesús, en San Mateo 10,15 confirmó que los pecados de índole sexual son castigados. De manera que al no invitar a Cristo a nuestra vida sexual, estamos jugando con nuestra salvación. Los pecados sexuales son pecados mortales, por ende pueden ser causa de que perdamos nuestra salvación. 

Si decimos que Cristo es el Señor, pues tiene que serlo, pero de toda nuestra vida. Tenemos que invitar a Cristo a nuestra sexualidad. Tenemos que dejarlo ser el Señor de nuestra vida íntima y afectiva para que Él sea quien la gobierne. Solo así podremos vivir una sexualidad sana, sin riesgos, saludable y fuerte, como Dios quiere. Solo así las relaciones de pareja contarán con su bendición. Solo así los noviazgos serán castos y cumplirán con su legítima finalidad: la de preparar bases sólidas para el matrimonio. Solo con Cristo, gobernando nuestra sexualidad, dejará de haber tanta adolescente embarazada. Solo con Cristo en nuestra vida íntima dejarán de ser necesarios los métodos anticonceptivos y entrarán los métodos naturales de planificación familiar. Solo con Cristo como Señor de toda nuestra vida, dejarán de haber tantos abortos. 

Cristo quiere que tengas una vida plena, pero eso solo será posible lejos del pecado y del desorden sexual. Si eres soltero, abraza la castidad. Si eres casado, abraza tu matrimonio. Tu salvación no vale unos momentos de placer, ni un aborto, ni una infidelidad. Ábrele la puerta de toda tu vida a Cristo, hazlo hoy.


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Joven lesbiana ruega a Obispos del Sínodo, que no cambie la doctrina Católica sobre la homosexualidad


JOVEN LESBIANA RUEGA A OBISPOS DEL SÍNODO QUE NO CAMBIE LA DOCTRINA CATÓLICA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

En el Sínodo de los jóvenes en 2018, a través de una carta abierta, una joven católica de 22 años de nacionalidad estadounidense, con atracción por las personas de su mismo sexo, pidió a los Obispos, no cambiar la doctrina católica sobre la homosexualidad y explicó cómo la doctrina católica sobre la homosexualidad le ayuda a llevar la cruz de ser lesbiana y poder vivir en santidad para «pasar la eternidad con mi único amor verdadero, Jesucristo».

Queridos obispos de la santa iglesia católica:

Cuando supe de los esfuerzos que están realizando los grupos pro LGBTque intentan persuadir a los obispos católicos para que cambien la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad, específicamente en el sínodo juvenil de este año, quedé devastada.

Como alguien que no solo ha crecido en la Iglesia, sino que también ha llegado a amarla tanto a ella como a sus enseñanzas, odiaría que dichas enseñanzas se modifiquen de alguna manera, especialmente de una forma en la que se podría causar un daño tan enorme .

Por tanto deseo dejar al descubierto mi corazón y compartir con ustedes, queridos obispos de la Santa Iglesia Católica, parte de mi historia y de mis convicciones, y suplicarles que mantengan las enseñanzas de la Iglesia sobre la homosexualidad como buenas, verdaderas y hermosas.

Soy una joven católica de 22 años que experimenta atracción por personas de mi mismo sexo. Mientras crecí, escuché muy poco, si acaso algo, sobre la homosexualidad, a pesar de que asistí a un escuela católica desde Pre-K hasta el grado 12.

Cuando finalmente acepté el hecho de que estaba románticamente interesada en otras mujeres, me aterroricé. ¡No sabía a quién recurrir, con quién hablar o si podía hablar de ello en absoluto! El miedo me paralizó en silencio por un largo periodo de tiempo.

A medida que pasaba el tiempo, comencé a aprender más y más sobre las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad y, durante algún tiempo, no las entendí. No estaba segura de lo que significaban las palabras «objetivamente» e «intrínsecamente desordenada», y la verdad sea dicha, tuve la sensación de que no quería saber. No fue hasta que tuve alrededor de 20 años que finalmente comencé a entender.

Admito que no me gustó lo que escuché, pero sabía que era lo que necesitaba escuchar.

Recientemente, encontré una cita del abad Jean-Charles Nault, O.S.B, que me habló mucho sobre la verdad. Decía:

«Para los filósofos de la antigüedad y para toda la tradición cristiana, la libertad es la habilidad que tiene el hombre, una habilidad que pertenece conjuntamente a su intelecto y su voluntad, para realizar acciones virtuosas, buenas acciones, acciones excelentes, cuando quiera y como quiera. . La libertad del hombre es, por lo tanto, su capacidad para realizar buenos actos de manera fácil, alegre y duradera. Esta libertad se define por la atracción del bien».

Una y otra vez, escucharemos frases como «Sólo quiero la libertad de amar a quien quiera» de parte de la comunidad «LGBTQ». Este deseo es inherentemente bueno, cuando está correctamente ordenado.

El hombre solo es verdaderamente libre cuando puede elegir hacer lo que debe, no simplemente lo que quiere,porque las cosas que podemos desear no siempre son buenas para nosotros.

Yo quería involucrarme en una relación con alguien de mi mismo sexo. El deseo era abrumador a veces, hasta el punto en que no podía ver otra manera de pasar el día. Pero ahora sé, por las enseñanzas buenas y llenas de gracia de Dios a través de su Iglesia, que tal relación dificulta no solo mi libertad de amar auténticamente, sino también mi capacidad para alcanzar la santidad.

Yendo un paso más allá, estar en una relación así podría, en última instancia, impedirme pasar la eternidad con mi único amor verdadero, Jesús.

Mis queridos obispos, no hay nadie en esta tierra que no sea llamado a una vida de castidad; eso incluye a mis hermanos y hermanas que experimentan atracciones con personas del mismo sexo. Esto no es porque la Iglesia sea opresiva y quiera que seamos miserables y pasivamente sumisos a ella, sino porque todos y cada uno de nosotros estamos invitados a entrar en la vida divina de nuestro Creador, una vida donde ningún pecado puede permanecer.

El Catecismo declara, en el párrafo 2331, que «Dios es amor, vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen [...] Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión».

No solo se me debería de recordar que, como cristiana, estoy llamada a amar como Cristo nos amó, sino que también tengo la capacidad de hacerlo. ¡Soy capaz de un amor auténtico!

Decirme que mi cruz de atracción por el mismo sexo es demasiado pesada como para que la pueda amar cuando Cristo me llama a hacerlo, no es simplemente degradante; es también mentira. Dios no nos abandonó cuando el hombre pecó por primera vez en el principio, y no nos abandonará ahora.

Él me ha llamado a mí, y a todos y cada uno de nosotros, para sí mismo, y tengo la intención de volver a Él, sin importar cuán pesada sea mi cruz.

Como Cristo se acordó de mí en la cruz, les pido que se acuerden de mí y de mis hermanos y hermanas como yo, queridos obispos, mientras oran y discuten sobre cómo ayudar a los jóvenes en cuestiones de fe y vocación, especialmente en lo que respecta al tema de la homosexualidad.

Por favor, recuerden que, como Santa Teresa, la pequeña flor, mi querida patrona, dijo de foma tan grande: «Mi vocación es amar».

Suya en Cristo

Avera Maria Santo




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